Love Live Sunshine!

El deber de familia

Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.

NdelA: Al inicio no estaba muy segura de cómo hacer este capítulo. Es enteramente YouRiko, aclaró, también aclaró que este cap salio de unos dibujos que ví en el Twitter de heyimpuu. No es en afán de nada, más que de las historias que me invento en mi cabeza al ver sus artes y ya que no entiendo el idioma solo dejo volar mi imaginación.

Tal vez no sea una gran historia, pues he tenido que resumir un poco y aún así no pude hacer todo lo que quería, habrá otro capítulo YouRiko antes de continuar con la línea del DiaMaru y la aparición de Mari y el KanaMari.

Gracias por los reviews, en verdad es bonito leerlos.

Me disculpo si Chika es muy odiosa, pero alguien tiene que ser el malo.

— o —

Estaba jugando a las escondidas con Chika aprovechando que su tiempo de entrenamiento con su padre y el chico nuevo había terminado. Kanan, el chico que acababa de llegar, se había unido a ella y a Chika en sus juegos y era su turno de buscarlas mientras las dos niñas se escondían. You como siempre se había aventurado más allá del jardín familiar y había escalado la enredadera que colindaba con el jardín del templo y se había ido a esconder allí.

El lugar no tenía habitantes, al menos no hasta ese día. El anterior monje se había ido hacía unos meses a un peregrinaje y el templo de quedó solo. Por lo que escuchará de los adultos un nuevo monje llegaría al pueblo y tomaría el lugar. Sólo que no sabía cuándo.

Camino por el jardín llegando a la cerca que dividía la casa del monje del resto del templo. Vio que la hierba había sido posada y se olía un ligero aroma a pan recién horneado que llamó a su estómago. Con curiosidad se acercó a la casa para toparse que había gente dentro, no solo eso, humo salía de la chimenea junto con una voz que cantaba a cierta distancia. Se vio atraída por el sonido y asomándose por encima de la cerca pudo verla.

Era una chica bastante hermosa, vestía un traje de sacerdotisa y su voz llenaba el lugar llegando hasta lo profundo de su mente y su corazón que estaba embelesado con su belleza. Tenía un largo cabello rojizo oscuro que sostenía con un broche de oro en la parte de atrás de su cabeza, además tenía otro del mismo color áureo en un costado de su sien que sostenía un flequillo que enmarcaba su rostro.

Fue sin querer que estando hipnotizada por la música de su voz que se quedó allí sólo mirándola sin apartar su vista. Se le hizo un ser celestial, un pedazo de cielo que decidió morar en la tierra por algún tiempo. Sea lo que sea, había algo divino en ella. Estaba tan embelesada que no se dió cuenta del silencio que se hizo de pronto. Reaccionó cuando un par de orbes color miel se posaron en su persona y de inmediato sus mejillas se tiñeron de rojo y su única reacción lógica fue esconderse detrás de la cerca agachándose toda asustada de haber sido descubierta.

Alcanzó a oír una ligera risa y armándose de valor se levantó para mirar sobre la cerca una vez más pero no la encontró por ningún lado. Se desconcertó. Era posible que todo aquello fuera producto de su imaginación y quizás un fantasma, un hermoso fantasma, se hubiera aparecido frente a ella.

Se puso triste, tanto que quiso llorar. Se llevó las mangas de su ropa y se enjuago los ojos que estaban anegados y a punto de comenzar a derramar sus lágrimas. Estaba así sollozando cuando volvió a oír la risa y al alzar la vista la vio de pie a escasos centímetros. Se sorprendió tanto que al dar un paso atrás se tropezó con sus mismos pies y cayó de sentón.

—¿Estas bien? —la miró preocupada agachándose poniéndose a su altura.

—Eto… eee… —las palabras se negaban a salir y un sonrojo se apoderó de su cara subiendo su temperatura a varios grados.

—Eres lindo —dijo la chica y You negó con la cabeza—, y además tímido —le regaló una sonrisa que prolongó todavía más su sonrojo—. Soy Sakurauchi Riko, mucho gusto —extendio su mano y la pequeña tardó en reaccionar y corresponder al saludo.

—Wa… Wa… Watanabe You —pronunció con dificultad—, y no soy chico.

—¿En serio? —la miró con más detenimiento—. Es verdad, perdona.

—No… no importa —bajó la vista apenada—, suelen confundirme constantemente.

—Bueno es que eres un chico muy guapo —la niña tocó su mejilla para sorpresa de You que la volvió a ver con asombro.

—Por ti sería un chico si lo quisieras —dijo sin pensar y Riko comenzó a reír.

—¡Que lindo! —se acercó depositando un beso en su otra mejilla.

A partir de ese día You comenzó a pasar las tardes después de la práctica en el jardín del templo. Con ella también vino Chika y en ocasiones Kanan también las acompañaba. Se volvieron amigos los cuatro, aunque más estrecha era la relación de ellas tres al ser chicas.

