N/A

Un nuevo capítulo.

Espero les guste.

Gracias por leer.


Disclaimer:

Prince Of Tennis no me pertenece.


Capítulo 13: Empezando De Cero

La cobriza se removio un poco en la cama para tantearla y dar con algo cálido, abrio un poco los ojos y observo a Kazuya medio dormido, era normal después de que no lo dejara dormir en lo absoluto, se sonrojo de inmediato cuando recordo las escenas de la noche - ¿Te sonrojas ahora? Eso es raro considerando que eres tú quien no me dejaba dormir - murmuro aún con los ojos cerrados su pareja y ella tan solo lo golpeo con el puño en el pecho para dar media vuelta en la cama, escucho la risa infaltil del chico y su sonrojo aumento.

Unas manos la rodearon por la cintura con calma y sonrió aunque esperaba que él no lo supiera - Tu celular ha estado sonando desde hace dos horas - le comento y tan solo sintió que este se pegaba más a su cuerpo - Es mi padre, querrá matarme por no llegar al entrenamiento y lo más problable es que deje de ser mi entrenador, que me quede sin patrocinadores y le diga adios al tenis - comento como si nada y Sakuno de inmediato se levanto alarmada jalando las sábanas para cubrir su desnudez.

- E-Es mi culpa... lo siento - se disculpo de inmediato con lágrimas a punto de salir de sus ojos, Kazuya se dio un golpe mental, había pasado por alto que estaba demasiado sensible y ahora le decía algo como eso tan a la ligera - No es tu culpa, fue mi decisión no asistir - le murmuro con cariño para limpiar algunas lágrimas que caían de sus hermosos ojos - L-Lo siento - se disculpo ella de nueva cuenta mientras enterraba su rostro en el pecho de él quien tan solo la rodeo para abrazarla y tratar de tranquilizarla, tenía que dejar de ser tan idiota a su lado.

- Preparare el desayuno, tú solo quedate aquí - le pidio besando sus labios para levantarse con calma y colocarse algo de ropa, sintio que Sakuno se dejaba caer de nueva cuenta en la cama, tenía que ir con ella al hospital para ver lo de su problema cardíaco pues no deseaba perder a ninguna de las dos personitas que ahora eran su vida, además de que gracias a su amigo Kuranosuke tenían una seguridad las 24 horas del día por lo que podían ir a cualquier lugar pero era mejor quedarse en casa, al menos así lo sentía él.

Se detuvo en las escaleras, tendría que llamarle a su padre y decirle unas cuantas cosas pero bien sabía que quisiera o no tendría que decirle del embarazo de Sakuno para al menos que este no lo matara cuando lo viera, solo esperaba que su padre no lo matara por haber procreado a un hijo fuera del matrimonio pues en esas cosas era demasiado sensible, tenía que armarse de valor quisiera o no.


- ¡¿Se puede saber en qué demonios pensabas?! - le grito su jefe a Nanami que seguía sentada en el piso con varios golpes en el cuerpo además de que su labio sangraba considerablemente - Solo defendía lo que es mío - contesto como si nada mientras miraba hacía la nada, el hombre frente a ella apreto los puños maldiciendo a la castaña delante, es que de verdad era una necia, se estaba arrepintiendo en ese momento de haberla contrado, de haberla rescatado de la calle, Dios ahora lo único que quería era matarla.

- Ese tipo no es tuyo, ¡despierta! - le grito molesto mientras caminaba donde ella y la jalaba del cuello para que se levantara pero se dio cuenta de que aún estaba esposada por lo que con malos golpes la despojo de sus cadenas para tomarla del mentón enterrando un poco sus uñas en este - Es mío, Kazuya siempre me ha pertenecido - le siseo molesta mientras trataba de que este la soltara pero antes de moverse él la golpeo en el abdomen para encerrarla entre la pared y su cuerpo, lo estaba sacando de quicio con su actitud.

- No es tuyo, tú me perteneces - le siseo molesto mientras la golpeaba en la pared para que dejara de moverse, la odiaba por las cosas que causaba en su cuerpo y en su estado mental, la odiaba por eso y miles de cosas más - No te pertenezco - le señalo molesta mientras trataba de apartarlo de su cuerpo pero él fue más rápido al abofetearla para que dejara de moverse por completo - Eres mía Nanami, seguiras en la misión pero te quiero lejos de ese estúpido, yo mismo me encargare de la chica, si vuelves a comprometer la misión sere yo mismo quien termine con tu vida - la jalo del cabello para que lo mirara a los ojos y viera que esaba hablando muy en serio.

