Capítulo 12

La cita.

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—Hola Hermione—la voz de Simone sonaba medio dormida desde el otro lado de la línea—Es temprano ¿paso algo malo?

—¿Luka te contó la verdad inmediatamente después de cruzar al mundo humano?

Un silencio sepulcral se instaló al otro lado de la línea, haciendo que Hermione se preocupara por un momento, creyendo que Simone se había desmallado de la impresión. Tal vez había sido demasiado directa.

—Luka me comentó que sospechaba que había un cazador merodeando por tus sueños…. Jamás creí…—la voz de Simone se escuchaba muy baja—¿Quién es?

—Fred, el hermano de Ginny.

—Wow… pues felicitaciones.

Hermione reprimió un bufido.

—Gracias, creo…. Dime, ¿Cómo fue para ti?

—Nos conocimos en una de mis pesadillas. Por ese entonces acababa de perder a mi madre, así que estaba muy vulnerable y los Creadores se aprovechaban de eso. Luka lo vio y decidió que sería mi protector…. Con el tiempo nos enamoramos—. Dijo, y Hermione pudo percibir la nostalgia en su voz—Cuando lo vi en el mundo humano casi me da un infarto, por suerte tenía muy presente mi conversación con Norka.

—¿Él te lo contó enseguida?

—Un par de horas después de que me visitara Norka, él apareció en la puerta de mi apartamento con un ramo de margaritas, como solía hacer en mis sueños. No diré que me resultó fácil digerir todo esto, pero Luka era maravilloso, mejoraba mi día con solo una sonrisa.—su voz tembló.

—Lo siento.

—No lo hagas. —Se aclaró la garganta antes de continuar—Pero dime ¿Por qué tanta pregunta?

—Estoy embarazada.

—Vaya.

—Y quede así en un sueño.

—Doble vaya…. ¿Eso es posible?

—Por lo visto si….a la mierda la lógica ¿no?—suspiró—Fred no me contó de su identidad hasta una semana después de haber llegado… Me hizo dudar de mi cordura todo este tiempo, vaya uno a saber porque. Y ahora todo el mundo me felicita como si acabara de ganar la lotería o algo así

—No comprendo—dijo confundida Simone—¿Estás enojada con él?

—Un poco.

—Perdón que te lo diga Hermione, pero eso es estúpido. ¿Has hablado con él? ¿Le preguntaste porqué lo ha hecho?

—Bueno…—se mordió el labio por un segundo—La verdad, no hemos tenido una conversación muy extensa que digamos.

—¡Hermione!—Simone parecía muy alarmada.—¿Sabes lo que le pasa a los Cazadores cuando le rompen el corazón?

—Sí, pierden el alma.

—Así es, y de la forma más dolorosa del mundo.

—Vale, esa parte no me la contaron— ¿Cómo era posible que ni Ginny, Harry o Norka no le hubieran contado aquel pequeño detalle tan importante?

—Pues ahora lo sabes…. ¿Qué harás?

—Hoy tenemos una cita para ver como resulta.

—¿Una cita? ¿Para qué diablos necesitan una cita?

—No lo sé, ¿para ponerle un poco de normalidad en todo esto? No puedo estar con alguien que no conozco. Por mucho que todo el mundo crea que si lo debo hacer, esto es muy difícil para mí, no puedo aceptar a Fred así como así.

—Hermione—Simone parecía estar haciendo acopio de todas su paciencia, de fondo se podía escuchar el llanto de su bebé—Estas embarazada, mujer. Ya aceptaste a ese hombre hace mucho.

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Fred tocó su puerta a las cinco de la tarde, como habían acordado. Hermione le dio un punto por la perfecta puntualidad, y otro por el perfecto ramo de rosas blancas que le ofreció en cuanto abrió la puerta. Siempre había fantaseado con el día en que un hombre apareciera ante ella con un ramo como ese. Sonase estúpido o no, eso logro ablandarle un poco el corazón. Era detallista, le gustaban los hombres así…. Aunque si lo pensaba un poco, tal vez solo se estuviera comportándose así para ganar su cariño. No sería el primero ni el último. Esa idea no le ayudo mucho.

—Estaba pensando que podíamos ir a caminar un rato antes de cenar. Si a ti no te molesta, claro—le propuso aún en el umbral, sin atreverse a cruzarlo.

—Me parece bien— aceptó al tiempo que se ponía el abrigo y tomaba su bolso. Estaba nerviosa y sus manos traidoras le temblaban.

Para su desgracia, Fred se percató de esto al verla tardar más de lo necesario en abrocharse los botones de su abrigo.

—Hermione—La tomó de las manos en cuanto la tuvo a su lado, haciendo que el pulso de ambos se disparase—No te preocupes, por favor. Toma esto como lo que es, una cita y nada más. Esta noche no seré un Cazador ¿vale? Solo soy un compañero de trabajo que te ha invitado a salir…. Bueno, en realidad, tú me invitaste—le regaló una pequeña sonrisa torcida—Piensa en esto como una cita normal entre dos humanos normales.—le dio un diminuto beso en las manos.

Hermione se ruborizó. Le agradecía el intento, pero eso no era lo que buscaba esa noche

Tenía que aclarar sus pensamientos, y para eso necesitaba que Fred fuera completamente sincero con ella.

