ADVERTENCIA: En este capítulo hay yaoi lemon. Es decir, escenas de sexo explícito entre hombres. No apto para menores de edad. Igual si no te gusta, no leas. ¡Ya avise!
Parte nueve
Estar debajo de una mujer era excitante para Kakashi. Verlas tomando el control le era desconcertantemente satisfactorio. Pero esta vez no era agradable y mucho menos esa rodilla ejerciendo presión en la espalda baja, precisamente a la altura de las vértebras lumbares. Kakashi se odia por poder pensar en el nombre de la zona precisamente cuando le duele.
-Kushina-chan… en serio… Au… seamos razonables…
-¡Cállate bastardo!
Tras el inicial sorpresivo puñetazo que lo tiró de nalgas, ella se había agachado sólo para tomar la muñeca de él, levantarlo de un jalón para estrellarlo luego en el suelo, con el brazo bien sujetado atrás.
-Tú precisamente… ¿cómo puedes ser un descarado traidor?
-No entiendes nada.
-¿Qué no entiendo? –Más presión de rodilla en la espalda.- ¡Estás saliendo con Itachi! Tú sabías que Minato lo quería. No te importó ni sus pensamientos, ni sus sentimientos, ¿qué clase de amigo eres?
La sola mención de Minato, le enfadó. Sabía a qué venía todo esto, pero Kushina estaba siendo unilateral. Si bien Kakashi, a vista de ellos no estaba siendo justo, tampoco lo estaban siendo hacia él. Kakashi no había ocultado su gusto por Itachi, y ni así le había dicho nada Minato. Y estaba conciente que no era por "sacrificio", porque estaba claro que el silencio no era por favorecer a Kakashi. Minato no era una víctima.
Había hecho hincapié incluso frente al rubio, como para impulsarle a decirle lo que tanto tiempo le había guardado a Kakashi, quien supuestamente era su confidente y su mejor amigo. Quizá la justicia era ciega, lo suficiente para no darse cuenta más que de un solo lado, y Kushina realmente era justa en ese sentido.
-¿Qué clase de amiga eres tú para mí?
La pregunta desconcertó a Kushina, que aflojó el agarre. Kakashi se giró violentamente, cuidando de no empujarla tan duro como para que se lastimara pero sí para zafarse.
-Ay dios… -exclamó Kakashi, como perdido.
La muchacha perdió el equilibrio. La falda que llegaba debajo de las rodillas se subió más de la cuenta –arriba de la cintura, para ser más preciso,- cuando ella terminó en el suelo, y él giró la cara aún levantándose, para ver que no se hiciera daño. ¡Y las vio! Diminutas y de un intenso color naranja, las braguitas le decían un gran hola. Normalmente ella usaba unos pantaloncillos cortos de espandex debido a que era muy activa y hacía mucho deporte; pero esta vez, Kakashi pensó que había tenido la fortuna de que los olvidara. Kushina se tapó las perfectas piernas –esas que le habían encantado a Kakashi y demás comunidad académica o no que las viera,- casi al instante siguiente, dando una certera patada en el rostro del hipnotizado Kakashi, que ni reaccionar pudo al golpe.
Se quedó revolcándose un poco en el suelo, porque sintió claramente cómo su mandíbula casi se salió de su sitio.
-No sé que demonios pase contigo. ¡No puedo creer que unos simples pantalones puedan más que el cariño que le tienes al que llamabas hermano!
Kakashi se sentó, mirándola desde abajo mientras se acomodaba la mandíbula en su sitio. No había fracturas pero dolía como una patada en el culo. Quizá no tanto. Ella se había puesto en pie, con los puños crispados y lo miraba con desprecio. Algo en el pecho de Kakashi, parecía quebrarse.
-Maa Kushina-chan, es complicado para las chicas comprender la perspectiva de los hombres. Dado que Minato se ha convertido en una buena amiga tuya que lloriquea por los rincones, y se comporta como colegiala enamorada… no espera, -se puso la mano en la barbilla en actitud pensativa,- las colegialas tienen más valor. Al menos entregan cartas con sus sentimientos.
-¡Ya cállate, no te atrevas a hablar así de Minato, que siempre ha demostrado ser mas hombre que tú o cualquiera! ¿Qué tipo de hombre eres entonces? ¡Traidor!
Kakashi no quitó el porte tranquilo, aunque ella ya estaba gritando a viva voz. Se levantó sin prisas mientras hablaba.
-Dejemos algunos puntos claros, Kushina-chan.
-¿Cómo qué?... ¿Que ahora que te lo folles cuando quieras y luego lo botaras tras divertirte?... ¿o que sólo estás haciendo esto rompiendo tu promesa de que no permitirías que se le acercara nadie que no fuese Minato? ¡Tramposo!
Kakashi suspiró profundo, metiendo las manos en los bolsillos.
-Sé que no me dejarás de gritar en un buen rato, y en realidad no tengo por qué excusarme contigo, pero lo haré de todas maneras, aunque será difícil que escuches.
-¡Empieza entonces! Porque después te aseguro que te daré una bien merecida paliza que jamás olvidaras. ¡A los amigos no se les debe lastimar de esa manera!
-Al menos no a Minato, porque a mi sí, supongo.
-¿A qué diablos te refieres? ¡A ti nadie te ha hecho nada!
-Oh, es verdad. Kakashi es el único culpable, porque él no anda por ahí ocultando sus emociones, cuando el amigo sí lo hace.
-No quiero oír que te hagas la víctima.
-Kakashi habla sobre que le gusta el mismo muchacho que al otro, quien es la víctima sólo porque se calla; porque no quiere romper su imagen de niño bueno socialmente aceptado o quizá por temor al rechazo aún y cuando el muchacho en disputa es tan gay como él, quizá porque también teme cambiar por su situación familiar. Pero como el amigo bueno esta tan cegado supuestamente por cariño, no se da cuenta que no se anima tampoco a hablarle probablemente alguna de esas mismas razones.
-Ya cállate.
-Ah y quien por cierto ha tenido una relación cercana desde hace años por medio de cartas, y aún así deja al demonio Kakashi, siga merodeándolo incluso y cuando amigo miente y le hiere con silencio al malvado.
-¡No fueron así las cosas!... A ti… ¡a ti ni siquiera te gustaba en serio!.
-¿Qué tal si… sí me gustara, pero yo fingiera que no, porque noté que amigo, quien me había ocultado todo aquello, estaba interesado en él, y quería investigar de esa manera?
Kushina abrió la boca, pero terminó por cerrarla no hallando palabras. Estaba acostumbrada a hablar mucho más que Kakashi. No sólo cambiaron los roles, sino que no tenía tiempo suficiente de pensar sus respuestas al estar aturdida.
-Si bien inició como juego, luego por el interés de hacer que Minato, si no mínimo se armara de valor para confesársele a Itachi, al menos para que me contara algo que parecía dolerle, al final se hizo realidad. Itachi me gusta y estoy haciendo limpiamente lucha por él. Jamás les mentí ni use a mis amigos como él lo hace.- Sintió una bofetada de Kushina, e ignoró el hecho de que ella mencionara que había sido su elección, aún así siguió.- Nunca obligue a Itachi y esperé pacientemente haciendo uso de todo mi arsenal de conquistador para lograr precisamente lo que tengo en este momento. Ni siquiera me he acostado con él. A mí si me dieron la espalda mis amigos, en vez de sentirse felices por mí.
Los ojos de Kushina se cristalizaron, apretó los labios haciendo que se afinaran y se pusieran casi en blanco.
-Tu lucha es casi limpia y te fallamos un poco, pero también eres cruel. Es verdad que no te dijo nada, pero sabías todo porque eres malditamente listo aunque te hagas el estúpido. Siempre ves quien sabe como a través de la gente. A ti te gusta, pero él lo ama. Yo soy amiga de ambos y los quiero mucho a los dos, y te aseguro que le pegaré también ahora que sé que su silencio te hizo sentir triste y defraudado pero... te lo merecías mas.
Kakashi se hizo un paso atrás cuando ella le pico duramente el pecho con el índice.
-Él se vuelve estúpido porque está enamorado, pero tú por contrario eres un viejo sabueso alevoso y mañoso. Jugabas con todas las cartas más grandes y estabas al tanto. ¡Porque precisamente usaste todo el conocimiento que tenías de ti, de Minato, de Itachi y hasta de mi!
Kakashi se sintió orgulloso de Kushina. Ella se había vuelto más aguzada de lo que esperaba. ¿A quien quería engañar? Era verdad cada palabra, excepto porque sobre valoraba sus capacidades como cupido y ella pensaba que pudo hacer algo para que terminasen juntos Minato e Itachi. No estaba jugando tan limpiamente, porque daba cada paso con conocimiento previo. No podía alegar precisamente ante Kushina, la ignorancia de los sentimientos de Minato, sólo porque no le había dicho nada con su propia boca el rubio.
Se había percatado desde el inicio, por más discreto que fuese Minato. Y había utilizado a Kushina también, con pleno consentimiento de ella, porque fue quien le explicó que a Minato, le gustaba Itachi, y la impulsó a ser su confidente para aconsejarlo y consolarlo también poniendo sus palabras a través de la boca de ella, pero siempre por el bien de Minato. Jamás hizo algo que afectara la percepción de Minato, jamás desinfló sus esperanzas ni hizo nada para que no estuvieran juntos si luchaba Minato. Lo que sí es que si bien no dejó de cortejar a Itachi, tampoco evitó los pocos o muchos avances que tuviese Minato. Era su competencia lo mas limpia posible, después de todo.
-Entonces que me valore como hombre, tanto como me llegó a valorar antes como amigo, y que luche conmigo con todo lo que tiene, que es mucho. Es atractivo, inteligente, y hasta maduro mientras no se comporte como una estúpida niñita enamorada. Él ni siquiera quiere la herencia de sus padres, por lo que es independiente. Pero también tengo las suficientes virtudes para hacerle frente. Si no hace nada no es mi asunto, el problema entonces lo tiene él.
Kushina lo miró con gesto de incredulidad.
-¿Hablas en serio?... ¿esa es tu venganza porque no te dijo nada?
-No, Kushina. No es que no tome a Minato, o al propio Itachi en serio, pero estoy dispuesto a hacerme a un lado precisamente en el momento justo. Minato pudo haber tenido todo el tiempo con Itachi, si no lo aprovechó siempre habrá alguien que tome las oportunidades que otro deja pasar. Si bien no estaré ese todo de tiempo con Itachi, este es mi tiempo y no voy a desperdiciarlo. No me gusta jugar papeles de víctima, ni hacer sacrificio absurdo.
Kushina se rascó la cabeza intentando entender. Kakashi no pudo menos que sonreír.
-No es tan complejo. Cosa de orgullo masculino si quieres llamarlo por un lado, por otro los tres lo valemos.
-No entiendo. ¡Rayos! –se despeinó su largo cabello.- Luego dicen que las chicas somos las complicadas.
El muchacho le pasó el brazo por el cuello, acercándola a su cuerpo.
-Míralo por este lado. Itachi está en buenas manos conmigo. Lo valoro lo suficiente para no meterle mano hasta que él me deje, así se lo mantengo seguro a Minato, porque no permitiré que nadie se le acerque excepto él… si es que me lo quita.
-Chistoso…- dijo ella con sarcasmo, dándole un pequeño codazo.
-En serio. Pongámoslo de esta manera: Se lo cuidaré hasta que él se decida a lanzarse como el príncipe salvador de las garras del villano pervertido, ¿neh?