- Entendido - hablo la castaña con calma para sentir como este la jalaba más fuerte y la besaba con furia, así había sido siempre su relación, de posesividad, de malos tratos y demás cosas, cuando había conocido a Nanami había decidido empezar de cero porque necesitaba terminar con Riuzaky Sakuno quien había terminado con la vida de su madre debido a su incompetencia médica, por su culpa su madre había muerto y quería quitarle al pequeño bastardo que llevaba en el vientre, la quería muerta y la mejor manera era destrozandole la vida.

En menos de unos segundos el beso se volvio más demandante, lo único que quería era sacar toda su ira contra la cobriza en el cuerpo de Nanami, solo eso le importaba en ese momento.


- Me alegra que vayas a ser padre pero necesito que entrenes, el torneo esta en puerta y Riku esta más que furiosa - se había olvidado por completo de esa mujer pero ese no era el momento de pensar en ella, lo único de verdad importante era Sakuno quien estaba en la habitación de arriba seguramente esperando el desayuno, lo más sorprendente de la llamada era que su padre tomara tan bien la noticia, eso si que era raro pero no quería ahondar más en el tema - Ire mañana con Sakuno, lo prometo - aseguro y su padre rió suavemente.

- Suerte con que tu pareja si se levanta temprano, eso no va con las embarazadas, suerte - y con una ultima risa su padre finalizo la llamada, no le hizo demasiado caso tan solo tomo la bandeja para mirar el reloj, eran las nueve de la mañana, tenían que salir al médico pronto porque de verdad que le preocupaba su futura esposa, comenzo a subir las escaleras con miles de pensamientos en la cabeza, sabía que podía empezar de cero o más bien estaba empezando de cero con Sakuno pero la imagen de Nanami aún rondaba en su mente.

De verdad que no entendía lo que su ex pareja había intentado hacer, así no la recordaba en lo absoluto, abrio la puerta de la habitación observando a Sakuno aún recostada en la cama, cubierta con los edredones, parecía un oso, tan solo llevaba un mes de embarazo, siendo realista no quería saber como eran los demás pero no pensaba dejarla sola - Listo - murmuro con una sonrisa llamando la atención de la cobriza que se levanto con calma, al parecer estaba medio vestida aunque usaba uno de sus suéteres pero eso solo la hacía ver más linda.

- Quiero dormir - murmuro cerrando los ojos para llevarse una mano en forma de puño a uno de ellos y tallarselo, Dios lo iba a matar de tanta ternura, sonrió un poco pero nego suavemente con la cabeza - Debes desayunar y después iremos al médico - pidio casi en un susurro notando como ella se llevaba a los labios un poco de fresas con crema, al menos sus antojos todavía no habían despertado y agradecía por eso al menos el día de hoy - No quiero - murmuro con un tierno puchero que le arranco una risa leve causando la indignación de la cobriza quien lo golpeo en la cabeza con el puño.

- Lo siento pero en verdad creo que necesitas una revisión, hazlo por mi - pidio y Sakuno sonrió asintiendo, los cambios de humor estaban en su punto así que lo mejor era calmarse y tratar de no alterarla, la observo desayunar con calma, se le hacía extraño que una persona adulta como ella se viera tan tierna desayunando haciendo leves pucheros y lo más raro del asunto era que en verdad parecía una niña por como comía, sin darse cuenta actuaba como un animalito porque ladeaba la cabeza mientra desayunaba, se tallaba los ojos de una manera tierna, en pocas palabras el embarazo le estaba sentado de maravilla.

- Te amo - murmuro cerca de sus labios después de apartar la charola de la cama, la cobriza lo miraba entre divertida y avergonzada, si seguía así lo iba a matar y hablaba muy en serio - También te amo - aseguro ella antes de acortar la distancia y besarlo con calma pero al mismo tiempo con necesidad, Kazuya coloco las manos en su cintura besandola con pasión, con amor, con cariño, con demasiadas emociones, el médico podía esperar un poco más porque ahora lo único que deseaba era hacerle el amor a su mujer.