—No quiero que me enseñes tu lado humano, Fred. Ese ya lo conozco desde hace una semana, y ya vez como hemos terminado—se apartó—Quiero la versión completa de ti. No más secretos. Quiero conocerte. Sé que no lo lograré en una sola noche, pero al menos quiero ver si esto puede funcionar.

Se miraron. Fred tenía mucho que perder, así que asintió con la cabeza, aceptando los términos. Hermione se sintió fatal. Su alma, nada más ni nada menos, estaba en sus manos en ese momento.

—Seré completamente sincero contigo.—Le prometió, haciendo el símbolo de los niños exploradores con su mano derecha.

Después de eso volvió a sonreírle, guiándola a un increíble lamborgini negro que había aparcado en la acera frente a su casa. Hermione dejó escapar una exclamación de asombro y admiración. Jamás había sido muy fan de los autos lujosos, ¡pero joder, aquello era un maldito lamborgini!

—Vaya ¿y esto te lo pagas con el sueldo de asistente de forense?

Fred sacó las llaves del bolsillo sin dejar de sonreír.

—Digamos que el programa de jubilación de los Cazadores es bastante generoso—contestó, con la honestidad que ella misma había pedido.—Norka no quiere que pasemos ningún tipo de necesidad al liberarnos.

—¿Necesidad?—¿un auto de ese tipo era una necesidad?— Me parece que ella no entiende el valor del dinero humano.

—Eso, o le gusta consentirnos demasiado.

Viendo el auto que tenía enfrente, parecía que Norka podía ser señalada como la típica mami consentidora que no sabía decirle no a sus angelitos.

Cuando el pelirrojo le abrió la puerta para que subiera, Hermione tuvo que reprimir el malicioso impulso de comentar que la gente decía que los hombres que compraban ese tipo de coches, lo hacían para compensar una "equipación pequeña". Por suerte, supo silenciar al diablito que la incitaba de decir aquello. Si ese Fred era totalmente igual al que ella había conocido tan íntimamente en sus sueños, no había absolutamente nada que compensar.

Rió entre dientes mientras lo veía rodear el coche para subirse del lado del conductor. Trató de extirpar cualquier pensamiento que fuera por ese rumbo, por el bien de su corazón, el cual parecía ser parte de alguna intensa maratón.

Fred se subió y encendió el motor. Hermione le dio otro punto, era muy buen conductor, mucho mejor de lo que ella llegaría a ser nunca.

—¿Cómo es que sabes conducir tan bien? Ginny me dijo que no había tecnología en su mundo—Había decidido hacer todas las preguntas que le apetecía, le gustara a Fred o no.

—Cuando nos volvemos humanos, Norka "inserta" información básica de este mundo en nuestras mentes, para que al llegar no nos veamos como idiotas ante ustedes. Conducir es una de esas tantas cosas que aprendemos de esa forma.

—¿Qué otras cosas inserta en su mente?

—Lo que ella considere necesarias para sobrevivir. Como cocinar, usar la lavadora, hacer nuestra declaración de impuestos...—le dedicó una sonrisa torcida antes de regresar sus ojos al camino.

Al instante, la forense recordó el curriculum de Fred que aún estaba en uno de los cajones de su escritorio.

—Tus títulos en medicina forense y en cirugía…

—Sip, todos mis conocimientos académicos me los ha dado Norka. Los Cazadores liberados debemos insertarnos rápidamente en la sociedad, así que Norka usa sus poderes para crearnos una vida humana que podamos llevar con tranquilidad.

—¿Falsificando documentos?—alzó las cejas, aquello sonaba poco legal.

—Mis diplomas, como mi licencia de conducir, no son falsos. Si vas a la universidad a la que dice mi historial que fui, verás que figuro en los archivos, hasta podrás ver mis exámenes hechos con mi propio puño y letra. Es más, si me pones en un quirófano ahora mismo y me pides que haga una cirugía al corazón, te aseguro que la haré sin titubear ni una sola vez.—le aseguró— Y si entre los profesores de la universidad hay alguno con la mente demasiado débil, este te dirá que me conoce y que fui su alumno favorito, y lo hará porque seguramente Norka le metió recuerdos falsos en su cabeza.

—¿Puede hacer eso?—preguntó entre asustada y asombrado.

—Solo con las mentes débiles.—explicó—Tú, por ejemplo, jamás podrías ser manipulada de esa forma.

Hermione no pasó por alto el intento de Fred por alagarla. Pero estaba demasiado asombrada como para tenérselo en cuenta. Le molestaba pensar en todo lo que ella había tenido que hacer a lo largo de su vida para obtener lo que Fred había tenido con el chasquido de los dedos de una diosa. Era bastante injusto. Pero prefirió callarse. Era injusto, si. Y a pesar que le parecía mal la facilidad con la que él había obtenido todo, también lo entendía.

Tenían que pasar inadvertidos. Además, acababan de abandonar una existencia inmortal para conformarse con una muy limitada vida humana. Supuso que Norka veía eso como equilibrar la balanza, permitiéndoles saltarse muchas de las cosas que ella consideraba tediosas e innecesarias. ¿Quién quería dejar de ser inmortal para ir a la escuela?

