Capitulo 13: El plan brillante y la futura venganza.
Edward's POV
Cuando nos teníamos que ir porque era tarde y yo mañana trabajaba temprano, Rosalie, Jasper y Bella nos acompañaron hasta la puerta, y, luego de despedirme de casi todos, fui a despedirme de Bella, sabiendo que por desgracia, me tenía que ir de su lado por unas horas. Me costaba, dios, como me costaba tener que irme de donde se encontraba mi ángel...
-Bueno, creo que es hora de irnos –le dije demasiado triste a Bella.
-Si, por desgracia todos tenemos que ir a nuestras casas –exclamó ella tampoco con un tono de voz alegre- aunque la mía no me queda muy lejos –dijo ella señalando su casa que se encontraba detrás de ella y comenzó a reírse, luego suspiró y agregó- es que la pasé demasiado bien hoy y no quería que se terminase esta noche, ya sabes –y luego se sonrojó leve pero hermosamente.
-Te entiendo, yo también –le dije, acordándome de nuestro baile juntos y de cuando nos dijimos el uno al otro ''Te quiero mucho''. Para mi eso era un gran paso en mi cometido de invitarla a salir. Ya sabía que al menos ella me quería, quizás con el tiempo me amaría tanto como yo la amo a ella.
-Igual, no significa que no nos volvamos a ver dentro de 10 años o algo por el estilo -rió sencillamente y la imité- quizás dentro de esta semana, algún día, podamos arreglar algo, digo, salir a comer, ver una película, irnos de paseo al parque... -dejó inconclusa la frase y se sonrojó. Supuse que sería por la vez en la que nos conocimos, la hize sonrojar un millón y un veces a mi pobre Bellita.
-Claro, si, tienes razón -le dije, pensando más en la respuesta del parque que en cualquiera de las otras- cuando quieras, ya sabes, llámame a mi o a la enana -Alice chilló a la lejanía y Bella y yo nos reimos con un tono estridente- bueno, llámame a mi o a Alice -esta véz no dijo nada.
-Jajaja -volvió a reirse mi Bella con una sonrisita en su rostro a la par y me le uní. ¿Ya dije lo hermosamente fuera de lo normal que es mi Bella cuando sonrié? Creo que si, pero no me harto de decirlo. Y pensar que cuando yo suponía que mi angelita no podía ser aún mas descomunalmente sexy de lo que ya es sin esfuerzo, llegaba esa sonrisa ancha y blanca a su rostro, a juego con sus sonrojos tan predecibles pero delicados, y a la vez tan tentadores para mí. Me daban ganas de llenarle las mejillas de besos, y hacerla colorear aún mas.
Sonreí y respiré aire por la nariz, contento.
No se de donde saqué las agallas para coger su mano entre las mías, y luego las entrelacé la una con la otra. Ella puso sus ojos como platos mirando hacia abajo, luego me miró de frente y se mordió el labio mientras sonreía. Que linda que es cuando sonríe, podría estar observándola mil años y no se quitaría esa sensación extasiada y fascinante que siento al mirarla a ella y a su sonrisa tan bella y única como es ella.
Estuvimos un rato cogidos de la mano mientras nos mirábamos, luego ella se safò delicadamente de mis manos pero aún con la vista sobre mí.
-Adiós Edward, cuídate mucho –me dijo y luego me abrazó, primero me sentí extraño pero luego me invadió la emoción y sonriente le devolví el abrazo estrechándola fuertemente contra mi torso. La verdad me hubiera gustado invitarla a mi casa pero sabía que no podía y que me tendría que ir de ahí de todos modos, me mataba irme de su lado no importara cuan corto sea el lapso de tiempo, siento que cuando no estoy con ella crece un vacío en mi pecho que ella solamente puede ocupar cuando esta aquí, a mi lado.
Un vació que no sabia que existía, un vació que se llenó hasta el tope cuando la vi por primera vez... Y ahí lo comprendí todo.
El vació que ocupa el amor de tu vida.
-Tú también Bella, te quiero mucho, cuídate –le dije sonriéndole, repitiendo lo que me dijo ella antes a mí, aunque me salió una mueca media rara que no sabía que significaba.
Al segundo de indagar sobre que era en mi cabeza, caí en la cuenta. Que imbécil, era algo tán sencillo como la respiración...
