"Aliados y Enemigos"
La joven observaba las fotografías con una mezcla de diversión y resignación. Le lamentaba el hecho de no haber podido acompañar al templo a la familia de Jessica el día del año nuevo.
- "¡Esta es muy buena!" – puntualizó la chica – "no cabe duda que el joven Tsukishiro y la señorita Akizuki hacen una linda pareja" – contemplaba un plano en que la pareja posó frente a la entrada del templo Tsukimine.
Tomoyo sonrió, y la pequeña Yui se encargó de soportar la afirmación.
- "¡Verdad que sí!.. ¡y aún no has visto las de mis hermanitas con Eriol y Shaoran!" – la niña dejó por un momento la organización que hacía de las fotografías que colocaba en un álbum, y continuó – "mi hermanito dice que son unos mocosos aprovechados, pero a mi me caen muy bien ¡son muy buenos conmigo!.. sobre todo Eriol, siempre que viene de visita ¡hace que aparezcan dulces de la nada y me los regala!".
- "¿Aparece dulces de la nada?".
- "Lo que Yui quiere decir.." – se adelantó Tomoyo – "... es que Eriol hace pequeños trucos, como sacar dulces de detrás de las orejas o de sus bolsillos vacíos" – sonrió. Ciertamente no estaba diciendo mentiras, tan solo utilizaba la palabra 'truco' como sinónimo de magia.
- "No sabía que Eriol fuera tan bueno con los niños".
- "Es un hombre lleno de sorpresas" – sonrió la amatista.
- "Eso no puede negarse. Y una prueba de ello es su vínculo familiar con la Top Model Nakuru Akizuki" – pareció emocionarse con el tópico – "jamás hubiera imaginado que algún amigo mío tuviera relación con una de mis más grandes ídolos" – sus ojos brillaron – "aunque mi mala suerte es tal, que a pesar de llevar ya un par de semanas en Japón, pocas son las veces que he tenido la oportunidad de hablar con ella... me pareció como un sueño el finalmente conocerla".
Tomoyo sonrió. Sin duda Silvia admiraba mucho a Nakuru.
- "¿Sabes?... ahora que lo pienso detenidamente, me parece que más que yo, tú eres una chica afortunada, Jessica".
- "¿Lo crees?" – rió.
- "¡Por supuesto!... para empezar, gracias a que eres amiga de Eriol desde la infancia, tienes el privilegio de conocer a la señorita Akizuki desde su adolescencia. Y por si fuera poco, ahora que el joven Tsukishiro es novio de la señorita Akizuki, quizá hasta tengas la oportunidad de formar un parentesco familiar con ella" – recalcó ese punto como si fuera el más importante.
Daidouji rió divertida – "¿Ah sí¿crees que voy a estar unida a Nakuru por algún vínculo familiar?".
- "¡Claro!... el joven Tsukishiro es como un hijo para tus padres, y la señorita Akizuki sería para ti lo más parecido a una cuñada".
- "¿Yuki y Nakuru se van a casar, hermanita!" – dudó la inocente Yui, que seguía ocupada llenando álbumes.
- "No, Yui. Al menos no creo que esté en sus planes por ahora. Aunque está claro que los dos hacen una linda pareja...".
- "Por supuesto.. ¿quién no amaría a la señorita Akizuki?.. ella es sencillamente encantadora".
- "La novia de Yuki es muy buena, siempre está abrazándome y me regala cosas lindas... en navidad me regaló ésta cámara" – Yui alzó su regalo para que la francesa pudiera apreciarlo. La niña parecía tener cierta preferencia por el aparato, y es que no lo había soltado desde que lo tuvo en sus manos.
- "¡Es tan generosa!" – exclamó la pelirroja – "es una lástima que nuestras vacaciones terminen en dos semanas. Tendremos que regresar a la universidad y quien sabe cuando tendré la oportunidad de volver a tratarla".
La sonrisa de Tomoyo se desvaneció un poco. Sabía que las vacaciones, aunque largas, tendrían que acabarse algún día, y sinceramente lo que ella menos deseaba era abandonar Japón en estos momentos; con su familia peligrando más que nunca.
- "Dentro de poco estaremos nuevamente atareadas con tareas y proyectos" – continuó la joven Vieira – "envidio a Eriol por la oportunidad que tiene de quedarse un poco más en Tokyo".
La amatista parpadeó aturdida - ¿Qué dices¿qué Eriol va a quedarse más tiempo en Japón?".
- "Sí, al parecer la universidad de Oxford ha brindado a sus estudiantes un plazo más largo de vacaciones, y no regresarán a Francia hasta entonces... pensé que Eriol o en todo caso Jack, te lo habían comentado".
- "No... Eriol no me ha mencionado nada" – susurró la joven muy extrañada.
- "¿Hay algo que te esté molestando, Takato?" – el muchacho de ojos grises dudó, inquieto.
El aludido suspiró profundamente antes de contestar – "Las cosas con Tomoyo no van bien" – replicó desanimado – "pensé que bastaba con ser paciente y dedicado para conquistarla pero hasta ahora no he logrado nada con eso".
Koji se acomodó mejor en la silla, tomando un poco de su refresco natural de manzana – "¿Por qué crees que las cosas no están saliendo bien?".
- "Pues... para empezar son muy pocas las veces que hemos podido estar juntos, y cuando lo estamos siempre es en compañía de todos sus amigos".
- "Pero eso no tiene nada de malo ¿acaso te desagradan los amigos de Tomoyo?" – se extrañó, pues prácticamente los amigos de la morena eran los mismo que los de su novia Naoko, y desde que él y su amigo los conocieron todos parecían congeniar muy bien.
- "Por supuesto que no... pero la otra vez, cuando pensé que había finalmente dado un paso al invitarla a almorzar, ella me llama para preguntarme si el tal Eriol podía acompañarnos".
Nakata lo observó con compasión.
- "Bueno, a lo mejor y Tomoyo no pensó que te molestaría la compañía. Debe haber interpretado tu invitación como un gesto amistoso nada más, y fue por eso que se atrevió a invitar a otra persona".
- "Es verdad que mi humilde invitación no sonó nada insinuante, pues no quería asustarla demasiado pronto, pero jamás me imaginé que se atreviera a incluir a otro en nuestra salida, y mucho menos pensé que ese sería el tal Hiragizawa ¿por qué precisamente él?".
Para Koji estaba claro que a su amigo no sólo le atormentaba el fracaso de su cita, sino también la presencia del inglés en la misma, que de seguro resultó el tiro de gracia que enfermó a su hígado.
- "Piensa un poco ¿quieres, amigo?. Tomoyo no es la clase de chica que lleva a otros cada vez que alguien la invita a salir. Estoy seguro que hay una buena razón que explique la presencia de Hiragizawa en su "cita"" – adornó la última palabra dibujando las comillas con sus dedos. La acción pareció irritar a Takato.
- "Bien, cuando llamó para preguntarme si no me molestaba que el sujeto inglés nos acompañara" – frunció el ceño ante el recuerdo – "dijo que él estaba en su casa y que acababa de invitarla a almorzar, pero cuando ella le explicó que ya tenía un compromiso conmigo, a Hiragizawa no pareció molestarle y se preguntaba si yo no tendría ningún inconveniente en que nos acompañara en nuestra salida amistosa".
- "Pues ahí lo tienes" – animó el universitario – "todo indica que Tomoyo es inocente de los cargos".
- "Sí, puede que tengas razón, pero eso no me quita la frustración de ver que nada me sale bien... hay tantas trabas entre nosotros que.. no sé.. no solamente es Hiragizawa, sino también ese amigo rubio suyo, el tal Jack" – frunció aún más el entrecejo – "he notado como la mira, además de sus coqueteos descarados, quiero decir".
- "Contra eso no puedes hacer nada. Nunca podrás evitar que otro hombre se fije en ella, Tomoyo es una chica muy linda".
- "Lo sé, y por eso me desespera el no poder acercarme a ella. Temo que en cualquier momento otro me gane la partida".
Koji no tuvo tiempo para aconsejar a su amigo. La presencia de Naoko y sus acompañantes forzaron a un cambio de tema y de actitud.
Chiharu, Yamazaki y Rika, saludaron con ánimo a los dos muchachos antes de unírseles en la mesa. Aprovechando –mientras aún podían- sus vacaciones, los universitarios se pusieron de acuerdo para ir a desayunar juntos.
- "Es una lástima que ni Tomoyo ni Sakura, pudieran acompañarnos hoy" – mencionó Chiharu.
- "Estos últimos días han estado muy cortos de tiempo, me parece que hay problemas en su casa" – opinó Takashi – "y quién no tendría inconvenientes con la prensa siguiéndolos más que nunca ¿leyeron el artículo que documentó su paseo de año nuevo?..".
Los muchachos asintieron con resignación.
- "Lo peor del caso es que los rumores sobre ellos aumentan cada vez más. Por ejemplo, esta mañana escuché en las noticias que se está especulando mucho sobre la identidad de Hiragizawa y el joven Neville" – informó la novia de Koji.
- "¿Qué hay con ellos?" – quiso saber Takato.
Rika fue la que trató de explicar la situación - "Debido a que fueron vistos acompañando a los Kinomoto al templo Tsukimine, y a que los dos estaban muy cerca de Tomoyo, ahora la prensa se pregunta si alguno de ellos es la pareja de nuestra amiga".
- "¿En serio?" – el joven Suzuki se mostró preocupado.
- "Está más que claro que los medios no quieren más que seguir provocando alboroto" – Chiharu parecía molesta – "siento pena por la familia de Tomoyo... ¡tener que lidiar con ese tipo de problemas todo el tiempo!...".
