Capítulo XIII

Harry arrastraba los pies caminando en dirección al aula donde Severus le daría la primera clase de Oclumancia, el dolor en la cicatriz menguó con las pociones calmantes que este le había proporcionado, pero según las palabras de su tío, ese no era el punto y es que no podía estar dependiendo de estas por tiempo indefinido, solo por no querer aprender una disciplina. Harry entró al aula y Severus lo llamó:

–Ven te mostraré el sutil arte de proteger tu mente, memorias… lo que eres.

–No puede ser otro día, últimamente me he sentido muy cansado.

Severus miró al muchacho y se cruzó de brazos.

–Podemos esperar, pero ni creas que sabrás lo que…

–Bien, bien ya me pongo serio.

–Lo primero que debes hacer es vaciar tu mente.

–Ya lo hemos intentado Severus, pero no puedo, pienso en algo luego de eso pasó a otra cosa, hasta que ya siento que entras en mi mente.

–… Deja de pensar en esa chica de Revenclaw.

–¡No estoy pensando en ella!

–…

–No todo el tiempo. Pienso en ese pasillo que veo en lo que ahí esconden y que ustedes buscan… y en… lo que dijo Sirius ¿porque él cree que te vengaras de algo que te hizo mi padre? ¿Qué te hizo?

–Harry deja preocuparte por lo que dijo Black, el estar ahí encerrado por tanto tiempo lo ha vuelto paranoico.

–Un poco, pero la seriedad con la que lo dijo… ¿no me tienes confianza? ¿También empezaras a ocultarme cosas?

Severus vio al chico a ese niño que lo había querido y aceptado sin saber el pasado, el rencor hacia James Potter ¿Y si Harry lo odiaba o le dejaba de tener confianza? No estaba preparado para perderlo de nuevo… Sin embargo no podía seguir ocultándole la verdad al morenito.

–Hagamos un trato serás tú el que lo descubras, llegara un momento en que si manejas la Oclumancia podrás usar la Legeremancia y con eso…

–¡¿Me estás dando permiso de entrar en tus recuerdos?!

–Si llegas a poder.

–¡Lo hare! Pero… ¿Por qué?

–Es mejor que lo veas y no que lo escuches de mi boca o del pulgoso. Entonces preparado, contaré hasta tres: uno, dos… Legeremancia.

Las memorias desfilaron, un morenito jugando con un perro de felpa, luego corriendo con un niño rubio tras los pavorreales…

Y esa tarde Harry salió de las clases con Severus con la cabeza a punto de estallar, pero considerando que si ponía empeño lograría su objetivo.

Las clases con Severus continuaron y Harry se animó a contarle acerca del sueño del pasillo y la puerta.

–¿Sabes de que se trata?

–Tengo una idea, de hecho es algo que te concierne. Es difícil decirte esto y más si con eso te obsesionas. Antes de contarte tienes que razonar que nadie está atado a un destino ¿lo entiendes cierto?

–Si.

–Somos una gran comunidad los que deseamos la paz, no estás solo…

Severus le relató acerca de la profecía y Harry escuchó tratando de nos entirse atrapado por un futuro escrito.

–Soy la causa de la muerte…

–¡Ni lo pienses! De lo que un maniático cree nadie es culpable. El sino nadie lo sabe hay pequeños detalles que se escapan a lo planeado… como que Severus Snape y Remus Lupin te raptaran de casa de tus tíos.

–Cierto y que bueno que fue así… ¿te arrepientes?

–Ni un día de mi vida.

–¿De veras? O solo lo dices para que deje de molestarte, como cuando pregunte por que Lucius besó a Moony.

–Oye aún recuerdas eso.

–Sev…

–Ya, ya. Harry Potter no me arrepiento de haberte criado.

Harry se sintió lleno de orgullo y sonrió radiantemente, luego aprovechó al distracción de Severus y se despidió.

–Bueno me voy, debo buscar a Draco para preguntarle algo.

–Fue al invernadero.

Harry camino a la puerta, iba a la salida cuando escucharon un gritó de mujer. Severus corrió y detuvo al chico.

–Espera, yo salgo primero para ver.

Harry obedeció y esperó a que el adulto saliera. Severus se colocó en la entrada de la puerta y vio lo que sucedía y dejó salir a Harry susurrándole.

–Es Trelawney, esa mujer desde hace un tiempo bebe más de lo debido.

–Bueno, tú sabes que Umbridge lo usa como tiro al blanco personal, no la deja en paz en sus clases.

La profesora de adivinación fue despedida, y a punto de ser expulsada de Hogwarts si Dumbledore no hubiese intervenido. Severus se giró hacia Harry y le hizo una señal de que se fuese directamente para evitar en encuentro con el sapo rosa.

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Harry corrió por los pasillos yendo hasta el invernadero y ahí vio al rubio que acomodaba un par de guantes que acababa de utilizar. Harry llegó hasta él y se sentó a un lado de este.

–Hola.

–Hola.

–¿Qué haces?

–Trasplantado una planta, ya termine.

–¿Y eso?

–Es una rosa par a mi madre, es muy especial porque pretendo que sea azul.

–No sabía que fueras hábil en herbología.

–No lo soy, por eso pedí ayuda.

–Oh.

–¿Y qué te trae por aquí?

–Me preguntaba ¿si viste ya los recuerdos?

–Sí, lo hice ya te lo ibas a regresar, pero se me olvidó.

–No hay problema y es que entonces ya sabes del grupo de autodefensa.

–Sí, si me lo preguntas creo que te estás jugando el pellejo.

–Supongo, pero no era por eso que te preguntaba, sí no porque quiero saber si sabes hacer un Expecto Patronus.

–Sí, lo aprendí en tercer año.

–¿Y?

–¿Qué?

–¿Qué es?

–… –Draco vio los ojos de Harry y supo que este no se iría hasta que le mostrara su Patronus.– ¡Expecto Potrunum! –Primero fue una patita luego otra y un pequeño lobezno se fue materializando.

–Es… tierno.

–¡Por eso no quería mostrártelo!

–¡Oye! no lo dije por molestar.

–Sí, bueno al principio no tenía forma solo era una bola, pero desde que supe lo de mi hermano, pues…

–Estás feliz por eso ¿cierto?

–Si.

–Me voy, no estaremos viendo.

–Sí y ten cuidado hay algunos de ellos que no se me hacen muy discretos.

–Eso quiere decir que me atraparás si está en tus manos.

–Por supuesto, pero ya sé que no le temes a los castigos de Umbridge.

–¿Qué más puede hacerme?

–Expulsarte, tonto.

–… Bueno ya me enseñaran Severus y Remus en casa.

–No tienes vergüenza Potter.

–La perdí al recordar todo. –bromeó el moreno.

–Tienes razón, siempre fuiste un mimado por eso dos.

–¡Oye, Malfoy no te mordiste la lengua!

–¡Púdrete cuatro ojos!

–¡Y tú snob de…!

Los dos rieron y se despidieron poco después. Harry regresó al castillo para la hora de la cena ya todos estaban enterados de lo que había sucedido con Trelawney. Harry por quien temía era por Hagrid que también estaba en la mira de Umbridge, aunado a eso que el semi gigante siempre estaba golpeado sin causa aparente.

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Severus llegó hasta la sala de los Malfoy y Lucius lo recibió acompañándolo hasta su despacho.

–¿Qué pasa?

–Black está aquí.

–Oh…

–Remus lo trajo y no se negó, Narcissa deseaba hablar con él.

–Y tú te alejaste ¿por qué?

–Quiero dejarlos que conversen en confianza, al ver la forma en que me miró ese pulgoso.

–Y me trajiste para no pasar por esto solo.

–Por supuesto.

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En la habitación de Narcissa está veía con una sonrisa a su primo, a Sirius.

–Eres tan parecido a él. En lo físico claro.

–Si bueno, mi madre siempre estuvo más orgullosa de Regulus.

–¿Aún le tienes rencor?

–A ella por empujarlo a tomar ese camino.

–¿Y a mí? –preguntó la rubia.

–No… ya no, sé que lo amaste… lo amas.

–Sí, pero también sé que pude salvarlo, irnos lejos a donde nadie nos obligara a cumplir con antiguas tradiciones, pero nos vigilaban muy de cerca.

–Lo entendí hace tiempo, en Azkaban te da tiempo de pensar mucho.

–Eso también… lamento no creer en tu inocencia.

–Pero hiciste algo que no cualquiera haría y eso lo veo como compensación –La mujer rubia lo vio con curiosidad– Cuidaste de mi ahijado.

–Oh no fui yo, fue aquí Remus y… Severus. Tal vez no quieras escucharlo, pero Snape ama a ese niño.

Sirius se quedó callado, pero sin negar lo dicho por la Black. Remus se removió y los presentes sonrieron.

–¿Ya te cansaste Remus? –cuestionó Narcissa.

–Sí, un poco.

–¿Ya se lo dijiste? –preguntó de nuevo la de ojos azules.

–Aún no…–El rubio trigo volteó a ver a su amigo de años– Sirius. Lucius y yo deseamos que tú y Narcissa sean padrinos de Lynx.

–¡¿Estás seguro Moony?! Bueno Malfoy está de acuerdo.

–Por eso te lo estoy diciendo, Lucius está de acuerdo, Narcissa ya aceptó solo faltas tú.

–Yo… no sé. –Remus miró con suspicacia al pelinegro, pues sospechaba que los prejuicios del animago detenían esa decisión– No Moony, no me mires así lo que pasa es que, yo no tengo nada, soy un prófugo.

–Eres mi amigo y eso es suficiente. Pero no te presionaré y disculpen que los deje solos pero se me están entumeciendo las piernas, voy a ver a esos dos.

Narcissa al ver que Remus dejó la habitación, tomó la mano de Sirius y la acarició.

–Quiero creer que Reggy fue feliz conmigo el tiempo que pasamos juntos.

–Lo fue, estoy seguro.

–Por eso mismo quiero verte feliz a ti, no dejes que eso prejuicios infantiles te alejen de lo que deseas.

–No es posible ¿Cómo te diste cuenta?

–La cercanía de la muerte… –dijo la rubia y luego sonrió– Es broma, te pareces a Reggy negando lo obvio.

–Será difícil, nunca fui muy amable con él.

–Y sigues molestándolo.

–No puedo evitarlo.

–Solo no seas tan hiriente, no te puedo decir que lo dejes de molestar, porque eso sería como el acabose del mundo mágico.

–Pues eso es una posibilidad,

–Nada está escrito Sirius, toma este tiempo y conquista lo que quieres, prométemelo.

–Cissy. –Sirius besó a la rubia en la mejilla– para mí siempre serás esa niña tímida que se escondía detrás de sus hermanas.

