Historias de Hogwarts
Por Cris Snape
Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a JK.Rowling y sus asociados. No tengo ánimo de lucro al escribir estas historias, así que no me demandéis por violar los derechos de autor, por favor.
Resumen: Evan Rosier, Myrtle la Llorona, la profesora Sprout, Ritchie Coote... Los personajes olvidados de Harry Potter se dan cita en una serie de relatos breves. Porque ellos, también existen. Aunque, por supuesto, no podemos olvidarnos de Ron Weasley, Blaise Zabini o Sirius Black. Todos ellos están juntos, pero no revueltos. Espero que os guste.
13
Horace Slughorn
El-Que-Un-Día-Será-Grande
Horace clavó los ojos en la puerta, mientras ésta se cerraba con suavidad. Agitó la cabeza, aún turbado por la conversación que acababa de tener lugar, y se dejó caer en su butacón preferido, frotándose las sienes con nerviosismo.
Hacía mucho tiempo que el buen hombre era profesor y, nunca, en todos esos años, ningún alumno le había preguntado sobre aquel asunto. Por supuesto, ese chico era alguien especial, un mago de futuro brillante. Horace estaba seguro de que, con el entrenamiento adecuado, aquel muchacho podría ser más grande que el propio Albus Dumbledore. Según su punto de vista, era algo normal que el chico sintiera curiosidad por las artes oscuras; después de todo buen mago, debía conocer a la perfección todas las ramas de la magia, pero había algo que le alteraba.
No había notado nada extraño en el estudiante mientras respondía su pregunta. El chico le escuchó atentamente, como siempre solía hacer, tanto en las clases como en las reuniones del club. Había afirmado educadamente con la cabeza, había realizado un par de comentarios puntuales y le había dado las gracias con cierta efusividad antes de marcharse. No, no había sido en esos momentos cuando Horace se sintió extraño, sino después, mientras el muchacho traspasaba el umbral de la puerta, esbozando una sonrisa cargada de algo que el profesor de Pociones no supo identificar.
Horace se reclinó en su asiento, pensando en el chico. Era un auténtico experto en Pociones, aunque destacaba mucho más en Defensa Contra las Artes Oscuras. A pesar de ser huérfano y de haberse criado en un orfanato, sus modales eran casi aristocráticos y solía erguirse con un orgullo que hacía estremecer a cualquiera que estuviera cerca de él. Era un Slytherin de pro: astuto, inteligente, prudente y desconfiado. Sabía rodearse de personas que podían beneficiarle, aunque Horace dudaba que tuviera algún amigo de verdad. Era popular y contaba con el aprecio del profesorado, aunque Dumbledore lo mantenía constantemente vigilado, sobre todo desde que esa chica murió, un año antes. Y Horace, que conocía a Albus Dumbledore desde hacía mucho tiempo, entendió ,en apenas un segundo, que el brujo tenía motivos más que suficientes para desconfiar del muchacho.
Porque, ¿Qué chico de dieciséis años podría mostrarse interesado en algo tan oscuro como los horrocruxes? Cuanto más lo pensaba, más seguro estaba Slughorn de que acababa de cometer un grave error. No porque pensara que su estudiante podría tener intenciones ocultas, sino porque no consideraba sano que un muchacho tan joven tuviera conocimiento de aquellos terribles elementos. ¡A saber lo que podría estar pensando el taimado Slytherin de él! ¿Qué clase de mago conocía de forma tan pormenorizada los horrocruxes?
Horace agitó la cabeza. Quizás sería conveniente volver a hablar con el chico para aclarar las cosas con él. Aunque, en un principio, no le pareciera un asunto demasiado grave, el profesor se estaba empezando a sentir demasiado incómodo con todo aquello. Se puso en pie, dispuesto a seguir al adolescente hasta su habitación, pero se detuvo en seco.
"Estás pensando estupideces", se dijo, "Tom es un buen chico. Sólo siente curiosidad y, como dice el bueno de Albus, no es un crimen ser curioso"
Volvió a sentarse, conjurando en esa ocasión una botellita de whisky de fuego. Recordó al joven aprendiz de mago que, día tras día, se sentaba en el primer pupitre de su aula de Pociones y le miraba con los ojos abiertos como platos, prestándole toda su atención. Era un chico de gran talento, sería un gran mago y aquel asunto de los horrocruxes no sería más que una anécdota que comentar con el muchacho en el futuro. Horace afirmó con la cabeza, convenciéndose de que todo estaba bien, y se terminó la botella de la ardiente bebida durante esa noche.
Horace sabía que Tom sería alguien grande... Y, aunque se lo negara a sí mismo, que los horrocruxes le ayudarían a serlo.
Hola a todo el mundo. Aquí traigo un personaje más... Mucho me temo que esta viñeta ha quedado un poco flojita, pero no es por mi culpa... ¡Es por Slughorn, que no me inspira nada! En serio, no me convence mucho la historia, pero me he obligado a escribir sobre el hombrecito y, aquí está el resultado. Quizás, en un futuro, si mi muso decide ponerse a trabajar, edite el capi y sustituya la historia, ya lo pensaré. Avisaré si hay algún cambio, pero de momento, así queda la cosa.
Besos y hasta pronto,
Cris Snape