- "Pero hasta cierto punto han aprendido a manejarlo... puedo ver que la serenidad y la distinción con la que los señores Kinomoto han podido sobrellevar la invasión a su vida privada desde hace años, ha trasmitido confianza y respaldo a sus hijos" – opinó Koji – "Sakura y Tomoyo, por ejemplo, no se dejan abatir tanto por los rumores a pesar de la reacción inicial del hermano mayor que tiende a querer suicidarse o a matar a los involucrados en la noticia y a los que propagaron la misma".
- "Sobre todo si el tema principal tiene que ver con sus hermanas y sus relaciones amorosas" – agregó Yamazaki – "eso siempre parece ser un tiro de gracia para acabar con su paciencia".
- "Y me parece que este caso no será la excepción" – Naoko inclinó un poco la cabeza – "¿habrá el hermano escuchado las nuevas que involucran a Tomoyo con Hiragizawa y el joven Neville?".
- "Si lo ha hecho, el pobre hombre debe estar pasando un mal rato en estos momentos" – aseguró Takato – "¿recuerdan lo último que nos contó Sakura sobre la reacción del doctor ante el último chisme?" – trató de imitar la voz de su amiga al momento de contar la anécdota, la cual a su vez había tratado de imitar la voz de su hermano – "¿No quiero siquiera pensar que lo que se dice es verdad!... ¡si esto es una broma, no me parece graciosa!.. ¿quién rayos se está riendo!".
Los jóvenes no pudieron evitar que una gota les resbalara por la frente ante la imitación del universitario...
En efecto... el carácter fuerte del galeno no era algo que causara risa.
La risa estridente de la Top Model se extendió por toda la oficina.
- "¡Basta, Nakuru!.. no es gracioso" – el joven pedía seriedad sobre la situación.
- "Oh no, sí que lo es" – la guardiana trataba de concentrarse en el estante de libros que intentaba ordenar, pero su hilaridad le hacía difícil la tarea – "¿y como lo firmaste?.. algo así como: 'Te quiere Yukito, el profesor estrella'".
- "Algo parecido" – replicó entre resignado y cansado – "no pensaba hacerlo, pero esa chica en verdad se veía ansiosa y realmente parecía capaz de estallar en lágrimas o algo peor si no lo firmaba como ella quería".
- "Esta visto que el mantener una "relación" conmigo te ha convertido en una estrella" – siguió burlándose ella.
- "Sí. El director parece muy complacido con la reputación que está ganando el Clamp" – replicó – "pensé que estaría molesto de que se hablara tan públicamente de la vida privada de uno de sus docentes... pero tal parece que las buenas críticas que la prensa hace de la escuela al adornas mis... ¿cómo las llaman, 'excelentes, profesionales y altamente eficientes conocimientos', mantienen al director más que contento".
- "Deberían ascenderte por eso".
Yukito sonrió – "Para alcanzar un ascenso creo que no basta con ser "tu novio", querida Nakuru".
- "Lo sé, sé que se necesita dedicación y mucho trabajo, pero eso no me preocupa, es decir, tú eres un excelente maestro, Yukito... no pasará demasiado tiempo antes de que esos directivos cabeza dura lo noten".
- "Gracias" – sonrió.
- "Sólo digo la verdad".
- "Bien, pues más vale que me esfuerce por alcanzar ese ascenso rápidamente. Tengo que estar a tu nivel" – bromeó.
Ella siguió ordenando los libros del estante – "¿Tan superficial piensas que soy!" – fingió sentirse ofendida.
- "No pienso que lo seas, tan sólo me parece mejor estar a tu altura y así evitarte chismes y malos entendidos".
- "¿Bromeas?.. no me importan lo que digan los demás, yo te aceptaría aún si vivieras en una caja de fósforos".
- "¿En serio, que tal si fuera un esquizofrénico depresivo ¿pensarías igual?".
- "Bueno, no sé porque me enamoraría de un esquizofrénico depresivo... pero si lo hiciera, serías mí lindo esquizofrénico depresivo".
- "Me sorprendes" – rió.
- "Pues sí, suelo causar esa impresión a todo el mundo. Soy una mujer divina ¿qué puedo decir?".
- "Se te olvido agregar modesta".
- "Y de las que ya no hay, querido." – colocó el último libro en el estante, y enseguida se acordó de un pequeño objeto que traía en su cartera – "Como me pusiste a trabajar casi al instante en que puse un pie en tu oficina.." – bromeó, tomando su bolso y extrayendo de él un portarretrato – ".. olvide por completo que traía esto para ti" – le extendió el fino marco de mármol.
Yukito terminó de ordenar el papeleo de uno de sus cajones y tomó el obsequio. Una sonrisa adornó su rostro al contemplar la foto que adornaba el portarretrato. Un grupo de jóvenes –mujeres ataviadas en un kimono tradicional, y hombres en ropa semi-formal-, posaban sonrientes ante el lente de la cámara que los captó en su paseo de año nuevo.
- "¿Recuerdas que Yui nos pidió en más de una ocasión que nos juntáramos para posar frente a la cámara?... de todas las fotos que logró tomarnos, ésta me pareció la mejor.. así que se me ocurrió pedirla prestada, llevarla a un estudio para que le doblaran el tamaño, la transformaran en una linda fotografía para finalmente adornarla con un bonito marco... ¿qué te parece?".
- "Es perfecta" – sinceró él – "muchas gracias".
Ella sonrió – "No hay de que. Ese paseo me pareció de lo más inolvidable, y que mejor que recordarlo con una bonita fotografía que no solo te hará sonreír, sino que es perfecta para adornar tu escritorio".
Él dejó escapar una leve risa y sus ojos observaron el rostro de la joven como si lo viera bajo una nueva luz.
- "¿Crees que Tomoyo esté por llegar?" – preguntó ella de pronto, haciendo parpadear al guardián.
- "Sí, ya no debe tardar. Cuando le pregunté si podía hacernos el favor de traernos a Kero y a Spinel a la escuela, ella dijo que salía enseguida".
- "¿Crees que el hechizo funcione?" – la modelo volvió a dudar.
- "Hicimos todo como debía ser ¿cierto?. Tan solo necesitamos a Kero y a Spinel aquí... aún sientes la energía ¿verdad?".
- "Sí, pero ¿no te parece extraño?... es decir, si todo sale como esperamos estaremos frente a frente con la persona que colocó el hechizo de protección sobre aquel papel que tenía la dirección de una tienda de antigüedades...".
- "¿Y qué hay con eso?".
- "¿No te parece muy extraño que sintamos la energía precisamente aquí, la escuela está vacía no hay alumnos ni personal docente".
- "Entiendo lo que dices, Nakuru, yo mismo tengo mis dudas respecto a esto pero tenemos que intentarlo" – trató de tranquilizarla – "por el momento, pienso que no estamos corriendo ningún riesgo si encontramos a esta persona... hay una posibilidad de que no sea nuestro enemigo pues su hechizo de protección evitó que el agresor de mi estudiante se apoderara de lo que sea que estuviera buscando ese día en que casi lo mata".
- "Supongo que tienes razón... no lo había pensado de esa forma" – replicó.
- "No te preocupes, Nakuru... todo va a salir bien" – dijo con convicción – "además, no es como si estuviéramos enfrentando todo solos, estamos juntos en esto ¿no?".
Ella sonrió.
Momentos después, unos leves golpes en la puerta anunciaron la llegada de Tomoyo junto con los guardianes.
- "Espero no haberlos hecho esperar mucho" – se inquietó la morena – "el tráfico está horrible".
- "No te preocupes, llegas justo a tiempo" – Yukito la tranquilizó.
La joven colocó sobre el escritorio un amplio bolso de donde emergieron Kero y Spinel. Los muñecos voladores sintieron al instante la energía que emanaba del lugar.
- "Es extraño.." – Kero fue el primero en opinar – "la presencia se siente especialmente fuerte en este lugar".
- "Es verdad. A pesar de que pudimos sentirla desde que llegamos, es en ésta oficina en donde realmente parece concentrarse. Pero... ¿cómo puede ser, aquí no hay nadie más que nosotros" – Spinel también analizaba la situación.
- "Es hora de averiguarlo" – un par de enormes alas cubrieron al maestro, dando paso a lo que parecía un hermoso ángel.
Los tres guardianes restantes imitaron su acción revelándose en sus formas verdaderas.
- "¡Empecemos, entonces!" – animó Ruby Moon con una sonrisa.
- "Yo me retiro" – anunció la hija de Sonomi – "no quiero interrumpir su labor".
Los inexpresivos ojos de Yue observaron a Tomoyo como asintiendo a su acción. Kero, Ruby Moon y Spinel, despidieron a la muchacha con una expresión más cálida al regalarle una sonrisa.
Yue se mantuvo quieto y en silencio un par de minutos. Sus acompañantes respetaron lo que parecía un análisis y una concentración increíble, hasta que Ruby Moon se desesperó y cuestionó su actitud.
- "¿Se puede saber que estamos esperando?".
El ángel mantuvo su postura y apenas desvió su mirada cuando la voz de ella llamó su atención.
- "Pensé que tú eras el más desesperado por poner manos a la obra... y ahora permaneces ahí sin hacer nada" – se cruzó de brazos, un poco fastidiada por la actitud de Yue. A lo lejos, la guardiana pudo escuchar el sonido de un auto arrancando, y fue solamente entonces que el guardián de la luna se movilizó para colocarse al centro de la oficina – "¿pero que...?" – ella parpadeó confundida, para luego cambiar su expresión a una más divertida – "entiendo..." – se acercó juguetonamente a él – "estabas esperando a que Tomoyo saliera de la escuela ¿no es cierto?.. te preocupaba que permaneciera aquí".
- "Lo que estamos a punto de hacer no es cualquier cosa, y si esto se complica, no me parece necesario poner la vida de la hermana de mi ama en peligro" – respondió de lo más serio, al tiempo que les hacía una seña a Kero y a Spinel para que se acercaran.
