Creyeron que había muerto? ¡PUES NO JAJA! Aún tengo mucho que dar XD.

Hola a todos los fans del Loudcest! Y a los no tan fans también. He vuelto con un nuevo capítulo de mi principal obra, se que muchos estuvieron esperando este capitulo, por eso este capítulo es muy largo y cierra algunas dudas. Este es el principio del fin para este Fanfic, ha sido un camino largo, pero aún falta momentos emotivos, todavía me queda un haz bajo la manga. Como siempre, un saludo a todos los que comentaron el capítulo anterior... Mejor dicho, el interludio. Un saludo a: El lobo solitaro, imperialwar1234, Lobo Hibiky, Julex93, El caballero de las antorchas, Dext Belt, GreenFics, kave36 y a todos los que siguen mis historias, estoy sumamente agradecido con ustedes, pues me motivan a darles lo mejor de mí.

Antes de empezar con la lectura, quisiera decirle a GreenFics, que me gustaría que mi historia se vuelva un audio libro. Sin embargo, supongo que harás todo con Loquendo, no me opongo a eso, pero me gustaría ayudarte en la realización del mismo. Además, también lo publicaría en un canal de YouTube que planeo abrir, por favor GreenFics, ponte en contacto conmigo por Facebook, me encontraras como: Rasec02

Bien ahora sí, disfruten de la lectura. Aclaraciones al final del capítulo.

The Loud House le pertence a Nickelodeon y a Chris Savino.


Capítulo XII: De la luz también nace la oscuridad.

Las noches eran relativamente tranquilas para la calle GLAMOUR de Royal Woods, las familias más adineradas y poderosas viven ahí desde que se fundó la ciudad. Que una persona ordinaria viviera ahí era una idea inconcebible para todos, la mejor seguridad, los mejores servicios, las mejores marcas, todo estaba en esa calle. Parecía un lugar distinto al resto de la ciudad, e incluso injusto para el resto de los pobladores, pero preferían callar sus pensamientos de injusticia para no ser víctimas de algún ajuste de cuentas. Ya ha pasado, alguien comienza a esparcir ideas igualitarias para el pueblo, y en pocos días termina inubicable. Existían rumores sobre la familia Labrant, quienes son considerados los más adinerados y poderosos de Royal Woods, se presume que tienen influencia en la policía, el municipio, y el hospital general… Poco falta para que sean sus dueños en totalidad. Pero el rumor por el cual todos les temían, era sobre su fama para desaparecer personas. Si alguien se metía con alguno de sus miembros, sea de la forma que fuese, terminaba pagando un muy alto precio… Los Labrant eran tratados como reyes a donde iban, nada ni nadie los podía detener, amenazaban al alcalde a su antojo para conseguir diversos favores, son monstruos con ropas de oro. Pero no por mucho tiempo…

―0―

Robert estaba disfrutando del nuevo videojuego que compró hace poco, no sabía el nombre, lo compro por el simple hecho de ser de disparos, robar coches y golpear personas en la calle. Era divertido para él, no había llegado al extremo de golpear personas en la calle, pero ese juego lo invitaba a hacerlo, parecía tan divertido y relajante. No tendría problemas si lo hacía, las personas no se metían con él por el hecho de apellidarse Labrant. Disfrutaba eso, sentirse poderoso frente a otros, ser admirado como un rey, que las chicas lo busquen para complacerlo, recibir lo mejor de lo mejor, su vida era demasiado buena. Su control de consola bañado en oro empezó a vibrar, notificándole de la conexión de un compañero de partida, no le vio el problema a dejarlo participar dentro del videojuego. Pero pronto se arrepentiría de eso, aquel sujeto siempre le ganaba en todo, siempre lo asesinaba en el momento preciso, eso despertaba la ira del joven multimillonario.

― ¡Maldito seas! ―. Dijo por sus audífonos rojos muy caros. ― ¡Sal de aquí hijo de perra!

¿Qué? ¡Es un juego libre niño! ¡Si no puedes con esto, mejor ve a jugar con un spinner o algo así!

¿Qué sucedía aquí? ¿Un desconocido lo ofendía? Se molestó tanto que su cara se puso roja como tomate, quería romper algo, pero antes se le diría algo a ese tipo.

― ¡Escúchame bien imbécil! ¡No sé quién eres, pero juro que te encontrare y te mataré a ti y a toda tu familia!

Al término de su grito, apago su consola dorada y lanzo el mando lo más lejos que pudo. Odiaba cuando algunos "pobres diablos" según él, retaban su grandeza. Él era un Labrant, nadie tendría porque meterse con él, pero tipos como el del videojuego o Lincoln Loud, lo enfurecían demasiado.

Levantó su celular bañado en oro y de la más alta tecnología comercial existente. Tenía acceso a la pornografía más cara que pueda existir, todo tipo de actrices cumpliendo diversos fetiches sexuales. Eso lo divertía mucho, pero no hoy. Ni eso era lo suficientemente placentero para calmar su enojo. Se tiro directo a su enorme cama del material más suave de la ciudad, y sus pensamientos comenzaban a invadirlo, debía desahogarse del frustrado intento de violar a Lola Loud, esa niña se ha quedado pegado en sus retinas como lente de contacto. La quería solo para él, no importaba el costo, la quería de inmediato. Pero había fallado en su cometido, creyó tener todo fríamente calculado, pero la verdad no fue así. Estaba seguro de haber sobornado lo suficiente a la policía para no tener oficiales cerca del parque por horas, pero parece que faltaron a su trato. Ya le haría llegar un "mensaje" al coronel de la policía sobre la gran idiotez que cometieron.

Pero no podía dejar de pensar en calmar sus ansias sexuales con alguien, podría contratar a alguna dama de compañía de gran costo, pero era arriesgado hacerlo mientras estaba en casa. Se empezaba a frustrar por su inestable situación, pero fue cuando recordó algo importante…

― ¡Claro! Esa tal Valeria… No, ¿Cómo se llamaba? ¡Ah sí! Valery, la llamaré para que venga hasta aquí ―. Se dijo confiado. ―Tendré que hacerla pasar desapercibida por toda la casa… Ya se me ocurrirá algo.

Comenzó a buscar entre sus contactos telefónicos, eran demasiados como para encontrar a Valery, más de cien contactos con inicial "V". El joven millonario odiaba esperar por algo, y odiaba mucho más hacer este tipo de cosas por cuenta propia, siempre había alguien quien lo hacía por él. Pero en este caso, debe mantenerse al margen de su familia, si descubrían sus terribles acciones, sería castigado de alguna manera… Y no podía permitirse eso.

Al encontrar a Valery entre sus contactos, presiono de inmediato el botón para realizar una llamada. Estaba seguro que no pasarían ni diez segundos para que le contestara… Pero otra para su sorpresa, no fue así. Espero mucho tiempo para ser atendido del otro lado de la línea, pero fue en vano, solo escuchaba el *beep* característico de las llamadas en espera. Eso lo desespero mucho más. Dejo de llamarla para enviarle un mensaje por chat, esperando recibir la respuesta que tanto esperaba. Pero Valery ni siquiera estaba conectada. Las mayúsculas y signos de exclamación, acompañados de muchos emojis enojados eran visibles en la conversación virtual entre ambos jóvenes, pero la chica en cuestión no presentaba algún signo de vida. Robert volvió a tirar su celular, esta vez con más fuerza hacia su televisor pantalla plana gigante. Lo quebró de manera irreparable, su ira estaba cegando su raciocinio. Tenía que hacer algo para calmarse, ¿Pero qué exactamente?

