Hola! ¿como estan? Muchas gracias por todo su apoyo, de verdad no lo merezco, si de algo sirve, mi vida de estudiante universitaria no ha tenido un comienzo facil, con eso de adaptarse a las nuevas materias, profesores, horarios de estudio y un gran largo etcétera con el que no los aburrire. Por otra parte no habia tenido tiempo de buscar mi cable de transferencia de datos del teléfono, lo cual me impedía publicar aunque escribiera, a todo eso agregenle mi falta de inspiracion y mi incapacidad para escribir algo medio decente y aquí me tienen, casi cuatro meses después. Realmente es una falta inexcusable. Y lo unico que estoy haciendo son excusas baratas. Realmente es algo que lamento.

Tambien lamento no poder contestar sus reviews, no es que no los aprecie, pero el tiempo apremia y tengo que estudiar para un parcial. Realmente los quiero chicos, y espero puedan perdonarme.

"pues con respecto a la venganza para mi gusto seria genial q les escondan sus ropas cuando estén en la duchas y las hagan salir de dicho lugar en paños menores y q algunos les avienten globos con pintura o huevos tomatazos o algo asi o q les metan a sus casilleros algún animalejo ratas cucarachas araña o alguna porquería también seria bueno q las pongan en evidencia frente a toda la escuela y el director digo no es de una persona sana lastimar a otra q tiene una deficiencia o discapacidad pienso que es muy cruel" Este review, que fue mucha de mi inspiración, es de Hinacris. Chica, que esa imaginación es macabra, definitivamente no quiero meterme contigo, eh? cambie alguna de las ideas y agregue unas pocas mías. Espero satisfacer tus expectativas.

"no que les lancen un balde de drea negra y luego plumas y para rematar que saquen fotos y las distribuyan por la escuela y mas aya, NO mejor aun que les escondan sus ropas luego de la clase de deportes, y las obligen a salir de los vestidores solo con ropa interior" de uchiha-mei-chan. Muchas gracias, las ideas son muy buenas, pese a que ya había escrito el capitulo cuando tu review llego me agrada tu entusiasmo por participar.

Disclaimer: Soy una simple y pobre estudiante universitaria.


Capítulo XIII

Venganza.

Era una tranquila mañana de junio cuando todos los planes se pusieron en marcha, el clima era cálido, algo que prometía que el resto del día seria caluroso y sofocante, los árboles centelleaban de un brillante color verde esmeralda, las flores blancas y amarillentas en los arbustos y se podíanoír las quejas de todos los niños por tener que ir a la escuela en una mañana como aquella que se presentaba.

Hinata se despertó en su cama aquella mañana con una extraña sensaciónde ansias y emoción que casi no podía controlar. Se duchó y vistiórápidamente y después de comer espero impacientemente en la puerta brincando de un pie a otro a que su padre terminara su desayuno y se acomodara. Después, corrió al auto, poco importándole que casi se fuera de bocas con la manguera del jardín, se ajustó el cinturón de seguridad y tamborileo sus dedos en la puerta del coche. No resentía los comentarios de su padre acerca de su entusiasmo, ni las jugarretas de su hermana que la fastidiaba con Sasuke cada vez que podía.

Incluso el paseo de quince minutos a través de los caminos verdes de la ciudad se le hizo eterno. Cuando llego al instituto se despidió de su padre y de su hermana y se abrazó a Sasuke, quien la esperaba justo en el pórtico del colegio. Se dirigieron juntos hasta el árbol de cerezo donde su grupo los esperaba.

Las horas de matemáticas e inglés se volvieron una pesadilla y ya para la hora de biología su mente estaba completamente fuera de la órbita de las clases. De hecho, en ese díahabía tenido más llamadas de atención que en todos los seis meses anteriores.

Y finalmente, la hora que estaban esperando había llegado.

Hinata se encontraba dentro de la cancha de básquet, la cual se encontraba bajo techo, el uniforme de educaciónfísica colgaba de su cuerpo ligeramente, simplemente consistiendo de una camisa T blanca, un short rojo sangre y unos tenis blancos. Ella se recargaba contra una pared tarareando suavemente debajo de su respiración, hábito que copió de Sasuke al pasar tanto tiempo con él.

Por lo que le habían dicho, la cancha tenía un lustroso piso de madera de roble, altas paredes grisáceas y unos estantes de metal azulados a un lado de la cancha para el público que a veces venia durante los encuentros inter-institutos, era un lindo lugar, no que eso le hubiera incentivado para jugar aun si pudiera ver; su torpeza era legendaria de por sí, no necesitaba ningúnbalón como arma letal.