Ruby Moon amplió su sonrisa – "Eres un buen chico, Yue".
- "Terminemos con esto antes de la hora de la almuerzo ¿quieren, me parece que hoy habrá un plato especial" – dijo Kero en posición y listo para empezar.
- "Deja de pensar en comida por un momento y concéntrate en lo que vinimos a hacer" - pidió Spinel con seriedad.
- "¿Qué te pasa!.. yo soy la majestuosa bestia del sello que siempre se ocupa de sus responsabilidades" – contraatacó el león con alas.
Sin más preámbulos –luego de una gélida mirada de parte de Yue- los cuatro guardianas se colocaron en posición. Cerrando sus ojos a modo de concentración, y elevando su poder mágico, empezó el conjuro.
- "¡No lo puedo creer!" – exclamó incrédula la joven japonesa – "¿y dices que ahora tendrás que soportarla hasta en las reuniones oficiales del concilio?".
La bella muchacha pareció asqueada.
- "Sí, los ancianos piensan que la "gran" Maestra de las Cartas es la persona más capaz que ha puesto un pie en nuestras reuniones, después de Shaoran, Hiragizawa y Sheng, quise decir".
- "Esta vez creo que esa Mei Ling se pasó de la raya.. ¿y dices que no vas a levantar un proceso contra ella?".
- "No, no lo haré... no me conviene en este momento. Por más que muero por hacerla pagar, creo que por ahora será mejor que me ocupe de otros asuntos" – replicó – "pero no te preocupes, ya le llegará su momento de sufrir... es más, de alguna forma ya estoy vengándome de su insolencia".
- "¿En serio?" – la chica se interesó – "¿qué has hecho, Kaory?".
La líder del Clan Narazaki sonrió con malicia – "Oh, nada importante... tan solo le he dado mi humilde opinión a la madre de Mei Ling sobre la pequeña inquietud que la aquejaba últimamente".
- "¿Qué inquietud?.." – la chica lució pensativa y ató cabos rápidamente – "no te estarás refiriendo a..." – los ojos de su prima confirmaron sus sospechas – "sabes que si el consejo lo aprueba, a Mei Ling le será muy difícil librarse de esto".
- "Ese es el punto, querida" – su sonrisa se amplió ante la idea – "si se mete conmigo más vale que se atenga a las consecuencias".
- "Sólo me queda sentir compasión por la pobre chica" – repuso Katsumi con sarcasmo.
- "Y dime ¿lograron tú y Hiroshi descubrir algo?" – preguntó, desistiendo de hablar más de la prima de su novio.
- "No mucho, realmente" – se encogió de hombros – "un par de cosas aquí y allá... como que el hechizo de protección en aquel papel que encontró la Maestra de las Cartas, era de magia celta muy antigua" – explicó.
- "¿Magia celta?.. ¿quién rayos utilizaría magia tan complicada para colocar un simple hechizo de protección?".
- "Bien, recuerda que los hechizos que protegen de personas especificas no es tan sencillo".
- "Lo sé, pero existen otro tipo de conjuros para eso que no tienen nada que ver con magia antigua celta".
- "Quizás la persona que lo convocó no desea ser reconocida por la magia que practica su familia. Debe ser alguien muy cercano a nosotros, o al grupo de la Maestra de las Cartas que tema ser reconocido".
- "Puede ser, o tal vez es alguien que no tenga relación con nuestras familias y solo quiera no ser descubierto".
- "Hay demasiadas hipótesis. Tendremos que investigar un poco más para descartar todas las que se puedan".
- "Tienes razón. Por lo pronto, a Shaoran le complacerá saber lo que hemos averiguado" – sonrió – "hoy tendremos otra reunión con el concilio..." – una mueca de disgusto fue el reflejo de recordar que Sakura estaría presente – "discutiremos lo que me has dicho y por supuesto todo lo que pudiste averiguar".
- "Esta bien... y dime ¿los Zheng estarán presentes?".
- "Por supuesto, su incorporación a las investigaciones ya es oficial".
- "Eso debería facilitar las cosas ¿no?" – repuso la japonesa.
- "Supongo que sí" – le restó importancia, al mismo tiempo que su mirada se volvía maliciosa – "aunque no creas que no sé la verdadera razón por la que preguntas esto... te gustaría formar equipo con Yang ¿no es cierto?".
Las mejillas de la muchacha se tiñeron de rojo y se defendió de inmediato – "¡No es lo que crees!".
- "Sí, claro..".
La charla de las jóvenes se vio interrumpida con la llegada de un abatido muchacho...
- "Kaory.." – la llamó con familiaridad – "tenemos problemas".
Las dos Narazaki se mostraron contrariadas con la revelación.
A pesar de que había intentado con todas sus fuerzas evitar sentirse así, aún le incomodaban las intenciones románticas que Lao tenía con ella.
Kaho trataba de asumir la situación tal cual, y eso significaba aceptar que estaba saliendo con éste hombre con la intención de empezar, en cualquier momento, una nueva relación amorosa... entonces, si tenía todo esto perfectamente claro.. ¿por qué no podía relajarse y disfrutar de su cita?. Lao era un hombre inteligente, amable, guapo y muy divertido, pero cada vez que empezaba a agradarle su compañía, el chino procedía a cortejarla y ella terminaba tensándose e incomodándose mucho. Por supuesto que la hechicera trataba de esconder esos malestares lo mejor posible, pero estaba empezando a asustarse con la posibilidad de que quizás éste hombre nunca le movería ni un pelo.
Lo que más lamentaba de la situación era que había alimentado las esperanzas de su joven amigo accediendo a sus invitaciones, y por ahora no encontraba la manera de cómo romper su corazón sin realmente rompérselo.
La verdad era que había un motivo más por el cual Kaho no podía corresponder los sentimientos de Lao... ¿su nombre: Touya Kinomoto, el explosivo galeno que hace mucho tiempo se había convertido en su primer amor, y por como iban las cosas, quizá en el último. Para ella era totalmente incomprensible la manera en la que seguía guardando por él un sentimiento tan grande, especialmente cuando había sido testigo de aquellas crueles palabras que confirmaban que Touya sentía por ella cualquier cosa menos amor.
Deteniendo de golpe sus pensamientos, cuando notó que su acompañante y ella ya estaban frente a su casa, volvió a tensarse al recordar que tendría que hacer otra jugada maestra para librarse de ese beso de despedida que desde hace algún tiempo Lao estaba intentando darle.
- "Espero que te hayas divertido" – le dijo él cuando su acompañante subió el primer escalón antes de llegar a su puerta, y se volvió para despedirse.
- "Mucho..." – Kaho sonrió – "a veces me parece que tú, que eres extranjero, conoces Tokyo mucho mejor que yo. Jamás había visitado ese hermoso vivero al que me llevaste hoy".
- "Lo que sucede es que eres de esas personas que no se aventuran demasiado a menos que las inviten" – le dijo – "pero te prefiero así... me permite sorprenderte más seguido y compartir juntos el momento" – con un delicado movimiento, Lao tomó una de las manos de la hechicera – "y espero que haya muchos momentos para compartir".
La maestra empezó a ponerse aún más nerviosa. Y es que subida en el escalón estaba casi a la altura del hombre y le parecía que la distancia entre ellos era demasiado corta para confiarse.
- "Nunca había conocido a una mujer como tú... eres como un sueño".
Ella sonrió con dulzura y trató de no concentrarse en las caricias que el hombre le aplicaba a su mano.
- "¿No crees que todavía es muy pronto para asegurar algo así?"... hemos salido tan poco tiempo" – replicó con tranquilidad.
- "Lo sé. Sé que no llevamos una vida juntos, pero a veces pasa que cuando conoces a esa persona, en ese instante, lo sabes; lo sientes, muy dentro".
La maestra parpadeó pensativa, y en dos segundos una escena muy antigua en donde podía verse a ella misma bajo un frondoso árbol dándole la mano a un joven de cabello negro, le atravesó el pensamiento... -"espero que nuestra amistad perdure..." – le había dicho, y en aquel momento, experimentó aquello a lo que su interlocutor se refería.
- "Por eso puedo decir, sin temor a equivocarme, que tú eres la mujer que he esperado toda mi vida".
El hombre se acercó un poco más, mientras ella se preguntaba como podía dejar que las cosas avanzaran hasta este punto. Una petrificación total se apoderó de su ser y la hacia esperar con resignación el momento que tanto había evitado. Parecía que el pequeño rincón donde aún se albergaba un poco de esperanza por enamorarse de alguien más, había tomado una fuerza inexplicable y la obligaba a aguardar por un intento de incrementar ese sentimiento.
Cada centímetro reducido entre ellos, le devolvía un poco de la voluntad para aceptar que esto no iba a funcionar y que lo mejor era terminar todo de una vez, pero desgraciadamente, la voluntad aún no tomaba el control y mucho menos la fuerza necesaria para evitar la acción del chino a tiempo.
Kaho descubrió que en la batalla que se realizaba dentro de ella misma no ganaría realmente nadie, así que decidió cerrar sus ojos y esperar a que su aflicción terminara de una vez y por todas... ya no importaba si besaba a Zheng, después de todo, el instante terminaría pronto y ella podría volver a unir los pedazos para continuar con su vida y desvanecer las nubes que representaban a Touya Kinomoto.
Podía sentir la respiración del hombre muy cerca de su rostro, la opresión en su pecho se incrementaba pero aún así ella no se movió ni un ápice; la caricia que podía sentir en su mano se había movilizado hasta su antebrazo, y entonces supo que el momento había llegado sin poder evitarlo.
- "Buenas tardes...".