― ¡MALDITA SEA! ―. Grito con furia.

Y al mismo momento en que termino de gritar, un fuerte estruendo se escuchó, generando un apagón en toda la mansión. Esto asustó mucho al joven Labrant, pues estar a oscuras es algo que casi nunca hacia… Mejor dicho, es algo que nunca haría, pues su mayor fobia es la oscuridad. De no ser por la penumbra, un puberto asustado y temblando seria la imagen que quedaría en los recuerdos, Robert Labrant estaba tan asustado por estar solo en su enorme cuarto y a una total oscuridad… No podía seguir así más tiempo.

― ¡HEY! ¡MAYORDOMO! ¡MAMÁ! ¡PAPÁ! ¡ALGUIEN! ―. Gritó con desespero, pero nadie parecía escucharlo.

Era un tonto por haber lanzado tan lejos su celular, maldecía por sus estúpidas acciones sin raciocinio. Avanzaba lenta y tímida mente por su enorme habitación, su cuerpo temblaba como gelatina por la oscuridad que cubría sus narices. Odiaba sentirse tan indefenso frente a situaciones fuera de su control, ¿Fuera de su control? ¡Era un Labrant! ¡Nada podía estar fuera de su control! O al menos eso pensaba hasta este momento, su imaginación estaba en su contra en estos momentos. Empezaba a palpar el suelo de su habitación, buscando desenfrenadamente su celular. Sus desesperadas manos tocaban con intensidad el suelo, tratando de sentir la forma rectangular de su celular. Sin embargo, al momento de tocar una parte del suelo, un gran dolor punzante empezó por invadir toda su mano derecha.

― ¡AHHHH! ¡CARAJO! ―. Muchas astillas de la pantalla de la televisión se habían perforado en su mano.

Ha este punto, resultaba increíble que nadie fuera hasta su habitación para ayudarlo, ¿Acaso todos habrían salido de casa sin su consentimiento? Bueno, no sería la primera vez que algo así ocurre. Sujeto su mano con dolor, nunca había experimentado algo así, las astillas parecían incrustarse cada vez más con los movimientos involuntarios de su mano. Y la sangre empezaba a brotar con más intensidad. Una lágrima de dolor se deslizó por su rostro, mostrando su debilidad frente a la oscuridad. Comenzó a tener más cuidado al tocar el suelo con su mano izquierda, estaba seguro que su celular estaba cerca de los fragmentos rotos de la televisión. Y no paso mucho para encontrarlo.

La luz del dispositivo móvil alivio un poco sus temores, todo realmente estaba oscuro, solo era visible a donde él iluminaba. Parecía un videojuego de terror, Robert se divertía jugando esos juegos, sobre todo cuando el personaje jugable moría… Pero ahora, vivía algo similar en carne propia, y pensar en un monstruo saliendo de la oscuridad, no lo tranquilizaba para nada.

Salió de su cuarto lo más pronto posible, esperando ver a alguien en su largo pasillo. Pero estaba completamente desolado, y lo que era aún peor… En completo silencio.

Totalmente perturbador para un chico de doce años. Por más acciones de hombre que ha cometido, ahora mismo se sentía como un indefenso bebé.

― ¡MAMÁ! ¡PAPÁ! ¡POR FAVOR! ¡ALGUÍEN!

Sus gritos no tenían respuesta alguna, y su lastimada mano no lo hacía mejor. No podía pensar con claridad, la sensación de dolor se desplazaba muy rápidamente por su sistema nervioso. La desesperación estaba ganándole, ni siquiera todo el todo dinero del mundo podría sacarlo de esta increíble situación. Pero su suerte parecía cambiar, pues una notificación se hizo presente en su teléfono celular. Era un mensaje de texto SMS, proveniente de su padre… Es algo que suele usar, pues es un hombre de viejas costumbres, las redes sociales no van con él. Alegría, eso describía mejor como se sentía ahora, abrió el mensaje de su padre esperando alguna clase de explicación.

"Estamos en el gran comedor del primer piso, ¡apresúrate en bajar!"

Corto e imperativo, así era su padre, aunque le resultaba extraño… ¿Por qué no lo llamó en todo este momento? Necesitaba explicaciones y las quería en este instante, o por lo menos cuando encuentre a sus padres. Conocía su casa de memoria, pero por alguna razón, ahora todo parecía tan diferente, quizás sea por la gran oscuridad… No lo sabía a ciencia cierta, a pesar del mensaje de su padre, aún seguía asustado. Le costó tiempo y esfuerzo, pero logró dar con las largas escaleras. Había tantas cosas que le gritaría a sus padres, tales como: ¡Porque diablos se fue la electricidad de la casa!, ¡Acaso no tenemos lo mejor de lo mejor!, ¡Somos los más ricos de esta asquerosa ciudad, no podemos pasar cosas como estas! Entre otras cosas peores…

El primer piso era tan o más oscuro que el segundo, pero al menos en este hay más espacio donde iluminar. No faltaba mucho para que Robert llegué hasta el gran comedor, estaba molesto y asustado, una combinación no muy adecuada si quiere dialogar con sus padres. La puerta de fino roble con destellos de oro estaba a un paso, pero algo inesperado sucedió. Su celular empezó a vibrar, avisándole de una nueva notificación.

*ENERGÍA DEMASIADO BAJA. Conecte el cargador a una fuente de energía cercana.*

― ¡MALDITA SEA! ¡AHORA NO!

La situación no podría ser peor para el joven millonario, su celular término por apagarse al poco rato ¿Cómo no se dio cuenta de la poca energía que tenía su celular? Lo adjudico a la desesperación vivida en los últimos minutos. No espero más para abrir la puerta de doble entrada.

― ¿¡Hola!? ¿¡Alguien!? ¡RESPONDAN MALDICIÓN!

Ni siquiera su grito sirvió, era obvio que estaba solo y lo que era peor, completamente a oscuras… Pero no era totalmente cierto. En unas de las sillas más alejadas de la gran mesa, pudo observar la silueta de una persona sentada, quizás alguien se quedó dormido… Lo increparía por eso.

― ¡Hey! ¡Tú! ―. Dijo mientras más se acercaba. ― ¡Levántate de ahí! ¡Estoy herido y necesito ayuda!

Las insistencias no sirvieron, aquella persona no pareció reaccionar. A pesar de la oscuridad, pudo divisar que se trataba de una de las tantas mucamas que hay en la casa. Se acercó hasta ella, moviéndola un poco con su mano sana.

― ¡Hey sirvienta! ¡Te dije que te movieras! ―. Ordeno, moviendo su cuerpo bruscamente, generando algo muy desagradable.

― ¡AHHH! ¡MALDITA SEA, MIS OJOS!

Nunca lo vio venir, el cuello de la mucama se rompió de una manera desagradable, dejando la cabeza colgando de la misma. Pero fue el gran charco de sangre "disparado" contra los ojos del joven millonario lo que realmente fue inesperado. No pudo evitar caerse al retroceder, algo había obstruido su retroceso. No pudo evitar usar su mano para caerse con intensidad, pero eso mismo ocasionó que las astillas se incrustaran más en su mano, generando un gran dolor al pelirrojo.

― ¡AHHHHHHHH CARAJOOOO!

