Ultimo capitulo! Mis queridos lectores , como dige esta historia no es mía sino que pertenece a Van Draanen del libro Flipped un libro que disfrute adaptando para este fandom por que como dije esta historia grita Gruvia donde quiera que la vean , les comento que el libro tiene película ,se las recomiendo ampliamente :3

Amiga espero la historia te haiga gustado ¡!

Sin mas me despido y les deseo una bonita semana!

Capitulo 13 .Los chicos cesta.

El lunes antes de la cena de los Fullbuster, Meredy me siguió en la escuela y forzó que Gray Fullbuster volviera a mi mente. —¡Juvia! Whoa, chica, ¡espera! ¿Cómo estás?

—Estoy bien, Meredy, ¿y tú?

—No, en serio—susurró—, ¿estás bien? —Cambió su mochila de hombro y miró sobre ellos. —Estuve pensando, ya sabes, que eso fue muy frío por parte de Gray . Especialmente desde que tienes una debilidad por él.

— ¿Quién te dijo eso?

—Como si no tuviera ojos. Vamos, chica. Es un hecho. Eso es lo que me preocupa. ¿Estás bien de verdad?

—Sí, lo estoy. Pero gracias por pensar en mí —La miré y dije—: Y, ¿Meredy? Ya no es un hecho.

Ella rió—. ¿Cuánto tiempo durará esta dieta?

—No es una dieta, yo sólo, uhm, perdí el gusto por él. Me miró escéptica. —Uh-huh.

—Bueno, lo hice. Pero gracias por, ya sabes, preocuparte.

A lo largo del primer periodo aún me sentía fuerte, bien, y segura, pero luego la Srta. Babba sama terminó la lección unos quince minutos más temprano y dijo—: Quiten todo de sus escritorios excepto un lápiz o un bolígrafo.

— ¿Qué?—Todos lloraron, y créanme, yo no era diferente. ¡No estaba preparada para un examen!

— ¡Todo!—dijo— Vamos, están perdiendo tiempo valioso. El salón se llenó de quejas y sonidos de carpetas removiéndose, y cuando todos hubimos cumplido con su pedido, ella cogió un montón de brillantes papeles amarillos de su escritorio, abanicándolos con una sonrisa malvada. — ¡Es tiempo de votar por los chicos cesta!

Una ola de alivio barrió la habitación. — ¿Chicos cesta? ¿Quiere decir que no es un examen?

Ella marcó a través del montón, contando las papeletas mientras hablaba.

—Es como un examen en el que no los quiero confiriendo unos con otros. También es como un examen en el que tienen un tiempo determinado. —Golpeó un conjunto de papeletas en el primer escritorio de la primera fila, luego fue a la segunda fila. —Colectaré las papeletas de ustedes individualmente cuando la campana suene, y voy a inspeccionar que hayan cumplido con las instrucciones. —Se escabulló a la tercera fila. —Escojan cinco, y sólo cinco, chicos de la lista. No coloquen sus nombres, y no discutan sus votos con el compañero de al lado. —Estaba en la cuarta fila ahora, hablando rápido y más rápido. —Cuando hayan hecho sus elecciones, simplemente volteen su hoja. —Golpeó lo que quedaba en el último escritorio. —No, repito, ¡no doblen sus papeletas!

Jet levantó su mano y espetó—: ¿Por qué los chicos tienen que votar? Es ridículo tener el voto de los chicos.

—Jeeet…—Srta. Babba sama le advirtió.

— ¡Sinceramente! ¿Qué se supone que debemos hacer? ¿Votar por nuestros amigos o enemigos?

Un montón de gente se rió por lo bajo y la Srta Babba sama frunció el entrecejo amenazadoramente, pero él tenía un punto. Veinte de los chicos de octavo grado tendrán que empacar un picnic de almuerzo para dos y ser adjudicado a la mejor postora.

—Ser un chico cesta es un honor…—La Srta Babba sama empezó, pero fue interrumpida por Jet.

— ¡Es una broma!—dijo— ¡Es embarazoso! ¿Quién querría ser un chico cesta?

Todos los chicos a su alrededor murmuraron—: No yo. —Pero la Srta Babba sama aclaró su garganta y dijo—: ¡Deberían querer ser uno! Es una tradición que ha ayudado a la escuela desde que fue fundada. Ha habido generación tras generación de chicos cesta ayudando a este campus a ser lo que es hoy. Es por lo que tenemos arriates, es por lo que tenemos árboles de sombra y una arboleada de árboles de manzana. Visiten otras secundarias algún día y se darán cuenta del pequeño oasis que nuestro campus en realidad es.

—Todo esto del sudor y sangre de los chicos cesta—Jet refunfuñó.

La Srta Babba sama suspiró—. Jet, algún día cuando tus hijos estudien aquí, entenderás. Por ahora, por favor, sólo voten por cualquiera que piensen que logrará una apuesta alta. Y clase—añadió—, sólo les quedan nueve minutos.

La habitación se silenció, y mientras leía la lista de alrededor ciento cincuenta chicos de octavo grado, me di cuenta de que para mí, siempre ha habido un solo chico. Para mí, siempre ha sido Gray .

