sé que he tardado demasiado, pero no abandonaré, se los aseguro, mientras pueda seguiré con la historia, he tenido problemas de inspiración y ánimos, también el internet y en fin.. cualquier cosa que diga sólo serán excusas, así que prefiero que lean y disfruten :D
.-.
.-.
.-.
Había pasado los anteriores 24 minutos conduciendo alrededor de la ciudad, tranquilizando sus pensamientos, estaba claro que con la mente llena de absurdos pensamientos no podría hacer su trabajo.
Sin importar qué, no admitiría ningún motivo para esa distracción de la que era preso, mucho menos si se trataba de esas absurdas sugerencias de Miroku, él, el gran Sesshomaru Taisho no caería tan bajo, ni mucho menos de esa forma tan patética.
-entonces ya me voy yendo- dijo tomando su mochila- ¿me llamarás más tarde?
-¿es necesario que te vayas?
Aome checó su reloj de muñeca- sí, es necesario.
Frunció el entre cejo- ¿vas llegando tarde a algún lugar?
-prometí llevar a Sango a conocer nuestra casa- dijo sonrojada- estoy muy feliz, así que la llamé ayer en la noche para contarle y me pidió verla.
-de acuerdo- se levantó y tomó una galleta- ¿entonces las hiciste tú?- volvió a preguntar.
Aome suspiró- por supuesto que las hice yo, desde muy pequeña horneaba galletas con Kikyo… ¡ah! Hablando de Kikyo, he hablado con ella y hemos quedado en que nos veremos este fin de semana.
Inuyasha la miró con recelo- ¿para qué?
-para conocer a su esposo, tu hermano, Inuyasha- le dijo y sonrió para aligerar la tensión- escucha ya es hora de que lo conozca, quieras o no.
-Aome, te dije que luego hablaríamos de ello.
-pero no quiero esperar, sé que te tomará mucho tiempo.
-tks- se giró hacia el gran ventanal, dándole la espalda a Aome.
-Inuyasha- le llamó sin obtener respuesta, así que se acercó a él y posó sus manos sobre la espalda de su novio con suavidad, se apoyó hacia adelante y se alzó en puntillas para acercarse a su oído- por favor no te molestes, solo quiero conocer más sobre ti y tus cosas, serás mi esposo y es justo.
-no estoy molesto, Aome- masculló con voz extrañamente ronca y cansada.
-¿por qué no me miras?- le preguntó- Inuyasha- llamó.
-no es nada, tranquila.
-no, no me pidas que esté tranquila cuando ni siquiera quieres verme- comenzaba a exasperarse y apretó sus manos alrededor de los hombros masculinos- mírame- exigió.
Entonces él se giró tan rápido que a Aome no le dio tiempo de reaccionar y trastabilló hacia atrás por la impresión, él la tomó de la cintura y la cernió contra sí al tiempo que unía sus rostros, quedando a escasos centímetros de rozar sus labios- tú siempre haces lo que quieres conmigo, y no puedo molestarme, porque soy tuyo, Aome, te pertenezco.
-Inuyasha- susurró sin aliento, la mirada que veía en esas motas amarillas era muy intensa e indescifrable, se sentía inmensamente dichosa de ser quien viera esa vulnerabilidad en él.
Sin esperar más unió sus labios con los de ella y la besó con intensidad, separando los labios femeninos con su lengua para profundizar el beso desde el inicio, explorando su cavidad bucal hasta saciarse.
-Mm- enrolló sus brazos alrededor del cuello masculino y se apretó contra él, entregándose completamente al beso, experimentando una sensación indescriptible, se sentía flotar, su cabeza estaba llena de nada, y solo sentía.
Unos golpes en la puerta llamó la atención de ambos, que a regañadientes se separaron.
-señor, tengo unos papeles que el señor Miroku acaba de dejar para usted.
-de acuerdo, pasa- acomodó su traje y se dirigió a la silla detrás del escritorio.
Aome tomó sus cosas y arregló su camiseta arrugada, miró a Inuyasha una última vez y se despidió con la mano para luego dirigirse a la puerta, al tomar el pomo este se giró solo y la puerta vislumbró a la linda secretaria que la había atendido minutos atrás.
Esta se inclinó de cabeza levemente a modo de despedida y Aome le sonrió amablemente para luego retirarse.
Se dirigió al ascensor rápidamente y este se abría dejando salir a una persona, a la cual ella no miró pues estaba desesperada por llegar a donde Sango, entró y le habló a la encargada.
Salió del ascensor con su mirada enfocada en esa chica, era ella, estaba seguro, no era la primera vez que la veía y de seguro visitaba a Inuyasha.
Era muy hermosa, sin dudas, esbelta, toda una joya.