Para sorpresa de su padre, Watanabe-dono, You se ofreció como ayudante en el templo para pasar más tiempo junto a Riko. Así que tuvo que dividir su tiempo entre sus deberes en casa con su entrenamiento como un futuro samurái y sus nuevos deberes. Viendo su entusiasmo Watanabe-dono envío también a su otro aprendiz y ambos comenzaron a servir al nuevo monje. Sólo que Chika no podía quedarse atrás y ella entró de igual forma.

Les permitieron a los tres servir, como ayudantes a You y Kanan y como doncella a Chika. You no sirvió como doncella debido a que siendo la única hija sin más hermanos varones, ella tomaría el lugar de su padre algún día aún con su condición de mujer. Caso contrario de Chika que era la más pequeña de tres hermanas, y había sido la hermana de enmedio, Mito-san, la que iba a llevar esa responsabilidad en su lugar, por lo que ella se preparaba de otra manera.

—Riko-chan —Chika modelo su hermoso traje de doncella ya que saldrían en el desfile por las festividades de primavera—, ¿qué te parece?

—Es muy bonito Chika-chan, te ves muy bien —jugó con su cabello dándole una sonrisa.

—Gracias Riko-chan —se abalanzó sobre ella colgándose de su cuello—, tú también estás muy bonita, hermosa sería lo más correcto.

—Me sonrojas Chika-chan —acaricio su mejilla y Chika la estrecho más en su abrazo.

La niña hundió su cara en su pecho aspirando el aroma dulce de la otra niña que jugaba con su trenza sin dejarla ir. Se oyeron pasos y You apareció asomando la mitad de su cuerpo por la puerta de la habitación donde estaban las doncellas del templo. En cuanto apareció Riko la saludó olvidándose de Chika que vio como los ojos de la niña se iluminaban al ver a su otra amiga.

—You-chan que guapo te ves con ese traje —le ofreció el cumplido y You se sonrojo escandalosamente.

—Claro que no —se rascó la nuca con nerviosismo—, aunque parezco un niño así.

—Bastante pero me gusta de esa manera —se separado de Chika yendo hasta You dejando un beso en su mejilla.

Chika hizo un puchero del que Riko se dió cuenta y del mismo modo le dió un beso en la mejilla para que no se enojara.

—Tú también estás hermosa Chika-chan —las abrazo a las dos para que ninguna se viera echa menos.

—¡Oh cierto! Lo olvidaba, tu padre las está buscando —le dijo a Riko que asintió.

Las tres fueron hasta el templo encontrándose con que tenían visitas. Un hombre de cabellos castaños y mirada serena ambarina estaba con el padre de Riko y junto a él había una niña pequeña que se escondía detrás.

—Hija mía, tenemos invitados especiales —anunció el monje—, Kunikida-san ha venido para celebrar las festividades y ha traído consigo una pequeña visita —dijo haciendo mención de la niña que acompañaba al otro hombre.

—¿Yoshiko-chan? —Riko vio con más detalle a la niña y de dió cuenta de quién era—. ¡Yoshiko-chan! —exclamó y fue a abrazar a la pequeña.

—¿Quien es ella? —preguntó un poco molesta Chika.

—Es mi prima Yoshiko-chan —la sacó de su escondite plantandola delante de las otras dos niñas.

You de manera afable la recibió con una sonrisa y una pequeña reverencia respetuosa, Chika sólo la saludó de lejos sin hacer tanta ceremonia. La niña de cabellos oscuros y ojos rubí dejó de lado su timidez cuando You la tomó de las manos y la arrastró consigo para ir a jugar al jardín. Riko y Chika las siguieron detrás y las cuatro niñas fueron a divertirse como era propio de su edad.

De ese modo comenzaron a crecer juntas, You y Yoshiko se hicieron amigas muy fácilmente, You en realidad era muy llevadera con todos. Por su parte Chika se volvió más estrecha con Riko aunque esta última compartía su tiempo por igual con el resto. Sólo que conforme pasaban los días y los meses, era más notorio que Chika estaba prendada de Riko y Riko de You.

Los celos pronto hicieron su aparición y cada vez que jugaban juntas Chika hacia a un lado a You y la niña terminaba sola pues Chika se llevaba a Riko y a Yoshiko que era la más pequeña de las cuatro. En una ocasión Chika hizo una travesura en el templo y para no ser castigada culpo a You de la falta. En castigo, el monje la hizo cargar una par de cubetas con ambas manos toda una mañana para que aprendiera a respetar. Del mismo modo Watanabe-dono la castigó dándole una tunda y prohibiendole ir al templo.

Riko hizo que Chika se disculpara cuando se enteró de lo que había hecho y a regañadientes le pidió perdón a You. Las cosas se calmaron por un tiempo hasta que de nuevo volvieron a ponerse mal.

