Los personajes de esta historia pertenecen por completo a su(s) respectivo(s) autor(es), yo solo adapte la historia para Shugo Chara- Amuto
Aunque construyan murallas que lleguen hasta el cielo, yo encontraré la forma de volar sobre ellas. Aunque intenten atraparme con cientos de armas, yo encontraré un modo de resistir. Y hay muchos como yo ahí fuera, más de los que crees. Gente que se niega a dejar de creer. Gente que se niega a volver a tierra. Gente que ama en un mundo sin murallas, gente que ama frente al odio, frente al rechazo, sin miedo y contra toda esperanza.
Delirium.
Lauren Oliver.
Una canción universal.
Ikuto:
¿Sabes cuál es el significado de una promesa? Tiempo atrás cuando me pediste que me casara contigo te pedí que me prometieras que no me serias infiel, tal vez ya no lo recuerdas o simplemente no te importa, la cuestión es que rompiste esa promesa y simplemente no puedo estar con una persona que no me quiere lo suficiente como para respetarme, mi amor por ti siempre fue para mí algo preciado, pero en este momento mientras te escribo esto sé que lo que siento por ti solo será un problema, ya que aunque quiera no puedo odiarte, te diría que me arrepiento de estar contigo pero sería mentirte y ni en este tipo de situación lo haría, en serio quería que funcionara, cada día deseaba que me amaras mil veces más que el día anterior, a pesar de todo te deseo lo mejor, que puedas encontrar una persona que ames y respetes lo suficiente, te preguntarás por qué no me he llevado nada de casa, la verdad ver aquellas cosas que me diste no me ayudarían mucho, pero aunque no me llevo nada material, me llevo una parte de ti que cuidare toda mi vida. Te amo y te amare siempre pero en este momento eso no es suficiente para mí, así que me conformare pensando en ti como mi canción universal, una canción que pueda escuchar en cualquier lugar y que me traiga tanto buenos como malos recuerdos.
Amu.
Ikuto volvió a leer la nota que Amu le había dejado encima de la almohada una y otra vez, ella de verdad se había ido, se dejó caer en la cama y se tapó los ojos con el brazo, había llamado a todas las personas con las que podía estar Amu pero nadie sabía dónde estaba, los guardaespaldas no sabían cómo se les había escapado, era como si se hubiera abierto un hueco en la mitad de la tierra y Amu hubiera ido a parar ahí.
Había llegado esa noche a casa dispuesto a contarle a Amu lo que había sucedido con Lulú De Morselle y solo había encontrado esa nota. Había asumido que Amu ya lo sabía pero ella no le había dado ni siquiera la oportunidad de explicar lo que había sucedido.
Ikuto había vuelto de almorzar a su oficina, estaba hablando con Amu por celular.
-¿Cómo ha ido tu día sin mí? –le pregunto Ikuto a Amu mientras caminaba por el pasillo.
-Para mi sorpresa bastante bien, cuando llegues a casa hay algo que quiero decirte. –dijo Amu un poco más fuerte de lo normal.
-¿Algo bueno? –pregunto Ikuto curioso, cuando a Amu se le salía esa voz medio histérica era porque algo realmente importante había sucedido.
-Espero que si sea bueno para ti, de hecho no puedo esperar a ver tu reacción. –dijo Amu un poco más alterada, tratando de controlar la voz.
-Llegare más temprano a casa, me dejaste con la duda. –dijo Ikuto pensativo llegando hasta su oficina.
-Nos vemos más tarde, te amo. –dijo Amu soltando un suspiro.
-Te amo más, nos vemos más tarde. –Ikuto colgó y abrió la puerta de la oficina, se quedó quieto cuando vio que una chica hermosa de cabello rubio estaba sentada en su silla, tenía un vestido corto y unas largas botas negras.
-¿Quién eres y que haces en mi oficina? –pregunto Ikuto confuso cerrando la puerta.
-Como puede ser la vida ¿no? Toda mi vida he fantaseado contigo, porque claro se suponía que algún día nos casaríamos y a ti ni siquiera te importo como lucia o quien era la chica con la que tu abuelo te comprometió. Es bastante insultante que no sepas quien soy pero bueno palabras más palabras menos mi nombre es Lulú De Morselle. –dijo ella moviendo el cabello molesta, Ikuto se quedó pasmado, la verdad siempre pensó que su abuelo lo había comprometido con una chica fea.
-Así que eres Lulú De Morselle, la verdad me tiene sin cuidado. ¿Qué quieres? –pregunto Ikuto haciéndole una seña para que se levantara de la silla.