–No te deprimas y cuéntame cómo te va con ese desobediente Kreacher.

–Se la pasa escondiéndose y siento como si me vigilara, ahora le dije que iba a una reunión con Dumbledore.

–Solo te puedo decir que los elfos ya no son como en nuestros tiempos. Pero si en mi mano está ayudarte y darle una lección cuenta conmigo.

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Severus veía como Remus y Lucius caminaba por el jardín, tomados de la mano, a él le parecía de lo más cursi, pero ellos parecían felices.

Sirius dejó a Narcissa durmiendo y bajó al primer piso. Snape escuchó los pasos y se tensó sabiendo que una discusión se avecinaba.

–Snape… buenas tardes.

Severus giró la mirada veloz en dirección del animago y es que su amabilidad era tan extraña que era espeluznante.

–Buenas…

Severus sacó su varita y apuntó hacia el otro pelinegro.

–¡¿Qué pasa?!

–¡Finiste incantatem!

No hubo revelación de nada, pero si un desconcertado Sirius.

–Tenía que comprobar que eras tú. –se excusó Severus.

–Pretextos.

–También.

Sonrió el de cabello lacio. Sirius se acercó y miró por el ventanal.

–Se ven felices.

–Lo son, ridículamente felices –Lucius ajeno a que lo miraban, se trasformó en lobo y se movió cariñoso y juguetón con Remus– y con ese cachorro en camino, pues.

–Malfoy es un animago.

–Bonita la hora en que Lucius fue descuidado.

–Era lógico, pues esos dos se ven más que compatibles.

–Qué más da, ya no hay secretos en esta casa, espero que soportes la tortura antes de contar nada de lo que sucede aquí o si no…

–Lo sé, lo sé, me delataras.

–Bien entendido chucho pulgoso.

–Oye lo de chucho… puede, pero pulgoso nunca.

–Eso dices tú.

–Te reto a que me revises.

Severus alzó una ceja y miró al hombre que era un poco más bajo que él.

–Con un hechizo y sin necesidad de tocarte.

–Sabía que caerías en la tentación de desear verme sin ropa.

–¡En tus sueño Black!

–No en mis sueños tú eres el que termina sin ropa.

Severus abrió la boca y al no saber cómo contestar se retiró yendo hasta el despacho de Lucius, prefería esperar al rubio ahí y no estar con ese loco de atar de Sirius. El matrimonio no tardó en entrar y vieron a Sirius siendo más que bien atendido por los elfos. Este ya tomaba té y pastas recién horneadas. Al ver a los anfitriones llegar les invitó a sentarse.

–¿Cómodo Black? ¿No te hace falta nada? –cuestionó el rubio platino.

–Nada por el momento, esperare la hora de la cena. Y trátame bien que seré al padrino de Lynx.

Lucius rodó los ojos, pero prefirió ignorar al invitado y se encaminó a su despacho.

–Voy a ver a Severus, me llamas para la cena Rem.

–Si. –Remus se sentó frente a su amigo y tomó una pasta de nuez.– ¿Qué le hiciste a Severus?

–Nada…. Todavía.

–Ten cuidado, Harry lo adora.

–Y qué mejor para él, que tener a sus padrinos juntos… muy juntos.

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Harry consideraba que estaba avanzando en las clases, sin embargo Severus quería la perfección y no precisamente por ego si no porque los sueños de Harry y las emociones de Lord estaban conectados y Snape temía no poder proteger al chico, pues en sueños como poder estar con este. Y lejos de la realidad no estaban sus conjeturas, pues Harry sintió un dolor impresionante en la cicatriz que ni las pociones pudieron detener y es que el Señor oscuro estaba feliz por algo que había sucedido. A la mañana siguiente la desagradable noticia de la fuga de Azkaban fue informada. Entre los fugitivos un nombre le llamó la atención al moreno… Bellatrix Lastrange. El apellido no le era conocido, pero el nombre le pareció familiar aparte de ser la que atacó a los padres de Neville, algo más había. Las suposiciones iniciaron y Hermione se dedicó a unir las líneas que les faltaban.

Harry llegó hasta la biblioteca y ahí se adentró en uno de los pasillos. Draco ya lo esperaba en ese lugar.

–Ese guiño fue una buena señal, aunque parecía que tenías un tic.

–No seas quisquilloso, y déjame contarte lo que descubrimos.

–¿Crees que es correcto?

–Lo es, tú eres mi amigo y…

–¿Y?

–¿Bellatrix es tu pariente o algo?

–Ah ya, una por otras, no es como si lo pudiésemos ocultar. Bella es la hermana de mi madre.

–Oh… ya decía yo que recordaba su nombre.

–Si lo recuerdas porque mis padres no hablaban de ella cundo nosotros estábamos, pero a solas mi padre decía hasta lo que no de su cuñada y mamá no la estima mucho, pues Bella fue la que delató a Regulus y a ella, por eso mis cuatro abuelos obligaron a casarse a mis padres. Sigues tú.

–Ah, pues sospechamos de un hombre que estaba en la sala de San Mungo…

Harry le contó todo y ahí escondidos lejos de las miradas indiscretas los dos se sentaron y muy juntos y conversaron mucho tiempo. Cuando se despidieron, Draco acomodó el cabello negro detrás de la oreja de su amigo y este mismo se recargó en su hombro.

–Ya quiero que sean vacaciones de nuevo. –murmuró Harry.

–¿Las pasaras con nosotros?

–Quiero ver a Muffin y conocer a tu hermano, pasarla con todos como siempre.

Draco no agregó nada, pues no quiso recordarle a Harry que en eso últimos años, las había pasado en otro lugar.

–Ya debemos irnos y cuéntale todo a Severus.

–Iba con él, pero será en la noche ya nos tardamos mucho tu y yo.

Draco sonrió y salió primero, Harry lo vio irse y suspiró abatido, era sumamente extraño que últimamente le era más difícil alejarse de su rubio amigo sin sentirse con ganas de seguir juntos.

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Entre las murmuraciones de los alumnos que iban creyendo más en Harry y lo del ED, el catorce de febrero llegó más rápido de lo que el de ojos verdes hubiese preferido, y una noche antes se vio con su amigo rubio de nuevo. Ahora en una de las aulas abandonadas y con una manta en el suelo comiendo bombones, los dos se daban consejos acerca de sus citas.

–Ya no la soporto su risa de banshee, pero padre dijo que no podía terminar con ella en una fecha como mañana.

–Oh ¿y por qué?

–Que es de muy mal gusto.

–… ¿Te cuento un secreto? Yo preferiría pasar el día como lo pasábamos antes.

–Siendo mimados por mi madre y Severus, para que Lucius y Remus disfrutaran su día.

–Si. –concluyó soñador Harry.

–Pero conocer las chicas no es tan malo, si no como sabrás que ha llegado la indicada. –expuso Draco.

–Lo sé…

–Mira, inténtalo y si no te agrada no pasa nada, es como una poción mal hecha lo intentas de nuevo y listo.

–Tienes razón, pero promete que me consolaras y me compraras una caja de chocolates oscuros con almendras.

–¡Oye! –Los ojos verdes se aguaron– Bien.

Harry sonrió triunfal «Oh adoró ser el de siempre» se dijo el de ojos verdes sintiéndose ya dueño de una recompensa dulce.

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El día de San Valentín Harry caminó con Cho por las tiendas de Hogsmeade y terminaron en el Salón de Té de Madame Pudipié, en donde Harry se sintió un poco fuera de lugar y más con la actitud de la chica con la que iba, la que terminó molesta y yéndose sin él.

Harry fue a ver a Hermione ya hi le dio la entrevista a Rita, regresó solo al castillo, y corrió por los pasillos solos y entró corriendo y sin tocar al despacho de Severus, que no brincó del susto porque Draco estaba ahí y se hubiese reído de él.

–¡¿Qué pasa?! –cuestionó Severus.

–¡Mis chocolates! –fue lo primero que dijo el moreno y se aventó sobre su amigo.

–¡Espera, espera ya los sacó!

Severus se giró rumbo a su habitación y dejó solos a esos dos, diciendo ¡niños! Draco veía como Harry disfrutaba de sus golosinas, repantigado en el sillón.

–Oye, yo no te veo muy triste.

–Ella dijo que fue con Cedric a ese Salón de té y que ahí estaba otro que se le había declarado.

–Vaya y tan seria que se veía, seguro que lo hizo por darte celos, algunas mujeres actúan de ese modo.

–Pues que tonto.

–Ciertamente. Yo deje a Pansy cuando trató de llevarme a ese lugar, y pensar que tú estabas ahí.

–No te burles, fue tan cursi.

Los dos siguieron comiendo y contando detalles vergonzoso y para cuando Severus regresó y los mandó a sus salas comunes los dos estaban más tranquilos.

–Por cierto Severus, di una entrevista.

–¿Que? –cuestionó Severus.

–Bueno fue idea de Hermione y…

–Los estudiantes te creerán y se formaran opiniones, pero eso te dejara expuesto ante Dolores y probablemente el Ministerio. –expresó Severus muy serio– Harry te pediré un favor no hagas todo lo que Granger te dice, no porque tu amiga sea inteligente quiere decir que todos sus planes sean buenos, ¿entiendes?

Harry nunca había visto de ese modo y tan serio a Severus –no cuando vivió con este–, por lo que solo atinó a asentir.

El pocionista vio salir a los adolescentes y negó, regresando a su habitación dónde un juego nuevo de calderos y una caja de ranas de chocolates con un gran lazo rojo se encontraban en su esquinero.

–Estúpido Black.

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En la torre de Gryffindor, Harry escuchó con trabajo las explicaciones de Hermione y es que estaban cansado y lleno por lo que los ojos se le cerraban. Además de las quejas de Ron por la cita de su hermana, y con una sonrisa Harry se congratuló del hermano de Draco fuese niño de ese modo no se pondrían celosos de este cuanto tuviese novia… ¡¿Y si tenía gustos como Lucius?! Pensó Harry… El moreno se talló los ojos, eso sí que sería un problema.

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Las clases con Firenze eran más llevaderas que con Trelawney si conseguías entender lo que decía. Las clases de ED y los Patronus avanzaron mostrando a diversas figuras de animales que correteaban por todo el lugar, Harry se sentía orgulloso de saber que todos aprendía mucho.

Los sueños ya no eran constantes y poco a poco se fueron controlando. Severus era cada vez más estricto, pero el de ojos verdes era recompensado con dulces que habían mandado Remus y que Severus guardaba para esas sesiones, casualidad que Draco pasaba a visitar a su padrino y practicar su propia Oclumancia a esa misma hora y con eso era invitado también.