Ella no pudo menos que reírse, y se abrazo suavemente al cuerpo de él. No se había percatado hasta ese momento de cuanto extrañaba a Kakashi. Y que parte de su enfado, era porque al estar con Itachi, estaba menos tiempo con ellos.
-Pero entonces eso significaría que… si se va con Minato, te quedas sin Itachi.
-Sip. No es que lo ceda a Minato, porque el tipo tiene mucho que ofrecer como para decir que yo haga algo como eso, pero es justo que se gane debidamente a Itachi. Igual y no es que yo este enamorado, me gusta sí, pero no pasa de eso. Ha sido bueno experimentar con algo más sano que no sea el acostón de una noche –dijo despreocupadamente.- Y lo disfrutare cuanto dure y si se puede mas.
Kushina elevó la cara para ver al alto muchacho, con el seño fruncido. ¡Que raros eran los dos, pero cómo los quería!
-Bueno… poniendo las cosas así… -se intentó acomodar el cabello, pasándose las manos por la cabeza,- supongo que es lo… ¿justo?.- Titubeó la muchacha. El gesto hizo reír a Kakashi.- ¡Cállate tonto! Bien hagamos un trato. Sigues cuidando a Itachi, pero nada de sexo.
Kakashi hundió la cabeza en los hombros.
-¿Ni un poquito?
-No.
-¿Ni siquiera oral?
-¡Cochino! No me digas esas cosas… ¡No!. –Arrugó el entrecejo.- Igual y no creo que se deje.
-Dejémoslo entonces así, sólo si se deja.
-Bueno, al fin que no creo que se deje contigo, estoy demasiado segura de que prefiere a un hombrezote con el cuerpazo de Minato, que a un flacucho como tú para iniciar.
La cara de mosqueo de Kakashi, era todo un poema.
- Aunque con la cara que tiene se ve que le hace falta mucha acción… como sea, sólo tiene permiso con Minato. Para eso estas tú, para que evite cualquier contacto que no sea con él.
Kakashi dejó caer los hombros.
-¿Y sólo tú puedes darte vuelo con Minato?
-No seas igualado. Yo no hago esas cosas con Minato.
-Pero le das besos y varios arrimones. Yo te he visto.
-¡Ah! Pero esos son sin intención de excitación ni nada de interés amoroso. Es sólo para darle celos a Itachi.
-Ya… y no lo disfrutas.
Kushina se puso roja.
-Bueno… quizá un poquito. – se sinceró. ¡Era Kakashi, maldición! No podía engañarlo.
-¿Por qué tu puedes y yo…
-¡Ya pues! Nada más eso, ¿vale?
-Vale.-contestó él con desgana.- Quedamos de acuerdo en disfrutar en lo posible y medido. Si yo no tengo derecho a diversión, tú tampoco. ¡Sólo si se dejan!- Sonrisa ladina, que Kushina adivinó por la curvatura de los ojos. Ni con la zarandeada le había podido ver el rostro completo, la maldita bufanda nunca se cayó, nada más apenas se movió de lugar.
-Entonces así está el nuevo plan, amigo mío. –Kushina pareció resplandecer.- Que Minato se enfrente en una dura lucha por ganarse al bastardo de Itachi, ¡Que buena idea has tenido Kakashi, no se me hubiera ocurrido! También picar el orgullo de Minato, y así hacer que tome iniciativa de lucha, recuperándose a sí mismo de las garras idiotizantes del estúpido maldito bastardo y…y… en fin, el caso es que se queden juntos, ¿a que sí?
Ahora fue el turno de Kakashi, de rascarse la cabeza con nerviosismo. Ese no era un plan inicial, pero algo así iba. Si Minato no hacía nada, Kakashi pensaba quedarse a Itachi al final. No sería su culpa después de todo y no era estúpido, ni mártir, para desaprovechar una buena oportunidad.
Tenía que cuidar que el gusto no se convertiría en enamoramiento con el tiempo, con la exclusión del caso de que Minato, no hiciera nada, entonces sí se daría esa libertad. ¡Era complicado querer tanto a alguien que ni compartía su sangre! Pero eso era Minato al final, su familia elegida. Aunque bastante estúpido últimamente, para variar, aunque él era quien había mostrado una mente más brillante que la suya en años anteriores.
Estaba conciente de que ese par, aunque muy idiotas, estaban mutuamente enamorados y si se quedaban juntos era lo mejor, igual a él no le gustaba meterse en grandes conflictos y se haría a un lado. Ya habría tenido la experiencia que quería.
-Algo así.
-¡Por algo te llaman genio! Pues bien hagamos una promesa.
Kakashi comprendió que Kushina, definitivamente no había entendido del todo. Estiró su dedo meñique para unirlo al de ella, no porque realmente fuera a cumplir una promesa fuera de sus propios pensamientos. Pero era más fácil verla enojada en un futuro que ahora mismo de nuevo que ya se habían reconciliado.
- Los uniremos pase lo que pase, en cuanto decidan estar juntos nos hacemos a un lado ¡y no nos enamoraremos!
Kakashi suspiró, pero cuando ella tenía tan encendidos sus bonitos ojos verdes, y lucía esa centellante sonrisa, él no podía negarse a nada. Así que con el dolor que esto le generaba entrelazó su meñique.
-Espero que no lo hagamos de nadie en verdad.- Susurró para sí, cuando ella se alejó tras dejarle un sonoro beso en la mejilla. O al menos sobre la tela que la cubría.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Cuatro semanas más enteras pasaron rápida pero sucintamente. Itachi se encontró extrañado de lo cómodo que se encontraba con la situación. Se había relajado de sus estresantes tareas escolares, que se sumaban a las de preparación para ocupar el puesto más importante en las empresas de su clan; y todo gracias al ejercicio que últimamente habían intensificado por un supuesto festival deportivo que el director arregló con otra escuela.
No era precisamente que amara estar compitiendo con esos pobres muchachos que casi morían de sobre esfuerzo por intentar alcanzarlo. De hecho él ni siquiera notaba su presencia, y se limitaba a llegar a la meta a su velocidad. Eran ejercicios bajo la guía de un maestro de educación física y se meterían en boleta curricular como puntos de actividades extra escolares y estudiantes de todos los grupos asistían. Aunque prácticamente era obligatorio. Sarutobi lo había pensado precisamente como algo que estimularía tanto el espíritu sano y competitivo, como la convivencia de los estudiantes.
No que eso le interesara a Itachi, pero sin duda fue ventajoso el que Fugaku, su padre, accediera a dejarlo un poco más libre siempre y cuando no se retrasara en sus responsabilidades.
Por otro lado, estaba su relación con Kakashi. Había pensado que inicialmente al estar en el mismo salón, se convertiría con el tiempo en un fastidioso que lo ahogaría. Por fortuna –y aunque pasaba generalmente muy pocas ocasiones- se equivocó.
Kakashi seguía comportándose como siempre, aislándose del resto de sus compañeros de clase. Incluso lo acosaba mucho menos que antes; de hecho parecía sólo como si fueran buenos amigos. Kakashi era definitivamente muy selectivo con sus amistades, porque no era en absoluto grosero cuando le hablaban otros alumnos, pero prefería estar sólo con ciertas personas; alejaba al resto sumando su personalidad "rara" con sus incisivos comentarios mordaces, de los cuales los otros no sabían si molestarse o echarse a reír por la forma tan fresca en que lo decía el aparentemente despreocupado muchacho. Eso sin duda le agradaba a Itachi. El no estar rodeados todo el tiempo de gente, como a veces ocurría con gente más popular, porque él mismo era todavía más selectivo que Kakashi.
Pasaban casi todo el día juntos, dado que entre las clases o después de ellas, seguían con su trabajo del consejo estudiantil. A estas alturas que se había acostumbrado tanto a su forma de laborar y presencia, que difícilmente podía pensar en que otra persona reemplazara el excelente trabajo que hacía como su secretario y asistente personal. Ni Kisame y Deidara juntos, lograban algo tan eficiente, y sólo alguien como Shisui tenía su nivel. Ahora de hecho Kakashi, también estaba encargándose de ayudarle a algunos pocos asuntos de la empresa familiar Uchiha, que en un futuro estarían relacionadas con la empresa Colmillo Blanco, pertenecientes a Sakumo Hatake ¡y lo hacía estupendamente! Si bien siempre lo entregaba casi todo con algo de retraso, suplía ese defecto cuando terminaba haciéndolo bien al final.
Lo poco que odiaba determinantemente, era la caligrafía tan sucia y descuidada de Kakashi; no comprendía cómo era que un muchacho tan inteligente pudiera tener tantas faltas de ortografía cuando sabía las reglas de memoria. Y siempre regularmente le entregaba los trabajos a mano, ¡aunque tenía excelentes calificaciones en clase de informática! Otro defecto es que no usaba teléfono celular, y siempre que le mandaba un mensaje al suyo –y por cierto, Kakashi era de los poquísimos que tenían el número de Itachi,- era de un número desconocido. Borraba luego tanto el número como el mensaje que le enviaba, pero en todo caso era molesto también que cuando no se veían, tuviera que esperar su llamada porque no se podía comunicar con él. Aunque en todo caso Itachi, no tuviera la costumbre de llamar a nadie…
Y sólo hasta ese momento, se percató de que pensaba demasiado en él.
-Estúpido idiota.- Pensó algo irritado.
Inicialmente Kakashi, había sido elegido para iniciar su primera relación estable y… homosexual, debido a que por un lado pensaba que sólo sería algo provisional para recordar alguna mancha obscura pero agradable en su pasado cuando él formara una familia; después de todo era de las pocas personas que equiparaba sus cualidades como sagacidad, intelecto y cultura. Por otro lado en realidad no iba a ser más que un reemplazo para el vacío que Minato, estaba dejando en su corazón. Y por último tendría así al mejor amigo de Minato, quitándole de alguna forma tiempo de alguien muy querido a cambio de haberle herido eligiendo a ese ser diminuto que era Uzumaki Kushina, y haberle desairado cuando tuvieron relaciones sexuales. O al menos eso por parte de Minato, porque aunque no fuese el plan inicial, Itachi le había hecho el amor.
El inicial deseo de una aventura, la pretensión de desquite y cualquier frialdad en su pensamiento había sido sustituido por un nuevo sentimiento en tan sólo ese mes al descubrir lo que había más allá de esa máscara ambigua que portaba la personalidad de Kakashi. Era distinto con él de cómo se portaba con los otros, aunque conservara la esencia de su particular personalidad. Jamás contó con que Kakashi, se abriera terreno por sí mismo sin que Itachi, se diera cuenta hasta que ya estaba comenzando a gustarle tanto realmente.
-Mientras no pase de eso, todo estará bien. Aún tengo claros los objetivos a futuro.
O lo que tenía qué hacer por su familia y su clan, omitió pensar para no amargarse el día.
Fue entonces que escuchó las risas y lo observó. Minato aún a sus ojos –y seguramente a muchos otros- seguía pareciendo un sol, siempre con gente girando a su alrededor. Era popular sin duda no sólo por su carácter sensible y agradable, sino también en el terreno deportivo por su ya legendaria velocidad en carreras. No había conocido a alguien que pudiera ganarle. Itachi no podía comprobar aún si era algo en lo que pudiera hacerlo porque nunca habían competido. Itachi estaba demasiado ocupado en el consejo como para pertenecer a un club deportivo en especial.