Las palabras le llegaron como un golpe que la hizo abrir los ojos de inmediato. Ahí, frente a ella, se encontraba Touya Kinomoto. Una sensación extraña de alivio y angustia la inundaron y no pudo más que bajar la mirada.
- "Buenas tardes...".
Lao respondió con una sonrisa a pesar del enfado que sentía por la intromisión del hombre en su momento de gloria.
- "Necesito tratar unos asuntos contigo, Kaho" – el doctor se dirigió de una vez a la mujer que parecía encontrar algo interesante en el suelo. Ella alzó la vista y volcó su mirada en su cita – "ahora..." – agregó él, irritado por tener que seguir observado las manos de aquel hombre sobre la maestra.
Lao se separó de su amiga y depositó un beso en su mejilla – "Te llamaré. Se ve que tu amigo necesita tratar algo muy importante contigo" – sonrió comprensivo.
La pelirroja no pudo más que asentir con la cabeza.
- "Fue un placer volver a verlo, doctor" – el extranjero se dirigió a Touya cuando pasó por su lado – "puedo confiar en que mi novia queda en buenas manos".
Las palabras del de ojos azules lograron tensar el cuerpo de Touya, que no pudo hacer más que apretar los nudillos y tratar de mantener su expresión neutral. Por supuesto que la retirada de Lao, ayudó mucho a que el control del doctor no desfalleciera y todo terminara en tragedia.
Kaho se mantuvo quieta en su lugar unos segundos más, hasta que recuperó un poco de voluntad y pudo llegar hasta la puerta de su casa – "¿Vienes, Touya?" – se volvió a él, notando que no había mucho movimiento de su parte.
Kinomoto avanzó hasta adentrarse en la residencia. Y sólo cuando su acompañante cerró la puerta tras de sí, se acercó a toda prisa con expresión ceñuda.
La maestra se sobresaltó al hallar al hombre frente a ella al apenas volverse para encararlo. Le parecía que los ojos de él la escudriñaban tratando de encontrar una explicación. Con movimientos algo torpes, ella trató de evitar su mirada y empezó a alejarse.
- "¿Por qué no pasamos a la sala?... ahí podremos discutir mejor los asuntos que te han traído aquí".
Aunque Kaho trató de avanzar, pareciera que Touya tenía otros planes, ya que, no dejando que se alejara demasiado; el hombre la asió por la muñeca y la obligo a regresar a él, logrando así que quedara nuevamente presa de su mirada. Tomando valor de la nada, ella logró sostener unos segundos más su expresión hasta que pudo articular palabra – "No quiero discutir, Touya" – su voz suave y suplicante – "mi situación ha cambiado y no quiero tener un altercado contigo cada vez que presencies algo que no te guste".
- "¿Entonces es verdad?..." – aunque no había levantado la voz, la molestia e irritación eran evidentes en el galeno – "estás tomándote en serio a este sujeto".
- "Pensé que eso había quedado perfectamente claro la última vez que discutimos" – su expresión dolida probaba que aquel recuerdo no era nada grato para ella.
- "Por supuesto, tonto de mí al no recordarlo" – no podía evitar el sarcasmo, y mucho menos si sentía hervir la sangre. La disposición con la que había ido a informar a la maestra sobre algunos asuntos de importancia con la intención de suavizar las cosas entre ellos; había quedado en el olvido después de contemplar la desagradable escena en la que aquel hombre y Kaho eran protagonistas. Era indescriptible el sentimiento que se apoderó de él al ver como el extranjero trató de besar a la pelirroja como si tuviera derecho, como si ella le perteneciera de alguna manera. Eso, era algo que no podía soportar – "te prometo que de ahora en adelante, trataré de no olvidar ese detalle tan importante".
- "Es lo mejor para todos" – suspiró triste y bajando la mirada.
Touya frunció el entrecejo y olvidó la presión que ejercía su mano sobre la muñeca de su interlocutora, para luego apresar los hombros de la misma en una acción tan rápida como espontánea.
- "¡Es lo mejor para ti, querrás decir!" – ya no pudo retrasar la explosión de emociones – "¡lo mejor para ti y para ese imbécil!" – repitió.
- "¿Qué es lo que te pasa, Touya?" – los ojos de ella se abrieron en forma suplicante – "te juro que trato de entender la razón de esta escena, trato de entenderte pero no puedo...".
- "¿Qué no lo entiendes!" – no podía creer que ella no adivinara el porque de su proceder cuando le parecía que su desesperación delataba lo que su corazón sentía – "supongo que tu habilidad de observación a decaído desde que tus intenciones se enfocan en otra dirección".
- "Esto es inútil" – estaba tan alterada emocionalmente, que pensó que se desplomaría en cualquier momento por la falta de fuerzas – "no importa lo mucho que intente evitar discutir contigo, tú siempre te esfuerzas por lastimarme".
¿Lastimarla?
La combinación de su tono al decir aquello, y lo vidrioso de sus hermosos ojos castaño claro, fueron como un balde de agua fría que le caló hasta los huesos. Una nueva rabia empezó a emerger desde lo más profundo de su ser, un enfado contra él mismo que no hizo otra cosa que descolocarlo más de lo que ya estaba.
- "Yo no quiero lastimarte, Kaho" – estaba furioso y desesperado, la presencia del extranjero y la discusión del momento habían hecho finalmente estallar su sistema nervioso y estaba obrando por un impulso incontenible – "eso es lo último que quisiera hacer en mi vida ¿no lo entiendes!" – la zarandeó un poco como si con eso lograría hacerla comprender – "odio sentirme así... he estado a punto de volverme loco... loco de furia por encontrarte aquí con ese sujeto. Sé que me estoy comportando como un imbécil¡maldición!" - el doctor se tomó unos segundos para contemplar a su prisionera. Era tan frágil y él tan necio y obstinado que no le sorprendería que a estas alturas le odiara.
Por su parte, Kaho estaba atónita y asombrada, se sentía aturdida y no podía coordinar idea alguna ante la sensación de que le faltaba el piso. Hay actitudes que parecen decir mil palabras, y ella, a pesar de su poca concentración, pudo notar la desesperación y la contrariedad en el muchacho... ¿significaría eso algo?.. ¿acaso él?...
Touya no podía contenerse más... la exquisita fragilidad femenina que se ponía de manifiesto en aquel instante, debido al leve temblor en el cuerpo de la maestra, combinado con su hermoso y confundido rostro, fueron un conjunto demasiado arrebatador para soportarlo. Acercándola más a él, gracias a que aún la tenía apresada por los hombros, y ayudado por un último recuerdo de Lao tratando de besar a la hechicera, Kinomoto perdió el control.
- "No voy a perderte, Kaho.. tu no vas a pertenecerle a nadie" – susurró roncamente – "eres mía".
Ella no tuvo oportunidad de analizar sus palabras pues repentinamente unos labios posesivos y urgentes aprisionaron su boca.
Los brazos del médico tomaron a la muchacha como si no quisieran dejarla escapar. Tenía el corazón latiéndole a martillazos y la fuerte sensación de que ahora todo tenía sentido.
Aunque hubo un momento en que los ojos claros de la maestra se abrieron ligeramente más de lo normal mientras su iris parecía temblar, el instante desapareció tan rápido como vino y la lucha de su estremecido cuerpo por toda la angustia contenida, se liberó por fin.
Touya se sentía embriagado por su dulzura y tuvo la certeza de que había pasado una eternidad desde la última vez que pudo estrecharla de esa manera... se preguntaba como había podido vivir tanto tiempo sin ella, sin sus besos, sin su cercanía, sin esa súbita y completa felicidad. El sentimiento y la necesidad de protegerla, de hacer que ella fuera feliz y que le debiera a él ese sentimiento se apoderaba de su ser con más fuerza. Y Touya ya no quería pensar, no quería recordar los espantoso días en los que estar distanciado de Kaho le provocaba la más profunda desolación... ciertamente, ahora todo tenía sentido.. ¡todo!...
Y al parecer, Kaho procesaba los mismos sentimientos que su acompañante. Le había cedido el mando a la espontánea alegría en su pecho... había recibido el arrebato del doctor con sorpresa para luego dejarse llevar y tratar de controlar con delicadeza su desesperación. Lo besaba con suavidad, y podía sentir al hombre relajarse ante su acción... la fuerza en ambos fue disminuyendo hasta que ella colocó sus manos en el rostro del doctor y los dos se separaron de mutuo acuerdo.
Touya contempló su bello rostro sonrosado mientras su mano varonil tocó el mismo con dulzura. Ella sonrió y eso pareció haberle quitado un gran peso de encima al muchacho, que dejó escapar un suspiro. A pesar de todo, Kaho no pudo desvanecer el dejo de miedo que reflejaban sus ojos.. y es que aunque lo ocurrido le pareciera como un sueño, no olvidaba que el doctor era un hombre demasiado impulsivo y que reaccionaba de manera inesperada. Por lo tanto, todo este arrebato podría ser solo eso... un simple arrebato más sin mucho sentido que la llevaría a sentirse realmente desesperada... sin contar que.. ¡ella estaba saliendo con otro hombre!...
El galeno pareció captar su inquietud, pues su semblante se deformó mostrando una decisión y expresando un deseo de aclarar de una vez y por todas la situación entre ellos.
Aunque fuera sólo por un momento, la hermosa joven quería apartar los recuerdos que la torturaban. Y había optado por distraerse con algunas compras.
- "Muchas gracias" – le sonrió a la vendedora que le entregó un paquete.
Tomoyo salió de la tienda y observó los alrededores tratando de tomar una decisión. Acababa de comprar nuevos rollos para la cámara de Yui y no sabía si encaminarse a la repostería o pasar a la librería y llevarle a Yukito el nuevo tomo de "Como Aprender a Aprender" que tanto estaba deseando. Sus orbes amatistas se detuvieron cuando chocaron con la visión de una joyería. Sonrió. Esta era su oportunidad de comprar un accesorio acorde al regalo que su buen amigo le había hecho hace poco, y con eso, finalmente poder lucirlo.
