CAPITULO 13
Jacob corría como un niño pequeño en navidad probando su regalos, aunque más bien el admiraba la casa.
Hacia menos de una hora que llegamos a Isla Esme, un regalo de Carlisle a nuestra madre. Todo un detalle romántico que disfrutábamos todos algunas veces y en el que por fin podría tener un momento de paz con Jacob.
- ¿Te gusta?- pregunte al ver que paraba en el salón donde yo me encontraba.
- Dios Eddy me encanta, y la tranquilidad que se respira es toda una delicia.
- Sabia que te gustaría la idea- respondí dichoso- ven anda siéntate a mi lado.
Jacob hizo lo que le pedí por una vez en su vida sin rechistar y se sentó junto a mi.
Entrelace nuestros dedos controlando mi fuerza para no romperle alguno sin querer y fastidiar el plan que tenía para hoy e la noche.
- El lugar es hermoso, me tienes que enseñar toda la Isla.
-Ya mañana, hoy es muy tarde y es casi la hora de cenar.
- ¿Para que cenar teniendo tantas cosas que hacer y tan poco tiempo?
- Podemos estar todo el tiempo que queramos en este lugar, como si quieres quedarte hasta después del fin del mundo.
En momentos como ese, Jacob parecía más bien el adolescente que era en vez del adulto que aparentaba ser ante la mirada de los demás. Me encantaba su impaciencia y era tan dulce cuando la demostraba.
Mi lobo no dejaba de mirar a todas partes y a mí por supuesto, pero lo entendía, era tanta la información que quería coger del entorno que le abrumaba.
- Tengo hambre- hablo al fin después de un rato en silencio deleitándome con su belleza exótica.
- Preparare algo de comer, tu ve eligiendo una película que poner.
Jacob acepto y se puso a buscar algún titulo que le gustara entre los cientos de DVD que teníamos en las estanterías cerca de la tv.
Menos mal que mande que prepararan algo para mi lobo después de terminar la limpieza del lugar por que no me veía con ganas de preparar un mundano plato que acabaría en cualquier lugar menos en la boca de Jacob si él decía si a mi propuesta.
Simplemente cogí la comida envasada y la puse en algo que se llamaba microondas.
El lobo tarareaba algo que reconocí enseguida como la nana que hace poco compuse para él, desde luego tenia un buen oído musical y aprendía rápido. Su voz ahoga el chisporroteo de la comida haciéndose y me embelesaba. Cuando la comida estuvo lista se la lleve con agua, y unas pocas de cosas más a la mesa pequeña frente al sofá y lo prepare todo. Dejando también una cajita pequeña justo a un lado.
Al darse la vuelta su vista fue a parar como no a la caja.
- ¿Qué es eso?- pregunto desconfiado.
- Un regalo.
Movido por su curiosidad cogió la caja y la abrió rebelando una alianza de plateada que había mandado hacer de un material resistente a los golpes.
- ¿Qué significa este regalo?
- No te lo he pedido oficialmente pero ¿Quieres ser mi novio Jacob?
- Yo pensaba que ya éramos novios.
- ¿En serio lobo? ¿Has podido llegar a esa conclusión solo por dejarte dormir en mi cama?
- Por supuesto, por esa razón y por tener ciertos privilegios.
- De verdad no se como te has podio imprimar de mi y yo enamorarme de ti, eres un idiota.
La cosa no llego a más porque él lo detuvo, poniéndose la alianza en el dedo incorrecto. Divertido por este echo en acerque a él, cogí su mano y puse la alianza bien. Ese simple acto nos llevo a besarnos apasionadamente.
Sus labios ardían bajo los míos de tal forma que creí que me derretiría en cualquier momento. Las manos buscaban recorrer cada parte de mi anatomía y solo se lo impedía la tela de mi ropa que pronto desapareció siendo destrozada. Al querer quitarle la camiseta paramos inquietos esperando escuchar alguna interrupción y comprendiendo que nada de eso sucedería por que estábamos completamente solos. Así que nos trasladamos a una de las habitaciones para seguir a lo nuestro.