Me resultaba algo rarito decirle te quiero, mientras era una palabra tan corta en definición sobre la magnitud de los sentimientos que me hace profesar mi Bella hacia ella, debe ser por eso que la encontraba tan rara en pronunciar, tan carente de emociones, ocultándolas mejor dicho, tan vacía en comparación. Me moría de ganas de decirle Te amo, y asegurarle que ya nada seriá igual entre nosotros, al menos de mi parte, si no mucho mejor. Le diría que puede contarme como su confidente, su mejor amigo, su amante, su novio, su esposo, su todo, que yo jamás me iría del abrigo de sus brazos, que la protegería de todo y de todos los que quisieran hacerle daño, que deberían pasar por encima de mi cadáver antes que le toquen un solo pelo de su cabellera color caoba, pero era imposible decirselo si mi miedo me lo impedía. !PUAJ!, odiaba sentirme prisionero de mi propio miedo, pero tenía motivos de más para tenerlos, si no, no estarían presentes esos miedos y ya le huviera dicho cuanto la deseaba a mi Bella, pero no podía ¿Y si la hacía sentirse incómoda y luego me evitaba por la verguenza? ¿Y si la espantaba? No, debía hacerlo como un caballero, y así es como lo hiva a hacer. Quizás podríamos a ir a cenar, solos ella y yo, y se lo diría todo, o ir a una playa, o a donde sea, pero quiero que sea entre ella y yo, solos, lejos de todos. Tenía el deseo de hacerla sentir como toda una dama, una princesa, mi princesa, y eso hiva a hacer. El romanticismo era la clave y yo sabía al pie del compás lo que tenía que hacer.
Te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo ¡Maldita sea, Bella! no sabes cuanto te amo, pero más no sabes cuanto duele no poder decírtelo vida mía...
Me mordí el labio, forzado ya que quería decirle cuanto la amaba, pero no debía, y me callé la boca. Que siguieran los surruros, pero no saldrían por mi boca hasta que yo quisiera, y ya tenía planeado cuando sería.
Luego de despedirnos, me animé y le di un beso en la mejilla, y al parecer mis labios en una parte tocaron una de las comisuras de su boca, y creo que ella se dio cuenta porque me sonrió y se sonrojó a un nivel imposible de imaginar, luego se dio la media vuelta y se fue hacia la puerta de su casa a grandes zancadas. Yo me quedé inmóvil en mi lugar unos segundos y luego me reí entre dientes, ¿eso contaba como una especie de beso fugaz, no?
¡Dios! sabia tan bíen, la suavidad de sus labios, la carnosidad, ¡Ala mierda!... no hay nada igual en este mundo. Ahora deseo con más ansias probar toda su boca, recorrerla, y que la suya haga lo mismo con la mía. Me relamí los labios y pude sentir todo el gusto de su boca en la mía, sabía tan bien que parecía que aún la estuviera besando, además que no quería que se fuera. Juro por Dios que casi no me contuve y deseé con todas mis fuerzas tomar el rostro de Bella entre mis brazos, casi acunándolo, y estampar mis labios sobre los suyos, comenzando una bellísima danza juntos, que por mi !que no termine más! No me cansaría de besar a mi ángel, eso lo aseguro. Mi Bella, como la extraño, y ni siquiera me había ido de la propiedad de su casa...
Luego a la fuerza y con muy pocas ganas, me tuve que ir hacia mi auto estacionado afuera de la cochera de Bella, Jasper y Rosalie. Así que me subí a mi Volvo y cuando pongo la llave en el auto para hacer contacto hace un ruido estruendoso y luego no se oyó nada más. ¡Mierda! Justo ahora se me viene a romper mi coche, encima con lo que adoro este auto por Dios santo y la Virgen, me dije tristemente haciéndome la idea realista de que se halla averiado gravemente, y no podía ni sopesar la idea de que ese problema no tuviera arreglo alguno. Estaba furioso y completamente fastidiado, así que apoyé la cabeza contra el volante haciendo que suene la bocina del auto varias veces seguidas debido a que seguía golpeando mi cabeza contra ella una y otra vez sin parar.
Las risas de Emmett y Alice eran tan fuertes que seguro se escuchaban en un radio de 10 cuadras a la redonda. Malditos, pensé, se rien de mi desgracia.
-¡Mierda!, ¡Mierda!, ¡Mierda! –dije yo mientras golpeé por última vez mi cabeza contra la bocina y luego me rendí y la apoyé contra el volante.
