¡Hola!

Este capítulo es muy importante para mi, la canción que voy a poner es aquella que me ha ayudado en muchos momentos y en el fic significa mucho.

Espero que la escuchéis si no la conocéis:

www. youtube. com/ watch?v=vLRPKE-LtMg

(Quitar espacios) Sino os sale es: "Who you are" Jessie J.


Capítulo 13

El resto del fin de semana pasó demasiado rápido, como un pequeño sueño. Hable con Angie un par de veces y me dijo que vendría a Londres la siguiente semana. No podía esperar a contárselo todo. Había tanto que contar. Solo le había contado todo lo relacionado con la música y eso ya había generado una retahíla de gritos por el teléfono.

Con Mark. Perfecto. Habían sido dos días, en los cuales no nos habíamos separado, habíamos visto películas en el sofá, habíamos cenado en pequeños bares, todo había sido como siempre pero con ese algo que antes estaba ausente u oculto.

El lunes por la mañana estuve pendiente del móvil, toda la mañana. Los chicos se habían ido temprano a la universidad y yo me había quedado sentada en el sofá, guitarra en mano y libreta en las rodillas. Componiendo, retocando, mirando. No sabía por dónde empezar, no sabía que buscaba Danny, que era lo que me exigiría o si me daría vía libre. Nada, no sabía nada.

Pasadas las 11 de la mañana mi teléfono empezó a sonar y me puse nerviosa, aunque solo fuera una llamada, era la llamada.

- ¿Si? – contesté moviendo la mano por la guitarra.

- Kate. Buenos días – contestó un Danny muy animado.

- Buenos días…

- ¿Preparada? – preguntó

- ¿Preparada para qué?

- Estoy debajo de tú casa – contestó con una carcajada.

Me levanté corriendo de sillón y me asome por la ventana. Cierto, ahí estaba, en el portal, móvil en mano, llaves del coche en la otra. Solté una carcajada al ver como un par de chicas murmuraban a su paso, mirándole sin parar.

- Creo que si no quieres que miles de chicas lleguen corriendo debería abrirte la puerta – dije todavía asomada por la ventana.

- Te lo agradecería – contestó levantando la cabeza y mirando a las ventanas.

Hice un pequeño saludo con la mano y con el teléfono todavía pegado al oído abrí la puerta del portal.

- ¿Te he despertado? – preguntó mientras escuchaba de fondo el sonido de la puerta cerrándose.

- No, estaba sentada en el sofá – contesté.

Era un poco absurdo que siguiéramos hablando por el móvil cuando él estaba subiendo las escaleras.

- Siento no haber llamado antes, he estado con los chicos y he pasado directamente a buscarte – dijo mientras escuchaba sus pasos por la escalera.

- No pasa nada, llevo toda la mañana preparada para salir – dije sonriendo.

- Ahora que me doy cuenta ¿Qué piso es?

- El 3º, tú sigue subiendo – contesté riéndome muy alto.

- He escuchado tu risa en estéreo – murmuró Danny subiendo el último tramo de escaleras.

- ¿Por qué seguimos hablando por teléfono? – pregunté ya con él en frente de mí.

- No lo se, es divertido – contestó por el teléfono aún estando cara a cara.

Solté otra pequeña carcajada y colgué el teléfono mientras le invitaba a pasar.

- Bonita casa – murmuro

- Práctica, diría yo – contesté apartando la guitarra del sofá. – Voy a ponerme algo en los pies y ya estoy lista.

- De acuerdo, tranquila, no hay prisa. Mi casa va a estar en el mismo lugar – contestó sentándose en el sofá y cogiendo mi guitarra.

Entre en la habitación y empecé a buscar mis zapatillas por todas partes, como siempre un estaba debajo de la cama, mientras la otra reposaba debajo de la mesa.

- ¿Debo llevarme mis canciones? – pregunté asomando la cabeza por la puerta.

- Lo que quieras, no estaría mal – murmuró mientras seguía deslizando las manos por las cuerdas de la guitarra.

- Pero no te creas que hay aquí canciones nº 1 – grité mientras buscaba la chaqueta.

- Nadie tiene canciones nº 1 de la noche a la mañana, tiempo al tiempo – dijo Danny elevando la voz por encima del sonido de la guitarra.

Salimos de casa, yo con la libreta en el bolso y Danny jugando con las llaves del coche.

- He invitado a los chicos esta tarde a casa, quieren conocerte – dijo abriendo el coche y yo me quedé paralizada con la mano sujetando la puerta.

- ¿Los chicos son Los Chicos? – pregunté

- Si a los chicos te refieres a esos tres con los que comparto grupo, si, entonces si – dijo soltando una pequeña carcajada.

- ¿Por qué quieren conocerme?

- Bueno, porque voy a producir tu disco y ellos son mi familia, necesitan meter la nariz en mis asuntos – contestó haciendo un gesto con la mano para que entrara en el coche.

