Antes que nada.... mis mas sinceras disculpas por no dejar estos capis antes, pero el tiempo lo he
tenido mas que corto y pues espero que no se hayan aburrido de esperar a las contis aca
porque en el otro site donde colocaba... creo que ya no me pasare por alla a menos que tenga mas tiempo. besitos para todas las que leen y mas a las que dejan sus post
Capitulo 13: Tres Mosqueteras
Esa mañana era tan común para todos como cualquier martes... ya del secuestro 6 meses y medio, de la llegada de los agentes 5 y medio y varias negociaciones a cuestas. No podía obviar sentirse vacía por las mañanas, las risas se estaban opacando como al inicio del proceso. Por ratos que ella sentía tan ínfimos eran los que le veía y más ahora que había cambiado en muchas cosas, empezando con su ropa. Cada vez que le veía era tener una tentación a la orden del día.
Sacudió la cabeza tratando de borrar esas imágenes que en lugar de ayudarle, la estaban torturando. Quería zafarse de todo eso, pero ese cariño que le tenía a Akitoki no se lo permitía, tendría que hacer algo a su regreso; ya que al encontrar su verdadera felicidad, no estaba dispuesta a dejarle ir así por así.
Sango era genial con sus consejos, pero en el fondo extrañaba a Rin, la cual nunca estaba de parte de nadie, sencillamente era enérgica y con mucha creatividad. Ya habría hecho un escándalo al saber que las dos estaban prendadas de esos dos y haría hasta lo imposible para verlas felices...
Medito un poco y su amiga no tenía un pretendiente o algo parecido, ya que ella siempre decía que jamás se casaría y ella era más fiel a sus palabras que sano y ella misma.
Escucho que alguien toco la puerta. ¿Será? De lo más entusiasmada, se asomo a la ventana, pero por el tejado no logro ver de quien se trataba, se giro y al ver a los dos en la sala de la otra casa se le bajó la emoción sin dejar antes de ser sorprendida por el ojidorado que la saludo y ella mas roja que el tomate le correspondió y escondió posteriormente.
Si el dejarme ver con la cara de recién despierta era el plan... lo hiciste perfecto Kagome
Se reprocho internamente. Un chillido de Sango la alerto, saliendo de la habitación con la plancha del cabello en las manos, pero antes de golpear, una figura muy conocida para la pelinegra la estrecho en sus brazos. Luego un sonoro beso en su mejilla la hizo devolverse al mundo.
Pero que fachas amiga, se ve que no has cambiado nadita, ¿eh? Dormilona... – la chica de ojos café le revolvió el cabello- venga acá que tenemos mucho de que hablar
Rin... precisamente pensando en ti estaba, te ves muy bien... – tendría que dejar de pensar tanto en las personas y mas en si misma... ya llevaba días con esa idea...
Espero que cosas buenas, por que traigo buenas noticias... – anuncio y halando a la castaña, las tres se encerraron en su habitación.
Oe... Inuyasha, creo que tienen visitas... y es femenina... – dijo Miroku que veía en esos momentos el jaleo de las tres en la planta alta con unos binoculares
Si que eres metido, ¿no? Debe ser la señorita Rin Matsuda – contesto sin apartar la vista del laptop.
La información de Sesshomaru estaba más que interesante. Si formaban una línea de tiempo, varias cosas tomaban sentido en esos momentos y el secuestro de Akitoki Houjo no era normal... era una trampa sucia... una venganza y ante eso... tendrían que tomar nuevas medidas.
Elevo la vista al sentir que su amigo estaba más cerca de lo que acostumbraba, en esas circunstancias... la carita de curiosidad le hizo entender lo que quería, no por nada lo conocía desde la infancia. Exhalo, cerro la laptop...irían a darle una visita, pero sin antes darle un pequeño coscorrón por ser tan "preocupado" por ellas. Lo hacía por mera curiosidad y por la comida mañanera de Kaede...
