Hey! Hey!
Adrit126: Hello! Jajaja pronto, pronto se sabrá que tenia Draco, donde esta Pansy y como se infiltraron (aunque esto ultimo tardara mas tiempo) XD jajaja Besos!
Johasmiles: Hola! Pronto se sabrá que maldición le lanzaron y pronto mejorara Besos!
ImInTheDarknees: Hey! Ditoo Draco, pero bueno todo sigue bien con Hermy por los menos XD jajaja ya se sabrá donde esta Pansy, está bien es lo importante XD Besos!
¡Que fiesta!
Desastre parte II
P.O.V Ronald
- ¡George! ¡Bill! ¿Han visto a Pansy?- me acerqué corriendo entre las mesas volcadas y rotas. Todavia no era capaz de creer que hace apenas unos minutos estábamos bailando y riendo; el lugar era un caos total y a flor de piel se podia percibir la angustia en cada uno de los que se encontraban allí.
Mis hermanos estaban junto a lo que quedaba de la mesa de ponches, aquella mesa que ahora yacia fragmentada sobre la verde grama. George, Bill y Fleur reflejaban en sus palidos rostros una intranquilidad palpable, bastaba contemplar sus expresiones para comprender que, aun, no habían asimilado lo ocurrido. A una distancia moderada, algunos metros por detrás, pude ver a Fred abrazando a su esposa, la cual probablemente estaba inconsolable luego de haber visto como su día "perfecto" había pasado, en apenas minutos, a ser un completo caos. Todavía, de pie frente a mis hermanos, me pregunto una y otra vez ¿Qué ocurrió aquí? ¿Cómo se infiltraron los mortifagos? ¿Qué paso aquí?
- No, no hemos visto a la morena. ¿Miraste dentro?- me respondió George, mi hermano estaba cruzado de brazos y aunque se dirigía, aparentemente, hacia mi persona; su mirada estaba fija en la pareja que estaba algunos metros a la distancia. George fruncía el ceño con duda y desconfianza; quiero pensar que solo esta celoso de la esposa de Fred. Después de todo, ellos han sido, desde siempre, inseparables.
- Si, tampoco estaba allá. - expliqué preocupado, limitándome a ignorar aquella mirada desconfiada y acusadora que mi hermano lanzaba hacia lo lejos. Además, una nueva preocupación latía intensamente en mi pecho. ¿Dónde está Pansy? ¿Y si le había ocurrido algo? ¿Y si le habían atacado?
- Pronto aparecerá, tranquilo. - intentó tranquilizarme Bill dándome una palmada en el hombro. Asentí, pero no le hice caso, sino que seguí rebuscando los alrededores. Pude percatarme de la ausencia de algunos invitados, debían permanecer aquí hasta que la Orden llegase a revisar el lugar, pero muchos habían desaparecido. No estaba muy interesado en esto, después de todo, no creo que ninguno de los invitados tenga algo que ver con la infiltración de los mortifagos. ¿O sí?
- ¿Pansy dónde estás? - cuestione a nadie en particular mientras me detenía a seguir observando; rodeado por el silencio tétrico de la noche y con ese aire angustioso que llenaba los aires. No había rastro de la morena, no me perdonaría nunca tal descuido; debí estar al pendiente de ella. Y si... ¿Y si se la llevaron los mortifagos? ¿Por qué se la llevarían? ¡No entiendo nada! Tras algunos minutos estaba completamente convencido de que la morena no se hallaba en el jardín, apresure mis pasos hacía la casa deteniéndome junto a Fred al escuchar las quejas de su ahora esposa.
-¡Mira este lugar, Fred! Al final resultará que mi madre tenía razón, estoy destinada a ser un desastre.- se quejaba la rubia
- Mi amor, todo está bien...esto no tiene nada que ver contigo. Fue un ataque, mi familia está involucrada en muchas cosas: estamos acostumbrados a estos sucesos.- le consoló Fred.
Seguí mi camino para no parecer un entrometido, estaba llegando a la escalera que me conduciría hasta los cuartos cuando, en dirección opuesta, vi venir a la profesora Mcgonagall, a Lupin y a mi padre. Aparecieron con un "puff" en el medio de la sala y se dirigieron con rapidez hacia donde yo me encontraba. Les seguí con la mirada, siendo rápidamente consciente de cómo la profesora, que tanto me había desagradado en algún momento, le murmuraba algo a Lupin. Su rostro reflejo una angustia que consiguió que frunciese el ceño curioso.
