Disclaimer: Los personajes que se mencionan a lo largo de la historia, son de Stephenie Meyer. Yo solo estoy jugando con ellos.
Historia adulta, contiene escenas no aptas para personas sensibles, si eres menor de edad ruego sea bajo tu responsabilidad.
Capítulo beteado por Sarai GN (LBM) y Yanina Barboza, Betas de Élite Fanfiction: www facebook com/ groups/ elite. fanfiction
Chicas ambas son malvadas pero cada una a su manera, jaja muchas gracias por las mil correcciones, ya saben que como hablo en presente hablo en pasado y como digo en ansiedad también lo digo con, y me gusta molestar a Yanina y así, jaja miiiiil gracias!
Si son mayores de edad, no se les olvide ponerlo en su muro de Facebook para que cuando lo revise las pueda aceptar, las espero en el grupo:
www. facebook groups/ eraseunavez. dannysk (recuerden, sin espacios o en mi perfil pueden ir directamente al link)
Me encontré devanándome los sesos para decir algo pero no encontré nada. Pude escuchar los ecos de una risa histérica formándose en el fondo de mi mente. Aquí es donde iba a empezar mi miseria. La miré con ojos cargados de arrepentimiento, pero me quedé sin aliento al ver sus oscuros orbes. Eran cálidos, tenía instalada una mirada satisfecha y una dulce sonrisa bailando en sus labios que me robó el aliento.
—Te amo, bebé. Esto fue como tenía que ser. —Estiró su mano y acarició mi mejilla—. Este eres tú. No puedo pedir más.
Y solo hasta entonces pensé que quizás, solo quizás, la vida tenía que ser sencilla alguna vez para mí, ¿no? Había tomado una decisión y no iba a mirar atrás.
"Echarle la culpa de tus errores a tu naturaleza no cambia la naturaleza de tus errores".
-Thomas Harris
Supongo que no hay como la luz de la mañana para deslucir a cualquiera.
Rodé hacia mi costado derecho y entrecerré los ojos ante el casi alienígena rayo de sol que se había colado por mi ventana, dándome de lleno en el rostro. Respiré hondo sintiéndome culpable por no haber tenido ni siquiera una pesadilla. Cuando miré hacia los pies de mi cama y no vi a Némesis, miré alrededor buscándola. Al principio ella era solo un sonido. Y entonces Bella surgió despacio, como un iceberg de entre la espesa niebla, y cobró forma justo donde esperaba verla.
—Ya basta, Cullen, ella te lo pidió —murmuró encogiéndose de hombros.
—No importa lo que ella haya pedido. —Me enderecé en la cama antes de enterrar una mano en mi más que alborotado cabello—. Lo que hicimos fue tan enfermizo como en mil niveles diferentes.
—Debes actualizar tu cuento de hadas, ella no espera un caballero en un carruaje, eso no existió nunca que yo sepa.
—Quizás no, pero tampoco debió esperar a que hiciera lo que le hice en el balcón de su casa.
—No creo que eso le molestara.
No respondí nada, simplemente me levanté y pasé a su lado directo hacia el baño. Esta vez no necesité una ducha de agua helada, ni para mantenerme despierto, ni para mantenerme en control alrededor de nadie. Después de la noche anterior yo la había vuelto a cagar monumentalmente, y el hecho de que no me sintiera cansado ni nauseabundo solo incrementaba mi mal humor.
En el camino hacia la escuela ni siquiera me molesté en escuchar las diatribas verbales de mis hermanos. Rosalie estaba molesta por algo que Jasper había dejado tirado en el pasillo de la casa, lo que fuera, de todas maneras no logró robar mi atención. La sangre me palpitaba con fuerza en los oídos cuando entré a Biología. Sería la primera clase y la primera noticia que tuviera de Bella después… de anoche.
Apenas entré al salón mis ojos se clavaron en un punto en específico. En nuestro habitual lugar, ya se encontraba mi chica… acompañada.
—En lugar de ir a La Push con los demás, podemos ir solo a un bar, algo tranquilo, ¿qué dices, Belly?
Mike Newton era insistente, y su insistencia estaba provocando que mis puños temblaran bajo la mesa que compartía con mi chica. Ella sonrió, esa sonrisa aburrida y llena de asco que solo podía ofrecerle a él, y que solo él podía malinterpretar, ya que ahora el imbécil le estaba sonriendo como si hubiera salido el sol.
—Preferiría ir con los demás.
—Podemos ir a un café, ¿es que no te gustó la última vez que salimos?, ¿hice algo mal?
—Me dijiste que éramos novios. —Newton parpadeó.
—Lo éramos, Bella. ¿Acaso no lo recuerdas? —Apreté aún con más fuerza mis puños, mirando ahora por la ventana, fingiendo desinterés cuando en realidad lo único que quería era saltar sobre ese hijo de puta.
—Tengo amnesia, así que no, Mike, no lo recuerdo —espetó mi chica con sarcasmo.
—¿Me dejarías explicarte?, quisiera hablarte de nuestro pasado. —Oh mierda. Los ojos de Bella brillaron con ese interés que solo la palabra "pasado" lograba provocarle.
—Bueno yo… —Me miró, sin importarle que Mike lo percibiera, yo no le devolví la mirada pese a que sentí sus ojos en mi rostro unos segundos—. Solo será un café.
Cuatro palabras que me impulsaron fuera de mi asiento como un resorte. La clase estaba por comenzar, necesitaba buenas notas, pero no me importaba nada mientras caminaba por los pasillos de la escuela. Dentro de mi auto, Némesis se rio tranquilamente, su risa era suave, baja, como el murmullo que provocaban las gotas de lluvia estrellándose contra el parabrisas.
—Sabes lo que tienes que hacer —susurró encogiéndose de hombros. Se refería a mis Prozac de emergencias—. Deja de postergarlo, bebé.
—Solo necesito calmarme.
—Una pastilla haría todo más fácil —consintió ella.
—¿Sí? —susurré inseguro.
Miré la consola del auto, tan solo tenía que abrir la cajuela frente a mis ojos y las pastillas estarían a la vista. Mi mano izquierda comenzó a picar en ansiedad, solo tenía que estirarme un poco, una pastilla, solo una. No quería bajarme a darle una paliza a Newton, no quería escuchar a Bella diciendo que "solo sería un café", porque entonces ésta no solo sería "una pastilla".
Inesperadamente la puerta del copiloto se abrió y una muy mojada Bella se sentó a mi lado, más exactamente sobre mi Némesis imaginaria. Se sacudió el cabello, arrojando gotas frescas por todos lados, incluyendo mi rostro. Sus mejillas estaban arreboladas, como si hubiera corrido una carrera para alcanzarme.
—¿Qué haces aquí? —pregunté mirándola sacudirse el cabello.
—Tenía que venir, Edward… —Se acomodó en el asiento mirándome, sus hermosos ojos escaneándome de arriba abajo—. ¿Estás celoso?
—¿Debería estarlo? —escupí, provocando que rodara los ojos.
—Solo será un café. —Némesis se rio en mi oído.
—¿Qué mierda necesitas escuchar de él, Bella?, ¿por qué no puedes malditamente creerme y mantenerte alejada de Mike?
—Porque estoy cansada de los secretos a medias, él ha prometido contarme…
—Y una mierda que va a contarte la verdad —siseé.
—¿Qué fue lo que pasó con Mike? —Se cruzó de brazos defensivamente—. Cuéntame tu versión de las cosas. Quiero oír lo que pasó realmente. Tengo tantas preguntas formándose en mi mente, tantos momentos en mi vida donde solo sé la mitad de las cosas, vivo entre lagunas, Edward —suspiró frustrada, mirando hacia el frente—. Tú sabes lo que pasó, quiero escucharlo de ti. Ayúdame a entender por qué no debo acercarme a él.
Sus palabras me dejaron tambaleante. Yo no quería causarle daño, de verdad que no quería que lo supiera. Yo mismo no quería recordarlo. De hecho, había hecho todo lo que estaba en mi poder para hacernos olvidar esa mierda. ¿Cómo se suponía que recordar eso iba a ayudarnos?
—Por favor —pidió buscando mi mano y sujetándola con fuerza. Cerré los ojos.
