La niña de mis ojos

por TokioCristal


MUCHAS GRACIAS A YSSAREYES48 (la verdad que sí :), saludos!), A FLAKIS (todo es un entrevero de situaciones, es como el juego del teléfono descompuesto jajajaja nunca terminan de coincidir, espero no haber tardado tanto en la actualización :), te mando un calido saludo!), A BRIGGE (Armando es muy excéntrico jajajja Darien tiene su lado pervertido bien guardado, espero que te hayas recuperado del trauma… porque vienen cosas peores mwahahaha jajajaja besos! :) ), A FAN (me matan tus comentarios jajajajajjaja eres muy ingeniosa jajajaja tengo apartado hacia un lado lo del parachoques en el buzón de sugerencias, ahora también tendré en cuenta lo de las whiskas para cuando aparezca Luna jjajajaja muchas gracias! PD: Creo que Messi va a seguir practicando con tu hígado), A SAILOR FRANIA (Serena por ahora va ganando como las mejores jajajjajaja Si es lo que piensas sobre lo que yo creo que piensas que pienso que tú piensas: puede que tengas razón sobre el cristal del plata… Nunca antes me habían pedido matrimonio, quiero el 99,9% de todas tus cosas jajajajjaa y un 50% de tu 1%. ¡El Mamorusa es vida! jajajajjaja todas juntas haciendo porras: ¡mamorusa, mamorusa, mamorusa!...),A ELSY 82 (por ahora haré sufrir un poco más a Serena, pero ya verás que va a ser la que mejor va a salir parada dentro de algunos pocos capítulos. Seiya es un aprovechado sí, vio luz y se asomó jajajaja Muchas gracias, que Dios te bendiga, espero que andes bien y que tengas un bonito día! :) )


En la secundaria de Serena entregaban todos los años becas universitarias. Algo bastante común, sino fuera porque este año concederían becas internacionales a cinco de los mejores estudiantes: Serena Tsukino estaba considerada dentro de uno de los puestos.

Darien no daba crédito a lo que escuchaban sus oídos, mientras Rin y los demás profesores lo debatían. ¿Acaso ya era el día de los inocentes…? Porque de verdad se oía como un chiste de muy mal gusto.

La joven fue la peor pesadilla de los profesores durante los primeros años de secundaria pero después de que Darien se involucró dentro de su vida, las calificaciones de ella habían dado un rotundo giro, aunque más que giro se elevaron hacía arriba. Prácticamente eran perfectas.

Rin, la directora, consideraba que entre tanta pereza acumulada seguramente existía un verdadero genio que nunca había sido explotado en un ciento por ciento. Todo venía a consecuencia de un artículo muy interesante que había leído "Seis señales absolutamente científicas de que podrías ser un genio sin saberlo."

Además era partidaria de una frase atribuida a Einstein: "Si una mesa repleta es una señal de una mente repleta, entonces, ¿qué debemos pensar de una mesa vacía?" Mientras algunos estaban mecanizados como robots a seguir normas sociales, Serena parecía una regla a la excepción. Un ser vivo incomprensible. Ella con su torpe andar, siempre impuntual y con una tendencia a dormirse en clase que ya se había convertido en su distintivo. Sin embargo, al ser Serena Tsukino, no era algo muy certero de saber.

Los profesores optaron por ir con tiento. Le harían algunos exámenes para ver si ella estaba académicamente apta para la beca, independientemente de que la beca también exigía desde la universidad un examen de evaluación.

¿Y quien había sido estipulado entre todo los profesores para darle la gran noticia a la joven Tsukino?

Sí.

Como si el destino estuviera en su contra…

Cabello negro y ojos azules. Atractivo, joven e inteligente.

Darien. El que era a veces Chiba, a veces Shields.

Prefería ir a hablar con la familia Mizuno (Amy, una chica misteriosa, tímida e inteligente, que llegó a tener como alumna), o los Taylor (Kelvin, no era necesario entrar en detalles, el chico se lo merecía), también estaban los Kino (una tal Lita que no conocía) o los Satoro (no sabía ni el nombre) considerados dentro de las becas, pero no, debía ir con los Tsukino, sólo por la simple razón de que él fue quien sacó a relucir el lado más brillante de Serena. ¡Debía ser él quien le diera la noticia sobre la beca a la familia! (en eso concordaban los odiosos profesores)

Y allí se hallaba Darien, con todo el valor acumulado, golpeando la puerta de la casa de los Tsukino.