- Joven Weasley.- me saludo Minerva deteniéndose a un costado de la escalera, me miro como solía hacerlo hace años. Como si yo estuviese cometiendo un grave error, o como si acabase de romper una regla de las tantas que habían en Hogwarts.
-Profesora.- respondí con un intento de sonrisa, seguramente solo refleje una mueca extraña que pronto deje en el olvido cuando volví a deshacer mi sonrisa.
- Es la habitación al fondo del pasillo.- interrumpió mi padre señalando escaleras arriba, los dos acompañantes comenzaron su rápida ascensión por la escalera. Mi padre se detuvo un segundo, me lanzo una mirada y luego siguió a los otros dos. Al llegar a la parte de superior de la escaleras les salieron Harry y Nott al encuentro, estos intercambiaron miradas y se apresuraron a caminar hacia donde yo me encontraba.
- ¿Que ocurrió? ¿Todo bien con Malfoy?- pregunte cuando llegaron al último escalón.
- Todo parece mal, iremos a interrogar a Cola de agusano. ¿Dónde está Pansy?- me interrogó Harry.
- No la encuentro por ningún lado.- respondí preocupado, Nott me miró sorprendido por mi respuesta y me pareció que el miedo y la preocupación inundaron sus ojos. Fruncí el entrecejo…Nott y Pansy suelen hablar muy a menudo e incluso mi morena siempre le defiende. ¡Que estoy pensando! ¡Ilusiones mías! ¡Suelo ser bastante inseguro con algunas cosas!
- ¿No la encuentras? Tendremos que salir a buscarla...- sentenció Nott, me pareció que su preocupación era genuina. No estaba fingiendo, y realmente le agradecía el gesto, le agradecía su preocupación y aun mas, le agradecía que fuese capaz de verbalizar aquellas palabras que yo estaba muriendo por gritar.
- ¿Buscarla dónde? No sabemos dónde profería estar.- susurré pasando una mano por mis cabellos.
- La varita de Pansy tiene un hechizo protector, con el hechizo correcto podría localizarla.- respondió Nott
- ¿Y que esperamos?- pregunte exasperado. ¡Estábamos perdiendo tiempo! ¡Aquello era lo primero que debió decir el castaño oxigenado!
- Tenemos que interrogar a Cola de gusano, la vida de Draco está en juego.- nos interrumpió Harry, Nott pareció volver a caer en sus cabales porque asintió rápidamente.
- No podemos ignorar la desaparición de Pansy.- intenté persuadirles. No sé qué ocurre con Malfoy, pero sé que entre los adultos y Hermione era suficiente para que se estabilizara. Ellos jamás permitirían que algo malo le ocurriera. Además, conociendo a Hermione, protegería al rubio con su vida si fuese necesario.
- Tendremos que dividirnos. Nott, ve con Ron a buscar a Parkinson. Yo iré a llamar a Luna para que me acompañe a hablar con Cola de gusano. - nos dijo Harry, Nott pareció estar de acuerdo.
- Ven.- susurró el castaño caminando hacia la sala. Sus pasos eran firmes, seguros, parecía haber ideado un rápido plan en su cabeza. En cambio, yo le seguía con cierta duda porque normalmente voy a todos lados con Hermione y Harry. Caminar sin ellos me hacía sentir dudoso y ansioso.
- ¿Cómo funciona ese hechizo?- interrogué.
- Nos apareceremos donde sea que Pansy este...nos sería útil la capa de Potter.- me explicó el castaño rebuscando en su bolsillo con el fin de extraer su varita.
- Claro.- susurré; con un movimiento de mi varita hice aparecer la capa de invisibilidad y la lance sobre nosotros. Nott murmuró una frase que no conseguí escuchar, me sentí como años atrás, cuando Harry murmuro aquellas palabras en parcel y yo apenas podía descifrar lo que estaba diciendo. Se me revolvió el estómago y en un instante aparecimos en un pasillo oscuro, iluminado solo por una tétrica antorcha a lo alto de un candelabro.
- ¿Dónde estamos?- interrogue, un escalofrío me recorrió la columna vertebral. Me sentía indefenso sin mis amigos... no suelo venir a ninguna "aventura" sin ellos. Además, el pasillo tenía un aire tenebroso que me revolvía el estómago, la poca iluminación que proveía el candelabro solo me permitía percibir con cierta dificultad el rostro del castaño que estaba junto a mí.