Ahora las risas eran mas fuertes gracias a mi estúpido berrinche. Nada me sale bién, ¡Demonios! ¿Por qué nada me sale bien? ¿Por que a mí? Primero tengo que dejar a mi Bella y ¿ahora a mi auto? Caray, ¿que hize mal Barba (1)? ¿Que hice yo para que te la agarres conmigo? grité en mi mente.
Escuché un ruido afuera y cuando levanté la cabeza por el vidrio, vi que se abrió la puerta de la casa de los chicos y una muchacha sale de ahí dirigiéndose hacia donde estaba yo, era mi bella Bella, acercándose torpemente como un ángel caido del cielo, hacia un pobre mortal que queda embelesado tras su caminar. Verla me hizo sentir feliz y olvidé toda la frustración que sentía, convirtiéndola por completo en una embriagante felicidad que me hizo sonreír hasta lo inimaginable. Era mi solcito, mi todo, y no quería que se fuera.
-Gracias Barba, te devo una grande, a, y perdón por lo que te eché en cara hace un rato, disculpa -dije en la mente con la vista hacia arriba agradeciendole al Todopoderoso por dejármela unos minutos más, aunque eso me halla costado mi auto. Prefería mil millones de veces a mi princesa, no importa cuanto sea el tiempo que se quede conmigo.
-¿Qué ha ocurrido Edward? –me preguntó Bella extrañada, seguro preguntándose porque estaba aún allí y encima tocando bocinazos a las once de la noche.
-Creo que se averió mi coche gravemente, he intentado hasta llamar a las grúas pero tardan 8 horas en llegar y 1 hora y media en llevárselo –le dije volviéndome a fastidiar aún más que antes por la maldita grúa.
-Bueno, -dijo Bella y se quedó pensando un instante- mientras vemos que podemos hacer para solucionar el problema de tu auto, ¿por qué no entran a casa otro rato? –me propuso y me sonrió tiernamente.
-Claro –le respondí y ella ensanchó su sonrisa angelical.
-Ven, vamos -me invitó mi Bella con una sonrisita juguetona asomándose tirante por la comisura derecha de sus labios, tan carnosos y delicados.
-Santo Dios y la Virgen, es endemoniadamente sexy cuando sonríe tan provocativamente, me mata...
Me había quedado con la boca abierta como una puerta, observándola mientras se me caía la baba -metafóricamente- como un tarado, el tarado que soy. ¡DIOS! voy a quedar completamente como un baboso frente a Bella, Edward, !cierra la boca ya! hice caso a la vocecita de mi mente y mi boca sonó al golpearse la parte de arriba de mis dientes y la de abajo. Bella sonrió mas anchamente, de seguro se habría dado cuenta de que la miraba embobado.
-¡Bravo Edward, Bravo! -Me felicitava sarcásticamente a mi mismo en mi mente- Misión cumplida, solo sirves para hacerte quedar como todo un idiota, observando a Bella, con la boca abierta de par en par. Solo faltaba que se te cayera la baba y cartón lleno. ¡Idiota, idiota, idiota!
Luego, bajé del auto y les hice señas a Alice y a Emmett que vengan adentro porque se rompió mi amado auto, y cuando les dije eso, Alice se reía de mi de y Emmett entre risas, me gritó desde lejos ''¡niño mimado!'' y yo obviamente que bufé con poca paciencia ya cabreado, lo que me faltaba era soportar los juegecillos infantiles de Emmett, pensé.
Antes de entrar a la casa, Bella me apretó la mano cariñosamente en señal de que debía calmarme, luego me sentí mas calmado, con ella a mi lado lo único que sentía era una extrema felicidad. Seguimos caminando hacia el living y nos quedamos hablando mientras reíamos por los chistes de mi primo, ¡cuando no! siempre fue el bufón de la corte, o sea, de mi familia.
Reí y continué escuchando la conversación con atención, solo que con los ojos sobre mi diosa.