—No debí dejar que ese pendejo siquiera estuviera a un metro de distancia de ti, no debí dejar que esto llegara tan lejos, no después de que… —Me callé abruptamente, todo mi cuerpo se puso rígido.
—¿De qué? —Nuestras miradas se encontraron y decidí que tenía que decirle la verdad, ¿pero y si renunciaba a su empleo? Después de decirle, estaba seguro de que no querría seguir trabajando para él y perdería sus nuevas amistades.
—Solo díselo —instó ella.
—De esa noche, en que intentara abusar de ti —susurré, mi voz ahogándose con el sonido de la lluvia afuera. Bella me miró fijamente por un tiempo, tan largo, que pensé seriamente en sacudirla, hasta que de pronto jadeó, llevándose ambas manos a la cabeza—. ¿Bella, estás bien? —inquirí llenó de terror, la pesadilla volviéndose finalmente realidad.
Éste era el momento en donde ella me recordaba y todo terminaba, mi estómago hizo un giro extraño dentro de mi cuerpo. Némesis se rio al tiempo que agitaba una extraña caja en sus manos llamando mi atención, la miré sin comprender.
—¿Dónde pongo esto? —inquirió aún sonriendo, y de alguna manera supe que era mi futuro en esa estúpida caja de mierda.
«Ponla en la basura junto con mis sueños», pensé con amargura mientras miraba directamente a los desorbitados orbes chocolates de mi chica.
—Yo… —jadeó entrecortadamente—. Recuerdo… recuerdo algunos gritos, míos —gimió.
Incapaz de soportarlo más, la atraje contra mi cuerpo, a pesar de que estaba la consola y la palanca de cambios, logré maniobrar para empujar mi asiento hacia atrás y traerla a mi regazo. Esto era una mierda. Ni siquiera habíamos hablado de lo que pasó entre nosotros la noche pasada, y ahora estaba aquí diciéndole que ese cabrón se había propasado con ella. Puta mierda. Estuve frotando suavemente su espalda, retirando el cabello aún húmedo de su rostro mientras depositaba suaves besos en su frente.
—Siento mucho tener que haberte contado eso. —Ella hipó enterrando el rostro en la curva de mi cuello, sujetándose con fuerza de mi camisa. En este punto, definitivamente había recobrado el dominio de mis nervios y de mi imaginación.
—No lo recuerdo del todo, solo… solo recuerdo el miedo. —Apreté los brazos a su alrededor.
Tuvimos que saltarnos algunas clases, Bella estaba furiosa, confundida, asqueada. Me dijo que no podía ver a Mike Newton en este momento sin hacer una escena frente a todos. Le dije que la cuidaría, así que nos quedamos un rato más en el auto. Bella estuvo silenciosa, tenía jaqueca, decía que solo recordaba las manos de Newton sobre ella. Eso disparó mi furia hasta el infinito, así que sinceramente agradecí que estuviéramos en el auto. Aspiré su aroma intentando calmarme.
—No recuerdo que me ayudaras, tan solo son flashes, recuerdo gritar pidiendo auxilio.
—Jasper y yo te escuchamos, lo golpeamos bastante —siseé mirando hacia afuera. Angela estaba recorriendo el estacionamiento con la mirada, parecía preocupada—. ¿Le avisaste a tu amiga a dónde ibas?
Los ojos de Bella salieron disparados hacia enfrente, mirando directamente a la pequeña chica de lentes.
—Le dije que no me tardaba, debe estarme buscando.
—Entonces deberías ir —murmuré contra su cabello, estrechándola.
—¿Nos vemos en la cafetería? —suspiró finalmente, buscando mi mirada.
—Te estaré cuidando —aseguré, depositando un suave beso en sus labios.
Ya en la cafetería mientras lanzaba, literalmente, un trozo de pizza en mi bandeja, pensé que Riley podía ser otro dolor en el culo. Y realmente estaba teniendo bastantes dificultades en seguir fingiendo que no me importaba lo que le pasara a mi chica.
—Entonces… ¿irás a La Push esta noche, cariño? —murmuró a su lado en la fila para la comida. No pude evitar bufar mientras tomaba un refresco.
—No lo he decidido. —Bella me miró en ese momento. Sus largas pestañas cubrían esos cautelosos y hermosos ojos castaños, ligeramente enrojecidos producto del llanto. Me relamí los labios y miré hacia abajo, específicamente hacia mis manos.
Ella no tenía que buscar en mi mirada ningún permiso, y ya era hora de que yo fuera ocupando mi culo aburrido y celoso en algo de provecho. No volví a mirar en su dirección, tampoco volví a hacer ningún sonido de disconformidad. Bastante me había portado ya como un afeminado celoso sin oficio para una vida.
El almuerzo fue lento al lado de mis hermanos y sus parejas. Alice estuvo mirándome inquisitivamente, esa perra parecía poder olfatear cuándo algo andaba mal. Rose estuvo regañando a Emmett por estar absolutamente empapado, yo realmente estaba teniendo dificultades para no mirar en dirección de Bella, fue entonces que escuché la tímida voz de Angela hablarle a mi chica en la mesa en la que estaban sentadas en la cafetería.
—¿Qué has pensado de Chicago? —No pude evitar mirar en su dirección. Bella sonrió débilmente, lucía como si aquello la hubiera tomado por sorpresa.
—Solo es un decir, Angie… no es en serio. —Su amiga se soltó riendo.
—No es un decir, eres absolutamente genial en la escritura, tendrás un excelente futuro allá. Más que en Seattle, estoy segura. —En ese momento Bella encontró mis ojos, supe que sabía que escuché su conversación, y por su mirada nerviosa y su sonrisa inestable, no quería compartir esto conmigo.
Sujeté la bandeja con mi comida y tiré los restos sin volver a mirar atrás. No quería volver a ver esa mirada en Bella, no quería que tuviera que ocultarme cosas, o truncar su futuro, no quería nada de eso entre nosotros. Así que me encontraba caminando por los pasillos de la escuela, con la intención de fumarme un cigarro, cuando un grupo de personas llamó mi atención. Por alguna jodida razón me acerqué, nada más entrar al salón, una ridícula corriente me recorrió y por primera vez en meses, algo finalmente había llamado mi atención.
.
.
.
—Seguiré trabajando con los Newton —murmuró Bella, mirándome fijamente. Aquello me tomó por sorpresa, su anterior versión había renunciado al día siguiente, no soportaba ver al hijo de puta.
—¿Estás segura? —Ella asintió.
—Ese cabrón no va a intimidarme, y le voy a dejar claro que ya recordé lo que me hizo, aunque no sea del todo cierto, lo amenazaré con decirle a sus padres. —Rodé los ojos.
—Bella…
—Estaré bien, bebé. Solo es que Quil y Embry se enteren para que el idiota no vuelva a caminar jamás, estaré protegida.
—No necesitas el trabajo.
—No, pero me gusta estar ahí, me gusta ver a mis amigos.
—Y hablando de amigos… ¿te divertiste hoy? —murmuré contra sus labios, su aliento mentolado me tenía completamente embriagado.
—Me habría divertido más si hubieras ido conmigo. —Suspiré.
—De cualquier manera, no habría podido abrazarte como ahora. —La estreché más entre mis brazos—. Ni tampoco besarte, y eso me habría vuelto loco. Te habría arruinado la diversión.
—Mmmm —suspiró enterrando las manos en mi cabello—. Tienes razón, ver a Jessica saltando a tu alrededor es algo enervante para mí también —susurró antes de besarme suavemente.
A partir de aquel día, las cosas cambiaron entre nosotros.
Bella fue a La Push, se divirtió. Yo no fui, obvio no me divertí, pero no lo externé… demasiado. También se había empeñado en seguir trabajando con el puto, yo tuve que aceptarlo. Me había dado cuenta de que para ella era importante su independencia, le gustaba enfrentar las cosas y hacerlo sola, le gustaba… simplemente no depender de nadie. Obvio eso había resultado en que yo me diera cuenta de cuán miserable me estaba volviendo, me había abierto los ojos con un par de cosas, entre ellas mi dependencia a Bella. Tenía que lidiar con mi mierda de otra manera.