- Estamos cerca del calabozo de la mansión de los Malfoy.- me respondió Theo en apenas un susurro perceptible. Un escalofrió me recorrió toda la columna vertebral ante la mención del lugar donde nos encontrábamos. No tenía buenos recuerdos de estos pasillos, y realmente lo último que deseaba era volver a caminar por estos alrededores.
- Pansy no está a...-comencé a decir, un simple "shhh" del castaño fue suficiente para que hiciese silencio. Le vi sacar su varita con desconfianza, me sentía ancioso y ligeramente nervioso pero la capa de invisibilidad me brindaba una protección que me daba cierta tranquilidad.
- Alguien viene.- susurró Nott, podia escuchar como su respiración se movia con una lentitud acompasada, tenia la mandibula contraía y la varita a la altura de su hombro firmemente sujetada.
Se alzo, a lo lejos, una sombra que por la distancia no podríamos reconocer; alguien parecía paresia caminar apresuradamente en dirección a nosotros. Quien fuese, había realizado un Lumus con su varita y hacía un desagradable ruido sobre el frío húmedo. Los pasos eran continuos, y al golpear el suelo hacían un ruido que conseguia que continuos escalofríos me recorriesen la columna. Cuando la persona estaba por pasar delante de nosotros, la luz del candelabro dejó ver el cabello oscuro y la piel pálida. Era Parkinson.
- Pansy.- salí de debajo de la capa de invisibilidad sin pensarlo dos veces a la vez que hablaba en apenas un susurro.
- ¡Expeliarmus!- exclamo la morena, logre realizar un hechizo bloqueador antes de que fuese muy tarde y logre evadir aquel hechizo que se aproximaba hacia mi con rapidez. Escuche movimiento a mis espaldas, si nos quedábamos allí seriamos descubiertos. Tome a Pakinson del brazo, ella estaba perpleja, la luz del candelabro dejaba ver el miedo reflejado en sus ojos.
Nott tiro de mi brazo, ya que me habia paralizado al tocar a mi morena. Una sensación de paz lleno mi cuerpo al saberla conmigo. Si ella esta, no importa donde estemos, se que todo saldrá bien. Para nuestra buena suerte, el castaño logro que nos escondiésemos bajo la capa de invisibilidad en el mismo instante que Lucius Malfoy asomo al pasillo. El palido hombre sostenia un candelabro en su mano y contemplaba en silencio el largo pasillo, alumbrando en ambas direcciones…buscando algo que fuese sospechoso. Tras no ver nada, volvió a escabullirse dentro de aquella habitación en la cual se encontraba.
- ¿Qué haces aquí? ¿Estás bien? Desapareciste.- cuestione preocupado en apenas un susurro; Pansy parecía haberse recompuesto rápidamente porque esbozo una pequeña sonrisa y me abrazo. La envolví con mis manos, pero pronto rompimos el contacto ella suspiro preparada para explicar que había ocurrido.
- Un mortifago me atrapó, pero he logrado dejarle inconsciente. Buscaba la salida.- me explicó la morena.
- ¿Por qué no te desapareciste?- cuestione arrugando el gesto.
- Solo un mortifago puede aparecerse y desaparecerse cuando se le antoje.- me explicó Pansy rodando los ojos. Parecia ser algo muy obvio en su mente, claro que en la mia no lo era. Quizas porque jamas habia sido muy cercano a los mortifagos, aunque ahora convivo con dos ex-mortifagos a diario.
- Eso es cierto, por ese motivo pudimos aparecernos aquí comadreja, yo soy un mortifago.- me explico Nott.
-Muero por irme, apresurate y haz el hechizo.- sentencio Pansy, parecía nerviosa, probabelmente el mortifago al que habia dejado inconsciente pronto despertaría y ser encontrados aquí seria un suicidio.
- No podemos irnos aun, es nuestra oportunidad de saber que buscaban.- les interrumpi, Ginny me habia comentado en el jardín que los mortifagos habían ido a la madriguera con la intención de encontrar algo...aunque me dio la impresión que no consiguieron encontrar nada.
- Comadreja no podemos quedarnos aquí a chismosear.- me acuso Nott.
-Malfoy esta tras esa puerta, con orejas extensibles podríamos escuchar si está hablando con alguien.- les dije señalando la puerta que estaba algunos metros por delante.
-Cinco minutos y luego nos vamos.- me advirtió Pansy mirando en todas direcciones.
