Disclaimer: Ninguno de los personajes de Harry Potter son míos u.u
Warning: Relación slash (chico-chico y chica-chica), si no te gusta, no leas. Gracias.
Midnight Desires
Wish XlII
Control and patience
El alba llegó finalmente al colegio, el primer día de clases del nuevo curso estaba por comenzar. Todo apuntaba a que sería un día caluroso y alegre por el ambiente que los chicos convertirían con sus múltiples charlas y bromas.
En la torre Gryffindor, como bien se sabía, a los leones les costaba levantarse temprano. Aún si el mundo se caía en pedazos, a los Gryffindors varones ni un temblor podía levantarlos de sus camas y por ello desde siempre se habían visto en la necesidad de recurrir a la ayuda de sus compañeras de casa.
Aunque esta vez, ni siquiera Hermione estaba levantada y arreglada para el primer día de clases. La noche pasada todo había sido un caos. Comida volando por todos lados y unos correteando a otros con patatas o lo que fuera en las manos para embarrárselos y dejarlos aún más sucios.
La guerra había terminado luego de tres exhaustivas horas y ni hablar del tiempo que les tomó desprenderse del olor a comida. Bien pudieron limpiarse pero el aroma no desaparecía y el resultado final de todo el caos fue que todos, a excepción de los maestros, se fueran a dormir hasta las cuatro de la madrugada.
Ya eran las siete y algo, y Hermione estaba despierta, pero su cuerpo rogaba por quedarse en cama a descansar y ella no tenía ni la suficiente fuerza de voluntad para contradecirlo. Y aquella repentina debilidad también tenía otro motivo, cuando Hermione estaba por deslindarse de la guerra para irse a su cama a dormir, fue interceptada por cierta Slytherin que le llevó a una de las mazmorras y comenzó con un juego que Hermione aún ardía de la cara de tan sólo recordarlo. Se sentía tan avergonzada…
Pero no, no debía quedarse en cama sólo por el jueguito que Parkinson comenzó. Ella tenía un orgullo qué mantener y ni hablar de que también quería saber qué sucedió con Harry. No importaba si por primera vez no ponía atención en clase, tenía que ir a ver a su amigo y de paso despertar a toda la casa para que no perdieran más puntos de los que seguramente les quitarían por el desastre del día anterior.
- Bueno Hermione, irás primero a ver a Harry y luego despertarás a toda la casa, las clases comienzan en hora y media… - se dijo levantándose para ir a bañarse y arreglarse.
No quería estar adentro cuando todo Gryffindor se pusiera de cabeza por la apuración. Ella podía disfrutar merecidamente una media hora para sí misma.
Terminó de ducharse y se vistió rápidamente. Secó su cabello y tras acomodarse la túnica y ponerse los zapatos, se dirigió a la habitación de los varones. Entró sigilosamente y, luego de cerrar la puerta con cuidado, fue hacia la cama de Harry.
- ¿Dónde estás Harry? – preguntó desconcertada por ver que Harry ni siquiera había tocado su cama en toda la noche. Estaba tendida y sus cosas sin tocar, ni siquiera la almohada.
- Aquí estoy… – respondió un más que despeinado y mal vestido Harry Potter entrando a la habitación silenciosamente.
- Oh por Merlín… Harry, no me digas que pasaste toda la noche con… ya sabes quién – preguntó en susurros la castaña mientras su amigo tiraba su túnica a un lado de la cama y se dejaba caer boca abajo en ella.
Harry enterró por completo su rostro en las almohadas y asintió lentamente. Hermione supuso que su amigo debía estar completamente rojo de la cara.
- ¿Dormiste? – preguntó sin rodeos.
- Apenas dos horas…
- Malfoy hijo de…
- Hermione, no alces la voz por favor. Mi cabeza estallará – pidió el ojiverde sin mirarla todavía – No me preguntes nada, en este momento no quiero saber nada de nada y desafortunadamente apenas y me queda una hora para alistarme…
La castaña ablandó la mirada y se sentó a un lado de Harry acariciándole la cabeza. Malfoy era un abusivo pero ella no se metería porque tenía la certeza de que en cuanto Harry estuviera despierto y en sus cinco sentidos, se vengaría de Malfoy.
- Date un baño y arréglate, yo tengo que despertar a toda la casa. Nos vemos en la sala común – dijo Hermione.
- Bien – respondió con desgano el pelinegro.
Se levantó y se metió al baño justo cuando Hermione se marchaba a la habitación de las chicas. Comenzaría con ellas…
Harry dejó que el agua caliente relajara sus músculos, la noche anterior había sido completamente desgastante tanto física como emocionalmente. Draco y él se habían besado y acariciado por toda una hora que Harry apenas sintió como minutos; de ser francos ahora que lo pensaba bien, le había sorprendido que el Slytherin no intentara nada en todo aquel tiempo. Generalmente siempre iba a lo que iba, por más que le doliera el orgullo a Harry, así era y en esta ocasión no se había portado de esa forma. No que Harry se quejara, pero el rubio se había portado de una manera que nunca antes había dejado ver.
