En Lakewood se hizo una pequeña ceremonia para el casamiento de Albert y Candy, invitaron sólo a los más allegados a la pareja, eran aproximadamente cien adultos más los niños del hogar de Pony llevaron un ministro para que les diera su bendición, Albert hubiese querido darle a su esposa una boda digna de una princesa pero las circunstancias los obligaban a que fuera todo en secreto, sin embargo aunque fuesen pocas personas los Andrew habían preparado un suculento banquete para celebrar el acontecimiento, habían puesto la vajilla más elegante que tenían así como sus cubiertos de plata, no había pareja entre los Andrew que en sus caras se le notara, lo enamorados que estaban, todo hubiese sido perfecto si el pequeño Terry estuviera acompañando a Candy, en ese día tan importante para ella.

Los niños del hogar de Pony estaban contentos, visitar esa mansión parecida a un castillo fue como un sueño para ellos, esa noche Albert y Candy se fueron a la cabaña, ya que los niños y algunos familiares se quedarían hospedados en la mansión.

En la noche de bodas, Albert estaba un poco nervioso por el embarazo de Candy.

-Temo dañarlo- susurró mientras la besaba en la frente

Candy pensó: No le quiero decir que mientras estaba embarazada, Terry me tomaba en esas condiciones.

-No te preocupes por eso, sabes a las embarazadas les da muchas ganas de tener relaciones, es algo normal.

Albert la miró con deseo, ¿Entonces no habrá problemas si te hago mía esta noche?

-No creo.

Albert se acomodó para llenarla de caricias, exploró todo su cuerpo— ahora estoy amando a mi esposa, ya no estamos cometiendo pecado, ante Dios somos marido y mujer.

Se posicionó para entrar en ella hasta de que los dos llegaron al mismo tiempo.

Pasaron los meses y llegó el día en que Candy tendría a su bebé.

Todo Lakewood estaba de fiesta, nacería el sucesor del clan Andrew.

Albert recorría todo el pasillo del segundo piso ya tenía a Elroy mareada con tantas vueltas que daba, se escuchaban los gritos de su amada, él quería entrar para darle ánimo, pero el doctor Martin no lo dejó porque según el, todos los esposos reaccionaban mal y se desmayaban y luego tenían que atenderlos a ellos en lugar de la que estaba en trabajo de parto.

Se escuchó el llanto de un bebé, era largo y rubio, lo bañaron y se lo dieron a Candy para que lo amamantara pero ella lo rechazó, pues sintió de nuevo los dolores.

-¡Viene otro bebé en camino! –exclamó el doctor

Era una hermosa niña.

Esos bebés eran amados por todos los Andrew, cuando cumplieron 4 meses Candy intentó ir a Inglaterra pero la niña se enfermó por lo que desistió de ir en ese momento.

Durante ese tiempo el Duque de Grandchester le envenenó la mente de Terry contra su madre.

Eleonor no dejó de ser solamente la amante del Duque, ella dejó su carrera de Actriz para cuidar de su nieto.

Cuando los niños Andrew cumplieron un año decidieron ir a buscar al pequeño Terrence, llegaron a la mansión del Duque de Grandchester los pasaron al salón principal, Albert cargaba al niño y Candy a la bebé.

-¿Cómo se atreven a venir a mi casa como si nada hubiese pasado? Ustedes traen el producto de su pecado y multiplicado.

-¡Mis hijos no son producto del pecado sino del amor! ¡William y yo estamos casados! No vine a verlo a usted sino a mi hijo.

-Después de dos años tienes la desfachatez de presentarte, mandaré a llamar a mi nieto, pero no creo que se acuerde de ti.

-¡Es mi hijo! Lucharé hasta que me lo devuelvan.

-Lo llamaré y tú misma le preguntarás si quiere irse contigo a América.

Tocó la campana de servicio, la ama de llaves entró al salón para recibir indicaciones.

-Traiga a mi nieto, dígale que una desconocida vino a visitarlo.

Cuando el pequeño Terry entró al salón y vio a sus medios hermanos se le endureció el corazón.

Candy le dio la bebé a Albert y fue hacia Terry.

-Hijo, he venido por ti.

-Yo no la conozco señor, no se dé lo que me habla.

-Soy tu madre

-Esa mujer que menciona, nunca me amó ni a mi padre, así que no quiero verla.

-Terry hijo, tu abuelo nos separó…

-¡No quiero escucharte! ¡Los hechos hablan por sí solos! Ni esperaste a que muriera mi padre para estar con…

-No digas eso, yo siempre respeté a tu padre mientras estuvo vivo.

Candy se agachó hacia a su hijo para estar abrazarlo pero el niño la empujó y le escupió la cara.

Albert quiso reprenderlo pero Candy dijo: No te dejaré con este hombre quien siempre despreció a tu papá.

-Yo no iré a ningún lado, seré el próximo duque de Grandchester.

-Hijo, mira a tus hermanos, podemos ser una hermosa familia.

-Albert y Candy lucharon por la custodia de Terry contra el duque de Grandchester quien presentó "Pruebas" en contra de Candy indicando que llevaba una vida disoluta y el juez rechazó su demanda. El abuelo de Terrence había usado todas sus influencias para ganar el caso.

Candy y Albert regresaron derrotados a Chicago.

William Andrew y Jane Andrew fueron niños muy amados por sus padres, Candy guardaba las esperanzas que algún día su hijo mayor recapacitara y se reconciliaran, pero eso nunca sucedería pues el Duque de Grandchester se cercioraba que no recibiera correspondencia de Candy.

En el jardín de la mansión Andrew en Chicago, Candy y Albert armaron un picnic para convivir con sus hijos, ellos tenían cumplidos 5 años, los niños corrían hasta la casita del árbol, en ese momento Candy le dio la noticia a su amado esposo que esperaban otro bebé.

La Señora Elroy desde la ventana reflexionaba, Candy la huérfana que una vez adoptó William se ha convertido en la matriarca del Clan Andrew y le ha provisto de un heredero a los Grandchester. ¿Quien iba a decir que en su vientre se formarían dos estirpes?

Le estoy agradecida, por ella pude ver la nueva generación Andrew.

FIN