AMOR SANGRANTE
13. De compras con Tanya
El paseo por el bosque había sido una experiencia totalmente nueva para mí. Nunca antes había caminado sobre tanta nieve. La luz del sol que aún quedaba se reflejaba en la nieve y un polvillo caía de vez en cuando de un árbol. No nos encontramos con ningún animal, estaba segura de que se habían asustado por el ardiente olor a vampiro o al menos por el gran grupo de cazadores que había estado fuera.
Laurent me llevó hasta el extremo del bosque para el ocaso. El atardecer volvía la nieve de los mismos colores que el cielo. Por miedo a estropear el espectáculo permanecí junto a Laurent en la línea de los árboles. Me quedé en donde estábamos durante el resto de la puesta de sol. Laurent tuvo que llevarme a cuestas a la vuelta porque estaba demasiado oscuro.
Cuando volvimos a la casa, todas las luces estaban encendidas y unas cuantas personas se movían por todas partes. Entramos y nos encontramos con unos cuantos vampiros viendo la televisión, algunos en sus habitaciones y otros simplemente hablando en la cocina. Si hubiera entrado cualquier otra persona, nunca habría adivinado que acababa de entrar en un nido de vampiros.
—¡Bien, ya estáis de vuelta! Nos preguntábamos donde estaríais— dijo Tanya —Cerys, te sugiero que duermas un poco esta noche.
—¿Por qué?
—Mañana nos vamos de compras. De hecho, nos vamos de compras durante unos días.
—¿Unos días?
—No vamos a hacer el viaje hasta la ciudad solo para comprar comida. Pasaremos un día en el centro comercial y en las tiendas pequeñas y el día siguiente iremos a la tienda a por comida para ti.
—¿Vamos a estar un día completo solo para comprar ropa?
—Sí, ¿estás de acuerdo? —me preguntó Tanya
—¿Tengo elección?
—De hecho, no. Ahora ve a descansar, te despertaremos por la mañana para que te puedas preparar.
—De acuerdo. Buenas noches— no tenía ganas de discutir ya que por una vez tenía una noche tranquila por delante. El atardecer me había recordado que aún hay cosas buenas en el mundo, y que siempre hay esperanza, incluso en las zonas más estériles. Sonaba demasiado típico pero era verdad.
Antes de dormirme escribí unos cuantos pensamientos más en mi diario y me puse una nota mental para recordarme comprar otro mañana. Con suerte encontraría un bonito diario de cuero como el antiguo. Por una vez, el sueño llegó a mí en cuestión de minutos.
oOoOoOo
—¡Tanya, esta es como la decimocuarta tienda en la que hemos estado! —exclamé mientras Tanya me empujaba dentro de otra tienda. Los brazos me pesaban a causa de las bolsas, los pies me mataban de dolor a cada paso y yo estaba cansada.
—No te preocupes, ya casi hemos terminado— dijo Tanya mientras buscaba una mostrador en el que revolver.
—Dijiste eso hace cinco tiendas
—Esta vez te lo prometo. Tienes hambre y estás cansada. Volveremos al hotel después de esta tienda, te lo prometo.
—Te obligaré a cumplirlo— dijo mientras miraba por encima unas cuantas camisas. Tanya ya se había desplazado hacia una pared llena de vestidos. Llamó a una dependienta y le preguntó por un vestido de la fila de arriba. No le presté atención hasta que el vestido estuvo justo delante de mi cara y yo lo sujetaba con las manos.
—Ve a probártelo. Te llevaré más para que te pruebes en un segundo.
—¡Esto es como un vestido de graduación! ¿Cuándo voy a tener tiempo de llevarlo?
—Tu graduación es dentro de poco, ¿no?
—Eh… en unas semanas pero no planeaba ir, especialmente después de la última semana.
—Ya veremos— dijo Tanya antes de volverse a buscar más vestidos. De nuevo, no tenía sentido discutir así que hice lo que me dijo y me probé el vestido. Era negro con un profundo escote en pico que mostraba más de lo que estaba acostumbrada.
Brillantes piedrecitas de imitación se esparcían alrededor del escote, pero a parte de eso el vestido era solo negro.
—¡Quiero verte! — gritó Tanya desde la entrada de los probadores. Puse los ojos en blanco pero salí para que me explicara que tenía de malo el vestido. Había pasado por esta rutina hoy más veces de las que podía contar.
—Me gusta. Emily, no vamos a necesitar esos— Tanya dejó los demás vestidos que había escogido en el brazo de la dependienta y salió. Volví al cambiador y me puse otra vez la camiseta y los pantalones.
