Capitulo 13:
Arrepentida.
Pov Edward
A Bella le costó bastante sumirse en un sueño tranquilo, a cada instante se removía sobre la cama enredándose con las cobijas y botando el paño helado que le había puesto en la frente, así que a cada momento volvía a poner el paño en su lugar y repartía caricias por su rostro para que se calmara, lo que parecía dar bastante resultado, ya que al mínimo rose de mis dedos en su cara paraba de moverse y respiraba más tranquila.
-Edward… no me dejes…-decía aun adormecida.
-Tranquila linda, estoy aquí cuidándote-acaricié su mejilla y cuando iba a retirar mi mano ella me lo impidió poniendo su mano sobre la mía, incitándome a que no dejara de acariciar su rostro.
-No me sueltes…
Y eso hice, me quede toda la tarde acariciando su rostro, su cabello y sus manos mientras ella al fin se sumía en un descanso verdadero.
Eran las once de la noche y ella aun no despertaba, lo que menos deseaba era alejarme de Bella, pero mi madre ya debería estar hecha un manojo de nervios por ignorar donde me hallaba en estos momentos, así que le escribí una pequeña nota a Bella por si despertaba y no me encontraba. Podría irme tranquilo, ya estaba bastante mejor, su rostro había vuelto a su color habitual, la fiebre había desaparecido casi por completo y dormía placidamente.
Antes de irme deposité un tierno beso en su frente, deleitándome de la suavidad de su piel, me permití observarla de cerca por unos segundos mientras acariciaba con devoción unos cabellos sueltos que acomodé detrás de su oreja. Era tan hermosa, definitivamente ella no era para mí.
Me fui rogando que al despertar ella no recordara que hace unos instantes había besado su frente y me había quedado mirándola como un bobo. Ya era bastante vergonzoso lo ocurrido en la fiesta como para mas encima agregarle otra vergüenza más.
Cuando llegué a mi hogar la casa estaba totalmente iluminada, lo que indicaba que Esme me esperaba, ya que Carlisle hoy tenía turno de noche, no volvería sino hasta las cinco de la mañana.
Al abrir la puerta mi madre corrió desesperada a mi encuentro, asfixiándome con un preocupado abrazo.
-Explícame ahora mismo donde te metiste Edward Anthony Cullen-me dijo intentando parecer bastante enojada.
Pero solo parecía molesta, era imposible que alguien como mi madre se enojara, era la dulzura en persona y cualquiera que hablara tan solo unos minutos con ella podría darse cuenta.
-Entremos y te cuento-su expresión se relajo un poco-aquí hace mucho frío.
Nos sentamos en nuestro pequeño living y mi madre tomó mis manos, como solía hacer siempre que conversábamos.
-Bueno primero que todo, siento llegar tarde, nunca lo he hecho y créeme que no volverá a ocurrir.
-Por eso estaba tan preocupada, nunca llegas tarde sin avisar antes, ¿Qué estuviste haciendo?
-Cuidando a una amiga-respondí rápidamente.
Mi madre alzó las cejas mirándome pícaramente.
-Una ¿amiga?
-Si, ella estaba enferma, tenía muchísima fiebre, y bueno sus padres se la pasan viajando y su hermano igual estaba de viaje se encontraba sola…
Mi madre ahora me miraba más preocupada.
-¿Y está bien ahora?
-Si le di unos analgésicos, le costó bastante dormirse, pero ya está descansando y cuando me fui ya casi no tenia fiebre, en todo caso le deje una nota y mi teléfono por cualquier cosa.
-¿Y porque no me llamaste?-preguntó mi madre con perspicacia.
-Bueno la verdad es que se me olvido- dije sinceramente, cuando estaba con Bella me olvidaba del tiempo y de los demás.
Al decir esto vi como una radiante sonrisa ocupaba el rostro de Esme.
-Lo sabía, te gusta…
-No mamá como crees-
Me lanzó una mirada que claramente decía "a mi no me engañas".
-¿Quién te lo dijo?, ¿fue Alice cierto?
-No, alguien más me lo dijo
-¿Quién?
-Tú -la miré confundido- nada más al entrar me di cuenta de que algo te ocurría, parecías radiante, feliz, y te veo ese comportamiento hace unos meses ya, por casualidad ¿no será Bella?, la chica a la que le enseñas a tocar piano-asentí- cada vez que vas a su casa o a la escuela pareces impaciente y radiante, una madre siempre sabe cuando su hijo está enamorado.
Miré avergonzado al suelo, ¿tan evidente era? O ¿tendía a relacionarme con gente más perceptiva de lo común?. Primero Alice, después Jasper y ahora mi madre, ¡hasta Alan se había dado cuenta!, y Alan no era conocido por su "inteligencia".