Eso la hizo pensar en otra cosa. Fred había dejado de ser inmortal por ella, solo por ella…

Fred encendió el radio en una emisora que solo pasaban música suave. Hermione se lo agradeció. El silencio era lo último que quería que se colara en aquel coche.

—¿A dónde vamos?— le preguntó tratando de entablar algún tipo de conversación.

—Estaba pensando en ir a algún lugar tranquilo donde podamos caminar un rato.

—Sí, eso ya lo has dicho ¿Pero a donde?

—Tranquila, no te llevare a ningún sótano insonorizado donde pueda torturarte por horas...—le picó con una sonrisa maliciosa.

—Si intentas asustarme, vas por mal camino. Trabajo rodeada de cadáveres- le dijo sin alterarse en lo más mínimo—. Además, Harry sabe que estoy contigo en este momento. Así que si algo me pasa, él sabrá a quien debe darle una paliza.

— Uhhh que miedo.- fingió un escalofrío antes de reírse.

—No lo subestimes—le advirtió con una sonrisa suficiente. — Cuando era policía de patrulla, se logró construir una buena reputación. No había nadie que pudiera con él.

—Vale vale, lo anoto: "No hacer enojar al cuatro ojos."

Cuando Fred aparcó, Hermione ya tenía muy claro a donde iban. Regents Pank era un lugar que tenía su mayor momento de esplendor durante el verano. Pero aquel domingo, el mal tiempo se había tomado un descanso y un suave sol se hacía presente, dándoles un respiro a todos los londinenses. Tomaron un sendero del parque que se alejaba de los lugares donde había más gente. Cuando dejaron a unos cuantos grupos de turistas, que parecían ver todo a su alrededor atreves de las cámaras de sus teléfonos, Hermione sintió que estaba completamente a solas con Fred.

Siempre le habían gustado los parques, le recordaban su niñez, cuando salía con su padre a pasear, escapando momentáneamente de la agitación de la ciudad. Se preguntó si el pelirrojo de alguna forma lo sabía.

Fred caminaba a su lado a una saludable distancia. Por el rabillo del ojo lo vio un par de veces hacer el intento de tomarla de la mano, pero siempre se arrepentía a último momento. También lo vio intentando disimular unas cuantas muecas de dolor.

Saber que ella era la culpable indiscutible de ese dolor físico que tanto empeño ponía en ocultarle, la hizo sentir terrible.

En un impulso, estiró la mano y tomó la del pelirrojo. Al instante lo vio sonreír como un niño ilusionado.

Parecía ser tan dulce y se contentaba con tan poco. Sería tan fácil aceptarlo en su vida...

¿Y si sólo lo aceptaba por comodidad? Había pensado en eso durante toda la noche. Sabía que nunca le sería infiel, le era físicamente imposible. Jamás la lastimaría de ninguna forma...

Pero el gran problema estaba en que todavía no lograba entender lo que sentía por él. Era lindo, simpático, amable, la hacía reír, y al parecer estaba locamente enamorado de ella.

Pero ya se había equivocado antes. Se había creído enamorada cuando en realidad no lo había estado en lo más mínimo.

Fred le ofrecía su corazón. ¿Sería justo para él, aceptarlo sin estar segura que sentía lo mismo?

Intentó dejar de lado todas aquellas dudas que la atormentaban. Simone se lo había explicado mejor que nadie; no era solo aceptar al Cazador en su vida. Abrirle las puertas de su casa y meterlo en su cama. No. Tenía que entregarle su corazón sin miramientos, de forma completamente sincera, de lo contrario no funcionaría y no podría salvarlo.

No se creía capas de enamorarse de él en una sola noche, pero al menos por algún lado debían empezar.

Ahora comprendía porque nadie había intentado presionarla para que aceptara a Fred. Cuando le dijera que le quería, tenían que ser palabras dichas con el corazón.

—¿Qué edad tienes?— después de descubrir que Ginny tenía más de cuatro siglos, se moría de curiosidad de saber qué edad tenía el.

—Mi licencia de conducir dice que tengo 32

—Vale ¿y qué edad tienes en realidad?

Sonrió

—Cumpliré 483 el próximo primero de abril.

Hermione soltó un silbido.

—Vaya que asalta tumbas que resulté ser.

Fred soltó una carcajada y sus ojos brillaron con autentica alegría por primera vez ese día.

—Lo has dicho tú...

Contenta de haberle robado una sonrisa. Se dio cuenta que ella no era la única que necesitaba ese momento entre los dos.

—Debes haber visto muchas cosas en todo ese tiempo.—Le fascinaba la idea de vivir tantos años.

—La verdad el arte de los sueños no ha cambiado mucho en el trascurso del tiempo, la humanidad sigue teniéndole miedo a las mismas cosas—. Se encogió de hombros, como si no fuera la gran cosa ir por allí metiéndose en los sueños de la gente.—Casi siempre tienen las mismas pesadillas. A veces tienes suerte y te encuentras con alguien que tiene sueños interesantes. Como tu…

—¿Yo?—no pudo dejar de sorprenderse.

—Sí, tienes gran control del mundo de los sueños ¿sabes? Podrías ser una excelente cazadora.

—Seguro…

—Lo digo enserio, hermosa.

Caminaron un poco más. De pronto el silencio ya no les resultaba tan incomodo. Con sus manos entrelazadas, Hermione se sorprendió al sentir el contacto de su piel tan familiar y agradable.