Como las otras veces, entrando por al parte de atrás; Miroku fue a su primer objetivo, un rico desayuno, mientras Inuyasha esperaba pacientemente a que la nana le abriese la puerta principal. Él no era tan confianzudo como el otro y de eso estaba segura la anciana que siempre se reía por la forma se ser tan opuesta en los dos.
El ojiazules no espero mucho para saciar su otro objetivo, ya que en medio de sus tostadas, las tres mujeres bajaron y en una rápida inspección, la considero un buen partido... ah, que los dioses tuvieran paciencia para aguantar sus hormonas, pero la culpa de ser así, se las debía a sus padres por hacerlo tan irresistible...
Usted debe ser el señor Taisho, ¿no? Matsuda Rin a sus ordenes – para la desgracia mayor del ojiazules, esta ni por enterada de su presencia; le paso de largo para saludar al otro que recién ingresaba a la cocina
Mucho gusto señorita Matsuda – contesto este y al ver la cara de su amigo sonrió un poco y remedio la situación – y él es mi colaborador... Houshi Miroku – la recién llegada se giro y estrecho su mano con este que ya estaba mas calmado.
Y así, se paso la mañana; entablando conversación entre los cinco. Rin con su buen ojo critico, logro captar las miraditas de Kagome con Inuyasha y la aparente "distancia" entre Miroku y Sango. Se río mentalmente por eso, sabía más que nadie que la pelinegra se caso con la falsa ilusión de la felicidad eterna y lo confirmaba con lo apuesto que era el agente.
Así llego la hora del almuerzo y por petición de la ojicafés, se admitieron una salida. El ojiazules agradeció a la buena suerte por el auto nuevo. Si fue coincidencia o el destino, pero el que termino manejando fue el ojidorado con Kagome como acompañante y Miroku mas puesto que un calcetín se acomodo lo mejor que pudo entre Rin y Sango.
Los cinco pararon en un restaurante francés del centro comercial, en todo el tiempo de su estancia en ese país, era la primera vez que pisaba un lugar común; como antes... antes de... suspiro y ante la mirada de Rin, esta hizo ademan de que solo estaba recordando los días en que salían, nada del otro mundo.
Después de comer, caminaron por el lugar, era como si reviviera tantos recuerdos perdidos, que la sonrisa natural de la pelinegra salió a flote y de eso fue testigo el ojidorado, el cual trato de las mil y un maneras para acercarse a ella sin levantar sospechas. Pero nada de eso fue necesario, ya que Sango y Rin huyeron llevándose a Miroku, el cual no se rehusó a la invitación.
Huyeron... – fue lo único coherente que Kagome dijo al encontrarse a solas con él
Y bien, ¿qué quieres hacer? – realmente esa era una gran oportunidad. Ya con los años de haber dejado de lado el conquiste, el nerviosismo rondaba en el ambiente.
¿crees que haya algún mirador aquí?
No lo sé, veamos en el croquis – de suerte dio una rápida inspección al lugar y no muy lejos había uno. Definitivamente, nada parecido a un mirador, pero si una fuente en la tercera planta que quedaba muy cerca de los ventanales, así que se dirigieron para allá. Eso, sin darse cuenta que tres pares de ojos les seguían la pista.
¿dará resultado?- dijo una castaña incrédula
Como que me llamo Rin, si todo es como dices... esos dos merecen ser felices... – dijo la otra mas que convencida
Eso no será injusto para el otro, no se ustedes pero... nosotros venimos a salvar una vida, no a esto...- apuntó el ojiazules, cosa que llamo poderosamente la atención de la autora del plan
A ver, eso es circunstancial... lo salvan, ella se divorcia y los dos felices para siempre; para la pinta de mujeriego que tienes... dejas mucho que desear... ¿verdad Sango? – vio como la aludida la vio con cara de "cállate" y algo colorada respondió
Si, muy cierto, si deja ver algo que no es... puede que pierda la oportunidad de su vida – esto se lo dejo como una señal, desde días estaba prendada y no sabía como salir del bloque "amiga de la esposa víctima/ agente que ayuda en el caso" a otra cosa como lo que tenía su amiga con Inuyasha.