—Bien, seguro no hay nadie —aseguró con voz de nada, dándose media vuelta.

Bien, ¡ya había cumplido con lo que tenía que hacer! Nadie se encontraba en la casa de Serena, no era culpa de él. Iba a hacerse el desatendido sobre esa cuestión de la beca que, sin admitirlo, le causaba cierta… ¿felicidad?, ¿tristeza?

No estaba seguro. Capaz que había un punto intermedio, balanceándose entre un "estoy orgulloso de ella, se lo merece", y un dubitativo con tintes melancólicos "se va a ir lejos, tal vez no la vea nunca más..."

La puerta se abrió de par en par.

—¿Darien?

Escuchó ese dulce timbre, tan afrodisíaco como el canto de una sirena pero que últimamente le resultaba odioso. Endureció sus facciones y giró sobre sus propios pasos, atreviéndose a mirarla frente a frente.

—Buenos días Tsukino —saludó de modo formal, intentando mantener las distancias—, ¿se encuentra tu madre en casa?

Serena frunció el ceño. No le gustó ese tono formal. Era como sentirlo completamente distante, como si fueran sólo dos desconocidos...

... y no quería enfurecerse pero: ¡A excepción de la única vez que le preguntó por los rasguños, en ningún momento posterior se preocupó por saber cómo se encontraba ella! Apretó con fuerza el picaporte. Lo bueno es que el ojo amoratado ya estaba curándose rápido y que ya no tenía ningún rasguño en el rostro…

Quiso gritarle que "no", que nadie en esa casa lo iba a atender, pero se contuvo. ¿Y si mejor le cerraba la puerta en las narices? Podía hacerlo, nada ni nadie la detendría.

—¿Para qué quieres hablar con mi madre? —cuestionó con actitud prepotente.

—Me mandan del instituto. También tengo que hablar contigo.

El temple de Serena se derrumbó, asomándose la sorpresa.

—¿Conmigo? —preguntó sin creerlo.

—Sí, contigo.

La rubia observó pensativamente ambas sombras retratadas en el suelo y con un leve asentimiento se apartó de la puerta, para dejarlo entrar. Darien entró. Serena cerró la puerta y se dirigió directo a la cocina. El hombre se mantuvo parado como una estatua, como un militar esperando ordenes de un sargento. Pero el deseó de mirar a su izquierda pudo más. Sus ojos se retornaron calidos al analizar la fotografía de una niña adorable. Niña que hoy en día medía un metro sesenta y que le ocasionaban ciertos malestares que las personas más románticas atribuirían como "amor." Un leve cosquilleó se extendió por todo su pecho, sonriendo con nostalgia. En aquella fotografía se veía tal como la recordaba cuando la vio por primera vez en el cementerio.

A los minutos apareció Ikuko, acompañada por Serena.

—Oh, señor Chiba, cuánto tiempo —lo recibió amablemente la señora y ama del hogar.

—Es un gusto volver a verla señora Tsukino.

—El gusto es mío —se apretaron escuetamente las manos en ademán de saludo—. Vamos a la sala —indicó señalando el lugar.

Se dirigieron hasta allí. Darien sentándose en el sillón chico y Serena con su madre en el sillón grande. Repentinamente, antes de que el hombre pudiera decir algo, Ikuko se levantó.

—Me disculpa unos segundos, pero tengo que hacer un llamado muy importante.

Darien asintió e Ikuko se dirigió hacia la planta alta de la casa. El ambiente se retornó pesado. Serena lo miraba con ganas de matarlo. Darien directamente no la miraba pero fue el primero en atreverse a comentar algo.

—Que bueno que tu ojo esté curándose…

Las manos de Serena se cernieron contra su falda estampada con flores y lo observó con mucho reproche.

—Ya sabes que fue culpa de tu novia —susurró entre dientes.

El ceño del hombre se arrugó.

—Mi "novia" no te hubiera pegado sino la hubieses provocado.