- Pero…No se que decir – susurre.

- No creo que haya nada que decir, no son un jurado, simplemente quieren conocerte no que les hagas un concierto privado – dijo arrancando el coche.

El resto del trayecto transcurrió con una conversación absurda, de esas que tienes con los vecinos en el ascensor. Yo seguía pensando en lo que me había dicho. Yo era fan de McFly, aunque puede que no fuera una fan de los pies a la cabeza, pero si que les había escuchado y había veces que me olvidaba de quien era Danny Jones, simplemente era un amigo, pero ahora, me había puesto nerviosa y sin ni siquiera saber porque.

Llegamos a su casa y como la última vez un par de perros llenos de energía me atacaron cariñosamente, demasiado. Me agache a tocarlos y cuando quise darme cuenta me encontraba en la misma posición que la vez anterior. Otra vez Danny les llamo y pude escapar de sus babas.

- Espero que todos los recibimientos no sean de este tipo – susurre riendo

- Creo que sí, deberías empezar a imponerte o cualquier día te encontrare sepultada por ellos – contestó Danny indicándome con la mano el camino al estudio.

Bajamos las escaleras y entré de nuevo en el que iba a ser mi templo durante el tiempo que durara este sueño.

- ¿Quieres algo de beber? – preguntó desde la puerta.

- No, tranquilo.

No sabía que hacer, donde colocarme, como empezar. No tenía ni idea de lo debía hacer y eso me ponía nerviosa.

- ¿Qué vamos a hacer? – pregunté dudosa.

- Pues empezar – contestó con una sonrisa.

- ¿Empezar con qué Danny?

- A grabarte, probar tu voz, mirar tus registros, probarlo todo – contestó colocándose delante de la mesa de mezclas y empezando a tocar miles de botones.

- De acuerdo, entonces ¿Qué hago? – pregunté sin saber ni donde colocarme.

Danny empezó a reír sin parar, como si hubiera contado el mejor chiste de la historia y levante una ceja, confusa y un poco molesta.

- Lo siento – murmuró entre carcajadas.

- Ya lo veo – susurre haciendo un mohín.

- Es que esto me trae muchos recuerdos – susurro frotándose los ojos – Mira, coge una guitarra, afínala si quieres, toca, canta y ya lo habrás hecho todo.

- ¿Y que canto? – pregunté casi gritando.

- Lo que quieras Kate, si puede busca una canción que tenga varios registros de voz para poder ampliar más la grabación y así te ahorras cantar 5 canciones más.

- Una canción con registros, altos y bajos, es difícil ¿sabes? ¿Por qué no me dices una y la cantó? – pregunté acercándome a su posición.

- De acuerdo, pensemos. Primero quiero que cantes una canción cantada por una mujer, donde podamos controlar el registro de voz antes de empezar. ¿Te atreves a cantar a capella?

- Lo puedo intentar, si me das el tono creo que puedo – susurre cada vez mas nerviosa.

- Perfecto, perfecto – murmuro tocando más y más botones - ¿Qué te parece Pink? ¿Te sabes alguna?

- Si, conozco unas cuantas de Pink. ¿Sober por ejemplo?

- Sober…Espera que no se cual es – murmuro y cuando me di cuanta la voz de Pink inundo la habitación – Perfecta. Pues cuando quieras.

Conocía perfectamente la canción, entera, creo que podría tocarla hasta con la guitarra, ¿pero cantarla a capella y delante de Danny? No, creo que de eso no era capaz.

- Colócate donde el micrófono y cuando me digas te doy el tono – murmuro Danny.

Ni siquiera se giró a mirarme, si lo hubiera hecho habría visto a una chica de 20 años llena de miedos e inseguridades, no a Kate.

- ¿Preparada? Uno, dos y tres.

Danny dio el tono y yo me quede parada en el sitio mirándole fijamente sin ser capaz de articular voz alguna, era imposible, nada salía de mi garganta y estaba segura de que si algún sonido hubiera salido, no habría sido para nada mi voz.

- ¿Kate? – preguntó Danny parando la grabación.

Yo seguía estática en el sitio. Si esto me pasaba en un pequeño estudio con solo una persona delante, no me quería imaginar que pasaría cuando estuviera ante un grupo grande de gente.

- ¿Kate? ¿Qué pasa? – preguntó levantándose de la silla y acercándose a mí.

- No puedo…no puedo – murmure

- Tranquila, ¿vale? – susurro colocando una mano en mi hombro.

- No voy a ser capaz, no puedo cantar, no puedo – volví a murmurar mirándolo a los ojos.