Pero el dolor fue efímero, al limpiarse la sangre de sus ojos, pudo darse cuenta que estaba cerca de dos cadáveres con sangre brotando de sus cuerpos. La sorpresa fue tal, que su estómago no pudo contener la cena de esa noche, vomitando con mucha fuerza, causándole un terrible dolor en toda su garganta. Había tropezado con un mayordomo con el cuello cortado, cuya sangre aún estaba brotando. Su ropa ahora estaba manchada con la sangre de otra persona, no sería la primera vez que algo así pasa, pero no de esta manera y de tal intensidad… Trato de retroceder con prisa, empujando el cadáver de su cuerpo. Estaba asustado, no aún peor… Estaba orinándose, pudo sentir como sus pantalones se humedecían.

Retrocedió tanto que choco con algo detrás de él, era otra persona, ¿Quizás otro cadáver? No tuvo voltearse a ver, pues algo de mucho peso cayo en su abdomen, se trataba de algo redondo… No, no era redondo.

―N-no no puede ser… ―. Dijo al ver que estaba sobre su cuerpo.

Era inconfundible, la cabeza de su padre estaba encima de él. Quería vomitar, pero ya no tenía nada en el estómago. Su reacción fue inmediata.

― ¡PAPAAAAAAAAÁ!

No quería apartar la cabeza cercenada de su padre, pero al mismo tiempo no quería tenerla cerca. No paso mucho para que algo golpeara su cabeza, dejándolo tumbado pero consciente en el suelo. Al voltear su cabeza, pudo ver el rostro de su madre al lado suyo… Pero no como debería, pues solo estaba la cabeza. Las lágrimas caían a mares, estaba manchado con la sangre de personas con las que siempre había convivido. Esto parecía una pesadilla.

―Sí eso, debe ser una pesadilla, nada de esto está pasando, debo estar dormido en mi cama ahora mismo ―. Trató de auto-convencerse.

Pero la realidad tiende a ser muy cruda.

Te equivocas… ―. Escuchó el puberto muy cerca de él. ―Esto es muy real, tan real como las veces que abusaste de muchos inocentes, Robert Labrant.

Aquella voz, sonaba diabólicamente femenina, pero en una manera muy macabra. Trató de ver algo desde el suelo, pero todo estaba muy oscuro, hasta que un rayo se hizo presente en el cielo, iluminando un poco aquella enorme sala. En menos de un segundo, pudo visualizar a una persona vestida con un traje completamente negro, muy similar a los de ladrones profesionales. Estaba muy cerca de él, mientras sostenía algo en su mano, aparentemente un arma.

No puedes ir por la vida haciendo lo que quieras… Siempre habrá consecuencias Robert ―. Dijo la persona responsable de todo. ―Ahora expía tus pecados…

El joven millonario se había cagado del miedo, los pasos de esa persona estaba cada vez más cerca, los pasos que auguraban su muerte.

― ¡POR FAVOR! ¡NO QUIERO MORIR! ¡ME ARREPIENTO POR TODO! ¡NUNCA MÁS LE HARÉ DAÑO A NADIE! ¡POR FAVOR!

Una pequeña vela se encendió por encima de él, dejando ver cómo era el asesino, estaba cubierto en su totalidad por ropas negras, inclusive traía una máscara y googles oscuros en los ojos. Se arrodillo hasta Robert, apartando la cabeza del Señor Labrant, y ayudándolo a apoyarse en la pared. Una vez hecho esto, se quitó la máscara, dejando al descubierto algo sorprendente.

―Haz hecho bien Robert, eso era lo que quería escuchar… ―. Dijo mientras le daba un tierno abrazo.

Robert sintió seguridad ante tal abrazo, y su voz sonaba como la de una madre tratando de acurrucar a su hijo. No esperó ver una chica con cola de caballo y frenos frente a él… cualquier cosa menos eso, estaba por pedirle explicaciones, pero sintió algo entrando en su cuello.

*PUAGGG*

La sangre dolía al salir de su propia boca. Empezaba a ahogarse en su propia sangre, mientras veía como un gran cuchillo salía de su garganta.

Pero nunca dije que te perdonaría… ¡POR HABER LASTIMADO A MI AMADO HERMANO! ―. Dijo nuevamente con su voz diabólica.

Fue difícil, pero pude interceptar todas las cámaras de seguridad dentro y fuera de esta mansión. Pero el reto fue entrar hasta aquí… Para mi buena fortuna, todos aquí eran muy calmados al momento de morir ¡FUE MUY DIVERTIDO VER SUS OJOS APAGANDOSE! ―. Al decir eso, empezó a reír como un demonio. ―Y ahora el gran final…

― ¡NOOOOOOOOO! ¡POR FAV…!

No pudo terminar esa última palabra, El enorme cuchillo fue clavado directamente en su corazón, acabando con la vida del joven multimillonario… Aun así, esto no termino del todo.

Demonios, esto no es suficiente ¿No te importa si me llevo tu rostro como recuerdo? ―. Dijo mientras desollaba la cara del fallecido joven Labrant. ―Debo tener evidencia, Tú me entiendes… ¡Oh claro! ¡Ya no porque estás muerto! JE JE JE.

―Ahora sí, se cierra el telón… Hora de volver. Acabe con la mejor broma para ricachones, tanto que quedaron descabezados ¡JA JA JA!

Se alejaba de la mansión a paso lento, mientras silbaba una canción de rock hecha por su hermana mayor…

―0―

― Le he formulado una pregunta intruso, ¿Quién es usted?

La niña genio estaba parcialmente aterrada por la presencia de un adulto en su laboratorio. Era imposible que otro ser humano llegue hasta esta parte del refugio, esta zona era de su único conocimiento, ¿Cómo le hizo este hombre para entrar sin que ella se dé cuenta? Lo increparía, pero tal sujeto no se movía por nada del mundo.

―Responderá mi pregunta, o me veré en la necesidad de usar armas experimentales contra usted.

―Antes de eso, yo te haré una pregunta ―. Dijo con confianza, mientras daba un paso lentamente hacia ella. ―De todas las personas en este mundo, solo existen dos humanos a los que le confiarías tu laboratorio, el cual solo tiene un año de haber sido construido, debido a tu tremendo interés por un fenómeno poco natural ocurrido el año pasado.

Al decir eso, dio otro paso más confiado que el anterior. Por su parte, Lisa sacó una pistola prototipo de congelación, le serviría para detener totalmente al intruso.

―A parte, tus experimentos poco éticos como los órganos auto-reparables con celular madres, la droga anti-Alzheimer que usa opio, tu cinturón controla animales, el Proyecto L-12 y del último pero no menos importante, la máquina aceleradora de partículas, capaz de crear grietas en la realidad espacio-tiempo… Todos esos proyectos los has realizado en extrema y total reserva, aun así, un hombre de casi cuarenta años tiene parcial conocimiento de ellos ¿No te resulta completamente incongruente? Pero como dije antes, en este mundo solo hay dos personas a las que les dirías tu secreto… Con todo eso, creo que eres capaz de deducir mi identidad ¿Verdad Lisa?

Totalmente imposible, totalmente irreal, eran los pensamientos de la penúltima hija Loud ¿Acaso se trataba de él? ¿Entonces tuvo éxito en el futuro? No era del todo ilógico, hace pocos días empezó con las primeras pruebas de su acelerador de partículas en miniatura, y los resultaros fueron un tanto satisfactorios… Entonces este hombre…

― ¡Eso no responde a mi pregunta! ¡Sé que hay muchos colegas los cuales harían lo imposible por descubrir mi laboratorio…! ¡Usted debe ser un enviado por ellos! ―. Dijo con ira Lisa, mientras le apuntaba con su pistola congeladora.