–¿Y cómo va Remus? –preguntó Harry.

–Gordo.

–Padrino.

–Pues sí, está gordo, pero parece que no tiene nada, anda de aquí para allá y no ha dejado su puesto en la Orden y eso ocasionó que Lucius se desquitara con Black.

–¡¿Mi padrino?!

–Resulta que como el pulgoso ya se habla con Narcissa y no quiere perderse el nacimiento de su segundo ahijado, ahora visita muy seguido la mansión, pretextando que esta tiene protecciones que ni los Dementores pasarían.

–…

–¿Ya no desconfía de nosotros? –cuestionó Draco.

–Créeme que eso ya ni se acuerda, cuando en su forma animaga corretea a los pavorreales de Lucius.

Los dos adolescentes negaron, ese Sirius le agradaba la mansión porque podía corretear por el jardín eso era seguro. Severus dejó su taza y vio a Harry.

–Si sigues avanzando de ese modo, pronto podrás bloquear por completo esos sueños y evitar que el Señor Oscuro aproveche ese vínculo.

–Que bien.

Draco se removió inquieto, no le agradaba escuchar hablar de ese monstruo que tenía una espada en el cuello de su padre y que amenazaba a toda su familia.

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Harry llegó hasta la Sala de los Menesteres, pero una lechuza lo alcanzó y le dio un mensaje. Hermione lo llamó y preguntó de quien era la nota.

–De Sirius me propone un hechizo de desarme para enseñarles.

–¡Que imprudente! mandarte una lechuza por una nimiedad. ¿Y cómo lo hizo para pasar sin ser detectado por Dolores?

–No lo sé Hermione, dale un poco de crédito es mayor que tú, un mago de sangre pura y fue auror.

Contestó ya molestó Harry y es que la nota era de Draco advirtiendo de una posible redada, pero no podía decirle a la castaña sin que esta lo bombardera con preguntas que ya estaba fastidiado de responder, como si él fuese un idiota que no sabía pensar antes de actuar. Hermione lo miró algo molesta y tuvo que dar una excusa.

–La cabeza me está matando por las clases, creo que suspenderé la clase de ED hoy.

–A lo mejor Snape no te está ayudando y al contario quiere que Quien-tu-sabes entre en tu mente.

–¡Ron por favor! Dumbledore confía en él. –terminó Hermione.

Harry agradeció a la castaña, pues ya no era tan tolerante ante los insultos dirigidos a Severus o a Draco. Harry dejó eso de lado y buscó un modo de sacar a todos de ahí sin parecer sospechoso. Dobby entró y fue el motivo que buscaba Potter, todos salieron corriendo y Draco alcanzó a Harry.

–Ve por el otro pasillo Umbridge anda en…

–¡Qué bien Draco encontraste a uno!

No tuvieron tiempo, pues Dolores se había presentado.

–Si señora. Potter andaba paseándose en los baños y…

–No, no Draco. Marietta ya me contó todo. Ven conmigo Potter.

Draco siguió a los dos sin tener la intención de dejar a ese sapo con Harry ni un minuto a solas. Levantó su varita y estaba por lanzarle un Desmaius a Umbridge antes de que llegaran a la Dirección. Harry lo miró y negó sin moverse mucho.

El rubio no fue dejado pasar a la oficina, pero logró ver que Minerva MacGonagall estaba ahí y Dumbledore también, por lo que consideró que esos dos podrían hacer algo por Harry, de ese modo salió disparado hasta las mazmorras para avisar a su padrino.

En la oficina Fudge cuestionaba a Harry y todo terminó con la huida de Albus y el sentimiento de culpa de Harry por lo sucedido. Severus dejó que MacGonagall llevara a Harry a su habitación y luego regresó a su despacho donde un rubio lo esperaba nervioso.

–¡¿Y?!

–Regresó a la torre de Gryffindor. Ve a dormir Draco, mañana nos podremos de acuerdo en cómo actuar dependiendo de lo que suceda.

El rubio asintió y salió. Severus se levantó y fue hasta la chimenea donde se comunicó con Lucius. Este se asomó y el profesor le relató lo sucedido, una cabeza más apareció y casi hizo que Severus se cayera de la impresión.

–¡¿Harry está bien?!

Sirius Black miraba al profesor.

–Lucius… –cuestionó Snape.

–Sí, Black está de visita de nuevo.

–Kreacher no cocina tan sabroso como los elfos de Malfoy. –aportó el animago– Y a Moony le gusta mi compañía, con eso de que el rubio este se la pasa con su Señor.

Severus se sobó las sienes, preguntándose ¿Cómo es que ese Black había olvidado tan pronto su desconfianza y se había convertido en el eterno invitado en la mansión Malfoy?

–Te dije que no les dieras tanta confianza a esos gryffindor. –señaló Severus.

–… –Lucius suspiró.

–Bueno ya, ¿y Harry? –preguntó impaciente Sirius.

–Está bien, se salvó de la expulsión y creo que Dumbledore se culpó, es lo más seguro. Ahora Black me permites hablar a solas con Lucius.

–… Voy a cenar con Moony.

Severus se cubrió la boca para evitar que su amigo viera su sonrisa burlona.

–Acompaña a Narcissa, dice que la está cuidando en lo que se reúne con Regulus.

–Ah ya, entiendo por qué lo toleras. ¿Y dime cuando piensan decírselo a Draco?

–Sabe que su madre está enferma.

–Pero no sabe qué va a morir.

–Entiéndelo, no queremos que sufra antes de tiempo.

–Draco tiene derecho a vivir el tiempo que queda con ella.

–…

–A lo que iba ¿qué has sabido de la profecía?

–Al parecer ya está cerca de poder entrar.

–Trata de librarte de esa misión.

–Lo intentare.

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Harry recorrió los pasillos hasta el comedor y escuchó que la notica de la huida de Dumbledore se comentaba en boca de los alumnos. Severus lo vio desde la mesa de los profesores y le guiñó un ojo muy discretamente. Harry soltó el aire que estaba reteniendo y se dispuso a desayunar ya sin peso encima de culpa.

Draco mostró que pertenecía a la Brigada inquisitorial y Harry casi rodó los ojos al escuchar como su rubio amigo les quitaba puntos, ya se las pagaría ese condenado hurón cuando estuviesen solos, se dijo el moreno, por el momento lo dejaría que disfrutara su venganza en contra de los que este aseguraba le habían quitado a su amigo. Como Directora Umbridge tuvo un día muy atareado con los fuegos artificiales de los gemelos que entraron en todas las aulas y que dejaron a la arrogante mujer con tareas que se salían de sus manos. Harry se fue a acostar y aún esos petardos hacían estragos, por eso cuando los gemelos entraron y le susurraron para que despertara, este se obedeció y preguntó.

–¡¿Qué pasa?!

–Te queríamos agradecer…

–Por el préstamo…

–Y qué mejor modo…

–Que no aventando fuegos artificiales…

–En el aula de Snape.

Harry miró a los dos pelirrojos y preguntó como quien no quiere la cosa.

–Eso no sería al revés. –mencionó Harry.

–No, porque tú estimas mucho a ese murciélago.

–¡¿Qué?!

–Lo sabemos Harry…

–Te hemos visto salir de su despacho…

–Y acompañado por…

–Draco Malfoy.

–Chicos… no digan nada.

–No lo diremos…

–Si nos cuentas…

Harry se hizo a un lado y los gemelos se acomodaron sentados en la cama.

–Cuando Dumbledore me dejó con mis tíos, resulta que…

El relató concluyó y los pelirrojos miraron a Harry.

–Lee tiene las marcas muy difuminadas, pero se notan.

Harry se levantó el pijama y mostró los dos brazos.

–¿Así que Snape y Lucius Malfoy?

–¿Son los que hicieron una especie de escudo?

–No solo eso, también hicieron que lo que ella quería que me ocurriera se le regresará.

–¡Eso es genial! –exclamó Fred.

–¿No dirán nada verdad? –preguntó temeroso Harry.

–No, pero ahora tenemos con que extorsionar a Snape…

Harry se tensó y George le palmeó la espalda.

–No es cierto Harry, es solo una broma.

–No diremos nada es una promesa.

El de ojos verdes sonrió más tranquilo y vio como eso dos desaparecían por la puerta del dormitorio y se sintió mejor al saber que por lo menos ellos no lo juzgaban y que no cuestionaban a su familia.

000

El siguiente encuentro con Cho después de la redada, Harry ni se molestó en ser amable con ella. La chica había caído de su gracia desde el beso lloroso y conforme la conoció más, el desagrado aumentó.

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Draco lo acompañó hasta la puerta del despacho de Severus y lo dejó ahí.

–Se molestó porque le dije que su amiga era una soplona.

–…

–Además se la pasa llorando y ya me fastidió.

–Bueno, lo intentaste. Y acerca de los gemelos, por el momento no se lo digas a Severus eso solo lo hará enojar.

–Está bien, pero créeme que la curiosidad por saber cómo fue la convivencia con mis padres y él me está volviendo loco, pero aún no puedo entrar en su mente.

–No te presiones. Me voy, hace un rato que debía investigar de la desaparición de Montague.

Harry vio irse a su amigo y entró al despacho.

–Llegué Sev.

–Hola Harry.

–Sev… no podrías contarme y luego te prometo que hare mi mejor esfuerzo por aprender.

–Harry lo haces muy bien ya no tienes eso sueños extraños y eso es un gran avance ahora concéntrate y vacía tu mente.

El hombre de negro apuntó su varita y estaba por lanzar el hechizo cuando Draco los interrumpió.

–Severus ya encontraron a Montague.

–Voy contigo, espera aquí Harry.

–Si Severus,

El de ojos verdes estaba por sentarse a esperar cuando la curiosidad lo hizo mirar en el pensadero, los recuerdos desfilaron ante sus ojos que conforme miraba se estaban llenado de agua, una especie de culpa y vergüenza se apoderó de Harry al conocer a ese hombre –su padre– que por las conversaciones con Sirius y Remus creyó amable, sin embargo la realidad era diametralmente diferente, pues el trato que le dio a Severus en el colegio no difería mucho de lo que conoció de Dudley y sus amigotes. Su padre James, Sirius y Remus –que nunca hizo nada por detenerlos– molestaron a Snape solo por pasar el rato y por mera excusa su existencia. Y de nuevo constató que las divisiones de casas eran una farsa, pues los valientes leones fueron viles y los Sly lo acogieron pasando de los prejuicios que deberían tener por su origen. Ese oscuro profesor aborrecido y nunca entendido que debió haberle odiado o guardado rencor por ser hijo de James Potter, en cambio lo crio, cuidó y protegió. En ese instante entendió las palabras de Sirius y también se preguntó ¡¿Cómo pudo Severus dejar de lado ese rencor y tratarlo como a un hijo?! El moreno cayó hincado en el piso tratando de detener las arcadas, todo su mundo se estaba tambaleando y solo deseaba correr y esconderse de Severus, no era James Potter pero deseó pedirle perdón por todos esos momentos, pues consideró que no fue el único incidente... ¡¿Y su madre?! Snape la insultó, pero ella se lo regresó con creces…

La puerta se abrió y Severus entró viendo al moreno en esa posición, corrió a revisarlo.