Harry no le había mentido a Hermione, en verdad apenas y había dormido dos horas luego de la intensa actividad, pero no precisamente porque hasta esa hora todo acabara, sino porque no podía creer que en verdad aquello hubiera pasado. Pasó hora y media antes de que él pudiera conciliar el sueño entre los brazos de un Draco Malfoy completamente dormido y que le abrazaba como para no dejarle ir.
Antes de que el ojigris se durmiera, ambos se habían mantenido en silencio y de vez en cuando Draco le robaba algún beso y reía suavemente, jugaba con sus manos y su cabello. Todo le había parecido tan irreal… había habido pasión, Harry no lo negaba, pero cuando el momento de arrebato pasó, llego uno de una ternura tan grande que Harry se desconcertó completamente. Podía sentirla y la transmitía y saber exactamente cómo, en realidad no era muy consciente de nada.
- Pero no, no puede ser cierto… todo debió ser a causa del hechizo… – se dijo con tristeza –. Lo que Harry Potter más anhela es amor y el hechizo debió hacerle creer que en verdad lo tenía. Nada es real…, no te hagas ilusiones, Harry...
Salió de la ducha sin advertir en las marcas de su cuerpo y se vistió antes de que Hermione llegara para despertar a los jóvenes que le faltaban. Le sonrió a Harry y justo cuando comenzaba el caos, Harry y Hermione se despidieron de Ron rumbo al Gran Comedor. Fue entonces que la castaña reparó de sus pequeños recuerdos de la noche.
- Harry, espera – dijo, tomándolo de la mano para llevarlo a un pasillo no muy alumbrado –. ¡Por Merlín! Ese idiota me va a oír.
- ¡Auch! – Se quejó Harry cuando Hermione apretó sin querer en su cuello – ¿Qué pasa?
- Pasa que ese maldito animal te dejó un moretón del tamaño de una snitch justo en tu yugular y con la forma de… – Hermione levantó un poco más el cuello del chico para asegurarse de lo que identificó –… una mariposa.
- ¿Una mariposa?
- Sí, una mariposa. ¿Alguna idea de qué significa?
- No es una mariposa – dijo Harry sorprendiéndose de saber qué significaba –. Es una marca para decir Malfoy…
Hermione no tardó en entenderlo.
- Un anagrama – puntualizó mientras Harry asentía maldiciendo por lo bajo –. Es una M que puedes leer desde cualquier lado en que te fijes…
- Estúpida serpiente, me va a oír porque esta sí que no se la pienso pasar - advirtió apretando los nudillos con fuerza – Ya le enseñaré quién le pertenece a quién…
- ¿Quieres decir que es él quien te pertenece a ti? – inquirió con fingida inocencia mientras acomodaba el cuello de la camisa de Harry para que no se notara el moretón y también aplicó un poco de maquillaje que traía en una de sus bolsas dentro de la túnica.
- Hermione… – advirtió el trigueño luego de que ambos entraran al Gran Comedor, sorprendiéndose de que estuviera totalmente vacío, inclusive la mesa de los profesores que nada hicieron la noche pasada.
- Bueno, alégrate, no fuiste el único que tuvo una noche movida. Él tampoco despertó temprano¿cómo es que tú sí?
- No pude dormir – respondió encogiéndose de hombros mientras se sentaban en la mesa y se servían de desayunar –. Como pude, me libré de su cuerpo y llegue a la torre Gryffindor esperando que nadie estuviera despierto.
- Dudo que eso le vaya a gustar a Malfoy – dijo Hermione para luego morder su tostada.
- ¿Y a mí qué me importa lo que a esa serpiente le guste?
- Le gustas tú – contestó ella con sencillez –. Y no digas que no te importa, una cosa es orgullo y otra la tozudez.
- Bueno tú tienes que decirme algo con respecto a Parkinson¿o no? – preguntó con una sonrisa para luego llevarse a la boca con ayuda del tenedor un trozo de salchicha.
Hermione casi se ahoga con la leche y los nervios la atacaron mientras miraba a Harry sin comprender cómo sabía.
- Las fuentes son la misma serpiente que tú defiendes – apuntó Harry sin dejar de sonreír.
- Estúpido Malfoy – maldijo y en ese momento las puertas del Gran Comedor se abrieron de nuevo –. Creo… – le susurró Hermione a Harry acercándosele bastante –… que tenía razón, a tu serpiente no le gustó despertar sola.
- Yo creo que a la tuya no le gusta nuestra cercanía – comentó su amigo pasándole un brazo por los hombros.
- ¡Pero miren nada más! – Exclamó Blaise Zabini de repente – Harry Potter y Hermione Granger se han unido contra las serpientes más arrogantes de Hogwarts.
- Cállate Blaise – ordenó Malfoy sin dejar de ver a Harry a los ojos – Veo que el niño-que-vivió ha encontrado pareja. ¿Qué opinas, Pan?
- Yo… – dijo Pansy sonriendo maliciosamente mientras se acercaba sugerentemente a los Gryffindor –… opino que les ayudemos con los preparativos para su boda…
Hermione se sintió molesta por la actitud de Pansy y a Harry aún no se le quitaba el enfado por la "bromita" de Draco. Ninguno se percató del juego de las serpientes, estaban muy ocupados en sus líos con el humor.
- ¿Qué tal si le enseñas a Granger cómo hacer uno de éstos? – preguntó Draco tocando la marca en la yugular de Harry sin dejar de sonreír.