―Demonios, no pensé tener que hacer esto… ―. Dijo mientras sacaba algo del bolsillo de su pantalón.

― ¿¡Que!? ¡Retroceda! ¡Esta arma es 65% letal!

Eso no detuvo en lento andar del intruso, quien termino por mostrarle un pequeño objeto.

― ¿¡Que es eso!? ¿¡Acaso intentará volar todo el lugar!? ―. Pregunto con algo de temor la niña genio.

―Es solo un USB Lisa, y quiero que lo revises, hay un video que debes ver.

Al decirle eso, el extraño sujeto lanzó de forma suave el USB hasta Lisa. Ella aún se mantenía desconfiada, pero aquel tipo estaba muy calmado, una actitud extraña frente a esta situación. No sería tonta de colocar la memoria en su consola principal. Sin apartar la vista con su arma del intruso, abrió una de sus muchas computadoras portátiles, pequeños regalos provenientes de muchas eminencias de la comunidad científica. Algunas de ellas no tenían datos primordiales, dignos de ser hackeados. El pequeño dispositivo contenía unas cuantas carpetas con denominaciones numéricas las cuales parecían seguir un orden. Dio click sobre la primera carpeta, donde solo encontró archivos de video y audio, estos si tenían una denominación más entendible: "Primer video", "Segundo video" y así sucesivamente, siendo un total ochenta y seis… Su curiosidad pudo con ella, abriendo el primer video. Lo que comenzó a observar la dejó atónita.

―S-soy… soy yo…

En el video, una adolescente estaba parado frente a la cámara, por sus facciones, voz y lentes, era obvio que se trataba de ella misma con unos años encima ¿Cómo era esto posible? Era ella, no había duda por las especificaciones tan detalladas que solo ella podría dar. Esta era prueba suficiente para saber quién era el intruso.

―Sé que todo esto pueda parecer confuso y difícil de digerir... Pero debes creer Lisa, cuando volví hace un año, trate de ocultarme de todos ustedes para no despertar sospechas, tuve que usar un nombre falso y teñirme el cabello de color rojo, pero también busque una manera de estar cerca para poder vigilarlos, para poder evitar la "catástrofe" que hará del futuro un mundo horrible, donde nadie puede vivir sin ser lastimado y donde lo he perdido todo.

Aunque impredecible, unas cuantas lágrimas corrieron por las mejillas de Lisa, difícilmente alguien que no fuera un Loud podría verla así.

―No puede ser… ¿¡En serio tú eres!?

―Durante un año, he sido conocido como Lexter Lavern, un médico proveniente de un pueblo lejano, trabajando en el centro comercial de Royal Woods ―. Dijo mientras sacaba una foto de su bolsillo. ―Pero mi nombre verdadero es… Lincoln Loud, el hermano del medio en una enorme familia que vivía feliz en una casa de Royal Woods, hasta que un desgraciado me quitó todo lo que amaba. Soy tu hermano Lisa… Aunque claro, de unos treinta y ocho años, alcohólico y algo paranoico ―. Finalizo con una risilla confiada.

― ¿Lincoln…?

―Sí, Lisa ha ocurrido muchas cosas de las que no tienes idea. Tengo que explicarte todo, pero antes debes ayudarme a salvar a nuestra familia, quizás así… El futuro pueda ser un lugar mejor.

Sus pequeñas piernas tambaleaban por toda la información recibida, ni siquiera los más grandes servidores podrían soportar la información que Lisa trataba de procesar ahora mismo. Trató de mantener la compostura, pero le era sumamente difícil, es una niña de cuatro años, lo menos que podía hacer era ayudarlo ¿Qué habría pasado en el futuro para que decidiera volver a esta época? ¿Por qué su "yo" del futuro no viajo también?

― ¿Qué ocurrió para que estés aquí? Es decir, en esta época…

Lexter… O mejor dicho Lincoln, exhaló profundamente, debía explicar muchas cosas a su hermana genio. Se colocó cerca de ella, agachándose para tratar de estar a su altura. Lisa ya no sentía temor alguno, pero le resulto raro que esta versión de su hermano le esté revolviendo el cabello como a un niño.

―Bueno, es hora de que lo sepas… ―. Dijo mientras tomaba asiento cerca de ella. ―Tienes que saber todo lo que debemos evitar Lisa.

Diez minutos de explicación después…

―…Todo eso ocurrió para que mi vida se desmoronará, y la de nuestra familia también.

Lisa seguía algo escéptica con respecto a todos los sucesos, no dudaba que el futuro del que le hablaba lucía como un lugar digno de los países tercermundistas más crueles que existen, pero aun así, debía creerle a su hermano mayor. Pero en todo lo planteado, una duda no se apagaba por nada.

―Comprendo la inestabilidad económica, social y política que atraviesa nuestro país… No, el mundo en esa época. Pero no logro descifrar como la muerte de nuestra familia, exceptuándote a ti y a mí, a manos de Robert Labrant afectó de tal magnitud al mundo.

El propio Lincoln tampoco sabía eso, en todo el tiempo que llevaba preparando su viaje, pensó en la afirmación de su hermanita genio.

―No puedo asegurártelo, pero estoy seguro que la Lisa que conozco, no quiso ayudar al mundo con sus conocimientos debido a la culpabilidad, al menos eso es lo que creo pues no hablé con ella desde que me fui con el abuelo.

Lisa podía sentir algo de culpa al escuchar esas palabras, llamaría al comité del premio Nobel, para informarles que no recogería el premio por problemas personales. Era el primer paso para evitar la catástrofe.

―Bien Lincoln ―. Dijo mirándolo directamente a los ojos. ―Debemos empezar con tu plan, ahora mismo llamaré al comité para confirmar mi inasistencia.

Dijo mientras sacaba un teléfono móvil de su bolsillo. Mientras que Lincoln observaba el laboratorio que resultaba tan familiar para él. Tenía algunas diferencias, muchos de los experimentos que él conocía, aún no estaban puestos en sus respectivos lugares, faltaban muchos tubos y cables en todo el lugar, así como las armas prototipo colgadas en una de las paredes. Pero tenía sentido, Lisa apenas estaba empezando con sus investigaciones, y aun así su gran avance sorprende a propios y extraños. Se levantó para poder caminar y observar más detalladamente el laboratorio de Lisa, mientras trataba de despejar su mente de los posibles conflictos temporales que estaba causando. La Lisa de los videos se lo dejo muy en claro: "Cambios pequeños traen consecuencias pequeñas, y cambios grandes traen consecuencias grandes…" ¿Esto se podría considerar un cambio grande? No lo sabría por el momento, solo podía esperar impaciente a ver si no desaparecía de esa realidad, algo cierto deben tener las películas de viaje en el tiempo, pero si fuera así… ¿Por qué aún sigue vivo? No quería pensar mucho en eso, necesitaba un trago ahora mismo. Pero entonces se topó con ese experimento, sabía que para esta época si estaba concebido, pero le resultó curioso verlo de esa manera.

―Con que así te ves en realidad Proyecto L-12, no puedo negar que eres el ser más perfecto que nunca antes haya visto…

Estaba maravillado por el ser que se encontraba en un gran tubo de vidrio, de dónde provenía, este proyecto estaba muerto y con una clara descomposición, muy diferente a como lo veía ahora mismo, con tanta belleza y juventud.