El pecho de la rubia se infló al oír esa defensa de parte de Darien.

—¿Así que ahora la defiendes? —cuestionó sin ocultar el malestar que le generaba.

Darien la miró a medias.

—No, no estoy a favor de ninguna de las dos. Ambas se comportaron de una manera muy inmadura.

—Odio cuando usas ese tono de voz maduro y superado… Te oyes soberbio.

El hombre suspiró profundamente y con expresión altanera aclaró:

—Primero del todo no somos nada como para que me eches en cara mi actitud, segundo del todo yo podría empezar a echarte cosas en cara que sí son verdad y no conjeturas que me he creado en la cabeza sobre diversas situaciones, como sí lo has hecho tú —la miró directamente a los ojos y, aunque su mente le decía que debía parar de hablar sus labios no lo hicieron, continuando con su verborrea—… empezando con aquella vez cuando empezamos a salir que aceptaste tener una cita con Seiya, o todas las veces que dejaste que Seiya inocentemente te besara, o cuando inclusive aceptaste salir otra vez con él y como de esa manera terminaron durmiendo juntos… —cesó de hablar por tres segundos y sin poder contenerse admitió—, ¿te parece que a mi ese tipo de cosas no me duelen? Perdón, lo que trato de decir es… —apretó los labios con fuerza y exhaló—. Olvídalo. En fin, por tercer punto te digo que cualquier problema que tengas que vayas y lo hables con el "obtuso", perdón, tu novio…

—Para tu información señor "obtuso" —resaltó con ironía, intentando controlar las ganas de lanzarle el florero por la cabeza—, primero, apenas te dejé abiertas las puertas aprovechaste para ir corriendo detrás de Mina...

—¡Eso no es verdad! Estando contigo jamás he ido detrás de Mina, inclusive cuando estuve amnésico y solo la recordaba a ella, prefería estar contigo. ¡Nunca desconfié de ti durante aquellos momentos en los que no recordaba nada! Dejé inclusive que te involucraras en mi vida de forma intima, siendo yo una persona desconfiada. Te reconozco que parte de mi accidente automovilístico sí se debió a los celos enfermizos que me cegaron, pero yo cuando fui a Estados Unidos te dejé la posibilidad abierta de que hicieras lo que quisieras en tu vida, pero no por eso iba a dejarme de sentir afectado o dolido. Al ver los tabloides pensé que finalmente estabas empezando una relación con Seiya y sólo necesitaba la confirmación del idiota para apartarme de tu camino, porque consideré que tú eras muy joven y querías entablar relaciones con gente de tu edad, pero Seiya aquel día, en el apartamento, no me dijo que estaban saliendo juntos, por eso me sentí tan mal, porque a pesar de todo tú me seguías esperando.

Los labios de Serena tantearon un par de segundos, siendo tocada internamente por los reproches de Darien, pero no se achicó y continuó defendiéndose:

—Ok. Veamos… yo… no estoy de novia con nadie, sí, reconozco todo lo que me dices sobre Seiya, hubo un tiempo en el que me llego a... digamos... "agradar" pero nunca estuve enamorada de él ni fuimos pareja…

—¿Ves lo que trato de decirte? —saltó de inmediato Darien—, ¡A mi Mina jamás me gusto pero a ti Seiya sí!

—No me gusto nunca Seiya. Yo siempre lo quise como amigo. Voy a corregirme sobre algo que dije antes porque no me estoy explicando bien. Reconozco casi todo sobre lo que me acusas menos una cosa: yo jamás me he acosta… ah…

De repente Ikuko entró en la sala. Darien y Serena recuperaron la compostura, como si jamás hubiese existido una confrontación entre ambos. La mujer los miró de manera curiosa.

—¿De qué estaban hablando?

Darien se apresuró a responder.

—Estábamos intercambiando opiniones sobre el guión de una nueva obra teatral. ¿Cierto "infiel" Serena?

—Cierto señor "obtuso" Darien.

Ambos se largaron a reír nerviosamente.

—Oh, ¿una nueva obra teatral?

—Eh… sí, sólo que esta vez… es… una obra que están por estrenar en el instituto y… es… solo para los alumnos —mintió Darien.

