Al fin escribí una continuación. Me dio la inspiración y la aproveche. Incluso tengo en mi cabeza la sagrada "batalla final" que nunca debe faltar en una historia de aventura con accion XD
NOTAS, IMPORTANTE LEER: Cuando subí continuación del "Secreto de Ángel", un review anónimo, es decir que no esta registrado, me pregunto si era la misma historia que habia en un foro de DC. Como no le pudo responder, pensé en hacer un RECORDATORIO a todos de que aquel fic, La princesa de las piratas, quiero cumplir tus deseos Shinichi, el Destino de la Sangre y otros del mismo anime, son míos y los publique años atrás en aquel foro que hoy en día no recuerdo el nombre. Ahí conocí a Arual17, así que si alguien lo sospecha, busquenla y preguntenle. Ya como diez años me anda insistiendo conti y si no fuese por ella, no andaria continuando estos fics porque mis bloqueos son más jodidos que los de ella XD. Espero que con esto este claro. Dare el mismo recordatorio en otros fics activos de DC para que el problema este solucionado.
DISCLAIMER: DC, MK y sus personajes no me pertenecen, sino a Gosho Aoyama. Lo que es mío es la historia y los personajes que cree.
Capitulo 12: Sueños.
—Buenos días princesa.
Aoko se retuerce en la cama por las pocas ganas que tiene de levantarse. Dormir es un mundo maravilloso en que sólo vive ella y sin preocupaciones, responsabilidades ni corazón roto.
Despejada acepta rendida la exigencia de las criadas al quitarle las mantas. Una princesa no debe flojear ni dormir toda la mañana. Su pelo siempre es un desastre, le recuerda un espantapájaros, por eso se lo cubre con las dos manos, bastante avergonzada.
—Vamos princesa. — Akako se impone entre las tres criadas. — Nos espera mucho movimiento el día de hoy.
Lo primero que hace es comer el desayuno mientras Akako le va relatando lo que harán: ayudar en la supervisión de las construcciones de algunos edificios de los pueblos lejanos del reino, que los suministros hayan llegado sin problema a sus destinos y el vestido de novia para el final del día. Aoko sólo asiente a todo. No piensa darse tiempo a pensar en lo que su corazón quiere.
Durante su estadía en el barco Ice's Strong con Kaito y los demás, no tuvo que preocuparse en el endemoniado corsé apretándole los pulmones. Siempre con vestidos sencillos y las vías respiratorias sin restricciones. Lo más cómodo para andar en un barco pirata. Pero ahora que vuelve a los lujos y responsabilidades de ser princesa, los corsés regresan también y cómo estuvo dos años fuera de práctica, literalmente se quedó sin aire por un minuto entero que Akako tuvo que usar la magia para salvarle la vida, desabrochándole el corsé lo necesario para que respire y para que los demás no lo noten. Porque la ley de las mujeres es que si no te aprieta el corsé, no sirve. Viste un vestido verde limón con las mangas hasta los codos, con joyas en el escote y rodeando las caderas y le llega por arriba de los tobillos, mostrando zapatos del mismo color y con el taco mediano. Le tomaron el pelo para trenzarlo y adornarlos con pequeños diamantes.
—Gracias Akako. — Le susurra una vez se aseguran que las criadas estén lo bastante lejos.
—Ya cuando tengas la corona, usarás lo que quieras.
Las dos caminan por el castillo con las criadas a un metro de distancia por detrás. La servidumbre se inclina a su paso. Afuera las espera un carruaje sin techo y una mujer joven adulta de pelo castaño oscuro y ojos azules. El consejero real, Araide, le hace compañía en una agradable conversación mientras esperan.
—Princesa, Miyamoto Yumi, capitana de sus tropas, la acompañara personalmente en su viaje. — Araide se encarga de las presentaciones.