Harry había dado un respingo al escuchar la voz del rubio delante de él tan cerca de su oído. ¿Cuándo había llegado ahí?
- ¿Y por qué no le enseñas a Potter cómo satisfacer a una dama a la hora de comer? – insinuó Pansy sentada a lado de una Hermione totalmente paralizada.
Blaise observaba todo en el más absoluto silencio, le parecía increíble el juego tan enfermo que sus dos amigos estaban jugando por la posesión tan ciega que sufrían. Igual no dejaba de ser divertido y nadie saldría lastimado, al menos no de muerte…
Hermione fue jalada lentamente por Pansy que la atrajo hacia sí y le propinó un beso suave mientras acariciaba su cuello. Harry observaba sorprendido la escena y no reaccionó hasta que Draco se sentó junto a él y reclamó sus labios con delicadeza. No pudo ver la seña que le hizo el rubio a Blaise con la mano y menos cuando éste se apresuró a salir y asegurar las puertas, dejando a las dos parejas solas.
Harry quería hacer a un lado a Draco pero éste la había tomado por las muñecas y no había forma en que usara sus piernas para poder darle una patada cuando menos. No quería abrir la boca como Malfoy se lo exigía y moría por soltarle un buen puñetazo al Slytherin.
Draco se separó de sus labios al ver que no podría lograr nada y se fue al oído del ojiverde, acercándose sin soltarle las manos.
- Esa no es la forma de conquistar a tu pareja, a veces es bueno resistirse pero no en el desayuno – siseó con voz seria, Harry se trató de zafar una y otra vez –. ¿Enojado porque no te dejo usar tus garras? Bueno… yo te mostraré una vez más los colmillos de las serpientes…
Harry se removió y ahogo un gemido cuando el rubio le mordió la garganta en un descuido al tratar de zafarse. A Harry de verdad le dolió aquello, no iba a dejar un moretón tan bien marcado como el otro pero ¡dolía! Y vio muy de cerca el cuello del Slytherin. Pues si a mordidas se iban, le demostraría que no había comparación entre las fauces de un león y los colmillos de una víbora. Lo mordió con saña justo en el lugar que, horas antes, había besado.
- ¡Joder! – exclamó el rubio separándose del Gryffindor sin soltarle las muñecas.
Harry le veía con una mirada de triunfo, Draco entendió que esa había sido la manera de defenderse del gatito cuando se sintió acorralado y ya podía escuchar muy de cerca los pasos de los profesores.
Volteó a ver a Pansy y vio que esta estaba muy entretenida con la castaña, Pansy sí que no había tenido problemas pero seguramente había sido porque no había seguido con el juego. Prueba de ello era el cuello limpio de Granger.
- ¿Debo suponer que me morderás cada vez que me veas? – preguntó con tono burlón.
- Te golpearé sin aviso, la próxima vez que te me acerques – respondió con enojo.
- Bueno, yo tampoco pienso avisarte cuando te quiera en mi cama – Harry le fulminó con la mirada para diversión del rubio –. Tú comenzaste este juego y en lo personal a mí me parece muy divertido, así que luego no te quejes. Por cierto, no trates de jugar sucio… pobre de ti si me entero que te has metido en la cama de alguien más…
Malfoy le soltó y le robó un beso arrebatador cuando Harry se disponía a soltarle una sarta de improperios al soberbio ojigris.
- Nos vemos, Potter – se despidió con una sonrisita socarrona.
Pansy se separó de Hermione cuando escuchó más cercanos los pasos y murmullos de todo el mundo. Con una infinita ternura acomodó un rizado mechón de la castaña y le dio un beso en la mejilla.
- Tenemos que hablar – le dijo Hermione todavía sonrojada por la muestra de afecto de la que había sido objeto.
- Esta tarde, en el lago – respondió la otra poniéndose de pie y dirigiéndose a su mesa con la misma elegancia y sensualidad de siempre.
Harry sintió envidia de la relación no tan tormentosa que evidentemente Hermione sostenía con Pansy. La Slytherin demostraba en cada gesto que lo que Draco le había dicho era cierto: estaba enamorada de Hermione. ¿Sería que las mujeres siempre eran más expresivas y no dejaban que otras cosas afectaran su medio de expresión?
- ¿Sabes Hermione? En verdad me alegra que al menos ella no se porte como el estúpido de Malfoy, pero tampoco juega limpio – puntualizó señalándole a Hermione el cuello.
Hermione bajó la vista y se topó con una marca rojiza en el inicio de la clavícula, debajo del cuello. Volteó a ver enfurecida a Parkinson y ésta le guiñó el ojo. ¡Por Merlín que no sintió cuando Pansy le abrió la camisa y menos cuando le hizo aquello!
- Ese par está comenzando a desquiciarme – masculló tratando de mantener la calma mientras se abotonaba la blusa.
- Bueno, aún no tiene forma pero creo que es un corazón…
- Una P que se lee tanto de frente como en un espejo… – musitó con la vergüenza coloreándole un poco el rostro.