Mientras admiraban el paisaje bajo la suave luz rojiza del atardecer, todo parecía perfecto, como salido de una postal.

Fred continuó hablando de aquel mundo, donde parecía que todo podía volverse realidad, mientras Hermione lo interrumpía de vez en cuando para hacer una que otra pregunta.

Después de un buen rato, a la forense le asaltó una nueva interrogante, esta vez, una un poco más comprometedora, que posiblemente los llevaría a un territorio peligroso.

—Estaba pensando—comenzó a decir, al tiempo que dejaba de caminar—Si tienes casi cinco siglos… quiere decir que yo no debo ser la primera que….

—¿La primera que…?—Fred se paró ante ella, mirándola sin entender.

—Me refiero a que, con tantos años... ¿Con cuantas mujeres, quiero decir, soñadoras, haz hecho lo mismo que conmigo?

El pelirrojo no contestó de inmediato. Hermione estuvo a punto de soltarlo, pero Fred le sujetó la mano, impidiéndoselo.

Ya de por si era raro estar parada ante él después de saber que todo lo que habían hecho en los sueños había sido real, para añadirle la idea de que había una interminable lista de otras mujeres que también se habían entregado a él pensando que era solo un sueño.

Aunque nunca lo aceptaría en voz alta, esa idea le molestaba un poquito.

—De acuerdo. ¿Esta es el tipo de pregunta que si no contesto correctamente, te pondrás de un humor de los mil demonios?—se rascó la nuca nervioso.

Hermione no pudo reprimir una pequeña sonrisa.

—Sí, es muy posible que eso pase.

—Bueno, si te hace sentir mejor, tú eres la única por la cual he decidido dejarlo todo.—se acercó otro poco , acariciando su mejilla con la mano que tenía libre. Hermione cerró los ojos ante el contacto, saboreando sus palabras—La única por la cual un solo beso suyo es suficiente para compensar el hecho de haber renunciado a mi inmortalidad.

Sintió su aliento en la cara. Al abrir los ojos, se encontró con el rostro de Fred a pocos centímetros del suyo. Al verlo humedecer los labios, se dio cuenta de lo mucho que deseaba que la besara.

—Fred…—susurró, casi como una súplica.

El Cazador mal interpretó sus intensiones y se alejó.

—Lo siento, olvido que quieres ir despacio—besó su frente con infinita dulzura antes de continuar con su caminata.

La forense estuvo a punto de detenerlo. Después de esa declaración, sentía como su corazón daba saltos, amenazando con salírsele del pecho. Le sorprendía que Fred no se diera cuenta.

—¿Cuál es la siguiente pregunta?

—¿Perdón?

—Esta cita resultó un interrogatorio—no parecía molesto, pero tampoco muy feliz.—vamos, dispara.

—Ciento que pienses que es un interrogatorio. Solo quiero saber más cosas de ti…. Si quieres mi corazón, creo que merezco saciar un poco mi curiosidad ¿no crees? El conocimiento siempre me ha atraído.

Fred soltó una risita.

—Lo sé, así que adelante.

—¿Por qué no me dijiste quien eras en la boda de tu hermana?—Ésa era su verdadera gran duda en esos momentos. ¿Por qué esperar una semana? Y todavía hacerlo de esa forma tan brusca.

Fred se mordió el labio antes de soltar un largo suspiro.

—He pasado cuatro meses observándote, primero desde lejos y luego… bueno, ya sabes—la miró con una sugerente ceja alzada, que logró hacerla ruborizar. —Hermione Granger, puedes decir que no te interesan las cosas románticas y que las cursilerías te asquean. Pero te gusta la idea de que un hombre te corteje. Eres una romántica en el fondo, y sueñas con el hombre que te lleve a tu casa y te de un beso en el umbral de la puerta sin esperar nada más. Que te regale flores y hable contigo por horas.

Se detuvieron otra vez. Hermione lo observaba fijamente. Era verdad. Sentía que era estúpido desear esas cosas, como si aún fuera una adolescente enamorada del amor, pero nunca había logrado apartar del todo esas fantasías de su cabeza. Y como decía Fred, seguía esperando a su príncipe azul.

Que Fred pusiera en peligro su alma solo para cumplir su tonto deseo de niña caprichosa, la dejaba boquiabierta.

—El plan era conquistarte… cumplir tu sueño antes de contarte la verdad.—suspiró—Pero las cosas se torcieron un poco.

—¿Te refieres a que yo no paré de rechazarte una y otra vez?

—El instinto te decía que no confiaras en mí. Sentías que te ocultaba algo ¿o me equivoco? Supongo que fue eso lo que no me ayudó mucho.—parecía desanimado.

—Fred…

—Quería hacerte feliz. Iba a seguir con el plan hasta las últimas consecuencias—desvió la mirada hacia el frente, para no mirarla a la cara—Pero cuando tu saliste corriendo tras Nott la otra noche…. Enloquecí—agitó la cabeza, como si tratara de ahuyentar aquel recuerdo.—Sé que no entiendes del todo mi amor por ti. Pero cuando te vi alejándote para seguir a otro hombre, sentí como… como si algo se rompiera dentro de mi… ¿tiene lógica—la miró con expresión triste—Harry dice que quedé dolido, y que los celos no hicieron mucho para ayudar a calmarme—suspiró—No tienes ni idea de lo raro que me resulta todo esto. Los Cazadores podemos amar con la misma intensidad que los humanos, pero solo una vez en la vida…. Hasta que te conocí, no tenía idea que era amar, que eran los celos o el rechazo.