–¡¿Qué pasó?! –Los ojos llorosos lo miraron y Snape lo supo, miró hacia el pensadero y su gesto se volvió frio– Te pedí que hicieras el intento, no que hicieras trampa, traicionaste mi confianza.

Severus se sobó las sienes, pues la cara de Harry solo mostraba confusión y eso era lo que siempre temió el pocionista, que Harry lo rechazara al conocer su pasado y la forma en que se llevó con James Potter. Sentirse temeroso y dolido solo significaba que su máscara de frialdad de nuevo sería usada. Harry no esperó a que el profesor dijera nada más y salió corriendo del aula.

Severus suspiró abatido y la furia se apodero de él, arrojó los frascos con ingredientes y quiso desquitar con eso su frustración, caminó hasta sus habitaciones y tomando el regalo del animago salió con este hasta la lechuzería y mando de regreso este, a la mansión Malfoy, pues no podía enviarlo a Grimmauld Place, odiaba a Black por abrir la boca y desenterrar esos recuerdos, lo odiaba porque siempre lo trató como si diversión personal, lo odiaba porque alejó a Harry de él.

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El de ojos verdes corrió hasta los jardines en ese momento no deseaba ver a nadie y menos explicarles por qué se veía de ese modo, pero no pensaba quedarse sin hacer nada, hablaría con Sirius y le pediría explicaciones. Él y Remus habían hecho que colocara a su padre en un pedestal, sin embargo este no era lo buena persona que pensaba. Sumido en sus pensamientos Harry recordó a Draco y se preguntó asustado ¡¿Qué dirá este cuando se enterara de lo que sucedió con Severus?! ¿Lo trataría igual o lo rechazaría como lo había hecho Severus hacía un rato?

Y es que para el moreno la actitud del pocionista se debió al enfado de recordar esos años de colegio y las humillaciones que James le había hecho pasar. Seguro que Severus ya no lo querría ni ver. En ese momento no deseaba ver a Severus y creía que este estaría igual.

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Remus se dejó caer en el sillón frente a Lucius que revisaba unos documentos.

–¿Cómo te sientes?

–Pesado.

–…

–Bien, no te preocupes estoy seguro que nacerá con tiempo justo, no antes.

–Los Malfoy somos puntuales. –aseguró Lucius.

Remus sonrió un poco y asintió derrotado, la arrogancia de Lucius era su forma de lidiar con la preocupación.

–Draco quería salir en estas vacaciones de pascua.

–¿Y?

–Al parecer con la huida de Dumbledore y la nueva Directora optó por no hacerlo ya que ahora que es parte de la Brigada de Inquisición de Umbridge quiere ganarse el favor de esta para que le permita estar en el nacimiento de su hermano.

–Umbridge ¿no preguntó?

–No, la noticia que hicimos correr de que Narcissa estaba embarazada y en reposo absoluto, evitó incomodos cuestionamientos.

–¿Incluso de él?

–Si.

La chimenea crepitó y Severus salió directo en el despacho de Lucius que miró a su amigo cuestionándose por que la visita y personal. Severus se sacudió un poco y se quedó parado viendo que Remus se encontraba en el despacho.

–Buenas tardes Lucius… Lupin.

Estos respondieron y un incómodo silencio se extendió.

–Lucius puedo hablar contigo… a solas.

Remus miró al profesor, Severus no era la amabilidad hecho hombre, pero había cambiado un poco para bien desde que Harry y él entraron en su vida, sin embargo en ese momento parecía el mismo Snape altanero de antes. Lucius en cambió supo que su amigo necesitaba desahogarse de algo y no quería espectadores.

–Rem, nos permites un momento. –pidió el patriarca Malfoy.

–… Si.

Remus se levantó y salió del despacho con paso tranquilo. Snape en cuanto salió el licántropo, buscó un sillón y se desplomó. El rubio esperó a que su amigo estuviese listo para hablar y eso podía tardar un tiempo.

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Sirius recibió el paquete, lo abrió y se quedó inmóvil. El de cabello negro dejó los pedazos de caldero, chocolates batidos y se sentó preguntándose si había sido muy apresurado, si de verdad Snape no lo toleraba, aunque sus avances hacia este no eran muy notorios creyó que habían sido entendidos por el pocionista y es que este no lo había cruciado y eso era un avance ¿o no?... Pues no, si su regalo había terminado destrozado y devuelto.

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Severus alzó la vista.

–¿Me puedes ofrecer una copa de brandy?

–Por supuesto, pero mejor te recomiendo algo más fuerte al parecer lo necesitas.

Las copas fueron servidas y Lucius tomó asiento frente a su amigo.

–Harry vio mis recuerdos.

–Oh…

–Reaccionó como esperaba.

–¡¿Te rechazó?!

–Salió corriendo de mi despacho llorando.

–Pero… ¿de qué te culpó?

–No es como si fuese a desconfiar de su padre, no lo iba a culpar a él de nuestra enemistad.

–No digo que tú fueras una alma inocente, pero ellos era tres casi cuatro contra ti.

–Lucius… James Potter es su padre y seguro que Black se lo ha pintado como el epitome de la valentía y perfección.

–… ¿Crees que Remus…?

–No lo sé.

–Eso sería muy malagradecido de su parte, después de todo tú los ayudaste mucho.

–No he venido para que te enemistes con tu esposo. Simplemente deseaba contártelo.

–Los años han pasado, muertes han ocurrido y las cosas siguen igual, los Gry son los buenos y los Sly los malos.

–Como dice los muggles la sangre es más espesa que el agua.

–…

–Los lazos de sangre no se olvidan fácilmente.

–Mira que conveniente, cuando ya se tienen quince años y no se necesita de las personas que te cuidaron te das el lujo de rechazarlas. A veces los adolescentes no se entienden ni ellos mismos.

–No lo sé, esto me está matando; no puedo vivir en constante zozobra de que Harry me odie por mi pasado.

–No es raro.

Los dos hombre terminaron su copa y Severus se levantó para irse.

–Gracias por recibirme, y es un gran beneficio que la chimenea de tu casa esté conectada a mi habitación.

–Fudge puede ser muy adulador si prometes fondos para su campaña de reelección.

–Lo veo.

Severus desapareció por la chimenea y Lucius se levantó para ir en busca de Remus y cenar, no pensaba decirle nada de lo que Severus le había relatado, estaba seguro de que este se enteraría y era algo que el rubio trigo debía afrontar solo, pues le debía mucho a Snape como para seguir con esa actitud del colegio: no te ofendo, pero tampoco te ayudo, pues la omisión era muy parecida a la agresión.

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Las semanas siguieron y Harry no hacia intento alguno de acercarse a Severus y este tampoco, y las clases de Oclumancia se suspendieron por consiguiente no solo Ron y Hermione se percataron de este hecho.

Draco se sentó y colgó los pies hacia afuera del balcón. La torre de astronomía parecía muy tranquila a media noche y entre semana por lo que el rubio pudo escuchar los pasos acercándose.

–Siéntate.

–Hace frio –se quejó el de ojos verdes.

–Estamos a finales de mayo.

–Y, yo tengo frio.

–Pretextos.

Harry se enfurruño tratando de evitar esa charla seria que seguro Draco deseaba tener.

–¿Y bien? ¿Porque ya no tienes clases de Oclumancia?

–…

–No me digas que ya no tienes esa visiones porque te vi tomarte la cabeza en la tarde o sea que te sigue doliendo.

–…

–Harry…

El moreno se encogió de hombros.

–Esa no es una contestación. Severus tampoco me dijo nada, solo que tal vez tú ya estabas tomando clases con Dumbledore. ¿Es así?

–¿No te dijo nada más?

–No ¿Qué debería haberme dicho?

–Draco… Creo que es mejor que ya no esté cerca de ustedes.

–¡¿Qué?!

–Bueno al fin y al cabo somos muy diferentes e incluso tu padre y Snape son mortifagos y pues no es conveniente que…

–¡Maldito imbécil! ¡Ruegas porque te aceptemos y luego te arrepientes!

Harry tembló imperceptiblemente lo que menos deseaba era ver a Draco enojado o perderlo ¿entonces por qué huía tan cobardemente de lo que sucedía? Pues solo deseaba tiempo para corroborar lo sucedido y buscar una prueba de que su padre no tuvo toda la culpa de lo acontecido hacia años con Severus, de ese modo él podría decir «¿Me perdonas Severus, por ser hijo del arrogante James que te hizo la vida imposible? Por qué recuerda que tú también fuiste hostil con él.» Era urgente que hablara con Sirius aunque eso significara quebrantar las reglas. Draco se levantó y acomodó su uniforme.

–Esta vez no habrá lágrimas o añoranzas, pues tienes tus recuerdos y al perecer eso ya no es importante.

El rubio se encaminó a la puerta.

–Dame un par de días, es todo lo que pido. –pidió Harry.

–No… Potter, ya me fastidió tu inconstancia.

–Dijiste que era muy importante para ti, si eso es cierto puedes concederme esto. –se defendió el moreno sintiendo que estaba cometiendo un grave error.

–¿No crees que ya te di mucho tiempo?

Harry colocó los brazos en jarras y encaró al rubio.

–Me estoy arriesgando y sé que les debo mucho por cuidarme y criarme pero…

–No sigas, y no te preocupes, no nos debes nada, Severus siempre supo que lo que hizo no era para que hubiese recompensas o agradecimientos. A mí me gustó tenerte como amigo y disfrute muchísimo esos años de infancia contigo.

–Draco… perdón… yo… ¡No es cierto, no es cierto! ¡Soy un tonto por alejarme de la únicas personas que m4 han querido! Olvida todo lo que dije y… ¡Ayúdame!

Draco suspiró podía cortar por lo sano y dejar la inconstancia de Harry, pero como dejar a la persona que era tan importante para ti llorando y sintiéndose miserable.

–Ven aquí y cuéntame todo, pero todo lo que pasa por ese cerebro que convirtieron en gry.

Harry se dejó consolar preguntándose… ¿Qué deseaba de Draco? Un sentimiento cálido se le instaló en el pecho al pensar en los brazos del rubio abrazándolo y a este acariciando su cabello como lo hacía en ese instante.