Si fueran tan amables... no me traten de usted, verán... me siento un extraño...
Para mi lo es – dijo la ojicafés en un tono pícaro
Para mí también... – agrego Sango
Oigan... será mejor seguirlos antes de perderlos, ¿vale? – nada era como lo pensó, esas mujeres eran especiales, nada que ver con las que acostumbraba. Pero le gustaba el reto, en especial Sango; por que había un no se que en ella que no le dejaba en paz.
Si estos tres esperaban la gran cosa, pues los tortolitos les fallaron, ya que se la pasaron frente a los ventanales y hablando por largo rato.
Así no juego... (Mi frase... XD) esos dos no aprovechan el tiempo... – el puchero que Rin hizo les hizo tanta gracia a los otros dos que termino por enojarse - ... yo no soy su chiste...
Lo siento amiga, pero ya tenía tiempo que no hacías eso... – se excuso la castaña
Se ve que los años pasan por ella – refiriéndose a Kagome – no así su timidez, ¿recuerdas cuantas citas nos frustró en la secundaria?
Si... tantas que perdí la cuenta... – ambas chicas se entristecieron y este era momento para que Miroku ganara puntos con la situación
Si me lo permiten... por qué en lugar de estar aquí, mejor me acompañan a comer un rico helado, ¿qué dicen? – ambas se miraron, la técnica estaba dando resultado. La castaña supo que a pesar de los años, su amiga tenía sus mañas intactas. Caminaron lo más sigilosos y así escaparon del lugar.
Ya se fueron... – dijo el ojidorado después de un rato de silencio – lo sospecharía de Miroku, pero no de tus amigas
Ellas siempre fueron así, a cada cita que me programaban, iban a ver que tal me iba... nunca supieron que mee daba cuenta de sus ayudas, son buenas en el fondo después de todo; solo quería que fuera feliz...- se rio sin ganas con esto ultimo, tan lejanos veía esos tiempos que de golpe le cayeron esos 6 grises años... tanto tiempo perdido...
¿qué pasa? ¿te sientes bien? – Inuyasha que la miraba atentamente, percibió la tristeza reflejada en sus ojos. Le acaricio el rostro y depositando un leve beso en sus labios espero a un respuesta
¿dónde estuviste todos estos años? – la mirada sosegada de ella ante la pregunta hecha le desarmo... si tan solo supiera que... no, mejor lo diría otro momento...
Si fueran mas sutiles no las habría visto... ya estoy bastante grandecita como para que me cuiden... – la pelinegra caminaba en círculos en su habitación, mientras regañaba a sus dos compinches
No te hagas, bien que querías quedarte a solas con él... a leguas se nota que te lo comes con la mirada – bateo Rin
Si, cierto; y no olvidemos a su contraparte, con la mirada casi la desnuda... – dijo la castaña, esta si fue una buena estocada para la otra que con la mención se sonrojo de sobremanera
¿Nani? ¿se escuchan? Solo dicen puras tonterías.... – se tomo de las sienes y agito al cabeza para borrar las posibles imágenes que su mente le bombardeara con semejantes frases - ¡Kyyaa! – no... no pudo, por que una tonta escena de ella a solas con el agente, la asalto. Las otras dos, se rieron, como siempre; ella podía aducir "madurez" pero seguía siendo la misma chiquilla imaginativa... – no se como las soporto...
Sencillo – dijo la ojicafés, a lo que Kagome giro para verla y oír su razón – porque te decimos la verdad, no te mientas Kag, te conocemos desde la primaria y eres como un espejo para cualquiera
Exacto. Y deja de tener esos ataques de moral, por que ya tienes tiempo de que tu matrimonio no funciona y si esto tuvo que pasar... era para algo, para que reaccionaras y lo conocieras...
Si, te imaginas, que gran corazón tiene como para ayudarte sin cobrar nada y mas si reto al hermano mayor, que personalmente quisiera conocer para decirle unas cuantas verdades
Esperen, esperen... ¿de donde saben eso? – Inuyasha le había dicho que solo ella sabía esa parte de la historia y su amigo...