-Vamos.- susurre.
Caminamos hasta estas cerca de la puerta y con el hechizo indicado comenzamos a escuchar lo que ocurría dentro de aquel lugar. En un inicio solo se escuchaba un ruido desagradable, como si alguien estuviese golpeando insistentemente el suelo. Pero luego escuchamos la voz de Malfoy, había otra voz con él, una que no lograba reconocer…quizás mis compañeros si sabían quién era.
-¿Qué crees que haya ocurrido?- cuestionaba una voz femenina angustiada.
-No lo sé, esperemos que Draco haya aprendido algo de todo lo que le enseñamos.- dijo Lucius, me pareció percibir cierto enojo y decepción en sus palabras pero no podía dar certeza de ello. Por lo menos, no por el momento, necesitaría más información.
-No seas duro con él…enamorarse no es…- comenzó a decir la mujer.
- ¡Se enamoró de una sangre sucia! Mil veces le dije, desde que tuvo la edad pertinente, que nunca, en ninguna circunstancia, debía acercarse a una sangre sucia. ¡Jamás le puse reglas! Sabes que eras tú la que le ponía las pautas. Solo le puse una regla, una única y simple regla: No acercarse, o hablar, o tocar a una sangre sucia. ¡Y él fue y la rompió!- la voz de Lucius retumbaba en mis oídos a medida que elevaba la voz.
- ¡Pero es tu hijo, Lucius! ¡Nuestro!- rebatió la voz femenina.
- Siempre le complaciste demasiado, todo capricho que venía a su mente tú se lo concebías. ¡Debí ser más fuerte con ambos!- exclamó Lucius.
-¡Lucius Malfoy! ¡Tú eras quien complacía a Draco en todo! Escoba nueva, cartel nuevo, dinero…no era yo quien le brindaba todo.- respondió la mujer.
- ¡Eso no es lo importante! ¡Lo importante es que no debió acercarse a esa repugnante muchacha!- sentenció la voz masculina.
-Él se enamoró…- comenzó a decir ella.
- ¡Ahora mismo el podría estar muerto! ¡Y todo por esa sangre sucia! - exclamó enojado Lucius, aunque jamás podría comprender completamente a Malfoy. Podría decir, que ese hombre que siempre lucia frío e inmutable, sí amaba a su hijo. Aunque…no sabía amar de la manera correcta.
- Él no está muerto…sé que está vivo.- susurró la mujer, su voz era débil y cansada.
- Estaría aquí con nosotros si ella no hubiese aparecido.- susurró Lucius enojado.
- Lucius…entiendo que ella sea una sangre sucia, pero…si sobrevivimos a la guerra...si Draco sobrevive…y…quiere estar con…
-¡Jamás! ¡Esa sangre sucia no terminara con mi hijo! ¡Draco Lucius Malfoy entrará en razón! Es cuestión de tiempo para que comprenda que no puede ensuciar nuestra sangre de…
-¡Lucius! ¡Es nuestro hijo! ¡Y debemos respetar sus decisiones…
-¡Es una sangre sucia!
- ¡Eso no me importa! ¡Tus prejuicios nos han quitado mucho!
Se hizo un incómodo silencio, por una brecha de algunos minutos, en los cuales pudimos escuchar el graznido de una lechuza. Lleve mis ojos a Pansy, tenía la mirada ladeada hacia el suelo. Probablemente, triste por la discusión que acabábamos de presenciar. Estaba por decir que debíamos irnos cuando volvimos a escuchar a Lucius Malfoy.
-Es de Voldemort…no han encontrado la espada de Godric. No estaba en la madriguera. - habló Malfoy.
- ¿Dice algo de Draco?
-No…pero quiere verme en unos minutos.- susurró Lucius, su voz no permitía que pudiese decir que estaba pasando por sus pensamientos, pero podría imaginar que no se sentía muy feliz de tener que ir a hablar con Tom Riddle.
- Lucius yo…no quería decir eso que dije.- susurró la madre de Draco.
-Sé que no estas completamente de acuerdo conmigo…todavía no has entendido lo que significa la pureza de sangre para un Malfoy.- sentenció él, escuchamos un ruido y me imagine que acababa de ponerse en pie y estaba dispuesto a abandonar el lugar.
- ¡Creo que tu no has entendido lo que significa amar!- exclamó la mujer, otro silencio incomodo nos acompañó por algunos segundos.
