Me tarde más de lo pensado, pero aquí esta el siguiente capitulo!
Espero que les guste y espero que me dejen su opinión de él!
Gracias por seguir leyendo!
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Sasuke caminaba de lado a lado en su cuarto. Los días se habían vuelto ya casi dos semanas, y él seguía sin poder darse tregua. Mil y un pensamientos pasaban por su cabeza, mil y un ideas. Pensaba en todas las cosas que podía hacer en ese momento. Su cabeza estaba tan llena de tanto que no lograba llegar a algo. Aún no podía tomar una decisión. Sentía demasiado, pensaba demasiado, y ambas chocaban creando más emociones, y metiéndolo más en su propio infierno que él insistía en crearse.
Su monologo interno no llega a nada positivo. No lo animaba. Solo lo hundía profundamente, cada vez más, y más, y más. Quería regresar a la semana anterior. Antes de que todo eso pasara, antes de que todo lo que había logrado construir en ese par de años con esfuerzo, con dolor, con arrepentimiento, se volviera a derrumbar dando pasó de nuevo a eso que quería evitar volver a tener que sufrir.
Es su mente se había grabado como fuego en la piel la imagen de el rayo que alcanzó a Sakura mandándola al suelo. Sus convulsiones, la manera en que repentinamente solo dejó de moverse mientras un rió de sangre caía desde su sien.
Sus acciones a la hora de dejarse atrapar por sus emociones, y el rostro deformado de Naruto, Hinata y Sakura cuando volteo después de acabar con Seiya. Y se odiaba porque había sentido su sangre fluir tan rápido como hacia mucho no lo hacia, y por un momento se vio a si misma cuando tenia dieciséis años.
Pero creyó que las cosas se quedarían así, que había sido un pequeño desliz y después de eso podría regresar a vivir con la misma paz de los últimos meses. Se había aislado de los demás porque necesitaba acabar de reflexionar y arreglar consigo mismo lo que había hecho, solo necesitaba eso y después regresaría a ser la persona que siempre tuvo que haber sido.
Y necesitaba acabar de saber cual era la amenaza que acechaba a Sakura, no podía acabar de calmarse hasta que eso sucediera. No cabía decir que la respuesta que recibió era todo menos lo que esperaba.
Se sentó frustrado en su cama.
Sakura estaba como una civil sin poder ejercer su pasión más grande, su rostro tenia una horrible herida, había sido sometida cruelmente a varias descargas eléctricas y azotes y todo por su culpa. Sus malas acciones seguían persiguiéndolo, y estaban pisándole los talones.
No había podido ir a verla, había tenido tanto miedo de no saber que decir o como actuar. Ella había ganado tanto poder sobre él que empezaba a detestar lo dependiente que estaba siendo.
Esto era lo que lo tenia sin poder decidir que hacer. Sabia que correr lejos de ahí por otro tiempo indefinido podría ser un error gravísimo, las consecuencias serian que su relación con ella llegaría a un fin. Solo un idiota podría pensar que Sakura lo esperaría de nuevo hasta que él se sintiera tranquilo con sus sentimientos. En el festival del aniversario de la guerra se lo había advertido. Mas todo en él sentía ganas de correr y aislarse. Era egoísta, pero se sentía nervioso, y se sentía casi amenazado. Dos emociones que no toleraba en lo más mínimo.
Y también estaba la situación donde si él decidía seguir ahí, entonces Sakura seguiría siendo una carnada, y la perseguirían, y la tratarían de dañar hasta que eventualmente acabaran con ella. Todo por él. Y eso era algo que tampoco soportaba.
Tal vez a ese punto debería creer que él era lo suficientemente fuerte para poder protegerla de todo, y debería confiar en que ella también era igual de fuerte como para cuidarse, pero todo lo sucedido durante esos días demostraba que no importaba que tanta fuerza poseyeras, siempre existirá un fallo en los cálculos, en el sistema.
No había importado que tan poderosos, o hábiles ambos eran. Sakura había caído en una trampa, y apenas había logrado escapar. Y él apenas había logrado llegar a ella.
No siempre tendría una corazonada, o algo que le dijera que algo malo estaba por acontecer. No siempre tendrían tanta suerte, y entonces tendrían que afrontar una realidad tan cruda que se sentía mareado y con unas espantosas ganas de vomitar.
Solo tenia veintiún años, aún era joven y lo sabia, pero no como para sentirse como un niño perdido entre toda una multitud. Ya tendría que tener más firmeza y madurez espiritual y emocionalmente, tendría que ser capaz de pensar en frio y sacar una conclusión decente.
Se levantó listo para salir de su departamento. Se estaba comenzando a sentir asfixiado. Había dos lugares que se le pasaban por la cabeza a donde podría ir, y sabia cual seria mejor opción.
Ni si quiera tuvo el gesto de cerrar la puerta con cuidado dado que eran cerca de la media noche.
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—Agradecería que si vas a venir, lo hicieras a horas normales. Ya sabes, como cualquier persona normal lo haría.
—Aún estabas aquí, y despierto. No veo cual es el problema que venga—le respondió Sasuke.
—Que de hecho estaba listo para irme de aquí—le dijo esperando que él se retirara, pero el azabache se quedó tan estoico en su lugar como una estatua. Kakashi suspiró frustrado y se volvió a acomodar en su silla—Supongo que es importante.
Sasuke titubeo por unos segundos.
—Sí, lo es.
Kakashi sin querer hacerlo levantó las cejas sorprendidos. La cara de Sasuke demostraba cosas que nunca creyó que él demostrara, o al menos que él dejara que esos sentimientos se proyectaran en su rostro, en sus ojos, en su gesto entero.