Debido a su incapacidad se encontraba suspendida de deportes, aunque tenía que asistir aun así para poder obtener su título. Sin embargo, esto le serviría de mucho en esta ocasión. Podría escabullirse del gimnasio antes de que todos salieran y advertir a Sasuke, Naruto, Ino y Sakura.

—Chicas, den lo mejor. Faltan diez para la campana. —Esa era su señal. Se dirigió hacia las duchas, sabiendo que el entrenador no repararía en su falta. Allí le esperaban Sasuke e Ino con resplandecientes sonrisas llenas de malicia.

—Bienvenida al lado oscuro. —Salto una voz chillona desde el walkie-talkie.

— ¿Quieres callarte, dobe?—Sasuke interceptó antes de que pudiera decir algo más.

—No, no quiero.

Sasuke gruño con irritación.

— ¿Qué? Tú preguntaste.

—Era una pregunta retórica.

— ¡Señores, céntrense! —Ino bramó desde su lugar en una de las bancas. — ¿Cuánto tiempo tenemos, Hina?

—Teníamos diez.

—Ok. Pongámonos manos a la obra. Sasuke, ¿tienes la ropa y... Tú ya sabes qué? —Sasuke asintió. —Naruto, si me escuchas, ¿terminaste con la pega?

—Sí, femme fatale, termine con la pega. —Naruto aulló. No podía esperar a ver la cara de esas arpías con lo que se les venía encima.

—Frentona, ¿tienes el paquete especial?

—Sí —Una voz resignada y llena de grima llego desde el tercer walkie.

—No te quejes, tú eres la única que tiene acceso a esas cosas.

—No significa que tenga que gustarme. —Replicó Sakura ofendida.

—Águila dorada, tenemos los proyectiles, águila dorada, tenemos los proyectiles. —Salió una voz varonil desde el segundo walkie.

—Te oí la primera vez, Lee. —Farfulló Ino.

—Perfecto, podemos comenzar. —Sasuke dijo antes de salir por la parte de atrás hacia el patio, corriendo como alma que lleva el diablo.

.

Exactamente nueve minutos después las cinco chicas en cuestión entraron a las duchas, sin la más mínima preocupación en sus mentes. El problema comenzó cuando faltaron las toallas.

— ¿Y mi toalla?

—No lo sé, pero yo tampoco encuentro la mía. —La voz de otra llego desde la otra ducha.

Las duchas estaban completamente vacías mientras las chicas se dirigían a sus casilleros.

—Eh, ¿pero a donde se han metido todas? —Una de las chicas, la más joven, pregunto al aire mientras ojeaba el lugar, jamás lo había notado pero este lucía aterrador estando solo ellas adentro.

—Esto me da mala espina. —En ese momento, una de ellas se dirigió a su casillero, sin notar el pequeño, delgado y fino hilo que se encontraba atado a la puerta...

Fue como una fila de dominós cayendo uno detrás de otro; la cuerda hizo que un balde lleno de pega se volcara, lo que accionó un mecanismo que hizo que otros cuatro baldes llenos de la misma sustancia que estaban encima de los casilleros de las cuatro chicas restantes se volcaran de la misma manera. Todo quedo acabado cuando un costal de plumas cayó sobre las cinco anonadadas chicas.

Pronto, cinco gallinas tamaño real se encontraban paradas en frente de sus casilleros.

Los gritos no se hicieron esperar.

—Muy bien, quienquiera que haya hecho esto que salga a la luz ahora mismo. —Bramó una de ellas, que tenía su cabeza antes rubia cubierta de plumas.

—Chi-chicas.

— ¿Qué? —Explotaron las otras cuatro.

—No encuentro mis cosas, ni mi ropa. —Las otras palidecieron y se apresuraron a abrir sus casilleros. Todos se encontraban vacíos, excepto uno, en el que se encontraba una nota escrita en papel amarillento y letra cursiva. Gritos de horror y furia salieron de sus bocas mientras una de ellas temblorosamente levantaba la nota para leerla.

—Encontrar sus cosas quieren.

Buscar muy cuidadosamente deben.

Todas ellas están en un diferente lugar.

Cada una guardada celosamente por un guardián—

Al terminar, se puso a sollozar. ¿Salir de las duchas en ese estado? Pero... ¿Que opción tenían? La puerta al patio estaba cerrada.

Lentamente una de ellas asomo su plumada cabeza por la rendija de la puerta, no notando a nadie hizo que las otras salieran. Solo que, para horror de todas ellas, la orquesta del instituto entero se encontraba detrás de las gradas, armados con globos con pintura, tomates y huevos podridos.