Los profesores entraron y se sorprendieron de ver a los cuatro chicos ahí dentro y sin reñir. Aunque probablemente algo había pasado porque Hermione estaba roja, aunque no supieron que no era precisamente por tanta ira sino por los comentarios que Harry le soltaba…
Minutos después fueron llegando los demás alumnos. Apenas y les quedaban veinte minutos para desayunar e irse a comenzar el curso. Desafortunadamente para Harry, ese día compartían con Slytherin la materia de Transformaciones…
- Maldición, me muero de hambre – dijo Ron sentándose enfrente de sus amigos, sirviéndose un poco de huevos con tocino y un vaso de leche –. El estúpido de Zabini me atacó por la espalda cuando iba rumbo a la torre y ya no pude escapar de la guerra. ¿Qué pasó con ustedes? No me fijé pero por donde iba persiguiendo a Zabini no los vi.
Hermione y Harry se vieron y carraspearon, inseguros de qué decir.
- Bueno, yo sí pude huir de la guerra y me encontré por casualidad a Harry en los pasillos, aún teníamos hambre y fuimos a las cocinas para pedirles un poco de comida a los elfos – respondió la chica muy segura de sí misma.
Se giró a ver a Harry y observó con horror como su amigo tenía algunas gotas de sangre corriéndole por el cuello y le hizo señas y muecas para que se limpiara antes de que alguien más se diera cuenta.
Harry reaccionó a tiempo y se limpió disimuladamente con una servilleta.
- Bueno chicos, voy al baño. Los veo en el salón – dijo yéndose rápidamente antes de que alguien notara las dos bonitas marcas en su cuello.
- OK – dijo Ron mientras seguía comiendo sin fijarse en su amigo.
Hermione asintió y abrió su libro justo donde se había detenido la vez pasada, tenía que averiguar algo.
- ¿Qufé lwgeefs? – preguntó Ron mientras devoraba ávidamente una panqueca con maple.
- Hay algo del hechizo que le lanzamos a Harry que no había visto antes, lo encontré ayer en este libro y no tuve tiempo de leerlo sino hasta hoy – dijo mientras pasaba a la hoja de "Consecuencias de alteraciones mágicas".
Ron continuó engullendo su desayuno y Hermione se sintió perturbada al encontrar la respuesta a lo que todavía no conocía del hechizo que habían causado. Harry está en problemas, pensó levantándose rápidamente de su asiento. Tenía que decírselo, aunque… pensándolo bien, no era el momento…
- Miren nada más, hacen acto de presencia las serpientes junto con la sangre nueva que llegó a su casa – dijo Seamus Finnigan con resentimiento impregnado en la voz - ¿Es que las serpientes tienen miedo de enfrentarse solas para pagar sus deudas?
- Seamus, basta. Estás iniciando una discusión sin fundamento y nos bajarán más puntos – reprendió Hermione enfrentándose al irlandés.
- ¿Qué te pasa Hermione¿Acaso estás defendiendo a las serpientes luego de que te han llamado sangre sucia durante seis años? – reprochó mientras Pansy se paraba de su asiento, siendo detenida por Draco.
- No estoy defendiendo a nadie, Finnigan – respondió con voz severa – Estás comenzando una revuelta que no pienso tolerar como prefecta de esta casa y me veré en la necesidad de restarle puntos a Gryffindor si continúas con esta absurda actitud.
- Traidora – siseó el chico tomando asiento en su lugar.
Los profesores observaban en silencio la escena, tomarían cartas en el asunto más tarde porque no se habían olvidado de la guerra de comida de la noche pasada…
Ron dejó de comer y miró con reproche a Hermione.
- ¿Qué demonios te pasa? – le preguntó a la chica cuando ésta tomó asiento –. Si mal no recuerdo, hace algunos meses no te metías pero tampoco amenazabas así a nuestra casa.
- No amenacé nada, ya es hora de que todos comiencen a madurar y se pongan a estudiar en vez de estar provocando peleas absurdas. ¿Qué ejemplo le están dando a los nuevos?
- ¿Piensas que es absurdo que defendamos el honor de Hogwarts? – preguntó Lavender Brown levantándose indignada de su asiento.
- Pienso que es absurda su manera de rendir honor a todo el mundo mágico – respondió fríamente sin levantarse de su asiento.
- Oh, Lavender recuerda que nuestras burdas maneras no son nada a comparación de la clase que demuestra esta traidora – declaró Finnigan con burla, Hermione enrojeció de enojo –. Qué fácil olvidas cómo fuimos tratados por esa bola de malditos cuya sangre sólo trajo horror a nuestro mundo.
- ¿Y desde cuándo tú juzgas eso? – Respondió la castaña levantándose, con la ira presente en sus ojos –. Es verdad que el horror se acabó, pero, por lo que puedo ver, la forma en que llevas las cosas está continuando con la guerra que debió terminar cuando Voldemort fue derrotado – todos los presentes sintieron un escalofrío al oír aquello pero Hermione continuó –. Su imprudencia es tal que ni siquiera se dan cuenta de que no distan mucho de la actitud de Slytherin antes de la caída de Voldemort.
Lavender se acercó furiosa a Hermione y le propinó una bofetada a la muchacha, fue detenida por Parvati antes de que las cosas se pusieran peor y Seamus junto con los demás leones fulminaron con la mirada a la castaña.
Hermione se tocó la mejilla golpeada y siguió manteniendo una mirada firme por encima de todos los leones.
