¡Hola! Bueno, pues de nuevo Lizze con un nuevo capítulo de estos locos que se me ocurren, ya sabéis, los que parecen medio desequilibrados mentalmente jaja.

Tengo una especie de "sorpresa" en este chap, ya que Hermione y Draco hablan por primera vez de posibles sentimientos! :D

Y bueno, sólo decir que hoy estrenaron Harry Potter y las reliquias de la muerte parte 2 y que he llorado como nunca… Así que id a verla ya mismo!

Aparte, gracias por los reviews y los contestaré con el próximo capítulo así que si queréis saber algo o cualquier cosilla que queráis comentarme, ahí tenéis reviews ^^

Aquí os presenta el chap una Lizze con el corazón rotísimo por Fred Weasley (Enamorada!)


XIII- ¿Separados?

Es sábado por la mañana y todos los alumnos se encuentran dormidos en Hogwarts. Todos menos dos jóvenes de séptimo curso y sombrío carácter. Se hallan en el despacho de la profesora McGonagall, para desagrado de Hermione, y junto a la mujer están esperando a Snape.

Tras apenas un par de minutos, en la puerta se adivina la figura de Snape. Camina descoordinado, medio dormido, y no se ha peinado, por lo que el cabello grasiento se encuentra demasiado "punk" para un profesor como él.

-Ahora que estamos aquí… Vamos a proceder a darles la noticia que ambos, estoy segura, esperaban con ansiedad.

Minerva sonríe casi absurdamente mientras mira atentamente a los ojos aún adormilados de los dos chicos, que aún siguen en pijama.

-El profesor Dumbledore me ha informado esta madrugada de que por fin el hechizo Laccio que se les fue impuesto ha desaparecido, lo que significa que… -Se calla un segundo, como intentando prolongar el momento de tensión. Infructuosamente, por supuesto. –¡Ya pueden volver a su vida normal!

Los segundos pasan y nadie pronuncia una sola palabra. Incluso se escuchan algunos grillos acentuando el silencio.

Hermione no hace ningún gesto, pero siente su corazón latir a mil por hora y sus ojos despejándose completamente. A su derecha alcanza a ver a Snape echando una cabezadita sobre la pared del despacho.

-¿Habéis oído, jóvenes? ¡Ya podéis separaros!

El silencio vuelve a extenderse durante una docena más de segundos, hasta que Draco, al atisbar una llama de desilusión en el rostro de la jefa de su casa, decide solidarizarse y esbozar una especie de sonrisa rígida y forzada.

-Qué alegría…

Eso es lo que McGonagall quería oír, porque se levanta y se acerca a Snape, golpeando suavemente su espalda en señal de camaradería y por consiguiente, despertando al hombre que ya se había abstraído.

-Ve, Severus. Le dije que dos alumnos de nuestras casas podían dejar de odiarse para comenzar una bonita y duradera amistad.

-No recuerdo que nunca dijera… -Severus se calla al ver que la profesora no cejará en su ánimo. ¡Les ha despertado a las cinco de la mañana para decirles algo que seguramente los chicos se imaginaban!

Hermione y Draco dirigen lentamente su mirada el uno hacia el otro, y sin saber cómo deberían reaccionar en ese momento, Draco esboza una pequeña sonrisa que a Hermione se le antoja asombrosamente tierna.

¿Puede él ser tierno?

Baja la cabeza, evitándole. ¿Desde cuándo un sangre sucia cruza esa clase de mirada con alguien superior…? Incluso aunque por fin hayan logrado salirse con la suya librándose del Laccio…

Porque sus relaciones no han mejorado desde que están juntos, es más, si cabe han empeorado, si ahora están separados es porque ambos han comenzado a sentir…

Hermione tose ligeramente antes de recordar de nuevo por qué ya no están unidos y sin hacer ruido se levanta.

-Iré a empaquetar. –Se disculpa y después sale de la sala.

Draco se queda quieto un segundo más que ella. El aroma de la joven aún ha quedado impregnado en el aire y se detiene para poder apreciarlo mejor… es una mezcla entre una fruta dulce y algún tipo de helado… Es muy característico, sólo puede pertenecerle a ella…

Tras darse cuenta de lo que está haciendo, musita otra disculpa y sale de la sala a la carrera, sólo le queda una hora aproximadamente con ella y piensa aprovecharla. Quiere que en ese último momento, ella recuerde quién manda...


-Draco… -Harry cuadra los hombros y clava los ojos en su amigo, intentando transmitir confianza. –No hace falta que lo niegues más… Sé lo tuyo con Hermione y… -Carraspea. –Lo acepto y quiero que sepas que te apoyo y te apoyaré… ¡Mierda! ¡No! ¡No! ¡No!

Baja la cabeza, derrotado. Lleva casi quince minutos en las cocinas de Hogwarts intentando decirlo y de ninguna manera suena convincente. Parece que en el fondo estuviera diciendo: "Draco, sé lo tuyo con Hermione y me has traicionado. A partir de ahora aléjate."

Suelta el poco aire de sus pulmones y vuelve a respirar profundamente.

-Draco… Te apoyo, soy tu amigo y… Joder…

Se para de nuevo y repite de nuevo el ritual de respiración. Una vez más, mira con suspicacia a la cara de su amigo y vuelve a empezar.

-Somos amigos desde hace mucho… Draco, sólo quería decirte que tienes todo mi apoyo y…

-¿Harry?. -Luna provoca un bote del cuerpo de Harry, que se gira y practica una sonrisa. -¿Qué haces?

-Ya sabes Luna… a veces me gusta… -Mira a su alrededor, buscando algo para paliar su excusa perfectamente. A su derecha encuentra un pollo asado que parece haber sobrado de la cena y rápidamente coge un grasiento muslo en la mano. –A veces me gusta comer pollo… Es muy bueno para los huesos.