No me permití ser sentimental. Él me gustó por todas las razones equivocadas, y yo ciertamente no iba a votar por él ahora. Pero no sabía por quién más votar. Miré a la Srta Babba sama, que estaba mirando con ojos de águila a la clase entre sus vistas al reloj. ¿Qué si no elegía a nadie? ¿Qué si volteaba la hoja en blanco?

Ella me castigaría, eso es lo que pasaría. Así que con dos minutos faltantes, coloqué puntos al lado de los chicos que no eran memos o payasos, pero que eran simplemente agradables. Entre eso, habían diez nombres marcados con puntos, y de esos rellené cinco: Toby, Yuka , Snake y Lyon . Ellos no ganarían los chicos cestas, pero entonces yo no iba a subastar, así que en realidad no importaba. Cuando sonó la campana volteé mi papeleta y me olvidé de la subasta.

Hasta la hora del almuerzo el día siguiente, eso fue todo. Meredy me detuvo en mi camino hacia la biblioteca y me arrastró a su mesa en su lugar. — ¿Has visto la lista?—me preguntó.

— ¿Qué lista?

— ¡La de los chicos cesta! —Deslizó una copia con veinte nombres garabateados y miró alrededor. — ¡Tu plato principal está allí!

De quinto lugar en el tope, ahí estaba—Gray Fullbuster. Debí haberlo esperado, sin embargo, esta terrible oleada de posesividad me golpeó. ¿Quién votó por él? ¡De ciento cincuenta nombres debió haber tenido un montón de votos! Poco a poco me imaginé una multitud de chicas ondulando un montón de efectivo frente a la cara de la subastadora, suplicando tener un almuerzo con él.

Le devolví la lista a Meredy y dije—: ¡Él no es mi plato principal! Y para reforzar mi punto, ni siquiera voté por él.

— ¡Ooooh, niña! ¡Te estás apegando a tu dieta!

—No es una dieta, Meredy. Lo…Lo he olvidado, ¿vale?

—Me alegro de escuchar eso, porque hay rumores sobre que la promiscua Erza está ya planteando su derecho sobre él.

— ¿Erza? ¿Erza Scarlet? —Podía sentir mis mejillas sonrojándose.

—Exacto—Meredy ondeó su lista en el aire, llamando—. ¡Liz!

¡Macy! ¡Por aquí! ¡Tengo la lista!

Las amigas de Meredy se tropezaron entre ellas al venir hacia ella, luego escudriñaron el papel como si fuera un mapa del tesoro. Macy lloró—: ¡Tobi está en ella! Él es tan lindo. ¡Le voy a él por diez dólares, así de fácil!

— ¡Y Snake está, también! —chilló Liz—¡Ese chico es…—se estremeció y soltó una risilla—majísimo!

El labio superior de Macy se curvó un poco y dijo—: ¿Lyon Vastian? ¿Cómo llegó a estar en la lista?

Por un momento, no podía creerle a mis oídos. Arrebaté el papel fuera de las manos de Macy. — ¿Estás segura?

—Justo allí—dijo, señalando su nombre—, ¿quién crees que haya votado por él?

—Las chicas calladas, supongo—dijo Meredy—. Yo estoy más interesada en Yuka Suzuki ¿Tengo competencia?

Macy rió— ¡Si tú estás dentro, yo estoy fuera!

—Igual yo—dijo Liz.

— ¿Qué hay sobre ti, Juvia? —preguntó Meredy— ¿Traerás dinero el viernes?

— ¡No!

—Te perderías la segunda mitad de clases…

— ¡No! ¡No voy a pujar por nadie!

Ellas rieron. —Bien por ti.

Esa tarde pedaleé a casa desde la escuela pensando en Gray y toda la subasta de los chicos cesta. Sentí que estaba cambiando de opinión sobre Gray . ¿Pero por qué debería importarme que Erza gustara de él? ¡Ni siquiera debería estar pensando en él!

Cuando no estaba pensando en Gray , me preocupaba por el pobre Lyon . Era callado, y me apenaba por él, teniendo que agarrar una cesta y ser subastado en frente de todo el cuerpo estudiantil. ¿Qué le hice?

Mientras rebotaba en mi camino de entrada, los chicos cesta rebotaron fuera de mi mente. ¿Qué era eso verde empujando a través de la suciedad? ¡Sí! ¡Sí, lo era! Tiré la bicicleta y me agaché en mis manos y rodillas. ¡Eran tan delgados, tan pequeños, tan separados! Apenas y hacían una pequeña diferencia en la vastedad de la oscura suciedad, pero ahí estaban. Empujando su camino a través del sol de la í dentro de la casa, llamando—: ¡Mamá! ¡Mamá, hay césped!

— ¿De verdad?—Emergió del baño con guantes de limpieza y un balde. —Me estaba preguntando si algún día brotarían.

— ¡Bueno, lo han hecho! ¡Ven, ven a ver!

No estaba tan sorprendida al principio. Pero después de que la hice colocarse en manos y rodillas para ver de verdad, sonrió y dijo—: Son tan delicados…

—Pareciera que estuvieran bostezando, ¿cierto?

Ella ladeó la cabeza y vio un poco más cerca. — ¿Bostezando?