Era inevitable el pasar cerca de su grupo, porque estaba rumbo hacia los lavabos que se encontraban finalizando el campo, entre ellos estaba Kushina, que se le pegó como lapa al brazo nada más al verlo; los baños estaban todavía más lejos y aún le faltaba algo más de práctica ejercitándose así que no sería bueno darse una ducha. Necesitaba asear un poco su rostro sudoroso. Había sacado de su pequeña maleta su toalla.
Se trataba de una pared corta que tenía empotrada a cada lado un lavabo; fue en ella donde dejó su toalla, mientras sintió el agua refrescase. Escuchó del otro lado el chorro del agua, pero no puso atención. A ojos cerrados buscó a tientas en el sitio donde había dejado su artículo personal.
¡Ah que aroma tan delicioso tenía! Era un aroma conocido pero que no supo identificar. Quizá las trabajadoras domésticas habían cambiado la marca de suavizante de telas.
-Itachi… ¿puedo usar entonces tu toalla?
Se estremeció al escuchar tan cerca la voz que se supone estaba varios metros atrás. Se retiró la suave tela del rostro, para notar que efectivamente era una de color rojo y la blanca que le pertenecía, estaba en manos de Minato Namikaze.
-No era mi intención, no me percaté.- Itachi dudó en regresarla ya usada, por eso la mantuvo en la mano.
-Fue en todo caso mi culpa, tengo la misma costumbre de poner la toalla aquí.- Palmeó suavemente la superficie de la pared.
Itachi no quería saber de las costumbres similares que tenían, menos sobre el cabello rubio humedecido y el agua que dejaba sendas gotas recorriendo su rostro, el cuello y se perdían en la camiseta blanca sin mangas que también se mojó por no secarse prontamente, y se le pegaba exquisitamente al cuerpo.
- ¿Puedo entonces?
Itachi se limitó a asentir con la cabeza, claro que podía usar lo que quisiera, con tal de que se secara y dejara de lucir tan espeluznantemente sensual. Menos ahora que antes se podía permitir nublar su juicio ante la imagen de el hombre que tanto le gustaba.
Tras él escuchó claros murmullos del club de fans femenil de Minato, que nombraban algo sobre vice presidentes de grado aprovechados, que usaban con alevosía la toalla del extraordinario Minato.
-Permíteme dártela mañana. –Extendió su otra mano para solicitar su propia toalla, la que por cierto tenía el símbolo de su familia bordado.
Minato sonrió hermosamente.
-En compensación de que lavarás mi toalla, entonces me llevaré la tuya para regresarla en tan perfectas condiciones como la hallé.- Bromeó. Y dicho y hecho, antes de que Itachi aceptara, se la colgó alrededor del cuello. Maldición, al menos esperaba que no se impregnara también de su aroma.
Personas como él no se olvidaban fácilmente: aún amaba a Minato. Su sonrisa, su sencillez y alegría, que se unía a su indudable inteligencia y un cúmulo indefinible de cualidades en una sola persona.
-Entonces mañana te la daré.- Comenzó a caminar rumbo a los baños. Definitivamente por hoy acabaría el entrenamiento, ya mañana buscaría una excusa para darle al profesor. Era Itachi Uchiha, siempre intachable y responsable. Claro que por ser una única ocasión le creería. Necesitaba una ducha urgente.
-¿Escuchaste entonces el CD que te presté?
Itachi dio un respingo al escuchar a su lado la voz. Lo había alcanzado sin que siquiera se hubiera dado cuenta. No de balde era apodado el rayo amarillo por nada.
-Si, me parece bueno.- Comenzó como de costumbre la charla ocasional, que se daba siempre que se encontraban, aunque ya no salieran tan a menudo como antes de que todo sucediera.- Hay melodías estremecedoras, sin embargo me gustó, aunque no tuve tiempo de escucharlo completo.
-Siempre valen la pena invertir un poco de tiempo en algo como eso. Tengo toda la discografía del grupo, así que te prestaré el siguiente álbum. Vamos a vernos mañana en la noche para que te lo de.
Itachi miró los hermosísimos ojos azules, con ese brillo tan particular que sólo él poseía. ¡Estaba tan tentado a decirle que sí!
-No puedo, he hecho planes. –Sacó de su bolsillo su teléfono que fungía también como agenda electrónica.- Tengo libre el lunes por la tarde.
Minato elevó las cejas, eliminando un poquito la sonrisa. Apenas era martes, ¡faltaba toda una semana!
-Vaya, sin duda te dará tiempo de escuchar el resto del otro disco.- Movió la cabeza de lado a lado para relajar los músculos de su cuello.
Itachi frunció el entrecejo, alargando inconcientemente los pasos para llegar más rápido al baño. Su estómago se encogió cuando observó al mencionado recargado en la pared, justo al lado de la puerta del lugar a donde iba. A su lado estaban Obito y Rin. Al verlos acercarse se despidieron con un ademán de Minato, y de Kakashi después. Él ni siquiera quitó la vista del libro ni para despedir a sus amigos ni para observar a los que se acercaban.
- Supongo que saldrás con tus amigos… ¿Kakashi quizá?
Kakashi traía puesto un muy holgado pantalón verde militar, tenis negros que más bien parecía botines y su muy despeinado cabello grisáceo como caído hacia la derecha de su cara, sostenidos por una cinta atada a su cabeza. Daba la impresión de un soldado o un guerrero de post guerra.
-Si.- Aligeró el paso entonces. Cualquier rumbo que tomara la conversación no quería que fuera escuchado por Kakashi. Últimamente se estaba portando muy bien, como para arruinarlo todo. La imagen extremadamente relajada de Kakashi, leyendo su libro porno cubierto sólo por la sombra del edificio, le hizo sonreír.
Minato sintió como sus tripas se apretujaban como si se estuvieran ahorcándose las unas con las otras. Celos. Itachi se había relajado nada más de verlo, cuando antes el mismo Itachi, le había confesado que se tensaba nada más de saber que el depravado lo iba a acosar si andaba cerca.
La mente de Itachi, en ese preciso momento era un nudo nada coherente. Momentos antes estaba casi a punto de empalmarse nada mas de ver a su "amor" empapado con gotas recorriéndole la piel. Y ahora mismo no quería de ninguna forma que ni siquiera su mirada tocara a Minato, para que Kakashi, no se sintiera herido por alguna acción suya.
-En todos los años que te conozco nunca vi que aceptaras tan rápido a alguien, me alegra que ustedes se lleven tan bien.- Soltó Minato, con la sonrisa ahora forzada. Itachi continuó en silencio, pero frunció el seño.- Lo mismo pasó con Kakashi, nosotros nos conocemos desde el jardín de infantes y jamás había pasado más tiempo con alguien que no fuera yo.
El primer pensamiento que asaltó entonces la mente de Itachi, fue que Minato estaba celoso porque sus dos amigos estaban juntos y le estaban dedicando menos tiempo. O al menos eso parecía indicar sus palabras. Se paró en seco sabiendo Kakashi, aún no podía escucharlos.
-La relación que tengo con Kakashi, no cambia para nada la que tengo contigo. Él te aprecia mucho, y tú y yo aún somos amigos.
-Eso no es lo que quería escuchar…- pensó con pesar Minato.- Me preocupa que estés enamorado de él.
Ah… también era eso. No había duda de que Minato, era noble hasta la médula desde la perspectiva de Itachi. Seguramente estaba preocupado porque Itachi, no fuera a herir a Kakashi, si es que no lo amaba.
Aunque si tenía parte de verdad, Minato en el fondo estaba más preocupado realmente de perder su oportunidad con Itachi.
-A veces me da la sensación de que me conoce mejor que yo.-Dijo Itachi, con voz bajita. No podía mentirle, ahora mismo se acababa de dar cuenta que estaba lo suficiente confundido para no saber si amaba o no realmente como antes a Minato, o ahora mismo estaba enamorándose de Kakashi. Ya no era tiempo para desviar sus ideas. Giró el rostro hacia el aludido.- Me ayuda en ocasiones a encontrar respuestas sin que él se lo proponga o yo se lo pida. Y hay algo que quiero saber.
-No creo que en realidad necesites mucha ayuda; eres muy inteligente y tarde o temprano lo que sea lo podrías solucionar. Aunque no está mal que tengas un amigo en el que confíes tanto como para ver ese único lado endeble de Uchiha Itachi.
-Estoy aprendiendo algo importante. A veces por más inteligentes que nos juzgue la sociedad o nosotros mismos, debo aceptar que los asuntos sentimentales que descuidamos por enfocarnos en cuestiones más mentales, no sabemos cómo llevarlos por falta de experiencia y al final nos vuelve un poco tontos. - Miró a Kakashi.- Y como él es un idiota casi de tiempo completo es fácil que entienda.
Minato sabía a qué se refería Itachi, por que él mismo había pensado de esa forma. Y maldición, lo había ya comprobado en carne propia. El amor no era estrellas, flores y todas las cosas absurdamente romanticotas que hablaban. El rubio sentía que se volvió cada vez más torpe y hacía cosas absurdas que lo herían a él y a los que quería; al final el amor que debía ser algo que hiciera feliz, dolía y parecía que el nombrado paraíso del amor no era más que un infierno disfrazado. Pero estaba dispuesto a condenarse con Itachi, si aún lo aceptaba.
Tal y como se lo había dicho desde poco más de un mes atrás, no habría mala lucha, daría todo lo que podía de si para poder conseguir el agrado de Itachi y de ser posible su corazón entero. Quizá estaba siendo egoísta, pero no podía dejar de reñir por lo que quería. Era obvio que tras ese careto tranquilo de su… mejor amigo, Kakashi en realidad tenía en cuenta de que estaba en pie de guerra para ganarse a Itachi. Había observado el tipo de miradas que le daba, o el lenguaje corporal que usaba tan simple como rozar la mano de Itachi, cuando Minato aparecía, como para desviar nuevamente su atención.
A su manera para Minato era obvio que Kakashi, también estaba haciendo su disputa silenciosa. ¡Y rayos, ahora mismo siendo su pareja llevaba las de ganar! Pero sólo por el momento. Kakashi era un extraordinario rival en toda la extensión de la palabra, digno y temible como ningún otro, porque era quien mejor lo conocía, pero precisamente por eso Minato, también podía hacerle frente. Aunque quizá en esos asuntos sobre relaciones de pareja estaba peor que Kakashi. Él con trabajos había tenido una sola novia en el último año de secundaria, que fue Kushina; mientras que Kakashi, estaba lo suficiente vivido en cuanto a andar con un montón de mujeres distintas cuya mente era un mundo diferente cada ocasión y eso ligado a su astucia, podía por ello saber más o menos adivinar como actuarían las personas.
Era por eso precisamente que no podía tolerar la idea por un lado, de que Itachi sólo fuera para Kakashi, el experimento de algo nuevo como una relación variada al ser algo homosexual y por otro que precisamente a los dos les terminara gustando la misma persona. Minato amaba a Itachi, por ser simplemente Itachi, no por el deseo de una nueva experiencia ni nada por el estilo. Pero había tenido mucho miedo de esos sentimientos, más allá de temer contradecir sus propias palabras al estar a favor de su futuro en pareja heterosexual.
No quería lastimarlo, pero le quedaba claro que no se trataba aquí de quedarse con papeles de víctimas o tiranos, sino simplemente de luchar por lo que querían, sin herirse demasiado el uno al otro en el proceso.
-¡Y aún así cómo duele!- pensó el rubio al observar a su amigo.