Fue por eso que, por primera vez en todo este tiempo, tuve que imponer una regla entre nosotros, una que no le gustó mucho a Bella, y era la de no vernos todos los días. No porque no quisiera verla todos los días, de hecho todo el maldito día, pero lo necesitaba, me sentía como un perro faldero detrás de ella todo el tiempo y odiaba sentirme así.
La primera vez que no me escabullí en la noche por su ventana, naturalmente ni siquiera pude dormir. Pero yo tenía un punto y pensaba cumplirlo. Necesitaba recuperar mi vida. Así que, esta era la razón por la que hoy había llegado temprano a casa, atrapando a Carlisle riéndose despreocupadamente al teléfono sin percatarse de mi presencia. Para cuando fue consciente de su realidad, yo ya había escuchado suficiente. No tenía caso fingir, y por primera vez en mi vida, me regodeé al ver en él otra mirada que no fuera aquella de halcón que tanto lo caracterizaba.
—¿Te puedo llamar en un momento? —balbuceó a quienquiera que estuviera al otro lado de la línea, sin quitarme la vista, sus ojos bailaban entre sorprendidos y alarmados—. Sí… yo, todo está bien, solo necesito un momento, Edward está aquí… —Pausa—. Yo también.
Entrecerré los ojos, alegrándome como un condenado enfermo, al tener a mi papá en esta posición. Carlisle suspiró antes de revolverse el cabello rubio en un gesto nervioso, aún llevaba su bata de doctor con su apellido bordado y todo.
—¿Interrumpí… algo? —Sí, esa voz come mierda era mía, y no había nada que pudiera hacer para cambiarla. Me estaba regodeando con esto.
—No, es decir… no.
—¿Quién era? —Papá suspiró, mirando hacia el infinito. Al parecer cualquier cosa lo estaba distrayendo en este momento. Finalmente, sus ojos me encontraron.
—Hijo, bueno… ella es… hum, estaba hablando con la señora Platt. —Némesis se rio en mi oído.
—Te lo dije.
Papá suspiró antes de darse media vuelta y caminar hacia la cocina, por un momento me pasó por la cabeza que quizás pensaba huir, por lo que me sorprendí al seguirlo y encontrarlo sacando dos refrescos. Me tendió uno antes de sentarse en la mesa.
—¿A esta hora estabas hablando con ella?, ¿le pasó algo a Jake? —fingí interés en el diablillo ese.
—No, Jacob está bien… ella, bueno… —dio un largo suspiro—. Esme es como… bueno, estoy intentando ver si… estoy saliendo con ella.
A pesar de las advertencias como faros por todos lados, me quedé con la bebida a un latido de mis labios. Por un lado, me sentí aliviado de que papá estuviera retomando su vida, pero por el otro, la ira que me provocó eso fue indescriptible. Tuve que dar varios tragos a mi bebida y estuve tentado a prender un cigarro frente a él. Las palabras de Rose me asaltaron con fuerza. ¿Era posible que ya hubiera olvidado a mamá?, ¿tan jodidamente rápido?
—Sí, porque diez años se van como el agua —espetó Némesis de forma burlona.
Miré alrededor de nuestra casa, mamá cada día desaparecía más de nuestras vidas, el cambio había empezado cuando el refrigerador se descompuso y papá tuvo que adquirir uno nuevo, más ostentoso, enorme. Seré un sentimental afeminado, pero extrañaba ver las notas de mamá pegadas por toda la nevera, el condenado refrigerador había marcado un antes y un después. Los cambios se fueron dando, pequeños pero firmes, el hecho de que papá ahora trajera a otra mujer realmente me tenía emputado, salvo que… Esme no era cualquier otra mujer.
—Vaya —siseé finalmente antes de dar otro largo sorbo.
—¿Eso es un "vaya" bueno, o malo? —preguntó papá, sus ojos bailando con cierta aprensión y reserva.
—Me lo imaginé de ella. Las mujeres son fáciles de leer, ella siempre me pregunta por ti. —Los ojos azules de Carlisle brillaron tenuemente en la luz.
—¿Lo hace? —Me reí entre dientes ante su ridículo comportamiento.
—Todo el puñetero tiempo.
—Cuida tu boca, hijo. —Rodé los ojos.
—Sin embargo nunca lo esperé de ti. —Carlisle tragó saliva ruidosamente.
—¿Y cómo...? —carraspeó—, ¿cómo te sientes con ello?
—¿Por qué lo estabas ocultando? —Se removió incómodo.
—No era mi intención, yo…
—¿Estabas tratando de engañarnos a mí y a mis hermanos? —murmuré ladeando la cabeza, viéndolo con interés.
Papá dio otro sorbo rápido a su refresco, luciendo increíblemente vulnerable. Por el más largo tiempo, él solo se quedó ahí, observando la etiqueta del envase con un interés inquietante. En algún punto se había quitado la bata de doctor, así que ahora solo vestía una camiseta azul remangada hasta los codos, tampoco llevaba el peinado de profesional que tanto presumía Rosalie, su cabello rubio estaba revuelto como si se hubiera pasado las manos muchas veces por él, incluso parecía como si… hubiera estado fuera, quizás venía de ver a Esme. Y hasta ahí. No necesitaba imágenes de eso, muchas gracias.
—No sabía cómo se iban a tomar esto, ¿sabes? Especialmente Rose —murmuró rompiendo el silencio—. Sé que he hecho mal en ocultárselos, pero en mi defensa, tú estás pasando por muchas cosas, has estado deprimido y no quería agobiarte con el pensamiento de que estoy además sustituyendo a tu madre —respiró hondo—. Cosa que no estoy haciendo, tú sabes cuánto amé a Elizabeth, la sigo amando. —Se corrigió al tiempo que apretaba los puños—. Pero ahora no sé cómo comportarme… siento, siento que necesitan una madre que los oriente y apoye como yo no sé hacerlo.
—¿Qué quieres decir con eso? —Carlisle respiró hondo, jugueteando despreocupadamente con el envase, ahora vacío.
—Ella me gusta, me gusta tanto como para pedirle matrimonio en un tiempo no muy lejano. —Me miró con algo de culpa. Papá quería casarse. Puta-mierda—. ¿Te molestaría si busco un nuevo comienzo, Edward?
Había estado mirando a la nada, pero justo en ese momento lo miré directamente a sus azules ojos, se veía tan atormentado y confundido que por un momento me olvidé de mis propios problemas de mierda. Dios, esto estaba demasiado jodido, un nuevo comienzo se escuchaba bien, de verdad quería eso para mi papá, algo que yo a sus espaldas había comenzado a hacer. Respiré hondo.
—Podría decirse que no. —Su sonrisa fue tan amplia que por un momento incluso me imaginé como si le hubiera quitado una loza de encima—. Pero creo que tienes que decirles primero a mis hermanos que estás saliendo con la maestra, es lo mejor antes de que les sueltes una bomba con la envoltura de matrimonio. —Carlisle se rio entre dientes.
—Claro, por supuesto que lo haré… solo, me dejé llevar contigo. —Asentí antes de dar otro sorbo a mi refresco, de veras necesitaba un cigarro.
—Entonces… hum, ¿Esme te ayudó a olvidar a mamá?
—Claro que no, es decir, no es como que te olvides simplemente de alguien porque otra persona aparece —espetó de forma contundente, eso me hizo sentir mejor, sin embargo no podía entenderlo.
—¿Entonces? —Papá suspiró tan pesadamente que no me imaginé cómo entraba tanto aire a sus pulmones.
—Esme no necesitó hacer nada. Sucede que todo pasa, Edward. —Jugueteó de nuevo con el envase vacío de su bebida—. Hoy puedes sentir que te estás muriendo en vida, que no puedes con todo ese dolor, sin embargo pese a la desgracia, te encuentras con que sigues respirando, comiendo… simplemente viviendo. —Se encogió de hombros—. No conozco a nadie que haya muerto de dolor realmente. Además yo tenía tres razones muy poderosas para seguir adelante.
—Hum —murmuré con una mueca, puesto que tenía razón, una cosa es que yo hubiese intentado suicidarme y otra, morir a causa de ese tipo de dolor.
—Y aunque no lo quieras, un día te encontrarás de nuevo sonriendo y soñando, porque así es la vida. —Y solo cuando me miró, comprendí que papá realmente sabía de lo que estaba hablando, él ya había estado ahí—. Esme entra en todo este nuevo comienzo, sin embargo nunca sustituirá lo que siento por tu mamá, tan solo es… diferente.