Aoko la observa tratando de recordarla y la primera imagen que se le viene es aquella mujer enojada con ella y Kaito por su peligrosa travesura (mayormente enojada con Kaito por arrastrar a la princesa con riesgo a que ella saliera lastimada) y el golpe que se ganaron en la cabeza. De forma inconsciente lleva una mano a la nuca como si el dolor fuese reciente.
—Me acuerdo.
Yumi suelta una risita. Tal parece que adivinó lo que su princesa pensaba.
—Esperemos que haya dejado las bromas de lado, Aoko-hime.
Yo igual.
—Bien, dejemos de perder el tiempo y vámonos de una vez. — Se queja Akako y se sube primero a pesar que Aoko debería ser la primera. — La cosa es volver antes que se haga de noche.
Araide ayuda a la princesa subir y le promete que tanto él como Aiko (la nana de Aoko), se encargarán de todo lo relacionado a la boda para que ella solo se preocupe en quedar bien en el vestido. Yumi dirige los caballos y las tres mujeres parten al pueblo.
—Akako… ¿Dónde está Edward?
—Entrenando a los soldados, por supuesto. Se va a necesitar mucha seguridad en tu boda.
—Oh…
—No se preocupe, Aoko-hime. Nadie va a lastimarla. — Yumi la mira por arriba del hombro. — Tarmo no perderá a su líder otra vez.
Aoko sólo puede asentir en agradecimiento.
Shinichi camina con todo el porte de un príncipe heredero a la oficina de su padre. Ni siquiera presta atención a Saguru ni a Shiho y eso preocupa a sus dos amigos de la infancia que no dudan en ir con él, pegados a su espalda. Tratan de sacarle información pero el chico no dice ni pío.
Como siempre, el leal Agasa acompaña al rey Yusaku, ambos se encargaban del papeleo políticos y cuáles deberían ser considerados primeros. Los dos adultos se extrañan de la entrada de Shinichi con sus dos amigos.
—Su Majestad. — Agasa se inclina algo aturdido pero no olvida sus modales.
—¿Qué ocurre Shinichi? — El rey le preocupa ver extraño a su hijo.
—¿Por qué ordenaste el ataque en contra de Fairy Land? — Su grito hace brincar a sus amigos. Pocas veces se pone histérico.
—¿Qué? — Logran articular.
—No tengo idea de qué hablas, hijo.
—Shinichi-ouji, mejor-… — Agasa trata de calmarlo pero Shinichi lo interrumpe bruscamente.
—Nunca lo creí de ti padre, pero una persona confiable afirma lo que hiciste. Y me dijo que te preguntará en la cara por qué lo hiciste.
Yusaku se quita las gafas para frotarse los ojos con el dedo gordo e índice. Se pone de pie mientras se vuelve a poner los lentes y mira a Shinichi con ojos serios.
—¿Quién dijo eso?
—Un sobreviviente que me juro ver a Gin, nuestros hombres y nuestros barcos allá. — Iba a proteger la identidad de Ran tal como prometió desde el inicio.
—Pues te aseguro que es una mentira. — Yusaku da vuelta alrededor de su escritorio para estar cerca de su hijo. — Gin es uno de los más leales de nuestro reino. Él iba a cumplir una misión y en el camino pasó por Fairy Land y vio todo el ataque. Él fue a ayudar. Con tanto jaleo y matanza, es natural que la gente se confunda.
No muestra señal de estar mintiendo y eso preocupa a Shinichi: su padre está en el bolsillo de Gin. Lo tiene bajo su poder y no se dio cuenta hasta ahora.
He sido un ingenuo.
—Papá, lo que Gin te haya dicho es mentira, él es peligroso. Mancha tu nombre y a nuestra familia mientras comete actos sanguinarios en contra de tu ley y la de Dios.
—Yusaku-ousama, por favor, escuche a su hijo. — A pesar que esté recién enterándose, Shiho no duda de su amigo y futuro Rey.
—Él no es un mentiroso. — Sigue Saguru.
—Ya he escuchado demasiado. — Yusaku extiende una mano en señal de callarlos. — Yo no creo que mientas hijo, pero como te dije, lo que te contaron es solo la confusión de un pobre hombre asustado que luchó tanto por vivir que no distinguió la realidad.