—¿Qué sucede?—preguntó suavemente. Jamás antes se había visto lidiando con un Sasuke así.
—¿Qué más se ha averiguado de lo de Seiya?
—Lamento decirlo porque esperaría que nuestro sistema funcionara mejor, pero… No sé como pero cuando Ino llegó lista para aplicar el jutsu en él, bueno, él ya estaba muerto.
El impacto de Sasuke fue tan grande que ni si quiera pudo esconder su sorpresa. Taiki era el único con respuestas. Si habían tenido una oportunidad para averiguar quien había planeado el ataque, o si eran tan solo ellos dos, o tal vez solo un fragmento de algo mucho más grande, eso se había ido por el drenaje. Ni si quiera habían averiguado que había hecho él para que quisieran vengarse de él usando como vía el dolor emocional, más que dolor físico.
Se pasó ambas manos por el pelo. Necesitaba contenerse.
—¿No se ha averiguado nada más?
Kakashi negó. Se sentía como si su cabeza estuviera hecha de piedra, haciendo que el movimiento negativo de su cabeza fuera hasta un poco doloroso. Solo tenia que ver a Sasuke para saber que estaba sintiendo. Sus emociones eran tan claras en ese momento que no necesitaba preguntar para que le quedara claro el castigo mental en el que él se estaba colocando en esos segundos.
—Necesitamos que la aldea que mandó la solicitud de misión responda sobre la veracidad de la petición en que fuiste mandado, y que en algún momento alguien reconozca la foto de Seiya y nos pueda decir de donde era, o que fue de él.
—No podemos tardarnos tanto. Si ellos ya actuaron, y resulta que esto no es solo cosa de dos personas es porque estas personas decidieron que ya era tiempo de atacar. Tal vez no lograron llevarse a Sakura, pero tú la oíste el día que la interrogaron. Ella no puede usar chacra en estos momentos y tal vez no pueda hacerlo hasta dentro de, al menos, un mes. Ella es totalmente vulnerable.
—Lo más que puedo ofrecerte es vigilancia sobre Sakura en todo momento. Te prometo que no le pasara nada nuevamente. Estará dentro de la aldea y siempre con alguien checándola.
—Pero ¿Por cuánto tiempo?—le preguntó en un tono desesperado, casi suplicante mientras se acercaba hasta quedar pegado contra el escritorio—¿Solo esperaremos a que vuelvan a atacar o a que alguien se atreva a hablar sobre quien es Seiya? Para eso pueden pasar años. Ya van casi dos semanas desde que regresamos y aún no sabemos nada del tema.
—Necesitas respirar—le pidió Kakashi. Empezaba a poder ver las gotas de sudor caer por el pálido rostro. Hasta ese momento notaba las ligeras ojeras que se presentaban bajo los ojos de Sasuke—Vamos a encontrar la solución a esto, podrá tomar tiempo pero no nos detendremos. ¿Crees que dejaría desprotegida a Sakura? Tenemos a todos los que podemos trabajando en el caso, necesitas confiar.
—Yo quiero tomar rienda de la investigación.
—Tenemos a los mejores trabajando, podrás ser alguien fuerte, pero no tienes ni idea de que conlleva una investigación de esta magnitud.
—Yo mismo podría ir y encargarme de este asunto. Mucho más rápido—dijo Sasuke empezando a estar fuera de si.
—Con menos razón te dejaría encargarte de este caso, no si es por tus propios medios.
El viaje de culpa en el que Sasuke había estado durante los últimos días simplemente había empeorado. Todo aquel episodio se había tratado de una seria de consecuencias causadas por sus acciones cuando tenia diecisiete años.
Kakashi mordió su lengua en reacción y deseo poder retraer sus palabras a su boca.
—Solo… tienes que entender que es un asunto que involucra a otras naciones—le empezó a explicar Kakashi. Sasuke tenia su mirada perdida en la ventana, rehusándose a hacer algún tipo de contacto visual—Y sé lo que sabes, y puede que hayas sido la persona que ayudó a Naruto a acabar con la guerra, pero eso lo único que hizo fue compensar el hecho que estabas en el libro bingo. Y te lo repito, este ataque es un problema diplomático, si no se le es tratado con suma delicadeza y cuidado podemos causar nuevamente problemas o malentendidos con otras aldeas. Lo único bueno de la guerra fue que las naciones al fin se unieron y se decidió dejar problemas pasadas como tal. No podemos culpar a nadie, tenemos que hacer las cosas con calma.
—¿Qué si vuelven a atacar a Sakura? ¿Qué tal si son más de una persona y en un ataque sorpresa logran tomarla?—sus palabras esta vez no venían cargadas de desespero, o suplica. Esta vez las palabras eran frías, y duras como piedras—Entiendo que sea un problema diplomático, y se tenga que tratar con cuidado, pero solo quiero que entiendas que si ella sale aún más lastimada, o si aún peor… ella acaba muerta, yo no tendré ningún tipo de cuidado. Yo pondré nuevamente a todas las naciones de cabeza, y tomare todas las medidas necesarias para encontrar a los culpables. No me importara con que, o quien tenga que acabar. Tú sabes que ni si quiera Naruto es rival para mi, ambos somos iguales. Los dos peleamos, y ambos perdimos un brazo. Nadie nunca ganó—al fin los ojos de ambos se volvieron a encontrar. Los de Kakashi tenían una expresión asertiva, mientras que los de Sasuke volvían a ser dos pozos vacíos, e indescifrables.