-Pero que poco caballeroso eres, a ver si aprendemos modales, se dice: ¿Lulú quieres algo de tomar? O puedes empezar diciendo: He sido el mayor idiota por rechazarte y casarme con una enana peli rosa…
-Cállate. –dijo Ikuto furioso. –No te permito que hables así de mi esposa.
-Resulta que tú no me permites nada, yo hablo así porque se me da la gana.
-Sal de mi oficina, no me hagas sacarte a la fuerza.
-¿Así que me sacaras a la fuerza? Hazlo. –Lo reto Lulú, levantándose de la silla.
-¿Crees que porque eres mujer no lo hare? –dijo Ikuto mirándola desafiante.
-De acuerdo me iré. –Lulú se levantó de la silla y cogió su bolso, cuando llego al lado de Ikuto se le quedo mirando. –Sabes una cosa antes de irme hay algo que siempre he querido hacer.
Ikuto iba a decir que le importaba muy poco lo que Lulú quisiera hacer, pero cuando abrió la boca para decirlo, la boca de Lulú invadió la suya de una manera brusca, Ikuto se quedó totalmente pasmado por un momento, luego escucho como si la puerta se cerrara y empujo a Lulú, se limpió la boca con la mano furioso.
-Tú de verdad estás loca. –dijo Ikuto cogiéndola del brazo y sacándola de la oficina.
-¡Nos vemos pronto amor! –dijo Lulú lo bastante fuerte para que varias personas escucharan, Ikuto solo cerró la puerta maldiciendo. –Ya tengo lo que quería. –dijo Lulú mientras miraba a lo lejos como una melena peli rosa desaparecía por la escalera.
Amu bajo corriendo la escalera las lágrimas le nublaban la vista, hacia unos momentos había estado nerviosa pero feliz, cuando había hablado con Ikuto por celular no le había dicho que estaba en la recepción del gran edificio donde quedaba su oficina, había ido a sorprenderlo, bueno la sorpresa se la había llevado ella, apenas cruzo la puerta iba a gritar ¡sorpresa! Pero cualquier palabra que hubiera podido decir se quedó atorada en su garganta, quedo totalmente ahogada, ver a Ikuto y a Lulú besándose de ese modo, había sido tan doloroso que sentía como si el hueco en su pecho fuera imposible de cerrar, era un dolor asfixiante, podía haber pedido una explicación pero como dicen por ahí, una imagen vale más que mil palabras.
Llego a la recepción y vio que sus guardaespaldas la esperaban ahí, ¿Qué haría? Su matrimonio acababa de irse al demonio, justo en el mismo momento que se había enterado que sería mamá… No su hijo no merecía tener un padre así, no merecía todas aquellas peleas que se desatarían. Se iría, le haría las cosas fáciles a Ikuto y se las haría fácil a ella, dicen que el amor lo puede todo, pero la verdad no se sentía en condiciones de perdonar a Ikuto como si nada hubiera pasado, no quería verlo hasta que se sintiera mejor, hasta que supiera que hacer, sabía que había un lugar donde a él nunca se le ocurriría buscar, saco su teléfono y le mando un mensaje de texto, un minuto después recibió un "Acá te espero". Se acercó a los guardaespaldas cuando estuvo más tranquila, les hizo una seña y se fueron a casa.
Al llegar sentía como si aquel lugar donde había sido tan feliz se hubiera convertido en una prisión llena de recuerdos, no podía llevarse nada, así sería más fácil olvidar, le escribió una nota a Ikuto, agarro lo necesario, y le pidió a cada uno de los guardaespaldas que hiciera algo diferente, así se podría escapar, para cuando ellos hubieran terminado de hacer lo que ella les había pedido ya estaría muy lejos.
Al llegar a su antiguo departamento casi deseo poder devolver el tiempo, saco sus viejas llaves, Rima no las había aceptado devuelta, había dicho "Para emergencias por si te saca de quicio", claro Rima siempre esperaba lo peor y por un momento se sintió muy agradecida por eso. Entro y Rima pego un salto cuando la vio.
-Me asustaste, fue como ver un fantasma hace mucho no vienes por acá. –dijo ella en tono de reproche.
-Lo sé y lo siento. –dijo Amu con la voz quebrada.
-Oye tampoco es para que llores. –dijo Rima alterada, nunca había sido muy buena para consolar a nadie.
-Rima, si Ikuto llama tú no sabes dónde estoy. –hizo una pausa tratando de controlar la voz. –necesito que me ayudes.
-Espera, espera. ¿Qué pasa? –pregunto Rima frunciendo el ceño.