000

Los exámenes estaban cerca y la entrevista para definir la carrera que seguirían fue esa semana. Harry presenció una discusión entre Minerva y Dolores, pero eso no le pereció importante, pues el plan para hablar con su padrino estaba listo y con ayuda de los gemelos, quienes estaban al tanto de todo y que consideraban urgente esa conversación entre Harry y Sirius.

En las clases de pociones es como si Harry llevase puesta siempre su capa de invisibilidad, pues para Severus era como un cero a la izquierda o más bien como un alumno más del montón, el de ojos verdes se esforzaba en hacer bien sus pociones, lo conseguía, pero en cuanto se topaba con la mirada del profesor le rehuía y evitaba el contacto, por lo que con el pasar de los días Severus lo fue ignorando hasta no intercambiar ni una palabra o mirada con él.

Esa tarde y con ayuda de sus amigos, Harry consiguió su objetivo. Buscó a Sirius en Grimmauld Place, no lo encontró y de inmediato se comunicó a la mansión Malfoy donde seguro estaría el animago. Ahí un elfo avisó a Remus y a Sirius y ambos escucharon a Harry. Remus se acomodó y suspiró abatido.

–Nunca hice nada por ayudarle, sin embargo él no dudo en ayudarnos, a ti y a mí.

–¿Entonces mi padre si era un arrogante y abusivo? ¡¿Y molestaban a Severus solo por aburrimiento?!

–Era un chico de quince años.

–Yo tengo quince Sirius.

–Éramos idiotas. –aseguró Black.

–Estoy de acuerdo –agregó Remus.

–¿Y mis padres como se casaron si se odiaban?

–No se odiaban bueno en séptimo Lily aceptó ser novia de James. Y Severus no se quedaba atrás también lo hechizó varias veces.

–¿Y mamá no dijo nada?

–Ella no se daba cuenta, no es como si Snape los atacara en sus citas. –defendió Sirius.

–Mira que curiosos. O sea que dejaron de molestar a Severus hasta séptimo cuando mis padres se hicieron novios. Que gran consuelo que un año de siete no lo humillaron.

La última frase de Harry dejó sin palabras a los dos adultos. Unos segundos y Remus codeó a Sirius

–Díselo.

–¿Tengo que?

–Si. –cortó el rubio trigo.

–Harry, si te consuela, conmigo fue el clásico de molestar a la persona que te gusta para tener su atención. A Snape siempre le gustó tu madre y… a mí me molestaba eso.

–Sirius te quiero… pero no cerca de Sev.

El heredero Black se quedó con la boca abierta. El moreno cortó la comunicación, pues se escuchaban unos pasos.

–Era una broma ¿no?

–No lo sé Paddy, no se veía muy sonriente.

–¡¿Por qué me dijo eso?!

Una voz se escuchó contestar.

–Lo quieras o no, Severus representa una figura paterna para Potter. –aseguró Lucius.– Y quiere lo mejor para este.

–¿Escuchaste? –Cuestionó avergonzado Remus, el rubio platino asintió– Debí hacer más…

–Eso ya pasó y si Severus te perdonó, yo no tengo que decir nada. En cuanto a ti Black, es mejor que dejes que esto se calme antes de acercarte a Severus.

–¿Quién lo decidió? –preguntó molesto Sirius.

–Es una sugerencia si no quieres salir torturado. –expuso Lucius.

000

Harry dejó que Filch se fuera y salió del despacho luego se reunió con sus amigos y les agradeció viendo como los gemelos hacían una espectacular salida. Esa misma noche deambuló por los pasillos y llegó hasta la puerta de las habitaciones privadas de Snape. Inhaló aire y tocó. El permiso fue dado y Harry entró sacándose la capa invisible. Severus acomodaba los últimos trabajos revisados.

–Buenas noches.

–Buenas noches Potter.

–Yo…

–¿A que debo su vista?

–… Hable con Sirius y Remus…

–…

–Lamento que mi padre hubiese sido un bastardo arrogante, creí que tú ya no soportarías verme por lo que él te hizo y que vi. –Soltó el moreno.– Y… creo que le debo otra disculpa por ver lo que no debía.

–Lo que me preocupaba y me molestó fue que tú me rechazaras a mí.

–Eso no podría í esforzarme y no dejar que mi curiosidad ganara.

El profesor dejó sus pendientes y miró al chico frente a él.

–Qué bueno que aprendiste tu lección, eso te servirá para que en un futuro piense antes de actuar.

–Me lo has dicho tantas veces y no entiendo verdad –bromeó Harry.

Severus sonrió débilmente y regresó a sus tareas.

–Ve a descansar.

–Si… buenas noches… Severus… Gracias por ser como un padre para mí.

Harry corrió feliz a la torre de Gryffindor, ya había hablado con Severus ahora faltaba contarle a Draco, para decirle que Severus no lo había rechazado y que eso quería decir que su familia no se desintegraría.

000

Remus caminó por el jardín sintiendo la brisa fresca sobre la cara. En la mansión el calor lo estaba exasperando o era que Lucius estaba de nuevo con el Lord y eso siempre lo ponía tenso. Sintió de nuevo ese dolor en el vientre y exhaló. Regresó a la mansión y llamó a uno de los elfos.

–Llama al medimago Abberley.

Remus subió despacio con cuidado hasta llegar a la habitación de Narcissa, se acercó a la cama de esta y se sentó en una de las sillas que estaba a un lado.

–Cissy… Cissy… –llamó a la mujer para despertarla.

Narcissa despertó y sonrió.

–¿Qué pasa Remus?

–Ya es hora.

–Llamare a Lucius.

–Pero está con él.

–Qué mejor, de ese modo sabrá lo que sucede y no se atreverá a molestar a Lucius, no cuando su hijo está por nacer.

–¿No crees que quiera estar presente?

–No, está muy ocupado con eso de la profecía.

Una nueva contracción llegó y Remus se dobló sobando su vientre. Narcissa llamó a una elfa y le ordenó que se preparara todo como el Medimago lo había instruido.

–¿Pasó? –preguntó a Lupin.

–… Ya.

–Es mejor que vayas a tu habitación, yo iré pronto.

Remus salió de la habitación y se encaminó a la suya. El medimago llegó pocos minutos después, y se dispuso a revisar al rubio trigo que ya estaba recostado en su cama con todas las ropas de cama esterilizadas.

–¿Qué tan seguidas son?

–Cada veinte minutos.

–Bien, pues iniciare con la extracción.

Remus suspiró y asintió. Lucius llegó segundos más tarde, seguido por Severus que se quedó fuera de la habitación. Narcissa ayudada por una elfa llegó hasta la habitación del matrimonio y saludó a Severus.

–Severus.

–Cissy.

–Necesitaremos tu ayuda amigo mío.

–Lo sé.

–Entremos.

Abberley estaba abriendo el vientre del licántropo cuando Narcissa y Severus entraron. Lucius llegó hasta ellos y juntos rodearon la cama. Sacaron sus varitas y primero la dirigieron a la rubia para cubrirla con una capa dorada que al tocar la piel de la Black se trasformó en diminutos brillos que se arremolinaron en el corazón de ella, tomó su varita y las absorbió para mandarlas directamente al pequeño que el medimago iba sacando en ese instante del vientre.

En el Ministerio, en el libro que registraba los nacimientos de lo nuevo magos o brujas, el nombre de Lynx Eirian Malfoy Black fue escrito.

En la Mansión Malfoy, Remus acunaba a un pequeño de piel blanca que dormía plácidamente. Narcissa fue la segunda en cargar al nuevo integrante de la familia y luego fue el turno del orgulloso padre.

Para esa misma noche, Sirius llegó con un paquete para su ahijado. Los tres ex slytherin dejaron solos a los dos Merodeadores. Sirius cargó a Lynx y lo meció sonriendo.

–Es guapo a pesar de que se parece a Lucius.

–También a mí, a lo mejor tiene mi color de cabello.

–Si Malfoy fue padre y es mayor que nosotros, tengo esperanzas ¿no?

–Por supuesto, solo busca a una bruja que te soporte –bromeó Remus.

–¿Una bruja?

–Sirius eres mi amigo y te quiero, pero a Lucius no creo que le agrade que tenga un hijo contigo.

–¡¿Qué?!

–Bueno, pues yo no conozco otro mago fértil aparte de mí.

–Oh eso… debe de haber hechizos o pociones.

–Pues no lo sé.

–No me presumas Moony, sé que tú no las necesitas.

–Pero y tú ¿Por qué tiene que ser de ese modo? Puedes alquilar un vientre o adoptar.

–También son opciones… Ya lo decidiremos después.

–Paddy deja de pensar en algo que es poco probable, solo saldrás lastimado si insistes a menos que solo sea por diversión, es raro que de la noche a la mañana…

–¡No fue de la noche a la mañana!

–Sirius te la pasaste fastidiándolo años.

–Bueno… no soy muy bueno expresando lo que siento.

–Pues es una lástima, porque ya no tiene sentido después de tantos años.

–No es justo que me censures de ese modo, Malfoy y tú, no llevan mucho tiempo, juntos.

–Lo siento es solo que no quiero que te hagas falsa ilusiones. Severus amó a Lily no sé si aún lo hace.

–Se casó con James y está muerta.

Remus se quedó con la boca abierta ante el desplante cruel de Sirius y es que eso solo significaba que para el animago lo que deseaba de Severus eran bastante serio como para dejar de lado su amor a sus amigos.

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Lucius se comunicó a Hogwarts y poniendo su mejor cara, le pidió el permiso a Umbridge para que Draco visitara la mansión con motivo del nacimiento de su hermano, la mujer muy sonrojada aceptó y poco después el rubio menor llegaba vía chimenea. Draco Ignoró a todos y subió corriendo hasta la habitación del matrimonio Malfoy.

–Ese mocoso ni nos saludó –se quejó Severus.

–¿Que esperabas? Quiere ver a su hermano. –defendió Narcissa.

–Dudo que baje en poco tiempo.

Concluyó Lucius y se dispuso a seguir conversando.

Draco llegó hasta la habitación y sin tocar entró cual tromba. Remus sonrió y dijo:

–Mira Lynx este es Draco tu hermano mayor.

El rubio estiró los brazos y tomó al recién nacido que solo bostezó y volvió a dormir.

–Es muy guapo.

–Se parece a ti.

–No, la nariz es como la tuya Rem.

Draco caminó con su hermano por la habitación observándolo para grabarse todo detalle del pequeño.

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Draco se quedó un par de días en su casa. Al día siguiente de haber llegado, Narcissa lo llamó a su habitación, ahí le confesó lo que estaba sucediendo con ella y el desenlace de esto. Draco sintió como si un enorme abismo se lo tragara, pero su madre lo sacó de ahí dejándole un gran encargo.