Los cinco chicos, Kanan se había unido ese día, jugaban una tarde después de tener una pequeña actividad con Sakurauchi-san donde les estaba enseñando caligrafía. Kanan y You entretenían a la niñas viéndolos jugar. Riko y Yoshiko apoyaban a los dos mientras Chika seguía escribiendo practicando su escritura. Cada vez que una perdía en el juego, que consistía en mantener en el aire una pequeña pelota de tela, Chika le pintaba el rostro. De tal modo que You terminó con la cara llena de rayones y con Chika burlándose de ella por perder tanto frente a Kanan. Riko y Yoshiko habían jugado también pero no tanto como ellos dos.

Eso hizo sentir mal a la niña que después de que se dió por terminado el juego se fue a esconder para no seguir recibiendo las burlas de Chika. Riko regaño a Chika y fue a buscar a You. Fue así que la encontró sentada en un rincón con la cabeza escondida entre sus piernas.

—You-chan —la llamó y la niña alzó la mirada triste para verla—, no tienes que sentirte mal, yo también tengo una marca por haberme equivocado también.

—Si, pero no como yo —dijo aún cabizbaja—. Chika tiene razón, no soy buena en nada y no voy a poder hacer nada cuando crezca.

—Eso no es verdad —se sentó a su lado para acompañarla.

—Claro que sí —volvió a hundir su cabeza—, nunca me volveré un samurái como mi papá y ni tendré el poder o la influencia de la familia de Chika, solo seré un sirviente toda mi vida porque jamás me volveré un guerrero porque... soy una niña… y las niñas no hacen eso y… nunca podré estar con Riko-chan.

—¿Quien dice que no podrás estar conmigo? —acaricio sus mechones castaños y You levantó la cara sin mirarla.

—Chika-chan —mencionó el nombre de su amiga—, ella dijo que alguien como yo no podría estar con Riko-chan. Que Riko-chan sólo se fijaría en Chika porque tiene una mejor posición social.

—Eso no es verdad —habló cerca de su oído—, a mi me gustas tú.

You volteo a verla al oír eso y Riko la recibió dándole un pequeño beso en los labios que la dejó estupefacta. Por un par de segundos que parecieron eternidades su cerebro proceso lo que acababa de suceder. Riko la había besado, a ella. Riko sonrió y You apenas dijo algo entre susurros asombrados y se agachó completamente colorada.

Riko la abrazó y You solo subió sus tonalidades de rojo en su rostro.

Sin embargo, Chika había visto todo eso desde cierta distancia, no demasiada, pues alcanzó a oír toda la conversación. Un par de lágrimas escaparon de sus ojos al ver que la niña que quería para ella estaba correspondiendo los sentimientos de su amiga, ahora rival. Salió corriendo de allí como alma que lleva el diablo y fue directo a su casa a llorar en los brazos de su hermana mayor. Mito-san escuchó lo que pasó con su hermana menor y de ese modo se selló el destino de las tres amigas y las tres familias.

—¿Qué es lo que hace ella aquí? —You dijo enojada mirando a Kanan que solo se encogió de hombros.

—Creí que te gustaría recuperar algo de lo que los Takami te quitaron —se mostró inocente—. ¿No te gusta mi regalo?

—No lo quiero —arrojó la venda que había retirado de la vista de la joven sobre el hombre—, haz lo que quieras con ella, a mi no me interesa.

—¿En verdad? —Kanan sacó un ninjatō y lo colocó sobre la garganta de Riko a lo que reaccionó con miedo—. Entonces no te importará si corto su cuello como se lo merece.

You no hizo ningún movimiento, sólo se quedó viendo a Kanan para después mirar los ojos suplicantes de la joven chica.

—¿Donde la encontraste? —preguntó regresando a Kanan.

—En donde más, en el templo de su familia donde ha sido recluida por Mito-san después de que ha obligado a Chika a casarse con una Kazuno para pactar su alianza —apretó un poco más el filo del arma contra la piel de la prisionera—. Si no la quieres, me encargaré de esta traidora —Riko se revolvió tratando de alejarse de la espada pero Kanan la tenía bien sujeta.

—Al menos déjame oír que tiene que decir —You alejó la espada de Kanan y soltó la mordaza de la boca de la chica.

Riko tosió al ver liberada su lengua y con pesadez en su boca trato de hablar pero no salían las palabras como lo deseaba.

—Lo… lo… lo sien… lo siento You-chan —exclamó y la ira surgió de las entrañas de You.

—¿Lo sientes? Me traicionaste, tu padre y tú me entregaron a los Takami, a mi familia y a mí nos mataron ese día —la tomó del cabello con rudeza y las lágrimas aparecieron en los ojos de Riko—. Ya no soy esa niña idiota que te amaba y te seguía como una ciega.

—Yo no quería… —suplicó—, pero no tenía más opción, You-chan.

—No, ya no soy más You-chan para ti, soy Saito… no, soy Watanabe You-kun y voy a reclamar lo que me pertenece... empezando por ti —la jalo del cabello arrastrándola fuera del lugar llevándose a la chica hasta la tienda que había sido instalada para él.

— o —