—La maestra me agrada, hace galletas bastante buenas —aseguré con una media sonrisa, haciendo reír a Carlisle.
—Para serte sincero, nunca ha cocinado para mí, siempre que llego has arrasado con todo. —Elevé una ceja.
—¿Quieres decir que esperas afuera a que termine mis clases con Jake para escabullirte?
—No me escabullo, Edward. Por Dios, solo… espero a que te vayas.
—¿Y Jacob ya te dice papá? —inquirí burlonamente, Carlisle todavía tuvo el descaro de sonrojarse.
—¡Claro que no! —medio gritó, aún estaba del color del envase del refresco, por lo que no me quedó más remedio que reírme.
Me empujé despreocupadamente hacia atrás observando esta nueva faceta de mi padre, donde por primera vez en meses, nos estábamos riendo y conversando. Hacía mucho tiempo que no pasaba esto, no incluso desde antes de mi accidente con Bella. Yo había estado demasiado ocupado con el equipo y haciendo cualquier otra cosa que sentado un viernes por la noche platicando con papá de sus amoríos.
—Esme ha mencionado que has mejorado muchísimo con tu salud. —Rodé los ojos.
—Ya me imagino todo lo que se han de contar a mis espaldas.
—No, en realidad no es así —murmuró cruzando sus manos sobre la mesa—. Ella definitivamente es una tumba.
—Si tú lo dices —inquirí tratando de sonar ofendido, aunque, en realidad sabía que ella no diría nada. No sé por qué, solo… lo sabía.
—Te ves diferente —comentó después de unos segundos de silencio—. Más corpulento, las ojeras han casi desaparecido. ¿Estás también saliendo con alguien?
Me detuve en seco. Se terminaron las risas, la charla amena, se terminó la sonrisa que hasta hacía unos segundos bailaba en mis labios.
Pude haberme sincerado y contado a papá que estaba saliendo otra vez con la misma chica, pude pedirle ayuda, algún consejo, incluso comprensión. Pude haberle dicho todo lo que aprendí al lado de una persona que creí que conocía, cuando en realidad estaba bastante equivocado. Me mordí la lengua para evitar decirle lo genial que era Bella, lo lista que era en clases, presumirle sus increíbles notas, su ridícula forma de ver todo de manera positiva, la forma en la que me hablaba, quise decirle que si había notado un cambio en mí era gracias a ella, que no solo estaba saliendo con Bella, que la quería en mi vida para siempre.
Pero entonces me acordé de que él me había prohibido rotundamente acercarme a ella, había puesto en juego su carrera y la vida de mis hermanos por mí. Así que tan solo negué despreocupadamente, tratando de sofocar las risas de Némesis que habían comenzado a sonar en mi mente, tratando de controlar los locos rebotes de ansiedad en uno de mis pies. Némesis seguía jodiendo en mi cabeza a veces. Pero en su mayoría solo eran ecos o susurros. La medicación sofocaba bastante el alboroto que solía organizar, y raras veces podía ver su etérea forma.
—Debe ser el medicamento, me ha caído bien. —Papá asintió pensativo.
—Estoy seguro de que pronto no requerirás nada, ya lo verás, hijo.
.
.
.
—Y… ¿qué tal fue tu noche de soltero?
Bella llevaba puesto una especie de pijama. La suave camiseta percudida se ajustaba ridículamente a sus abundantes pechos, los pantalones cortos dejándome ver el largo de sus cremosas piernas, logrando de alguna manera que todo ese atuendo andrajoso lejos de hacerla ver mal, la hiciera lucir como una especie de chica porno. Lucía increíblemente seductora con lo que fuera. Estábamos sentados en la sala de su casa, yo tenía entre mis manos un poco de refresco, así que di un incómodo sorbo.
Sus ojos estaban escaneándome de arriba abajo, de hecho casi de forma meticulosa, observando desde mi camiseta oscura hasta las cintas de mis Puma, cuando su mirada se encontró con la mía, definitivamente rodé los ojos.
—No fue una noche de soltero, siempre lo haces sonar como que me divertí.
—¿No te divertiste?
—¿Por qué me da la impresión de que la pregunta sabe a mierda en tu lengua? —inquirí tirando de sus manos, obligándola a acercarse a mí. Así lo hizo, acomodándose en mi regazo.
—Porque para mí siempre es una mierda no verte. —Su tono vulnerable contra mi pecho, sonando incluso dolido, recorrió mi cuerpo como ácido.
—Lamento eso, Bella. Solo…
—Necesitas pensar —concluyó por mí, mirándose las uñas en un gesto que pretendía ser despreocupado. Era tan mala mentirosa.
—No, sabes que no es por eso, pero si de algo te sirve, hoy tuve una charla interesante con papá. —Se quedó callada, mordiendo su labio inferior entre sus dientes y si no la conociera mejor pensaría que iba a llorar—. ¿Qué pasa? —pregunté sujetando su mentón, ella sonrió, pero la sonrisa no llegó a sus ojos castaños.
—Me acordé de mi mamá. —El trasfondo de tristeza impregnó su voz.
—¿No has sabido nada de ella? —Isabella suspiró antes de sujetar mi mano.
—No…
—Lamento mucho eso.
—He estado llamándola con frecuencia sin que ella me regrese las llamadas. Papá dice que… que ella viaja mucho, lo que me hace pensar que está con alguien más.
—¿Y eso te molesta? —Ella se encogió de hombros.
—No precisamente, más bien es como raro… ¿por qué no contesta mis llamadas?, ¿acaso está con otro hombre?, ¿en qué falló papá?, ¿o es que la habrá engañado? A menos que… —Se sujetó la cabeza antes de jadear.
—¿Bella, qué pasa, te duele?
—Hum —gimió asintiendo—. Últimamente tengo jaqueca, es como si todo estuviera… ahí, listo para desbordarse. —Me estremecí, quizás mi tiempo para estar con ella estaba a nada de acabarse, traté de enfocarme en ella y no en el miedo que había escalado por toda mi piel.
—Mi papá también está… algo así como retomando su vida —murmuré distraídamente mientras continuaba frotando su espalda. Bella abrió los ojos y respiró entrecortadamente, le regalé una sonrisa torcida—. Está saliendo con la maestra Platt.
—¿Esme?, ¿la maestra de Informática? —Me reí entre dientes antes de mirarla.
—¿Irónico, no? —Bella también sonrió, respirando con algo menos de dificultad.
—¿Cómo en el mundo se conocen?
—Por Jake, el hijo de la maestra. Al parecer lo lleva seguido al hospital.
—Oh, vaya, es cierto. —Ella respiró hondo, sacudió la cabeza como si pudiera alejar pensamientos antes de preguntar—: ¿Te gusta la maestra Esme para mamá? —Bufé codeándola juguetonamente. Bella se rio abrazándose a mi cuello antes de depositar un beso en mi mejilla.
—No tengo muchas opciones. Solo que nadie lo sabe, Bella. Bueno, al menos creo que mis hermanos no lo saben aún.
—¿Cómo te enteraste?
—Ya lo sospechaba, pero los atrapé el otro día. Estaban teniendo sexo por teléfono. —Bella boqueó un poco antes de llevarse una mano a la boca.
—¡No es cierto! —Me reí antes de darle un suave beso en la frente.
—No, de hecho solo lo atrapé hablando con ella.
—Ahora definitivamente no puedo pensar en otra cosa que el sexo por teléfono.
—Eso es repugnante, Isabella. —Arrugué la nariz simulando horror. Pero sintiéndome aliviado de que el dolor de cabeza al parecer ya fuera historia.
—¿Y por qué ha de ser repugnante, Edward? —fingió imitar mi voz, por supuesto falló terriblemente. Las comisuras de sus labios temblaban en un intento por no reírse.
—Tocarte a ti misma mientras yo te digo cosas sucias por teléfono, eso debe ser tan asqueroso —murmuré antes de tomar un poco de refresco.
—¿Prefieres decírmelas al oído mientras me toco? —Ahí estaba de nuevo, provocándome una especie de asfixia mientras buscaba el aire en mis pulmones.