—Bueno, más como estirándose, supongo. Como si estuvieran sentados en su pequeña cama de suciedad, estirando sus brazos altísimo, diciendo ―¡Buenos días, mundo!‖

Ella rió y dijo—: ¡Sí, lo hacen!

Me levanté y desenrollé la manguera. —Creo que necesitan una ducha para levantarse, ¿no lo creen?

Mamá estuvo de acuerdo y me dejó cantando y rociando. Y estaba completamente perdida en la alegría de mis pequeñas hojas verdes de nueva vida cuando escuché el bus escolar retumbar en la parada en la Calle Collier.

Gray . Su nombre se disparó en mi cerebro, y con él un pánico que parecía no poder controlar. Antes de que pudiera detenerme, tiré la manguera y corrí al interior.

Me encerré en mi habitación y traté de hacer mi tarea. ¿Dónde estaba mi paz? ¿Dónde estaba mi determinación? ¿Dónde estaba mi cordura? ¿Me habrán dejado sólo porque Erza estaba tras Gray ? ¿Era sólo una rivalidad haciéndome sentir así? Tenía que superar a Erza y a Gray . Merecían estar juntos—¡los dejaría estar juntos!

Pero en mi corazón sabía que justo como el nuevo césped, no era suficientemente fuerte aún para ser pisada. Y hasta que lo fuera, sólo había una solución: Tenía que mantenerme alejada de él, tenía que sacarlo de mi vida.

Así que cerré mis oídos a las noticias de los chicos cesta y me mantuve al margen de Gray . Y cuando me lo encontraba, simplemente le decía ―hola‖ como si fuera alguien que apenas conocía.

¡Estaba funcionando, también! Día a día estaba creciendo más fuerte. ¿A quién le importaba la subasta o los chicos cesta? ¡A mí no!

El viernes me levanté temprano, recogí los pocos huevos que había en el gallinero, rocié el jardín, que en estos momentos estaba definitivamente verde, comí el desayuno y me preparé para la escuela.

Pero mientras pasaba un cepillo por mi cabello, no pude evitar pensar en Erza Scarlet. Era el día de la subasta. Ella probablemente estaba despierta desde las cinco, arreglando su cabello en un imposible tocado ondulado.

¿Y qué? Me dije a mí misma. ¿Y qué? Pero mientras me colocaba mi cazadora, miré el dinero y dudé. Qué si…

¡No! ¡No, no, no!

Corrí al garaje, tomé la bicicleta y me empujé por el camino de entrada. Y mientras estaba en la calle y en mi camino, la Sra. Miraje voló directo en mi camino.

— ¡Juvia!—llamó, moviendo su mano en el aire—Aquí, querida. Toma esto. Siento haber tardado tanto en entregártelo.

Siempre te pierdo por las mañanas. Ni siquiera sabía cuánto me debía. En ese momento no me importó. Lo único que sabía es que el billete en el tope era de diez, y estaba infundiendo terror en mi corazón. —Sra. Miraje, por favor. Yo…Yo no quiero esto. No me tiene que pagar.

— ¡Tonterías, pequeña! Por supuesto que te voy a pagar. ¡Aquí tienes! —dijo, y los ondeó hacia mí para que los tomara.

—No, de verdad. No…No los quiero.

Los metió en los bolsillos de mis pantalones y dijo—: ¡Qué tontería! ¡Ahora vete! ¡Ve a comprarte un gallo! —y luego se apuró hacia su camino de entrada.

— ¿Sra. Miraje…Sra. Miraje?—la llamé—. ¡No quiero un gallo…!—pero ella se había ido.

Todo el camino hasta la escuela, el dinero de la Sra. Miraje quemaba un agujero en mi bolsillo y en mi cerebro. ¿Cuánto había?

Cuando llegué a la escuela, estacioné la bicicleta, luego no pude aguantar y lo conté. Diez. Quince. Dieciséis. Diecisiete.

Dieciocho. Doblé los billetes juntos y los devolví a mi bolsillo. ¿Era más de lo que Erza Scarlet tenía?

Todo el primer periodo estuve furiosa conmigo misma por siquiera pensar en eso. Todo el segundo periodo mantuve mis ojos lejos de Gray , pero ¡agh! ¡Era tan difícil! ¡Nunca lo había visto con corbata ni con gemelos antes!

Luego en el receso estaba en mi casillero cuando Erza Scarlet salió de la nada. Se paró justo a mi lado y dijo—: Escuché que estabas pensando en pujar por él.

— ¿Qué?—Di un paso atrás. — ¿Quién te dijo eso? ¡No lo voy a hacer!

—Alguien dijo que te vio con un fajo de billetes esta mañana. ¿Cuánto tienes?

—No…No es tu problema. No voy a pujar, ¿vale? Ya…Ya ni siquiera me gusta.

Ella rió— ¡Oh, ese será el día!

—Es verdad. —Golpeé mi casillero para cerrarlo. —Adelante, ve a gastar tu dinero en él. A mí no me interesa.