- Diez puntos menos para Gryffindor – dijo –. Y de una vez les advierto que a la menor provocación de su parte para incitar a una pelea, cancelaré las salidas a Hogsmeade de quienes encuentre responsables.
- No tienes tanta autoridad para hacerlo – desafió Lavender soltándose bruscamente del agarre de Parvati.
- Pero yo sí la tengo y apoyo la advertencia de la señorita Granger – declaró la voz exigente de la profesora McGonagall que apretó el hombro de la prefecta –. De paso les digo que esta noche todos los miembros de las casas, sin excepción alguna, vendrán para cumplir su castigo por el desastre cometido el día anterior.
- Pero profesora McGonagall, mañana tenemos clases… no es justo – replicó Dean Thomas.
- Me parece que nadie pensó si era justo o no cuando comenzaron con su desorden, no se imaginan el trabajo que tuvieron que hacer los elfos para que ustedes encontraran un comedor limpio y comida para desayunar esta mañana. Así que no acepto réplicas, a las ocho de la noche les quiero a todos y cada uno aquí, en el Gran Comedor.
La profesora se marchó ondeando su túnica con el mismo porte autoritario de siempre. Seamus le lanzó una mirada de puro veneno a Hermione al igual que la mayoría de los leones, inclusive Ravenclaw y unos cuantos Hufflepuff.
- Nos vemos en el salón, voy a alcanzar a Harry – dijo Hermione a Ron, llevándose el libro y saliendo con paso tranquilo del Gran Comedor, ignorando los comentarios y murmullos de las casas.
Pansy se quedó sentada pensando que no era buen momento para aparecerse ante la Gryffindor, le tendría listo algo muy bueno para alegrarle luego del largo día que seguro le esperaba. En realidad había sentido mucho coraje por la forma en que los propios leones trataban a su gatita y sintió muchos deseos de matar a Brown luego de ver el bofetadón que le dio a su chica.
- ¿Quieres que te preste a Nott y a Zabini para el fin de semana? – preguntó el ojigris bebiendo un poco de café.
- Sí, debo enseñarle a un par de idiotas cómo tratar a la dama de una serpiente…
- Esa chica sí que pega duro – dijo Zabini.
- Apuesto a que si Potter hubiera estado aquí, nadie se había atrevido a levantarle la voz a Granger. – comentó Theodore Nott sirviéndose un par de panquecas.
- Es más, ni siquiera hubieran tenido la osadía de desafiarlos, él era el único que trataba de detener las peleas que los Gryffindor iniciaban y al único que obedecían – apuntó Michelle Avery.
- No lo creo – dijo Alexa sentándose a la derecha de Zabini –. Por lo poco que pude ver, los leoncitos están furiosos. Con Potter defendiendo a su amiguita, seguramente se saldrían de control y los dos saldrían mal parados.
- Pero qué dices. Potter es el gran Héroe, todos los demás le obedecen sin rechistar – contradijo Nott.
- Por eso mismo, cuando Potter continuó sus enfrentamientos con nuestro querido Príncipe, los leones se vieron con la obligación de seguir la guerra y defender a su héroe, se sentirán ofendidos si Potter les da la espalda. Todo comenzó por él – dijo bebiendo un poco del chocolate caliente que se sirvió.
- Ella tiene razón – concluyó Draco ante la mirada sorprendida de todos –. No olviden que las características principales de los Gryffindor son el orgullo y la nobleza. Ravenclaws, Hufflepuffs y Gryffindors se sienten agradecidos con Potter porque les salvó del señor oscuro y trataron de protegerle como muestra del agradecimiento y respeto que le tenían. El que Potter esté de acuerdo con las severas palabras de Granger sólo acarrearía que los demás, en especial los leones, se sintieran dolidos porque su líder, y el motivo por el que continuaron con las peleas, se pusiera en su contra.
- Pero supongo que tomará cartas en cuanto se entere de lo que le han hecho a su amiga – dijo Milicent Bulstrode, con la cual el paso de la pubertad había sido especialmente gratificante pues ahora era más delgada y había obtenido unas facciones bonitas.
- Eso será lo más interesante de esto – señaló Blaise.
- Alexa tiene razón, por Potter comenzó todo – dijo Goyle.
- Y por Potter terminará – añadió Pansy con una sonrisa coqueta.
- No niego que será entretenido, pero no quiero que nadie se meta en esto. Los mediocres nos han dado una tregua sin quererlo y no quiero que nadie entorpezca la tarea de Potter – advirtió el rubio luego de que Alexa le miró de forma seria un momento –. Potter escogió hacerla de héroe, y como tal él solo debe saber ejercer por completo el destino que escogió.
- Eso quiere decir que ¿le apoyaremos en su tarea? – preguntó Michelle con asco.
- Te guste o no, Potter salvó tu cabeza. Si no vas a ayudar, cuando menos haz lo que dijo Draco y no provoques a las leonas quitándoles a sus noviecitos – señaló Pansy mirándola – Ni creas que no sé porqué la estúpida de Patil me regó el jugo de calabaza en la cabeza, tú le dijiste que yo me había metido con su noviecito de Ravenclaw.