Apenas avanzó unos pasos cuando su teléfono móvil reclamó su atención y ella se apresuró por sacarlo de su bolso.
Otra sonrisa adornó su bello rostro al observar el ID que le reveló a la persona del otro lado.
- "¿Sabes que estaba pensado precisamente en ti?" – Daidouji dijo divertida, y a modo de saludo.
-"¿De verdad?" – el hombre pareció complacido – "voy a tomar eso como algo bueno. No quisiera pensar que estabas recordándome de una manera desagradable".
- "Para nada. En estos momentos me animaba la idea de conseguirle a tu obsequio navideño un lindo complemento" - Tomoyo se había detenido justo frente a las vitrinas del lugar en busca de algo que le llamara la atención antes de entrar al local.
- "Ah, ahora puedo imaginar lo que quieres comprar en la joyería".
- "Por supuesto..." – se interrumpió, al procesar la respuesta que le dio su amigo. Se acomodó el cuello del abrigo, al tiempo que sonreía - "¿hace falta que pregunte, o de una vez vas a explicarme como es que sabes el lugar exacto en el que estoy?".
- "Bien, podría darte una respuesta poco común diciendo que te coloqué un hechizo rastreador, o que usando mis poderes creé el espejo mágico que me muestra a quien yo quiera, o que tengo un vínculo especial y único contigo que me hace encontrarte no importa donde estés" – replicó divertido – "es una lástima que la respuesta a tu pregunta se reduzca al simple y sencillo argumento siguiente:" – continuó – "llamé a tu casa para invitarte a comer y me dijeron que no estabas pero que acababas de comunicarte para avisar que te encontrabas haciendo unos compras en el centro. Claro está que aproveché tu ubicación cerca de muchos restaurantes y decidí darte alcance." – Eriol escuchó la risa de su interlocutora – "Aunque el destino me sorprendió cuando al doblar en una esquina, y cuando apenas llevaba un par de minutos buscándote sin optar aún por llamar a tu móvil y pedir tu ubicación, te encontré saliendo de un local, ahorrándome con eso una búsqueda exhaustiva... ¿qué te parece?".
- "Opino que la suerte le acompaña a los más desamparados" – movió su cabeza en todas direcciones – "¿dónde estas?".
- "A un par de metros detrás de ti" – Eriol observó como la joven giró sobre si misma, tratando de ubicarlo con la mirada. Finalmente dio con él y le sonrió desde su lugar.
- "¿Y piensas reunirte conmigo o deseas que yo te dé alcance?" – dudó ella.
- "Para nada, a mi también me interesa echarle el ojo a un par de artículos que deseo adquirir".
- "¿Algún obsequio para una linda chica?" – replicó con insinuación.
- "No, necesito un par de mancuernas de plata para remplazar unas que se extraviaron" – rió – "¿te veo en cinco segundos?" – repuso antes de cerrar su móvil.
Lo que sucedió a continuación fue tan súbito y abrupto que Hiragizawa tuvo unos segundos de severa estupefacción que le impidieron actuar a tiempo.
El muchacho se disponía a cruzar la calle junto con los transeúntes del lugar, notó como su amiga guardaba su teléfono en el bolso y esperaba con una gran sonrisa su llegada. De repente, las personas a su alrededor se detuvieron entre gritos y murmullos de espanto al ver como un auto perdía el control y empezaba a llevarse todo lo que estuviera a su paso. En lo que parecía un intento del conductor por controlar el vehículo, el chillido de las llantas deslizándose por el pavimento opacaron el grito ahogado de Tomoyo, que observó con horror como la tonelada de metal iba en dirección desbocada hacía la joyería, donde se encontraba ella.
Los ojos de Eriol se abrieron de par en par ante la escena frente a él... en un segundo estaba observando la risa de su amiga, y al otro un automóvil se abalanzaba sobre ella sin control. El inglés llamó casi con desesperación a la muchacha, al tiempo que trataba de llegar hacia ella apartando con brusquedad a todas las personas que estaban en su camino y que se amotinaron en la orilla de la calle para evitar ser atropellados por el auto.
Justo en ese instante el hechicero pudo sentirlo. Un pequeñísimo brote mágico se manifestó por escasas centésimas. Al instante siguiente, el vehículo chocó contra un hidrante logrando detenerse con el impacto. Abundante agua, disparada en dirección vertical, empezó a emanar del hidrante destrozado; mojando todo lo que tenía a su alcance. Con un movimiento sutil, Eriol hizo uso de su magia para retener el agua que salía sin control hasta reducirla a una fuga superficial y sin potencia alguna.
El joven buscó con ansiedad alguna señal de Tomoyo. Y es que el auto, las personas y el choque, habían provocando que la estudiante de diseño desapareciera de su rango de visón. Finalmente dio con ella. La muchacha estaba a unos pasos del automóvil, en el suelo y sentada sobre sus piernas, con los ojos desorbitados clavados en el vehículo volcado cerca de ella y empapada de pies a cabeza.
- "¡Tomoyo!" – el inglés había llegado a su lado – "¿estás bien?" – sus ojos recorrían rápida pero concienzudamente el cuerpo de su amiga en busca de alguna herida.
Ella asintió con la cabeza mientras temblaba, estaba pálida como un hoja y todavía no apartaba sus atemorizados ojos del automóvil.
- "Tranquila... ya pasó... estoy aquí y todo está bien" – la sostuvo y la ayudó a ponerse de pie – "Dios, estás empapada... con el frío que está haciendo vas a pescar una pulmonía" – despojó a la joven de su abrigo mojado y pudo ver como la ropa húmeda se había pegado a su figura – "ten... te ayudará un poco" – se quitó su propio abrigo y se lo colocó a su amiga.
Eriol hubiera querido utilizar un poco más de su magia para secar a Tomoyo, pero las personas curiosas a su alrededor, las sirenas de la ambulancia y la policía que se acercaban para auxiliar a los posibles heridos, no se lo permitieron. Le habría sido difícil dar explicaciones del estado intacto de la joven cuando muchos transeúntes fueron testigos de lo que pasó.
En cuestión de minutos, los muchachos se vieron envueltos por paramédicos y agentes policiales que les ofrecieron gruesas frazadas –las cuales Eriol aprovechó para cubrir un poco más a su amiga- y un poco de atención en caso de heridas. El hechicero negó la ayuda médica y pidió a los policías que le permitieran retirarse con Daidouji, que empezaba a estornudar.
- "¿Se encuentra bien, señorita?" – preguntó el oficial para asegurarse.
- "Sí, oficial... s-solo estoy un poco a-asustada" – respondió con un hilo de voz aún aferrándose al de ojos azules, que tampoco parecía dispuesto a apartarse de ella.
- "Tuvo mucha suerte al salir ilesa, señorita" – el hombre enfocó sus ojos en Eriol – "será mejor que la lleve a casa para que tome un descanso... en caso de cualquier inconveniente, los llamaremos" – el policía guardó las tarjetas que contenían la información personal de los civiles.
Hiragizawa asintió, entendiendo que el "cualquier inconveniente" se refería a que en algún momento tendrían que dar una declaración oficial de los hechos. Pero por ahora eso era lo que menos ocupaba sus pensamientos, estaba demasiado preocupado por Tomoyo como para quejarse de una posible visita policial a su residencia. Con un leve gesto, hizo que su automóvil –que estaba a una calle del lugar del accidente- apareciera en el parqueo de la casa de Kaho. Tomando control del auto de Tomoyo, se dirigió a toda velocidad a la mansión Kinomoto.
Ya en el camino, y con la cabeza un poco más despejada, se permitió un momento para pensar en el brote mágico que había podido sentir hace un rato... ¿quién lo había provocado?.
Sakura confirmaba una vez más ese dicho que dice: "No es lo mismo verlo venir que tenerlo enfrente". Y en estos momentos no recordaba como había tenido el valor de presentarse en el departamento de Shaoran para aclarar de una vez y por todas los sentimientos de ambos. Quizá la última charla que tuvo con Tomoyo había alimentado su coraje para aceptar lo que sentía por el jefe del clan Li, y siguiendo ese impulso, había decidido encararlo y luchar por él.
A pesar de todo, ese vacío en el estómago y el estrujamiento de sus manos, le hacían difícil la tarea que pretendía llevar a buen termino.
- "El señorito viene enseguida" – la voz de Wei la sobresaltó – "en este momento está al teléfono atendiendo algunos asuntos antes de la reunión que tendrán en un par de horas" – explicó – "¿puedo ofrecerle algo mientras espera, señorita Sakura".. ¿una taza de té, quizás?".
- "Una taza de té estaría bien, gracias, Wei" – sonrió, tratando de disipar su nerviosismo.
El mayordomo se retiró con una reverencia y la ex Card Captor se vio absorbida por los mismos sentimientos que tanto trataba de desechar.
¿Cómo iba a empezar?... la verdad era que no tenía intenciones de declararle su amor a Shaoran o algo parecido, sino más bien esperaba discutir aquel... er... acercamiento que tuvieron y con eso lograr que la situación entre ambos se vislumbrara más clara. Y si tenía suerte, quizá él descubriría también que estaba enamorado de ella y le confesaría sus sentimientos.
¡Hay Dios mío!.. ¿qué estaba esperando!. No había duda de que todo ese cuento de hadas podría llegar a pasar... ¡pero sólo en el mundo inverosímil!. En la realidad, las cosas no sucedían así de fácil.
La joven suspiró. ¿Estaría Shaoran cuestionándose igual que ella?...
Xiao Lang dejaba reposar el auricular con un ceño indescifrable en el rostro.