-Porque los amo he hecho todo esto.- susurró Lucius y abrió la puerta. Se me paralizo el corazón al verle salir, pero para él, solo había un pasillo vacío y solitario. Malfoy suspiró y comenzó a caminar en dirección contraria a nosotros.
-Debemos irnos.- murmuró Pansy, seguí a Malfoy con mi mirada hasta que no pude verle más. Aparecimos en mi sala, sentía una sensación desagradable en la boca del estómago pero esa sensación era opacada por la tranquilidad que sentía en mi corazón al sentir la mano de mi morena sujetando firmemente la mía. Gire el rostro, Pansy reclino su cabeza de mi hombro y suspiró.
-Voy a subir a ver como esta Draco.- comentó Nott con rapidez y apresuro sus pasos hacia la escalera. No tenía que mirar a Pansy para saber que había abierto sus ojos, fruncido el ceño y que me miraba en espera de una explicación.
-¿Qué ocurre con Draco?- cuestionó mi morena.
-No lo sé…solo sé que estaba inconsciente.- respondí, era lo único que sabía realmente.
-Tengo que ir a verle.- susurró mi morena y presurosa se dirigía hacia la escalera, pero Hermione y Nott bajaban, así que nos los encontramos en el camino.
-Nadie puede entrar.- explicó Hermy, me sorprendió verla tranquila, no había rastro de ningún indicio que dijese que había llorado, tampoco su voz demostraba miedo o preocupación. Estaba demasiado bien…demasiado.
- ¿Qué tiene Draco?- volvió a preguntar Pansy, esta vez dirigiéndose a Hermione.
-No lo sé…Mcgonagall lleva una hora en la habitación con Sirius y Lupin. Pero no me dejaron permanecer con ellos.- explicó nuestra castaña.
- ¿Y cola de gusano? ¿No ha dicho nada?- interrogó Nott.
-No lo sé…permanecí junto a la puerta del cuarto hasta ahora.- comentó Hermione encogiéndose de hombros.
- ¿Estas bien, Mione?- les interrumpí colocando una de mis manos en su hombro, ella llevo sus ojos miel a los míos. Cuando hicimos contacto visual, pude ver, en el fondo de esos ojos color miel, la angustia y el miedo que intentaba mantener bajo control.
-Si…estoy bien.- mintió
-Los mortifagos vinieron a buscar la espada de Godric.- le dije tras algunos segundos de silencio.
-¿Cómo lo saben?- nos interrogó la castaña.
-Venimos de la mansión Malfoy…larga historia.- respondió Nott. Hermione parecía dispuesta a decir algo mas, pero Mcgonagall bajaba las escaleras en dirección a nosotros en ese preciso instante.
- ¿Cómo esta Draco?- cuestionaron Pansy y Hermy a la vez.
-Muy mal, temo que si no damos con el diagnostico podría verse en serios problemas. – respondió la profesora.
- ¡Llevémosle a un hospital!- sentenció Hermione.
-No creo que debamos moverle. Lo que necesitamos es saber que maldición se le lanzo, para poder darle el antídoto. - explico Minerva.
P.O.V Hermione
- Nada…no quiere hablar.- dijo Harry cuando salió del cuarto donde habían encerrado a Cola de gusano. Las horas habían comenzado a pasar con una rapidez vertiginosa. La última vez que entre a la habitación donde Draco se encontraba le vi muy pálido, casi rosando a un tono grisáceo que le daba un aspecto fúnebre. Estaba sudando frio, ya no se quejaba constantemente, pero cada cierto tiempo lanzaba un grito desgarrador que parecía llevarse poco a poco su vida.
Me sentía impotente, estaba allí sentada, esperando que alguien hiciese algo; completamente inutilizada. Había abierto dos libros buscando alguna maldición que coincidiera con los síntomas, pero había fracasado miserablemente. Sentía mi corazón hecho una pasa, pero sorprendentemente ninguna lágrima se había aventurado a salir de mis pupilas. No quería que me viesen romperme, porque si comenzaba a llorar no podría parar. Toda la madrugada en vela comenzaban incluso a nublar mi mente, ya no procesaba correctamente las cosas.
-Hay que volver a intentar.- susurró Luna, Harry suspiró, los últimos siete intentos no habían dado resultados. Harry estaba por abrir la puerta para entrar nuevamente a aquel cuarto cuando yo me puse en pie y atravesé la misma con un paso seguro. Mi varita reposaba en mi mano derecha, y temblaba ligeramente ante el enojo, la rabia y la impotencia.
