Después de la conversación con esos niños, Gato sólo tenía una cosa en la cabeza: Debía madurar lo suficiente como para retomar las riendas de su vida de una u otra manera. No podía creer cómo había retomado las cosas desde su llegada a San Ricardo, hasta llegó a un punto en el cual Vio le "llamó la atención" ´por desobedecerla. ¡Dios mío! Esos niños en su corta edad ya habían pasado por tantas cosas y él solo se había dedicado a tomar, pelearse y tener sexo mientras alucinaba… lo cual lo último no estaba nada mal… ¡NO! REACCIONA GATO ESTÚPIDO.

Negó con su cabeza un par de veces para despejar su mente, se acomodó su sombrero con un aire ausente y –suspirando con pesar al recordar a Humpty y a Imelda- caminó por el polvoriento patio y notó a su madre tender algo de ropa vieja sobre una deshilachada cuerda atada entre las duras piedras del muro de piedra. Gato se sintió morir al notar la fisionomía de su madre, estaba tan delgada, su pelo –antes recogido en un apretado moño- ahora estaba suelto e iba libre y despeinado perfilando su ahora anguloso rostro. Su ropa había dejado de ser colorida y ahora era opaca, parchada, con algunos agujeros que suponía que eran recientes. Nuestro literalmente pequeño héroe carraspeó un poco para que su madre volteara a verlo, y no pudo evitar tirarse a sus brazos y abrazarla.

Al acurrucarse en sus brazos no pudo evitar tener una voz ahogada – Mamá… cuanto tiempo… ¿Por qué estas así? Tu ropa… tu rostro… - acariciaba el lloroso rostro de su madre con ternura mientras ella agarraba la mano de su adorado hijo adoptivo-

Mi pequeño… cuánto tiempo, sí hijo mío, muchos años… pero tú ya sabes por qué estoy así, este orfanato… está sin fondos, mis pequeños huérfanos están obligados a trabajar… las mayores… desaparecen, y al día siguiente llega un sobre con mucho dinero, los llaman billetes… ya no sé qué hacer pequeño… - su madre no aguantó tanto dolor y lloró amargamente, Gato ya no sabía qué hacer, pero después de pensarlo un poco, se dio cuenta de que si la clase media estaba mal (como Elías y Vio, que lograron salvarse de todo gracias a vivir justo antes del puente) ya podía imaginarse cómo estaba la clase media y baja, como su madre.

El día pasó rápido entre unas cuantas cucharadas de frijoles fríos, conversaciones animadas, la obvia falta de los mininos que había conocido hace poco, besos maternales y unas cuantas monedas para los gastos del mes. Gato decidió –en vez de volver a la posada de Elías o a los brazos de Sierra- ir a su casa nuevamente, en un pequeño barrio alejado del centro, y de ese horripilante palo de madera salpicado de sangre putrefacta. Saltó a un tejado y se deslizó por el techo mientras tarareaba una canción de una banda que había escuchado en su camino a San Ricardo – Son los niños, son los viejos, son las madres… somos todos, caminando… no te olvides de esto no,no,no… - Saltó sobre una pequeña cúpula de una capilla y apoyó sus manos contra una tubería oxidada, aprovechó el impulso para lanzarse hacia adelante y rodar su cuerpo, entro en una ventana y corrió por una larga mesa hacia otra ventana, aprovecho la bajada para aferrarse a una columna y meterse en un callejón; después de respirar un poco –Ya no era el mismo gato joven de antes- caminó tranquilamente hasta llegar, aunque tuvo que frenar en seco al notar algo… su casa estaba siendo habitada por alguien más.

Entró sigilosamente por la ventana rota donde obviamente había entrado ese escurridizo mañoso chismoso que ahora estaría tumbado ahí… al salir de esa cocina polvorienta, nido de arañas y asquerosas ratas, salió por el pasillo y –espada en mano- saltó dentro de la sala-comedor donde estaba ese… ¡¿SAMUEL?!