—Te recuerdo que si estas de nuevo siendo un ninja es porque yo abogue por ti. Prometí que a partir de ese momento tú serias un ninja fiel a las naciones. ¿Sabes cuanta gente estuvo en desacuerdo? Sé que te preocupa lo de Sakura, entiendo que no quieras que algo le suceda… Pero no puedes vivir con ese miedo. Sakura puede morir en cualquier momento, y ni si quiera por ser asesinada. Un día puede desarrollar alguna enfermedad mortal, o simplemente tropezarse por las escaleras y romperse el cuello. Somos shinobi, no inmortales. Y tú no puedes perderte de nuevo de esa manera si ella no esta. Tienes que confiar más en nosotros, en especial en ella.
Sasuke cerró los ojos con fuerza. Era como un adolescente de trece años que no sabia que sentía o que quería. Quería desgarrar a Kakashi por sus palabras, en especial por la razón que estas cargaban y por lo mucho que él no quería ser racional en ese momento.
—Eres alguien bueno, y todos lo sabemos. No tienes porque tener que regresar a ser lo que alguna vez fuiste.
—Solo no quiero quedarme así—respondió al fin. Cada palabra era como tragar lodo, denso y pesado—No puedo seguir día a día pretendiendo que esto no sucedió, y esperar a que esto se resuelva. Si algo pasa, y sé que no hice nada para evitarlo…
Él no continuo dado por hecho que Kakashi entendería por donde iba el asunto. El más grande de los dos suspiró frustrado.
—No sé como pueda meterte a la investigación. Ibiki se negara a tenerte a ti en su equipo. No tienes experiencia en el sector de investigación e interrogación.
—Sé moverme solo. Yo podría tratar de averiguar quien es Seiya realmente. Iré primero a la nación del hierro y preguntare por Taiki y Seiya. Puedo moverme por los barrios más bajos sin problema.
—Eso te podría tomar meses, Sasuke. No sabemos cuantos.
—…Sí, estoy consiente de eso.
—¿Y estas dispuesto a volver a irte? Entiende que para tu vida personal eso significa un sacrifico gigante.
—Pero podría eliminar a quien sea que este atrás de esto.
—Ni si quiera sabemos si hay alguien atrás de todo esto, o si ellos dos eran los únicos. También piensa en eso. Si resulta que fue un plan de dos hombres solo estarás perdiendo tu tiempo.
—Me quedaría más tranquilo. Al menos.
Kakashi se quedó callado contemplando a Sasuke quien había regresado a ser quien normalmente era. Alguien tranquilo, casi inmutable.
—No hay manera en que pueda persuadirte de dejar a un lado la idea de ir por ti mismo ¿No es cierto?—Sasuke negó—Si es el caso… Mañana temprano hablare con Ibiki Morino, y tratare de meterte como agente de la investigación. Pasado mañana ven de nuevo y te daré una respuesta.
—Preferiría irme cuanto antes.
—Lo más que puedo hacer por ti es eso. Tratar de meterte en una investigación delicada cuando no tienes experiencia en es campo es lo suficiente. Ya lo dije hace unos momentos. Ibiki me dirá que puedes hacer, y por donde puedes empezar. No solo puedes salir corriendo a la nación del hierro exigiendo respuestas. Hay poca evidencia, pero es lo único que tenemos.
—Esta bien. En dos días volveré.
El azabache se empezó a encaminar a la ventana listo para salir de ahí de la misma convencional manera con la que había entrado, pero la voz de Kakashi lo detuvo.
—Sasuke… solo trata de no desaparecer.
—No desapareceré, te estaré mandando reportes tan seguida como los necesites, o averigüe algo. Y regresare apenas haya hecho un gran avance—le respondió volviéndolo a ver a la cara.
—No me refiero a eso. Sé que no has visto a Sakura desde que regresaron de la misión. Si te vas sin despedirte… solo te advierto que ella puede decidir solo alejarse de ti.
Sasuke se le quedó viendo de una manera vacía a Kakashi, regresó su mirada hacia la oscura noche y asintió levemente.
—Sí, seria lo más lógico.
Con esto él desapareció con un salto. Kakashi negó al borde de la frustración. Entendía a Sasuke, pero al mismo tiempo se le rompía el corazón de tan solo pensar en Sakura. Tan devota a la persona que amaba. Una joven que no había hecho otra cosa más que esperar, y entender, esperar y entender. Un día esa joven acabaría de volverse mujer, y entonces al fin ella tomaría la decisión que creería mejor para ella misma, y al ser como el segundo padre de aquella creatura, sabia que esa decisión conllevaría lagrimas.
Y por más que él apoyara a Sasuke, en el momento que Sakura tomara una decisión, él dejaría de apoyar al rebelde muchacho que no sabia lo que era la estabilidad, y saber lo importante que era mantener cerca de uno a la persona amada. Ya que así como lo era el azabache, el amor también lo era. A veces el pájaro se anida en algún lugar, pero al mismo tiempo de un día para otro solo se va, y desaparece.
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Sasuke se había colado dentro de la habitación de Sakura y la veía dormir en esos momentos. Se había asegurado de ser completamente sigiloso a la hora de entrar para no despertar a nadie. Había estado desaparecido ya casi por semanas de la vida de la Haruno, y no lo menos que deseaba era reingresar en ella con altercado.
La enorme herida en su cara estaba mucho mejor a comparación a como estaba cuando habían regresado a la aldea. En esos momentos una completa serenidad habitaba en el rostro femenino haciendo casi imposible creer que en esos momentos pagaba los resultados de ser azotada a varios volts de electricidad.
Sasuke sentía el impulso de bajar su mano y acariciar su mejilla o remover el par de mechones que amenazaban con deslizarse de su posición e invadir su rostro, pero necesitaba contenerse, no sabia con que facilidad ella podría despertarse. Hasta estar ahí, de nuevo cerca de ella, no se había percatado de lo mucho que extrañaba compartir los minutos y horas con su presencia. La tranquilidad, y calidez que ella le emitía.