Cola de gusano estaba amarado a una silla, una sonrisa victoriosa reposaba en sus labios, pero al verme entrar al cuarto aquel gesto victorioso desapareció de inmediato. Mi mano libre se extendió hasta sujetar un trozo de su túnica y mi varita se detuvo a la altura de su cuello. Estaba temblando de coraje, de impotencia, de frustración y de desesperación. Completamente dispuesta completamente a lanzar un hechizo imperdonable si aquel ser frente a mí no me decía lo que necesitaba escuchar.
-No soy Harry. Pienso sacarte hasta las entrañas si no me dices que maldición usaste con Draco.- le dije apretando el gesto, sentía mi respiración acelerarse a medida que respiraba el mismo aire que aquel ser repugnante. Una sonrisa apareció en su rostro, parecía pensar que estaba jugando, o que no me atrevería a cumplir mi palabra.
- Eres una pequeña sangre sucia que…
-¡Crucio!- y antes de que si quiera lo hubiese procesado aquellas palabras habían salido por mis labios. Tenía tanto coraje dentro de mí, tanta rabia, no estaba pensando de manera fría, simplemente quería que todo esto terminase de una vez por todas. Alguien tiro de mi brazo, consiguiendo que interrumpiese el hechizo, era Harry.
-No Hermione, no puedes hacer eso…- comenzó a decirme.
-No pienso dejar morir a Draco, Harry.- sentencie volviendo a girarme hacía cola de gusano, aquella mirada arrogante había desaparecido y el miedo se vio reflejado en sus orbes. Al final, parecía comenzar a creer que no jugaba, que mis amenazas eran mas que mera palabrería; porque pensaba cumplir cada una de ellas.
-Joven Potter, usted no permitirá que ella vuelva a...- comenzó a decir cola de gusano, levante mi varita dispuesta a realizar el mismo maleficio.
-¡Habla! O no tendremos más opción.- le dijo Harry a mi costado.
-¡Cru…
-¡Hablaré! ¡Les diré que darle al muchacho para que sane! Denme un pergamino. - gritó cola de gusano cerrando los ojos, como esperando que el hechizo golpease su cuerpo.
-Ten.- le dijo Harry dándole el pergamino y la pluma, el mago oscuro trazo algunas líneas y nos devolvió el mismo.
-Quédate con él, te dirá todo lo que necesitamos saber. Iré a buscar los ingredientes.- sentencie.
- Granger…- me interrumpió Cola de gusano.
-¿Qué?- cuestione mirándole desconfiada.
-Arroja todos los ingredientes a un caldero con agua hirviendo…y date prisa…te queda una hora.- me dijo mirándome fijamente a los ojos, como si se burlara, como si me creyese incapaz de realizar aquel antídoto.
-¿Qué ocurrió?- me pregunto Tonks cuando hube salido.
-Estos son los ingredientes para el antídoto.- susurré tendiéndole el pergamino.
-Creo que tenemos todo…iré a buscar ese tallo en el jardín. Te veo en la cocina.- me dijo Tonks.
Entre Pansy, Luna, Tonks y yo realizamos el antídoto; Nimpha murmuraba entre dientes mientras lo removia. Parecia saber que hechizo habían arrojado sobre Draco, pero no dijo nada sobre el mismo; se limito a remover el brebaje en silencio. Tras unos minutos el antídoto estaba hirviendo, pero Tonks seguía removiéndolo en silencio, con la mirada perdida.
-¿Ya esta?- interrogue.
-Casi…- susurró
- ¿Qué piensas?- como siempre, Luna verbalizo lo que ni Pansy ni yo nos atrevíamos a cuestionar.
-Si Narcisa estuviese aquí...Draco ya estaría fuera de esa cama.- susurró Nimphadora con la mirada perdida.
-¿Por qué lo dices?- cuestionó Pansy con el ceño fruncido.
- No lo se, solo pensaba en ella. Ella y Lucius…a pesar de ser duros con Draco…siempre le cuidaron y aunque no le dieron las mejores enseñanzas…lo protegieron siempre que pudieron.- nos comentó Tonks.
-Draco no suele hablar mucho de ellos.- susurré sujetando entre mis manos una manzana verde, me recordaba a Draco.