- "La señorita Sakura sigue esperándolo en la sala, señorito" – Wei se tomó la libertad de pasar nuevamente al despacho de su amo para recordarle que la Maestra de las Cartas todavía aguardaba su presencia.
- "Sí, Wei... ahora mismo voy a recibirla" - repuso el joven mientras su mirada se tornaba intensamente pensativa.
- "¿Le sucede algo, mi amo?" – el mayordomo se atrevió a preguntar con genuina inquietud.
- "Sí" – suspiró – "me preguntaba si todo lo que he hecho hasta ahora a estado bien".
- "Sí se refiere a como a manejado la situación de la profecía y las acciones del Concilio... me parece que a realizado un trabajo excepcional".
- "No me refería a eso... bueno, en realidad sí... es decir, hablo de mi vida personal... ¿crees que lo que tengo con Kaory está bien?".
- "Su madre y los demás miembros del Clan Li, a excepción de la señorita Mei Ling, se sienten complacidos con su relación..".
- "Esa no es una respuesta de tu parte, Wei. Dime¿realmente crees que lo que hago está bien?".
- "Si el señorito tiene dudas.. ¿por qué continua su noviazgo con la joven?".
- "¿Por qué?. Quizás porque es lo más apropiado y sensato y porque siendo jefe de mi Clan y del Concilio de Hechiceros, todos empiezan a decir que vaya pensando en comprometerme con Kaory, para casarme pronto y asegurarme de darle continuidad a mi Clan.. por eso".
- "Entonces.. si es tan apropiado continuar con este compromiso.. ¿por qué la duda?".
- "Porque con lo que está pasando tenemos mucha presión por todos lados, eso debes haberlo notado. Además, asumir la jefatura del Concilio de Hechiceros, te proporciona muchos enemigos, lo que hace que reflexione y piense en aquellos que me importan y en el peligro que corren a mi lado".
- "Me parece sensato su pensar, señorito, pero creo que toda esa situación de peligro es ajena a su control, y eso no debería interrumpir sus planes o sus sentimientos".
- "Lo sé..." – admitió resignado – "tal vez te suene ridículo, pero siempre he tenido presente que me gustaría tener amor en mi matrimonio, y cuando empecé mi noviazgo con Kaory pensé que podría hacer realidad mi deseo... pero... ahora ya no estoy seguro de nada".
- "¿Ya no está seguro de querer amor en su matrimonio o de amar a la señorita Narazaki?".
La sabia observación de Wei, sorprendió a Shaoran.
- "¿Podemos comprometernos sí uno de nosotros sólo siente cariño por el otro?" – replicó reflexivo. Shaoran se puso de pie y recorrió la habitación con disimulada preocupación.
- "Lo entiendo, amo Li... y perdonará mi atrevimiento pero... ¿no será que siente algo por la señorita Sakura?".
- "¡Wei!" – protestó airadamente – "¿cómo se te ocurre decir eso?".
- "Porque el señor se cuestiona sobre su noviazgo... y nunca antes se había visto tan mortificado por sus decisiones." – añadió tras una pausa – "Desde que se reencontró con la señorita Sakura, y antes de venir a Japón, toda su atención parece haberse volcado sobre ella. Sus dudas me parecen de alguien que ya no ama, o que se cuestiona si alguna vez amó, a la persona con la que está en estos momentos".
Shaoran estaba conciente de lo que significaba cada palabra dicha por Wei... había tratado de ignorar, de negar, de combatir, de transformar el sentimiento que lo recorría igual que la sangre por sus venas... y había fallado. El estar nuevamente al lado de Sakura le había hecho revivir todo lo que pasaron juntos, y el tratarla casi diariamente no hacía más que aumentar el... ¿cariño? que sentía por ella. Pero no era el mismo sentimiento de cuando niño, no era como aquella gentil imagen de sus recuerdos, esa imagen encantadora, ni tampoco como la atracción y el deslumbramiento que Kaory había sido para él... Sakura era más para él, ahora lo sabía...
Repentinamente el recuerdo de aquel besó que compartieron apareció claro en su mente..
Y el sólo pensamiento de no volver a tenerla más de esa manera, se convirtió en algo insoportable...
- "Voy a recibir a Sakura" – el muchacho se puso de pie con decisión – "procura que no nos interrumpa nadie, Wei".
El mayordomo sonrió – "Como ordene, señor".
- "¿Qué rayos significa esto?"- la guardiana sostenía entre sus dedos un pedazo de papel, al tiempo que la inexpresiva faz de Yue la observaba – "se supone que este conjuro no puede fallar¿cómo es posible que hallamos encontrado la energía de una persona concentrada en un trozo de hoja?" – volvió a cuestionar fastidiada.
- "El hechizo ha hecho su trabajo" – replicó el ángel – "la presencia plasmada en ese objeto era nuestro objetivo".
- "¿Estás loco?... buscábamos a una persona y nos encontramos con esto".
Kero y Spinel, que habían regresado a sus formas falsas, volaban sobre los hombros de sus compañeros.
- "¿Te has tomado siquiera la molestia de verlo bien?.. hay una dirección escrita ahí..".
- "Sí, ya lo había notado... y si mi memoria no me falla, la última vez, Yukito encontró algo similar con la dirección de una tienda de antigüedades".
- "Pero la última vez ninguno de nosotros realizó un hechizo para encontrarlo, sino más bien, un conjuro previo colocado sobre el papel fue el que nos llevo a descubrirlo".
- "¿Y esa diferencia nos da ventaja ésta vez?".
El guardián no se molestó en contestar y se limitó a asentir con la cabeza.
Ruby Moon dejó escapar un suspiro. Volcó la mirada en el gato y en el león con alas – "¿Ustedes que opinan?".
- "Yue tiene razón" – habló Kerberos – "alguien que haya colocado esta clase de hechizo que concentra quizá toda su energía en un solo objeto para mostrarnos una dirección, me parece que no tiene intenciones de atacarnos... al menos por el momento".
- "¿Y que tal si sólo está jugando con nosotros?" – la guardiana de Eriol aún tenía sus reservas – "¿y si nos está guiando hacia una trampa?".
- "Tuvo esa oportunidad la primera vez, cuando hallaron la dirección de la tienda de antigüedades" – Spinel también tomó partido – "a mi juicio, eso se acercó más a una pista que a un intento por atacarnos".
- "Pero de la visita a aquel lugar no se descubrió nada".
- "Eso no es verdad" – Yue refutó – "si bien es cierto que la información no parecía relevante, debe haber algo que dejamos pasar y que aún no hemos podido descubrir".
La verdadera identidad de Nakuru reflexionó unos minutos hasta finalmente dar su brazo a torcer.
- "Está bien. Me parece que son razonables las conjeturas de todos ustedes. He permitido que mi paranoia opaque mi sano juicio" – admitió con firmeza – "pero no dejaré que vuelva a pasar... ¿nos vamos ya, tenemos que descubrir que nos aguarda este lugar" – mostró el pedazo de papel con diversión.
Eriol ni siquiera reparó en el saludo cortés de bienvenida que le brindó la doncella al cruzar el umbral de la entrada.
La joven del personal de servicio, luego del saludo, tampoco reparó en los modales cuando notó la condición de su joven patrona, que apenas se sostenía gracias a la ayuda del inglés.
- "¡Dios mío, señorita!" – exclamó horrorizada – "¿qué le ha pasado?".
- "Tuvo un accidente. ¿Hay alguien en la casa?" – preguntó él, ansioso.
- "No, todos han estado fuera desde la mañana y según tengo entendido, no volverán hasta la hora de la cena".
- "Voy a llevar a Tomoyo a su habitación. Necesito que me traigas agua y algunos paños para colocárselos en la frente y combatir un poco la fiebre" – replicó – "también voy a necesitar que llames a un doctor para que venga a revisarla".
- "En seguida joven..".
Megumi se retiró al instante y Eriol se ocupó de llevar a su amiga hasta su cuarto.
Sin pensarlo demasiado, la reencarnación de Clow tomó en brazos a la joven y la cargó como si de una pluma se tratase; subió lo más rápido que pudo las gradas que lo llevarían al piso superior y llegó a su destino en cuestión de segundos.
Tomoyo, que parecía algo ajena a lo que pasaba a su alrededor, cada vez se sentía peor. El agua que la bañó de pies a cabeza, combinada con el horrible clima frío; habían actuado muy rápido logrando que la fiebre la invadiera fácilmente. Sentía que la cabeza le iba a explotar y apenas tenía sensibilidad en el cuerpo.
- "Eriol, me siento muy mal" – alcanzó a decir cuando el extranjero la depositó en la cama.
- "No te preocupes, vas a estar bien" – trató de tranquilizarla – "lo primero que tienes que hacer es cambiarte de ropa" – se acercó hasta su ropero y revolviendo algunos cajones encontró una pijama bastante adecuada – "ten.. ¿puedes cambiarte sola?" – le extendió la ropa y le formuló la pregunta no muy seguro de querer dejarla a su suerte, aunque fuera solo por un segundo y para poder cambiarse.
- "Creo que sí.." – asintió débilmente la muchacha. Se puso en pie con la ayuda del hombre –que la llevó hasta el baño del que disponía la recamara-.
Un par de minutos después –que para Eriol fueron demasiados, hasta el punto de plantearse seriamente entrar al baño para checar si su amiga estaba bien- Tomoyo regresó, y a paso lento trató de llegar hasta su cama.
El extranjero se apresuró a su encuentro cuando notó que la joven –que tenía la mejillas totalmente sonrosadas debido a la fiebre alta- se iba de lado. Pasó un brazo por su fina cintura y con su mano libre tomó la de ella haciéndola reposar en su pecho.
- "Tranquila... no te esfuerces" – le susurró – "has tenido suficiente por hoy" – sonrió.