Kakashi quitó la vista del libro, sus ojos tomaron una suave curvatura que hacia imaginar que sonreía y elevó la mano para saludar a ambos. El saludo era tan simpático y acostumbradamente sincero que aunque hubiera querido el corazón de Minato, no hubiera resistido hacerle un agravio, por lo que también elevó la mano para saludar desde lejos.
Ese saludo forzado con falta de animo y desde esa distancia le dolió más a Kakashi, que si Minato le hubiera dado la espalda como fingiendo no verlo. Al menos hubiera podido haber una excusa. Pero igualmente no se movió de su lugar. Tenía la certeza de que el orgullo de Itachi, llevaría sus pasos directo hacia él, dejando a Minato esperando merecidamente, por no haber aprovechado la buena oportunidad cuando la tuvo. Por la mente de Kakashi, no pasó ni por un momento que fuese por los nuevos sentimientos descubiertos por Itachi mismo hacia él.
Itachi no olvidaba ni un momento lo grata que era la compañía de Minato, ni la calidez que sentía estar a su lado. Mas con Kakashi, sentía esa extraña sensación de paz acompañada de divertido enfado; una calidez distinta, pero ninguna de las dos sustituía a la otra. Mas sin embargo lo que tenía claro es que había tomado una decisión antes de que de pronto, Minato intentara estas últimas semanas recuperar su extraviada amistad.
-Kakashi me está esperando.
Minato asintió, renovando una sonrisa.
-También yo estaré esperando… me refiero al martes.- compuso, para no verse más obvio todavía.
Itachi estaba todavía más confundido por esas últimas palabras que dijo antes de alejarse.
-¡Yo! –saludó la vocecilla tras él.
No se había dado cuenta de que con la vista por unos minutos había seguido a Minato, mientras se alejaba. Tiempo en que Kakashi, lo observó a él.
-Cada día tengo menos duda de que es cuestión de tiempo el que terminen juntos, y se reduce el mío con Itachi. Lamentable pero está bien, se supone que así iba a ser desde el inicio. Maa Kakashi, te estás ahogando en un vasito con agua. Como sea ¡a aprovechar lo que se tiene!
-Hola. Me asearé primero.
-Si. –Extendió la mano para tomar un extremo de la toalla que el otro llevaba en la mano.- Mira que hasta la blanca y afelpada toalla que tenías se pone colorada nada más de tocar tu deseable piel.
Quiso reír por el torpe halago, que era a la vez una solicitud de explicación, pero se quedó serio.
-Minato y yo nos equivocamos hace rato. No le iba a dar su toalla sucia.
Kakashi jaló un poco más la toalla e Itachi no opuso resistencia, haciéndose de ella, la enrolló un poco entre sus manos acercándola a su rostro, aún cubierto por tela. Ambos comenzaron a caminar hacia el interior del baño.
-Sip… que curioso que la dejó precisamente cuando te lavabas y huele a su loción y no a jabón o suavizante. Algo infantil o recomendación femenina, pero bastante efectivo.
-¿Estás insinuando algo?
-Maaa me parece que quien te hace insinuaciones es otro.
-No se a qué te refieres, te estás poniendo desagradable.
-Será por las renovadas fuerzas con que Minato, vuelve después de no hablarse a ser insistente para que tengan "salidas de amigos", cuando sabe que ahora estamos… ya sabes, juntos.
-No es insistente, sólo está siendo amable como siempre. Solíamos hacer las mismas cosas antes de que nosotros saliéramos, tanto en su departamento como fuera de el.
-Yep como cuando te buscó para darte el CD mientras cenábamos en mi casa sin papá en ella.
-Coincidencia, fue a verte a ti y lo compró ese día.
-Aja… o la sudadera que te pidió le regresaras en fin de semana y aprovecho tu visita de entrega para ver películas en su departamento.
-Tenía mucho tiempo con ella. No tengo por qué dar tantas explicaciones por nuestro amigo.
-O esa vez de…
-Basta.- se paró en seco, justo antes de llegar a las regaderas.- ¿Qué pasa contigo? No voy a tolerar que…
-Estoy celoso.- Reveló Kakashi; elevó y bajó sus hombros. Itachi cerró de repente la boca inevitablemente ante la confesión.- No hace falta ser un genio para percatarse de que él tiene herramientas suficientes para llamar tu atención. Tú me gustas mucho y aún quiero estar más tiempo contigo, eso es todo.
-¿Cómo puede decir esas cosas tan fácilmente?- Trago duro saliva. Desde el inicio él había sido así.- Deberías preocuparte más de no ser tan desagradable, porque entonces quizá si comience a pensar en que estar contigo y no con otra persona es un error.
Kakashi metió las manos en los bolsillos, sin decir absolutamente nada cuando Itachi, se dio la vuelta para entrar en los vestidores que llevaban hacia las regaderas.
Bajo el chorro de agua al cerrar los ojos, Itachi visualizó nuevamente en su mente la imagen de Kakashi. Su cuerpo era delgado, pero tenía perfectamente cada músculo definido sin un gramo de grasa. Ese día en particular para deportes, contrastando con su enorme pantalón que se sostenía descuidadamente de la cadera, fuera de su costumbre traía puesta una camiseta sin mangas de tela expandex negro, que no dejaba nada a la imaginación de lo entallada que estaba, excepto el deseo de tocar el abdomen y pectorales que se contorneaban exquisitamente bajo la tela. Todo perfectamente entallado de la cintura hacia arriba. Y la particularidad eterna de Kakashi, es que había aprovechado el cuello de tortuga de la camiseta y con eso había cubierto la mitad de su rostro, como si fuese una máscara. Un rostro que ya conocía bien; la nariz de él, respingada y fina que le acariciaba con la punta las mejillas, o sus labios que le besaban al ritmo que Itachi marcaba.
Maldición, el ver que a pesar de los torneados brazos que aparentaban fuerza su mirada podía lucir tan triste por la crueldad de sus palabras, le estrujó el pecho. Y fue en ese momento también que se dio cuenta de que deseaba más tocar a su pareja que tener ese absurdo control sobre sus emociones. Por irónico que fuera, a veces extrañaba al Kakashi, que se lanzaba a él intentando tocarlo o seducirlo cada ocasión.
Quizá el hecho de ya haberlo "obtenido" como pareja, le restaba la pasión que normalmente, Kakashi ponía en el cortejo y acoso para tenerlo. Y él mismo tratándolo así se estaba restando cada vez más puntos, ahora que precisamente había descubierto que sí quería estar con él cuando Kakashi, había sido tan honesto con sus sentimientos desde el principio, tan paciente incluso con alguien de un carácter tan complicado como sabía tenía Itachi mismo.
-Idiota…
El plan de salida era más simple de lo esperado por cualquier pareja común. Se verían en la casa de Kakashi, para después de comer, -y Kakashi cocinaba condenadamente bien, porque por simple gusto y costumbre ocasionalmente lo hacía para él y su padre desde niño-, ordenar todos los asuntos pendientes que tenían para entregar el informe al consejo en la próxima junta. Luego, Itachi trabajaría en su laptop para enviar lo que restaba de la información que él tenía a la compañía Uchiha, mientras Kakashi se ponía a leer sus libros y hablaba con Itachi. Entonces si les quedaba un poco de tiempo, improvisarían como siempre hacían. Si tenían ambos ánimos salían, pero regularmente se quedaban en el mismo lugar en que quedaban de verse a trabajar –una cafetería, un restaurante o la casa de alguno,- y si era un poco más íntimo y nada concurrido se ponían a ver una película o discutir sobre algún libro, mientras se repartían besos fugaces y leves caricias por encima de la ropa. Y no era que Kakashi, no disfrutara en sí todo el tiempo con él, pero en ocasiones esperaba que el día pasara más rápido o que pudieran ellos mismos apresurarse, para llegar a esa última parte.
Si algo más podía reconocerle, es que a pesar de que inicialmente se imaginó que Kakashi, sería un enfermo que le saltaría para casi violarlo en casa ocasión, en realidad se había portado más de la altura que el momento requería. Aunque se le insinuaba y lanzaba constantes mensajes en doble sentido, literalmente habían ido al paso que Itachi marcaba. Kakashi era un buen conversador; su voz era masculina y modulada, al grado de que sin importar si hablaba por mucho tiempo –cosa que rara vez pasaba,- no desagradaba. Por contrario desplegaba tal tranquilidad que era hasta extraño no escucharlo si se tenía cerca. Precisamente como en ese instante.
Tras salir del baño, contrario a lo que pensó, Kakashi no le había intentado espiar, sino que se había sentado nuevamente fuera de los baños a leer. Como Kakashi, no tenía un automóvil –y si, ya era notorio que estaba peleado con bastante de la tecnología,- a pesar de que Sakumo, su padre, había ofrecido regalarle uno, seguía yendo a pie a la escuela –Jiraya a veces lo llevaba junto con Minato, todavía,- y si hacía planes con Itachi, regresaban en su automóvil de él. Desde que subieron hasta el momento en que llegaron a la residencia Hatake, estuvieron en silencio.
El orgullo de Itachi, no le permitió intentar iniciar un tema sin antes disculparse. El problema era que un Uchiha, nunca se disculpaba, así que no tenía ni idea de cómo comenzar. ¡Precisamente ahora que en el asiento de atrás, tenía la maldita mini laptop y el teléfono celular, que le pensaba regalar! Aunque claro, si lo tenía ya en el automóvil iba a ser obvio que lo había comprado desde antes y no para obtener una disculpa.
-Sé que no le gustan pero si yo se lo pido los usará… mas me temo que si se lo doy ahora, lo aceptará todavía más obligado y hasta tendría que darme un agradecimiento inmerecido por mi grosería ante su reacción exagerada.- Suspiró.- Y si se lo doy después entonces no sabrá que lo tenía antes de todo esto y pensará que efectivamente es para comprar su indulgencia.
-¿Estás bien Itachi? –preguntó Kakashi, agachándose ya fuera del automóvil en la ventana de su lado. Él ya hasta había tomado los papeles que traía en el carro, y hasta tomado sin querer los paquetes que le correspondían, pensando que era algo que ocuparía Itachi.
-Todavía vienes y te preocupas, idiota.- Asintió con la cabeza a la pregunta, bajando por fin del automóvil. Se odiaba por preocuparse de cosas que antes hubiera considerado tontas o insignificantes.
Sólo cruzaron las palabras necesarias para realizar sus labores, por lo que estaban terminando rápidamente. Entonces Kakashi, pensó que esta era la primera vez que no quería que terminaran pronto, porque ahora sí sería muy incómodo el momento que quedara para ellos. Su intención no había sido molestar a Itachi. De hecho ni se había dado él mismo cuenta de en qué momento sus pensamientos perdieron el hilo racional que siempre tenían incluso ante ese tipo de temas sentimentales, y se desbocó su instinto para aflorar sus celos. Los celos simbolizaban inseguridad, algo que él no tenía porque su lógica era indiscutible y había formado un muy buen plan. Y era, valga la redundancia, estar sólo un tiempo con Itachi, para disfrutar la nueva experiencia de que descubrió le gustaba muchísimo; picar el orgullo de Minato, para que luchara por lo que quería y que a la vez tuviera la lección merecida por lastimarlo con su silencio; disfrutar del tiempo con Itachi, hasta que Minato y él decidieran que era el momento para estar juntos. Kakashi había conseguido como siempre también lo que quería,- mejor dicho a quien quería,- porque estaba seguro de sí mismo, de su capacidad e inteligencia para conseguir lograr lo que deseaba. Desde que comenzó a "acosar" a Itachi, estaba esperando tarde o temprano un sí al menos provisional. Por eso una palabra tan fea como celos no estaba dentro de su diccionario.