― ¿Crees que nos pueda servir? ―. Dijo Lisa mientras se acercaba hasta él.

―Lo dudo mucho, mientras menos personas sepan sobre mí, más rápido acabaremos con el plan.

De un rápido movimiento, Lincoln cargo a Lisa como a un bebé. Esto dejo muy sorprendida a la niña genio, pero acepto sin reclamarle nada. Había pasado un buen tiempo desde que se sintió tan segura en los brazos de un adulto.

―Será mejor empezar ya… ―. Dijo el pelirrojo.

―0―

Dos días pasaron con mucho desgano, la población de Royal Woods sentía que algo faltaba en sus vidas, todo estaba muy… tranquilo, extrañamente tranquilo, y sobre todo un una calle de Royal Woods. Al salir a sus labores cotidianas, los vecinos sentían una extraña sensación en sus cuerpos, algo malo estaba pasando, pero no podían adivinar de qué se trataba. En la residencia Loud, las cosas no eran diferentes. Desde el Lunes, las hijas Loud desprendían un aura muy negativa, casi podía olerse el odio en el aire. Los señores Loud no sabían a que atribuirlo, sus hijas respondían con un "Es cosas de chicas papá" o "No es nada mamá", sobre todo con Lynn, esa chica estaba enojada todo el día, y parecía explotar cada vez que Lincoln estaba cerca… Hablando del albino, es él quien se llevó la peor parte. El pobre vivió los tres últimos días en total tormento. En primer lugar, estaba el temor infundido por las amenazas recibidas por Robert Labrant, y estaba sumamente justificado, no pudo conciliar bien el sueño por pensar en recibir un disparo nocturno mientras estaba fuera de juego. Y por otro lado, el constante acoso por parte de Lola y Lucy… Ambas, niñas eran más perversas de lo que uno podría imaginarse, y más de lo que Lincoln puede soportar. En tan solo tres días, cada una demostraba su amor incondicional a Lincoln, claro que Lola se le adelanto a sus otras hermanas interesadas por el peliblanco.

El lunes fue el ápice de las perversidades, Lincoln mantenía una enorme culpa dentro de él por haber cometido incesto con Lola, algo tonto a estas alturas, cuando tuvo aventuras con otras dos hermanas. Pero fue Lola quien lo llevo demasiado lejos, hicieron el amor frente a bun-bun, mientras el enorme, según su físico, trasero de Lola resonaba por todo el cuarto y sus ojos giraban con desenfreno al ser penetrada con más intensidad. No pudieron haber perdido la virginidad de mejor manera. Lincoln siempre creyó que su primera vez sería con Ronnie Anne… O Lynn, pero dados los acontecimientos vividos, las cosas se pusieron de "mejor" manera para él. Con Lucy era un tanto diferente. La gótica Loud trataba de estar "pegada" a su hermano el mayor tiempo posible, mejor dicho abrazándolo. Esto obviamente causaba la ira de Lynn, algo que no pasaba desapercibido por Lincoln. Lucy hasta parecía disfrutar con eso, pero eran los recurrentes tocamientos que su primera hermana menor hacía, lo que lo ponía sumamente nervioso, lo peor, lo hacía siempre que un tercero estaba cerca, sobre todo cuando se trataba de Leni. Hablando de Leni, durante los dos últimos días, su comportamiento resultaba muy diferente al habitual. Siempre estaba atenta con las personas que la rodeaban, y por alguna extraña razón se ponía muy nerviosa cuando Lana se le acercaba. A los ojos de los demás Loud, era simplemente la adolescencia tardía. Lisa pasaba menos tiempo en casa de lo habitual, ya no molestaba a sus hermanas con las muestras de popo para sus estudios. Y cada vez que estaba cerca de Lincoln, se le quedaba viendo con una mirada melancólica y triste, sin decirle nada. El albino empezaba a sospechar sobre el comportamiento de su hermanita genio, pero al menos no era tan incómodo como sus otras hermanas menores. Lori seguía en sus asuntos, su celular y su "bu bu-osito" la mantenían distraída de la realidad a su alrededor. Luna era quien más notaba el extraño ambiente que envolvía la casa Loud, y aun así todos seguían con su vidas normales, lo que más le extrañaba era lo distante que se puso Luan. A quien considera su mejor amiga, era sumamente cortante al responder, quizás algo le haya pasado durante esa fiesta nocturna para adolescentes… Trató de preguntarle sobre eso, pero Luan siempre se enojaba y salía de su habitación compartida al recordarle ese tema. La Loud de catorce años guardaba un oscuro secreto, algo que no puede decirle a nadie más que a "ella", quien ha intensificado su presencia, tratando de guiar en su totalidad a la comediante, cosa que aún no permite del todo. Su "reflejo" ha tomado muchas decisiones por Luan, y las consecuencias aún no llegan a ser del todo visibles. Sin embargo, la chica de los frenos confiaba plenamente en esa voz… Cree ciegamente que solo quiere ayudarla. Los señores Loud trabajaban horas extras desde la semana pasada, por lo que llegaban sumamente cansados a casa. Apenas podían encargarse de preparar la cena y arreglar algunas cosas de la casa. Lily era quien no sentía efecto de la negatividad que invadía la casa Loud, después de todo es solo una bebé. En síntesis, los Louds no estaban pasando por su mejor momento. Y menos con una noticia que se transmitirá a toda la ciudad dentro de poco.

En la casa Loud…

Nuestro albino protagonista estaba leyendo un comic de Ace Savvy, un edición pasada algo deteriorada por el tiempo, algo para distraerse de lo que estaba pasando bajo sus pantalones.

― ¿Cuánto tiempo más estarás leyendo ese comic Lincoln? ―. Dijo la pelinegra mientras su cabeza estaba sobre la cintura del peliblanco, casi como un gato. ―Es un comic viejo, ¿Por qué lo estás leyendo? se ve muy antiguo, suspiro

Lucy le había insistido en estar a su lado en su habitación, no quería despegarse por nada del mundo. La posición era muy provocativa para el albino, podía sentir el pecho plano de su hermana menor sobre su entrepierna, casi parecía hacerlo agrede. Incómodo no era la palabra que buscaba, era más algo relacionado con la desesperación, Lincoln no quería tener a su hermana de ese modo, sobre todo si es sorprendido por Lola… Si eso llegase a pasar, seguramente terminaría golpeado hasta la muerte. Lucy había deducido bien que no usaba ese cómic para leerlo, era una edición antigua, se conocía la trama de memoria… Pero cualquier cosa servía para tratar de aburrir a Lucy, ella solo se le quedaba viendo como sostenía su cómic.

―Pues, es que me gusta mucho este número, tiene viñetas muy bien dibujadas.

―Entiendo, pero eso no quiere decir que tengas que ignorarme totalmente, suspiro… ―. Dijo con su clásico tono de voz. ―Si quieres que me vaya solo tienes que decirlo.

Al finalizar su oración, se levantó de la cama de Lincoln, mientras caminaba lentamente hacia la puerta.

―N-no, mi intención no fue, digo yo no quise… ―. Trato de excusarse el peliblanco. ―Es solo… Pienso que está mal hacerte esto, puedo entender que aceptes ser una "segunda" opción a mi amor, pero solo terminarás lastimándote Lucy, y no quiero lastimar a mi primera hermanita, a quien amo tanto… ―. Dijo mientras se acercaba hasta Lucy.