Michelle se removió incómoda en su asiento por la mirada fulminante de la que era objeto. Las demás serpientes le vieron enojadas, aunque Michelle temía más la reacción del Príncipe de su casa.
- Kaythrin, Alex, Zach y Matt – llamó suavemente el ojigris a los chicos nuevos sentados junto a sus amigos –. Lo que Michelle ha hecho, es una de las cosas que no deben hacer. En este momento no contamos con la simpatía de nadie más y desde siempre nos hemos apoyado solamente entre nosotros, Avery es una de las tontas que entran al grupo de traidores.
- ¿Qué hacen con los traidores? – inquirió Matt con una sonrisa inocente en el rostro.
- Se quedan solos, cariño – respondió Pansy acariciando la cabeza del pequeño.
Michelle se quedó callada y continuó desayunando en silencio, ya no tenía caso alegar nada. Ella sola se había ganado aquello, no se había portado como una Slytherin al actuar con tan poca clase inculpando a una del círculo interior de algo que ella había hecho.
- ¿No le podrían dar una oportunidad más? – preguntó Anna, una bonita chica de sexto grado de largo cabello negro con mechas plateadas al frente.
- Valo, tu hermano acaba de ingresar a nuestra casa, los líos se han calmado con los demás. No nos podemos dar el lujo de tener a una traidora entre nosotros – dijo Milicent.
- Lo sé, pero estoy segura de que Michelle ha aprendido la lección – respondió mirando fijamente a Draco.
- Bien, pero habrá un castigo y tú junto con Pansy se encargarán de dárselo – dijo el rubio levantándose de la mesa –. Y… Avery, sería de buena educación que le agradecieras a Valo la oportunidad que te ha conseguido. Está por demás decir que es la única que habrá, no lo eches a perder.
Malfoy, Zabini y Parkinson se levantaron de sus mesas para irse a clase. Alexa se quedó con Matt y Kaythrin hablándoles de Draco mientras las demás serpientes retomaban sus charlas del día.
- ¿Por qué lo hiciste? – le preguntó Michelle a Anna.
- No lo hice por ti, que te quede claro – respondió mirando hacia Zach –. Agradécemelo no cometiendo más estupideces.
En tanto, Harry se encontraba en el baño tratando de ocultar de mil y un formas los moretones en su cuello pero nada daba resultado. Le dolía en el alma el de la garganta y se había puesto tan rojo que Harry llegó a pensar que volvería a sangrar en cualquier momento.
¿Qué demonios le había pasado a Malfoy por la cabeza cuando le enterró los dientes? Parecía que se había creído vampiro y ahora él tenía que lidiar con las consecuencias de los ataques de personalidad que le daban al rubio. Y lo peor era que hasta el momento no tenía éxito alguno en sus intentos.
- ¿Harry? – llamó dudosa una voz desde el otro lado de la puerta. Harry la reconoció de inmediato y le abrió la puerta.
Hermione silenció y cerró la habitación con un hechizo para luego acercarse a revisar el cuello de Harry.
- ¡Santo cielo! – Exclamó al ver el daño en la garganta - ¿Qué rayos tiene ese ególatra en la cabeza?
- No lo sé pero tenemos diez minutos para ocultar sus bromitas.
- Dudo que con el maquillaje normal sea suficiente… – dijo mientras sacaba un frasquito transparente con un líquido azul claro dentro – Intentaré con esto.
- ¿Qué es?
- Maquillaje mágico especial para las ojeras – respondió la chica –. Las ojeras tienden a oscurecerse, debe funcionar con las marcas que tienes. Después de todo, crean una ilusión óptica pero en realidad no las quitan ya que es imposible y eso debe ser tratado con una enfermera. No tengo tantos conocimientos para curar precisamente esto…
- La señora Weasley y Remus me matarían si supieran lo que trato de ocultar – dijo intentando no quejarse al sentir el líquido frío sobre su lastimada piel –. Creo que Sirius mataría primero a Malfoy…
- Bueno, afortunadamente ninguno de ellos está aquí y ya está. No se nota para quienes no se fijen mucho – explicó mientras ambos salían y se dirigían al aula de Transformaciones.
- ¿Qué te pasó a ti en la mejilla? Está enrojecida...
- Escucha, Harry, tengo un pequeño problema con los Gryffindor. Especialmente con Lavender y Seamus, ellos te darán su versión y te prometo que te explicaré todo a la hora de la comida, pero no tomes partido antes de que yo hable contigo… – Harry accedió a regañadientes y se preparó para compartir la clase con Slytherin.
Al menos tenía la seguridad de que no le tocaría estar cerca de aquella serpiente.
Hermione tomó asiento junto con Harry y minutos después llegó Ron, después entraron los Slytherin y al final los demás Gryffindor. La profesora McGonagall entró un segundo después junto con la persona que nadie esperaba, en especial Harry.
- Por este día, no puedo impartirles la clase de Transformaciones debido a un contratiempo – dijo la profesora mirando severamente a sus alumnos –. Pero mi reemplazo será el señor Sirius Black que les hablará del tema de los animagos. Trabajarán en equipos que yo misma formé antes de saber que saldría.