-No se si sea el que a esto se le llama enamoramiento, o nada más me jode que Minato se porte así. Sólo porque es la primera vez que alguien le gana entonces se decide a obtener lo que piensa es suyo. No, Kakashi, no te dejes vencer por pensamientos que nunca han sido tuyos. Él no es así, lo ama y mucho… y.... pues Itachi le corresponde. Aunque tienes que tener cuidado, el reconocerlo antes no dolía… Poco más de un mes se me antoja muy poco, pero quizá va siendo hora de que me haga a un lado. Itachi es fuego mismo y si sigo atizándolo terminará quemándonos a los dos. Piensa Kakashi, piensa, disfruta y luego aléjate. Se supone que tal como Kushina dijo, siempre he tenido las cartas volteadas a mi favor y más claras que todos. Cuerpo bien caliente como siempre y cabeza fría.
-¿Kakashi?
-¿Nh?
-Estás anormalmente silencioso.
-Ah… es que podría pensar en voz alta, pero me da corte que vayas a pensar que soy molesto.
Itachi exhaló cansinamente, pero sin variar un ápice su serio rostro. Miró su computadora, aún no terminaba su trabajo, pero observándolo tan concentrado poniendo su mirada en la página de su libro, sin su habitual seño relajado y sus sonrisillas pícaras por la lectura, era ya algo inquietante. Venía pensándolo desde tiempo atrás, pero ya había tomado la decisión. El caso es que no sabía como orillar las cosas a eso…
-Ve a dormir si quieres, con confianza.
-Itachi… estamos en mi casa, sé que puedo hacer ese tipo de cosas pero no voy a dejarte aquí.
Se suponía que normalmente, Kakashi haría alguna invitación con alusión sexual aprovechando esas palabras. Ese no era un resultado deseado e Itachi comenzaba a molestarse.
-Entonces me iré para que descanses.
-No dije eso. –Respondió Kakashi, con aire relajado.- Si por mi fuera tú ya no salías de aquí, te ataría de un pie a mi cama y te haría mi esclavo sexual.- Puso sus "ojitos felices", y de pronto el ambiente se destensó en un santiamén. Itachi desvió la vista, intentando no ponerse colorado porque sin querer se había imaginado la escena.
-Idiota…
-Lo se.
Itachi sonrió de medio lado y lo observó con sus ojos hermosos con ese aire de príncipe atormentado. Cuando se relamió los labios como para humectarlos, Kakashi giró la vista para no echársele encima a besárselos hasta mantenerlos húmedos toda la noche.
-¿Tu padre?
-De viaje.- Se había puesto colorado por todos los pensamientos inoportunamente sexuales que le llegaron, ¡es que cuando Itachi se ponía así de agradable, le ponía todavía más que con el porte frío con el que mataba de pasión a toda la gente! Y no tanto por los pensamientos gráficos en sí de lo que podía hacerle, sino del esfuerzo que representaba el aguantarse.
-Qué oportuno invitarme entonces precisamente ahora que estamos solos.
Y le subió más el calor a la cara distribuyéndose a todo el cuerpo. Kakashi no lo había hecho con esa intención, pero si se daba él no ponía objeciones...
-No lo hice con esa intención pero si se dan las cosas...- Oh, grandioso genio. Al menos decía precisamente lo que estaba pensando. Aunque tenía cubierto el rostro, las orejas de Kakashi, también se habían puesto coloradas.
Itachi supo que obviamente no era por vergüenza, y sonrió con una enorme satisfacción. No era que Kakashi, lo hubiera dejado de desear ahora que ya era su pareja y lo había "conseguido". Lo que realmente pasaba es que no lo presionaba y nada mas.
¿Ya acabaste? –preguntó al verlo cerrar su lap top.
-No.- Se puso en pie, tomándole la mano lo incitó a hacer lo mismo.- Pero quiero mostrarte de la única forma en que un enfermo como tú puede entenderlo, que no hay por qué sentirse inseguro, porque no una vez que tomo una decisión nunca vuelvo atrás.- Acarició su pómulo, bajando con ello la máscara.- Soy siempre firme en todo lo que hago.- Y le dio un intenso beso profundo. Restregó su cadera ante un anonadado Kakashi, que efectivamente sentía lo "firme" que tanto él como Itachi, se estaban poniendo con la situación.
Itachi pasó entonces sus brazos por su cuello, comenzando a repartir besos cada vez más húmedos por su rostro y cuello. Por supuesto al instante, Kakashi respondió a cada uno, también abrazando y acariciando su espalda.
- Vamos a tu habitación.
Entonces tras el espanto inicial de no saber si era un sueño erótico o estaba despierto, el mundo de Kakashi se volvió no rosita, sino de un rojo intenso que se traducía como sangre circulando rápidamente por todo su cuerpo, como alistándolo para lo que vendría. Y poniéndolo muy duro.
Por eso quizá fue tan tosco de tomarle los muslos mientras le besaba con avidez, para poder hacer que le enrollara las piernas en la cintura, y en el proceso perdió el equilibrio y le estrelló la espalda contra la pared. Itachi no pareció molestarse, por contrario sólo se aferró a su cuello sin romper el beso, y jugando él mismo con su lengua. Por fortuna aún estaban en el escritorio, así que pudo acomodarlo mientras le acariciaba las largas piernas. La verdad era que no le importaba que estuvieran en el estudio, y no subiendo las escaleras para llegar a su cuarto; con gusto se lo haría a Itachi en donde fuera. Pero el quería la habitación, así que le cumpliría ese o cualquier otro capricho que en ese mismo instante tuviera. Hasta si quería invitar a Minato a un trío…no se le hacía tan mala idea.
Se alejó en lo posible dejándolo aún sentado en el escritorio y él entre sus piernas. Se tomaron unos segundos para tomar aire, mientras unían sus frentes, y exploraban por encima de la ropa sus cuerpos, con casi desesperadas caricias. Algunas hojas estaban regadas por el suelo, debido al tumbo inicial que dieron contra el escritorio, pero poco les importaba ahora mismo.
Kakashi hundió el rostro en la curvatura entre el cuello y el hombro de Itachi, jalando la tela de su camiseta desde la manga para dejar la piel que besaba expuesta.
-Kakashi… ¿Has hecho esto con un hombre?
-¿Mnh?...- sorbió un poco de saliva que casi se le escurría, Itachi sonrió sensual de medio lado, eliminándole el exceso de un lametazo. Eso fue el último incentivo que al parecer Kakashi necesitaba. En su abdomen el moreno sintió cómo es que algo parecía apuntarle amenazante.- Maa no pero no te preocupes, soy de muy rápido aprendizaje ¡hasta empírico! –y volvió a atacar su cuello.
Las eróticas caricias y besos que estaba recibiendo debían ser de alguna forma recompensadas. ¡Sus gestos y palabras lo hacían sentir tan bien! Es por eso que Itachi, había bajado en una sola caricia por su espalda, extendiendo los brazos para sostener fuertemente sus nalgas y acercarlo raudamente a sí. El roce de sus miembros atrapados fue alucinante. Itachi no podía imaginarse entonces cómo sería con sus cuerpos desnudos ese movimiento, si ya de por sí era así de placentero.
Kakashi estaba en las nubes. Y esperaba que ese dios de obscuridad reencarnado que lo había vuelto en sus sombras no lo dejara caer ahora mismo que estaba tan alto.
-No, no, no espera…
Itachi frunció el seño aún aturdido porque Kakashi, se separase de pronto precisamente cuando estaba todo tan amenizado.
-No voy a poder subir las escaleras si seguimos así.
La cabeza de cabellos obscuros se movió negativamente, y una de las comisuras de su boca se retorció en un intento de sonrisa.
-Vamos estúpido.- Le dejó un pequeño beso en los labios, antes de salir para ir a la habitación de Kakashi.
El problema no fue tanto las manos inquietas de Kakashi, que lo tocaban y paraban cada tres escalones y le hacía dar tumbos por los pasillos, sino el hecho de que se ese desgarbado hombre se le antojaba de pronto tan salvaje y erótico, que por un instante pensó que no le importaría hacerlo con él en cualquiera de las partes en las que por momentos paraban. Pero la verdad es que una cama para ser la primera vez con él, era lo que de alguna forma deseaba.
Cerraron la puerta mientras continuaban abrazados, recargándose sobre ella. Como siempre que entraba ahí, Itachi se sentía en su propio ambiente. Kakashi estiró la mano sin desatenderlo ni un momento y tras un click suave se encendió la luz. Espaciosa, pocos muebles, muchos libros y olor a limpieza era lo que reinaba. Una manía que compartían con Minato. Después de todo ellos habían crecido juntos, conocían sus gustos y debilidades y quizá entonces también aunque eran tan dimensionalmente distintos compartían similitudes por el sólo hecho de conocerse desde jardín de infantes.
Y el maldito pensamiento que nada tenía qué hacer en su cabeza, cuando el hombre apasionado que le acariciaba lo incitaba a cada paso, le hizo caer una gran verdad encima.
-¿Qué es lo que estoy haciéndoles?...
Si bien era cierto que Minato, debía estar celoso por que sus dos amigos pasaban más tiempo juntos que con él, ahora mismo estaban separándose cada día más precisamente por su culpa.
-Ka… Kakashi.- Puso sus manos sobre el pecho del nombrado, empujando suavemente para hacerse espacio. Iba a decirle que parasen, que fuera con Minato, y entonces hablaran de lo que realmente querían.
Pero la forma indescriptible que lo miraban esos ojos gris obscuro, y las manos que amasaban sus nalgas y cadera, hizo que todo tipo de idea coherente se fuera de paseo. Cerró los ojos ofreciendo sus labios. Tras el breve beso, Itachi giró el rostro para no verlo a la cara. Si seguía haciéndolo entonces quizá la chispa del pensamiento anterior se encendería y terminaría no haciendo algo que él mismo había dicho no tendría marcha atrás. Entonces Kakashi, hizo algo extraño como para ayudarle. Lo giró hacia la pared.
Kakashi se abrazó firmemente a su cintura. Itachi recargó las palmas de las manos y la frente en la fría madera de la puerta que fue donde terminó, sintiendo cómo la dureza bajo el pantalón de Kakashi, se friccionaba entre sus nalgas. Los labios de de cabellos grises fueron a su oído, susurrándole cosas ininteligibles mientras lamía despacio su lóbulo. Las manos dejaron pronto la cintura, colándose bajo la camiseta para tocar la piel.
-Nh…- Itachi apretó los dientes cuando los habilidosos dedos pellizcaron sus tetillas sin causar dolor. Él mismo comenzó a moverse para crear más fricción entre sus cuerpos. Kakashi le giró de nueva cuenta, sólo para despojarle de frente de su camiseta. Itachi extendió los brazos hacia arriba, mirando cómo después de que desaparecía la tela negra de sus ojos, se encontraba la mirada curiosa y lasciva de Kakashi, sobre su torso desnudo. Se deshizo de la suya y luego con cuidado tomó los costados de su rostro, le acercó sosteniéndole la nuca, llevándole la boca a una de sus tetillas, invitándole a probarlo.
Era verdad que de entre los dos, era Itachi el que se había acostado con un hombre, pero sin duda la mayor experiencia la tenía Kakashi, con esos pequeños detalles que llenaban de erotismo cada instante.