Las mejillas de la Loud de ocho años se sonrojaron demasiado, solo su amado hermano lograba causarle ese tipo de reacciones. Él la abrazo con mucho amor, con sentimientos de arrepentimiento y de confort. Podría estar así por siempre, pero comprende que su hermano necesita de una privacidad especial. Sin esperarlo, Lincoln sintió los suaves labios de su hermana menor sobre los suyos… Ya no importaba si esto era incorrecto, ese beso calmaba su nerviosismo sobre las posibles acciones de Robert Labrant. Pasó casi un minuto de un intenso beso con caricias incluidas, Lincoln detuvo tal acción al sentir las manos de su hermana bajando hasta sus pantalones, sabía que Lucy deseaba muy profundamente hacer "eso" con él, pero es muy arriesgado hacerlo ahora mismo. No lo negaría, en estos momentos tenía unas ganas increíbles de llevarla a la cama, dejando de lado lo asqueroso que él podría sentirse durante o después de hacerlo. Se separaron con lentitud, dejando un hilo de saliva muy… pero muy sensual.

―No importa Lincoln ―. Dijo al rato Lucy. ―Amo todo de ti, inclusive si no me quisieras… Seguiría haciéndolo, te lo dije antes, estaré presente para ti en todo momento, nunca te dejaré. Por nada en el mundo, suspiro…

―Y yo siempre te aceptaré Lucy, también trataré de estar presente cuando más me necesites.

La gótica volvió a recostarse sobre el pecho de su hermano, era tan cómodo para ella, como si de una nube se tratase. Pero no duro tanto, lentamente camino hasta la puerta de su hermano. Al abrir la puerta, volvió rápidamente hasta su hermano, sin importarle que la vieran desde el pasillo, beso la mejilla del albino con mucha ternura.

―Para que pienses en mí hasta la noche ―. Dijo con un poco de felicidad. ―Volveré cuando todos estén dormidos ¿De acuerdo?

―Está bien, estaré esperándote Lucy.

Y sin esperar mucho más, salió con calma de la habitación del peliblanco. Estaba tan feliz por haber compartido un momento así, esperaba recibir más, pero por el momento era suficiente pues volvería a su cuarto a la media noche, y ahí Lincoln no tendría escapatoria. Sin embargo, algo la saco de sus pensamientos, mejor dicho alguien.

― ¡Hey tú! ―. Escucho decir cerca de ella. ― ¿¡Que tanto hacías en la habitación de Lincoln!?

No tardó en percatarse que Lola estaba perturbando su hermosa fantasía, aquella niña había acabado con algo tan hermoso…

―Nada que importe, suspiro…

― ¿Ha sí? ― Pregunto entrecerrando los ojos. ―Entonces no te importará que entre a su habitación ¿Verdad?

Esas palabras fueron como flechas hacia su orgullo. Trato de mantener la compostura, pero en su mente se le planteaba la idea de ahorcar a la princesita del color rosa hasta que sus ojos salgan de sus órbitas. Lucy sospechaba que entre Lincoln y la Loud más femenina ocurría algo más privado… Su última sesión espiritista no le dio buena espina, los espíritus de la casa fueron muy concisos al decirle que no confiar en algunas de sus hermanas. Era evidente que se referían a Luan, pero la palabra "hermanas" es plural… ¿Habría más hermanas que guardaban oscuros secretos como ella? Claro que sí, recordó muchas veces a Lynn, pero así como ella misma, la deportista mantenía un vínculo especial con el albino, por más que doliese debía acostumbrarse, al menos de momento, a aceptar que debía pelear no solo con Ronnie Anne por Lincoln, también deberá hacerlo con su compañera de alcoba. Pero muy aparte de eso, aumentar el número de rivales no le convenía en lo más mínimo, no podía negar que su hermano es demasiado lindo, tierno, cariñoso, detallista y perfecto para las chicas, pero eso mismo era algo que solo ella podía ver muy claramente… Estaba segura de ello, no por nada él es su fuente de inspiración desde que empezó a escribir poesía. Y ahora Lola estaba increpándole por pasar tiempo con su amado hermano, eso no olía muy bien…

―Yo no soy dueña de tu accionar, solo puedo manejar el dolor constante de mi alma en este cruel mundo…

― ¿Ehh ok? ―. Dijo Lola al pararse frente a la puerta. ―Nos vemos rarita.

Otra vez esa palabra, esa unión de siete letras eran sumamente odiosas para la Loud gótica. Era definitivo, buscaría la manera de darle el susto de su vida a Lola, tendría que averiguar qué es lo que más teme, quizás sea quedarse sin maquillaje, o estar encerrada en un lugar muy sucio… No quería quedarse a esperar que su hermana menor salga de la habitación de Lincoln, podría llegar a ser doloroso.

Caminó hasta su habitación con monotonía, no estaría mucho tiempo dentro, pues planeaba dar una visita a la tienda esotérica para comprar algunos insumos que serán de ayuda para sus planes. Sin embargo, no esperaba encontrarse a Lynn durmiendo en su cama, se veía algo tierna por la posición de la misma, parecía protegerse del frío, o más bien estar protegiendo algo… Por la ropa que llevaba puesto era fácil deducir que llegaba de su práctica de karate. Eran de sus clases favoritas, muchas veces le contó que es ella la más respetada en todo el dojo o algo así, pero en los últimos días, no parecían darle la misma satisfacción. Era imposible que se esté cansando de practicar tal deporte, el motivo era otro… Y era muy claro al ver que estaba abrazando con tanta pasión mientras dormía.

―No sé si eso es caer muy bajo ―. Dijo mientras observaba más de cerca, a su hermana abrazando la ropa interior de Lincoln. ―. Pero tampoco sé si yo haría eso de estar en tu posición, suspiro…

Se puso su abrigo que estaba sobre su cama-ataúd, aunque esta lucía más como una capa. Antes de salir de su habitación, dio una última mirada a su compañera de cuarto.

―No eres la única que se siente así Lynn ―. Dijo mientras colocaba su mano en la zona de su corazón. ―Pero debo mantener mi ventaja, ojala puedas perdonarme por lo que haré…

Cerró con delicadeza la puerta, evitando emitir algún ruido. Unos sonidos similares a gritos provenían de la habitación de Lincoln, pero no era más del tipo doloroso, quizás Lola este haciéndole algún daño… No interrumpiría en eso, Lola podría ser sumamente peligrosa si te entrometes en sus líos.

La gótica bajo rápidamente al primer piso, evitando ser observada por los demás miembros de su familia, no quería explicar el motivo de sus salidas de la casa, pero realmente no es que les importe a sus hermanas, solamente Lincoln era quien realmente se preocupaba por ella, y sobran las palabras para describir las acciones que lo respaldan Ya en el primer piso, pudo observar a Leni y Lori sentadas en el sofá, viendo lo que parecía ser una novela con tintes mexicanos, y al mismo tiempo, discutiendo por saber a cuál de las dos le quedaría mejor el vestido de la protagonista de la telenovela. No le importo mucho esa situación tan materialista, y se apresuró en salir de la casa.

Las primeras hijas Loud seguían discutiendo por algo tan banal como saber quién luciría mejor con un vestido de falda larga, pero con un revelador escote. Por las propiedades "delanteras", Leni sería tremenda ganadora, pero Lori tenía una "retaguardia" de envidia, la falda luciría muy bien encajada, pues hablamos de un vestido ajustado, sumamente provocativo.