Al entrar Jacob me empujo sobre la cama y se arrodillo ante mí, sus ojos ardían con lujuria al igual que su piel. El paso a desabrocharme los pantalones para quitármelos cuando yo le pare con la mano.
- ¿Estas seguro de esto?
No hizo falta ninguna palabra, solo un leve asentimiento para dejarle continuar con lo que ambos queríamos.
Jacob me quito hábilmente los pantalones dejándome completamente desnudo a excepción del bóxer que aun llevaba puesto, pero que nada ocultaban ya, de mi prominente erección.
- Por lo que veo estas muy bien dotado- murmuro Jacob mordisqueándome el lóbulo al tiempo que masajeaba aquella zona tan delicada.
- Lobo por favor no me tortures- rogué gimiendo.
El de pronto paro sin más y se quito la camiseta para después subirse encima de mí en la cama de sabanas blancas.
Sonreí seductoramente hipnotizándome con los ojos. El Jacob que tenía encima mía no era el mismo de siempre, si no más bien todo un hombre adulto que conocía las consecuencias de lo que íbamos a hacer a continuación y que parecía muy experimentado.
- Deberíamos quitarte esta cosa que nos entorpece tanto- dijo arrancándome la ultima prenda que me quedaba.
Aquella mirada caliente me enloquecía y lo que hizo a continuación me dejo sin aliento. Cogió mi miembro con una mano y empezó a masturbarme con movimientos lentos y precisos. Lo único que podía hacer yo era gemir disfrutando de la sensación de sus manos calientes sobre mi fría piel de mármol.
- Por favor Jacob- gemí antes de capturar de nuevo sus labios.
Pero el siguió, aumentando la velocidad y los movimientos hasta que llegue al orgasmo, cayendo rendido sobre la almohada.
- Dios Jacob- dije sin respiración.
- Lo se, y la noche aun es joven.
Por supuesto que la noche era aun joven pero ya era hora de coger las riendas de la situación, así que gire en un movimiento fluido dejando a Jacob debajo y le bese.
- Mmnn… ¿Solo piensas besarme?
Pobre lobito mio, no sabia la que se le venia encima.
Le guiñe un ojo y mordí mi labio, le deseaba demasiado y me dolía. Necesitaba hacerlo con él en ese instante y así comencé, arrancando sus pantalones bruscamente liberando su erección. Por supuesto el no llevaba nada más.
Su pene listo para mí y como hizo conmigo coloque ambas manos sobre aquella zona y lo masturbe. Jacob se estremeció debajo de mí absorbiendo cada sacudida de placer. Para su disgusto para alargando la mano hacia el cajón de la mesita de noche donde guardaba un bote de lubricante.
- Para ser virgen conoces muy bien lo que debes saber- susurro observándome como abría el bote.
- No soy tan inocente en este tema como Emmett y Leah piensan- respondí echando un poco del lubricante en los dedos- Estamos en la era del desnudo Jacob y todos los adolescentes saben sobre esto.
Sin más palabras unte la masa en su ano prieto haciéndole temblar por el frio de mis dedos.
- Lo siento- me disculpe.
- No pasa nada, sigue.
Por supuesto que iba a seguir y mientras con una mano le preparaba para mí con la otra trabajaba sobre su pene llevándole al orgasmo, pronto comenzó a embestir sobre mi mano y su respiración se volvió más fuerte e irregular. Sentí como sus testículos se encogían preparándose para el orgasmo.
Sus uñas se clavaron en mi espalda y no dejando de gritar mi nombre hasta que finalmente se vino en mi mano.
- Joder Edward, ¿Estas seguro que eres virgen?
Muchas gracias a todos los que leen y esperan que escriba.
Esta vez subi dos cap seguidos para vuestro disfrute, espero haber escrito bien el lemon.
Dejad reviews si os gusto, o si no.