Itachi lamió despacio, escuchando el sonido parecido a un ronroneo que Kakashi, hacía con la garganta como indicio de que lo estaba disfrutando. Por besos fue subiendo hasta su cuello para lamerlo de la misma manera que él lo había hecho, mientras le abrazó de la cintura para acariciar su espalda. ¡Sólo dios sabía por qué se veía tan delgado, si se sentían bien delineados cada uno de sus músculos!
Kakashi volvió a elevarle la cabeza, abriendo mucho su boca capturó por completo los labios de Itachi, succionándolos de una forma deliciosa que le causó a sus piernas un ligero temblor. Las manos de Itachi buscaron entonces el borde del pantalón deportivo para bajarlo, pero en el intento se encontró con el miembro endurecido bajo la ropa. Kakashi soltó un grave sonido con la garganta, poniendo más avidez en el beso. Comprendiendo, Itachi comenzó a acariciar su pene primero por fuera, después con la otra mano tiró hacia abajo del pantalón hasta tenerlo entre su mano.
Kakashi desabrochó diestramente el pantalón de Itachi, tirándolo de los costados con todo y ropa interior. Se deslizó por si mismo hasta las rodillas gracias a las caricias otorgadas a la piel desnuda. Echó un vistazo entre sus cuerpos, y observó la mano izquierda de Itachi, que hacía movimientos ascendentes y descendentes sobre su miembro. La retiró unos segundos, pero sólo para unirlos y masturbarlos a la vez. A Itachi no le hizo falta nada más para terminar de ponerse caliente. Su juicio estaba totalmente en sombras, con la sensación de la mano de Kakashi, que frotaba briosamente ambos miembros que parecían amoldarse para tan grato fin. Itachi agradeció ser el que estaba pegado a la pared, porque el temblor de sus piernas estaba haciendo que casi no se sostuviera. Kakashi mismo tuvo que recargarse de la pared con la mano libre, para soportar su propio peso y el de Itachi, que se había aferrado a sus hombros como para no perder equilibrio.
-Es… espera.- Dijo el propio Kakashi, bajando la velocidad del movimiento.- Creo que mejor si nos vamos hasta la cama.- Soltó una risa nerviosa, que se eliminó al momento en que Itachi, le miró directo a los ojos.
-No detengas el paso entonces.
-Si… si, eso es.- Con algo de reticencia quitó su mano, dirigiéndose él primero a la cama. Se echó boca arriba, estirando la mano para invitarle.
Itachi no la tomó. Puso las manos a los costados de su cabeza, recostándose sobre él para continuar besándose. El sentir nuevamente la piel de sus miembros tocándose les hizo gemir bajo los labios del otro. En sendos besos, Itachi bajó hasta su vientre, en donde se entretuvo unos segundos en su ombligo. Kakashi se retorcía aguantando la risa por la sensación placentera y graciosa. Itachi sonrió al descubrir que era cosquilludo en esa zona, y de pronto se le antojó saber más cosas sobre él.
Aunque la risa se le quitó a Kakashi, cuando sintió cómo es que le abrían las piernas e Itachi se acomodó entre ellas, o al menos su cabeza. Sin duda alguna, Uchiha Itachi estaba acostumbrado a tener el control de todo. Mas cuando Kakashi, elevó su propia cabeza para decir algo, toda palabra se ahogó al observar cómo besaba sus muslos e ingles, mientras con una de sus manos frotaba su pene.
Estaban haciendo todo con la luz encendida. Sus pestañas abundantes casi brillaban en los ojos cerrados con suma concentración. Las normalmente pálidas mejillas tenían un suave tono sonrosado y los labios parecían un poco más coloridos y gruesos de lo normal, quizá por tanto beso y lamidas que el propio Kakashi les había dado.
Teniendo a esa hermosísima criatura entre sus piernas se dio cuenta de que no le molestaría en lo más mínimo dejarlo tomar las riendas y recibir esas ansias que parecía tener ocultas. Eso precisamente era, Itachi era siempre tan sereno y mantenía tanto la compostura, que ahora mismo Kakashi estaba siendo el centro de desfogue de todo lo suprimido y no le molestaba para nada.
Mas el asunto estuvo en que Itachi, cesó movimientos y se le quedó mirando nada más al miembro erecto de Kakashi.
-Eh… ¿algún problema?- se recargó en sus codos para elevarse un poco y tenerlo casi cara a cara. Itachi estaba recargado también en sus codos, como analizando algo.
-Es que no se cómo… pero quiero hacerte sentir bien con… esto.- Besó la base del pene frente a su cara, lamiendo casi tímidamente con una lengua temblorosa.
¡Ah maldición!, Kakashi apretó las mandíbulas para aguantarse de no soltar ahí mismo su semen aunque ni siquiera le había hecho una felación en todo el sentido. Era terriblemente excitante que ahora le saliera tan inocente cuando parecía que él era quien tomaría el control absoluto. No era anormal estando al tanto de la personalidad de Itachi. Era tan serio y categórico que por supuesto nos e acostaría con cualquiera. ¡No tenía realmente mucha experiencia en esto! Minato quizá era su primer hombre… o primera experiencia femenina o masculina, a saber, y habían tenido relaciones sexuales con el rubio ebrio y quizá hasta drogado según había deducido Kakashi, aunque Itachi mismo lo sabía.
No. Ahora mismo estaba con él y nada más importaba, y con gusto él le mostraría. Itachi se vió de pronto alzado de los hombros y se voltearon los roles.
-Déjame mostrarte cómo, después te dejaré hacer conmigo lo que quieras.- Y sin esperar respuesta, le tomó los tobillos para abrirse paso pasándolos por sobre sus hombros, y hundió la cabeza entre sus piernas.
Itachi abrió la boca sin poder evitar el sonido de delectación que salió fuerte de sus labios. Kakashi había metido todo el miembro a su cálida boca, que ahora lo succionaba ansiosamente, deteniéndose ocasionalmente en la cabeza para lamerla como si se tratara de un caramelo. Itachi le agarró en un puño duramente el cabello, no para detenerlo sino por no saber cómo controlar él mismo esa sensación de desesperación que se combinaba con placer. Así que al final se tapó la boca para intentar regular inútilmente con la nariz su respiración.
-No… voy a…- No terminó de decirlo ni de jalarle el cabello lo suficientemente fuerte para poder evitarlo, y regó su semen manchando la cara de Kakashi.- Dioses… ¡que vergüenza! –exclamó susurrando, buscando con la vista algo para limpiarle la cara.
-Oi, oi, aquí no pasa nada malo. – Subió a gatas sobre él, hasta que sus rostros quedaron de frente. Kakashi sacó su lengua hasta donde alcanzaba dirigiéndola a su propia mejilla, lamiendo parte del semen que había manchado ahí.
-Eso fue asqueroso, idiota.- Y terriblemente excitante, le faltó decir, pero no diría algo tan sucio. Tomó un extremo de la cobija sobre la que estaban y le restregó duro la cara para quitarle el resto de semen al muy divertido rostro de Kakashi.
Nada más de ver el miembro aún erecto de Kakashi, y sentirlo de nuevo sobre él acariciándolo y besándolo comenzó de nuevo a ponerse a tono. Kakashi se acomodó boca arriba, e Itachi comprendió. Se colocó de nuevo entre sus piernas, comenzando primero tímidamente a lamer su miembro; no le interesó en lo mínimo analizar el sabor o la contextura, su única intención era regresarle la gratificante sensación además de tener esa satisfacción oral él mismo. Kakashi jamás lo corrigió, ni siquiera cuando uno de sus dientes rozó un poco más duro de lo debido la cabeza de su pene y le hizo dar un respingo. Se limitó a echarse a reír y apartarle los mechones de cabello negro que se le pegaban por el sudor al rostro, mientras sus cabellos también se movían arriba y debajo de forma desigual junto al movimiento de su cabeza.
Entonces llegó el momento temido de Kakashi, Itachi buscó su boca para hacer que lamiera sus dedos. La abrió sin reparos, ensalivando los dedos que acariciaban su lengua y labios. Cuando bajó la mano su amante, decidió que lo mejor era cerrar duro los ojos nada más para esperar el momento turbio. Pero nunca llegó, sólo nuevamente la sensación se la boca succionando su miembro. Al abrir los ojos, notó que Itachi estaba recargado en uno de sus codos, que era el de la mano con la que se ayudaba a darle una de las mejores mamadas que había recibido en su vida. Itachi estaba a gatas y la otra mano estaba entre sus piernas. Un gesto de concentración total.
-Por dios… se está preparando el solo…- Se tapó la boca tan duramente, que los dedos seguro se le quedarían marcados en las mejillas, pero le importó poco.
Kakashi le alejó la cabeza de su miembro, incitándolo a subir a su cuerpo de una buena vez. Se sentó en la cama con las piernas en flor de loto, sentando a Itachi con las piernas bien abiertas consigo entre ellas, y extendidas en lo posible que permitía la cabecera de la cama para que estuviera cómodo. Le abrazó por completo la cintura para elevarlo un poco y con la otra mano embadurnó de saliva su pene, acomodándolo luego en el ano de Itachi. Dejó que él fuera penetrándose, y aunque pensó que sería despacio para no lastimarse al parecer Itachi, estaba tan cegado de deseo como él ahora mismo, porque lo hizo en sólo tres movimientos y estaba hasta el fondo.
-Mnh… Itachi… déjame conocer mas de ti… -agarró su miembro para comenzar a agitarlo entre su mano.- déjame saber en dónde debo tocarte para hacerte gemir y temblar de éxtasis como me lo provocas nada más de verte…- le acarició con el pulgar la cabeza del miembro.
-Ya cállate idiota.- Le dijo con la voz ahogada en deseo, pero jamás un insulto resultó con un tono tan poco ofensivo, y menos con el beso apasionado que le dejó en los labios.
Los movimientos cadenciosos y enérgicos de ambas caderas, hacían una experiencia inolvidable. La carne que apresaba su miembro y era atravesada les daba a los dos la sensación quemante de estar unidos totalmente. El miembro de Itachi se rozaba entre los dos abdómenes, doblando por ello el placer y mitigando el dolor que sentía.
Kakashi se giró aún dentro de Itachi, dejándolo recostado en la cama; colando una de sus manos bajo un muslo para elevarle la pierna, aceleró entonces las embestidas, desbocando toda la frustración que se había acumulado al aguantarse por tanto tiempo el poseer ese cuerpo hermoso y deseado.
Llenos de semen y sudor, ambos terminaron rendidos en la cama. Itachi le permitió quedarse dentro sólo unos minutos a pesar de que habían terminado, mientras se besaban como una especie de ritual, que se iniciaría desde ese momento cada que compartían la cama.
Ese día, durante la intensa sesión sexual, se olvidaron tanto de las promesas que se habían hecho como a otros. Itachi pensó que quizá no fuera tan malo luchar por tener una pareja fuese o no Kakashi, pero con la que se sintiera a gusto, siempre que cumpliera las responsabilidades de su familia. Existía Sasuke para dejar un heredero de primera línea. Se regañó mentalmente cuando por su cabeza, pasó el hecho de que si se sentía tan bien hacerlo con Kakashi, seguro se sentiría igual o mejor hacerlo con Minato si no estuviese drogado o ebrio. Eso no pasaría en definitiva. Estaba con Kakashi y nada más, era Minato el que había echado todo por la borda y no le quiso realmente nunca.
Kakashi se olvidó de la promesa a Kushina, o más bien la cumplió a pie de letra. No había hecho nada con Itachi, hasta que él se lo permitió.
Para ser honestos, aunque ocasionalmente ambos se había acordado de Minato, en el momento en que sus cuerpos se entregaron por completo, también desapareció un instante.