—¿Serena harás algún papel? —preguntó Ikuko sentándose a su lado.

—Voy a estar de decorado —respondió cruzando los brazos contra su pecho—, es para el único papel que sirvo, ¿no, profesor Chiba?

Indirectazo ninja hacia Darien.

—Pues yo pensaba que te quedaba mejor el papel de mujer infiel.

—Y a ti el de hombre despechado.

Volvieron a largarse a reír nerviosamente. Ikuko miró el rostro de uno y luego el de otro.

—¿Y de qué trata la obra?

—Es como un análisis de las relaciones que existen hoy en día. Las diferencias que hay entre los jóvenes de antes y los de ahora —explicó, aunque era una mentira bien ancha, ya que no existía ninguna obra teatral.

Serena asintió apoyándole en la cuestión.

—Oh, pues las cosas ha cambiado demasiado durante estos años... —comentó Ikuko rememorando en su mente sus tiempos mozos.

—Sí, sobre todo las relaciones amorosas. Hoy en día no funcionan porque la juventud no tiene respeto por nada.

—Pues tiene mucha razón…

—¡Mamá!, ¡él no tiene razón en nada! —exclamó Serena sin ocultar su malestar.

—Tú madre dice que tengo razón —dijo Darien con un leve asentimiento.

—Sabe —comenzó a comentar Ikuko—, mi hija Serena estuvo saliendo con un chico de nombre parecido al de usted…

¿Estaba desatándose un terremoto? Porque a Darien se le empezaron a mover las paredes al escuchar ese comentario de parte de su ex suegra.

—Ah, ¿sí?

—Si, se llamaba Darien Shields. No lo llegué a conocer, sólo una vez hablé con él por teléfono.

Darien intentó hacer memoria. No recordaba haber hablado con Ikuko por teléfono. Al regresar su memoria también se habían ido de paseo algunos detalles pequeños respecto a lo que sucedió después del accidente.

—Lo bueno es que ella terminó con él. No sabe como la hizo llorar mientras salían… —admitió con cierta tristeza.

—¡Mamá! —gritó Serena con las mejillas rojas—, ¿por qué le cuentas esas cosas?

—Es que el señor Chiba tiene razón, Serena. Ni los hombres ni las mujeres de hoy en día se toman las relaciones en serio.

Darien se movió incomodo en su asiento y con una sonrisa amable pidió:

—Si no le molesta me gustaría dejar de lado esta conversación.

Ikuko asintió. Serena suspiró aliviada.

—Bien, ¿le apetece un café o un te?

—Sí, mamá, le apetece —se atrevió a responder Serena por Darien—, ve a la cocina y trae también mis galletitas de adentro del horno.

Ikuko se levantó de su lugar musitando un "ya vuelvo." Darien y Serena volvieron a verse con reproche.

—No quiero hablar más —pidió él sin ocultar lo mal que se sentía.

—Primero quiero que sepas que siempre buscaste pretextos para estar conmigo.

—Sólo he intentado protegerte... Eres muy joven...

—No, sólo has estado protegiéndote a ti de mí, como si yo fuera una energúmena, un gato negro que trae mala suerte.

—Eso no es verdad —replicó ofendido.

—Cuando éramos novios le decías a tus amigos que Beryl todavía era tu novia.

—Tenías dieciséis años, no podía decirle a nadie la verdad.

—Además te acostaste con ella, aquella vez que fui a buscarte a tu apartamento y los dos recién estaban saliendo de ducharse… ¿lo recuerdas?

—Yo no me acosté con Beryl aquel día.

—¡Claro que sí!

—Está bien, cree en lo que quieras, al parecer nunca llegaste a conocerme bien. ¡Aparte me la mencionas, sabiendo el mal trago que me hizo pasar!

—¡Si! Te conozco bien, por eso se que siempre has querido estar con Mina, ¡porque hasta tenia la llave de tu apartamento en aquel entonces!

—¡Me la robó!

—Además cuando estabas amnésico sólo la recordaste a ella.

—Eso no es verdad, ¡no lo es! Porque a pesar de todo lo malo yo te he amado y te amo solo a ti y a nadie más.