Ella siempre lograba que me atragantara un poco con sus respuestas y parecía adorar que estuviera bebiendo algo para decirlas en ese momento. Así que Bella comenzó a golpearme en la espalda antes de estallar en carcajadas. Su risa era increíblemente ruidosa, sin tapujos, no podía controlarse. Y si no estuviera aún recuperando el aliento, me habría abalanzado sobre ella para besarla con hambre. Amaba cuando se reía así, sin importarle verse ridícula, sin importarle las lágrimas que ahora brillaban en sus ojos. En otro tiempo se habría molestado porque arruinaban su maquillaje.
—Bueno, ahora tenemos que hacerlo —canturreó mirándome—, cuando no vengas a casa, te llamaré y tendremos sexo telefónico, será divertido. —Me reí con ella antes de estrecharla en mis brazos y darle un suave beso en la frente.
—Tendría sexo contigo como fuera.
—Me alegra que dejaras de lado a tu hombre de noventa años —murmuró petulante, sus pequeñas manos viajando hacia el sur, más específicamente hacia una parte de mi anatomía que se retorcía como un maldito cachorro contenido a la espera de las caricias de su dueña.
Pensé en protestar, pero estaba dándonos una oportunidad, quería salir adelante con mi chica y no hacerla miserable con cada comentario, así que solo sonreí.
—¿Sabías que es muy inquietante tu libido? —inquirí, Bella sonrió.
—No es mi culpa que mis hormonas piensen que eres demasiado agradable a la vista.
—Tampoco tengo la culpa de ser tan irresistible. —Ella rodó los ojos antes de colocarse a horcajadas sobre mis muslos.
—¿Siempre fue así? —preguntó, meciéndose contra mi constreñida erección.
—¿Así, cómo? —De verdad no podía pensar mientras sus pechos estuvieran haciendo esa danza para mis ojos.
—Nuestra relación, ¿siempre fue así de fácil?
—No —susurré contra sus labios, el calor en mi cuerpo bajó unos cuantos grados. No fue igual para mi chica, su boca ahora recorría mi cuello dejando húmedos besos.
—No importa, me gusta lo que tenemos ahora. —Y por el contrario a lo que se esperaría de un hombre lleno de resentimientos de mierda, dije:
—A mí también.
—Me gustaría más si no tuviéramos que esconderlo. —Suspiré sujetando su mentón, odiaba que estuviera hablando oculta en la curva de mi cuello, además su lengua podía ser una gran distractora.
—Solo estoy esperando a tu mayoría de edad.
—¿De verdad? —La sonrisa en todo su rostro era algo por lo que mataría para ver cada segundo. Descansó su cabeza en mi pecho dando un pequeño suspiro de satisfacción, la estreché más entre mis brazos.
—Te prometo que voy a hacerlo —aseguré contra su cabello olor a fresas.
—¡Entonces por fin todas las zorras verán a quién perteneces! —chilló rebotando en mi regazo y provocando con eso que mi descendencia quedara en duda—. ¡Oh!, lo siento, bebé… es que yo…
—Quieres dejar eso claro frente a todas, entiendo el punto —murmuré, reajustándome con una mueca. Bella se inclinó hacia mis labios, buscando con algo más que entusiasmo mi boca, profundizando nuestro beso en un segundo. Pronto el dolor en mi pene se convirtió en anhelo.
—Solo quiero dejar de fingir que ni siquiera nos conocemos —jadeó en mi boca antes de reírse de forma nerviosa—. Quiero que solo tengas ojos para mí.
—Ni que estuvieras tan guapa. —Los ojos de Bella brillaron carnales, me hicieron dudar un poco de mi integridad.
—¿Quién te crees hablándome así? —Ella se abalanzó a mi cuello, donde trazó un caliente y húmedo camino hasta llegar al lóbulo de mi oreja.
—Un simple mortal —me mofé antes de embestir suavemente hacia arriba, ahorrándome mi sonrisa come mierda cuando un jadeo abandonó sus labios.
—Bueno, voy a tener que chupártela a ver si con eso logro obtener toda tu atención para siempre.
Sus palabras naturalmente hicieron que casi tenga un orgasmo. Mierda. A su lado me sentía como un jodido novato. Antes de todo el accidente, habían pasado momentos como éste entre nosotros, alguna que otra palabra sucia, uno que otro momento de bromas calientes y había comprobado un poco de su desfachatez, pero sin duda, nada se le parecía a esto. La chica que se encontraba ahora tirando de mi cinturón estaba a años luz de parecerse a la anterior.
—Esa maldita boca tuya. —Levanté mi dedo y tracé con suavidad sus labios abiertos. Ella sonrió antes de mordisquearme suavemente. Tan-jodidamente-excitante.
—Ya veremos si te sigue desagradando. —Y de pronto sus manos curiosas estaban en el botón de mis vaqueros un segundo, y al otro mi erección estaba libre.
—No tienes que probarme nada —insistí, sonando para nada convincente. Así que peleé un poco con sus manos para reafirmar mi punto.
—Lo sé, solo quiero hacerlo.
—Te dije que no quería que nuestra relación solo fuera esto —jadeé cerrando los ojos con fuerza cuando su pequeña mano me envolvió.
—Tienes razón, es mucho más. —Y verla ahí, de rodillas diciéndome esas cosas, de verdad podría ocasionarme un aneurisma. Tampoco podía rechazarla ahora, estaba seguro de que eso la ofendería, podía verlo en la determinación de sus ojos.
Relamí mis labios mientras la excitación crepitaba por todo mi cuerpo, creciendo en intensidad. Después de un par de bombeos desiguales, vi los labios de Bella fruncirse, se quedó mirándome el pene fijamente en concentración. No estaba segura de qué hacer. En el pasado ella era una maestra, lo que me calentaba de diferentes maneras. Por un lado quería hacerle un jodido altar a su boca, por el otro lado quería matar a Newton. Sí, lo tenía constantemente presente, ella le había hecho sexo oral a ese cabrón y por eso era una maestra en el arte de la felación.
Ahora era todo lo contrario, era ridículo que me aprovechara de su amnesia para sentirme malditamente bien. La culpa finalmente apareció para atormentarme.
—Bella, no tienes que hacerlo… —De imprevisto se inclinó hacia mi erección, dejando pequeños besos en la cabeza de mi pene hasta que finalmente se la introdujo hasta la mitad.
Mierda. Era tan seductor a la vista, tan malditamente satisfactorio, sin embargo cerré los ojos, privándome de verla porque si nuestras miradas chocaban, no iba a poder retenerlo por más tiempo. Estaba rodeado por toda su tibieza, una tibieza que vibraba con cada jadeo, con cada murmullo de sorpresa que Bella dejaba escapar. Apreté las manos a los lados del sofá, tratando de no dejarme llevar por el instinto de embestir en su boca. Pero era difícil, abrí los ojos y vi sus labios estrechándose sobre mi carne al tiempo que centímetros de mí desaparecían dentro de su boca. Y de verdad podía vivir con medio pene en su cálida boca, la mitad siempre sería mejor que nada, pero entonces algo cambió en sus ojos, una extraña resolución. Bella apoyó sus manos en mis rodillas y bajó en su totalidad hasta que la parte posterior de su garganta se contrajo a mi alrededor.
Mis ojos rodaron hasta detrás de mi nuca.
—Mierda, Isabella —jadeé nublado de lujuria. En este punto estaba debatiéndome entre: embestir en su boca, no hacerlo, correrme. No tenía muchas malditas opciones.
Ella abrió los ojos mientras recuperaba el aliento, lágrimas bailaban en ellos pero no eran de infelicidad, Bella estaba malditamente excitada, lo que naturalmente elevó más mi deseo. Y que me ahorquen porque gozase el hecho de que a mi chica le gustara chuparme el miembro. Estiré el brazo hacia abajo y acaricié con suavidad sus mejillas.
—Eres increíble, Bella. —Ella sonrió, cerrando sus ojos y restregándose con suavidad contra mi palma—. ¿Qué es lo que quieres?
—Que me hagas feliz —susurró con la voz ronca.
—Por supuesto, pídeme cualquier cosa. ¿Quieres que te devuelva el favor? —Sus orbes oscuros centellaron con ardor antes de que se mordiera el labio y se pusiera de pie.