Sakuno iba recostada en el asiento con los ojos medio cerrados, le había costado demasiado hacer que se duchara pero eso no era lo peor, lo peor había sido que le había gritoneado porque no encontraba nada lindo, lo culpaba por no comprarle cosas bonitas, si nunca se las había pedido pero cuando pensaba decirselo ella lo miro con los ojos llorosos y tan solo le había prometido que después del médico irían al centro comercial, suspiro un poco con calma, le dolía algo la cabeza pero no quería darle problemas a ella.

Estaciono el auto una vez llegaron y miro a la cobriza que estaba como si nada, el auto de su seguridad se estaciono a su lado para salir y mirar los alrededores mientras intercambiaban palabras por sus intercomunicadores, miro a Sakuno quien seguía como si nada, al parecer tendría que cargarla, Dios de verdad que su embarazo no era normal en lo absoluto - Vamos Sakuno - la apremio bajando del auto para rodearlo y abrir su puerta, ella lo miro con los ojos más o menos con sueño para estirar sus manos, Kazuya no podía creer lo que estaba pidiendo - Cargame - murmuro con un tierno puchero, él tan solo se acerco para cargarla al estilo koala mientras pasaba una manta por su espalda para cubrirla porque el estacionamiento estaba frío.

La cobriza se sostuvo de su cuerpo enredando con fuerza sus piernas en su cadera mientras sus manos se aferraban a su cuello, no le hacía daño pero su mujer pesaba algo, salio del elevador con su guardia personal detrás de ellos ante las miradas curiosas de las personas que no le importaban pero si le daba un poco de pena, suspiro para caminar al consultorio del primo de su mujer quien lo había amenazado con que si le hacía daño de nueva cuenta lo iba a matar y demás cosas feas - ¿Doctora Riuzaky? - se detuvo cuando alguien llamo a su esposa mirando a un hombre de cabello castaño.

- Es mi esposa y esta dormida, venimos a consulta... ¿usted es... - pregunto con calma Kazuya mirando al hombre que parecía ser un empresario o algo así por la manera en que vestía, fina en una sola palabra - Atobe Keigo, tengo un asunto pendiente con ella... es sobre una cena juntos - contesto el hombre a su pregunta haciendo una leve reverencia, él tan solo le sonrió amablemente aunque quisiera matarlo por siquiera decir algo como eso después de decirle que la cobriza era su esposa, ¿qué se creía el tipo?.

- He de suponer que la cena era por motivos de trabajo, dire esto lo más amable que pueda, ella es mi esposa, esta esperando un hijo mío y lo quiero lejos de ella de lo contrario me vere en la necesidad de ser un dolor de cabeza para usted - le aseguro comenzando a caminar con la cobriza quien al parecer se había quedado dormida en sus brazos, camino un poco más hasta que diviso al pelirrojo que los esperaba frente a la puerta de su consultorio con gesto de enojo por llegar más que tarde pero su rostro se relajo cuando vio a su prima más o menos dormida - Pasa - Kazuya le hizo un gesto a su seguridad para que esperara y estos asintieron, solo esperaba que el pelirrojo no lo regañara o algo peor porque en verdad valoraba su vida.


- Estúpido - murmuro Keigo después de salir del hospital con furia contenida en la mirada, camino al estacionamiento maldiciendo al estúpido que cargaba con la cobriza, sus planes se estaban desmoronando en cuestión de segundos - Te dije que defendía lo mío por razones como esa - hablo una mujer llamando la atención del castaño que la miro fríamente - Guarda silencio - le señalo molesto mientras buscaba las llaves de su auto, necesitaba salir de ahí de lo contrario regresaría y mataría de una vez al tipo que le estaba estorbando.

- Te molesta que yo tenga la razón, siempre es así - aseguro de nueva cuenta la mujer y antes de que dijera algo más la tomo de la muñeca para estrellarla en una columna del estacionamiento escuchando el quejido salir de sus labios - Te dije que guardaras silencio - le siseo molesto mientras la soltaba para caminar a su auto pero la risa de esta lo detuvo por completo - Deberías haberme dejado seguir con lo que estaba - hablo de nueva cuenta la mujer y antes de que dijera algo más la abofeteo de lleno, nunca medía sus acciones con ella, jamás podía, era algo que escapaba de su control.