La dejé allí con la boca abierta, que se sentía aun mejor que hacerle una llave. Ese sentimiento me dejó tranquila hasta las once, cuando el cuerpo estudiantil entero se reunió en el gimnasio. No iba a pujar por Gray Fullbuster. ¡De ninguna forma!

Luego los chicos cesta subieron al escenario. Gray se veía adorable sosteniendo una cesta de picnic con servilletas rojas con blanco saliendo por los lados, y el pensamiento de Erza volteando una de esas servilletas en su regazo casi hizo que los billetes en mis bolsillos ardieran en llamas.

Meredy vino detrás de mí y susurró—: Hay rumores sobre que tienes un fajo de billetes. ¿Es cierto?

— ¿Qué? ¡No! Digo, sí, pero yo…yo no voy a pujar.

—Ooooh, chica, mírate. ¿Te sientes bien?

No lo estaba. Me sentía enferma del estomago y tenia las rodillas temblorosas. —Estoy bien—le dije—. Genial.

Miró de mí al escenario y luego otra vez a mí. —No tienes nada que perder excepto tu auto-respeto.

—¡Para!—le susurré agresivamente. Se sentía como si estuviera teniendo un ataque de pánico. No podía respirar. Me sentía mareada y tambaleante–como si no estuviera control de mi propio cuerpo.

Meredy dijo—: Quizás debas sentarte.

—Estoy bien, Meredy, estoy bien.

Me frunció el ceño. —Creo que me quedaré cerca para asegurarme.

La presidenta del Club de Apoyo, la Sra. McClure, había estado revoloteando alrededor de los chicos cesta, arreglando corbatas y dándoles instrucciones de último minuto, ahora estaba golpeando el mazo en el podio, hablando por el micrófono—: Si todos se sientan…estamos listos para empezar.

Nunca había visto a seiscientos chicos callarse tan rápido. Supongo que la Sra. McClure tampoco, porque sonrió y dijo—: Bueno, gracias. Muchas gracias. —Luego dijo—: ¡Y bienvenidos a la quincuagésima segunda Subasta Anual de los Chicos Cesta! Sé que sus profesores les han indicado los procedimientos en sus salones de clase, pero me han solicitado que les recuerde un par de cosas: Este es un evento civilizado. Los silbidos, abucheos y otros comportamientos degradantes no serán tolerados. Si desean pujar, deben levantar su mano en alto.

Pujar sin levantar su mano está prohibido, y si deciden ser payasos, serán atrapados y castigados o suspendidos. ¿Estamos claros? Bien. —Miró de un lado del gimnasio al otro. —Profesores, veo que están en sus posiciones.

Seiscientas cabezas se voltearon lentamente de lado a lado, mirando al bloqueo de profesores en ambos lados del gimnasio.

—Hombre—Meredy susurró—, no están dejando espacio para la diversión, ¿cierto?

La Sra. McClure continuó—: La puja mínima es de diez dólares, y, por supuesto, el cielo es el límite, pero no aceptamos TDs15—

Apuntó a su derecha. —Los ganadores de la subasta deberían ir directamente a la mesa en la puerta del norte cuando yo declare que la cesta está vendida. Y como saben, las ganadoras y los chicos cestas tienen el resto del día de escuela libre y son eximidos de las tareas de hoy en todas las clases. —

Sonrió a los bloques. —Profesores, apreciamos su apoyo en esto.— ¡Muy bien, entonces!—se colocó sus lentes de lectura y miró a una carta de apoyo. —Nuestra primera cesta ha sido traída por

Snake . —Miró por encima de sus gafas y dijo—: Venga, Snake ¡No seas penoso! Dio unos pasos adelante mientras continuaba. —Jeffrey ha traído un almuerzo para chuparse los dedos que consiste en sándwiches de ensalada de pollo, fideos orientales, uvas, té congelado y galletas de la fortuna. —Le sonrió por encima de sus gafas. —Suena delicioso, ¡y divertido! ¡Lo que—dijo, mirando a la multitud—Snake es! Le gusta el skateboarding, nadar, pero señoritas, él también disfruta un día en el parque y ver películas de Humphrey Bogart. —Se volvió hasta él y le sonrió. —Son geniales, ¿cierto?

El Pobre Snake trató de sonreír, pero se podía decir que—él quería morir.—Muy bien, entonces—dijo la Sra. McClures mientras se quitaba las gafas. — ¿Escucho diez? No sólo escuchó diez, escuchó doce, quince, veinte, y veinticinco, ¡también! —Se va…se va… ¡Adjudicado!—lloró la Sra. McClure—A la jovencita de la túnica morada.

— ¿Quién es esa?—le pregunté a Meredy.

—Creo que se llama Tiffany—dijo—, es de séptimo grado.

— ¿En serio? ¡Whoa! ¡Yo nunca hubiera pujado el año pasado! Y yo…No recuerdo las subastas yendo tan altas, tampoco. Meredy me miró. — ¿Lo que me dice que quizás pujarás este año?

¿Cuánto tienes?La miré y casi me desvanezco en el asiento. —Meredy, ¡no traje el dinero para esto! Mi vecina me obligó a tomarlo camino a laescuela porque me los debía por huevos y—

— ¿Por huevos? Oh, ¿como Gray estaba hablando en la biblioteca?