Después de conversar con Esme y tener que contarle hasta como era la cocina de la casa de Bella, nos dieron las dos de la mañana y me fui a acostar. Algo me decía que no me iría muy bien en mi examen de Biología, la verdad no había estudiado nada.
Como era de esperar al día siguiente me fue pésimo en biología y me andaba quedando dormido en clases, por lo que me gané las burlas de Emmett, Jasper y Alice.
Había avisado a Esme que después de clases pasaría nuevamente a ver como se encontraba Bella, así que tenía permiso para llegar tarde.
Como siempre Bella me abrió la puerta con una gran sonrisa, parecía que se encontraba bastante mejor, aunque estaba bastante despeinada y con la blusa mal abrochada.
Pero la sorpresa fue al entrar a la sala. Me quedé de una pieza en el vano de la puerta. Estaba Alan, cómodamente sentado en el living, con demasiada confianza, con la camisa desabrochada, eso fue como un puñal ya que Bella también estaba bastante desordenada.
Edward es obvio, son novios, es obvio que ellos…
Al percatarse de mi presciencia Alan me miró con desprecio y hostilidad, tomando de un solo trago el contenido del vaso se paró del sillón.
- Alan, Edward va enseñarme piano hoy, ¿te quedas? –dijo Bella con voz con voz dura que claramente evidenciaba que no quería que se quedara. O eso quería pensar yo.
-No, sabes que detesto los pianos.
Ella lo miró con hostilidad y subió por las escaleras.
Apenas desapareció, Alan se acercó mirándome con violencia y de inmediato comenzó a amenazarme.
- No quiero saber que siquiera le tocaste un pelo a mi novia, idiota, pero si me entero serás un maldito cuatro ojos… pero muerto –Dijo él apuntándome con el dedo y en un tono de furia que jamás le había oído antes.
Gracias a Dios venía bajando ella apresuradamente la escalera, como si presintiera lo que estaba pasando en la sala, era un acto totalmente cobarde el esperar a Bella como mi salvadora, pero la verdad me había intimidado la actitud de Alan.
-Bueno Alan si nos disculpas…-dijo ella lentamente con los ojos entrecerrados.
Alan se despidió con un beso bastante apasionado de Bella, pero está lo alejo mirándolo con frialdad y volteando rápidamente el rostro para abrirle la puerta. Al salir me empujó disimuladamente, para evitar caerme, tuve que afirmarme del umbral que daba al living. Ella cerró la puerta y de inmediato me preguntó si Alan me había dicho algo. Como no quería contarle, le pregunté algo sobre su día, pero ella insistió y debido a eso le conté las reiteradas amenazas de su novio.
- Sospechaba que te había dicho algo así –dijo ella un poco enojada- No le prestes atención a lo que te diga Alan.
- Es que estoy aburrido de quedarme callado cuando me insultan –dije finalmente sentándome enrabiado a su lado- Siempre tengo que quedarme callado por que soy un estúpido cobarde –dije cabizbajo.
-No eres estúpido ni cobarde… nunca vuelvas a decir eso, te lo dije una vez y te lo volveré a decir, ¡Tú vales mucho más que cualquiera de esos idiotas!, tu… tu… eres sin duda… uno de los mejores hombres que he conocido.
Solo me sonrió y me abrazó, ese abrazo me llegó a lo más profundo; sentía su respiración, su calor, su perfume con un olor de una combinación entre fresas y lavanda. Si hubiera sido por mí, me hubiera quedado una eternidad abrazado a ella. Hasta que ella terminó este abrazo con una pregunta.
- Edward ¿puedo verte sin las gafas? –dijo en un tono juguetón.
- Preferiría que no –Desviando la mirada.
Me insistió por un buen rato, ella tenía muchas ganas de verme sin anteojos otra vez, hasta que no pude resistirme más y terminé accediendo a que me quitara los anteojos. Me tomo suavemente la cara y me quito los anteojos, los dejo delicadamente en una mesa, que se encontraba enfrente de nosotros.
- Abre los ojos –dijo en un tono muy suave, que puede escuchar con dificultad-Edward… -Decía en un tono insistente.
Cuando abrí los ojos pude divisar con dificultad su rostro. Estuvimos un momento así, ella sosteniendo con delicadeza mi rostro y yo disfrutando de la textura de sus manos en mi cara.
Definitivamente este simple rose era el paraíso.
De un momento a otro sentí su respiración tan cerca que se confundía con la mía, acortando cada vez más la distancia entre nosotros, sin tregua alguna. En ese momento unos nervios antes desconocidos me consumieron, sentía cosquilleos que me retorcían el estomago, era una sensación agradable, solo el tiempo y la distancia me alejaban del más preciado tesoro que podría obtener en mi vida.