- "Has sido muy atento conmigo, te lo agradezco, Eriol".
- "¡Por favor, ni lo menciones" – la regañó él con dulzura – "¿cómo podría dejar que pasaras este calvario tú sola?" – amplió su sonrisa – "te llevaré hasta tu cama, necesitas descansar".
- "Sí..." – ella relajó su cuerpo y se apoyó un poco más en su amigo al tiempo que cerraba los ojos – "la verdad es que no me siento nada bien".
Como si sólo hubiera sido provocado por una fuerte corriente de viento, la puerta de la habitación se abrió de golpe y un hombre alto de cabello negro apareció en el umbral de la misma tan súbitamente que ninguno de los jóvenes pudo reaccionar.
- "¿QUÉ DEMONIOS LE ESTÁS HACIENDO A MI HERMANA!".
Ambos chicos casi pegaron un salto, al mismo tiempo que la mansión se estremeció.
A Eriol le apareció una ENORME gota en la frente.
Decir que Touya tenía un brillo demoníaco en la cara era poco. La expresión de su rostro era lo más aterrorizante que Tomoyo y Eriol podían haber recordado en otros tiempos. Y es que el doctor –que había llegado a casa en compañía de Kaho- había topado con una preocupada Megumi en el vestíbulo (lista para llevar lo que el muchacho inglés le había pedido minutos antes) que se apresuró a explicar la condición en la que había llegado la chica de ojos azules. El galeno, sin esperar demasiado había alcanzado el piso superior casi en tres zancadas y había corrido hasta la habitación de su hermana...
Kaho Mizuki, que estaba a dos paso del médico, se preparó para defender a la pareja del aura mortífera que desprendía el moreno... y es que Touya parecía estar al borde una crisis histérica...
- "¿ACASO TE ESTÁS APROVECHANDO DE LA CONDICIÓN DE TOMOYO?" – continuó mientras su ceño se ensombrecía más todavía – "¡SUÉLTALA DE UNA VEZ!".
- "No es lo que crees..." – saltó Hiragizawa.
- "Hermano, no te alteres antes de que sepas realmente como son las cosas..." – la estudiante de diseño hacía un esfuerzo por contener al hombre.
- "Por favor, Touya... procura calmarte" – intervino Kaho – "estoy segura que los muchachos tienen una muy buena explicación para esto..." – miró a su amigo - "¿verdad que sí, Eriol?".
La reencarnación de Clow suspiró, pero antes que pudiera contestarle a la maestra, Touya lo señaló con un gigantesco dedo acusador...
- "¿Y QUE CLASE DE EXPLICACIÓN PUEDE DAR ESTE SUJETO?" – dijo casi masticando cada palabra – "¿ACASO NO VES COMO EL PERVERTIDO ESTABA APROVECHÁNDOSE DE MI HERMANA¡VOY A MATARLO¿Y QUE HACES QUE NO LA SUELTAS¿QUIÉN TE CREES?".
- "Hermano, si te calmas te lo explicaré todo y.."
- "Touya, si no te calmas, los muchachos no podrán decirnos y..".
- "¡ES UN PERVERTIDO!" – continuó colérico – "¡DE MODO QUE EMPIEZAS A SOLTAR A MI HERMANA SI NO QUIERES QUE TE ARRANQUE LOS BRAZOS!".
- "¡Touya!" – se sorprendió la pelirroja – "¿qué estás diciendo?".
Debido a la fiebre que la aquejaba y a la tensión sufrida por el enfado de su hermano, la estudiante de diseño tuvo un momento de debilidad que casi la llevo al desmayo, aunque por fortuna Eriol seguía aferrado a ella y pudo sostenerla.
- "¡Tomoyo!" – olvidándose de Eriol por unos instantes –que no dudó en llevar a su hermana hasta la cama- Kinomoto se apresuró a llegar al lado de la muchacha. El doctor se dedicó a revisar a Tomoyo, al tiempo que Megumi ingresaba en la habitación con el agua y los paños que la reencarnación de Clow le pidiera ansioso.
Kaho se ocupó de tomar lo que traía la doncella y regresó al lecho de Daidouji para empezar a aplicarle los paños.
- "¡Tú!" – Touya volvió su atención en el extranjero cuando terminó de checar la condición de su hermana – "¡tienes solo medio segundo para decirme que pasó!" – plasmó su ya conocida expresión suspicaz y de enfado acostumbrada – "de modo que empieza ya...".
Eriol permaneció sereno y suspiró antes de comenzar su relato.
Sakura no estaba segura si era la mirada del muchacho, o la idea latente de que venía a hablar sobre sus sentimientos, o los martillazos de su corazón; lo que la mantenían quieta como una piedra y la hacían sentir tan pequeña como una hormiga.
- "Me alegra que hayas venido, Sakura".
Ella respingó desde su lugar y levantó la vista.
- "Sí... bien, la verdad es que dentro de poco es la reunión con el concilio y como aún no estoy acostumbrada a este tipo de cosas, quise platicar contigo antes para que me instruyas un poco sobre lo que debo hacer" – replicó con timidez.
- "No creo que necesites demasiada ayuda. La última vez, supiste desenvolverte muy bien a pesar de las circunstancias en las que estabas presente" – le recordó él.
La muchacha se sonrojó ante el comentario porque enseguida la asaltó el recuerdo de en lo que terminó esa bendita reunión.
- "Pero en esa ocasión el joven Sheng y Eriol estaban presentes y me ayudaron mucho".
- "Hoy también estarán..." – repuso – "no debes preocuparte por eso. Nosotros sabemos que no estás familiarizada con este tipo de reuniones, por lo que te estaremos asistiendo en todo momento... yo personalmente voy a encargarme de que no pases dificultades" – agregó.
Sakura se sonrojó. Shaoran había expresado demasiado claramente que pensaba cuidar de ella.
Repentinamente las palabras de Tomoyo parecieron claras en su mente.
- "La incertidumbre de no saber que es lo que realmente él siente por ti, te atormentará todos los días... lo que Li siente por ti, es realmente especial... y si tú no te decides nunca a hablar con él, será más difícil lograr que reconozca lo que siente por ti".
La hechicera supo entonces que tenía que llevar a cabo el objetivo que rondaba su cabeza desde que salió de casa...
El problema era.. ¿cómo empezar?.
- "Shaoran, yo... no he tenido la oportunidad de disculparme con la señorita Narazaki por el incidente de la suplantación, y quisiera aprovechar unos minutos antes de la reunión para hablar con ella".
- "No tienes porque hacer eso" – el joven chino se acomodó en su asiento – "ese asunto ya fue aclarado. Yo mismo me ocupé de explicarle a Kaory que tú no tuviste nada que ver con ese problema, de modo que no te preocupes más".
- "Pero aún así... yo no puedo estar tranquila porque... porque no solo fue el hecho de tomar un lugar que no me correspondía lo que me atormenta" – sus manos empezaron a temblar y se encontró perdida en la mirada ámbar de su acompañante – "no puedo dejar de pensar en... en el b-beso que nos dimos.." – su voz era apenas un susurro.
El corazón de Shaoran se aceleró en instantes y de pronto solo era conciente de que Sakura estaba allí, sentada a su lado, con las mejillas sonrosadas, con su precioso cabello cayendo sobre sus hombros y sus ojos verdes más brillantes que nunca...
- "Y no sé como enfrentar a la señorita Narazaki en las reuniones sin sentirme culpable" – continuó – "yo... no puedo olvidar lo.. lo que pasó entre nosotros y necesito que tú y yo hablemos sobre esto para... para encontrar un poco de calma y saber que va a pasar de ahora en adelante".
La mente del joven jefe del clan Li era un caos nervioso. No podía dejar de sentirse súbitamente feliz porque la joven había sacado a la luz la conversación que él también se moría por llevar a cabo, pero la sola posibilidad de que ella se sintiera arrepentida y de que solo quisiera aclarar las cosas para seguir con su vida y olvidarse de él, le daba pánico.
- "Yo tampoco he podido tener tranquilidad desde aquel día.. " – el muchacho se animó a hablar y fue el turno de ella para sostener la respiración – ".. por supuesto que la culpa también me ha atormentado, pero más me mortifica la posibilidad de que lo que pasó entre nosotros nos traiga sólo desilusiones y corazones rotos" – por supuesto que él hablaba de sí mismo habiendo la posibilidad de que la hermosa joven no sintiera más que amistad por él. Sakura, sin embargo, tomó el lado equivocado de sus palabras y se tensó aún más.
- "Entiendo..." – bajó la cabeza con tristeza e incapaz de seguir escuchándolo.
- "No..." – Shaoran se acercó a la muchacha y tomó las manos de la misma apoyándolas en su regazo – "yo... quiero disculparme contigo si mi actitud en aquel momento te lastimó, lo último que quiero que pienses es que me aproveché de ti o que sólo estaba jugando contigo, porque no es así".
Sakura había alzado la vista y su iris parecía temblar al sostener el brillo que desprendían los ojos del joven. La forma en que la miraba la hizo caer en una especie de sortilegio extraño y al mismo tiempo embriagador... y de pronto la opresión en su pecho se convirtió en esperanza.
- "No sé ni cómo empezó todo... pero lo cierto es que jamás me había sentido de esta manera. Ciertamente me importó un ardite todos los problemas que tuvo que pasar Kaory por la confusión de aquella tarde." – sinceró, un poco sorprendido de sí mismo – "En mí ahora solo existe está sensación, este sentimiento que no puedo explicar..." – se acercó más a ella mientras su expresión se suavizaba y su voz adquiría un tono más decisivo – ".. Sakura, quiero que sepas que yo...".
- "Buenas tardes...".
Una voz serena y musical llenó el lugar logrando detener las palabras de Shaoran y trayendo a los ex Card Captors a la realidad.