—Exactamente, y…—La miré mirándome y me paré en seco.

— ¿Cómo siquiera puedes pensar en pujar por ese chico?

— ¡No quiero hacerlo! Pero me ha gustado por tanto tiempo. Meredy, me ha gustado desde que tengo siete. Y aunque sé que es un cobarde y un soplón y que nunca debería hablarle de

nuevo, tengo problemas concentrándome en eso.

Especialmente desde que Erza Scarlet está tras él. ¡Y ahora tengo este dinero quemando un agujero en mi bolsillo!

—Bueno, puedo entender la parte sobre Erza Scaret, pero si sabes que ese chico es sólo un gran trozo de un mullido cheesecake que te arrepentirás de comer, no puedo ayudarte con tu dieta. —Extendió su mano. —Dame el dinero. Lo sostendré por ti.

— ¡No!

— ¿No?

—Digo…Puedo hacer esto. Tengo que hacer esto. Sacudió su cabeza. —Oh, chica. Me siento mal por ti.

Miré al escenario. ¡La subasta estaba pasando tan rápido! Llegarían a Gray en cuestión de nada. Mientras la subas continuaba, la batalla en mi cabeza se volvió más alta y violenta. ¿Qué iba a hacer?

Luego, poco a poco, el gimnasio se calló. Podías escuchar una aguja caer. Y parado junto a la Sra. McClure luciendo completamente mortificado estaba Lyon Vastian. La Sra. McClure estaba barriendo a la multitud con sus ojos, luciendo muy incómoda, también.

— ¿Qué pasó?—le susurré a Meredy.

—Nadie está pujando—susurró de vuelta.

— ¿Escucho diez? —llamó la Sra. McClure—. ¡Venga, vamos!

Este almuerzo está delicioso. Tarta de fresa, carne asada y sándwiches de queso Muenster…

— ¡Ay, no!—le susurré a Meredy—¡No puedo creer que le haya hecho esto!

— ¿Tú? ¿Qué le hiciste?

— ¡Voté por él!

—Bueno, no pudiste haber sido la única…

— ¿Pero por qué nadie está pujando por él? Él es tan…agradable.

Meredy asintió. —Exacto.

Ahí fue cuando me di cuenta de lo que tenía que hacer. Mi mano se alzó al aire y grité— ¡Diez!

— ¿Diez?—se gorgojeó la Sra. McClure— ¿Escuché diez?

Coloqué mi mano más alto y le dije a Meredy—: Di doce.

— ¿Qué?

—Di doce. Te pagaré.

— ¡De ninguna manera!

— ¡Meredy! — ¡No puede ir por diez, venga!

— ¡Doce!—gritó Meredy, pero su mano no fue tan alto.

— ¡Quince! —lloré.

— ¡Dieciséis!—llamó Meredy, y me miró riéndose.

Susurré—: ¡Meredy! ¡Sólo tenía quince!

Sus ojos se hicieron grandísimos.

Reí y grité— ¡Dieciocho!—Luego sostuve su brazo abajo y dije—: Pero eso es realmente todo lo que tengo.

Hubo un momento de silencio y luego— ¡Dieciocho a la una!

Dieciocho a la dos… ¡Adjudicado por dieciocho dólares!

Meredy rió y dijo—: ¡Whoa, niña! ¡Qué emoción!

Asentí. — ¡Sí, lo fue!

—Bueno, no hay postre para ti. Parece que te decidiste por algo más…uhm…nutritivo.—Asintió hacia el escenario.— ¿Irás a la mesa como se supone que debes? ¿O te quedarás a ver la masacre?

Casi no tuve opción. Antes de que la Sra. McClure pudiera decir dos palabras sobre Gray o su cesta, Erza gritó—: ¡Diez!

Luego desde el medio del gimnasio llegó un —¡Veinte!— Era Lisandra Stratus, con su mano en el aire. Iban de acá para allá, de acá para allá, más y más alto, hasta que Erza gritó—: ¡Sesenta y dos!

—No me lo creo—le susurré a Meredy—. ¡Sesenta y dos dólares!

Vamos Lisandra, vamos.

—Creo que está fuera. Erza lo logró.

— ¡Sesenta y dos dólares a la una!—lloró la Sra. McClure, pero antes de que pudiera decir ―¡A las dos!‖ una voz desde detrás del gimnasio gritó.

— ¡Cien!

Todo el mundo jadeó y se volteó para ver quién había pujado

esa cifra. Meredy susurró—: Es Jenny.

— ¿Atkinson?—pregunté.

Meredy señaló. —Justo allí.

Era fácil de encontrar, parada alta sobre todos los demás en una camiseta de basketball del número siete que casi siempre solía usar. —Wow—susurré—, no tenía idea.

—A lo mejor lo va a encestar para ti. —dijo Meredy con una sonrisa.

— ¿A quién le interesa?—reí— ¡Ella le ganó a Erza!

La Sra. McClure estaba efusiva en el micrófono sobre la puja que rompió el récord cuando una gran conmoción se creó por Lisandra. Vi el cabello de Shelly, y mi primer pensamiento fue que habría una pelea. Pero en su lugar, Erza y Lisandra se voltearon a ver a la Sra. McClure y gritaron—: ¡Ciento veintidós con cincuenta!