Los alumnos se quejaron y Harry rogaba porque no le tuviera que tocar con ninguna serpiente, se moría de nervios de tan sólo imaginarlo. Ahí estaba su padrino y si tenía a Malfoy cerca… no estaba seguro de qué sucedería…
- Zabini con Weasley – Ron bufó en protesta –… Nott con Longbotton, Goyle con Finnigan, Crabbe con Thomas, Valo con Avery, Bulstrode con Brown, Lee con Patil, Malfoy con Granger y Wright con Potter.
Harry abrió muy sorprendido los ojos, le había tocado con la prometida de Malfoy…
- Señor Black, usted impartirá la clase como mejor lo vea y el trabajo que les deje deberá ser hecho en las parejas que dejé – informó la profesora mientras Sirius asentía.
- Descuide, profesora, me encargaré de que así sea.
La profesora desapareció del aula no muy convencida y entonces Sirius se dirigió a su primera clase.
- Cambien sus lugares por las parejas que la profesora dejó, comenzaré a explicarles lo que es un animago – los jóvenes aceptaron a regañadientes.
Alexa se había movido al lugar de Harry porque estaba justo detrás de los ojos de todo el mundo y pensaba aprovechar al máximo su buena suerte. No todos los días podía tener en bandeja de plata al niño-que-vivió.
- Mi nombre es Alexa Wright – se presentó entre susurros la linda chica.
- Harry Potter – respondió el trigueño sintiéndose incómodo por la sonrisa de la chica.
- Como bien sabrás, soy la prometida de Draco.
- En realidad no lo sabía, pero supongo que debes quererlo.
- Así es, he sabido mucho de ti por labios de él. Sé que no son precisamente los mejores amigos, Draco me ha confiado muchas cosas ¿sabes?
- Eso es bueno, en todo compromiso debe haber comunicación para que los intereses fluyan adecuadamente – contestó de manera cortante para la sorpresa de la chica.
- Sobre todo cuando el interés es formar una familia – recalcó la chica.
Harry se abstuvo de decirle a la chica que se callara y es que Alexa le había restregado en la cara todos sus planes para el anuncio del compromiso e incluso para la luna de miel. Le molestaba tanto no poder detener su imaginación que recreaba cada palabra de la chica, su corazón latía con rencor y su paciencia estaba siendo forzada a seguir adelante.
Por otro lado, Hermione y Draco habían pactado una tregua silenciosa dado que era realmente necesario y ninguno tenía gana alguna de pelear.
- ¿Duro el golpe, Granger? – preguntó el rubio anotando palabras clave que Black decía.
- No más de lo que debió dolerte esa mordida – respondió inocentemente.
- ¡Vaya! Y yo que pensé que tenías todos tus sentidos en el beso que estabas recibiendo…
- Se nota que tú tampoco estabas muy concentrado en tu asunto con Harry.
- Siempre estoy alerta.
- Entonces deberías darte cuenta de lo peligroso que es el que Harry esté tan cerca de tu noviecita…
- Alexa no le hará nada…
- Pero seguramente si podrá ver las lindas marcas que tus dientes dejaron en él¿en qué demonios pensabas cuando le mordiste¡No eres un animal!
- Granger, no tengo que darte explicaciones. Además, Alexa no sabe nada y si lo descubre¿a mí qué me dices, no es mi cuello el que verá todo el mundo.
- Patán.
- ¿Desde cuándo sabes todo este asunto con Potter?
- Desde que comenzó, también sé lo del Schermo di desiderio… – Draco se giró a verla, sorprendido – Te diré lo que sé si prometes dejar en paz a Harry.
- ¿Por qué habría de hacerlo? Fácilmente te puedo sacar la información y lo sabes. Además, dudo que a Potter le guste saber que estás haciendo trueques para defender su "inocencia".
- ¿Por qué no puedes dejarlo ser feliz? Él pretende tener una pareja estable y junto con Terry…
- ¿Qué hay con Boot? – exigió saber el rubio mirando predadoramente a Hermione.
- Él es el candidato perfecto para Harry – dijo la chica sin dejarse amedrentar por la mirada amenazante de Malfoy.
- ¿Según quién?
- Según Harry – aseguró la chica mirándolo desafiante –. Quizá tú podrías haberte llevado mi apoyo si te hubieras dedicado a sentir más, Malfoy. No sé de qué te jactas de ser la frialdad andante cuando no te paras a pensar cuando tus hormonas se activan – soltó la castaña tomando apunte de las palabras de Sirius.
- Muérete Granger, Potter no me importa como pareja. Tú deberías saberlo, si estoy con Potter es por instinto y nada más.
- Insisto, deberías investigar más de los encantamientos que ejerces sobre ti mismo. A veces pueden traer cosas que ni tú mismo hubieras imaginado – dijo de forma misteriosa –. No deberías creer tanto en las coincidencias…
Draco miró de mala forma a Hermione y ésta sonrió triunfal, había acabado con la segunda parte del plan. Ahora sólo debía manipular de la forma adecuada lo que había averiguado durante el desayuno y eso, sería un paso esencial para el resto del plan.
No se dirigieron palabra alguna en la clase y se citaron el miércoles en la biblioteca para hacer el trabajo que Sirius les había dejado.
Cuando la clase terminó, Harry se encontraba aún en el aula acomodando sus cosas para luego dirigirse a la torre Gryffindor para recoger su libro de encantamientos que había olvidado en su cama, tenía suerte de que la clase iniciara en una hora porque podría descansar un poco por lo mientras.