Hermione lo miró conmovida. Estaba sufriendo, no solo físicamente por el alma que perdía, sino por ese corazón roto que ella había destrozado sin compasión.

—¿Lo amas?—le preguntó Fred—¿Amas a Nott?... dímelo por favor, me iré de tu vida si es así.—le aseguró con completa franqueza.

—No, no lo amo—alzó las manos para rodear con ellas su rostro pecoso.—Por supuesto que no. La otra noche lo seguí… lo seguí porque soy una idiota. Soy tonta y egoísta. —Tenía ganas de echarse a llorar allí mismo—. Dentro de unos meses van a darme el puesto de directora. En estos momentos todas mis acciones son vistas con lupa… tenía miedo que Nott pensara mal al vernos y comenzara a soltar rumores ¿estúpido, no?... Él pudo sentirse dolido por mi rechazo, pero en vez de enojarse, me aconsejó que fuera tras de ti…

Sin pensarlo, Fred se inclinó hacia delante, abrazándola con fuerza. Hermione sintió un cosquilleo y un subidon de adrenalina, cuando la acarició con la punta de la nariz ese espacio que tenía debajo de la oreja, recorriéndolo hasta llegar a su cuello.

—Lo siento, te lo he hecho tan difícil.

—¿Tu a mi?—Hermione rió por lo bajo, sin sentir ninguna alegría—Por favor, Fred, no seas tan dulce conmigo. Ahora que miró para atrás y veo todo lo que has hecho para intentar acercarte a mí, me siento fatal.

—No digas eso.

—Solo has sido amable conmigo, y en lugar de tratarte bien, me he dedicado a darte una patada cada vez que se me daba la oportunidad.

—Tú tienes tus razones para comportarte así…—Fred se alejó un poco, para así poder verla a los ojos.

—Si claro—rodó los ojos sin poder reprimir el sarcasmo—Sé que eres buena persona Weasley, pero no trates de ser condescendiente conmigo. Me he comportado como una perra insoportable.

—Se porque lo hacías, y ya no me importa.

—Por favor Fred….

—Sé lo de Victor.

Hermione volvió a verlo con los ojos como platos.

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Cuando Percy entró al gran salón del trono, se encontró a Norka y Yue absortos observando un espejo rectangular de gran tamaño que flotaba ante ellos. Supo de inmediato que aquello que los tenía hipnotizados no era precisamente su reflejo.

Bufó al encontrarse en el espejo a una pareja que caminaba por un sendero con el atardecer en sus espaldas.

—¿Enserio? ¿Espían la cita de Fred? ¿Acaso no hay nada bueno en neflix?

Yue que tenía la mano hundida en un enorme tazón de palomitas tamaño familiar, lo miró con mala cara.

—¿Puedes hablar más bajo, por favor? No puedo oír lo que dicen con tus gritos—le pidió sin apartar los ojos del espejo mágico.—Fred esta apunto de admitir que se metió en los recuerdos de Granger.

Percy rodó los ojos.

—¿Por qué tengo que ser el único adulto aquí?

—Porque si hubiera un dios del aburrimiento, ese puesto seria indiscutiblemente tuyo—respondió Norka, dedicándole una fugaz mirada cariñosa.

—Apuesto lo que sea a que Hermione se va a enojar—comentó Yue con una sonrisa maliciosa.

—Nah—negó con la cabeza su madre—Esta muy ocupada tratando de enamorarse de Fred más de lo que ya está.

—No entiendo como no se da cuenta de lo mucho que lo ama. Uff los humanos son raros.

—No tanto como ustedes dos.—refunfuñó Percy, antes de sentarse junto a Yue y meter la mano en el tarro de palomitas.

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Fred logró convencer a Hermione de continuar con su charla mientras cenaban. Regresaron sobre sus pasos rodeados de un intenso silencio, hasta que se metieron en el primer restaurante que encontraron. Fred pidió un reservado, y Hermione no volvió a la carga hasta que la camarera no se hubiera marchado con sus pedidos.

—¿Fue Harry, no? ¿Ese bocazas te contó todo lo que pasó con Krum?

Viendo lo irritada que se estaba poniendo Hermione, Fred prefería ser completamente sincero. Aunque le hubiera gustado echarle el muerto a Potter para hacia librarse de las explicaciones, decidió que no podía hacerle eso a su cuñado. Además, su hermana lo mataría.

—No fue él—murmuró sin mirarla a los ojos.

—¿Entonces?

—Veras. Hace unos días estaba en casa de mis padres… yo estaba muy confundido porque no parabas de darme la patada cada vez que me veías…. —puso sus manos sobre la mesa, jugueteando con la servilleta— y mientras me preguntaba porque no dejabas que me acercara, tu espejo se activó.

—¿Mi espejo?—lo miró confundido.