Ahogué un grito. — ¿Qué?

—Se están asociando—susurró Meredy.

— ¡Ay, no, no, no!—Miré hacia Jenny. — ¡Venga, Jenny!

Meredy sacudió su cabeza y dijo—: Ella acabó—. Y era cierto. Gray fue a Erza y Lisandra por ciento veintidós dólares con cincuenta centavos.

Era un poco raro, el encontrarme con Jon y caminar por la habitación multiusos para almorzar. Pero él era simplemente simpático, y me sentí agradecida de haber pujado, por lo que en el momento de estar sentados en nuestra mesa, no me sentía incómoda o tonta. Era sólo un almuerzo.

Las cosas hubieran sido más fácil si no me hubieran sentado donde pudiera ver directamente a Gray y a su pequeño harén, pero hice lo mejor que pude para ignorarlos. Jon me contó sobre este avión controlado por radio que su papá estaba construyendo desde cero, y cómo habían trabajo en él por cerca de tres meses, y que el fin de semana por fin podrían probarlo. Me contó una graciosa historia sobre cómo soldando mal los alambres casi provocaron un incendio en su sótano, y le pregunté sobre el avión controlado por radio porque en realidad no le había entendido muy í que me relajé un montón y pasé un rato buenísimo almorzando con Lyon. Y estaba tan aliviada de no haber pujado por Gray . ¡Qué ridícula habría hecho de mí misma! Mirar a Erza y Lisandra adulándolo no me molestó ni siquiera un poquitín de cómo pensé que lo haría. De verdad, se veían patéticas.

Jon me preguntó sobre mi familia, así que le estaba hablando sobre mis hermanos y su banda cuando una gran conmoción comenzó en la mesa de Gray . Poco a poco Erza y Lisandra estaban rodando en el suelo como una enorme bola de pelos, manchándose entre sí con comida.

De la nada Gray apareció en nuestra mesa. Tomó mi mano, me alejó unos pasos, y susurró—: ¿Te gusta él?

Estaba aturdida.

Me tomó la otra mano y preguntó—: ¿Te gusta él?

— ¿Quién? ¿Lyon?

No recuerdo qué le dije. Él estaba mirando en mis ojos, agarrando fuertemente mis manos, y luego empezó a acercarme a él. Mi corazón corría, sus ojos se cerraban y su rostro se acercaba al mío…Justo allí, frente a todos los otros chicos cesta, y sus citas, y los adultos, él me iba a besar.A besar.

Me entró el pánico, he estado esperando por este beso toda mi vida, ¿y ahora?

Me libré de él y comencé a correr hacia mi mesa, y cuando me senté Lyon susurró—: ¿De verdad te iba a besar?

Volteé mi silla lejos de Gray y susurré—: ¿Podemos hablar de otra cosa? ¿Cualquier otra cosa?

Las personas susurraban y me miraban, y cuando Erza Scarlet regresó después de lavarse en el baño, todos se callaron. Su cabello lucía horrible. Estaba como aceitoso en su cuero cabelludo y todavía tenía trozos de comida en él. Me miró tan intenso que parecía que quisiera que sus ojos dispararan rayos láser.

Un par de adultos la llevaron nuevamente a su asiento, y luego todos comenzaron a susurrar más fuerte. ¡Y a Gray parecía ni importarle! Siguió tratando de venir y hablar conmigo pero o era interceptado por un profesor o yo lo despedía antes de que siquiera pudiera decir algo.

Cuando la campana de salida finalmente sonó, le dije un rápido adiós a Jon y salí disparada por la puerta. ¡No pude alcanzar mi bicicleta lo suficientemente rápido! Fui la primera en irme del campus, y pedaleé tan rápido que se sentí como si mis pulmones estuvieran ardiendo.

La Sra. Miraje estaba fuera rociando su lecho de flores y trató de decirme algo pero yo sólo tiré la bicicleta en la calzada y escapé hacia la casa. ¡Ciertamente no quería hablar sobre gallos!

Mi mamá me escuchó azotando las puertas y vino a mi habitación a revisarme. —¡Juvia! ¿Qué está mal?

Rodé sobre la cama y gemí— ¡Estoy tan confundida! ¡No sé qué pensar, sentir o hacer!

Se sentó junto a mí en la cama y acarició mi cabello. —Dime qué ocurrió, cariño. Dudé, luego tiré mis brazos al aire. —¡Él trató de besarme!

Mi mamá luchó por no hacerlo notar, pero bajo su expresión compuesta estaba una creciente sonrisa. Se acercó un poco y preguntó—: ¿Quién?

— ¡Gray !

Dudó. —Pero él siempre te ha gustado…

El timbre sonó. Y sonó otra vez. Mamá empezó a levantarse, pero agarré su brazo y dije—: ¡No abras! —El timbre sonó otra vez, y justo después de eso hubo unos fuertes golpes en la puerta. —¡Mamá, por favor! ¡No atiendas! ¡Seguramente es él!

—Pero cielo…

— ¡Lo había olvidado! ¡Totalmente olvidado!

— ¿Desde cuándo?