Y al mismo tiempo la misma frustración que llevaba acosándolo por días regresaba a él. Viéndola descansar sin poder acercarse le hacia querer regresar en el tiempo y rehacer todo. Gritarse a si mismo que no era necesaria tanta destrucción, ni tanta sed de venganza. Si pudiera, regresaría y haría diferente cada pequeña cosa que lo había llevado a estar en esa posición. Todo por evitarlo. Así él podría estar tranquilo con ella y consigo mismo, y podría simplemente disfrutar. No tener que irse constantemente a acabar con todo lo que amenazaba lo que amaba porque sentía esa inmensa responsabilidad de que todo aquello era su culpa. Y lo era, y se maldecía y se odiaba. No podía darle la espalda a lo que claramente había atraído hacia él.
Quisiera decir que quería ser como Naruto, pero ambos eran demasiado diferentes, y sus acciones siempre habían diferido desde lo más mínimo, hasta lo más extremo. Pero quería poder ser como Gaara. Alguien con tanta culpa como él, pero que al mismo tiempo se había logrado revindicar, y había encontrado esa paz para lograr quedarse en su aldea y ser feliz en ella. No quería decir que no fuera feliz en Konoha, porque lo era, pero desde un principio había sabido que eventualmente sus malos pasos lo alcanzarían, y que él traería hacia la aldea todo tipo de amenazas.
Y él era el único que podía encargarse de ellas. No podía solo ignorarlas, y sentarse a tomar el sol.
Cerró los puños en señal de frustración y le dio un ultimo vistazo a Sakura. Su decisión estaba más que tomada y solo esperaba que cualquier cosa que pasara con ella en su ausencia, no fuera demasiado duro, no le causara tanto sufrimiento.
Salió con el mismo cuidado con el que entró sintiendo el nudo en la garganta que le provocaba pensar que la había tenido a solo centímetros de él, pero que jamás se había sentido más lejos de ella.
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Sakura se acababa de colocar su suéter mientras frente a ella Tsunade se encargaba de checar varias maquinas.
No se encontraban en el hospital si no en lo que se podía tomar como la oficina privada de la rubia. En ese mismo lugar Sakura había aprendido a usar varios tipos de ninjutsus médicos diferentes, y se había vuelto la doctora que era en esos momentos. Tantas cosas que habían sucedido en ese pequeño lugar, y jamás se imagino estar metida ahí como paciente, más que como aprendiz. Era nostálgico el olor que emendaba el lugar.
Dado en que la terapia que estaba llevando era una muy extraña en su tipo, Tsunade prefería hacerla en privado, y en un lugar donde sintiera la mayor seguridad posible. Esta consistía en un tipo de aromaterapia que llevaba acabó metiéndola en agua tibia y mandando chacra por todo el agua ayudando a sus conductos de chacra a mejorarse. El tratamiento estaba siendo lento, pero estaba funcionando.
Los ojos verdes brillaban con genuina preocupación dado a que el rostro de su maestra no parecía aliviado en lo más mínimo. De hecho, estaba fruncido en su totalidad. Sakura no pudo evitar que sus ojos se empañaran por escasos segundos antes de poder tragarse las ganas de querer de llorar. En los últimos días se había encontrado sumamente sensible. No encontraba como estar tranquila, cada pequeña cosa la alteraba de sobremanera.
Caminó hasta su maestra tratando de descifrar los números y líneas que las hojas presentaban, pero apenas conocía de la existencia de aquel tratamiento, tendría que pasar horas estudiándolo para poder entender que significaba cada cosa que había frente a ella. Hacia demasiado tiempo que no se sentía tan perdida al mirar papeles de naturaleza medica.
Al no poder entender por lógica lo que los resultados significaban no lo quedó otra cosa más que pedir por una explicación.
—Tsunade-sama… Por favor dígame que significa.
Tsunade la volteó a ver y no pudo ni si quiera aliviar su expresión un poco. Al final de cuenta ella se caracterizaba por ser una mujer que solía ir al grano sin importar que tan duras fueran las cosas. No podía esconder algo así.
—¿Estoy mejorando o no?—preguntó con miedo.
—Demasiado lento. Apenas hay una mejora, demasiado pequeña.
—¿Entonces tardara más mi recuperación?
—Si esto avanza así te curaras en al menos un año. Creí que tal vez habría un tapón o algo en ti, y una vez superado eso la recuperación iría mucho más rápido…
—Pero no es así—dijo con la voz casi quebrada. Un año era demasiado. No podía imaginarse su vida como una civil por un año entero.
—Tus conductos enteros están en la misma condición.
—Se tiene que poder hacer algo. Tal vez si suministramos más chacra en el agua, y me dejamos totalmente inconsciente en el agua para que este descansando y relajada pueda fluir mejor el tratamiento, no lo sé, tal vez administrar el chacra directamente… algo, lo que sea.
La voz de Sakura era suave pero se podía notar el tono de desesperanza que esta cargaba. Tsunade la volteó a ver y ambas compartieron los mismo ojos de agobio, y esta puso una mano sobre el hombro de su discípula.
—Trataremos todo. Todo. Lo prometo. Seguiremos con este tratamiento, pero seguiré investigando, contactare a otros médicos de otras naciones. Moveré cielo, mar y tierra, pero encontrare una manera de sacarte de esto rápido.
Sakura asintió mientras apretaba los labios con fuerza. Inevitablemente un par de lagrimas cayeron de sus ojos, y Tsunade las limpió con todo el cuidado y ternura que no demostraba desde hace años.