― ¡Te digo que soy la indicada para llevar ese vestido, literalmente soy más agraciada allá atrás que tú!

― ¡Yo también soy agraciada allá atrás! ―. Dijo Leni mientras se tocaba sus senos. ― ¿No ves lo grandes que son?

―Leni… Esos son tus pechos…

― ¡Oh! ¡Es verdad! ¿No crees que son muy grandes? ―. Dijo con total inocencia la menos lista de los Loud.

Lori rodó los ojos, expresando "Ah… demonios" su hermana menor podría ser muy ingenua en algunas ocasiones. No quería seguir discutiendo con ella por un vestido imaginario, se acomodó correctamente para poder seguir viendo la telenovela de la tarde. Entraba en los últimos capítulos, y Lori esperaba un beso entre los dos protagonistas, ambos habían pasado por mucho para poder corresponder a su amor. Y por lo que veía, ese momento tan esperado estaba a punto de pasar.

― ¡Leni mira! ―. Dijo señalando la televisión. ― ¡Mario y María están a punto de besarse!

La Loud de dieciséis años giro su mirada hasta la Televisión, viendo a los dos protagonistas tan cerca de consumar un esperado beso. No comprendía muy bien porque tal novela le gustaba a todo el mundo, era el tema del momento, Leni solo seguía la corriente a su hermana y a sus amigas para no quedar fuera de conversación. Lo cierto era, que esa telenovela ha sido tema polémico desde su concepción creativa, pues trata de dos hermanos gemelos, separados al nacer con distintos caminos, la hermana con una vida llena de lujos, y el hermano con una vida dura en las calles más peligrosas de la ciudad. La polémica venía por la relación prohibida que se manejaba, pues ambos hermanos terminaron conociéndose por azares del destino, enamorándose perdidamente el uno del otro. Y a pesar de descubrir en los últimos episodios la trágica verdad de sus lazos de sangre, no han impedido que influya en la expresión de su amor.

Y ahora el tan ansiado beso entre los protagonistas estaba por ocurrir, habían escapado de la ciudad para empezar una nueva vida alejados de todas las críticas y complicaciones… Como si se tratara de algo tan fácil. Los dos jóvenes adultos estaban tan cerca uno del otro, mientras Lori mordía desenfrenadamente sus uñas, y Leni acercaba su cabeza hacia adelante para ver mejor la escena. Todo el mundo estaba por ver ese momento, pero… La señal del episodio se vio interrumpida por el noticiero de la noche. Esto solo ocurría cuando algo sumamente importante sucedía, quizás una explosión o un mensaje a la nación.

"Lamentamos haber interrumpido su novela de las seis, pero traemos una noticia muy importante para nuestra ciudad. En los últimos minutos ha sido descubierto un hecho sumamente impactante… Una familia entera fue encontrada asesinada de maneras sumamente crueles e impensables, el mismo caso se llevaron sus trabajadores del hogar… Así es, hablamos de una familia adinerada, y no de cualquier familia. Nada más y nada menos se trata de los Labrant, la ostentosa familia dueña de muchas empresas en Royal Woods, ha sido masacrada en su hogar… No se encontraron sobrevivientes, esperen… Tenemos una conexión con Héctor Padilla, nuestro corresponsal en el lugar de los hechos, estamos contigo Héctor.

Estamos con la señorita que hace poco encontró la escena del crimen. Su nombre es Valery Thompson, quien se encuentra sumamente afectada por tal terrible panorama, dinos Valery… ¿Cómo lograste dar con esta terrible situación?

Y-yo… Yo… So-solo estaba visitando a Robert cuando… ¡Ahhh! ¡Los encontré así! ¡Toda esa sangre… yo no puedo creer lo que vi!

Comprendemos señorita Valery, la policía estará investigando más a fondo sobre el responsable de tal despreciable acto. Pues hablamos de cinco personas acuchilladas, dos decapitadas y una desollada de su rostro… No podemos mostrar imágenes para resguardar el pudor de nuestro canal. Estaremos aquí por alguna información nuevo, volvemos contigo Zoey…"

La noticia removió la tranquilidad de las dos hermanas Loud, saber que un asesino estaba suelto por ahí no era nada tranquilizador. Podría tratarse del mismo asesino del centro comercial, pero lo sea o no, su accionar había llegado demasiado lejos. Lori pudo sentir como su hermana menor se aferraba a ella con miedo, podría ser algo tonta, pero eso no le evitaba percibir cuando las cosas no marchaban bien. Comenzó a frotar su cabeza, tratando de darle seguridad, pero hasta ella sabía que eso estaba fuera de sus manos.

―Lori… ¿Crees que pueda pasarle algo a nuestra familia? ―. Preguntó Leni con inocencia.

―No Leni, si todos estamos juntos, nada malo nos pasará, lo prometo.

La Loud amante de los batidos abrazo con felicidad a su hermana mayor, confiando totalmente en sus palabras. Sin embargo, la mayor no estaba segura de cumplir con esa promesa, sus hermanas estaban muy distantes las unas de las otras, y sus padres pasaban cada vez más tiempo fuera de casa… Aunque quiera negarlo, su familia estaba desintegrándose. Eso dejo a Lori reflexionando sobre la situación de su familia, ¿Acaso ella podría hacer algo para solucionarlo?

No pasó mucho para que la novela volviera a transmitirse, la esperada escena ya estaba por suceder, y cuando finalmente sucedió… Lori no pudo disfrutarlo en lo más mínimo, pues su mente no estaba concentrado en ello. Mientras que Leni, observaba como aquellos actores, que presumían ser hermanos se besaban apasionadamente, como si ese beso solucionara sus problemas, o si con ello lograrían cambiar el mundo, la ambientación musical y el fondo de playa daban un ambiente perfecto… Y un cartel sobrepuesto en la escena con la palabra "FIN" se hacía presente, había sido la conclusión de una aventura de cien episodios cargados de una mixtura de situaciones románticas e incomodas para los televidentes. Ambas Loud estaban preocupadas por la situación real en Royal Woods, aunque claro, cada una a su manera.

―0―

EXTRA PART: Cambios…

Se había quedado dormido en el suelo, sobre muchos papeles. El lugar era un desastre, simplemente no puedes dar dos pasos seguidos entre tanto caos… Pero a él poco importa el concepto del orden. Entre ronquidos, un pequeño papel entro en su fosa nasal izquierda, causando que se despertara abruptamente por la obstrucción de la entrada del aire, sí estaba ahogándose. Estornudo lo más fuerte que pudo, expulsando aquel maléfico pedazo de papel. No pasó mucho para que encontrara el interruptor de la bombilla para iluminar tanta oscuridad, descubriendo que el papel solo era uno de muchos que estaban regados por todos lados.

―Rayos… Este lugar es un desastre ―. Dijo al observar su hogar. ―Debo empezar a limpiar siquiera un poco.