SAMUEL QUE CARAJOS HACES EN MI CASA?! Y… ¿Pero qué es toda esta mierda? ¿Velas? ¿Chocolates? ¿"Daysi la muñeca inflable gatuna"? –todas esas cosas y más estaban acomodadas en la sala de nuestro felino, con velas aromáticas prendidas y una pequeña música de fondo para darle "ambiente", y misteriosamente toda la sala estaba pulcra y lustrada, incluso ese nido de ratas estaba disfrutando una feliz vida en un rincón de esa habitación, con una casita VIP hecha a la medida de ratas con una piscina hecha con una olla- Mira mira… -Gato se agarró el puente de la nariz y bajo la cabeza mientras agarraba las cosas de Samuel y se las empezaba a lanzar- lo que sea que hagas aquí… páralo, saca tus velitas, tu musiquita, tu "Daysi la muñeca inflable gatuna", tu librito y… - Mientras Samuel trataba de levantar su pesada anatomía de su puff color melocotón y recogía todas sus cosas tatando de excusarse, Gato no pudo evitar leer el título del libro, llamado Guía para los mejores amigos íntimos principiantes: cuándo la pasión se hace notoria en una amistad Gato soltó el libro y con la cara más póker que pudo poner caminó hacia la ventana, que poseía una cortina larga que llegaba hasta el suelo, una cortina que por alguna "misteriosa" razón tenía una cola blanca sobresaliendo.

AJA! –sacó la cortina solo para ver a Rafael chillar como niña- TODO TIENE EXPLICACION GATO! N-NO ES LO QUE PIENSAS!

Gato los miró unos segundos y después, sin previo aviso, se carcajeo tan fuerte que se tuvo que tirar al suelo a contorsionarse más que bailarina del vientre, agarrándose el estómago y tratando de aguantarse las ganas de orinarse por tanta risa- JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJJAJAJA ES QUE, POR DIOS! USTEDES DOS… JAJAJAJAJAJAJAJAJA Y TU IBAS A…. Y TU TENIAS ESOS CHOCOLATES JAJAJAJAJAJAAJAJAJJAAJAJAJAJAJA DIOS MIO! TODO ERA TAN OBVIO! QUIEN MAS SE TOMARÍA LA MOLESTIA DE HACERLE UNA CASITA CON TABLAS VIEJAS A UNA FAMILIA DE RATAS! JA!

Rafael suspiró y ayudó a levantarse a Gato, mientras este aún se agarraba la tripa ya que le dolía después de tanto reír. –Mira Gato… todo esto tiene una explicación realmente lógica- Dijo Rafael mientras sentaba a Gato en el puff y se paraba frente a él- Mira… nosotros al ver las circunstancias pues… -Gato levanto la palma de su mano haciéndoles un gesto para que parara de explicar- No se diga más, acepto que a ambos les guste que les metan un pene por el culo – Dicho esto Gato volvió a partirse de risa mientras Samuel, ya harto de tanta humillación, con su gruesa mano le dio un bofetón a Gato- YA CALLATE PENDON! Mira Rafael, yo te dije que era una mala idea… sé que ya no hay hembras dispuestas a acostarse con nosotros en San Ricardo y que tampoco tenemos el dinero para comprarlas, pero esto de compartir ya es demasiado!

JAJAJAJAJAJAJAJAJAAJA SIIII RAFAEL! POR QUÉ NO COMPARTES TU CULO CON SAMUEL?! JAJAJAJAJAJAJA- Gato no paraba de burlarse de ese sonrojado par, y no lo hacía por el hecho de ser homofóbico, no señor, sino que la mera idea de imaginar a sus dos mejores amigos en una situación romántica le parecía, lejos de asquerosa, muy cómica. Por su parte, Rafael ya estaba rojo como un tomate así que trato de explicarse- Mira, suena muy gracioso cuando lo oyes, pero en el libro dice Tal vez al inicio a sus amigos les cueste aceptar esta relación, pero como es algo NATURAL entre las almas necesitadas, uno debe empezar por pasos: Paso 1 Burla, Paso 2 Celos, Paso 3... - Rafael no acabo para cuando Gato ya había roto a llorar de tanto reírse, Samuel entonces, exasperado, gritó:

¡¿QUÉ TIENE DE MALO QUE AMBOS QUERRAMOS COMPARTIR A DAYSI Y USARLA PARA COQUETEOS Y ENSAYOS SEXUALES PARA NUESTRAS FUTURAS NOVIAS ARDIENTES QUE MODELEN BIKINIS Y MULTIMILLONARIAS?! PORQUE YO SE QUE ESTAN AHÍ!

Gato se quedó un rato lelo y después dijo – Ah ya…. Para eso es el libro de las relaciones entre amigos que te llevan a otro nivel… ohhh…. JAJAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA

Y así se pasó la mayor parte de la noche, entre risas y burlas por parte de nuestro felino hacia sus dos asociales amigos.

Sé que hace mucho que no actualizo, la verdad no sé qué me pasa… he tenido problemas. Muchas gracias a los que me leen y feliz nuevo año a todos LOS QUIERO!