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Naruto tocaba la puerta insistentemente del departamento de Sasuke. Llevaba aproximadamente quince minutos esperando y tratando de nuevo. Durante los primeros cinco minutos había creído que el azabache solo se estaba haciendo el loco para no abrir la puerta, por lo que Naruto procedió a tocar la puerta con más fuerza sabiendo que su amigo tenia una mecha muy corta y podía perder la paciencia de manera rápida con ciertas cosas. Pero ya había pasado demasiado tiempo y comenzaba a creer genuinamente que no estaba.
Salió del edificio y ubico donde más o menos estaría la ventana del departamento de Sasuke y concentró chacra en sus pies para subir la pared. Se asomó por un par de ventanas equivocadas cachando a una familia comiendo quienes lo vieron más que sorprendidos para que después los dos niños salieran corriendo a la ventana donde él se asomaba gritando su nombre. Con la segunda casa le toco una pareja de ancianos a quienes ni si quiera les dio tiempo de darse cuenta que había alguien viéndolos.
Y tal como dicen, la tercera fue la vencida. Podía reconocer el interior del departamento de Sasuke sin problema. Estaba totalmente impecable, y no había ni un ratón rondando por este.
Naruto se cruzó de brazos por unos minutos tratando de pensar en donde lo podía encontrar.
Una vez que habían regresado, no le había sorprendido en lo más mínimo la desaparición de Sasuke. Él había vivido tiempos muy difíciles tratando de dejar atrás todos los desastres que había causado, y lo que había pasado en el bosque era un vivo retrato de un Sasuke mucho más joven, y completamente desalineado.
Pero cuando esos primeros días pasaron, y el azabache seguía sin dar pista que estaba vivo, o algo por el estilo, fue cuando Naruto comenzó a tener un mal presentimiento sobre lo que podría estar pasando por la cabeza de su mejor amigo. Todo mundo podía decir sobre lo increíblemente tranquilo, y centrado que Sasuke era, pero él sabia la verdad más que nadie, y esta era que él no era ninguna de esas dos. Era calculador a la hora de atacar, y era una persona seria y poco comunicativa. Y al mismo tiempo era alguien dominado por sus emociones, y la culpa había sido su favorita durante los últimos años.
Dio un salto yendo hasta el techo de el edificio y trato de pensar donde podría estar. Observó y escaneó toda la aldea, pero ningún lugar resaltó en su mente por ser un buen lugar de inicio. Tendría que irse por lo obvio y esperar lo mejor.
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Sakura llegó a su casa y trató de poner la mejor cara posible. Saliendo de la oficina privada de Tsunade no había podido evitar soltar un par de lagrimas que enseguida limpió y contuvo. No quería ser encontrada a mitad de la calle con los ojos hinchados, no quería hablar por el momento de la terrible tempestad que estaba sobre ella. Repentinamente todo se estaba derrumbando a su alrededor y no estaba encontrando como mantener las paredes en pie sin sentirse asfixiada.
Una vez dentro de su casa en seguida las alegres voces de sus padres conversando en la cocina llegaron a ella.
Su padre estaba sentando en la mesa de la cocina con una mano en el pecho mientras su madre se paseaba de olla en olla.
—Huele bien—les dijo Sakura llamando la atención de ambos.
—¡Llegaste al fin! Tu padre y yo estábamos comenzando a preocuparnos.
Sakura se encogió de hombros y camino hasta la silla y sentarse junto a Kizashi.
—Había una linda tarde y decidí tomar un camino más largo—mintió con una sonrisa adornando su rostro—¿Cómo estuvo su día?
—Bien—le dijo Mebuki—Lo de siempre. Lo único es que a tu padre ya lo esta alcanzando la edad—bromeó un poco.
—Ah vaya, solo he tenido un par de días muy ocupados, es normal.
—¿Tienes algo, papá?
—No, solo que me estoy cansando muy rápido. Creo que en los últimos días he tenido que sentarme a recuperar la respiración más veces de que lo que hacia hace un par de años.
—Deberías dejar de esforzarte tanto—le dijo Sakura.
—No es nada, algún día iba a pasar esto. Uno no puede tener veinte años para siempre, hija.
—Tan fanfarrón que eras de joven, tan orgulloso de tu fuerza—lo siguió molestando Mebuki—Lo vieras cuanto tenia tu edad, siempre mostrando sus brazos.
—Es que tenemos que admitir que tenia unos buenos pectorales, atraía a todas las civiles que estuvieran a la redonda—Kizashi se rió de una manera casi ridícula.
Sakura sonrió un poco más sincera. Al menos le alegraba saber que ella era la única con el espíritu por el suelo. Tal vez la energía de sus padres se le podría transmitir a ella. Al menos esperaba eso.
La conversación sobre los maravillosos años de torpeza y juventud de sus padres siguió por varios minutos. Aproximadamente todo el tiempo que se tardaron en preparar la mesa y servir la comida. Una vez adentrados en sus cenas no podía faltar la curiosidad de sus padres sobre el tratamiento al que estaba siendo sometida. Ahí fue cuando Sakura supo que si resultaba que estaba destinada a ser una civil por el tiempo que le quedaba con vida debería de dedicarse a la actuación. Sin fallar ni por un segundo había logrado decirles de la manera más tranquila que estaba avanzando y que no debería pasar mucho del tiempo estimado antes de que ella pudiera regresar a sus actividades diarias. Además de que el tratamiento era sumamente interesante, y más que conveniente de sabérselo de corazón. Que aprovecharía y se dedicaría a estudiarlo mientras no pudiera usar su chacra, y tal vez pudiera hacer nuevos avances con dicha información, y encontrar nuevos tratamientos mucho más funcionales.