-Vi a Ikuto besando a Lulú en su oficina. –dijo Amu y sintió como cada palabra la estrangulaba un poco más.
-¿COMO? –grito Rima furiosa. –Maldito cretino, es que siempre se ha sabido que es un…
-Rima, por favor. –dijo Amu frotándose las sienes. –No le digas nada si hablas con él, necesito que hables con mi mama, que le expliques que estoy molesta con Ikuto y que necesito cierta distancia, que cuando este mejor yo la buscare.
-¿A dónde iras? –pregunto Rima preocupada.
-A Miami. –dijo sentándose en el sofá, tenía mareo.
-¿Vas a ir a ver a…? –pregunto Rima dudosa.
-Sí, hace mucho no lo veo, además ya le mande un mensaje y me dijo que me esperaba. –dijo Amu agradeciendo que el mareo estuviera pasando. –Tengo un vuelo en 3 horas, pero quería estar segura de que le explicaras todo a mi madre y a Luke, además de que quiero que estés tranquila.
-¿Quieres que te acompañe? –pregunto Rima decidida.
-¿y el trabajo? –pregunto Amu.
-De por si no me gusta, además puedo pedir vacaciones.
-No quiero que te metas en problemas, además no sé cuándo vuelva, Rima quiero olvidarlo todo.
-Sigues casada. –dijo automáticamente Rima, Amu la miro sabía que nunca podría olvidar a Ikuto cuando viera a su hijo, lo vería a él, se sintió culpable por no contarle a Rima pero por ahora prefería que nadie lo supiera.
-No por mucho, pude haberle perdonado muchas cosas, pero no una infidelidad tan descarada, además ciento que se arrepiente de casarse conmigo, estuvo comprometido con Lulú y por terco no se casó con ella, pero la ve a mis espaldas. Lo amo Rima, lo amo mucho, pero simplemente no puedo. –Amu miro el reloj debía irse.
-¿Estas segura de que esto es lo que quieres? Sé que te engaño pero huir así no es la solución.
-No solo lo hago por mí, más adelante te lo contare, debo irme, los guardaespaldas ya se habrán dado cuenta que me les escape.
-No te preocupes, no le diré nada así se tire al piso a suplicar, pero Amu me debes una explicación, sé que hay un motivo más grande para que quieras irte de esta manera.
-Pronto te lo diré. –dijo ella levantándose del sofá. – ¿Todavía tienes la ropa que deje acá? No me quise llevar nada de lo otro.
-Está toda intacta en tu cuarto, te ayudare a guardarlo.
Amu estaba agradecida de que Rima no se sentara a interrogarla, sabía que le costaba no tirarla al piso y presionarla para que le dijera la verdad, así que le agradeció mentalmente, mientras Rima sacaba una maleta y empezaba a echar las cosas que Amu no se había llevado.
-¿Todo estará bien con…? –pregunto Rima cerrando la maleta. –Ni siquiera fue a tu matrimonio.
-Él sabía la verdad, él porque me estaba casando y dijo que no iba a venir a verme jugar a ser actriz, ya sabes cómo es él. –dijo cogiendo la maleta y dirigiéndose a la puerta.
-Si en algún momento me necesitas, me llamas. Y si te demoras mucho en volver iré a verte. –dijo Rima, la verdad estaba triste, no quería presionar a Amu porque veía el esfuerzo que estaba haciendo por mantenerse tranquila cuando lo único que quería era tirarse al piso y llorar.
-Gracias Rima, por todo. –Amu la abrazo un poco más fuerte de lo normal y se fue. Abajo la esperaba un taxi, subió la maleta sin dificultad, sentía que iba a explotar en cualquier momento. –Al aeropuerto.
Amu no sabía para quien había sido más agotador el vuelo, si para ella porque se la había pasado llorando las últimas 2 horas o si para el señor de al lado que se había gastado todos los pañuelos que llevaba en ella. Le volvió a agradecer mientras iba por su maleta. ¿Había hecho lo correcto al salir corriendo así? Esperaba que sí.
Recogió su maleta y cuando iba saliendo lo vio, hace tanto que no lo veía, seguía igual de guapo, era injusto como todo lo bueno lo había heredado él, al verla le sonrió y se acercó a ella.
-Hace mucho no te veía hermanita. –dijo dándole un abrazo. –Me alegra verte.
-A mí también me alegra verte, Kukai. –dijo devolviéndole el abrazo.
hola!
le tengo una pregunta:
¿Tienen alguna pregunta?
cualquiera acerca de esta o cualquier historia que haya publicado yo. También pueden ser personales