—Son espejos mágicos—intentó explicarle lo mejor que pudo—Son puertas a los sueños humanos, todos tienen uno y se activan cuando un humano tiene pesadillas provocadas por Creadores. Aquel día, tu espejo se activó mientras estabas despierta y me mostró cosas…

—¿Qué cosas?—entrecerró los ojos con desconfianza.

Fred golpeo suavemente la mesa con los dedos, preocupado por su posible reacción. Las cosas habían ido tan bien, y él lo había arruinado todo en menos de cinco minutos.

—En pocas palabras, me mostró una especie de resumen de tu relación con Krum.

Hermione lo miró boquiabierta, completamente indignada. No solo se metía en sus sueños para seducirla, sino que también fisgoneaba en sus recuerdos más dolorosos. "¡Qué hijo de…!" pensó molesta.

—Lo siento. Fue sin querer. -Le aseguró Fred, sintiendo la tormenta que se le venía encima—Cuándo me di cuenta de que no era un sueño, ya era demasiado tarde.

—¿Qué tanto sabes?—preguntó, tratando de mantener la calma.

—No mucho, lo básico.—trató de calmarla—Sé que se conocieron en la universidad y que él te enamoró. Pero aunque eran novios, el no paraba de mirar a otras chicas…. ¿sabes? Eso es algo que no entiendo—comentó mirándola con intensidad—. No me cabe en la cabeza, que teniéndote a ti, se dejara impresionar por unas cuantas faldas cortas ¿Acaso todo los humanos son así?

—No sé si todos. Pero los que han salido conmigo, si lo eran—dijo sin darle mucha importancia.

—Son unos idiotas—. Sentenció con aplomo Fred.

—Vamos chico, no te subas a un pedestal y comiences a juzgar a los demás—le advirtió con un resoplido—Apuesto que a ti también se te han ido los ojos alguna vez.

A Hermione no le importaba ya esas cuestiones. Cuando era más joven, si que le importaban, y mucho. Pero a esas alturas ya no le molestaba ver que su pareja se le quedaba viendo el culo a otra chica. Su madre siempre le había dicho que eso era lo más normal para los hombres, que tenían ojos en la cara y los iban a usar por mucho que a ella le doliera.

"En vez de llamarles la atención ¿Por qué no te miras a ti misma y te molestas un poco más en ponerte guapa para ellos?" Sin duda su madre era adorable, pero aunque le doliera, ella tenía razón. Y a su vez, era un poco irónico, ya qué, mientras ella decía esas cosas, su padre le aseguraba que un caballero que estaba verdaderamente enamorado, no era tan fácil de tentar.

Lástima que la experiencia le había enseñado a Hermione que, por mucho que quisiera que su padre tuviera la razón, parecía ser que su madre conocía mejor al sexo masculino.

La mano de Fred cubrió la suya, sacándola de sus pensamientos. Al mirarlo, se encontró con la mirada más honesta que había visto jamás.

—Desde que llegue aquí, no he tenido ojos para nadie más que tu. Eres la mujer más hermosa que he visto en la vida. —Le sonrió con dulzura—Si esos torpes con los que saliste no se dieron cuenta, es porque no merecían ni dos segundos de tu atención.

No supo que decir ante esa declaración. Lo decía en serio. En verdad creía que era la mujer más hermosa. Odiaba que pareciera saber que decir siempre ¿Cómo lo hacía? ¿Se había tragado todas las novelas rosa del planeta, o qué?

—¿Qué mas sabes?—volteó a ver hacia otro lado, mientras sacaba sus manos de arriba de la mesa.

Fred retiró su mano un tanto decepcionado. Comenzaba a pensar que Hermione no se veía a sí misma ni la mitad de lo hermosa que la veía él.

—Vi como te engatusaba para que hicieras un trabajo muy importante por él. También sé que te engañó con otra y que cuando te enteraste, destruiste el trabajo, pero él te robó una copia de tu computadora.

—¿Viste lo que pasó en la cafetería?

—¿Lo de la cachetada?—Hermione asintió, con unas adorables mejillas sonrojadas—Si lo vi. Jamás te había visto tan brava. Admitió que me asustaste. Tienes una mano muy dura.—trató de animarla, pero cuando ella volteó a verlo, se percató que los ojos de la Soñadora estaban conteniendo las lágrimas.—Él era un patán, Hermione. Un cerdo egoísta que no merece tus lágrimas—se inclinó sobre la mesa y con una servilleta le enjuagó las lágrimas.

—Lo que me dijo ese día…

—Lo dijo porque es un idiota—repitió con firmeza—Nada de lo que te gritó era verdad.—al ver que no lograba consolarla con esas palabras, añadió—¿De verdad crees que dejé toda mi vida de lado para estar con un "estúpido ratón de biblioteca"? Eres una mujer hermosa, inteligente y de un corazón inmenso. Y me siento muy afortunado de poder amarte.

Hermione nuevamente quedó sin palabras. ¿Cómo no amar a un hombre así? Al lado de Fred, Krum no tenía nada que hacer. Se sintió mal por haberlos comparado en más de una ocasión.

Fred era sincero con sus sentimientos. Acarició sus manos mientras seguía secando aquellas vergonzosas y traicioneras lágrimas.

Cuando la comida llegó, Fred tuvo que sentarse correctamente, alejando sus manos del rostro de Hermione. Haciendo que ambos lamentaran la pérdida de ese contacto.