Luna lo mira extrañada y la verdad es que es muy difícil desconcertarla a ella.

-¿A las seis de la mañana? Yo… fui a buscarte a tu habitación, pero me dijeron que habías bajado a la cocina y me preguntaba si querías desayunar ya.

Harry deja el pollo en la bandeja tras haberle dado un par de mordiscos y se aparta de su posición para buscar una servilleta y limpiar la grasa de su mano y camisa. A su espalda queda descubierta una graciosa visión.

-Harry… ¿estabas jugando con ese coco?

-¿Qué co…? –Mira de reojo y de pronto vuelve a colocarse frente al coco que había simulado a Draco todo ese tiempo. –Sí, sí… Cuando bajo también suelo… hacerles peinados a los cocos… Es divertido -Retira rápidamente los espaguetis colocados a modo de cabello y con toda la rapidez que le es posible vuelve a acercarse a Luna y a agarrarla del hombro, escoltándola hasta el Gran Comedor.


-¿Sigues enfadada, Granger?

La voz de Draco rompe el silencio y Hermione deja de sacar las blusas del armario para girarse hasta él.

-Eso depende… ¿tú sigues sin superarlo?

El cuerpo de Draco se tensa casi involuntariamente, esa conversación comienza ya como una trampa.

-¿Superar el qué? –Pregunta con desconfianza.

-Que no esté enamorada de ti… y por supuesto que bese a más personas que tú… Bueno, teniendo en cuenta quién eres… puedo decir simplemente que bese a personas.

-¿Tenías que sacar el tema? Ahora me pasaré todo el día llorando… -Comienza el muchacho cínicamente mientras la mira con una mueca que sólo puede pertenecer a un Draco frsutrado.

-Pues espero que te sea leve, rubito.

Hermione se gira y vuelve a la tarea de sacar la ropa del armario, pero la presencia de él parado tras ella vuelve a hacerla girar.

-¿Recuerdas que dijiste que todo esto era simplemente un juego? –Hermione retrocede… no le gusta esa voz. –Entonces, ¿por qué no simplemente seguimos jugando? A ambos nos gusta, no puedes negármelo. Sería simplemente satisfacernos mutuamente, sin ningún compromiso.

No está seguro de si lo que dice lo dice en serio. Se supone que lo que estaba pretendiendo era tener él mismo el control de la situación, pero por lo que sus propios labios han propuesto… Eso se le puede ir de las manos en cualquier momento. Pero aun así no retrocede. Que ambos se atraen no es ningún secreto. ¿Por qué no aprovecharlo? No puede haber riesgo de que esa atracción llegue a algo más… ¿Verdad?

Draco se acerca lentamente hasta tener el rostro de Hermione a un par de centímetros. Ella sonríe mientras se acerca lentamente a su oído.

-¿Pretendes tenerme a tu disposición cuando quieras, Malfoy…? Porque no lo haría con el único propósito de "satisfacernos mutuamente" ni en un millón de años. –Casi le escupe la respuesta y se intenta apartar otra vez, pero Malfoy ya la tiene calada. Sabe que si hay algo a lo que ella no puede resistirse es a tenerlo cerca, especialmente ahora que se encuentra tan confusa en lo referente a lo que siente por él.

El rubio simplemente sonríe, sin rastro de sarcasmo ni ironía, sin ningún otro sentimiento oculto… Sólo sonríe.

-¿Eso quiere decir que sí lo harías con otro propósito?

La desconfianza crece en los ojos de ella.

-¿A qué te refieres? ¿A amor?

-Lo estás diciendo tú, Granger, si de veras sientes algo por mí no deberías avergonzarte, es natural.

Una mueca de fastidio se instala en Hermione. Menudo ego tiene ese chico. ¿Desde cuándo los roles se han comenzado a intercambiar?

-Puedo chasquear los dedos y un millón de chicos vendrían a hacer lo que yo quisiera, así que bájate de la nube, Malfoy.

Draco se aparta y camina hacia su lado de la habitación, sopesando lo que ella acaba de decir.

-Pero aunque apareciera ese millón de chicos, tú seguirías prefiriéndome, Hermione. El Laccio no ha desaparecido sólo y ambos sabemos por qué lo ha hecho, recuérdalo.

El rubor comienza a escalar por el cuerpo de la Slytherin y se instala en sus mejillas. Ella baja la cabeza para evitar que Malfoy pueda verlo y una nueva inseguridad intenta hacerse hueco en ella. La inseguridad de haber sido descubierta.

-Si lo que quieres es besarme sólo dilo. No tienes que montar la pataleta de que te quiero porque, buenas noticias, Malfoy, yo no quiero a nadie.

-Pues sí, ahora mismo tengo muchísimas ganas de besarte y ya de paso, lograr que te calles. ¿Te parece bien? Al menos yo admito lo que pienso y no me ando con rodeos. Te toca a ti hacerlo también. –Draco se gira y sus ojos rozan los de Hermione. Se encuentran a unos dos o tres metros, pero la misma corriente eléctrica que había aparecido ya en una ocasión, los atormenta ahora.

Ella baja la mirada, terminando el contacto e intentando hacer su expresión inescrutable para la mentira que va a decir.

-Pues yo no quiero besarte Draco, ni ahora ni nunca.

Y tras musitar débilmente las palabras, agarra la bolsa que ya ha terminado de llenar y sin apenas una última mirada a la que ha sido su habitación durante casi el último mes, Hermione Granger vuelve a su cómoda y solitaria cama de Slytherin.


Si ya habéis visto la película, comentadla conmigo en un review ^^

Draco estuvo especialmente sexy ;)