—¡No es…!
—¡Shinichi! — Otra vez el rey exige silencio. Ahora está molesta. — Retírate. Ahora. Váyanse los tres… tengo trabajo que hacer. — Y les da la espalda.
Se mantiene así hasta escuchar la puerta cerrarse. Yusaku suspira hondo y lleva las dos manos a la cabellera oscura.
—Yusaku. — Agasa habla luego de haber optado por el silencio, a pesar que se tuvo que enfrentar también a su nieta. — Debiste decirle la verdad.
—Ya hablamos de esto Agasa. Si Gin se da cuenta que Shinichi sospecha de él también, ira tras él. Entre menos sepa, mayor oportunidad tendrá de vivir. Y eso es una esperanza para nuestro hogar. Si algo me pasa, estaré tranquilo con saber que Mistery's Earth tendrá su heredero. — Sonríe. — Yo lo protegeré.
—¡Espera Shinichi! — Saguru lo agarra del hombro para que se detenga. — No nos dejes aparte.
—¡Mi padre no me cree Saguru! Reprocha al tiempo que golpea la pared más cercana.
—Te creyó. — Shiho lo toma del hombro. — En quien no creyó fue en el aldeano de Fairy Land, asustado por vivir.
—La historia hubiera sido diferente si te lo hubiera dicho un noble. — Murmura el hechicero.
Shinichi no dice nada. Como le gustaría decirles a ellos o a su padre que fue la misma princesa desaparecida de Fairy Land quien se lo dijo, pero debe mantener su palabra. No romperá la pequeña confianza que se gano de Ran.
Bueno, si su padre no le va a creer, él mismo va a averiguar los planes de Gin.
—Alto ahí. — Shiho lo saca de sus pensamientos. Se ve molesta. — Ni se te ocurra andar por ahí tú solo que con tu mala suerte de seguro te van a envenenar o algo así. Así que vamos a ayudarte.
—Pero…
—Ya oíste a la dama. Así que calla y mueve la cabeza en afirmación mientras das las gracias por los grandiosos amigos que tienes. — Dijo Saguru divertido.
Debería seguir insistiendo pero si no convenció a su padre, no podrá conseguir que sus amigos dejen de ser leales.
—¿Dónde empezamos? — Dijo al fin.
—Primero debemos averiguar sus viajes que ha hecho en el pasado hasta la fecha. — Murmura Shiho pensativa. — Todas las salidas están registradas con el destino incluido, así que iré a ver los archivos.
—Yo investigaré formas discretas de espionaje. — Dijo Saguru. — Buscaré un hechizo que lo consiga en mi biblioteca.
—Yo iré tras una presa más sencilla. — Se burla Shinichi. — Seguiré a Vodka.
Todas las mujeres del salón exclaman maravilladas de ver a Aoko en su vestido de novia.
Siempre se ha imaginado como sería su vestido luego de ver a los seis años un cuadro pintado de su madre de blanco en el día de su boda. La reina se veía tan hermosa y feliz que juró que para ella sería igual en su propia boda. Pero al contrario de su madre, Aoko se siente bonita y ahogada.
Algo bastante gracioso porque de niña iba por todo el reino comentando que se casaría con Edward cuando sea grande, se enamoraría de él y serían muy felices por siempre jamás como en los cuentos.
¿Por qué tuvo que conocer a Kaito?
Sus oídos recuerdan el disparo y cierra los ojos para borrar la imagen del pirata disparándole a su amigo/prometido. Está enojada con Kaito, casi resentida, pero no quiere pasar el resto de su vida con aquel feo suceso. Solo quiere pensar en los buenos momentos.
No presta atención a los comentarios de lo increíble que se ve. Solo quiere un momento a solas con Akako para contarle algo que soñó y la sigue perturbando. Por suerte la hechicera es su leal amiga y no requiere de palabras para que ella consiga sacarla con una mentira de que necesita aire y privacidad luego de estar todo el día con la presión de la boda y los deberes de la realeza. Se escondieron en un cuarto pequeño en que sólo hay una silla.