Un cejon con pelo de tazón salió de entre la multitud.

—Señores, preparen, apunten... ¡Fuego a discreción!

Las cinco corrieron mientras los proyectiles chocaban contra sus cuerpos.

Al salir del gimnasio con lágrimas de vergüenza y dolor en los ojos se encontraron con los pasillos llenos de cámaras, en donde un chico castaño con rasgos salvajes paro a una de ellas y le dio un cuaderno.

—Toma, creo que esto es tuyo. Si no mal recuerdo el siguiente está en el segundo piso. —El chico sonrió maliciosamente y le tiro un tomate en la cara antes de irse corriendo. La chica se echó a llorar. Solo necesitaba su teléfono. Su teléfono para poder llamar a su hermano y que la vinieran a buscar. Solo eso.

—Que molestia que me incluyeran en esto. —Un chico con una coleta en forma de piña se acercó a ellas. —Toma. —Le dio a una de ellas un bolsito de maquillaje. —Ah, se te cayó esto. —Y sin darle tiempo a reaccionar embadurno su rostro de fruta podrida.

Escenarios como ese fueron repetidos por todo el instituto, hasta que las chicas llegaron hasta el último piso, donde la oficina del director se encontraba. Habían encontrado casi todas sus cosas, excepto sus ropas y teléfonos celulares.

Antes de llegar a la oficina para reportar esa locura una de ellas se asomó por la ventana y noto un tumultuoso bulto colgando del asta de la bandera. Emocionadas notaron al enfocar la vista que aquel bulto no era nada más ni nada menos que sus cinco bultos, atados entre sí. Se atropellaron para llegar a la ventana y usando un poco su flexibilidad fueron capaces de alcanzarlos. Ansiosamente se apresuraron a abrirlos, no prestándole atención a la pequeña ranura ya presente. Solo para que su emoción se convirtiera en atroz terror al notar las peludas y gordas ratas que se encontraban dentro de ellos.

Gritando los soltaron y corrieron hasta la oficina del director, no notando las oscuras sombras en la esquina que se retorcían de risa.

—Vaya, si ha salido mejor de lo que esperaba. —Canturrearon. Ino, Naruto, Sasuke, Sakura y Hinata se acercaron a los bolsos, sacando las ratas de ellos, las cuales le pertenecían a la madre de Sakura y que eran perfectamente estériles y domesticadas. Una ventaja de tener a una amiga hija de una bióloga. Depositaron la ropa y los celulares dentro de los bolsos y se marcharon del oscuro pasillo.

Había llevado meses de planeación, ayuda del equipo entero de fútbol, la orquesta y casi toda su sección, pero había valido la pena.

Naruto se había encargado de aprovechar el techo ahuecado de las duchas para esconder barriles de pega y un saco de plumas enorme. Se las habían ingeniado para conseguir las combinaciones de los casilleros de las cinco chicas (Ino había logrado sacarlas de sus ex-novios) y habían sacado sus cuadernos y sus ropas, Hinata se había encargado de conseguir los bolsos mientras salía de la cancha. Sasuke se encargó de tomar todas las cosas y repartirlas entre todos los miembros del equipo de fútbol, quienes las escondieron de buena gana, las chicas de gimnasia habían acordado mentirle al entrenador al darle la hora para poder salir después de hora y así dar más tiempo, y después irse tan rápidamente como pudieran. Los de la orquesta se habían ofrecido a esconderse entre las gradas para lanzar asquerosos proyectiles. Por último, Sakura se había encargado de traer las ratas del proyecto de ciencias de su madre y de esconderlas en los bolsos, después de asegurarle unas quinientas veces de que a las ratas no les pasaría nada.

Y lo mejor, nadie seria castigado, porque, "nadie" sabia quienes fueron las mentes maestras detrás de la broma. Y ciertamente, solo faltaban dos semanas para el término de clases, así que no había mucho que pudieran hacer. Ni siquiera podían cancelar el baile de graduación, ya que fue pagado por los padres.

Sasuke sonrió de medio lado, mientras abría su casillero y sacaba sus libros de física y matemáticas lo más lentamente posible, atesorando cada segundo en que podía escuchar lo que aconteció en la oficina del director. No era la primera vez que agradecía tener un casillero tan cerca de la oficina del director.

Además aquella mañana había llegado un paquete anónimo a la oficina del director, un paquete que contenía cierta grabación.

Con todo y todo, fue la venganza perfecta...


Este fue el penúltimo capitulo. Espero que les haya gustado.

Déjenme saber su opinión, sus comentarios me harian muy feliz.

¿Merece un review?

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