Sonrió- que suerte tienen los malhumorados- murmuró mientras se dirigía a la oficina de Sesshomaru.
-has tardado tanto que creí que me habías desplazado por Inuyasha, que tal vez él te había sugerido ir a comer o algo parecido y te habías olvidado de mí- dijo la castaña mientras reprendía a Aome.
-lo siento, Sango, es que tuve un problema con Inuyasha cuando a venía.
-¿qué problema?
-te lo cuento allá, vamos- la tomó de la muñeca y salió.
La puerta se abrió.
-al fin llegas, amigo mío- se levantó de la silla que ocupaba- creí que no volverías este día.
-¿qué estás haciendo aquí?- inquirió mientras pasaba de largo hacia su silla.
-he venido para darte estos documentos y aprovechar para ver cómo has estado, la última vez que te vi estabas algo… perturbado.
Sesshomaru lo sabía, no podía continuar así, por su trabajo, tal vez si hablaba con Miroku podría liberar su mente y volver a trabajar, pero sin embargo la idea no le resultaba tentadora, se negaba a admitir que algo andaba mal, y mucho más a hablarlo con el idiota de Miroku.
Sonrió, al verlo pudo leer con satisfacción, que él necesitaba un empujoncito para desahogarse, por primera vez en su vida pudo leer a Sesshomaru- ¿qué te molesta de la señora Kikyo?- le preguntó sin miramientos.
-me irrita- dijo luego de un largo momento de silencio.
-¿desde cuándo comenzó eso?- se removió en la silla inclinándose hacia adelante- porque no lo había notado hasta ahora- prosiguió- escucha, Sesshomaru, tal vez la señora Kikyo no tenga el mejor carácter, tú tampoco lo tienes, pero ella por lo menos ha tratado de sobrellevarte, no se puede negar que ella ha tratado de hacerlo lo mejor que puede, pero eres my duro e inflexible por lo que a ella respecta, puedo asegurar que antes no era así, por ello ayer te pregunté si esto se debía a otra persona, porque sinceramente, amigo mío, es la única solución que le encuentro.
-si he dejado que escupas todas esas ridiculeces aquí no es para que alardees, no sé de qué me hablas.
-"y volvió a cerrarse"- pensó con diversión, pero ya había visto a través de él- no lo digo para alardear, pero en realidad deberías estudiarte, descubrir desde qué momento tu esposa empezó a irritarte, si no mal recuerdo antes del viaje a Inglaterra tuviste una cena con la señora.
-eso no es algo anormal.
-lo sé, pero desde que regresaste no has hecho más que criticarla, ordenarle y maltratarla, si me disculpas, has sido un ogro total con ella- sentenció.
-si ya has terminado te puedes largar- le dijo con un tono de voz tan pasible que resultaba más advertencia que uno molesto.
-por supuesto que me voy, pero no habré terminado hasta que lo admitas, Sesshomaru- le dijo y se levantó- hasta luego- se retiró.
-entonces él no quiere que lo conozcas- estudió- no lo sé, Aome, tal vez tenga sus motivos- miró alrededor- pero amiga, esta casa es impresionante.
-¿verdad que sí?- sus ojos brillaron- pero Sango, en verdad quiero conocer a su familia entera, quiero saber todo acerca de él y odio que me guarde secretos.
-lo sé, entiendo, pero no todo puede ser perfecto, por ejemplo, si Naraku me hubiera regalado una casa como esta me hubiera importado un comino conocer a su familia o si me presentaba a su mascota.
Aome reprimió una sonrisa- ¡pero es que no puedo evitarlo!- se quejó- él conoce todo de mí.
-no siempre recibes lo mismo que das, sé que al darlo todo esperas todo de vuelta, pero no siempre es así, por lo que debes aprender y acostumbrarte, los hombres son así- caminó hasta una puerta- ¿qué hay detrás de esta?
-un baño- dijo Aome acercándose y abriéndola.
-¡woah!- exclamó Sango- es más grande que mi sala.
Aome rio- lo sé, incluso que la mía- convino- es estúpidamente grande, y no solo este, todos los demás lo son.
-qué envidia, ¿podría vivir aquí por lo menos como una empleada?- bromeó.
-¡Sango! Estoy contándote sobre mis problemas, no actúes tan frívolamente cuando me estoy muriendo por dentro.
-no exageres, Aome, de todos modos conocerás al tal Sesshomaru, así que deja de lloriquear.
-sí pero…
-nada de peros, tienes tanta suerte- cerró la puerta- quiero ver la piscina.
-de acuerdo, vamos- caminó al frente.
Al llegar a su casa percibió un olor a flores en el aire y escuchó la música de fondo, supo entonces que Kikyo lo había hecho.
