Disclaimer applied.
Ligamentos de sangre.
By: Pluma de Cristal
Capitulo trece: Descubrimientos.
«Cómo la necesito. Dios había sido mi más importante carencia. Pero a ella la necesito más que a Dios. »
Mario Benedetti.
La mire a los ojos, intentando descubrir si ella al fin había recordado pero luego de unos segundo de inspeccionar su rostro me dí cuenta de que ella no recordaba, tal vez jamás lo haría...eso también significaba que podría empezar de nuevo con ella, pero ésta vez debía jugar muy bien mis cartas.
—Puede—respondo con una tranquilidad que no siento—nos vimos unas cuantas veces, ¿no lo recuerdas?
Ella asiente.
—Recuerdo haberte visto, por supuesto que lo hago—ella sonríe con amabilidad en mi dirección, pero la incertidumbre se posa en sus ojos y se niega a desaparecer.
—Eso es bueno-le muestro mi mejor sonrisa al tiempo que le guiño un ojo—, creí que me habías olvidado, eso sería bastante malo para mí.
—Oh, si—ríe ella—, no podrías sobrevivir si la hermana de tu novia no sabe de tu existencia.
Entonces mente y corazón se entrecruzan en batalla, midiendo mi reacción, peleando para ver quién tiene más poder en mí. Mente golpea a corazón y todo se vuelve demasiado violento en mi cabeza, pero como siempre mis sentimientos se levantan y se hacen notar por más heridos y apaleados que estén.
—No—niego con la cabeza pero jamás aparto los ojos de ella—, no la hermana de mi novia.
Ella me mira, sin entender, así que continúo:
—No me importaría si la hermana de mi novia no me notara, me importa que tú no me notes.
Ella abre la boca y se sonroja, le muestro mi sonrisa de costado que siempre la hizo ruborizaste y como si el tiempo no hubiese pasado…ella lo hace, se colorea desde su frente hasta su cuello.
Y entonces…puedo respirar.
Luego de soltar ésa tremenda frase, él sólo movió su demasiado-sexy-culo hacía la puerta de la cocina y desapareció. No lo entiendo, sé que él sabe que no lo entiendo. Pero sé que lo conozco, no de las pocas veces que nos hemos visto…es algo más profundo, él es un déja vú que viene a mi mente, pero no puedo ver lo suficiente para entender de qué va todo. Cuando lo veo, algo liquido se posa en mi pecho y se niega a irse…pero cuando se aleja el frío me corta la respiración y…de verdad no lo entiendo.
—¡Lucy!—el grito de mi madre se escucha por alrededor de dos manzanas.
—Ya voy mamá—respondo—, estoy limpiando.
—¡Lucy!—vuelve a gritar, pero ésta vez hay un matiz de ira en su voz—Capian ya se va.
Camino con lentitud hacia donde están todos, mis piernas parecen resistirse a la idea de acercarse a él, era como si me advirtieran, casi pude oírlas susurrar:
"¡Joder, no vayas allí, es peligroso!"
Sabía que Caspian no eran buenas noticias, pero mi curiosidad siempre había dominado mi carácter, ¿por qué iba a cambiar un aspecto de mí que había vivido conmigo mis diecisiete años de vida?
—Adiós, Caspian—me despedí.
Y antes de que se marche añadí:—Realmente espero volverte a ver.
Él me mira como si el mundo se resumiera en mis ojos, sonríe ampliamente enseñando todos los dientes y entonces, con una emoción desconocida susurra:
—Realmente espero que eso suceda, Lu.
Las miradas de todos se posan en nosotros, acusadoras, curiosas, indiferentes e incrédulas…de todo tipo. Y se marcha.
Ésa noche no puedo dormir.
Los días pasaron y por más que me lo negara una y otra vez, la verdad es que quería volverlo a ver; mi cabeza no parecía querer entender que él era el novio de mi hermana, que él estaba completamente prohibido y que lo-qué-sea-que estamos haciendo está mal, aunque no hubiésemos hecho nada, con nuestras palabras estamos dañando a Susan…
Paso una semana antes de volver a verlo, está vez fue en un café, mi novio estaba tratando de enmendar lo roto entre nosotros y habíamos ido allí a hablar. Él estaba sentado en una mesa alejada, en cuanto entre al lugar sus ojos se pegaron a mí como una lapa, como si hubiese sabido incluso antes de que yo entrara al local que allí estaría. Una sexy sonrisa se extiende por su cara y me dedica un giño, respondo a su saludo con una ligera inclinación de cabeza.