-Algún día lo hará…Draco es la vida de Narcisa. El niño consentido de Lucius. - nos siguió diciendo mientras el antídoto comenzaba a adquirir un tono anaranjado.
- Ni tan consentido…- susurré pensativa.
- ¿Por qué lo dices?- me pregunto Tonks.
-Draco me comentó que Lucius le dijo que no volviera a llamarse Malfoy cuando descubrió que salía conmigo.- le expliqué.
-A mí también me hicieron a un lado cuando me uní a un "sangre sucia", como ellos suelen decir, pero…creo que al final…terminarían cediendo; después de todo…Draco es su hijo.- me comentó ella encogiéndose de hombros.
-Ten llévaselo a Minerva.- susurró Nimpha arrojando cierta cantidad en un vaso y tendiéndomelo.
….. Minutos luego…..
-Ya está fuera de peligro.- nos informó Minerva deteniéndose delante de nosotros, estábamos todos en la sala escuchando a Ronald, quien nos estaba diciendo lo que había escuchado en la mansión de los Malfoy; y lo que él pensaba que quería decir.
- ¿Puedo entrar a verle?- me apresure a preguntar poniéndome en pie.
-Si…pero esta inconsciente. No creo que despierte.- me dijo Minerva con una sonrisa que intentaba tranquilizarme.
- Hermione.- me detuvo Harry sujetándome de la mano derecha, me gire rápidamente a mirarle.
- ¿Vendrás al mercado de los duendes?- me pregunto ligeramente intimidado. Mire hacia las escaleras que me conducirían a Draco y suspiré; solo quería quedarme con mi rubio esperando a que despertase pero…no podía hacer eso…no podía abandonar a Harry.
-Solo quiero verlo…bajaré en unos minutos.- respondí.
-Te esperamos aquí.- susurró Harry, no habíamos dormido en toda la madrugada, el sol ya había salido y en realidad no teníamos pensado dormir. La señora Molly intento convencernos, pero no lo logro y realmente no lo lograría.
Subí apresuradamente las escaleras, tenía una necesidad de ver a mi rubio que me quemaba el pecho. Al entrar al cuarto, Sirius y Lupin intercambiaron una mirada y abandonaron el mismo. Me acerqué al borde de la cama y me detuve allí en silencio. Draco estaba inconsciente sobre la misma. El color en su rostro había regresado, su respiración bajaba y subía de manera acompasada y todo vestigio de dolor parecía haberse extinguido. Tome su mano derecha entre las mías y no pude evitar que una lágrima recorriese mi mejilla de forma vertiginosa.
-No sabes el miedo que tenía.- susurré, cerré mis ojos y otra lágrima cruzó mi mejilla derecha.
- Draco…necesito que me mires, que me hables, necesito saber que estas bien…que todo va a estar bien.- susurré apretando su mano, abrí mis ojos y volví a encontrarme con aquella respiración acompasada, tranquila.
Él estaba tan relajado, completamente ajeno a lo que ocurría a su alrededor. Viéndole allí, tan indefenso, tan diferente al chico arrogante y presumido me rompía el corazón. Jamás soportaría perderle. No soportaría verle morir. Aquel era el motivo por el cual había borrado la memoria de mis padres, porque no quería que sufriesen por mí. ¿Cómo podría evitar sufrir por Draco?
-Draco…- le llame, esperanzada de que abriese sus ojos. Pero nada, Minerva tenía razón, estaba inconsciente y no despertaría por un tiempo.
-Desearía quedarme aquí contigo, que al abrir tus ojos me veas a mi…pero no puedo quedarme aquí, sé que lo entenderías. Harry dice saber la ubicación de otro horrocruz. Si destruimos este solo nos faltaría dos más y Nagini. Además, tenemos que destruir la copa de Helga Hupplepuff…sé que entiendes.- susurré inclinándome hasta depositar un beso en su mejilla.
Cerré los ojos deseando guardar el aroma de mi rubio, no quería irme. Abrí mis ojos todavía inclinada hacia él y contemplé su rostro en silencio. Me incline ligeramente hacia sus labios y los roce con los míos, apenas realice una presión mínima, suficiente para sentir la calidez de aquellos labios suaves antes de alejarme. Acaricie su cabello platino, y acomode un mechón rebelde que caía sobre sus parpados.
-Espero que estés despierto cuando regrese…- susurré antes de abandonar la habitación.
Continuara…
"Raro y celestial don, el que sepa sentir y razonar al mismo tiempo".
Vittorio Alfieri
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