Un beso de mi Bella.
En ese instante sentí el tacto de sus suaves labios sobre los míos y la fragancia a fresa que ellos desprendían.
Sin siquiera pensarlo le correspondí el beso. Sentí como sus labios se curvaban en una sonrisa al ver que yo le correspondía. Nuestras bocas se movían al compás de una danza para la que estaban echos, con nerviosismo por ser la primera vez que se unían, pero con naturalidad al haber encontrado por fin a sus compañeros.
Mi niña no paraba de apoderarse de mis labios, sin dejarme espacio para respirar y repartiendo suaves caricias con las yemas de sus dedos en mi mentón.
Pronto la unión de nuestros labios se volvió más desesperada, con una frenética pasión llenando cada célula de mi cuerpo sentí como Bella bajaba sus manos a mi cuello y me tumbaba en el sillón, quedando ella sobre mí y con sus piernas a mis costados. Me quedé estático a este tipo de contacto, definitivamente no me lo esperaba.
-Lo siento –Dijo cuando se percató de lo que hacia, sentándose en un sillón y tapándose la cara con las manos, evidentemente avergonzada.
¿Se había arrepentido?
En verdad en ese instante ni siquiera se me pasó por la mente, porque nada ocupó mi mente en esos momentos. Quede paralizado, no sé si fueron horas, minutos o tan solo segundos. Yo solo atiné a ponerme mis anteojos, agarrar mi chaqueta e irme.
Al día siguiente en la escuela no vi ni a Bella ni a Alan. Les conté lo ocurrido el día de ayer en la casa de Bella a los chicos, en el comienzo de mi relato Alice y Emmett ya vitoreaban gritos de triunfo, pero al escuchar el inevitable final de mi encuentro con Bella se quedaron callados. Solo Jasper me dirigió palabras de apoyo, Emmett no sabia que decirme, sabía que estos temas no le acomodaban, pero aún así me palmoteó el hombro en señal de apoyo. Bueno y Alice, ella estaba sentada con la mirada perdida, parecía no entender lo que sucedía.
-Supongo que deberás hablar con ella al respecto, y solucionar las cosas, saber si en verdad le interesas o fue algo del momento… si eres rechazado, bueno eso es mejor a no saberlo-me dijo Jasper y tenía bastante razón.
-Bella te ama, de eso estoy segura-dijo al fin Alice y todos nos volteamos a mirarla- todo debe ser un mal entendido.
Alice se levantó de su asiento y salió sin darle ninguna explicación al profesor, pero este de todos modos no la castigó, ya que justo cuando Alice cerró la puerta sonó el timbre que anunciaba el descanso.
-Se que yo no tengo experiencia en estas cosas… pero le encuentro toda la razón a Alice.
Esa tarde cuando me dirigía a mi casa con Jasper, tenía un presentimiento, pero no hice caso. Iba a casa con Jasper ya que este estaba aburrido y hace mucho tiempo, tres días, que no se pasaba por mi casa, por lo que Esme ya me estaba exigiendo que trajera de vuelta a su segundo hijo.
De pronto Jasper se volteó y paró de caminar, lo miré extrañado.
-Hey Jasper, ¿Qué ocurre?
Volteé hacia la dirección que miraba Jasper y obtuve la respuesta. Alan venía caminando con seguridad y una sonrisa de suficiencia hacia nosotros, seguido por al menos diez de sus amigos.
-Oh no estamos en problemas-dijo Jasper.
Bueno no he subido actualización porque he tenido serios problemas de salud que son dificiles de explicar aquí, pero descuiden seguiré subiendo, deben saber que por nada del mundo dejaria mis fics, aunque afortunadamente ya estoy mejor, pero debo seguir llendo a controles, así que verán que durante un tiempo quizas las actualizaciones sean irregulares, pero tengan por seguro que de ser así subiré al día siguiente. Por el momento no es muy seguro que suba actualización en Hysteria mañana, pero subiré el viernes o sabado en Hysteria y So Happy together, con One of those days es diferente ya que está terminado así que fijo los martes…
Y Agradecería que se pasaran por un One Shot que públique hace algún tiempo se llama What Happens Tomorrow y que está nominado a los Fics Fans Twilight Awards en la categoria mejor songfic, lo que me alegra bastante y me subió el animo en demasia.
Summary: -Su limusina señorita-dijo Edward cordialmente haciendo una elegante reverencia junto al carro de supermercado. -¿Preparada para viajar señorita?. -Por supuesto gentil hombre-respondió Bella con el mismo tono siguiéndole el juego. /Inspirado en el video y canción What Happens Tomorrow de Duran Duran/
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