—¿Y qué pasó después?—le preguntó Fred.

—¿Después de qué?

—Después de haberle dejado los cinco dedos marcados en la cara a ese tonto ¿lo acusaste?

—Al principio no quería—le

contó mientras jugueteaba con su tenedor con los ojos fijos en su filete—. Pensaba que nadie iba a creer que una novata había conseguido la mejor nota. Mis amigas trataron de convencerme de que pensar eso era estúpido, querían salir como mis testigos.

—Parecían buenas chicas—comentó Fred, recordando cómo se habían preocupado por la salud de Hermione y como no la habían abandonado cuando esta se enfrentó a Krum frente a todos

—Si, lo son—apretó los labios con fuerza. Aún se odiaba por haberlas tratado tan mal cuando ellas intentaron advertirle que Krum no era de fiar. Aunque sus amigas la hubieran perdonado, ella misma todavía no lo hacía.

—¿Entonces, no hiciste nada?—Fred parecía decepcionado.

—En realidad, si—suspiró—Por esa época, Harry había sido enviado a Quántico para hacer unos cursos especiales antiterrorismo. Daisy lo conocía, así que no dudo en llamarlo para pedirle que fuera a verme. Cuando se enteró de lo que había pasado, me llevó a rastras a ver a Brennan.— sonrió sin poder evitarlo—¿Puedes creer que cuando se lo dije, ella no se sorprendió? Me dijo que había estado esperando que el verdadero autor del proyecto apareciera tarde o temprano.

—¿Lo sabía?

—Tenia la duda—se encogió de hombros, recordando a la profesora con cariño—Pero como no estaba del todo segura, decidió aceptarlo.

—Vaya. Krum no debió quedar muy bien parado.

—Brennan es muy amable, pero cuando tratan de verle la cara, se pone como una fiera. Lo echó de su curso de una patada y se encargó de que todos los profesores se enteraran de lo que había hecho. Al final, Krum tuvo que irse de la universidad, ya que todos los profesores le cerraban la puerta en la cara.

—Me alegro —dijo con sinceridad.

—Yo también…. Conseguí ser la primera novata en el curso especial de la doctora Brennan.

—No me sorprende—le sonrió—Eres la mujer más brillante que conozco, y lo digo de verdad.

Ahora si le creía

Mientras cenaban intentaron no hablar de temas demasiado sensibles. Hermione descubrió con gran alegría que no eran de opiniones tan distintas. Y cuando sus puntos de vista no congeniaban, Fred lograba dar sus opiniones con firmeza, pero dando oportunidad de rebatirle. Era divertido cuando eso pasaba. Sus discusiones eran filosas en algunos momentos, pero Fred se lo tomaba todo con mucho humor. Después de un rato, Hermione se descubrió disfrutando de verdad con su conversación.

—¿No bebes?—Fred señaló la copa de vino que Hermione no había tocado—Mira que no planeó emborracharte para seducirte más fácil—le sonrió muy divertido.

La forense trató de no parecer demasiado culpable. Intentando encontrar una buena escusa, pero no encontró ninguna que le pareciera lo suficientemente buena.

—No… no tengo muchas ganas de beber hoy…

Le dedico una sonrisa despreocupada, pero se le borró casi enseguida al darse cuenta de algo que había estado intentando ignorar toda la velada.

El hombre sentado frente a ella, era el padre de la creatura que estaba creciendo dentro de su vientre. Eso la hizo temblar.

Mientras lo veía sonreír, se preguntó si sería buen padre.

—¿Ocurre algo?—la miró con los ojos entornados pero sin perder la sonrisa juguetona.

—No, nada—trató de sonar alegre antes de seguir con su postre.

Fred le ofreció otro paseo y Hermione aceptó encantada, y esta vez tomándolo del brazo mientras caminaban por las calles de Londres. No hablaron mucho, pero no era necesario.

Mientras admiraban la noche iluminada por los faroles, Hermione recordó el primer sueño que había tenido con él.

—¿Qué pensaste..—comenzó a preguntarle, alzando la cara para mirarlo a los ojos—…cuando me viste por primera vez?

—Que el que te dio la licencia no era una persona muy inteligente—se rió mientras la forense rodaba los ojos.

—Me refiero a en mis sueños. ¿Qué pensaste la primera vez que me viste en un sueño?

—¿Quieres la verdad?

De pronto Fred no parecía muy cómodo. Hermione alzó una ceja. Si le decía que no había sentido absolutamente nada, ella no se ofendería en lo más mínimo. Al fin y al cabo, para ella la idea del amor a primera vista era una chorrada.

—Si te pregunto, Weasley.

—Vale—tomó aire—Lo que pensé cuando te vi por primera vez, fue que eras adorable.

—Oh—frunció el seño. Eso no sonaba tan mal.

—Y tenías ocho años…

Se detuvieron. La forense lo miró más que sorprendida.

—¿Me estás diciendo que me has observado en sueños durante años?—de pronto todo se había vuelto muy raro, otra vez.

—Claro que no—agitó la cabeza, dejando escapar una carcajada al ver la cara de la mujer—Solo fue una vez. Estabas teniendo una pesadilla muy extraña. Algo con un pato gigante con colmillos…—No preguntó y ella no se lo iba a explicar—Detuve al creador que te molestaba y te di un sueño agradable acerca de un paseo en poni. Después de eso me fui, y no te volví a ver hasta la noche que soñaste que estabas perdida en el laberinto de arbustos.