–Draco eres fuerte por eso debes de proteger a tu hermano, los tiempo que estamos viviendo son crueles e inseguros, lo único que tenemos seguro es el amor de nuestra familia y Draco, habra momentos en los que Lucius y Remus arriesguen su vida por darles paz ¿entiendes?

El rubio con lágrimas en los ojos asintió y expresó:

–Sí, yo cuidaré de Lynx.

–Ese es mi poderoso Dragón.

–Mamá… te amo, gracias por quedarte conmigo, te permito descansar y dile a Regulus que te cuide y ame mucho, porque si no se las verá conmigo… algún día.

Narcissa abrió los brazos y Draco se refugió en ellos sollozando. Ella lo acunó hasta que el llanto fue cesando.

–Bien ahora ve a descansar, pues no creas que no estudiaras durante tu estancia en casa.

–Pero mamá.

–No Dragón, debemos repasar lo que aprendiste.

–Bien.

Cuando tres días después Draco se despidió de su familia besó a su madre y le susurró un… Gracias.

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Los alborotos y demás bromas de los alumnos se acrecentaron con la huida de los gemelos Weasley. Draco era miembro ejemplar de la Brigada inquisitorial, sin embargo eso no lo detuvo para hacer su parte de travesuras también y consiguió colar a un Escarbato de hocico peludo que hizo destrozos en el despacho de Umbridge y que casi devoró los dedos de esta ¿más quién sospecharía de Draco?

Draco vio venir a la tromba gry y se desvió a uno de los recovecos.

–¿Fuiste tú?

–Ah… ¿no sé de qué hablas Potter?

–Remus me envió una carta, dice que pediste dos de esos a tu padre. Draco culparan a Hagrid.

–Oye de por si lo harían, yo solo me desquite del sapo rosa.

Harry sonrió y abrazó a su amigo, ninguno de los dos notó que esa clase de cercanía no era normal entre dos amigos. Se despidieron y Draco cambio su caminó para ir a las habitaciones de su padrino. Severus lo recibió aun estando un poco ocupado con la preparación de los exámenes.

–¿Harás un examen de repaso?

–Sí, es mejor saber a qué se atiene con los TIMOS.

–Ah.

–¿Qué te trae por aquí?

–Harry me contó todo antes de irme a casa, espero que no te moleste, pero padre ya me había hablado de cómo fue tu relación con esos tres en el colegio.

–Sí, no es algo que me agrade recordar.

–¿Nunca sentiste rencor hacia Harry?

–Si no lo hubiese viste crecer… tal vez sí. Me explicó lo que creyó.

–¿Y tú le dijiste lo que pensaste?

–No.

–Ni yo, es difícil entenderlo o explicarle que a pesar de no quererlo sus decisiones precipitadas lastiman.

–… –Severus sonrió tristemente– Sí.

–Me voy, solo deseaba contarle a alguien y saber que no soy el único que no sabe cómo actuar con Harry.

–Draco, él como tú debe crecer y buscar su camino, y si no es a nuestro lado, es mejor hacerse a la idea.

–Lo mismo pienso. Consuélate al saber que los Weasley no querrán que sus nietos visiten al abuelo postizo que fue mortifago.

–Eres un chico cruel, pero certero.

–Aprendí de los mejores.

–¿Y tú te conformaras con verlo con otra?

–Ya se me había hecho extraño que no se hubiera dado cuenta nadie.

–No eres demostrativo, pero una mirada en ti es muy significativa, si te conocen lo suficiente y yo me precio de hacerlo.

–Como respuesta a tu pregunta debo decirte que no soy tan frio y me duele, pero la realidad no se puede cambiar y ellos le pusieron etiqueta desde que lo acogieron en su familia.

–Eso debimos hacer nosotros.

–Severus, sabes que mis padres no lo hubieran ni pensado y a mí no me gustaría algo basado en gratitud.

–Entiendo, en fin ve a descansar o a estudiar tus padres esperan excelentes notas.

Draco se retiró dejando a Severus sumido en sus pensamientos, esperaba sobrevivir a esa guerra y ver felices a esos dos adolescentes, aunque no fuera juntos.

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Gryffindor ganó el partido por la comadreja había detenido mucho goles. Draco estaba molestó, llegó a su habitación dispuesto a destrozar algo, pero una lechuza lo esperaba con una carta. Despidió al ave y abrió la carta que tenía adjuntas un par de fotos en las que el intento de una sonrisa en Lynx estaba grabado para la posteridad. Draco dejó su mal humor y miró el par de escenas y sonriendo salió de su habitación, mostró orgulloso a su hermano. Pansy dijo con un chillido que era lindo y que esperaba que fuera más amable que su hermano mayor, pero nadie le hizo caso, pues no todo los días se le veía una sonrisa sincera en el rostro a Draco Malfoy.

Draco salió de Slytherin y se dirigió en busca de Harry, pues este no sabía del nacimiento de Lynx y el rubio deseaba informarle y mostrárselo. Lo vio a la distancia conversando con sus inseparables amigos festejando el triunfo de su casa. Discretamente se paseó y esperó a que el moreno notara su presencia.

Desde su regreso a Hogwarts Draco tenía las emociones revueltas, pues por un lado era muy feliz de ser hermano mayor y por el otro su amada madre estaba muriéndose, pero como ella le hizo prometer protegería a Lynx y para eso debía ser fuerte. Harry por fin se escabulló de sus amigos y siguió al rubio que caminó hasta una de las salidas más alejadas y se sentó en los escalones.

–Hola.

–Hola Harry, mira quiero presentarte a la preciosidad de Malfoy.

–¡¿Ya nació?!

–Ya. –dijo orgullos el rubio– Y a pesar de que veces me hace enojar quería contártelo.

Harry miró al niño en las fotos y sonrió, pero también notó como el semblante de Draco se ensombrecía.

–¿Te sientes relegado?

–No. Mi madre… –Los ojos grises se llenaron de lágrimas al relatar la historia y lo que Narcissa le había confesado– La amo… y quiero que sea feliz…, pero me duele mucho perderla.

–Draco eres un buen hijo.

Harry abrazó a su amigo y besó las hebras platino. Draco enredó sus brazos en el cuerpo del otro y sintió el consuelo de estar con quien quería, para llorar su futura perdida. Harry sintió el impulso y como solía hacer se dejó llevar y no solo besó los cabellos sí no los ojos, mejillas y por último los labios de su rubio amigo como algo natural, acto que a ninguno alteró o que no vieron fuera de lo normal, después de todo en la infancia lo hacían muy seguido.

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Los exámenes llegaron y ningún estudiante de quinto curso tenía tiempo ni para dormir. Severus llamó a Harry a su despacho una noche y le hizo repasar algunos ingredientes que el moreno tendía a olvidar.

–Díctamo.

–Al aplicarse sobre una herida, crece piel fresca y le da un aspecto de varios días. Además, el consumo de la planta cruda, es útil para la curación de heridas poco profundas.

–Bien.

–Sev ¿ya podemos parar? me duele la cabeza.

–¡¿Te duele?!

–Tranquilízate me duele por esfuerzo no por otra cosa, ya no he tenido esos sueños.

–¿Me estás diciendo la verdad?

–Si, además esa predicción me suena a engaño.

–No importa si lo es o no, él lo cree y eso es lo que interesa.

–Es un idiota.

–Harry…

–¡Lo es! Además Dumbledore no me lo ha dicho.

–Ni te lo dirá o tal vez si pero hasta que lo crea conveniente. Recuerda asómbrate y trata de que no se dé cuenta que ya sabías.

–Me siento como con una correa que me jala a donde yo no quiero ir. –se quejó Harry.

–Nadie decide tu destino solo tú ¿entiendes? Mira por ejemplo, según Dumbledore debiste criarte con tus tíos y en cambio ya ves.

–Quiero creer que tengo elección.

–La tienes, simplemente no bailes al son de ninguno de los dos ni de Él ni de Dumbledore.

Harry suspiró y Severus le removió el cabello.

–Ve a dormir.

–Buenas noches Severus.

–Buenas noches Harry.

El pocionista se estiró y fue rumbo a su habitación también él tenía sueño. Se disponía a dormir cuando las llamas de la chimenea se prendieron y una cabeza asomó por esta.

–Snape… Snape.

Severus deseó ignorar esa voz que conocía –por desgracia– demasiado bien, pero si o hacia este haría una alboroto que ni Lucius evitaría que Umbridge cerrara esa chimenea para comunicaciones.

–Black.

–Snape… hola.

–Black es media noche ¡¿Qué Dementores quieres?!

–Pues… sabes si no estás muy ocupado en estos días.

–Sí, yo tengo muchas cosas que hacer para la Orden y en Hogwarts.

–No tienes que recordarme todo el tiempo que no soy útil.

–Si no te gusta no me dirijas la palabra y ambos seremos infinitamente felices.

–Solo quiero hacer las paces, después de todo es por el bien de Harry.

–Y te preocupa tanto su bien que lo pones en mi contra cada vez que puedes.

–Yo no…

–Tú no que Black ¿no fuiste tú él que le insinuó que yo me vengaría de lo que pasó con ustedes?

–Referente a eso, quiero disculparme.

–Por decirle o por esos años. No importa es tarde para cualquiera de las dos cosas.

–Tampoco fuiste tan inocente.

–No lo niego, pero no me hago el bueno del cuento.

–Yo tampoco y me canse de rodeos, me gustas te quiero para mí y en mi vida tan pronto como sea posible.

–… Black, Azkaban te terminó de volver loco o idiota.

–Por qué lo niegas tan firmemente.

–No me van los hombres y aunque me fueran, tú serías el ultimo.

–¿Tanto te cotizas? –preguntó altivo Sirius.

–No soy tan arrogante, pero a diferencia de ti, yo si pienso y solo saber que al verte todos los días recordaría a cada instante las humillaciones… no gracias no soy masoquista.

–Lily nunca te amo.

–¿Y?

–¿Por qué insistes en ese amor no correspondido?

–No lo hago… ya no, pero tampoco estoy para buscar una relación en estos tiempos tan peligrosos. Acepta mi consejo y piénsalo, todo esto es solo una jugada de tu mente que con el encierro ve cosa donde no hay.

–Un mejor consejo para ti sería que te prepares, serás mi esposo y compartirás mi cama antes de que te des cuenta.

La cabeza desapareció y Severus se talló los ojos.

–Seguro que fue el vino me hizo ver y oír visiones.