Los ojos de Daniel se posan en mi nuca y casi puedo escuchar lo que piensa: "¿De qué me perdí?", el transcurso a nuestra mesa es silencioso y al instante en que la mesera se va con nuestras órdenes me mira directamente a los ojos y estalla la batalla.
—¿Quién es ése tipo, Lucy?—sus ojos chispean, parece incapaz de controlarse—¿Por qué se miraron así?
—¡Dios, Daniel!
—¡No metas a Dios en esto, Lucy!—su voz se eleva—¡Dime quién jodidos es!
Y entonces realmente entiendo por qué nuestra relación está en punto muerto.
—Él es el novio de mi hermana, Daniel.
Parpadea, vuelve a hacerlo unas tres veces más y luego se sonroja…y vuelve a ser el chico del cual me enamoré por unos minutos, deja del lado al chico hormonal e iracundo que ha invadido estas últimas semanas nuestra relación.
Y me pierdo mirándolo, por un rato me olvido de que golpeó la pared de su habitación, rompiéndose así la muñeca, porque no quise acostarme con él; olvido que me ha gritado y tratado mal las últimas semanas, pero demasiado pronto vuelvo a recordar…y todo se cae a pedazos. De nuevo.
—Daniel, creo que esto se terminó.—lo miro a los ojos tratando de calmarlo y calmarme—Esto no va hacia ningún lado, tú lo sabes…hemos tenido demasiadas peleas, jamás tenemos una conversación sin que alguno se enoje y se vaya…creo que es suficiente, ¿para qué presionar algo que no debe ser presionado?
Él aprieta la mandíbula y me mira, cómo lo hace mamá o Susan, como si fuera basura.
Eso me lastimó. Y supe en ése momento que no podría jamás estar con alguien que me mirara de ésa manera.
Fingí que concentrarme en mi café, pero había estado atento a cada una de las palabras que se dijo Lucy con su novio. Hice una mueca de asco, aquél mocoso no podría contar como novio jamás era demasiado...mocoso.
Luego de que ella dijera que se había terminado, una sonrisa amplia se había extendido por mi cara y con satisfacción terminé de un sorbo lo que quedaba del café frente a mi pero ésa alegría fue eclipsada rápidamente, el mocoso se levantó de su sitio y gritó:
—¡No puedes dejarme, Lucy!—y acto seguido la tomó con fuerza de la muñeca, ella no sabía qué hacer, miraba en todas direcciones intentando controlar los daños, y al mismo tiempo soltarse de él.
—Daniel—gimió—, me estás lastimando.
Y eso fue suficiente, me dirigí hacía ellos sin que el mocoso lo notara y de un manotazo le quité su mano de la de ella.
—No esta bien que toques a la señorita.
El mocoso cobarde intentó jugar el papel de valiente, cuadró los hombros y me miró tratando de intimidarme, él trataba de iniciar una pelea y, joder, si él quería pelear conmigo yo pelearía con él. No me importaba romperle uno o dos huesos.
—¡Basta!—gritó Lucy, suspire sabiendo que aunque quisiera molerle la cara a golpes no podría hacerlo, no podría porque ella no me dejaría...me pediría que me detuviera y lo haría, porque ella me hace ser un hombre obediente, me doblega ante sus deseos.
Fruncí el ceño, enojado por no poder hacer lo que quería y girándome la tomé delicadamente de la mano y comencé a caminar hacia la puerta.
—¡¿Crees que puedes irte con mi novia así como así?!—rugió el niñato.
—Seh, creo que puedo hacerlo—me volteé para mirarlo—y si intentas hacer algo para impedirlo, patearé tu trasero; a demás ella no es tú novia.