Emmett's POV
La verdad, a veces me sorprende lo brillante que soy, me asombra que esa genial idea saliera de mi cabeza. Primero pedí permiso para ir al patio por que mentí diciendo que estaba mareado, a continuación salté la cerca y caminé por delante de la casa atento para que no vean por la ventana, entonces a medida que caminaba me escondía en los arbustos y finalmente llegué hacia el Volvo de Edward, fase uno completa, dije en mi mente mientras reía imaginándome como un agente secreto, el Agente Oso. Luego gracias a mis estudios avanzados de mecánica, desatornille unas partes dejándolas flojas, prohibiéndoles que funcionen correctamente y además le quité le quité el pistón para que no funcione y cuando nos tocó irnos y Edward subió al auto, yo ingresé a la parte de atrás del coche junto con Alice, y lo miraba fijamente, esperando a que empiece a gritar histérico pensando que se averió su querido hijo, digo auto, bueno aunque pensándolo bien… él los trata como si fueran lo mismo, como si tuvieran el mismo valor emocional, así que no tengo porque corregirme.
Mientras esperaba a que reaccione Edward, le conté a Alice sobre mi plan para que nos quedemos a dormir y le dije que Rose me estaba ayudando, ella dijo que no diría nada pero si no la vigilaba mientras esté con Jasper, así que le dije que si mientras cruzaba los dedos de las manos. Obviamente la vigilaría y si llegaba a querer decirle a Edward le contaría una de las muchas cosas que le hizo ella a él, cuando me echaba la culpa a mí la enana, a un pequeño e inocente mini-Emmett, ¡suficiente con los problemas que me creaba yo de pequeño y la enana me echaba la culpa de los ajenos!
Cuando vigilaba a Edward riéndome esperando a que arranque el coche, empezó a gritar, a quejarse y darse la cabeza contra el volante haciendo que se escuche la bocina y yo, me empecé a reír hasta dolerme el estómago pero luego disminuí el volumen de mis risas para que no quede como sospechoso o algo aún peor: que lo descubra todo y luego me asesina cuando sepa que desarmé a su bebé de cuatro ruedas, en serio esta loco con esa maquina, creo que debería ir a un psicólogo.
Luego desde el auto llamé a Rose para que envié a Bella a ver que sucede que no nos íbamos, ya que mi futura novia es cómplice conmigo en mi plan, luego me dijo que convencería a Bella y a Jasper para que podamos quedarnos a dormir por que ''el auto se averió y no tenemos como volvernos''. Con razón la quiero tanto, es inteligente y muy bonita y… es mi todo para no complicarme tanto en palabras.
Me metí tanto en mis pensamientos definiendo a mi osita que pasaron 5 minutos de histeriqueo continuo de Edward, y de repente Bella sale de la casa y se dirige hacia el auto y cuando llega donde estaba Edward él baja la ventana y empiezan a charlar. A continuación Bella lo invita a entrar y él baja del auto y luego se dirigen hacia la casa cogidos de la mano, y después de que Edward se acordara de que Alice y yo existíamos nos hizo una seña con las manos diciendo que entráramos de nuevo a la casa, genial mi plan hasta ahora va bien, me dije sonriendo maliciosamente.
Mi plan fue creado para dos cometidos especialmente: El primero, es poder hacer que Edward le diga a Bella que la quiere e invitarla a salir y ¿Qué mejor forma que quedándose a dormir en su casa? Si ya no lo aprovecha, es un reverendo idiota, y no lo digo ofendiendo es la pura verdad, lo sería si desaprovechara lo que estoy haciendo por él, y eso que yo no soy de hacer favores, pero se nota lo mucho que sufría así que como un buen primo haré todo lo que este en mis grandes manos.
Y como segundo cometido es para vigilar a Alice que no haga nada indebido con Jasper en mi presencia, es que a mi prima se nota que le gusta mucho Jasper y no se que es capaz de hacer, por eso mejor la mantengo bien vigiladita con ojos de águila.
Cuando entramos, a Jasper se le ocurrió una idea que podía llegar a arruinar todos mis planes.
-Rose, ¿y porque no lo llevamos en alguno de nuestros autos? –le dijo Jasper a Rosalie.
-Si tienen gasolina, con gusto los llevaremos –le respondió Rose.
¡Mierda! Me había olvidado de la gasolina, que imbecil que soy, ahora mis planes no saldrán bien, me dije triste mientras torcía el gesto. Luego le llamé la atención a Rose bisbiseándole y le dediqué una mirada llena de precaución, luego ella me susurró algo, pero tuve que leerle los labios sino no la entendía y cuando pude leerlos ella me había dicho ''no te preocupes'' y entonces me calmé un poquito.