—Quizás más tarde, ahora solo quiero sentirte dentro de mí. De esa manera siento que somos uno solo.
Estaba sentado al borde del sofá, observando esa sonrisa tímida dibujarse en sus labios que provocaba que mi pecho completo se encendiera. Pensábamos lo mismo, y por primera vez supe que no iba a estropear esto. Bella se quitó su roída camiseta, lanzándomela juguetonamente a la cara, pero justo en ese momento no era siquiera capaz de reírme, mis dedos picaban en ansiedad por tocarla.
—Eres hermosa. —Increíblemente, Bella se sonrojó antes de empujar sus pantalones cortos y sus diminutas bragas hacia abajo por sus piernas. Estuvo desnuda frente a mí en menos de dos segundos.
Y viéndola así no podía pensar, tampoco respirar. Me encantaba esta nueva Isabella desinhibida, sabía que era hermosa y me dejaba admirarla sin pudor. Ahora estaba plenamente consciente de que la necesitaba como el mismo aire, y mientras la veía caminar los escasos pasos que nos separaban, no podía dejar de pensar en lo afortunado que era. Con cada día que pasaba había estado tratando de dejar la culpa de lado, cuando menos para más tarde. Sabía que no me merecía una chica como Bella, pero no podía evitar ser feliz a su lado, al mirarla no podía evitar preguntarme si era remotamente consciente de cuánto la amaba, si era consciente de lo asombrosa que era, de lo hermosa que realmente era, me pregunté si era consciente de cómo casi todos en la escuela, en la calle, en cualquier lado la miraban y deseaban tener la mitad de suerte que tenía yo.
—¿Estás bien? —susurró frente a mí, se veía preocupada, así que sujeté sus manos, instándola a colocarse a horcajadas sobre mí.
—Solo estaba pensando cuán afortunado soy. Te amo, Bella. —Sus labios estuvieron sobre los míos antes de que pudiera tomar otra respiración.
Así que moví mis manos por su pequeña espalda y la besé duro, amando su sabor, lo dulce de sus labios, el sabor de su lengua bailando con la mía. Mi camiseta salió volando en algún momento por mi cabeza, y sus dedos estaban ahora presionando con fuerza mis hombros. Bella estaba aferrándose a mí con la suficiente fuerza como para hacerme un par de cardenales. Y definitivamente amaba cuando era así, cuando me demostraba que me necesitaba de esta manera. Isabella movió sus caderas hacia adelante y hacia atrás, solo tentándome, volviéndome loco con cada oscilación. Sus manos se arrastraron de mis hombros hacia el cabello bajo mi nunca antes de tirar.
Cerré los ojos con fuerza, dejando escapar un gruñido, me había dicho que le gustaba eso y en este punto, definitivamente haría cualquier jodido sonido que ella quisiera escuchar. Ella gimió con suavidad deslizándose nuevamente sobre mi erección, su frente estaba sobre la mía, ambos estábamos respirando entrecortadamente, y al parecer a mi chica le gustaban mucho los juegos previos tan solo para calentarnos más.
—Quiero tenerte dentro de mí, bebé —jadeó con su voz ronca, sonando toda pecaminosa y mandándome al borde.
—Sí —gruñí. Bella sonrió contra mi boca, deslizando su lengua suavemente por el borde de mis labios, antes de alinearse y mierda. Me encontré conteniendo el aliento ante la anticipación.
Y entonces, sin preámbulos se dejó caer sobre mí, lentamente, absorbiéndome, y todo fue tan jodidamente perfecto, que de verdad me costaba dejar de creer que esto no era un sueño.
.
.
.
Era sábado por la mañana y yo estaba siendo un imbécil desde temprano.
Estaba recostado al lado de Bella, en su cama, en la casa de su padre, acariciando con suavidad la piel de su espalda desnuda mientras ella iba y venía en sueños. Esta era otra de las razones por las que no quería que nos viéramos a diario. Ambos estábamos desvelados de vernos a escondidas hasta altas horas de la noche, ambos teníamos bastante tarea, y aunque yo manejaba mejor la mierda del sueño, Bella no estaba tan acostumbrada a lidiar con eso.
Ella me había llamado temprano, aprovechando que su padre se había ido de pesca desde el amanecer. Sabía perfectamente que era bastante estúpido y arriesgado estar desnudo, acostado al lado de mi chica cuyo padre era jefe de la policía, el cual además había amenazado con castrarme si me volvía a ver cerca de su hija, pero no podía importarme menos.
De todas formas, no habría manera de que me hicieran retractarme de este momento. Me gustaba pasar casi todo mi tiempo con Bella, jugando a que yo también tenía amnesia y no recordaba la mierda de persona que había sido con ella. Me gustaba seguirla por la casa, respirar sobre su cabello, besar su cuello mientras nos preparaba algo de cenar, aunque mi nueva actividad favorita de ahora en adelante sería recostarme a su lado después de hacer el amor. Porque definitivamente le había hecho el amor. Suspiré sin poder contener mi satisfacción, ella se había venido tan duro encima de mí, alrededor de mí, montándome con tanto ímpetu hasta que la seguí, y aunque seguía teniendo remordimientos, de alguna manera sabía que esto no era solo sexo.
Bella suspiró, mi nombre de hecho, antes de enterrar el rostro profundamente entre las almohadas, sonreí retirando los mechones de cabello que cubrían su rostro, mirándola como siempre, con increíble fascinación. Su mente completa era un misterio para mí, ¿cómo era posible que quisiera estar conmigo en la misma medida que deseaba olvidarme? Un rayo de luz se coló por las cortinas y golpeó directamente en la piel desnuda de mi chica. Isabella era pálida, la blancura de su piel era algo digno de acariciar todo el día, y el calor que generaba su cuerpo bajo mis dedos era abrasador. Finalmente abrió sus ojos, regalándome una perezosa sonrisa, sus ojos aún ligeramente cerrados mientras me observaban.
—Hola, tú.
—Hola de nuevo, tú —respondí con una sonrisa. Ella me sonrió de vuelta, intentando suprimir un bostezo.
—¿No dormiste aunque sea un poco?
—No —negué acariciando con suavidad su espalda desnuda.
—¿Por qué no?
—Alguien necesita vigilar lo que sea que pueda pasar en tu casa, está claro que contigo no cuento, tus ronquidos son tan ensordecedores que tuve que ponerte una almohada en la cara un par de veces.
—Idiota —murmuró, sujetando una de mis manos y poniéndola bajo su mejilla, cerró sus ojos luciendo feliz antes de volver a hablar—. ¿Qué hora es? ¿Cuánto tiempo he estado durmiendo?
—Son las once de la mañana. Así que, unas dos horas.
—¿Por qué Charlie te trata tan mal? —inquirió de pronto.
—Bueno, estrellé mi auto con su hija abordo, provocándole amnesia —murmuré con sarcasmo, sorprendiéndome de la incredulidad con la que me estaba mirando, se iba convirtiendo en furia—. ¿Por qué tienes esa expresión enloquecida?, ¿acaso esperabas otra cosa?
—No tiene por qué ser tan grosero, los accidentes pasan.
—Casi nos matamos —siseé mirándola aprensivo. Ella suspiró cerrando los ojos.
—No quiero hablar de ello, mejor dime, ¿en qué pensabas realmente?
—Solo estaba pensando en ti. —Bella abrió los ojos, mirándome con una sonrisa.
—¿Qué hay conmigo? —Suspiré acercándome a ella, atrayéndola a mis brazos para poder estrecharla, de manera que nuestras narices ahora se estaban rozando.
—Eres perfecta.
—Hum —murmuró contenta al tiempo que enterraba una mano dentro de mi cabello—. Sé que tu mente estaba en otro lado.
—En realidad sí, estaba pensando en lo que me pediste el otro día, que te haga feliz.
—Lo estás logrando. —Su voz sonó ronca, llena de una tranquilidad y paz contagiosa. Lanzó una pierna sobre mi cadera acercándonos más.
—Pensaba en el futuro, sobre lo que escuché aquel día en la cafetería. —Pude sentir la tensión inmediatamente en su cuerpo.