Los hechiceros se volvieron para dar con el dueño de aquel saludo y se encontraron con el hermoso rostro de una joven que los observaba con una amistosa sonrisa.
A pesar de su aparente serenidad, Kaory Narazaki no pasó por alto la forma en que su novio retenía las manos de la japonesa. Sin abandonar su expresión afable, se acercó hasta la pareja.
- "¿Es aquí?".
- "Sí, este es el lugar." – el joven volvía a checar la dirección – "Según esto estamos en el sitio indicado".
- "Es extraño..." – la muchacha miraba a su alrededor con desconfianza – ".. este vecindario es demasiado... elegante".
Su acompañante asintió.
- "Es verdad. No esperaba que acabáramos en cloacas pero ciertamente tampoco pensé que terminaríamos en un lugar que se ve, por decirlo así, sano y tranquilo".
- "Ya estamos aquí ¿no?... encontremos la casa y terminemos con esto" – Kero asomaba su cabecita desde el bolso de Nakuru.
- "Tranquilo, Kerberos, la situación no está como para tomar todo a la ligera" – le reprendió la modelo – "tomémonos nuestro tiempo para examinar el lugar".
- "Claro, para ti es fácil decirlo estando ahí afuera" – refutó el peluche – "mientras yo estoy aquí encerrado, compartiendo mi espacio con el tonto de Spinel".
- "¿A quién le dices tonto!" – el guardián de Eriol asomó su cabeza desde los escombros – "no creas que yo estoy más contento que tú por estar aquí contigo" – la vena que palpitaba en su frente se volvió más notoria.
- "¿Ah sí!" – Kero levantó su puño con indignación.
- "¡Sí!" – el gato negro no dudó en hacer lo mismo.
Nakuru se limitó a suspirar resignada, para luego volver su atención al maestro que parecía pensativo.
- "¿Qué pasa, Yukito... logras percibir alguna energía?".
Él negó con la cabeza – "No... pero hay algo en este lugar que me parece conocido. Creo que ya he estado aquí antes".
La modelo quedó en silencio unos instantes y solo los murmullos de la pelea entre Kerberos y Spinel Sun, llenaban el lugar.
- "¿Estas seguro?" – habló ella por fin – "¿y eso es bueno o es malo?".
- "No lo sé".
- "¿Y que hacías aquí antes?".
Él trató de concentrarse en el recuerdo – "Acompañé a la señora Sonomi a dejar unos papeles a un amigo suyo".
- "Bien, es normal que los amigos de la señora Kinomoto vivan en vecindarios tan distinguidos" – aseveró ella razonablemente.
- "Sí, pero..." – el muchacho empezó a caminar –seguido muy de cerca por una extrañada Nakuru- hasta que se detuvo frente a un portón. Yukito volvió su atención al papel con la dirección y luego alzó la vista consternado – "como lo imaginé...".
- "¿Qué sucede?".
- "Es aquí... ésta es la casa que muestra la dirección" – notó como la castaña no dejaba su ceño confuso, y agregó: - "es la misma casa del amigo de la señora Sonomi".
Ahora si que la guardiana no daba crédito a lo que escuchaba... ¿qué significaba eso, habían ido a parar a la casa del enemigo... ¿o de un aliado?.
- "¿Conoces a la persona que vive aquí?" – preguntó, antes de callar a los guardianes revoltosos dentro de su bolso y que llevaban peleando más de lo debido.
Yukito asintió, y antes de que pudiera responder, las puertas de la residencia se abrieron para dar paso a una figura alta y serena que los miraba con una sonrisa en los labios.
- "Buenas noches... joven Tsukishiro, señorita Akizuki...".
- "Yasuhiro Ota.." – murmuró el de ojos miel con incredulidad.
Notas de la Autora: AAAh! Me llevó milenios postear este capítulo y es que estuve sin computadora por dos agonizantes meses y eso atrasó todo mi trabajo.. afortunadamente ya estoy de vuelta n.n
Ok.. sé que este capítulo a sido más dudoso que claro.. pero ahora todo empieza a desenredarse un poco. ¿Qué le pareció la escena de Touya y Kaho?.. ¿creen que ella lo ha perdonado?.. ¡y la pobre Tomoyo!.. cuando van a tener tregua nuestros pobres personajes. Me parece que Nakuru y Yukito se llevaron el premio gordo con el descubrimiento final.. y a Shaoran le espera dar una larga explicación por la escena con cierta castaña.
Como bien es sabido ya.. fanfiction ha implementado un nuevo sistema para responder los reviews así que esta será la última vez que conteste desde aquí.. desde ahora podrán esperar un comentario mío (los que tengan acceso a esta opción, claro).
Celina Sosa: Me alegra que estés pendiente de las actualizaciones XD espero sigas disfrutando con la historia.
serenity-princess: Siento mucho que no haya salido tan rápido este capítulo como te hubiera gustado.. ¡perdón!.. trataré de actualizar más rápido para la próxima XD
MoonHikaru: Espero que ahora sí estés menos ocupada con los estudios... te comprendo, sé lo difícil que es tratar de llevar todo balanceado: carrera, amigos, paseos, tareas, exámenes.. en fin, sigue echándole ganas yo sé que puedes.. y mientras te puedes quitar el estrés leyendo la historia XD.
DERNIX: Tienes razón, me he tomado mi tiempo para actualizar y es que no queda de otra.. u.u trataré de tardar menos para esta vez. Es verdad, Yukito y Nakuru gozan de una atención especial con los fotógrafos, esperemos que no les causen demasiados problemas XD es cierto que Touya es un cabeza dura.. y por unos instantes casi empeora la situación pero algo bueno tenía que salirle alguna vez ¿no crees?.. ¡gracias por el review!.
Maky: ¿Tengo una nueva lectora?.. ¡en hora buena!.. es la mejor noticia en mucho tiempo.. gracias por el cumplido, la verdad me esfuerzo mucho para que la historia salga a flote.. pues no puedo revelarte todavía quién es el quinto, pero es muy bueno que ya tengas a tus candidatos en una de esas y aciertas XD ¡mil gracias por el review!.
MGA FGA: Pues las parejas aún no se ven claras.. quizá la única que podría asegurar es el Sakura/Shaoran pero no desesperen.. muy pronto la situación va a cambiar XD
Gabby: Gracias por el cumplido!.. espero que este capítulo no te haya hecho crecer más dudas y con eso haya logrado crispar tus nervios.. ¡sigue leyendo!.
Azkaban: Pues sí.. Tomoyo y Eriol han estado muy unidos últimamente, quién sabe en que pueda terminar XD a mi también me hace falta hablar contigo, ya es tiempo de mi cuota de Almu mensual.. aunque sea por un ratito.. ¡te quiero mucho amiga!.. ¡besos!.
FRAN: Muchas pero muchas gracias!... las porras me ayudan mucho a seguir escribiendo.. sigue leyendo! XD
Francisca: No, por favor!.. que no te dé el colapso.. ya actualicé... me alegra mucho que mis escritos tan largos agraden en vez de molestar.. gracias por tu review!.
Natsuki: ¡Gracias!1.. ya actualicé!.
EGBC: A pesar de que los reviews no hayan llegado, me sentí sumamente emocionada de que siquiera hayas tratado de escribirme uno.. ¡gracias!..
Liliana: ¿Cómo haces para estar tan pendiente de mí?... eres de lo mejor!.. tus pequeños correos siempre logran sacarme una sonrisa y contribuyen a levantar el ánimo.. ¡mil gracias!.
Serena: Siento mucho, pero mucho que hayas tenido que espera tanto.. mil disculpas!.. tuve muchos inconvenientes ojalá y la espera haya valido la pena.. ¿Y cómo estás tan segura que Tomoyo no ha tenido pesadillas?... que Mei Ling las haya tenido no aclara nada todavía... aunque siempre es bueno tener otros candidatos para el Quinto Elegido ¿no crees?... XD gracias por seguir leyendo!.
BraChan: Me alegra que te guste la historia... la identidad del quinto se irá revelando poco a poco... ya falta poco ¡gracias por tu review!.
Perla: Espero que ya no estés llena de mucho trabajo. ¡Pero por favor!.. no tienes que pedir disculpas por eso, es más soy yo la que tengo que agradecer mucho que si quiera te tomes el tiempo de leer mi historia.. ¡mil gracias!.
Fabiana: Lo sé.. sé que pasó MUCHO para que al fin actualizara.. ¿me perdonas?.. trataré d tardar menos la próxima.. XD
Alejandra: Gracias por los cumplidos.. si te gusta la historia me doy por servida... y agradezco tu esfuerzo por tratar de terminar de leerla ¡gracias!.
Nicole: ¡Perdón!.. pero ya actualicé!. XD
Basileia Daudojiu: Sí, Tomoyo pasó algo muy feo, pero menos mal que Eriol estaba presente para brindar apoyo ¿no?.. XD ¡muchas gracias por tu review!. Espero hayas disfrutado el capítulo.
Irina Andropov: ¡Lo siento!.. ya actualicé! XD.
SORA: Jamás abandonaría esta historia, es mi bebé!.. perdón pro la tardanza.. disfruta el capítulo! XD
Y muchas gracias a todos los que leen mi fic!.
Avances del Próximo Capítulo: El señor Yasuhiro tiene mucho que explicar... y al parecer Shaoran también. Nakuru tiene una idea brillante a la cual Tomoyo tratará de sobrevivir. El tiempo para que las vacaciones lleguen a un fin y todos se reincorporen a sus actividades en el extranjero, se acerca cada vez más. Y Touya tratará de no matar a más de a una alma con sus propias manos.
Comentarios, tomatazos, reclamos, preguntas, a mis correos o déjenme un review.
¡Nos leemos pronto!
Saito Ryuzaki