—¿Cómo sabías que esa niña era yo?—francamente, no recordaba ese primer rescate.

Fred sonrió antes de inclinarse hacia ella para darle un casto beso en la frente.

—Granger, esos ojos tuyos son inconfundibles.

No hablaron mucho más en el camino de regreso. Hermione trataba de analizar cada uno de sus sentimientos. Le gustaba Fred, eso era indudable. Pero la vida le había enseñado que gustar no era lo mismo que amar.

Fred nunca le rompería el corazón, pero ella si a él. Era una posibilidad ¿no? La vida era un sinfín de vueltas que nadie podía predecir ¿y si lo lastimaba? Él era tan bueno ¿podría vivir con su conciencia si algún día llegaba a lastimarlo?

Fred estacionó frente a su casa. Ya era noche cerrada y no había nadie en la calle. Como todo un caballero la acompañó hasta la puerta, haciendo que Hermione se preguntara si aún quería conquistarla haciendo realidad su fantasía de ser cortejada con todo y protocolo anticuado.

Sacó sus llaves del bolso con bastante torpeza, tanta que casi caen al suelo si no fuera por los rápidos reflejos de Fred, que las atraparon en el aire.

El pelirrojo le sonrió mientras agitaba las llaves antes de entregárselas. Hermione fue muy consciente de la ola de calor que comenzaba a treparle por el cuello cuando tardó más de lo normal en introducir la llave en la cerradura. Se estaba comportando como una de esas chicas tontas que ella tanto había detestado en el colegio. ¿Cuándo se había convertido en una de ellas? Hasta una quinceañera sonrojada y tartamuda hubiera tenido más dignidad.

De pronto, la cercanía de Fred la ponía nerviosa. Y hasta ella consideraba ridículo eso, después de haber pasado horas paseando y cenando con él.

Tomando una gran bocanada de aire, se giró para mirar a Fred, con la mano aún sobre el pomo de la puerta.

El asistente/cazador de pesadillas la miraba fijamente, con las manos en los bolsillos de sus pantalones y una sonrisa relajada en los labios.

¿Podía verse tan malditamente bien?

—Bueno—dijo Fred— Creo que esta es la parte en que me agradeces por tan bonita cita, yo te digo que me alegro que te hayas divertido, y que para mí también ha sido un placer…. Luego dudaras si está bien o no invitarme a pasar, pero ambos sabemos que lo mejor es que no.—sonrió con calmada resignación—Luego de eso vendrá un silencio incomodo, hasta que yo diga que espero de verdad que esto se repita, y tú dirás que te encantaría…. Y después de eso, ambos sonreiremos como tontos y alguno de los dos dará el paso para que pase, lo que estoy 99% seguro que ambos queremos que pase.

Sin poder evitarlo, Hermione rió

—¿Ha, si? ¿Y qué es eso que queremos que pase?—alzó la barbilla, retándolo con la mirada.

Un hoyuelo se formó en la mejilla izquierda del asistente.

—Dímelo tú—. Se inclinó hacia delante, atrapando así los labios de Hermione con los suyos. Un contacto suave y hasta un poco tímido, antes de volverse exigente y apasionado. No la tocó, sus manos seguían en sus bolsillos, pero Hermione sentía que aquellos labios no solo estaban en su boca. Su cuerpo entero estalló en llamas.

¿Cómo podía hacerla sentir así con un solo beso? Su corazón parecía un motor a toda marcha. Jamás la había besado de esa forma. ¿Mariposas en el estomago? Ella tenía un panal de abejas africanas furiosas. Aquellos labios, suaves y tentadores, estaba despertando en ella un deseo voraz que logró asustarla por un momento.

Si, definitivamente lo físico en esa relación funcionaba a pedir de boca. Aquello era mil veces mejor que lo que había experimentado en sus sueños.

No podía negarlo. Su vida era aburrida a niveles cósmicos. Fred había llegado para agitarlo todo, poniendo su vida de cabeza.

Así debía ser su hombre perfecto.

Se abrazó a él, devolviéndole aquel beso con la misma pasión. El deseo que sentía era algo completamente nuevo para ella, que siempre había sido sensata y muy medida.

Estaba a punto de invitarlo a pasar, o mejor dicho, arrastrarlo hacia su dormitorio para hacer con él todo lo que le viniera en gana, cuando Fred se apartó.

Con los labios hinchados y las mejillas al rojo vivo, Fred le regaló la sonrisa mas bobalicona del mundo, antes de soltar una risita un poco ronca.

—Buenas noches, doctora Granger.

Volvió a besarla, pero esta vez en la frente, y se marchó.

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Hola. Si lo sé, se viene el apocalipsis, a lo lejos oigo las trompetas xd La cosa es que quise apurarme con este capi, en estos momentos estoy desmantelando mi "oficina", así que sentarme a escribir será algo que no podre hacer en un par de semanas. Así pues, espero que les guste el capitulo y puedan tenerme un poquito de paciencia :D

Mil gracias por sus comentarios! Las quiero!

Besos grandes

Elly.