Instantaneamente Rosalie, Jasper y Bella se levantaron de sus asientos y fueron rumbo hacia su cochera.
De los nervios que sentía en ese momento comencé a comerme las uñas, ansioso. Mi plan ya estaba completamente arruinado y todo y únicamente por mi culpa, lo había planeado todo con tanto cuidado, ¡Y justo me vengo a olvidar de quitar el Gasoil de sus coches! ¡Una de las cosas más importantes para que mi plan funcione y gracias a mi cabeza de corcho se me olvidó!
Luego de 5 minutos de espera los tres volvieron a la sala, hechos una furia. Yo la verdad no comprendía absolutamente nada, estaba en blanco, así que solo me dediqué a ver como mi plan se caía a pedazos frente a mí.
-¡Desapareció el gasoil de mi Scooter! ¡Mierda! –Gritó Jasper entre el fastidio y el disgusto.
-¡Y también el de mi coche! –Balbuceó Bella entre dientes, también cabreada.
-No hace ni falta decir sobre mi coche –dijo Rosalie con tristeza, aunque esto no podía ser una casualidad.
Entonces, suena mi Blackberry y justo era el tono de mensaje de mi futura osita.
Fui yo, luego de que llegaran de sus compras me metí en el garaje silenciosamente y vacié el gasoil de nuestros coches.
Rosalie.
¡Dios! Mi futura novia es una verdadera genia. ¿Cómo se me pudo haber pasado? Menos mal que la tengo a mi lado. Ahora mi plan era cien por ciento efectivo, nada lo echaría a perder ahora así que sonreí despreocupadamente, poniendo los brazos detrás de mi cabeza.
Estuvimos hablando y llegamos a la conclusión de que no había solución alguna para el auto y de repente Rose hace la gran pregunta del millón. No tenía que esforzarme para saber cual era dicha pregunta, era demasiado obvio hasta para mí.
-Chicos, ya que su auto no arranca y no tenemos como llevarlos, ¿Por qué no pasan la noche aquí? –les dijo Rose y luego me guiñó un ojo disimuladamente. Disimuladamente le levante el dedo índice a Rose en señal de que salió todo genial.
-¡Si! –gritó mi prima mientras abrazaba a Jasper, prácticamente loca de la felicidad.
Yo proferí un gruñido de desagrado, luego Alice se percató de mi opinión y se dedicó a sacarme la lengua y a seguir con lo suyo.
-No lo sé Rosalie, seria mucha molestia incomodarlos de tal manera –le respondió Edward algo avergonzado.
-¿Por qué no te callas de una maldita vez Edward Anthony Cullen? -Me dije a mi mismo, fastidiado sabiendo que se muere de ganas de estar en la casa de Bella y el muy imbècil no lo aprovecha.
-Para nada Edward –le respondió Rosalie con amabilidad- seria un gusto que se queden, ya que ahora todos somos grandes amigos –dijo y le sonrió amablemente –a excepción de algunos… –y revoleó los ojos mirando a Alice y ella se rió por lo bajo, mientras Jasper solo le sonrió entre dientes.
-No te olvides de señalar a alguien por favor, Rose –le dijo Alice mirándola de arriba abajo con los brazos cruzados, por lo cual Rose se encogió de hombros, sabiendo que se refería a ella y a mí.
-Claro Rose, si no les molesta con gusto nos quedaremos. Muchas gracias. –Le respondió Edward, mientras miraba a Bella sonriente, seguro feliz de vivir con ella un día- Luego los invitaremos nosotros algún día a que vengan a casa a dormir.
Ni bien lo mencionó Edward, Alice empezó a saltar y a gritar ''¡Si!'', seguro teniendo la esperanza de que Jasper se quede en casa con nosotros a dormir próximamente, yo hice cara de pocos amigos ante esa idea, no me cayó mucho en gracia, a excepción de la que Rosalie se quede, ante esa idea sonreí maliciosamente, obviamente se quedaría conmigo en mi cuarto.
-Hablando de parejas, todos estamos saliendo con alguien, excepto Edward y Bella, ¿verdad? –Dijo Alice y ya sabia por donde iba la pitufa endemoniada, así que me dediqué a sonreír y a observar el espectáculo- seria bueno que salgan ustedes dos juntos, así estamos todos con parejita, ¿no? –Mencionó Alice riendo malévolamente en dirección hacia Edward y Bella.