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La mayoría de los exámenes fueron un éxito para ambos chicos, pero un desagradable suceso empañó la celebración para Harry ya que Umbridge trató de hacer encerrar a Hagrid y este terminó huyendo como Dumbledore. Draco se enteró por el de ojos verdes del hermano de Hagrid, aunque a él no le pareció tan malo si es que este se quedaba en el bosque prohibido y de ese modo se lo hizo saber a su amigo.

–Harry Hagrid es tu amigo, pero no puede arriesgarte por él no de ese modo, promete que no te acercaras a Grawp a menos que sea de vida o muerte.

–…

–Harry. Si no lo haces no te llevare a que conozcas a Lynx

–¡Oye! ¡Apenas me dijiste de él, debería de golpearte por eso y ahora me amenazas! –El rubio no dijo nada–… Lo prometo. –claudicó Harry.

Y es que desde su reconciliación, el moreno no deseaba negarle nada a Draco aunque eso no le preocupaba demasiado. Siguieron comiendo pastas repantigados en los sillones de las habitaciones de Severus dónde Dolores no se atrevería a meterse. Harry se volteó dándole la espalda al rubio y murmuró.

–¿Crees que esa profecía sea cierta?

–¿Importa? Ya te dijo Severus lo que todos creemos, no debes de sugestionarte con eso.

–Y no lo hago, pero si en mis manos estuviera que ellos estuviesen a salvo –dijo Harry agitando la foto de Lynx en brazos de Sirius quien mostraba orgulloso al bebé.

–Harry una sola persona no puede cambiar al mundo.

–Voldemort lo hizo.

–Tiene aliados unos a fuerzas y otros voluntarios, pero tiene, los de tu parte… estarán por decisión propia.

–Pero no quiero que nadie muera…

–Diggory no es tu culpa.

–… Lo sé, pero si puedo hacer….

–Podremos hacer algo, deja de pensar individualmente. Seremos tu familia… hasta que decidas lo contario.

–¡¿Qué fue eso?!

–Nada, un decir.

–Sonó feo.

Draco se lanzó sobre su amigo y le hizo cosquillas– deja de preocuparte que si sigues así te saldrán arrugas prematuras antes de dejar de ser virgen.

Harry se sonrojó hasta las orejas y zarandeó al rubio.

–¡Tú ya!

–Tranquilo. No, pero no creo que me salgan arrugas antes.

–Idiota.

Draco tomó una galleta con chipas de chocolate y se la dio al moreno.

–Endúlzate la vida Harry.

Severus salió de su habitación y al verlos…

–Mocosos, ya me llenaron de boronas los sillones.

–Sev ni siquiera limpias tú. –se defendió Harry.

El pocionista rodó los ojos y salía del lugar diciendo:

–Vayan a estudiar, por cierto eso me lo mandaron a mí.

Los chicos se encogieron de hombros. Solo quedaba una galleta y Harry se la ofreció al profesor.

–Te guardamos la más sabrosa.

Severus la tomó y se fue.

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Lucius acomodó en su cuna a Lynx y lo besó. Remus lo veía desde la puerta del baño, pues había estado tomando una ducha.

–Si lo sigues cargando para que duerma ya no va a querer dormir sin eso.

–No me molestará hacerlo siempre.

–Lucius eres un consentidor.

–Ya verás cuando Draco salga de vacaciones.

Remus se acercó a su esposo y lo abrazó por la espalda.

–Te amo saldremos de esto.

–Ruego a Merlín cada día por eso Rem.

Lucius se giró y abrazó a su esposo que se abandonó a los mimos de este. El Malfoy desnudó a su pareja y lo recostó, trató de no recargar todo su peso en Remus para no lastimarlo, besó y lamió la piel de este que jadeaba satisfecho de las caricias. El de ojos plata saboreó el miembro de su pasivo y lo llevó al clímax bebiendo toda la esencia de este. Luego se colocó entre las piernas de Remus y lo penetró con delicadeza saboreando palmo a palmo el calor interior de este. No duraron mucho, pues era su primera vez en meses de abstinencia, pero a ellos les pareció divina.

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En Grimmauld Place, Sirius se enjabonaba el cuerpo anhelando unas manos que recorrían su cuerpo, esos pensamientos lo hicieron excitarse y acariciándose, imaginando el cuerpo de cierto maestro de pociones bajo el suyo, gritando de placer y pidiendo más, se masturbó con agilidad explotando, gritando el nombre de su obsesión.

–Cuando estés conmigo, me desquitare de estos momentos a solas.

En Azkaban no tuvo esas ansias y es que con los Dementores custodiándolo todo el tiempo ¿quién iba a pensar en el libido? Pero era un adulto normal con ciertos… deseos y estos no se acallaban a pesar de la desagradable y única compañía de Kreacher. Sirius estaba agradecido de que este se fuera de Grimmauld Place y estuviese molestando a Lucius, quien la primera vez vio al viejo elfo en su casa pensó de inmediato que era broma suya, más al enterarse que no, los Malfoy reafirmaron su nula confianza en esas criaturas y los elfos de la Mansión recibieron otro revés por la desconfianza de sus amos, ahora eran limitados a los quehaceres de la casa sin que fueran requeridos para ayudar a sus amos en nada que tuviese que ver con el nuevo integrante o el cuidado de Narcissa.

El de ojos grises sonrió recordando el berrinche que hizo Kreacher al verlo paseándose muy campante por la mansión Malfoy, por ese motivo y desde ese día el elfo lo miraba con –más– odio y le rehuía. Sirius salió de la ducha secándose, luego se colocó la toalla en el cuello y caminó desnudo hasta su guardarropa. En poco tiempo los miembros de la Orden tendrían una reunión y esperaba ver a Severus, por eso buscaba estar presentable y no oler a hipogrifo como se había quejado una vez Tonks.

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El examen de historia se le estaba complicando debido al cansancio y ¿Por qué no aceptarlo? A que no había estudiado mucho de eso. Los ojos se le cerraron y trató de mantenerse despierto… Una visión inició y Harry bloqueó su mente, pero algo en esta le causó curiosidad, pues si Voldemort deseaba la profecía era porque no estaba muy enterado de esta, ¿y entonces por qué había matado a sus padres y torturado a los de Neville? ¿Por especulaciones? Dejó de pensar en eso y trató de concentrarse en la pregunta, pero de nuevo el intento del Lord por invadir su mente lo molestó y dejó que este entrara; sabía que Severus se molestaría mucho, pero era importante saber que quería Voldemort… El lugar lo conocía y en cuanto los gritos y tortura iniciaron Harry sintió que se le erizaba la piel, si no supiese que eso solo era una treta, estaría al borde de un colapso nervioso… Al terminar se sobó la cabeza y al notarlo el profesor Tofty le preguntó:

–¿Te encuentras bien?

–Si.

–Aún así ve a la enfermería.

–No, está bien.

–Voy a recoger tu examen ve a descasar.

El moreno asintió y se encaminó hasta la enfermería o eso parecía, pero se desvió hasta las mazmorras y buscó a Severus, no lo encontró y subió de nuevo pensado que el profesor seguramente estaría con algunos de los examinadores. Cuando salía de los pasillos bajos, Draco, Crabbe y Goyle lo vieron avanzar y los dos chicos más grandes lo cercaron y esperaron las órdenes del rubio.

–Déjenmelo y revisen que nadie venga. –Cuando el rubio vio alejarse a esos dos, se giró hacia Harry– ¿Qué hace por acá? ¿Ya terminaste tu examen de historia?

–Ya, seguro que sacó un Suficiente.

–¿Esperas que Severus te consuele?

–¡Oye!... Si busco a Severus, pero para otra cosa… Draco, él quiere que vaya al departamento de misterios en el ministerio

–¡¿Te lo ordenó?!

–No, me trató de convencer torturando a Sirius.

–¿Sirius? Que yo sepa después de la reunión de ayer, se fue de nuevo a mi casa, mi madre ya hasta e dio una habitación, mi padre… Remus lo tranquiliza –bromeó el rubio–. Remus me pidió que le diera una lista al dueño de Honey Ducks que escribió Sirius.

–¡¿Dulces?!

–Chocolates en su mayoría, regalo para Lynx… aunque de semanas de nacido no creo que pueda comerlos.

–Son para ellos. –expuso Harry– De todos modos quisiera comprobar lo que sucede en el Ministerio.

–No es una buena idea, pero bien puedes arriesgarte a perder la cabeza al planteárselo a Severus.

–O me llevan o no les digo lo que vi.

–O les dices o no te llevara a la mansión.

–Puedes de venir también. –negoció Harry.

–… Digámoselo.

Los dos chicos se encaminaron por el otro lado de donde los grandes guardianes cuidaban. Encontraron a Severus en uno de los laboratorios embotellando una poción que parecía agua.

–¿Veritaserum?

–Ni de lejos, pero eso no lo sabe Umbridge. –respondió Snape.

–Oh es como el que me dio en el té.

–Así es Harry y ¿qué hacen aquí? Me vienen a informar de sus Supera las expectativas.

Los dos adolescentes se hicieron los que no entendieron y Draco codeó a Harry y este lo miró feo.

–Fue tu idea –se escaqueó el rubio.

–Pues es que tuve una visión –en cuantas esas palabras salieron de la boca del moreno, Severus lo miró con los ojos negros reluciendo de preocupación y un poco de enojo

–Pensé que eso ya lo habíamos superado.

–Yo lo permití y…

El de ojos verdes relató todo lo que había visto y Severus se sobó las sienes.

–Antes que nada déjame aclararte que el chucho pulgoso está muy campante en la mansión Malfoy.

–Si me lo dijo Draco, pero podríamos ir a ver si los mortifagos están buscando lo que creo y notan que yo no me apresuró a rescatar a mi padrino buscaran otro medio y más personas saldrán heridas.

–Si, buscan la profecía. No sé quiénes van, pues había pensado en Lucius, pero... Ya no puedo ocultarles las cosas. Lucius y Narcissa se han alejado de todo, pretextando el nacimiento de Lynx y el Lord no está muy contento por ello. –informó Snape.

–Por eso, debo de irme contigo por la chimenea en vez de subir al expreso.

–Si Draco. En cuanto lleguemos allá, la mansión se cerrara herméticamente para que nadie que no esté autorizado pueda entrar. –explico el profesor.

–¿Y él no podrá? –cuestionó curioso el moreno.

–No Harry, las protecciones mágicas de la Mansión son antiquísimas y las barreras de sangre son de dos familias sangre pura igual de antiguas. Además –Draco suspiró– Mamá sellara una barrera más con… su muerte, la más poderosa que evitará que Quien-tu-sabes entre.

Harry pasó un brazo sobre el rubio consolándolo y se acercó dándole un beso en la majilla. Severus casi dejó caer el frasco que tenía en la mano, no es que antes no hubiese visto esos gestos cariñosos entre los dos chicos, pero eso fue cuando eran niños que no entendían la diferencia entre amistad y… algo más. Se aclaró la garganta y ambos adolecentes lo miraron sin inmutarse o alejarse.