—Edward, sobre eso…
—Y decidí que quiero ir contigo a la universidad en Chicago —la interrumpí rápidamente. Bella abrió los ojos de par en par.
—Solo fue un decir, Angela no sabe de lo que habla —aseguró, acariciando los inicios de barba en mi mandíbula—. Puedo ir a Seattle.
—No. —Coloqué un dedo en sus labios—. Sé cuánto quieres ir a Chicago, lo puedo ver en tus ojos, eres demasiado transparente. Iré contigo, haremos esto juntos. —Entonces sus hermosos ojos castaños se llenaron de lágrimas, y realmente me puse nervioso porque no había manera de que supiera si eran buenas o malas.
—¿Harías eso por mí? —preguntó con la voz ahora quebrada, haciéndome sentir mierda por ponerla feliz con tan poco.
—Haría cualquier cosa por ti, Bella. Te seguiría a donde fueras, si así me lo permitieras. —Su boca de nuevo estuvo sobre la mía, su lengua se encontró dentro también al tiempo que una de sus manos se internó en mi cabello y supuse que eso significaba que le había gustado mi respuesta.
.
.
.
Nos encontrábamos vestidos finalmente en la cocina de su casa. Aunque salir de la cama nos había costado más de lo necesario, la convencí de alimentarme.
—Entonces, Chicago —canturreó mientras batía un par de huevos en un recipiente. La sonrisa no había abandonado sus labios en toda la mañana.
—Chicago —aseguré comiéndome una tortilla con sal. Era increíblemente bueno que a mi chica le gustaran tanto las cosas mexicanas y tuviera tortillas de maíz siempre.
—¿Qué vas a estudiar allá?, ¿ya lo tienes pensado?
—Bueno… —Me pasé una mano por el cabello—. Me inscribí en la escuela en un grupo, ya tengo varias semanas asistiendo.
—¿Ah, sí? —Se giró para enfrentarme, aún estaba batiendo la mezcla en el recipiente. Asentí.
—Voy los días que no nos vemos, es de diseño gráfico.
—No me habías mencionado eso. —Me encogí de hombros, ella tampoco había mencionado lo de Chicago y no me estaba enojando por eso, Bella mordisqueó su labio antes de suspirar—. Me parece excelente, bebé. ¿Ya has dibujado algo?
Negué rápidamente, porque sí, sí había dibujado ya algo. La silueta de su cuerpo, su hermoso perfil mirando con alegría el atardecer, también había mezclado los colores que jugaban en su cabello, entre rojos y oscuros. Todo lo que hacía se resumía mucho a ella, la maestra Esme me estaría dando una patada en el culo por depender así de alguien más, casi podía escuchar su voz recriminatoria, pero no me importaba. Estaba dando un paso a la vez.
—Bueno, supongo que empezarás con lo básico, ¿no? —preguntó guiñándome un ojo.
—Claro, un paso a la vez.
—¿Cuál es tu color favorito? —inquirió de pronto.
La miré balancear su hermosa silueta de un lado a otro mientras terminaba de hacer el desayuno. Su cabello era increíble, largo, rizado, con esos matices extraños que me resultaban indescifrables. Los pantalones cortos de su pijama dejaban muy poco a la imaginación, provocando que mi mente imaginara las mil formas en las que me gustaría tener sus piernas alrededor.
—Definitivamente el marrón. —Eso la hizo reír, el sonido suave y lleno de alegría recorrió mi piel antes de que disparara una mirada incrédula en mi dirección.
—Ese color es tan… sin chiste —murmuró negando con la cabeza como si yo fuera un estúpido.
—Para mí no —aseguré sin dejar de mirar sus ojos de ese color que tanto me gustaba—. ¿Cuál es el tuyo?
—El verde —respondió sin pensarlo, elevé una ceja.
—¿Por qué el verde?
—De ese color son tus ojos. —Me guiñó el ojo antes de echarse a reír.
—Absurda. —Quería rodarle los ojos, pero opté mejor por reírme.
—¿Te gusta la lluvia? —preguntó mirando por la ventana, más específicamente hacia los nubarrones oscuros que iban a estropear los escasos rayos de sol que habían iluminado el día.
—Sí, ¿a ti? —Saqué el jugo de naranja de la nevera para servirnos a los dos.
—Realmente no. —Elevé una ceja mientras ella ponía un delicioso plato humeante frente a mí—. No me gusta la humedad, siempre está lloviendo aquí. Son de las cosas que más extraño de Phoenix.
—¿Y cómo piensas vivir en Chicago? Es muy frío en invierno. —Ella sonrió, encogiéndose de hombros.
—Me adaptaré.
—Bueno, nunca he estado en Arizona, me gustaría ir. De pasada podemos ir a buscar a tu mamá y ver por qué tanto misterio. —Sus orbes se iluminaron de nuevo.
—¿Harías eso por mí? —Se me hacía ridículo que me preguntara si haría algo por ella, ya le había dicho que haría cualquier cosa, pero al parecer no lo creía con facilidad, así que solo asentí.
—Claro. —Escuchando mis propias promesas en voz alta, y mirando fijamente esos hermosos ojos marrones, volví a preguntarme qué mierda me había poseído para hacerle daño a alguien tan hermoso.
—¿Dónde viviremos en Chicago? —preguntó antes de llevarse un bocado a los labios y gemir suavemente cerrando los ojos—. Al menos no moriremos de hambre, cocino malditamente delicioso. —Me reí dando un bocado, aceptando que tenía razón.
—Estuve viendo algunas viviendas cerca del campus, incluso un par de locales que solicitan empleados —suspiré recordando eso, pasándome una mano por el cabello—. No será fácil, Bella, pero haré lo mejor para nosotros, te lo prometo.
—También sé que no será fácil, bebé. —Estiró la mano a través de la mesa para sujetar la mía—. Pero no estaremos completamente solos, estoy segura de que…
—Lo estaremos —la interrumpí—. Quizás tú puedas perdonar lo que te hice, porque realmente no lo recuerdas, y yo he decidido ser lo suficientemente egoísta como para dejar que me permitas seguir a tu lado. ¿Pero nuestros padres? Nos darán su absoluto desprecio, Bella.
—No creo que Charlie sea así, tampoco tu papá. —Rodé los ojos.
—No tengo idea de cómo va a ser el futuro, Bella. Pero te puedo asegurar que no les caerá en gracia saber que nos mudamos juntos, no lo aprobarán, y necesito saber que lo entiendes. —Ella se mordisqueó el labio, mirando nuestras manos unidas—. ¿Lo haces?
—Lo entiendo —susurró después con una voz ligeramente apagada, una que hizo que me preguntara hasta dónde estaba bien que llevara esto adelante, bajé la mirada a mi comida—. Oye, mírame, bebé. —Bella dejó el plato a un lado y caminó hasta colocarse en mi regazo—. Lo entiendo —murmuró contundente, sus ojos clavados en los míos—. Solo quiero estar contigo, así que buscaré mañana los formularios para el examen de admisión en Chicago, gracias, Edward.
—No me agradezcas nada aún. —Acaricié su mejilla, dejando a mis dedos jugar con la suave piel de su rostro—. Hasta que estemos instalados y asistiendo al campus, quizás te deje agradecérmelo.
Me dijo que era un exagerado, acompañado de su hermosa risa cantarina. Luego sus labios estuvieron en los míos. Suaves, carnosos, seguros. Ella me amaba y de alguna manera supe que podía llevar esto adelante, podíamos salir adelante. Acaricié su espalda justo en el momento en que unos suaves golpes llamaron a la puerta. Tanto Bella como yo nos congelamos en nuestro sitio.
—Mierda —chilló levantándose de un salto—. No puede ser papá, él no llamaría a la puerta.
—¿Entonces? —pregunté nervioso, poniéndome de pie también.
—¿Y si es Mike?, ¿si viene a hablar? Dijo que teníamos que hablar… —susurró, sus ojos bailando angustiados.
—No me dijiste esa mierda —siseé apretando los puños, Bella dio un respingo cuando volvieron a llamar a la puerta.
—No quería que te enfurecieras más, Edward… Oh, Dios. No quiero abrir —cuchicheó.
—¿Pero quién es?
—Escóndete en la sala, me asomaré por la ventana para ver quién es, ¿está bien?
