Agua
Una neblina vaporosa y algunas pompas de jabón se esparcían en el baño mezclándose con el aroma perfumado del jabón.
A Claude este capricho de Sebastian le había parecido un tanto extravagante, pero al final, como siempre, no se había negado, no podía negarse a esos ojos rojos que le incitaban con una sutil picardía. Además que estaba claro que el cuervo se enfadaría bastante si le decía que no y le echaría en cara que él no le negaba nada, y sus ganas de enfadarlo no eran muchas hoy.
-Espabila.—el araña recibe un ataque acuático que le moja la cara, Sebastian ríe malicioso—¿Qué piensas tanto?
-Ahora mismo en ahogarte, aunque dada la poca agua que hay aquí mejor te estrello contra el borde.
El Phantomhive hace una mueca desdeñosa y le sopla pompas de jabón que el Trancy explota con los dedos. La idea que el cuervo había tenido consistía en que se bañaran juntos; el agua era algo así como simbólico para ellos, pues en el líquido elemento fue donde primero se enfrentaron y lo más importante "tuvieron contacto". Así que ni cortos ni perezosos se colaron dentro de la mansión de otro noble cuya bañera era grande, cuadrada y construida en el suelo con mármol, es decir, perfecta para compartir. Claude agarra espuma en su mano derecha, al alzarla la espuma se escurre por su brazo y cae hasta su pecho perdiéndose después en la bañera, observa a Sebastian a través de una pompa grande que ha dejado en la punta de su dedo índice. La pompa se resbala de su dedo, y en esa fracción de segundo Sebastian se posiciona frente a él mirándole inexpresivo con esos rojizos ojos tan profundos.
Se produce un duelo silencioso de miradas inexpresivas, el agua ondea y el vapor serpentea. Cuando una gota rezagada cae del grifo dorado envejecido y se mezcla con las otras en un plop apenas audible dos pares de ojos se tornan amatistas fulgurantes y sus dueños se mueven en reflejos, como si lo que tuvieran delante no fuera más que un espejo que les devuelve el movimiento.
Si una mano se mueve la otra también, un pestañeo equivale a dos, cada contacto se multiplica. Ambos tocan el pecho del otro, en la zona en la que a los humanos les late el corazón, cavidad vacía en su caso; eso dicen los expertos, pero nadie lo ha verificado hasta el momento. Se quedan quietos, el agua les escurre desde las manos y les moja el torso formando un riachuelo.
Sus pieles son suaves, tersas, lisas, sin imperfecciones y blancas inmaculadas; ninguna piel humana se puede comparar a ellas, sin embargo son frías, no poseen el calor natural que desprenden los humanos, a los que necesitan para alimentarse.
Sebastian deja caer su mano poco a poco, haciendo que resbale por todo el torso y abdomen de Claude, quien, sin embargo, no se mueve y deja su mano en la posición en la que está. Los ojos rojos le miran igual de inexpresivos y pacientes.
-Ven aquí.—dice el araña en un tono neutro y retirando al fin su mano, Sebastian se queda quieto unos segundos, pero termina por acercarse del todo a él.
El mayordomo Trancy le recorre el cuerpo que está por encima de la superficie del agua con los dedos, lo delinea, lo explora, curioso porque ya se lo conoce de principio a fin al igual que Sebastian se conoce el suyo. Cuando termina por delante le pide al ojirrojo que se de la vuelta y continúa por la parte de la espalda.
-...—el mayordomo Phantomhive no emite ni un sonido, está quieto, paciente como una estatua y sólo pestañea de vez en cuando. La espuma resbala por su piel.
De improviso, Claude se detiene a la altura de las últimas costillas y deja sus manos ancladas en ese lugar sin apenas ejercer presión. Sebastian se echa hacia atrás hasta que se apoya en él completamente, dejando su cabeza reposar en uno de sus hombros, el ojidorado hace lo propio reposando su barbilla en el hombro contrario.
-Esto es demasiado relajante para mi gusto...—comenta el Phantomhive tras unos pocos minutos de silencio.
-Tienes razón. A nosotros el agua nos sirve mejor de escenario de pelea.—bromea apenas el Trancy.
-Entonces...—gira la cabeza un poco hasta que le mira—¿echamos un pulso?
-Por qué no. Mientras no destrocemos el baño, porque no me apetece nada ponerme a arreglarlo.
-Tranquilo, prometo ser bueno.—ríe maligno Sebastian volviendo a iluminar los ojos mientras se relame los labios. Claude le imita relamiéndose también.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Bueno...había pensado intentar llegar como mínimo a los 50 así que no me vendría mal una ayudita ^^U aunque sea pequeña. Cositas aparte aunque últimamente no me reviewizais no pasa nada, yo os quiero igual. ¡Nos vemos little demons!
Atte.-Cherry Cheshire ;)