Y joder, la cara de ése estúpido fue un maldito poema. Lucy me siguió sumisamente mientras atravesábamos la multitud para ir a mi auto.
—¿Te llevo a tu casa?—pregunte con toda la suavidad de la que fui capaz.
Ella respiro, como tratando de calmarse y vi en ella por primera vez a la joven que rescate hace algún tiempo atrás en un parque. Allí estaba, escondida bajo un montón de capas que construyó, pero...estaba allí y yo la recuperaría.
—Sí—contestó con una ligera sonrisa—, es tarde, deben estar preocupados.
—¡Ya está aquí!—gritó Peter.
Entré a la casa con paso cauteloso, todos estaban en el vestíbulo y me miraban fijamente, sus ojos se posarón en mi y no supe porqué me asustarón...los observé a la espera de que estallara la inminente reprimenda, la cuál luego de unos segundos llegó.
—¡¿Se puede saber dónde jodidos estabas?!—chilló mi madre mientras saltaba del sillón—¿Es que disfrutas sabiendo que sufrimos cuando no tenemos idea de dónde mierda estás?
Los mire sin entender.
—Hola, madre—salude con frialdad—, estaba en un café con Daniel...—me trabe un momento y continúe—terminé con él y las cosas se salieron de control, por suerte Caspian estaba allí y...
—¡¿Caspian estaba allí?!—chilló Susan—¿Dónde está ahora?
—Yendo hacia su casa, supongo—me encogí en hombros—. Él fue quién me trajo a casa.
—Y...¿no bajó a saludar?—la voz de mi hermana se transformó en una tenebrosa, la cuál anunciaba cuán enojada estaba, me miró fijamente esperando mi respuesta.
—No—susurré simplemente.
La habitación quedó en silencio unos minutos, el tiempo necesario para que Susan prosesará toda la información y corriera escaleras arriba a gritarle a Caspian por no haber bajado a decir hola.
—Lucy—la voz de mi padre quebró el silencio.—, pensamos que había pasado lo mismo que hace un tiempo atrás...
Lo miré confundida.
—¿Qué cosa?
Mi madre movió la mano con desdén y me miró sobre el hombro:
—Se refiere a cuando te fuiste por dos malditas semanas, niña.
Parpadee nuevamente confundida y busqué desesperadamente dentro de mi memoria, sin embargo no pude encontrar ningún recuerdo de ésas dos semanas de supuesta desaparición, me tabalee y miré a mi madre.
—¿Me fui por dos semanas?
Bufó con frialdad:—Eso dije.
Se dio la vuelta y partió hacia la habitación de mi hermana con la cabeza en alto y agitando las caderas.
La mansión de mi tío está tan lúgubre como siempre, con taaantos colores que parece que un unicornio vomitó. Sonreí ante el sarcástico comentario de mi mente.
—Buenas tardes, Caspian.
Miraz apareció entre las sombras y me sonrió enigmáticamente, parecía estar disfrutando de alguna broma a mi costa, levanté una ceja retándolo a contarme cuál era el motivo de su risa.
—Buenas noches—corregí—, en todo caso.
—Volviste a ver a la mocosa, Caspian—suspiró dramáticamente—sabes que eso no me gusta.
—Es una fortuna para mi, entonces—repliqué—, que no me importe para nada lo que te guste.
Me miró alzando una ceja y sonrió con burla, como si fuera un lobo deambuló a mi alrededor buscando intimidarme, una sonrisa sarcástica se mantuvo permanentemente en mi rostro, demostrándole que jamás me intimidaría.
—Eres un estúpido.
—¿A qué se debe tu cumplido, querido tío?
—Jane se ha ido.
Y en ése instante supe que tenía el camino libre para volver a conquistar a Lucy. Y seguro como la mierda que no iba a desperdiciarlo.
Se dio la vuelta y partió hacia la habitación de mi hermana con la cabeza en alto y agitando las caderas.
«De lejos...también se ama. »
Bueno, estuve muchisímo tiempo sin actualizar y realmente me costó un montonaso (?) poder hacerlo. Pero aquí está. Espero me perdonen. No habrá frase de autora. Mil disculpas por la demora, nuevamente.
Pluma de Cristal.