—Desde el viernes pasado. Después de la cena. Si hubiera desaparecido de la faz de la tierra después de nuestra cena con los Fullbuster, ¡no me hubiera importado!

— ¿Por qué? ¿Pasó algo en esa cena de lo que no estoy enterada?

Me tiré hacia atrás en mi almohada y dije—: ¡Es muy complicado, mamá! Yo…Yo simplemente no puedo hablar sobre ello.

—Oh mi—dijo después de un momento—. Suenas como una adolescente.

—Lo siento.—Lloriqueé, porque sabía que estaba hiriendo sus sentimientos. Me senté y dije—: Mamá, ¿todos estos años que me gustó? Nunca lo conocí de verdad. Todo lo que sabía era que tenía los ojos más arrebatadores que jamás había visto y esa sonrisa que derretía mi corazón como el sol derrite la mantequilla. Pero ahora sé que es un cobarde y un soplón, ¡así que he tenido que olvidar lo que él es en la superficie!

Mi madre se echó para atrás y cruzó sus brazos. —Bueno—dijo—, esto es algo.

— ¿A qué te refieres?

Masticó un lado de su mejilla, luego masticó el otro. Al final

dijo—No debería discutirlo.

— ¿Por qué no?

—Porque…Simplemente no debería. Hay cosas con las que no te sientes cómodas de hablar conmigo…

Nos quedamos mirando por un momento, ninguna de las dos diciendo una palabra. Finalmente bajé la mirada y susurré—:

Cuando Makarov y yo arreglábamos el jardín, le conté sobre cómo no nos pertenecía la casa y sobre el Tío Gajeel. Debió haberle contado al resto de la familia, porque el día antes de la cena de los Fullbuster, oí por casualidad a Gray y su amigo haciendo bromas sobre el Tío Gajeel en la escuela. Estaba furiosa, pero no quería que supieras porque pensarías que sólo nos estaban invitando porque sentían lástima por nosotros. —La miré y dije—. Tú sólo te veías tan feliz de ser invitada a cenar. —Luego me di cuenta de algo. —Y, ya sabes, te ves mucho más feliz desde entonces.

Tomó mi mano y sonrió. —Tengo un montón de cosas por lo que estar feliz. —Luego suspiró y dijo—. Y ya sabía que sabían sobre el Tío Gajeel. Está bien que hayas hablado de él. Él no es un secreto ni nada.

Me senté un poco. —Espera… ¿Cómo te enteraste?

—Mika me contó.

Parpadeé. — ¿Lo hizo? ¿Antes de la cena?

—No, no. Después...—Dudó, después dijo—. Mika ha venido muchas veces esta semana. Ella…ella está pasando por un tiempo muy difícil.

— ¿Cómo?

Mamá dejó salir un largo respiro y dijo—: Creo que estás suficientemente madura para mantener esto dentro de estas cuatro paredes, y sólo te lo estoy diciendo porque creo…creo que es relevante.

Sostuve mi aliento y esperé.—Mika y Silver han tenido graves peleas últimamente.

— ¿El Sr. y la Sra. Fullbuster? ¿Por qué?

Mamá suspiró. —Sobre todo, parece.

—No entiendo.

Muy lentamente mi mamá dijo—: Por primera vez en su vida, Mika está viendo a su marido por como en realidad es. Es veinte años y dos hijos tarde, pero eso es lo que está haciendo. —Me dio una sonrisa triste—. Mika parece pasar por lo mismo que tú.

El teléfono sonó y mamá dijo—: Déjame atender eso, ¿vale? Tú papá dijo que llamaría si tenía que trabajar horas extras, y ese es probablemente él.

Mientras ella no estaba, recordé lo que Makarov dijo sobre alguien que él conocía que nunca aprendió a ver sobre la superficie.

¿Había estado hablando sobre su propia hija?¿Y cómo podría pasarle esto a ella después de veinte años de matrimonio?

Cuando mi madre volvió, pregunté ausente—: ¿Está papá trabajando hasta tarde?

—Ese no era papá, cielo. Era Gray .

Me senté derecha. —¿Ahora es que llama? ¡He vivido al otro lado de la calle de él por seis años y él nunca me había llamado! ¿Está haciendo esto porque está celoso?

— ¿Celoso? ¿De quién?

Así que le conté con puntos y comas, empezando con la Sra. Miraje, aclarándole a Meredy, la subasta, la pelea de bolas de pelo, y terminando con Gray tratando de besarme frente a todos. Aplaudió y rió absolutamente.

— ¡Mamá, no es gracioso!

Trató de enderezarse. —Lo sé, cariño, lo sé.

— ¡No quiero terminar como la Sra. Fullbuster!

—No tienes que casarte con el muchacho, Juvia. ¿Por qué no sólo escuchas lo que tiene que decir? Parecía desesperado por hablar contigo.

— ¿Qué posiblemente tendría que decirme? Él ya ha culpado a Loke por lo que dijo sobre el Tío Gajeel, y lo siento, pero no lo compro. Me ha mentido, él no me ha defendido…él…él no es nadie a quien quisiera para gustarme. Sólo necesito tiempo para superar todos estos años que me ha gustado.