Sus padres le dieron esa sonrisa que siempre le solían dar. Llena de calor de hogar y orgullo. Kizashi no había fallado en animarla. En seguida empezó a llenarla de halagos sobre lo inteligente y virtuosa que era. Le contó de lo mucho que la presumía entre sus amigos hablando de que su hija era de las doctoras más prometedoras, de cómo Tsunade la había elegido a ella justo por sus inmaculadas habilidades.
Sakura rió y le pidió a su padre que se detuviera, mientras tanto dentro de ella todo se derrumbaba.
Cuando la cena terminó les dijo que se retiraría a dormir ya que el tratamiento era bastante pesado y necesitaba descansar urgentemente. Con la misma alegría del principio le desearon buenas noches y continuaron con su conversación sin pista de que apenas su hija dio media vuelta y salió de su rango de atención las lagrimas brotaron como cataratas.
Sakura se encerró en su cuarto poniéndole llave y se llevó las manos a la cara escondiendo cada pequeño sollozo y gemido que salía de su boca.
¿Qué haría su chacra nunca regresaba? ¿Qué iba a hacer si nunca podía desarrollarse nuevamente como shinobi, o como doctora? ¿Qué haría de su vida entera?
Ser medico se había vuelto en un motor indispensable para ella. Ella no venia de un clan el cual le daba alguna habilidad especial, o sabia algo al respecto de ninjutsus de elementos o algo parecido. Su único motor en la vida era ser doctora, y sin hablar que sus técnicas principales consistían en su fuerza sobrehumana. Ambas conllevaban un control y flujo de chacra perfecto.
Y eso era si recuperaba aunque fuera un poco. Si no recuperaba nada… todo estaba acabado. Todos los años que entrenó, que se dio todo de ella… todo eso se iba a la basura. Había peleado tanto por ganarse el glorioso lugar en donde estaba. Al fin era reconocida por ella misma y no solo por ser el tercer miembro del equipo de Naruto, el héroe de la guerra, y de Sasuke, el ultimo sobreviviente del clan más poderoso que había habido en la nación del fuego. No, ella era Sakura Haruno, ninja medico, y única discípula de una leyenda.
Sin su chacra ella perdía todo por lo que había peleado tanto.
Se derrumbó en el piso de su habitación sin poder evitar los mares de lagrimas que salían de sus ojos. Odiaba sentir esa impotencia de no poder hacer nada, de solo quedarse sentada y esperar a que algo se diera y mejorara su situación.
Y si le sumaba el hecho de que Sasuke había desaparecido por completo de la faz de la tierra, todo era aún peor. No entendía donde estaba, o porque no estaba con ella. Solo sentía como si él se le estuviera escapando de las manos y no sabia que podía hacer para evitarlo. No sabia que había hecho mal para que él se alejara de ella tan abruptamente. Él estaba en algún lugar donde ella no podía alcanzarlo.
Volvía a tener doce años, volvía a ser una completa inútil que solo podía llorar por su situación. Era un sabor amargo estar en esa situación nuevamente. Tan amargo que casi sentía como si se ahogaba, y por un momento deseaba hacerlo.
Había pasado por muchas perdidas durante su vida como shinobi, había presenciado actos terribles, pero por primera vez en su vida experimentó lo que era encontrar algo que te quitara la voluntad de ver hacia el frente.
Era como si ella fuera un barco el cual se estaba quedando poco a poco sin combustible. Un barco que estaba llegando a su limite justo cuando estaba rodeado de nada. Sin alguna orilla cerca para embarcar, y descansar. Todo era mar, y vació, con la única opción de simplemente hundirse sin rastro hasta llegar a lo más profundo.
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Naruto soltó un bufido que se acercaba a ser un tipo de rugido. Literalmente había pasado todo aquel día en busca de Sasuke y ni si quiera había encontrado una pista de su paradero, o algo que le dijera que había estado por esos lugares. Había tratado de ubicar su chacra cerca de todos lados donde se encontraba, pero eso tampoco daba resultado. Sasuke literalmente se había esfumado de la faz de la tierra, y lo maldecía mil veces por eso. Nada bueno podía venir de eso.
Sabia que él no quería regresar a sus malos pasos, y necesitaba tiempo para repasar lo sucedido, pero después de cenar en casa de Sakura hacia un par de noches nuevamente, los cables dentro de su cabeza al fin se conectar e hicieron reacción.
Sasuke no había ido a ver a Sakura ningún día.
Y ahora necesitaba tener una muy importante charla con él.
Dado al terrible predicamento de Sakura de no poder usar su chacra, era de saberse que el tema debería tenerla al borde de la crisis. Cuando él tenia que pasar semanas encerrado en el hospital para su recuperación lo único que podía sentir era desesperación. Ellos vivían de eso. Y como el buen mejor amigo que era de la pelirosa, había decidido darle otra visita ya que habían pasado varios días sin tener alguna noticia de ella.
Volvió a cenar junto con toda la familia Haruno. Siempre era bueno sentir ese calo de hogar que siempre le había faltado, y dado a la gran amistad que él y Sakura habían logrado establecer desde que tenían doce años después de la ida de Sasuke, él era siempre bien recibido.
Sakura no había hablado mucho, solo había comentado el pequeño detalle de que su tratamiento tal vez tardaría un poco más de lo esperado, pero que nada grave. Que poco a poco sus canales de chacra estaban fluyendo y era lo importante.
La había notado sonriente y en sus ojos se podía ver una clara esperanza. Pero hubo un detalle que le llamó la atención: Ella en ningún momento nombro a Sasuke, ni si quiera su madre había hecho algún comentario sobre él cuando era usual que ambas no conocieran otro tema de conversación. Era casi como si estuvieran evitando nombrarlo. Él no quiso importunar y como pocas veces en su vida decidió quedarse callado al respecto y dejara que Sakura guiara la conversación.