—Tanya, creo que no es necesario. Quiero decir, tengo mi propio armario en casa con suficiente ropa.
—No te preocupes. Ahora tendrás un armario aquí para que puedas venir a visitarnos cuando quieras. Aunque espero que vayas a tu graduación y lleves este vestido.
—No tengo pareja
—James irá contigo
—James no está aquí aún y no lo sabemos.
—Si no lo hace tendré que golpearle para que le entre el sentido común.
—Hablas como si fuera a volver.
—No deberías dejar de tener esperanza. No sobrevivirás a tu vida si abandonas la esperanza.
—Pero aún así…
—Si James no puede llevarte, entonces Tyler o Laurent lo harán, como amigos, claro.
—Claro. ¿Hemos terminado?
—Sí, por ahora al menos. Encienden este centro comercial por las noches así que tenemos que venir al menos a verlo.
—Mientras que podamos descansar un poco…— Tanya compró el vestido y me guió fuera del centro comercial hasta el coche. Durante el camino al hotel estuvimos en silencio, pero una vez que llegamos, Tanya comenzó a darle vueltas a qué conjunto debería llevar y cuándo. Iba a ser una tarde larga.
oOoOoOo
—¿No te había dicho que esto era precioso? —me dijo Tanya mientras caminábamos por el centro comercial. Pequeñas líneas de luces alumbraban el techo así como falsas estrellas. Era increíblemente alucinante.
—Lo es, pero ¿por qué quieres venir aquí cuando tienes toda esa preciosa zona de nieve y arboleda?
—Tú eres una chica de campo, no todas somos así. Algunas creen que este es el sitio más romántico.
—Ya lo veo— dije mientras echaba un vistazo alrededor otra vez. Observé a las parejas patinar en una pista que había colocado en el medio del centro comercial. Eso me hizo echar aún más de menos a James.
—Vamos. Sé que te rompe el corazón. Compraremos la comida mañana por la mañana cuando te despiertes y después nos iremos a casa.
—Me parece bien— dije
oOoOoOo
A la mañana siguiente me desperté en una habitación vacía. Me tomé mi tiempo para ducharme y para tener un momento para mí sola. Por desgracia, no estuve mucho rato sola porque Tanya entró, mientras terminaba una llamada telefónica. Señalé a la ducha y Tanya asintió al entender lo que quería decir. El agua caliente me sentaba bien ya que hacía tanto frío fuera. Incluso la habitación estaba ligeramente más fría de lo que debería estar.
Cuando salí, Tanya estaba viendo la televisión desde la cama. Me cambié y miré la hora. Eran solo las ocho. Como teníamos tiempo antes de salir, me senté en la cama y mire fijamente la televisión. Estaban hablando de una escuela de ballet que había ardido completamente en Phoenix, pero Tanya cambió rápidamente a un canal de películas.
Finalmente conseguimos llegar a la tienda y recorrí todas las estanterías en busca de lo que necesitaba. Aunque intenté ir a por comida sana, Tanya añadió cosas como Oreos y Jelly Bellys. Afirmó que no debería estar tan preocupada sobre lo que comía, especialmente y estaba considerando seriamente convertirme en vampiro. Si estaba decidida, entonces debería comer todo lo que quisiera ahora y no me debería preocupar por las calorías o el aumento de peso. Puse los ojos en blanco antes de continuar hacia la siguiente balda.
Cargamos todo en el coche y volvimos a casa. Tanya condujo a una velocidad de locos lo que me mantuvo agarrada al asiento la mayoría del tiempo. Pero ella solamente se echó a reír cuando vio mi reacción ante la velocidad. Llegamos a la casa en la mitad de tiempo de lo que tardamos para ir a la ciudad. Tanya justificó la rapidez diciendo que no quería que el helado se derritiera y la leche se echara a perder.
—Sí, claro… porque hace tanto calor fuera…— murmuré mientras empecé a cargar las bolsas. Algunos, incluyendo a Laurent, salieron a saludarnos y nos ayudaron a llevar las bolsas. Antes de que terminara mi primer viaje la mayoría de la comida estaba ya en la cocina y mis bolsas estaban en mi habitación.
Puse los ojos en blanco y me marché a mi cuarto para organizar todo lo que Tanya y yo habíamos comprado. Realmente me estaba acostumbrando a vivir con vampiros y con todas sus habilidades. Creo que por fin me estoy acomodando a toda esta experiencia sobrenatural.