Mamá se sentó allí por un tiempo largo, mordiendo su mejilla. Luego dijo—:Las personas cambian, sabes. A lo mejor ha tenido algunas revelaciones últimamente, también. Y, francamente, cualquier chico que trate de besar a una chica en una habitación llena de otros chicos no suena como un cobarde para mí.—Acarició mi cabello y susurró—. Quizá hay más de Gray Fullbuster de lo que sabes. Luego me dejó sola con mis pensamientos.

Mi madre sabía que necesitaba tiempo para pensar, pero Gray no me dejaría sola. Él seguía llamando y tocando la puerta. ¡Él incluso se escabulló por la casa y trepó por mi ventana! Cada vez que me daba la vuelta, ahí estaba él, acosándome.

Quería ser capaz de rociar el jardín en paz. Quería no tener que evitarlo en la escuela o hacer que Meredy hiciera de bloque para mí. ¿Por qué no entendía que no estaba interesada en lo que tenía que decir? ¿Qué tendría que decirme?¿Era mucho pedir que me dejara tranquila?

Luego esa tarde estaba leyendo un libro en el salón con las persianas cerradas, escondiéndome de él como lo he hecho toda la semana, cuando escuché un ruido en el jardín. Me asomé afuera y ahí estaba Gray , caminando por mi césped. ¡Pisando fuertemente mi césped! ¡Y cargaba una pala! ¿Qué planeaba hacer con eso?

Volé del sofá, abrí la puerta y corrí directamente hacia mi padre. — ¡Detenlo!—lloré.

—Tranquilízate, Juvia.—dijo, y me llevó de nuevo adentro—. Le di permiso.

— ¡Permiso! ¿Permiso para qué? —Volé hacia la ventana—. ¡Está cavando un hueco!

—Lo sé. Le dije que podía.

— ¿Pero por qué?

—Pienso que el chico tiene una muy buena idea, por eso.

—Pero…

—No va a matar tu césped, Juvia. Sólo déjale hacer lo que ha venido a hacer.

— ¿Pero qué es? ¿Qué está haciendo?

—Observa. Lo figurarás.

Él arrastró un poco de tierra abonada, perforó el bolso con la pala y paleó suciedad en el hoyo. Luego desapareció. Y cuando volvió, luchó una gran bola de raíz arpillera por el césped, las ramas de una planta crujiendo de acá para allá mientras se movía. Mi padre se unió a mí en el sofá y se asomó por la ventana, también.

— ¿Un árbol? —susurré—¿Está plantando un árbol?

—Lo ayudaría, pero dijo que quería hacer esto por sí mismo.

—Es eso un…—Las palabras se estancaron en mi garganta. En realidad no tenía que preguntar, y él sabía que no tenía que responder. Lo podía decir por la forma de las hojas y por la textura del tronco. Este árbol era un sicomoro. Un sicomoro.

Gray terminó de plantar el árbol, lo roció, limpió todo y luego volvió a casa. Y yo sólo me senté allí, sin saber qué hacer. He estado sentado así por horas ahora, sólo mirando hacia la ventana al árbol. Quizás era pequeño ahora, pero crecería, día a día. Y unos cien años después alcanzaría mucho más alto que el techo. ¡Millas sobre el aire! Podía decirlo desde ahora–iba a hacer un espectacular y magnífico árbol.

Y no podía evitar pensar, ¿cien años después, algún chico treparía el árbol justo como yo lo hice con el que estaba en la Calle Collier? ¿Vería ella las cosas que yo vi? ¿Se sentiría ella como yo lo hice?¿Cambiaría su vida tal y como lo hizo con la mía? Tampoco puedo dejar de pensar en Gray . ¿Qué ha estado queriendo decirme? ¿Qué está pensando?

Sé que está en casa porque mira por su ventana de cuanto en cuanto. Hace rato colocó su mano y saludó. Y no pude evitarlo– le di un pequeño saludo de ás debo ir hacia allá y agradecerle por el árbol. Quizás nos sentaríamos en el porche a hablar. Me acaba de pasar que en los años que nos hemos conocido, nunca hemos hecho eso. Nunca de verdad hablamos. A lo mejor mi madre tiene razón. Quizás hay más de Gray Fullbuster de lo que sé.

Quizás es hora de conocerlo en la luz apropiada.

Notas finales :

Bueno yo se que a muchos podría no gustar el final abierto pero yo siento que este final transmite mucho sentimiento acerca de ¿Qué tanto conocemos a esa persona que "amamos?" Juvia lo aprende a lo largo de toda la obra pero sobre todo Gray aprende a ver las cosas desde otros ojos como yo creo sucederá con el personaje de Fairy Tail , aun que inicialmente Gray era cruel (disque en si solo algo pesado ) con Juvia poco a poco aprender a valorarla

Ahora el fandon está preocupado por las recientes decisiones de Gray pero confió que es por ese poder Demoniaco así que Gruvia fan animo XD que Natsu y Lucy (Y abra mucho amorsh ¡! En el proceso ) lo traerán de vuelta …. Si por si no lo han notado soy NALU fan XDD

En fin saludos al fandom Gruvia!

Nalu por siempre!(si es mi OTP )