Miroku – dijeron al unísono y rieron por conservar esa empatía, se dieron los cinco y recordaron como se lo sacaron; lo cual fue relatado a la pelinegra – es un bocón y más si hay chicas tan guapas como nosotras, aunque... – Rin dirigió una mirada cómplice a Kagome, la cual la capto enseguida y la próxima a atacar era Sango – aunque he de agregar que a la que le prestaba mas atención era a nuestra amiga, aquí presente
Mírala y criticándome a mí... ¿qué pasó? No que nunca te ibas a prendar de alguien por considerarlo "patán"
¿yo? ¿con Miroku? Si es el patán mas grande del planeta, te imaginas... me toco el trasero en un descuido, pero eso no se quedo así... no, le deje un buen recuerdo que no se le olvidara – Kag miro a la otra amiga, La cual estaba carcajeándose de solo recordarlo. Esa era la segunda vez que lo hacía...
Le dejo una gran marca en la mejilla – cachetada de seguro pensó la interlocutora – hasta el helado le dejo caer en la cabeza antes de que me halara hasta la casa
Y por eso nos dejaron varados... – vio a la castaña, la cual estaba totalmente cambiada, si antes se estaba riendo, ahora estaba furiosa y con una Sango furiosa era mejor no meterse. Tanto Rin como Kagome bajaron en busca de comida y en espera a que el enojo se le pasara a la castaña.
Qué hiciste... ¡¡¡QUEE!!! – El ojidorado le veía sin creer lo que su amigo estaba contándole – tu y tus malditas mañas... ahora con que cara quieres que vea a la señorita Taijiya, bien merecido tienes la cachetada y esa marca... se ve que pega bien – y en eso no mentía, ya que pasaban horas del suceso y la marca rojiza estaba aun presente en su mejilla – ya perdiste tu carita de angelito... – esto lo dijo con sarcasmo para dañar el gran ego de este
Ya... cállate, ¿quieres? Ya tengo bastante con el dolor... iré a buscar una pomada y un analgésico – se sobo por quinta vez la zona, que estaba muy sensible, aunque algo dentro suyo le dolía mucho mas por la situación y no era precisamente su ego.
El ojidorado le dejo solo al verle tan metido en sus cosas, en realidad nunca sabría lo que últimamente le pasaba.
Por su lado, el ojiazules estaba sumergido en sus pensamientos. No era la primera vez que una mujer le rechazaba, y en peor situación y mas dañado; pero si la primera que le dolía tanto la indiferencia. Desde un primer momento supo que ella era especial, por nada le puso el ojo desde un inicio... pero ahora... lo había arruinado por no ir como debía.
Si Inuyasha me oyese... jamás me lo creería... yo... enamorado... ni en sus peores sueños...
Después de su enojo, Sango bajo por comida y ahí la esperaban sus otras dos compinches, las que ya le tenía servido y de postre un buen pedazo de pastel de Chocolate (Mmm...)
Esto esta delicioso... gracias Rin...
Oye... esto lo hice yo... – reclamo Kagome. Ante esto, la castaña miro de nuevo su porción con un poco de miedo
No tiene veneno... ¿verdad? Desde la última vez que nos intoxicamos... – bueno, no era necesario agregar ya que las tres sabía de que hablaba. En la fiesta de la secundaria, la pelinegra se hizo cargo del postre para la pijamada y por accidente le metió bicarbonato y comino en lugar de canela en polvo, ocasionando que junto al polvo de hornear y lo demás... fuera una completa bomba para sus estómagos.
Claro que no... que mala fe me tienes, Kaede me ha ayudado a mejorar en la cocina
Yo atestiguo que ella solita lo hizo – agrego la ojicafés que se sentía tan a gusto entre sus viejas amigas y eso que era el primer día...
¿Qué más les esperaban? Muchas cosas más que pronto vivirían... ya que su única misión en ese país era esperar a la última oferta para la liberación de Akitoki...
Continuara...