Serena lo miró impactada. Darien se dio cuenta de su error. Se había dejado llevar por sus emociones. Los labios de él titubearon queriendo refutar lo que acaba de decir pero de su garganta no salio la voz.

—Darien... —musitó Serena con temple calmado y con las mejillas sonrosadas—, he esperado tanto tiempo para que me dijeras otra vez eso...

Se le aguó la mirada. Se sentía feliz. Darien, mientras tanto, miraba hacia cualquier punto al azar menos a ella. Se sentía como un crío que acababa de declárasele a la chica que le gusta.

—Yo...

—Darien... Yo lo siento tanto, me he dejado llevar por mis celos...

Darien siguió sin mirarla. No quería hacerlo, porque se iba a derrumbar en emociones y no estaban en una situación apta para que sucediera.

—Yo... Yo creo que es el momento para que sepas que yo jamás... Jamás te he engañado... Yo no tuve sexo con Seiya, era mentira, de verdad quería que recuperaras tu memoria y... cuando me preguntaste si había dormido, en el sentido de que si tuvimos relaciones, pues yo solamente asentí... Perdóname por favor. Eres el único hombre al que he deseado de esa manera tan intima...

Levantó los ojos y pudo ver la verdad detrás de la mansa y cristalina mirada de Serena. Antes de que pudiera decir algo, Ikuko entró a la sala.

—Bien, acá traje café, las galletitas recién horneadas de mi hija y unos pastelitos —dijo dejando una bandeja encima de la mesita ratona, para luego sentarse a lado de su hija—. Señor Chiba, ¿usted ya no trabaja mas como profesor?

Darien parecía perdido entre sus pensamientos sin dejar de contemplar a Serena.

—¿Señor Chiba?

—No, soy medico ahora —contestó de manera robótica.

—Ah, pero que bueno, tiene dos títulos.

—Ya estoy por tener el tercer titulo.

—Inteligente y guapo además.

Las mejillas de Darien se encendieron y rió con suavidad, mirando a Ikuko.

—Como me encantaría que mi hija fuera tan aplicado como usted.

Serena refunfuñó por lo bajo.

—Igual debo agradecerle, porque desde que usted ha sido su profesor ella ha mejorado bastante en su nivel académico. Antes de cada examen siempre lo mencionaba con mucha admiración. ¡Para ella usted ha sido su gran ejemplo a seguir!

—¡Mamá! —exclamó avergonzada Serena.

—Muchas gracias señora Ikuko pero considero y como siempre le he dicho a su joven hija que... ella es especial y única a su manera —admitió, guardándose algunos comentarios para él, y de esa forma optó por dar la noticia, deseando irse lo antes posible de allí—. Y habiendo dicho esto, vengo del colegio de Serena. Este año están dando becas para estudios terciarios en el exterior. La cuestión es que yo al haber sido tutor de Serena notaron muchas mejorías en ella, y me dieron el honor de ser quien tenga que decirles... —hizo una pausa— que a Serena le están ofreciendo una beca para estudiar en Francia.

La señora Ikuko se sostuvo del espaldar del sofá y con la otra mano el pecho.

—No lo puedo creer —admitió con tono sofocado.

Serena se mantenía en shock sin poder creérselo. Darien se levantó inmediatamente al ver la reacción de su ex suegra, temiendo que le diera un soponcio. La abanicó con una revista que se hallaba encima de la mesita.

—Serena, ve por un vaso de agua.

Serena salió de su ensimismamiento y asintió como un robot, yendo apurada a la cocina y al instante regresando con el vaso.

—Tome Ikuko, beba un poco —le ofreció Darien.

La mujer sostuvo el vaso.

—Mi Serena —susurró con lágrimas en los ojos—, estoy tan orgullosa de ti.

Serena empezó a emocionarse junto con su madre.

—Mama —musitó sollozando y junto con Ikuko se fundieron en un tierno abrazo, intercambiando palabras de aliento y amor.

Darien sonrió levemente al ver la escena. Le hubiese gustado tener a su madre a su lado y que estuviese con él en determinadas etapas de su vida, aconsejándolo cuando lo necesitara, cuidándolo en la tristeza y compartiendo su alegría.