No se si vio mi miedo, no se si me comprendió, no se que pudo ver, pero cuando me di cuenta estaba enterrada en sus brazos que acariciaban lentamente mi espalda intentando calmar mi ataque de pánico. Las lágrimas empezaron a aflorar de mis ojos mojando su camiseta y me permití el lujo de abrazarle. Hundí mi cabeza en sus hombros y descargué toda mi frustración en forma de saladas lágrimas.

Escuchaba como palabras tranquilizadoras salían de la boca de Danny, notaba su aliento en mi oído, notaba sus brazos protegiéndome y poco a poco los temblores se fueron calmando, las lagrimas fueron cesando y me separe un poco de él, ocultando mi rostro. Avergonzada por el espectáculo que acababa de dar.

- Kate – susurro Danny detrás de mí.

No me di la vuelta, solo quería ocultarme, que la tierra me tragase y se llevase con ella todos estos sentimientos.

- Kate – murmuro Danny más cerca de mí, me giro suavemente, clavando sus ojos en los míos, pasando su mano por mi mejilla, borrando todo rastro de aquel repentino llanto. – Escúchame. No te avergüences nunca de sentir miedo, porque eso es lo que te hace humana. Todos tenemos miedo. Yo tenía pánico cuando cantaba en público, siempre pensaba que me olvidaría de todos los acordes, que mi voz no saldría. Todos, repito, todos pasamos por esto, por lo que queda prohibido avergonzarse. Ven, acompáñame.

Me tendió la mano y la agarre con fuerza. Subimos las escaleras despacio, no sabía a donde me llevaba o que pretendía, pero me deje guiar, porque confiaba en él. Salimos al jardín. Era impresionante, no por lo grande, si no por lo que había en él. Al fondo, escondido debajo de un sauce había un columpio que colgaba de sus ramas. Un columpio. Sonreí inconscientemente.

- Quiero que hagas una cosa, sube al columpio, cierra los ojos y deja salir todo – susurro en mi odio.

Me gire todavía con una sonrisa en mis labios, asentí tímidamente con la cabeza y eche a correr hacía el columpio como una niña pequeña. Me senté y comencé a moverme, cogiendo cada vez más altura, viendo como las ramas del árbol cada vez se acercaban más a mi, como Danny era cada vez mas pequeño, como el cielo cada vez estaba más y más cerca. Entonces una canción vino a mi cabeza, una canción que en esos momentos se me antojaba perfecta y sin pensarlo cerré los ojos y comencé a cantar alto, muy alto.

I stare at my reflection in the mirror
why am I doing this to myself?
Losing my mind on a tiny error
I nearly left the real me on the shelf
"No, no, no, no"

Esa canción siempre me ayudaba, cuando tenía un mal día siempre la escuchaba, porque decía justamente lo que necesitaba oír. Apreté más fuerte mis párpados y deje que la voz saliera. Sabía que era un tono al que yo no llegaba, era demasiado para mí pero no por ello dejaba de cantarla, porque querer es poder.

Don't lose who you are, in the blur of the stars!
Seeing is deceiving, dreaming is believing,
It's okay not to be okay
Sometimes it's hard, to follow your heart
Tears don't mean you're losing, everybody's bruising,
Just be true to who you are!

Ese párrafo decía tanto en tan poco. "Las lágrimas no significan una derrota, todo el mundo tiene moratones. Solo se fiel a lo que eres" Esa frase, era mi frase.

Acabe la canción y con ella frene el columpio, realmente me sentía con fuerza, renovada completamente, sentía que podía, que lo conseguiría aunque costase sudor y lágrimas, pero no iba a dejar de pelear. Me levante del columpio y vi como Danny tenía el móvil en la mano. En ese momento mi voz comenzó a salir de él y la sonrisa de Danny se amplió. Me había grabado. Cantando encima de un columpio.

Me acerqué a él y mire por encima de su hombro el video. Era impresionante. Casi no podía reconocer la fuerza de mi voz, los tonos a los que había llegado. Nunca en mi vida había conseguido que mis cuerdas vocales llegaran a esos tonos y Jassie J tenía una voz impresionante que siempre se me había antojado imposible.

- Increíble Kate – susurró Danny dándose la vuelta y mirándome a los ojos, mientras mi voz continuaba sonando.

- ¿Cómo lo he conseguido? – murmure sin llegar a creérmelo.

- Porque te has liberado, no había presiones, solo eras tú cantando lo que querías y como querías. Porque esa fue la Kate que vi en Manchester y la que quiero ver todos los días.

Sus palabras llegaron muy dentro, demasiado y note como las lágrimas volvían a mis ojos, pero esta vez eran diferentes. Danny guardo el teléfono en su bolsillo y abrió sus brazos, sin pensarlo me refugie en ellos, con las saladas gotas corriendo por mis mejillas y muriendo en la sonrisa que cruzaba mi cara. Note como Danny acercaba sus labios a mi oído…

- Eres increíble Kate, créetelo de una vez por todas.


¿Comentarios?