—Siéntate y dime lo que pasa.
—Gracias. — Le hace caso, está tan agotada emocionalmente. — Tuve un extraño sueño. Vi a una mujer sentada en un árbol comentándome que tuviera cuidado. Que ella iba por mí… y entonces desapareció. — Suspira hondo. — Creo que era la hermana de Vermouth.
Akako responde con un feo vocabulario no apto para niños. Tal parece que lo único bueno de haber sido secuestrada por un pirata que además es su ex mejor amigo es que viaja uno tanto que una hechicera resentida no te puede pillar rápido.
—No te preocupes por ella Aoko, por años me he entrenado para protegerte de ella. El castillo está protegido y nadie de magia negra puede entrar sin que yo esté enterada. — Le toma las manos. — Estás a salvo.
—Aun así… ahora que he vuelto, ¿Puedes ayudarme a controlarlo?
—Ya veremos qué hacer con esos poderes tuyos. Ahora sólo enfócate en la boda… te cases o no.
Eso sorprende a la princesa.
—¿Qué quieres decir?
—A pesar que esperabas amar a Edwards, sé que diste tu corazón a otra persona.
—¿Soy tan obvia? — Se muerde el labio. Sus mejillas están rojas. — ¿Qué debo hacer?
—Haz lo que tú quieras hacer. Porque, independiente de lo que te digan los demás, es tú elección.
La noche cae silenciosa en Tarmo. Pocos permanecen despiertos. Los bares mantienen la entretención para los trabajadores nocturnos o a los que sufren por acciones crueles del destino.
En el muelle llega un barco que tiene pinta de pertenecer a la nobleza por los materiales caros que lo forman y el buen cuidado. Nadie se deja ver y eso llama la atención de la administración, que se encarga de registrar a los visitantes.
Al fin se deja ver alguien: una mujer. Es nadie menos que Sayaka, la prima de Kazuha, y como es su primer viaje con la tripulación de Ran, nadie sospecharía que esa mujer y el barco pertenecen a las villanas piratas de Fairy Paradise, por lo que ella es perfecta para el engaño.
—Buenas noches. — Saluda mientras baja por la escalerilla. — Lamento la tardanza, toda la tripulación se fue a dormir apenas llegamos por agotamiento.
A los hombres les parece extraño que toda una tripulación se haya ido a dormir. Quizás sufrieron tormentas en su viaje, pero… ¿Dejar todo el papeleo a una mujer? Oh bueno, si su princesa Aoko es capaz de dirigir un reino, aquella viajera se puede encargar de unos simples papeles.
—Aquí tienen. — Sayaka les extiende unos papeles oficiales de viajes. — Aquí confirma que somos habitantes del reino Flowers que visitan Tarmo con fines de turismo y placer.
—Parece que todo está en orden. — Dijo uno de ellos captando los timbres y firmas oficiales del lejano reino. — Han llegado justo a tiempo para la boda de la princesa. Será después de mediodía.
—Que emoción, a mi tía le encanta las bodas.
Sayaka percibe que su capitana se asoma por la proa y dándole la espalda a los caballeros para no ser vista por ellos. Feather Black (o Ran) hace una seña a su cómplice antes de dar un salto para caer sigilosa a tierra firme. No tarda en correr a paso ligero mientras se cubre el rostro con la gorra de la capucha.
—Buenas noches caballeros. — Inclina la cabeza y vuelve al barco.
Apenas pone pie dentro, escucha el susurro de Jodie que la llama en una de las habitaciones y se deja guiar.
—¿Ran-sama fue a ver a Aoko-hime?
—Sí. — Jodie suspira agotada y resignada por la rebeldía de su líder. — Después de todo, verla es el motivo por el cual estamos aquí.
—¿Y qué haremos nosotras? — Pregunta Sonoko.
—Esperaremos.