No me agradó la idea de esconderme en la sala, así que me quedé mejor en la cocina. Había una puerta que daba al patio por si necesitaba escapar, y también me permitía mirar a quien estuviera detrás de la puerta. Y juro por Dios, que si era el hijo de puta…
—No conozco el automóvil —susurró Bella mirando por la ventana, tomó una respiración antes de caminar hacia el frente y finalmente abrir la puerta de par en par.
Del otro lado, una mujer de cabello rubio y corto se llevó las manos a la boca, una enorme sonrisa se instaló en sus labios. Sus ojos azules llenos de lágrimas no me parecieron conocidos, sin embargo de alguna manera ella me resultó familiar. A su lado, un hombre alto y con una gorra de béisbol se removió incómodo. Y luego todo fue como en cámara lenta, Bella retrocedió torpemente hacia atrás, sus ojos clavados en esa mujer fijamente.
—¿Bella?, ¿estás bien, mi amor? —preguntó la mujer—. Tu papá me dijo que has estado buscándome, escuché un par de mensajes en la contestadora, pero estaba en Florida, en cuanto supe que querías verme no quise perder el tiempo llamándote, por eso decidí viajar hasta acá...
—Mamá. —No era una pregunta, era una afirmación que por alguna razón sonó dolorosa al constatarla.
Bella retrocedió aún más hasta chocar torpemente con el sofá, donde se dejó caer sujetándose la cabeza con fuerza, gimiendo y sollozando. Di un paso en su dirección con la intensión de ayudarla, importándome una mierda si a su mamá le parecía bien encontrarme aquí o no, pero cuando Bella captó el movimiento, sus ojos encontraron los míos, se dilataron, se llenaron de lágrimas.
Ella podía decir tantas cosas con sus ojos color chocolate. Todas sus emociones estaban allí para que las viera y de repente, un chillido agudo y penetrante llegó hasta mis oídos. Un grito teñido de agonía y horror. Aquel sonido que ya había escuchado alguna vez, en el accidente, me golpeó como una bofetada. Y entonces lo supe.
Ella había recuperado la memoria.
Chicas, mil gracias por toda su paciencia, por todos sus comentarios y... bueno, ahora sí Bella ya recuperó la memoria! será que vuelve a ser como antes, o ahora toma mejores decisiones?
Gracias a todas las chicas que me agregaron a favoritos y sus listas
A las chicas que comentaron, el capi anterior y el outtake: JosWeasleyC, Bella llevó una vida dura y a su corta edad no ha sabido manejarse bien, le hace falta una figura quien la oriente, ahí también a fallado Charlie, y ahora recuperó la memoria, como ves? EbyCmasen, gracias por leerme nena y sobre todo por esperarme ahora de verdad espero te haya gustado :), Diannita Robles, Disculpa la tardanza nena, espero te haya gustado!, jimena, Gracias nena, si tengo previsto subir uno más de Bella, quien por cierto ya recuperó la memoria, como vez? Tecupi, Reneé a parte de mala mamá, tonta, ni siquiera puso el pestillo como bien dices, y ahora aquí está echando a perder las cosas otra vez, Diana Daz, hola nena, yo también comparto tu punto de vista respecto a Bella, creo que no hay que dejarnos porque luego como dicen en mi tierra "nos agarran el númerito" es decir que te la hacen una y otra vez, también creo que hay maneras, y Bella fue drástica pero ese fue su mecanismo de defensa, ahora con Renée de vuelta, que crees que pase?, cavendano13, Bella tuvo todo un trauma, ahora sí que la llevó a querer olvidar todo lo que fue, todo lo que pasó, pero ahora con su mamá regresando así pasa con su memoria, ¿crees que sea para mejor?, Bella-Nympha, jajaja si nena, como dijiste, ambos están bien jodidos y fue como un inicio para los dos, ahora que Bella a recuperado su memoria, falta ver como reacciona con Edward. Guest. Gracias por poner que el cap se te hizo diferente y refrescante nena, es solo darles una idea del pasado de ambos, ahora que volvio la memoria de Bella, habrá que ver como lo maneja, no se te olvide dejarme tu nombre!, linda bella, Gracias por tus palabras nena, Bella era terrible, creo que tal como Edward, ahora que recuperó la memora, falta ver como maneja todo eso. Gloria, Bella era tremenda pero no has conocido a Edward como fue, los dos estaban jodidos y juntos en realidad por aparentar, ahora que ambos son como en realidad siempre debieron haber sido, falta ver como se toma esto Bella porque ya recupero la memoria :s, Naara Selene, Creo que al principio no lo amaba, pero verás cuando saque el otro outtake, espero también te guste, por lo pronto, aquí te dejo con este final, ¿qué te pareció?, MoN cArTeR, Gracias nena y disculpa la tardanza, espero este cap tambien te haya gustado, Anayka16, Mil gracias a ti por tus palabras, y creeme cuando te digo que Edward si fue un cabrón, solo que ha pagado, siento yo, su cuota de culpa, falta ver si para Bella, ahora que recuperó la memoria, eso fue suficiente, Kik, ya me imagino tu shock nena, escribí ya otro outtake de Bella, para finalizar con sus pov, donde les explico bien que pasó la noche del accidente, por lo pronto te dejo con que ella ya recuperó la memoria, ¿cómo crees que reaccione?, Rosbell, que bueno que ves salvación en esta relación nena, porque una de mis betas ya me odia y no quiere que estén juntos, jajaja, por lo pronto Bella ya a recordado la memoria, esperemos sepa poner en una balanza lo que fueron con lo que son ahora, Cuchu, para que veas que no solo Sarai es mala, Yanina le dice quitate porque ya llegué, jajaja lo del bebé no sé... por lo pronto te dejo con que Bella tiene su memoria de vuelta! saludos a sus niños a su marido y suerte en sus actividades diarias!. Duende Cullen, Gracias nena, espero este cap también te haya gustado ;), PichiLina, jajaja eres una loca, bueno, pues Bella también era una perra pero no te he mostrado el lado de Edward, sé que lo odiaras y con él a mi, pero estoy acostumbrada a nuestra relacion amor-odio, estoy segura de que saldremos adelante ;), Saraina, sé que tu nuevo estilo de vida esta al full, pero muchas gracias por seguir por aquí conmigo, ahora falta que conozcan el lado de Edward, jajaja tengo miedo!, Guest, muchas gracias por tus palabras nena, me alegra que te haya gustado el lemmon, es diferente y lleno de complicaciones para esta relación, de por si ya complicada y para colmo, vengo con que Bella ya recuperó la memoria, ¿cómo ves?, no olvides dejarme tu nombre!, Edu, ay Edu, vienes y me dejas el rr más bonito del universo, me ha encantado tu analogía y yo pienso como tú, personalmente me encantan los caballeros, pero en la cama me gustan los chicos malos jaja, lo malo aquí es que Edward siempre fue malo con Bella, ahora falta ver, como dices tu, si ella pone en una balanza todo lo que son ahora contra lo que fueron, un gusto leerte nena!, SabiaAtenea, ya escribí lo que pasó esa noche, jeje es el siguiente capi, espero te guste ;), Elizabeth Swan Cullen, Hola nena gracias por tus palabras, de hecho EAQ es un libro ahora, por eso que lo retirara y me esta yendo bien con él, gracias por preguntar :), Dayis, bueno nena, después de su polvo como verás vinieron más y también la recuperación de la memoria, ¿cómo crees que se lo tome Bella?, sabina, ya pronto publicaré esa parte del accidente y como fue Edward con Bella, solo tenme paciencia ;), Stefanny Cullen-Swan, gracias por tus palabras nena, si Edward tiene tanta culpa, ya sigue que les explique el porque de todo eso, por lo pronto Bella a recuperado la memoria, cómo ves?, Monique, Yenix304, lo que pasa con Edward es que fue mucho peor de lo que es ahora, así que ahora que Bella a recuperado la memoria, solo hay que esperar que comparé al Edward de ahora con el de antes, y lo supere, esperemos ;)
Bueno, ya les he mostrado como fue Bella en su pasado, y como es Edward en su presente, ¿pero que les parecería un vistazo a su noviazgo? Bueno, se los muestro en el siguiente capi, ¿qué les pareció este, me dicen?
