Los personajes no me pertenecen… solo juego con ellos.


Carter X

No Estoy Loco… ¡Los Ponis Alados Existen!

Cualquiera diría que a estas alturas nada debería sorprenderme ¿verdad? Yo pensaba igual hasta que nos reunimos en Central Park el sábado en la mañana con Percy, Annabeth, Marcus y cinco pegasos, uno negro y cuatro blancos.

-Dios- jadeo Sadie mirando a los caballos con alas.

Yo me acerque, mirando únicamente al pegaso negro, di un par de vueltas a su alrededor asegurándome de que fuera real.

Su fino pelaje negro azabache estaba brillante, sus alas eran fuertes y con largas plumas y en su cara de caballo parecía haber una mueca.

-¿Los caballos hacen muecas?- pregunte, Percy rio.

-Pegaso- corrigió- él es Blackjack y siente que lo estás acosando. Quiere que sepas que no le gusta que lo miren así.

-Lo siento- dije al pegaso, este relincho y agito las alas.

-Así está mejor- tradujo Percy.

Sade y yo lo miramos y preguntamos a la vez:

-¿Le entiendes?

Annabeth prosiguió a explicarnos que todo era gracias a ser hijo de Poseidón y esas cosas. A mí me pareció genial poder hablar con todos los equinos y que ellos te llamen "jefe"; si mola.

Continúe haciendo preguntas sobre los pegasos, con verdadera curiosidad. Blackjack y sus amigos tenían una mirada de… arrogancia, creo yo, por darles tanta importancia y así.

Sadie se enamoró de una hembra con una mancha café del tamaño de un lunar junto al ojo derecho. La llamo Sky, pero Percy le dijo que su nombre es en realidad Funny, lo cual encanto aún más a mi hermana.

Luego de unos treinta minutos Marcus pareció impacientarse ante nuestra platica y se aclaró la garganta ruidosamente, llamando nuestra atención.

-Creo que tuvieron suficiente tiempo para cotillear, señoritas- Percy y yo fruncimos el ceño- tenemos una misión.

-Me parece obvio- Sadie torció la boca- ¿Qué tienes en mente?

-Tenemos que ir a Los Ángeles- Annabeth fue quien respondió, Marcus la miro mal- a los Estudios de Grabación DOA, Hollywood Oeste, California. Esa es la dirección exacta. Allí encontraremos a Caronte, el barquero.

-¿Te refieres al sujeto esquelético que da miedo y está pegado al barco?- pregunto Sadie y yo la mire como di fuera tonta.

¿En serio? ¿El barquero de Furia de Titanes? Annabeth y Marcus la miraron interrogantes, Percy fue el único que le entendió.

-Ese Caronte sería más conveniente- dijo después de reír.

-Al caso- gruño Marcus.

-Para llegar allá solo tenemos que esperar hasta la media noche, montar en uno de estos- Sadie palmeo el cuello de Funny- colarnos en un museo y buscar una pieza egipcia. Llegaremos en un santiamén.

-Nada de magia.

De repente se le habían crispado los puños y tenía los músculos tensos. Pero si no quería ir por un portal ¿entonces cómo?

-¿Cómo llegaremos?- cuestione.

-En avión…

-No- dijeron Percy y Annabeth a la vez.

-¿Por qué no?- ladro Marcus.

Procedieron a contar la historia de por qué lo odiaba el dios Zeus, pero esta vez fueron más específicos y detallados: incluyeron locaciones, nombres y descripciones.

Para cuando terminaron, yo deseaba tener palomitas de maíz y una soda.

Luego de un largo silencio, en el que Marcus se dedicó a pensar, dijo:

-¿Entonces planean cruzar el país en pegaso?

Mm tenía un buen punto. Aunque estos animales tenían sillas de montar, igualmente termináramos con dolor de espalda y el trasero dolorido. Como en un largo paseo en motocicleta, pero admito que me gustaría subirme a uno de ellos.

-Lo pensamos bien- respondió Annabeth- supusimos que tu no querrías usar magia, Percy no tiene permitido viajar a la altura que lo hace un avión y la profesa nos advirtió que lo mejor será ir volando.

-¿La profecía lo hizo?- inquirió Sadie, apartando la vista del pegaso al que estoy seguro que quiere adoptar.

-EL maldito en el cielo seguridad hallara- respondió nuestra amiga griega- es obvio, el maldito es Marcus.

-Creo que había una forma de que eso no sonara tan mal- comento Percy.

-El hecho es que esta es la única manera que tenemos para llegar hasta allá sin viajar por tierra- por la seguridad en su voz, estoy seguro que no tiende a equivocarse- tendremos que aterrizar para descansar, pero creo que si montamos guardia y ponen hechizos de protección, estaremos bien.

Aunque eso sonó como si Sadie y yo fuéramos magos de Harry Potter, era posible. Ella no dejo lugar a duda o discusión, así que montamos de una vez en los pegasos.


Despegar fue algo… digamos que me asuste un poquito [No grite como niña, Sadie, debiste de tener un lapsus mental y creíste oír eso]

Las alas del pegaso que me asignaron, un macho llamado Brok, me golpeaban los muslos muy fuerte mientras corría intentando tomar vuelo. Percy me indico que estaba mal sentado.

Comenzamos a elevarnos y empezó a sentirme inestable en la silla de montar, como si con la mínima brisa me fuera a resbalar del asiento y caería a más de 20 metros de altura para hacerme una tortita de mago.

No creo que pueda convertirme en halcón antes de estrellarme con el suelo.

Me aferre a las riendas con la suficiente fuerza para acalambrar mis dedos y dejarlos blancos, tanto que Sadie se dio cuenta. Obviamente, no pudo evitar burlarse.

-¿El ojo del gran dios Horus le tiene miedo a las alturas?- me pincho- ¿o te dan miedo los cabellos?

-Cállate- gruñí, pero mi voz salió titubeando, lo que no ayudo nada.

No estoy seguro del todo en qué dirección viajamos. Se supone que iremos al oeste, pero mi brújula interna (secuela afortunada de mis momentos convertido en ave) me dice, penas de manera notoria, que estamos yendo al sur. Lo cual no debería ser, a menos que ellos tengan una forma de llegar más rápida por este lado. Que lo dudo seriamente.

-¿A dónde nos dirigimos exactamente?- pregunte a voz de grito para hacerme oír.

-Tranquilo, Blackjack conoce el camino y va a guiarnos- me respondió Percy, con calma.

-¿Seguro?- dijo Annabeth. Al ver que ella lo dudaba, Marcus también presto atención.

Percy asintió, muy convencido.

Sin embargo, ni su novia ni el hijo de Ares parecieron confiar.

Yo mire a Sadie y ella me devolvió la mirada, seguros de que tendríamos que bajar a pedir indicaciones.