Por eso la culpa inundó un poquito el corazón de Kakashi. Pero él no estaba obligando las cosas, sólo disfrutando del flujo de los acontecimientos. Aquellos gracias a los que que si el mismo Minato, no hubiera sido tan idiota, le habrían brindado tener precisamente en ese momento como él, descansando con su gesto tranquilo a Itachi; ver su gesto relajado y satisfecho, y el sueño llegando hasta su cuerpo tras el cansancio sin importarle por primera vez en mucho que su trabajo no estuviera terminado, dejando también de lado el eterno insomnio.
Ya mañana buscaría la forma en cómo sacarlo del apuro por no mandarlo a su casa y que por su culpa no terminara el trabajo de la oficina de su molesto y odioso padre. A todo esto.. ¿Cómo es que un tipo como Fugaku, podía tener hijos como Itachi y Sasuke?. Genes maternos, no se podía imaginar nada mas.
Y así se desviaron sus pensamientos.
Casualmente esa misma noche, Minato no pudo dormir.
Quizá por el alcohol, quizá por el deseo reprimido que se encarnaba en Itachi, aquella vez que se acostaron Minato, había sido rudo y voraz. Le había costado trabajo traer del todo a su memoria lo que había pasado, pero después lo tenía todo claro.
Desde el momento en que salieron de la fiesta de los Akatsuki, hasta que llegaron a su departamento e Itachi, le dio un dulce beso fugaz en la comisura de sus labios. Minato había devuelto el beso con hambre; lo recargó duramente en la pared y lo había despojado de su ropa casi sin esfuerzo. Quizá por la misma euforia que le otorgó más fuerza de la común, quizá porque Itachi mismo, se estaba entregando dócilmente desde el momento que le dijo "te quiero". Quizá Itachi, tenía sentimientos por él pero… demonios, ¡ahora estaba con Kakashi!
Masturbarse ya casi no le era suficiente. Deseaba tenerlo de nuevo a él.
Se arremolinó en su cama solitaria por su enorme estupidez. Al otro día había intentado no salir herido y por eso no le confesó todo ahí mismo. Que lo amaba, lo deseaba y si era con él no le importaba que fuese hombre… ¡o extraterrestre! Daba igual, maldición. Era Itachi Uchiha, su sueño encarnado y hecho realidad, ahora seguramente retozando con otro.
El cuerpo de Itachi, parecía mantequilla deshaciéndose ante sus caricias, portándose con ese aire de lo que Kakashi, llamaba de "príncipe atormentado", como si le permitiera rescatarlo por medio de besos y caricias dejando su latente deseo en la piel de ambos.
Descaradamente lo había dejado desnudo incluso cuando Minato, aún traía la ropa puesta. Se la quitó sólo hasta que estuvieron juntos en la cama, mientras se restregaba contra él para sentirlo cerca.
Casi no lo dejaba respirar entre besos, porque apenas si ensalivaba alguna parte cuando regresaba de nuevo a la apetitosa y bien formada boca del moreno.
Y después… dios, ¡ojalá y pudiera borrar esa parte de su mente! No por ser desagradable en cuanto a sensación para él según podía recordar, sino por el hecho de que había entrado en él apenas sin prepararlo para la intromisión de algo tan grande en su –ahora lo sabía- virgen ano. Lo había lastimado con la ruda intromisión que a él casi lo ahoga de placer al sentirse tan delirantemente apretado entre anillos de carne de su amado; pero Itachi no se negó en ningún instante, y sólo se aferró a su espalda casi con uñas y dientes, permitiendo que lo penetrara con frenesí.
Había quedado tan embotado en ese instante por la sensación física y sentimental, que se combinó con la droga, que su cabeza parecía engrandecerse y empequeñecerse; el cansancio extremo en todo aspecto le obligaba a dormir. Casi juró que hasta vió lucecitas antes de quedarse totalmente inconciente.
-Oh Itachi… ¿por qué tuvo que complicarse todo tanto por algo tan simple y grave a la vez como sonidos en el silencio?...
Jamás supo que para Itachi, esa había sido una de las mejores experiencias de su vida, por más ruda que fuera. No en sí mismo por el acto sexual, pues en realidad ese no era Minato mismo, sino el resultado de una droga que había afectado parte de su cuerpo y entendimiento, sino simplemente porque había hecho el amor con el hombre que en ese entonces amaba. Había sido por un cruel acuerdo con Akatsuki, y sólo lo había hecho porque había sido obligado por las circunstancias; las luces que creyó ver Minato, eran reales y no fueron otra cosa que flashes de cámara. Por supuesto Itachi, había aplazado después de aquello lo suficiente todo para que las fotografías no fueran divulgadas, bajo el alegato de que él mismo estaba perteneciendo a la organización estudiantil y eso le afectaría. El plan inicial no era en sí que se acostara con Minato, pero todo se había dado tan sencillamente natural, que Itachi no paró el flujo de los acontecimientos aunque sabía que mezclarse precisamente en ese momento estaba mal para todos. Fue más que nada por eso, y para proteger su propio corazón del rechazo, que Itachi dijo que se quedaran sólo como amigos. Y el que Minato, no intentara contradecirlo sino dejar todo en un acostón, le dolió tanto por que también lo había dicho con el fin de que fuera la prueba de fuego para saber que si lo detenía era porque realmente le gustaba.
Pero absolutamente nada de eso lo sabía Minato, y ni él ni Itachi se habían atrevido a mencionarse mutuamente algo al respecto. Kakashi sólo estaba ahí, y fue sumergido a una historia que quizá no le correspondía pero fue inevitablemente absorbido por la cercanía que tenía con ambos.
Es por eso que aún acongojado por sus propias culpas y ajeno a esa triste realidad, Minato seguía suspirando, lamentándose por comportarse peor que una colegiala.
-Ahora estas todo el tiempo con él- y no supo si esas palabras las dirigía a Kakashi o a Itachi. ¡Claro que extrañaba a su amigo casi hermano! Pero él mismo había iniciado con los secretos por años y el silencio que hizo a Kakashi alejarse. Y ni hablar de que añoraba el tiempo que pasaba con Itachi, aunque no fuera como pareja.- ¿por qué me siento tan traicionado, si yo he tenido gran contribución en que ellos terminaran juntos?... soy un idiota, ¡y más lo son ellos, maldición! Si a Itachi ya no le agrado entonces… ¿por qué aún es amable conmigo, como si le gustara mi compañía? – se cubrió la cabeza con la almohada.- Siempre he pensado que sería feliz cuando mis amigos encontraran una persona a la cual amar, pero… ¡me es intolerable, no puedo soportarlo! No puedo rendirme, no ahora.
-¿Minato estás-teba?
Se destapó con desgana la cabeza, viendo la otra cabecita rubia asomarse por la puerta.
-Te han dicho que toques antes de pasar Naruto.
El más joven adolescente quitó la sonrisa, suplantándola con un gesto de fastidio. Entró de todas maneras, aunque Minato rodó los ojos. Ambos compartían ese particular encendido tono de azul, que parecía sobresalir hasta en la obscuridad, así que a Minato no se le hizo complicado saber que lo miraba con fijeza. La habitación sólo se alumbraba por la débil luz de una lámpara en el buró, mitigada bajo una prenda de ropa.
-¿Qué necesitas a estas horas? Si no puedes dormir despierta a papá para que te de un té o algo.
Naruto encendió la lámpara, y se recostó al lado de su hermano en un espacio pequeñito, con medio cuerpo casi flotando.
-Normalmente tú eres el que hace esas cosas para mi-tebayo.
Minato se quedó callado sabiendo que era cierto. Su humor había estado dando cambios radicales, pues aunque hacía lo posible por mantenerse de buenas y portarse ameno como siempre, a veces sobre todo en casa se permitía que la depresión le golpeara. Había regresado a ocupar la casa paterna, por solicitud de Naruto, que rogó por días que se quedara un poco con ellos, no sólo para ir a cenar.
-Lo siento Naruto, pero ahora no estoy para eso.
-¿Puedo dormirme contigo-teba?
-Preferiría que no. Ya no eres un niño, no está bien.
Naruto suspiró, sentándose en la orilla de la cama. Se quedó unos largos minutos en silencio. Eso en Naruto, ya era algo extraño y preocupante.
-Si no te importa quiero dormir.- Se cubrió con el dorso del brazo los ojos.
-Si me importa, y no me voy a ir hasta que me digas que puta suerte de la vida te tiene así.- Exclamó el muchacho, alzando la voz.
-No me hables en ese tono jovencito, y mejor lárgate a tu cama.- Se sentó para ser más convincente.
Naruto dio un saltito en su mismo lugar, pero no se amedrentó demasiado ni se movió.
-¡Ya te dije que no!.- Se arrodillo en la cama, colocando sus manos en los hombros de Minato, y su rostro de seño fruncido y ojos cristalizados de aguantarse lágrimas muy cerca.- Quiero que me regreses a mi perfecto y alegre hermano, y no se qué es lo que tenga qué hacer; si tengo que dejar que me pegues, me grites o cualquier cosa un rato para que mañana estés bien ¡Pues lo hago y ya!... ¿Qué te pasa Minato? ¡Somos tu familia! Hasta papá que es un viejo pervertido, tonto y loco está preocupado, y la vieja ocupada que es mamá, se le sale cuando está borracha por teléfono decir cuanto le preocupas; pero como según dicen que todo lo puedes ni se quieren meter… ¡pero yo si porque soy tu hermano-tebayo! ¿Qué pasa?... dime por favor. Tú siempre me has ayudado y guiado, ¡déjame intentarlo aunque no sea tan listo como tú!
Y cuando Naruto, se abrazó a él con tanta desesperación, se le vino el mundo encima. Su adorado hermanito estaba preocupándose por su culpa. Ese año Tsunade, tenía que retomar todos los frutos de investigaciones pasadas así que concentrarse en ello y cuidar a alguien tan hiperactivo como Naruto, era complicado. Jiraya sin duda le dijo que se lo dejara. Normalmente Minato, pasaba mucho tiempo con Naruto, que se unía a sus salidas con Kakashi y Kushina. Era también la adoración de Jiraya, que lo traía de un lado a otro felizmente, pero en casa era quien más atención le ponía en cuanto a mandarle a comer sano, dormir temprano, o poner mayores reglas cosa que siendo ya adolescente creyó no necesitaba. Naruto ya no era un niño y se podía cuidar muy bien por sí mismo, pero también estaba acostumbrado a cierto tipo de atención de cada miembro de su familia, y si de por sí ya le era dolorosa la separación de su hermano por los viajes, con mayor razón estar tan cerca corporalmente y tan lejos a la vez por problemas que no comprendía.
No sólo estaba descuidando sus relaciones de amistad, ahora resultaba que estaba permitiendo que su depresión afectara su equilibrado núcleo familiar. Porque sí, aunque su madre bebía copas de más y su padre fuera un poco pervertido, todos se amaban mucho, se comunicaban y eran felices con su rara forma de vida que no muchos entendían.
Rodeó con sus brazos el cuerpo de Naruto; lo escuchó suspirar como aliviado y destensarse. ¡No tenía idea de que a Naruto, le hiciera tanta falta un abrazo suyo! Y la verdad el sentir ese calor agradable, el olor a ramen instantáneo y la preocupación latente por cada poro de la piel de su hermanito, le hizo saber que lo estaba necesitando mucho también.