Entregó el maletín a Yaken.
-bienvenido Amo- hiso una reverencia- la señora Kikyo lo espera en el comedor.
-tomaré primero un baño- anunció y se marchó escaleras arriba.
El sirviente se dirigió al comedor.
-¿ya llegó?- preguntó nerviosa.
-sí, dijo que primero tomaría un baño.
-de acuerdo, dile a Moegi que comience a traer la comida.
-sí, señora.
Kikyo recorrió la mesa con la mirada por enésima vez mientras esperaba a su marido, este llegó al cabo de unos minutos y tomó asiento.
-Sesshomaru, bienvenido- dijo con suavidad- ¿quieres champán?- ofreció mientras se levantaba de su lugar y tomaba la botella, se acercaba a él y servía en su copa, luego regresaba a su puesto- ¿cómo ha estado tu día?
-¿a qué se debe tanta atención?- habló objetivo como siempre.
-no sé de qué me hablas- dijo con lentitud- simplemente me pareció que no me apetece estar de malas contigo y quería hacer las paces, ¿hay algo de malo con ello?- preguntó con inocencia mientras llevaba su copa a los labios sin apartar su mirada de él.
Sesshomaru no se creyó el cuento para nada, esperaba que ella saliera con alguna estupidez en algún momento y entonces se dio cuenta de que lo que decía Miroku era llevaba verdad en cierto modo, siempre a la defensiva frente a Kikyo, aunque eso era algo natural en él no bajar la guardia y mostrarse impasible ante nadie, pero con Kikyo parecía especialmente molesto, entonces se permitió tomar un sorbo de su copa.
Kikyo al ver esto sonrió felizmente- ¿quieres probar la cena? La he preparado yo- dijo con orgullo.
Miró su plato y tomó un bocado, ciertamente tenía buen sabor.
-en el internado en el que pasé seis largos años de mi vida aprendí a cocinar entre tantas otras cosas, la novicias de aquel lugar eran muy estrictas y formaban señoritas para el matrimonio- dijo divertida- debo confesar que la cocina me gusta.
Sesshomaru tomó otro sorbo de champán y la miraba atento.
-recuerdo esos días- prosiguió ella sonriendo nostálgicamente- intenté muchas veces comunicarme con Aome, incluso antes que con mis propios padres, por mi mente pasó muchas veces la idea de fugarme, pero nunca me atreví, luego de tres años allí me acostumbré a ese lugar, aunque confieso que seguía extrañando el exterior, era como una prisión allí dentro- dijo y tomó un sorbo- cuando salí busqué inmediatamente a mi prima, ella estaba tan linda y seguía con ese aire tan puro y amable, yo traía ideas aristócratas de aquel lugar tan reservado para señoritas, hijas de personas importantes o de alta clase, pero con Aome siempre fui sincera.
-¿qué pretendes al contarme este relato?- inquirió por curiosidad.
-¿yo?- tomó un sorbo- solo que nunca te había hablado sobre esto, además, me pareció espléndida oportunidad, ya que hablé con ella hoy luego de verla hace unos días por primera vez en un año, por cierto, fue en casa de tus padres- acotó.
Entonces él pareció interesado y alzó una ceja- ¿por qué?
-es la novia y prometida de tu hermano menor, Inuyasha- dijo sonriendo al haber captado su atención.
-con que de eso se trata- tomó un sorbo.
-sí, pero como te dije, he hablado con ella hoy por teléfono y me ha platicado que quería conocerte por ser mi esposo y el hermano mayor de su futuro marido, así que le he propuesto una cena aquí este fin de semana- dijo y lo miró- por supuesto ya he hablado con tus padres y están de acuerdo, les pareció buena idea- se apresuró a agregar- así que ¿qué piensas? Quiero que la conozcas pues es parte de mis más lindos recuerdos de mi niñez y más, es como mi hermana gemela- dijo animada.
-si ya lo has decidido entonces hazlo- dijo levantándose de la mesa, accedió sin dejar de pensar en la charla con Miroku.
-¿de verdad?- se levantó esperanzada y luego recuperó la compostura- quiero decir, gracias, yo me encargaré de todo, tú solo aparta el sábado por la tarde.
-si eso es todo me retiro ahora- dijo marchándose.
-sí, buenas noches, Sesshomaru- dijo con suavidad y miró la mesa, tomó su copa y bebió un último sorbo antes de marcharse a la cocina- pueden recoger la mesa ahora- les dijo y se marchó.
Continuará...
N.A. nuevamente me disculpo por la tardanza, no tenía inspiración e incluso exprimí hasta la última gota obligándome a escribir este cap... espero que les haya gustado, nos leemos pronto