Lo peor del caso es que se había tardado varios días en lograr entender porque. Recordó la visita que Hinata y él le hicieron y como Sakura insistió en que Sasuke aparecería en su momento. Dos semanas era demasiado para meditar algo que no había estado fuera de lugar. Tal vez su manera fue la incorrecta, pero sus intenciones habían sido otras.
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Sasuke entraba nuevamente a su departamento. Su día había sido uno de esos días pesados. No porque hubiera tenido mucho que hacer, si no que había pasado el día entero huyendo de Naruto.
Durante esas dos semanas el rubio se había mantenido alejado, justamente siendo lo contrario a una molestia, pero durante esas ultimas doce horas había demostrado que seguía siendo la misma peste que era desde niño. Y sabia a lo que iba. No lo buscaba para que fueran por ramen o tuvieran alguna sesión de entrenamiento amistosa. Él lo estaba buscando para interrogarlo. No lo sorprendería de saber que Naruto ya sabia que algo andaba mal con él. Todo lo contario. Le sorprendía que se hubiera tardado tanto en llegar a la conclusión de que necesitaba intervenir.
Y como era la costumbre, Naruto haría todo por que hablaran antes de que algo volviera a suceder. Y él no tenia tiempo en esos momentos para un argumento, que estaba de sobra decir, que terminaría en golpes.
Si la respuesta de Kakashi era negativa, entonces se dejaría encontrar y hablaría con el rubio por todo el tiempo que fuera necesario. Y tal vez tendría que recibir algún puñetazo. Pero todavía estaba la opción de que Ibiki estuviera de acuerdo en incluirlo a la misión de investigación, y necesitaba guardar sus energías para eso.
Una vez que se aseguro que al fin la presencia de Naruto no estaba cerca de su departamento, procedió a entrar y a prepararse para dormir. Haber estado todo el día huyendo y escondiéndose perfectamente había resultado más agotador de lo esperado.
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Si le preguntaban a Kakashi, si fuera por él mentiría. Le diría a Sasuke que Ibiki Morino había negado rotundamente su intervención en el caso. Diría que este ya tenia el caso bien manejado y planeado y tenia suficiente gente trabajando en averiguar. Usaría la excusa de que también había dicho que mandar a un ex criminal que había llegado a estar en el libro bingo a tratar temas de diplomacia era la peor idea que había oído.
Tenia mil y un excusas y mentiras que podría usar, y serian totalmente razonables para lograr mantener a Sasuke en la aldea.
Pero el pergamino en sus manos decía absolutamente todo lo contrario. Al parecer Ibiki encontraba razonable que Sasuke quisiera involucrarse en la misión, y justo dada su reputación, su habilidad del mangekyuo sharingan, y su posición como ANBU, todo esto lo dejaba en una posición bastante conveniente. Y si mencionábamos que él era el blanco principal de los criminales, entonces podría que al ir en busca de ellos, esto mismo los atrajera y seria más fácil dar con ellos.
Había sido como un golpe en el estomago. Quería mentir pero no podía hacerlo. Ibiki ya estaba enterado y ya le había dado la primera destinación de Sasuke. Oficialmente estaba en el caso, y era de suma importancia que recolectara esa información.
No había vuelta atrás.
Esperó media mañana haciendo el papeleo usual de otros reportes y esperando el tedioso momento de mandar a Sasuke en su misión. Se metería en problemas con Naruto, y no sabia cual seria la reacción de Sakura, Hasta donde sabia por Shizune, su ex alumna tenia cosas de más importancia de las que preocuparse. Es todo lo que sabia, y con una nota mental se apuntó que tenia que darle una visita.
Mientras acababa de escribir un reporte escuchó los ligeros pasos de dentro de su oficina. Levantó la mirada y ahí estaba Sasuke, tal como habían quedado.
Este solo lo veía con la misma seriedad de siempre, pero había un deje de impasividad en esta. Definitivamente no podía mentir y negarle ir en esa misión. Él estaba ansioso por irse. Pero aun así no tenia cara para decirle las noticias directamente. Tomó el pergamino y se lo lanzó. Sasuke lo atrapó sin ningún problema y comenzó a leerlo. Kakashi juró que vio el indicio de una sonrisa.
En un par de segundos Sasuke había desaparecido, y había pasado demasiado tiempo dese la ultima vez que Kakashi se sentía tan culpable.
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Sakura volvía a salir de su terapia diaria, que últimamente más que terapia se había vuelto una tortura. Tsunade había aumentado la cantidad de sales y plantas medicinales en el agua, y Shizune se había unido para mandar el doble de chacra a su sistema. Esto había logrado una diferencia mínima, y la frustración de Tsunade como la suya solo iba en aumento.
Seguía teniendo ese constante nudo en la garganta y desde hace un par de días después de que Tsunade le anunció que no había mejora en su estado, tomaba el camino más largo hacia su casa. Solo de esa manera respiraba lo suficiente para llegar a su casa y pretender que no era un lío por dentro.
Llegó al fin a su casa cuando el atardecer estaba empezando a ponerse, y por más bella que fuera la vista del cielo con todos esos colores otoñales mezclándose, lo que le robó la respiración fue ver a Sasuke parado fuera de su casa.
—Sasuke…—susurró casi para ella misma, como si no pudiera creer que lo tuviera frente a él. Como si el hecho de que eran pareja se hubiera esfumado en al aire, y él apenas hubiera regresado a la aldea—¿Qué haces aquí?