–Bien, pues avisare a la Orden. No sabía que era hoy.

El profesor dejó lo que estaba haciendo y salió, pero notó que los dos chicos aún lo seguían.

–No irán y es mi última palabra.

–Pero…

–¡Tengo que ir! Si no Voldemort no creerá y…

–No Harry, no te arriesgare por algo como esto, de hecho… no quisiera arriesgarte por nada. –El pocionista miraba al niño que amaba como si fuese su hijo. – ¿lo entiendes?

–Si… entonces tú tampoco vayas.

Exigió el moreno plantado firme frente al respetado profesor de pociones. Draco miró el duelo de voluntades y esperó el desenlace rogando por no salir herido.

–Eso no depende de mí, sí no de quien está disponible en el cuartel.

Harry se cruzó de brazos y asintió.

–Te estaré vigilando –afirmó serio y luego mirando a Draco– Nos vemos Draco.

Draco se despidió y al ver desaparecer al moreno por uno de los pasillos se giró a ver a su padrino.

–¿Por qué no se deshicieron de ella si no querían que el Lord la tomara?

–Eso mismo me preguntó yo.

Los dos caminaron de regreso al área Slytherin. Draco se fue a su sala común y Severus a sus habitaciones para informar lo que sucedía. Pocos minutos más tarde Sirius y Remus eran llamados a presentarse. Lucius los vio parados frente a la chimenea y dijo:

–Es extraño que yo siendo mortifago haya eludido una misión de este tipo.

–No te preocupes Malfoy, cuidaré de Moony.

Las llamas se tragaron a los dos merodeadores. Lucius suspiró derrotado cualquiera que fuera el bando en donde estaban no estaría a salvo hasta que todo eso terminara.

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En Hogwarts Harry sospechaba que Severus le había mentido, pues son lo encontraba por ningún lugar. Hermione lo notó y el moreno no tuvo otra opción que relatarle lo sucedió con la visión. Ron escuchó. Harry se sintió muy mal por engañar a sus amigos mintiendo sobre la verdadera razón de su preocupación, pero ese no era momento de decirles que Severus Snape era muy importante para él. Para cuando Umbridge estuvo fuera del mapa con ayuda de lo Centauros y ellos pudieron salir del colegio. Harry trataba de no ver con odio a Ginny y es que Draco estaba más que dispuesto a ayudarle a salir y seguro no había opuesto resistencia y la pelirroja se aprovechó de eso, y por ese motivo el de ojos verdes estaba entre agradecer que ella quisiera ayudarlo y hechizarla por lastimar a Draco.

Los chicos llegaron un poco tarde y los miembros de la Orden ya peleaban con los mortifagos y Harry agradeció su tozudez, pues al ver a Remus y Sirius en peligro supo que debía estar en ese lugar. Si bien no era uno duelistas expertos si fueron de gran ayuda para someter a los de mascara y no se puede negar que para Neville fue un veredero placer ser el que lanzó un Desmaius tan potente que hizo que Bellatrix errara su tiro en contra de Sirius Blacky que esta cayera como sacó de papas.

Dolohov logró escapar saliendo hasta la recepción del Ministerio. Al principio nadie lo siguió, pero los adolescentes sin pensar en las consecuencias corrieron tras este y una desagradable sorpresa los recibió. Hermione salió disparada por los pedazos de la estatua del mago que con un Diffindo fue partida, Ron quedó inconsciente por un golpe en la cabeza de la misma estatua. Luna y Neville no se atrevían a avanzar al sentir el aura aterradora de Voldemort en persona. Harry sintió por primera vez un Crucio y creyó morir, y más cuando Voldemort acrecentó la tortura notando que no podía entrar en su mente, sospechando que el viejo lo había amaestrado en Oclumancia. Dumbledore llegó al rescate y todo se volvió negro para el de ojos verdes que cayó desmayado.

Harry deseó seguir inconsciente, pues al despertar en una cama de la enfermería de Hogwarts y ver a Severus con el rostro contraído por enojo que lo miraba desde su silla a un lado de la cama, era muy aterrador. Harry se removió y esperó el regaño, pero este no llegó, pues Dumbledore deseó hablar con él a solas. Potter escuchó las explicaciones de Albus y el contenido de la profecía, al principio no dijo nada, pero después retorciendo las mantas se decidió.

–La protección que asegura es de mis tíos de sangre… no lo es. Severus Snape y Remus Lupin me criaron y cuidaron desde que mis padres murieron, ellos junto con los Malfoy crearon este escudo –Al ver que el anciano no respondió Harry lo miró– Ya lo sabía.

–Si.

–Y del hechizo de memoria.

–También…

–¿Sabe? a todos les pareció muy extraño que este hechizo no terminara y eso solo significaba que o era muy fuerte o alguien no lo permitió.

–No podías quedar en Slytherin eso hubiese formado tu carácter de diferente modo y la lealtad de los leones me pareció mejor opción. Lucius Malfoy es un mortifago y

–Señor no le odio, pues recuperé a mi familia, sin embargo no me quiera convencer de que ellos no son buenos para mí.

–Lo sé. Lo he visto y reconozco que me equivoque.

–Si lo reconoce y se arrepiente dejemos este asunto por la paz, más aun no confió en sus decisiones, pero agradezco lo que hizo por mí allá en el Ministerio.

Albus no agregó nada ahora debía ser cuidadoso en la forma en que trataba al chico, pues estaba seguro de que este era un gry con mente sly. Harry se recostó y se dispuso a descansar, pero las voces de sus amigos lo animaron e inició una conversación con estos hasta que Madame Pomfrey los mando a dormir.

Al salir de la enfermería, Draco lo llevó hasta su escondite –uno de tantos– Y lo hizo sentarse.

–Todos están un poco molestos.

–Es la forma amable de decirme que están furiosos.

–…Si. También conmigo por no detenerte y recuérdame que esa pecosa me las debe.

Harry recorrió con un dedo el rostro de su amigo y lo rozó con su mejilla.

–Estoy de acuerdo. Mira que cometer tal crimen de lastimar este rostro.

–¿Harry?

–Lo siento Draco, yo…

–Si… yo…

Ninguno de los dos continuó y en un mudo acuerdo consideraron que lo que estaban empezando a sentir requería de tiempo y privacidad para explicarlo o… aceptarlo. Mejor no pensar en eso hasta que estuviesen junto en vacaciones.

–Vamos, Severus quiere verte. –explicó Draco.

–Auch.

–Si.

Como si fuese a su funeral Harry caminó hasta las habitaciones de Severus. Draco lo acompañaba para darle apoyo moral, pues él ya había recibido su respectivo regaño y sermón. Ninguno lo notó, pero Ron y Hermione los seguían desde lejos. Harry exhaló para darse valor y tocó la puerta. Entró y saludo.

–Hola.

–Harry. Draco déjanos solo por favor. –pidió el pocionista.

El rubio obedeció y solo palmeó el hombro de su amigo. Pues no solo Severus estaba ahí, si no Sirius y Remus también.

–Siéntate cachorro. –ordenó amablemente Remus.

–Te amamos y cada que tú estás en peligro es una zozobra que no corroe por dentro. –soltó Severus.

–El mundo mágico espera mucho de ti, pero eso solo significa que están equivocados por esperar que un niño… si eres un niño, se sacrifique por ellos, pregúntales a esos hipócritas si ellos darían a sus niños por la paz y te dirán que no ¿Entonces por qué nos lo piden a nosotros? –señaló Sirius.

–No nos quedaremos cruzados de brazos y si lo necesitamos pediremos tu ayuda, sin embargo eso será si no hay más remedio, ¿qué clase de… –Remus titubeó, pero el brillo esmerada en la mirada llorosa de Harry lo convenció de seguir– padres seriamos si te lanzáramos a la guerra solo porque alguien lo predijo?

Harry se talló lo ojos y respondió con voz ahogada.

–Lo siento, pero estaba preocupado…

Severus se acercó al chico y alzó el rostro de este.

–Harry mírame, te dije que no te mentiría ni te ocultaría información, estaba con Albus informando, no fui al Ministerio.

El moreno se abrazó al profesor y sollozo más, Remus se unió al abrazo y Sirius miró la escena sintiéndose un reverendo idiota por no haber creído que esos dos habían cuidado de Harry como su propio hijo.

–Aunque personalmente me impresionó la forma en que combates.

–¡Cállate Black!

–¡Sirius!

Sí era tan sobreprotectores como padres verdaderos de Harry.

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Se disponían a dejar el colegio, contentos de que un año más concluyera. Los Gry buscaron un compartimento vacío y se instalaron. Hermione creyó propicio iniciar la conversación ¿o interrogatorio?

–Vieron que Malfoy no subió al expreso, se fue con Snape seguro que el año que viene regresa marcado.

Harry no dijo nada, pero esa conversación no le estaba gustando.

–Sera un criminal como su padre ¿Verdad Harry? –preguntó Ron.

–No todos se parecen a sus padres o siguen su ejemplo.

–¿Lo defiendes? –cuestionó la chica.

–Pones palabras en mi boca Hermione.

Arremetió serio Harry y la castaña se ruborizó, Harry estaba cambiando ya no aceptaba sus opiniones sin cuestionar y se oponía tan fríamente que la chica corroboró que esas serpientes habían hecho algo con su amigo. Hermione miró a Ron significativamente y este entendió, debían vigilar a Harry.

–Oye Harry, mamá desea que pases las vacaciones en casa ¿no hay problema o sí?

–Le pediré permiso a mis tíos, seguro que me lo darán.

Sonrió el moreno, pero por dentro estaba pensando en una buena excusa para no ir a La madriguera, no deseaba pensar en eso, pero si Narcissa… Draco lo necesitaría y no lo dejaría solo por nada del mundo.

Al llegar a la estación y con los respectivos recuerdos de algunos de los integrantes de la Orden a su tío Vernon, por fin pudieron irse.

–Te recogerán en la salida sur. Vamos. –explicó el robusto Vernon.

Harry caminó feliz, después de todo iría a la Mansión Malfoy a pasar las vacaciones, con Albus enterado de casi todo, tenía toda la libertad de hacerlo.

Mil gracias por la espera:

Guest1 -Gracias-, KhrisTB, xonyaa11, GiBethCullen, Guest2 - Sirius y Severus son todo un caso jejeje-, Chiara Polairix Edelstein, Alexandra Sylvan Daniels, Allison Marie Malfoy-Black, Nozomi Black, kane-noona, Tia-Harribel-sama y mooniemouse27.