-Es que…- apretó los labios. Naruto se alejó un poco para mirarlo a los ojos. Unos azules, limpios y enormes, que esperaban con ansia poder ayudar como siempre, cuan bondadosos eran como su dueño. No podía decirle nada a Naruto.- Estoy preocupado, nada más.-Se hizo a un lado dándole más espacio a Naruto para acostarse y él lo hizo. Pero Naruto, no se recostó.
Hubiera sido una locura contarle tanto embrollo a su puro y dulce hermano menor, ajeno a todo ese mundo de…
-¿Es por que andan de novios Kakashi e Itachi tebayo?
Minato abrió mucho los ojos, mirando con fijeza a Naruto.
-¡Pero qué cosas andas diciendo, Naruto! ¿Quién te dijo tremenda estupidez?
-¡No es estupidez, Sasuke lo sabe y me dijo, de verdad!. Además ya es muy obvio y el mismo viejo pervertido que tenemos por papá dice que no tiene nada de malo siempre que la gente se quiera. – agitó la mano como restando importancia.- Lo que quiero saber es por qué andas así tú. ¿Es por que no sabías que Kakashi era gay y te da cosita tenerlo cerca, o sólo porque te preocupa que no lo sea y esté cometiendo una locura? Al menos es lo que Sasuke, dice de su hermano, pero como Kakashi le cae bien, pues no le ve problema mientras su papá no se entere, ¡porque entonces sí arde Royal!
-Es Troya, Naruto.- Minato volvió a sentarse, pasando los dedos cansinamente por sus ojos. ¿Cuándo había crecido tanto Naruto? Sus labios se secaron de repente, y los lamió despacio bajo la necesidad de un buen trago de agua. Y si tenía cianuro para evitar ese penoso momento, sería mucho mejor.- Es en parte un poco de eso… pero…- tragó con dificultad saliva, no podía eludir la mirada de Naruto, pero tampoco la realidad.
Para empezar necesitaba con urgencia desahogarse, por otro lado, él no tenía pensado estar sin Itachi, así que tarde o temprano tendría que tener esa plática con su hermano.
-¿Entonces tú no tienes nada en contra de los chicos que son homosexuales?
Naruto arrugó la nariz, mirando a Minato como si le hubiera salido otra cabeza.
-Mi papá me da a leer porno desde los doce, y ahí entra de todo. Además nuestra vieja madre y el viejo pervertido no nos han enseñado a ser de esa forma. Además Itachi me cae bien, y a Kakashi lo queremos mucho, porque es como nuestro hermano anexo ¿a poco no?
Minato sonrió por la inevitable verdad y la sencillez con la que Naruto, aceptaba algo que él mismo no había podido y no por malicia o agravio en contra de la "comunidad" homosexual. Él ahora mismo estaba más que convencido que no lo era, pero sí estaba enamorado de Itachi. Una de las razones por las que había callado todo a Kakashi, no era por desconfianza, sino porque él mismo había hablado que no había nada mejor para su futuro que una familia formada con una mujer amada que pudiera darte hijos, y le daba casi hasta vergüenza contradecirse por haberse enamorado de un muchacho.
-Si yo te dijera… -arrugó el seño,- que…-dudó. Diablos, esto era más complicado de lo que pensaba.
Naruto quitó la sonrisa tranquila, se llevó las manos a la melena y desordenada cabellera rubia y tiró un poco de ella.
-¡Madre... entonces mi mamá tiene razón y sí eres gay!- gritó de repente.
-¿Qué? –se exaltó Minato, abriendo mucho los ojos.
Tras la puerta la risa estruendosa de Jiraya se escuchó. ¡Su papá había estado escuchando tras la puerta!
- Oh demonios, no lo soy.
Jiraya abrió, pero se quedó parado recargado en el marco de la puerta, con los brazos cruzados.
-Tranquilo hijo, no hay nada de malo en eso. Tu mamá al inicio parecía un poco mosqueada, pero al final dijo que no había nada de malo.
Naruto bajó los hombros con cierta desgana, pero luego pareció recuperar sus ánimos de la nada.
-Hablo en serio, no soy homosexual es sólo… -se puso totalmente colorado, pero dijo las palabras con total claridad.- Me gusta un solo hombre, y nadie más.
-No te preocupes-teba, ya habíamos notado cómo desde que Kakashi e Itachi, comenzaron a salir, tú andabas todo apagado. Primero cuando le conté a mi mamá por teléfono dijo que tal vez andabas triste por que ya no pasabas todo el tiempo con ellos, pero cuando este viejo cochino –señaló hacia atrás con el pulgar a un mosqueado Jiraya,- dijo que a la mejor más bien eras un enamorado celoso, pues nos pusimos a verte. Primero pensé que eran cosas de anciano, pero luego cuando Sasuke, me dijo eso que te conté y pues…- tomó aire para seguir hablando.- como que confirmé las sospechas.- Se cruzó de brazos con aire de sabelotodo.- Pero no te preocupes, porque te aceptamos todos como eres y al otro también.
Minato se sostuvo las sientes por la dura jaqueca que le comenzaba a dar. De pronto se enteraba que su familia confabulaba y deducía a sus espaldas cosas que supuestamente se había empeñado en mantener como propias. ¡Eran unos chismosos!... unos benditos chismosos, que no sólo se preocupaban silenciosamente sin estorbarle, sino que lo aceptaban. Todos ellos. Sintió la mezcla de enfado y alegría al grado de que no sabía cómo responder.
-Basta ya entonces de sufrir por los rincones, hijo. No es que esté muy contento con la idea de que no me vayas a dar un bonito nieto, pero lo principal para nosotros es que seas feliz.- Jiraya le sonrió honesto como siempre, y Minato sintió hasta ganas de llorar.- Escucha sé que Itachi te agrada, pero es justo que luches por quien quieres,
-¡Eso quítale a Kakashi y sé feliz de una buena vez a su lado!
-¿Qué? –Exclamó Minato, totalmente anonadado. Las palabras volvieron a registrarse en su cabeza y ni así estaba pudiendo realizar una respuesta coherente.
-¡Si hermanito! Los Namikaze siempre seguimos adelante y si te gusta - arrugó la nariz, ante la idea de ver a su hermano con su… "otro" hermano, pero siguió con el mismo regocijo.-si dices que lo conquistarás no tienes por qué retirar tu palabra-tebayo. No es raro que conociendo de toda la vida a Kakashi, pues lo quieras mucho por eso.
-¿De dónde sacaron esa estúpida idea? –se acarició las sienes, intentando permanecer calmado, ¡como si no tuviera suficiente ya con lidiar con el problema mismo!- No es Kakashi quien me gusta, sino Itachi.- Confesó ya fastidiado, mientras más rápido lo supieran más pronto se terminaría todo. Lo que le extraño fue el denso silencio que trajo la confesión. Abrió los ojos y vió la cara descolocada de ambos.
-¿Eeehhhhhhhhh? –Aulló Naruto, volviéndose a agarrar su cabecita con tanta fuerza que parecía como si quisiera detener una pronta explosión dentro de ella.
Minato se tapó los oídos, el grito chillón sólo agudizó la jaqueca.
-Ya, Naruto, no hagas tanto drama.- Regañó Jiraya, aunque él tampoco tenía muy buena cara.
-No entiendo, ¿si es Kakashi está bien, y si es Itachi es asunto de drama?
Jiraya suspiró, sentándose al borde de la cama de Minato.
-Me parece que es mejor primero escuchar de primera mano la historia, antes de que demos nuestro juicio precipitado.- Habló el hombre con la sabiduría que le caracterizaba en los momentos serios.- Y nos callaremos hasta que termines para escuchar todo.- Miró a Naruto, poniendo su muy grande mano sobre su cabeza para agitarla.
-Dios… Naruto tiene trece años, no es para que esté escuchando estas cosas.
-Tiene casi catorce, vive y supera cosas más fuertes que un hermano homosexual.- dijo duramente Jiraya.- No menosprecies su capacidad de entendimiento y menos su corazón. Te ama tanto como nosotros como para aceptarlo.
Era verdad. Aunque nunca se notara triste, Naruto iba siempre de un lado a otro para estar con sus padres, en un eterno viaje con pocas escalas de estabilidad, que se la lograba dar ocasionalmente Minato, que era el único que no salía a viajar para encontrar su propósito en la vida a diferencia de sus padres. Una hacía viajes de investigación científica y el otro para "inspirar" sus exitosas novelas. Además le tocaba ver a su ninfómano padre yendo de mujer en mujer al no encontrar quien llenara el vacío que Tsunade y su insaciable deseo de mujeres le dejaba.
-Nos conocemos desde hace mucho.- comenzó Minato, con las manos duramente entrelazadas recargadas en sus muslos y la mirada fija en ellas.- No como cree la gente que sólo nos hicimos amigos esporádicamente en la universidad…
Y fue así cómo les contó con la menor cantidad de palabras posibles, sin entrar en detalles impertinentes para un padre y un hermano pequeño, que Minato refirió su parte de la historia.
Se sintió comprendido y aliviado en cierta medida. Si bien a pesar de que el propio Jiraya se guardó sus opiniones, no igual Naruto, que animo a su hermano aunque se tratara de Kakashi, porque dijo que seguramente si su amistad era lo suficiente grande, podía superar un lío de faldas. O en este caso de pantalones. Y también le dijo de forma sorprendentemente elocuente, que si en todo caso era Kakashi, quien terminaba al lado de Itachi, él debería comportarse como esperaba se comportara Kakashi, si es que aceptaba más bien a Minato y no a su amigo.
Lo que sí le quedó claro, es que a pesar de la explicación sobre el interior de Itachi, siendo en el fondo alguien noble y de buen corazón a pesar de su apariencia metódica y fría, y el desarrollo de sus sentimientos hacia él, no lo veían como un partido digno de Minato. Lo ilógico es que a Kakashi si, aunque no fue algo que ninguno de los dos dijera fuerte, no hizo falta por los gestos de los eternamente sinceros que eran su padre y su hermano.
Se fueron después a dormir a su habitación, sin duda también mucho más aliviados. Minato no durmió esa noche más de una hora.
Lo que no supo ni se imaginó es que además del alivio inicial por la comprensión de su familia, también se había conseguido dos alcahuetes que planeaban desde ya intentar ser sus cómplices silenciosos, con tal de no verlo decaído.
Continuará.
Cosas que ni valen la pena leer pero de todas formas pongo: Me dieron un día extra de descanso en el trabajo como pago de un festivo, y lo agarre para escribir el capítulo. Sip, en un día. ¡Es que ojalá pudiera justificar que no me llega la "inspiración" pero en realidad me pega la flojera!. Sólo hasta ayer me dieron animos de escribir. En fin… hecho está. Amo a Kakashi e Itachi juntos, son mi pareja obsesión actual. Comienzo a pensar que me costará un poco de trabajo derle buen rumbo al fic MinaIta tras este capítulo XDD
Contestando reviews:
Tsunade: Pues aquí la otra entrega, e inevitablemente babeo con Kakashi. Es bueno que sigas leyendo para mi XD! Y sí, he tenido mucho trabajo y me afecta porque me vuelve perezosa XDDD
Noemicita: Pues si, desafortunadamente todos son víctimas de sus acciones, o quien sabe, porque bien dice Kakashi que esto no debería tratarse de víctimas y victimarios, sino de gente que elige y ya XD
Lestat: Pues ya aquí la siguiente entrega… me parece que será un poco más complicada la forma en cómo corresponderá Itachi a Minato. Tengamos paciencia a ver qué les pasa.
Gracias por leer, un saludo.