Sasuke se acercó a ella quedando frente a frente. Había pasado tanto tiempo sin verla directamente a la cara, que se le había olvidado esa gravedad que lo único que hacia era atraerlos el uno hacia el otro.
ÉL volteo a ver a otro lado por un segundo y después regresó a verla a los ojos.
—Hoy me iré de misión.
—¿Te iras? ¿Por cuánto tiempo?
—Un par de meses, tal vez un poco más.
—¿Por qué tanto tiempo? ¿Qué clase de misión es?—preguntó ella tratando de mantener la calma, y no desmoronarse frente a él.
—Es confidencial—le dijo dudando un poco. Lo era. En el pergamino decía claramente que debía de mantener la misión como un secreto. La confidencialidad era la primera regla de todo shinobi, y más de su rango—Es de ANBU.
Sakura asintió varias veces mientras cerraba los ojos tratando de controlarse. El huracán de lagrimas estaba queriendo regresar a ella.
—Supongo que solo venias a despedirte.
—Sí—dijo suavemente.
—Esta bien. Suerte.
Se volvieron a ver los ojos. Esa barrera volvía a existir entre ellos y Sasuke estaba consiente de que el único culpable era él. Y lo dudo por unos segundos. Aquella despedida distante le dolía, y solo quería tratar de botar la misión para dedicarse a reponer esas dos semanas de ausencia, pero sabia que tenia que ir y resolver quienes eran los que habían querido atentar contra sus vidas. Hasta ese momento no podría estar tranquilo.
Claramente ella no diría nada más, no sabría que más le podría decir después de desaparecer justo cuando más tenia que estar ahí.
Él asintió, y dio un salto desapareciendo de ahí.
Sakura se trago las ganas que tenia de tirarse al piso y solo dedicarse a llorar. Se sentía desdichada, y más abandonada que nunca. Solo entró a su casa y se disculpo yendo directamente a su cuarto.
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Naruto caminaba por la aldea aprovechando al tranquila tarde. Había comido con Hinata y ahora regresaba de haberla dejado en su casa.
Tanto Sasuke como Sakura estaban pasando por su propio proceso de recuperación. No importaban sus intentos de intervención, él no se dejaba encontrar, y ella no estaba diciendo enteramente la verdad de su predicamento. Sakura solo sonreía y reía, cuando él podía ver como sus ojos se cristalizaban de tanto en tanto. Y sumándole todo eso, él repentinamente se encontraba solo. Ninguno de sus dos mejores amigos estaba disponible para poder pasar un día juntos, relajados, y no pensar en nada por un rato. Todo esto lo había unido mucho más a Hinata. No habían hablado nada al respecto de cómo él se sentía con toda la situación, y eso no lo hacia mejor que Sasuke y Sakura.
Pero ahora que salían seriamente, que estaban cercanos a ser una pareja oficial, se sentía bien tenerla cerca justo cuando estaba alejado de las dos personas con quienes había creado los lazos más fuerte.
Como un rayo una melena negra pasó frente a su rango de visión, despareciendo rápidamente. Y si bien recordaba lo que había sucedido hace un par de semanas, esa era la mascara ANBU de Sasuke.
Sintiendo una repentina inyección de adrenalina Naruto corrió por el mismo camino que él. Claramente Sasuke estaba haciendo uso de su técnica de transportación porque lo había perdido, pero era obvio que iba fuera de la aldea. El hombre estaba completamente uniformado y cargando con su catana en la espalda.
Llegó a la entrada y fue con los cuidadores.
—¿A caso el que acaba de salir era Uchiha Sasuke?—preguntó totalmente alterado. Ambos de los cuidadores asintieron fuera de si al ver al rubio en ese estado.
Naruto desapareció de sus vistas en una nube de polvo que se causo cuando volvió a salir disparado, pero esta vez al lado contrario de la aldea y con una locación en mente. No podía pensar en otra personas con quien ir en esos momentos. Solo era ella quien se merecía saber aquello.
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Naruto tocaba la puerta de vidrio de la misma intensa manera. Tocaba con tanta fuerza que poco le faltaba para romper en mil pedazos la puerta de vidrio.
—¡Sakura! ¡Abre, por favor! ¡Tengo que decirte algo! ¡Es sobre Sasu… ke.
Fue cortado cuando Sakura al fin abrió la puerta de su balcón y revelo sus parpados totalmente hinchados, su nariz totalmente rosada y el verde brillante de sus ojos siendo un verde opaco. Un par de lagrimas acabaron de caer por sus rostro hasta su barbilla y caer como finas gotas.
—Lo sé. Se fue a una misión—dijo entrecortadamente—Se fue por meses. Tal vez dos, tal vez cinco, no lo sé.
—¿Cómo sabes eso?
—Vino a avisarme, y nada más—su voz acabó de quebrarse por completo y las lagrimas fluyeron junto a sus palabras. Naruto la abrazó pegándola lo más que podía hacia él—Solo vino a decirme que se fue. No preguntó como seguía, ni me prometió algo. Ni si quiera que me dijeron en el hospital. Me podía estar muriendo en este momento y él no sabría nada. Se fue cuando más lo necesitaba aquí conmigo. Se supone que cuando cosas así pasan, quieres estar junto a esa persona, recordarte que gracias a la vida que sobreviviste, que todavía pueden estar juntos por un día más… No abandonarlas, solo desaparecer. No se supone que hagas eso.
Esa vez fue Naruto quien tuvo que tragarse las lagrimas, a quien se le rompía el corazón con cada palabra de Sakura.
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FIN CAPITULO 13.
Espero que les haya gustado y espero leerlos en los comentarios que siempre son bien apreciados!
Un capitulo triste, lo sé. Pero hagamos que la trama avance!.
Gracias por la paciencia! Nos estamos leyendo!