Serena levantó su rostro llenó de lagrimas, separándose de Ikuko y, sin que nadie se lo esperara, abrazó a Darien, escondiendo su rostro en el pecho de él.

—¡Muchas gracias Darien!, ¡de verdad muchas gracias!

Deseó que a Ikuko la secuestrara una luz paranormal y que se la llevara a un planeta bien lejano a este. Él era manso ante los afectos de Serena… Sin embargo, no se podía permitir muchas muestras de afecto frente a Ikuko. No supo que hacer, así que actuó por inercia, sosteniéndola de los hombros y apartándola. Bien, en realidad no era lo quería hacer pero estaban frente a la señora Tsukino y no quería que lo viera de una manera sospechosa. Con una calidez que no pudo encubrir, le respondió:

—Serena estoy muy orgulloso de ti.

De verdad que sí lo estaba. No podía aparentar más frialdad. Estaba muy feliz de verla feliz, aunque significara que ella se fuera lejos y que no la vería por mucho, mucho tiempo.

La mirada de la rubia brillaba junto con lo sonrosado de sus mejillas.

—Gracias Darien. En algún momento te lo compensaré.

Las mejillas del hombre se encendieron y más cuando ella se puso en puntas de pie y le dio un casto beso en la mejilla. Era tanta la felicidad que tenía Serena que todo enojo se disipó como arte de magia y no caía en cuenta sobre lo que estaba haciendo. Volvió a abrazarlo con fuerza. Darien empezó a reír nerviosamente ante la inquisidora mirada de Ikuko.

—Bueno, yo sólo vine a decirles eso… —dijo volviendo a apartar a Serena—. Ya me voy.

—Oh, no, no, quédese un poco más. Esto hay que festejarlo —dijo Ikuko levantándose del sillón.

Bueno, en realidad si quería quedarse. Pero mirándolo desde otra óptica, desde otro sentido literal: él quería permanecer para siempre a lado de Serena. Sin embargo, no quiso analizar la cuestión por miedo a que desatara una guerra interna entre su relación con Mina y sus sentimientos hacia Serena. ¡No podía! Lo hecho ya estaba hecho...

Desechó la invitación y las mujeres lo acompañaron hasta la puerta. A partir de acá fue cuando todo se distorsionó y transcurrió en cámara lenta. Justo cuando iba a inclinarse para besar la mejilla de Serena, ella envolvió los brazos sobre su cuello y lo besó con extrema ternura. Darien cerró los ojos por inercia, dejándose llevar. Eso no era lo raro del asunto, lo extraño era que Ikuko estaba presenciando la escena.

—Mi Darien... —suspiró Serena apartándose levemente de él.

Las mejillas de Darien ardían de lo rojas que estaban.

—Me tengo que ir... —sólo atinó a decir sin atreverse a mirar a su ex suegra.

Serena lo volvió a besar fugazmente para luego apartarse. Él levanto la mano en ademán de despedida y, sin decir más nada, se marchó totalmente avergonzado por lo que acababa de pasar.

—Es adorable, ¿no, mamá? —preguntó la rubia mientras cerraba la puerta—, ¡y me ama!

Ikuko no caía en cuenta sobre lo que acababa de pasar mientras veía a su hija danzar felizmente por todos los rincones de la casa.


2:55 a.m

Casa de los Aino

Todo estaba ambientado para la ocasión. Las cortinas cerradas. Las luces tenues de las velas y el pentagrama dibujado con sal sobre el suelo. Se sentó en el medio y puso la tabla de ouija frente a ella. Respiró hondamente y cuando el reloj marcó finalmente las tres, presionó play en su grabadora y comenzó el ritual. Puso el dedo índice sobre el indicador.

—¿Hay alguien ahí? —cuestionó.

No sucedió nada ni el más leve movimiento.

—¿Hay alguien ahí? —volvió a insistir.

Nada pasó.

—Bien —suspiro con calma y contó hasta diez—, mi nombre es Mina Aino... y quiero saber si Artemis o Luna están ahí.

Repentinamente el indicador se movió a "Hola." Mina sonrió anchamente aliviada. Finalmente había podido comunicarse con ellos y de esa manera podria preguntarles sobre todo lo que estaba pasando con Darien Chiba. Sospechaba que había un trasfondo oscuro en todo ese asunto.