- Fui claro cuando te dije que guardaras silencio Nanami - le siseo molesto para tomarla del antebrazo y conducirla hasta el auto, abrio la puerta trasera y la avento al interior del mismo mientras se aflojaba un poco la corbata - Siempre eres así Keigo, igual si no guardaba silencio me hubieras abofeteado porque sabes que tengo toda la razón - hablo molesta la castaña cuando sintio el peso del castaño sobre su cuerpo que la araño en el brazo derecho para que dejara de hablar, siempre era así de maniático cuando estaban juntos.

- Por tu culpa mis planes se estan desmoronando, te dije que apartaras lo emocional pero nunca haces caso, siempre haces lo que sea para ganar pues en esta ocasión va a ser diferente porque no pienso tolerar tus desplantes de niña pequeña, seras buena niña y vas a hacer exactamente lo que te digo, no te acercaras a esos dos a no ser que yo te lo ordene, yo mismo me encargare de ellos, tú solo estaras en mi cama cada noche y punto - le ordeno molesto para jalarla del cabello y besarla con posesividad.

Era una relación tóxica, enfermiza en pocas palabras pero ninguno de los dos cedía en lo absoluto, no podía ceder no porque no quisiera sino porque era una guerra y ninguno de los dos quería perderla.


- Su embarazo no es normal, te lo había dicho o comentado - hablo seriamente Marui mientras veía a Sakuno dormida en la cama de su consultorio - Me preocupa su condición cardíaca, no quiero que nada le pase a ella o al bebé - hablo Kazuya mirando a la cobriza que se removía un poco, al parecer buscandolo a él, le encantaba saber que lo necesitaba porque él la necesitaba con todas las letras - Entre Seiichi y yo controlamos eso, tuvimos una reunión para analizar su condición con la finalidad de recetarle lo necesario para que su embarazo no sea de riesgo - aseguro Marui tomando unos papeles.

El médico coloco papeles y demasiadas medicinas sobre el escritorio para tomar su pluma y comenzar a escribir con una rápidez sorprendente, después de unos minutos lo miro para sonreirle algo - Todas estas medicinas que ves son para ella, es necesario que las tome durante los nueve meses, algunas son para su corazón y otras para el bebé, ninguna de estas le hara daño a ella o al bebé, lo único que te pido es que cuando tenga antojos trates por todos los medios necesarios de complacerla - pidio con calma el pelirrojo y asintió ante esa petición.

- El embarazo de Sakuno no es normal, puede que en estos días quiera dormir mucho y te pida cariños, quiza pueda ser molesta pero te pido que tengas paciencia con ella, algunos días pensara que es una niña y siempre querrá que la cargues al estilo koala, solo hazlo, algunos otros días querrá estar siempre en la ducha con esa situación solo debes hablar y hacerla entrar en razón diciendo que no se puede por razones x, no le grites y no alteres sus nervios, otros días querrá caminar mucho a pie, llevala y lleva siempre las medicinas además de fresas - Kazuya tan solo se estaba aprendiendo cada palabra.

Trataría por todos los medios de no ser malo con ella aunque era más que consciente de que le costaría demasiado cargarla al estilo koala pero era un tenista e iba a poder con ello - Lo peor del caso es que algunos días creara que es un animalito así que ten a la mano orejas de estos y peluches, siempre trata de complacerla porque Sakuno es más sensible que cualquier embarazada - pidio su primo y asintió para caminar donde la cobriza que estaba despertado, la miro detenidamente mientras ella se sentaba sola sobre la cama.

- Quiero ir a casa pero primero quiero ir al centro comercial, lo prometiste - pidio tallando uno de sus ojos en un gesto lleno de ternura, Marui parecía querer gritar como colegiala al verla haciendo eso, era natural al menos eos pensaba Kazuya, la cargo al estilo koala para colocar la manta de nueva cuenta sobre su cuerpo, se sentía demasiado bien el cargarla de esa manera porque en algún tiempo cargaría de la misma manera a su hijo, esperaba con demasiadas ansias ese día, ahora no tenía ninguna duda, estaba empezando de cero con Sakuno y su bebé a su lado.

Ahora solo faltaba ir al centro comercial y sin darse cuenta estaba rezando para que en ese lugar no tuviera demasiada energía porque no sabría como contenerla, solo esperaba que no estuviera tan hiperactiva aunque seguramente igual adoraría esa faceta suya, sería una aventura estar en el centro comercial, algo se lo decía.


N/A

Espero les haya gustado.

Gracias por leer.

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