Cuando pasaron 5 segundos del comentario de Alice, Bella se puso roja como un tomate y se tapaba la cara mientras que Edward le clavó una mirada cargada de veneno puro ya que hacia poner nerviosa a Bella, aunque ella no decía nada más que la pura verdad, porque ambos dos se mueren de ganas de estar juntos pero no tienen los zapatos puestos como para admitírselo al otro.
-Alice, cállate de una buena vez –le dijo Edward entre dientes, ya cabreado con los puños cerrados.
-Si tengo ganas –le respondió ella y le sacó la lengua de forma burlona.
-Alice por favor… -dijo Bella aún colorada.
-Si Alice, déjalos en paz –le dije y ella me miró confundida- ¿No vez que en cuestión de segundos uno explota del enojo y el otro estalla por la vergüenza?
Hubo un segundo de silencio, y luego todos explotaron en sonoras carcajadas, Alice revolcada en el piso de la risa, Jasper parado a su lado riéndose entre dientes y Rosalie con las manos sobre su estómago del dolor que le provocaba tanta risa, mientras Bella estaba demasiado avergonzada como para articular alguna queja en contra mía, pero Edward si me respondió pegándome un manotazo fuerte en el medio de mi cabeza.
-¡Ouch! –Dije yo llevando las manos a mi cabeza aturdida y dolida- ¿¡Por qué demonios me pegas!
-Te la merecías –dijo un Edward serio.
-Siempre conmigo –dije haciendo un pucherito, cortesía de Alice. Aunque no se por qué pero a ella le funciona y amí no, ¡no se vale!
-Si Emmett, –dijo Edward- siempre todos la toman con el Santo Emmett, ¿no? –exclamó riéndose pero tratando de continuar serio.
-Tu si que me comprendes, primo –le dije sonriente y palmeé su hombro, él por su parte se dedicó a reírse entre dientes.
-Bueno chicos, ¡sigamos con lo nuestro! –dijo Alice ya con los controles de la Wii en sus manos.
-Esta Alice… -Dijimos Edward y yo rodando los ojos.
-No se metan conmigo o ya verán –nos dijo en tono de amenaza la enana. Edward y yo nos dedicamos a asentir y a callarnos la boca, sabíamos de lo que era capaz Alice, y no queríamos enfrentarnos a ello.
Luego Alice complacida de habernos derrotado a Edward y a mì en la Wii, se fue adonde Bella y Jasper, que estaban tomando café en la sala de estar.
Edward's POV
Como detestaba no poder hacer lo que yo quisiera por miedo a lo que Alice me haga. ¡Yo era el mayor y parecía al revés!, un buen día de estos, yo reiré al último...
-Esta enana se pasa de malvada con nosotros –me dijo en un susurro Emmett mientras la veía reír en compañía de Jasper y Bella- ¿No te gustaría darle una cucharada de su propia medicina?
Al instante, mi cara adoptó una mueca malévola y una sonrisa brillante. Hacia tiempo que quería vengarme de Alice por hacerme rabiar con sus bromas pesadas, y con ayuda de Emmett, ella se tragaría sus propias quejas cuando le juguemos una broma de las suyas. No lo pensé dos veces cuando le di mi respuesta.
-Cuenta conmigo para lo que sea primo –le dije y ambos sonreímos, y como un acto reflejo, miramos a Alice.
Ella estaba tranquila bebiendo café entre risas y charlas en compañía de su novio y Bella.
-Disfruta mientras puedas Alice, no sabes la que se te va a venir encima –
(1) Barba: Ya saven, por el estereotipo del Dios barbudo, con la larga túnica blanca jajaj.
WUAOO e.e'
._. Edward se puso re-loquito con el tema del auto no? jajajaja.
y Emmett riendosele de atrás. Jeejejeje :P
._.'' Pobre de Alice cuando se les tire encima Edward y Emmett con una de sus ''bromitas'' jajajaja! :P
jajajaja. Bueno, seguiré editando caps para no perder el ritmo y mi inspiiracion.
Ya que ahora estoy dando los finales en mi escuela u_u'', como los ODIOOO :S! pero bueno, hay que hacerlo igual y blaa blaa blaa... :3'
Besotees! Lola Sartana Pattinson.´
GRACIAS! Besos & déjenmen reviews pliz.