—Hola —saludó animada—, ¿eres tú Artemis?

El indicador se movió hacia "no."

—¿Eres tú Luna?

El indicador volvió a moverse hacia "no." La sonrisa de Mina se desdibujo y un extraño escalofrió bajo por su espalda.

—¿Q... Quién eres?

El indicador deletreó: A.D.I.V.I.N.A.

—¿Eres... eres alguien bueno?

El indicador se movió a "no."

Mina se largo a reír por los nervios.

—Seguro soy yo. Debe ser mi subconsciente...

El indicador se volvió a mover disparando hacia diferentes letras

—Ríete... —leyó la primera palabra- ahora porque... —pausó conteniendo la respiración— después no lo harás...

Mina respiró hondo y acumulando coraje se atrevió a responder.

—A mi nadie me amenaza, ¡tabla estúpida!, ¡quiero que sepas que soy la mujer más bella, intrépida y valiente del planeta tierra!

Alejó su dedo del indicador. Este se comenzó a mover solo ante los sorprendidos ojos de Mina.

—No... —leyó intentando controlar el temblor en su voz— mires a tus espaldas...

Las luces de las velas se apagaron, quedando todo a oscuras. Sus cinco sentidos se pusieron alertas. Sintio una respiración en la nuca.

—¿Qué... Qué eres? —cuestionó intentando mantener el valor.

Escuchó una risa distorsionada y diabólica.

—Dentro de algunos años lo descubrirás... —pausó unos instantes— ... hermosa Sailor V...

—¿Sailor?

De repente unos ojos rojos inyectados en sangre la miraron de frente entre toda esa oscuridad. Mina omitió moverse un solo milímetro. El ente no tenia nariz y las orejas eran puntiagudas. Miró un poco más abajo y se sobresaltó al ver que la mitad del cuerpo era el de una cabra.

—Tú, ella y el otro idiota, me las pagaran…

—¿Quién es ella?

El demonio sonrió macabramente.

—Morirás...

—¡No!

Mina cerró los ojos con fuerza y comenzó a rezar internamente, escuchando salir chillidos de cerdo entrecruzados con lloriqueos de niño dentro de la garganta de ese ente. De la nada la luz de la habitación comenzó a prenderse y apagarse. El cuerpo de Mina reaccionó y corrió hacia la puerta, saliendo como torpedo directo a la habitación de sus padres. Definitivamente no dormiría esa noche allí.


NOTAS...

*Mientras escribía esta ultima parte pensaba en "FAN" :V, no sé porqué jajajajjajaja Creo que la gran mayoría hubiera deseado que a Mina se la llevaran a la séptima dimensión desconocida pero…

*En este capitulo durante la pelea de Darien y Serena se rememoran muchas cosas del CAPITULO 15, 16 y 17 de la historia anterior. Creo que como cualquier pareja, cuando uno está enojado con el otro empiezan a recordar todo lo negativo desde el principio de los tiempos de la relación jajajajaj Quiero rescatar un leve detalle del capítulo 9 que comenta Serena en este capítulo, cuando admite no haberse acostado con Seiya:

—No entiendo. ¿Qué hacías en la cama de Seiya? —pregunté como el ser más ingenuo y estúpido de todos.

¿Por qué?, ¿por qué pregunté eso?

Porque hasta en el último instante sigo manteniendo la esperanza de que no pasó nada entre ellos. ¿Será eso?

—¿En serio me lo preguntas? —me cuestionó perpleja y con la furia y tristeza reflejado en su desesperado rostro—, Darien, ¿tú qué piensas que pasó?

Mi rostro pasó por todas las expresiones conocidas y sentí una puntada muy fuerte en mi cabeza.

—¿Te acostaste con él?

Ella asintió.

*Las invito a ver mi intento de dibujo de Sailor Moon en mi INSTAGRAM: NibiaSheila (aunque no lo crean, ese es mi nombre real. Mis padres siempre desearon que me hicieran bullyng)

*Si creen que la declaración de Darien es el comienzo de algo bueno, la respuesta es NO :V porque de ahora en adelante todo va en picada…