—¡Pero Jodie…! — Kazuha está lista para protestar de tal injusticia.
—Hay que obedecer. — Sato se impone. — Estamos aquí porque la princesa tiene asuntos pendientes. Y no hay que olvidar que hay una Koizumi aquí, se dará cuenta que tú y Sonoko, dos hechiceras elementales, estarán aquí apenas pongan un pie en tierra.
—Es cierto, así que es mejor que se queden ustedes dos aquí. — Murmura Yuuko.
—Si amanece y la capitana aun no regresa, saldremos por provisiones. — Jodie dicta un punto final a la conversación como la Mano Derecha y segunda al mando.
Gritos.
Provienen del cuarto de Eisuke.
Rena, su hermana mayor, duerme al lado (y los dos viven en una torre apartada del resto del castillo) y no duda en socorrer a su hermano. Abre la puerta de un portazo llamando al chico a gritos con la esperanza que despierte.
Pero no es así. Eisuke se retuerce entre las sabanas y suplica a quien sea que se detenga lo que sea que lo disturbe. Suda igual que cuando uno pesca una gripe.
—¡Eisuke! — No tiene más remedio que darle una bofetada y eso al parecer funcionó. Está aliviada de verlo al fin despierto, aunque sigue aturdido y asustado. — Tranquilo, soy Rena… ya paso todo… estás a salvo…
—¿Estoy… estoy en casa?
—Tuviste un viaje al futuro, ¿No? — Su hermano solo mueve la cabeza en afirmación. — ¿Qué viste?
Eisuke no responde de inmediato porque sigue alterado. Pero tiene que ser valiente, digno hechicero del reino y digno protector de Heiji.
—Vi a Vermouth matándonos a todos.
Aoko llegó tan cansada y confusa al palacio que decidió pasar el resto de la tarde y noche sola en su cuarto. Por lo que en la cena, su única compañía fueron sus tormentosos pensamientos.
Y no todos están relacionados con Kaito, Edwards y la boda. Lo que más piensa es en su sueño, en Vermouth y en la hermana de ésta. No se acuerda de su nombre, pero está segura que empieza con K.
No se siente mal de haberle ocultado a la tripulación de Ice's Strong que dentro de ella habita una parte de los poderes de la famosa Vermouth. Que técnicamente es una hechicera del elemento tierra. Aquel suceso de su vida sigue tan fresco como el de Kaito disparándole a Edwards. Ellos no tienen por qué saberlo, ella fue sacada de su hogar fuera de su voluntad, es obvio que no les iba a confiar algo tan importante y secreto. Especialmente al estúpido e indiscreto de Kaito.
Lleva su camisón de dormir pero ella no tiene sueño. Todo está tan activo en su cerebro que no puede relajarse, por lo que lee en la cama con el objetivo que le produzca sueño y su mente al fin se duerma.
Pero te vas a casar en doce horas, recuerda el cerebro bastante inquieto.
—Fantástico. — Gruñe dejando el libro abandonado al lado de sus pies.
Al parecer ira a su boda con ojeras.
Se pregunta si de verdad estará segura en Tarmo. No duda de los poderes de Akako pero ha escuchado tantas historias macabras de Vermouth desde que era pequeña que es normal que dude un poco, aun sabiendo que su amiga no lo permitirá por treinta por ciento de lealtad y amistad y setenta por ciento de orgullo.
—Hoy si que he tenido toda clase de pensamientos pesimistas.
Abren su puerta de golpe, sin anunciarse siquiera. Mientras se iba abriendo, Aoko sale de la cama con la ventaja que el intruso de seguro piensa que ella duerme y pesca el arma letal más cercana: un candelabro de oro para dos velas que usaba de decoración.
—Tranquila, soy yo. — Susurra el intruso.
Aoko no baja el arma letal a pesar que reconoce la voz. Quizás porque es de las últimas personas que se esperaba ver en Tarmo y en verdad se sorprendió. ¡Ni siquiera esperaba verla en su cuarto!
—¿Ran?