Hermione se había ido al aula de Aritmancia y Ron se había ido al baño. Compartiría con Hermione Encantamientos, pero no era así con todas las clases. Hermione sería medimaga y tenía la suerte de que Ron decidiera ser auror.
Aún le tenía preocupado la actitud de Hermione cuando le habló de Seamus y los demás Gryffindor, ninguno de ellos se había acercado a él pero podía ver las miradas culpables de los chicos y eso le había dejado preocupado.
Escuchó que la puerta se cerró y al girarse a ver de quién se trataba, vio al rubio acercarse con una sonrisa a él. Inconscientemente, se llevó la mano al cuello y sintió su sangre hervir.
- ¿Es que te quedas solo para provocarme, Potter?
- Cínico, más quisieras…
- Bueno, supongo que a Boot no le soltarías una mirada de desprecio. ¿Será que el Gran Harry Potter ha encontrado el amor en la personalidad de un Ravenclaw?
- Con seguridad puedo decirte que Terry no es un animal ni un criajo pedante como tú – se defendió sin moverse cuando Draco estuvo frente a él.
- ¿Insinúas que ése es mejor que yo?
- No lo insinúo, te lo puedo asegurar – dijo mirando al Slytherin a los ojos.
Draco sonrió y agarró a Harry por la nuca, éste no puso resistencia y justo cuando Draco acercaba su rostro para besarlo, él cerró su puño derecho y lo impactó rápidamente contra el estómago del rubio.
- Maldita serpiente, te advertí que no te quería cerca – dijo alejándose del ojigris que se agarraba el estómago, mirándolo furioso.
- Y yo te dije que no te avisaría cuando te reclamara como mío de nuevo – dijo irguiéndose como si nada le hubiera pasado.
Se acercó a Harry y antes de que éste reaccionara, le soltó un puñetazo en el costado derecho, sacándole el aire por completo, después le abrazó y se acercó a su oído izquierdo, besando suavemente la oreja de Harry y sosteniéndole con firmeza, sonrió y le dejó un aviso al ojiverde. Para después marcharse tan tranquilo como llegó. Dejando al Gryffindor solo y con la mente perturbada.
Harry olvidó el dolor que sentía, solamente su mente daba vueltas y vueltas a lo que ese rubio le había dicho.
¿Cómo se atrevía a soltarle ese tipo de palabras?
- ¿Harry? – llamó la voz de Sirius que había entrado tras ver a su ahijado en el aula todavía – ¿Qué pasa?
El ojiverde despertó al oír la voz de Sirius y de pronto sintió que todo le caía encima. Se estaba asfixiando con los sentimientos que tenía hacia el rubio y más con las actitudes que éste tenía con él tan seguido. Necesitaba estar solo, hablar consigo mismo. Salió corriendo rumbo a algún lugar donde pudiera estar solo y en silencio.
CONTINUARÁ…
Ejem, en verdad no planeaba tardar más de dos semanas para subir este capítulo pero salí de vacaciones sin que nadie me dijera a dónde y apenas he podido actualizar por tanto disculpen la demora.
Pasando al fic, Hermione ha descubierto algo muy importante y Harry ya se está hartando del trato de Draco, es verdad que bien pudo usar magia en su contra pero vamos, es un Gryffindor y éstos sienten antes de pensar. Harry Potter nunca podría reaccionar con hechizos antes de hacerlo con el corazón.
Alexa está complicando las cosas y los pequeños son bastante crueles a pesar de que no lo demuestran. ¿Recuerdan las conspiraciones y las alianzas que se estaban formando? Denle una checadita rápida porque tiempos muy oscuros se avecinan y la introducción está ahí xD. Ya saben, soy una maniática que todo lo planea y nada está fuera de lugar, quizá lo de los chupones -excusen si no les gustó esa parte-, pero a mí me divirtió hacerla X3.
Hay peticiones de que no deje solito a Ron y tengan por seguro que no estará solterito, ya se sabrá a su tiempo su pareja. ¿Y qué dijeron? Draco con Harry en parejas¿verdad? Mucho cliché para mi gusto, además el chico de oro debe sufrir un poco de lo que los Slytherin aguantan a diario u.u pero igual mi adorado Dragón tendrá su merecido. Estoy de acuerdo con Hermione en que se está portando como un patán y pues Harry intentó defenderse… pero físicamente Draco es más fuerte y ya expliqué antes el asunto de la magia. Aunque no deben preocuparse, Harry sigue siendo un león y, con todo y sus colmillos de serpiente que tiene guardaditos, le dará una buena lección al portador del apellido Malfoy. Lo que falta saber también es ¿qué hará Harry cuando se entere de lo que le hicieron a Hermione? Y… ¿qué fue lo que Draco le dijo que le consternó de ese modo? Yay, me encanta dejar la intriga X3
Por falta de tiempo no podré responder a sus reviews pero los tengo muy en cuenta y también los leo. Ustedes sigan mandándome lo que piensen y/o deduzcan de lo que va ocurriendo, nos vemos en la próxima y gracias por leer.
Besos.
Inocent Muggle.
-Volví al nick anterior xD-