Con algo de esfuerzo empezó a acomodar toda la abundante papelería en su piso. A pesar de la tremenda cantidad de basura e utensilios sucios, se las arregló para empezar a devolverle la forma a su casa, había pasado tiempo desde que veía su suelo con claridad, no recordaba el material del cual estaba hecho… Le sorprendía saber que era madera oscura, algo degastada por el tiempo. Con el pasar de los minutos, fue encontrando muchos aparatos, documentos e inclusive figuras de colección pérdidas, ¿Cómo pudo olvidar su Ace Savvy de edición dorada? Sí que era un completo desorganizado… No faltaba mucho para terminar con la limpieza profunda, solo le quedaba algo por limpiar, y eso era el viejo televisor que tenía para su entretenimiento. Ese viejo aparato apenas era utilizado, él no gustaba de consumir la basura que se transmitía en los canales de Royal Woods, por esa razón se había olvidado por completo de esa caja boba. Pero eso no la excluía de una limpieza. Le tomó tiempo, pero le devolvió "vida" a ese gordo aparato. Ya estaba listo por fuera, pero no sabía si funcionaba por dentro… Solo había una manera de averiguarlo.

―Supongo que debo conectarlo… Si funciona podré venderlo por unos dólares, eso estará bien.

Para su sorpresa, aquella televisión funcionaba perfectamente bien. No recuerda bien cuando la compró, quizás ya estaba en la casa cuando él llegó. La estática era evidente, necesitaba una antena para lograr sintonizar los canales, quizás encienda pero posiblemente no funcione óptimamente. Afortunadamente, una antena en buenas condiciones fue uno de sus descubrimientos en su limpieza profunda. No tardó en colocarla sobre la televisión y unir ambos aparatos por un cable.

―Genial, si funciona… Y funciona muy bien.

Empezó a cambiar los canales, descubriendo cuantos tenía a su disposición. No eran muchos ciertamente, pero eran los suficientes para distraer a cualquier anciano cansado de su vida. Empezó a cambiar de canales con más velocidad, como si de hacerlo lograría crear algo interesante entre tanta basura… Eso no parecía la mejor idea.

― ¡Carajo! ¡Esto no está bien! ―. Dijo al ver su terrible error.

Ante el constante movimiento, la manija que servía como único medio para cambiar de canales, termino rompiéndose. Esto era demasiado malo para estar soñando, había restaurado un viejo televisor… Y ahora era "literalmente" inservible. Trato de volver a colocarlo, pero al hacerlo, terminó por romperse aún más. Reparar cosas no era su fuerte, y ahora el destino se lo hacía saber a la mala.

― ¡Demonios! ¡Mi suerte sí que es jodida! ―. Dijo al ver la manija completamente rota y también por el programa que se estaba transmitiendo. ―Esto no puede ponerse peor…

Si hay algo que detesta y con ganas, son las novelas… Y por sobre todo las mexicanas, eran sumamente repetitivas y no tenían algo bueno que sacar salvo lo ya conocido por muchos "Lucha por tu amor", "El amor lo puede todo", "Tarde o temprano terminaremos juntos". Las exageradas actuaciones no lo hacían mejor, las dos personas, que él presume son la pareja protagonista, tenían todo preparado para un apasionado beso en la playa con un fondo de atardecer. Situaciones difíciles de lograr en la vida real. El momento estaba por pasar, pero algo ocurrió…

"Lamentamos haber interrumpido su novela de las seis, pero traemos una noticia muy importante para nuestra ciudad. En los últimos minutos ha sido descubierto un hecho sumamente impactante… Una familia entera fue encontrada asesinada de maneras sumamente crueles e impensables, el mismo caso se llevaron sus trabajadores del hogar… Así es, hablamos de una familia adinerada, y no de cualquier familia. Nada más y nada menos se trata de los Labrant, la ostentosa familia dueña de muchas empresas en Royal Woods, ha sido masacrada en su hogar… No se encontraron sobrevivientes, esperen… Tenemos una conexión con Héctor Padilla, nuestro corresponsal en el lugar de los hechos, estamos contigo Héctor…"

Se quedó totalmente paralizado al escuchar esa noticia. ¿Los Labrant asesinados? No podía ser verdad… Pero la interrupción a la fastidiosa telenovela no fue una broma, la noticia era verdadera y la entrevista a la chica que encontró los cuerpos lo demostraba, su mirada y su comportamiento eran de una persona que vio a la muerte en persona. Su pulso se aceleró completamente, ¿Cómo siquiera es posible esto? ¿Porque Robert Labrant, aquel detestable ser humano que le hizo la vida imposible ahora estaba muerto y de una manera tan perturbadora? Su cabeza empezaba a dolerle, ni siquiera las bebidas alcohólicas más fuertes lo superarían. Los mareos empezaron a hacerse presentes, evidentes síntomas de un posible desmayo, pero debería asegurarse de hablar con alguien si eso llegase a pasar.

―Debo llamarle… Maldición ―. Dijo al tomar su celular y buscar entre sus contactos.

No tardo mucho para encontrar el número al cual necesitaba llamar a toda costa. Presionó el botón táctil y el tono de espera empezó a oírse. Su cuerpo empezaba a traicionarlo, la vista empezaba a nublarse, algo estaba sucediéndole y no sabía exactamente que es.

― ¡Contesta maldita sea!

El tono de espera siguió sonando, hasta que…

― ¿¡Quien hace uso de las ondas de radiofrecuencia para comunicarse conmigo ¡?

―Lisa… ¡Soy yo! ¡Debes venir a mi casa! Algo… ha ocurrido. No tengo tiempo para detalles, e-estoy… estoy por desmayarme, debes venir a mi casa… Por favor… ―. Dijo eso último, cayendo al suelo con dificultad, mientras su ojos empezaban a cerrarse.

― ¡Linc…! ¡Digo Lexter! ¡Espera voy para allá! ¡Por favor resiste!

La llamada se cortó desde el otro lado de la llamada. La pequeña genio emprendía un apresurado viaje, para encontrar a quien se convirtió en su amigo en solo tres días. Su llamada fue sumamente alarmante, no podía permitir perderlo. No después de haber descubierto su procedencia.


¿Que comprará Lucy? ¿Que está haciendo Lola en el cuarto de Lincoln? ¿Donde está Luan? ¿Lisa llegará a tiempo? Eso y más lo descubrirán el el siguiente capítulo de "Una historia de The Loud House: Secretos y hermanas".

Ahora sí las aclaraciones. Pues el capitulo en sí es una aclaración de muchas cosas que se plantearon en todo el fanfic. Sin embargo, como dije y repito, aún tengo un haz bajo la manga, y estoy seguro que le gustará a todos.

Nota rápida. Quizás muchos se pregunten porque no soy tan activo en esta pagina. Pues la respuesta es que soy mucho más activo en un grupo de The Loud House de Facebook del cual soy un feliz administrador, estoy hablando de : "The Loud House: Sociedad Louder" Únanse al grupo, pues podremos dialogar, compartir y debatir sobre diversos temas y claro, doy aviso sobre mis historias.

Nota rápida 2. Tengo un proyecto de fanfic que publicaré dentro de poco, sin embargo, como veo que los proyectos de "Maestro Jedi" tales como "Caja de sugerencias" o "Baúl de secretos" tienen mucho éxito, planteo publicarlo y que ustedes mis lectores lo continúen ¿Como así? El primer capítulo lo publicaré yo, pero los siguientes podrán crearlos ustedes y continuar con la historia. De preferencia deberán enviármelo a mi fanpage en Facebook. Cuando lo publiqué, estableceré mejor los detalles.

Espero haberlos entretenido, por el momento, eso es todo lo que tengo por ofrecer, nos leeremos en la próxima mis queridos lectores!

PD: Lo siguiente a subir será el capítulo III de "Una historia de The Loud House : Futuro perdido" El cual subiré a mediados del mes de septiembre... Ahora sí, eso es todo CHAOOO!