MAGIA GITANA.
¿Cómo me metí en esto?
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Capítulo 13: The move
SAKURA
Por más que lo deseara no me podía sacar de la cabeza esas palabras y sensaciones.
- Sí, creo que será mejor que hables con tu familia, mañana partimos a Hong Kong.
¿Mañana? ¿Tan pronto?
El lado positivo es que si comenzaba pronto, pronto terminaría pero… no quería alejarme de mis seres queridos, no quería encontrarme rodeada de desconocidos, no quería dejar atrás mi tan amada vida.
Un vació se formo en mi estomago y estuve a punto de echarme a llorar quizá por el efecto de la bebida, no quería, no quería pero debía, era mi deber, me había comprometido.
Yo lo había aceptado.
Recorrí con la mirada a todo mi mundo, que eran las carpas, mis mascotas, mis amigos, mi familia. ¿Tenía que ser tan duro?
- Estarás mañana que regrese ¿cierto? – preguntó y volvió a ser el centro de mi atención, su mirada tenía algo de confusión por mi prologado silencio, seguramente mi cara decía todo con letras grandes y luminosas.
- Sí, aquí estaré esperándote – solté después de un largo suspiro.
No había marcha atrás y explicarlo a mis padres sería terrible.
Él me sonrió y luego ambos se despidieron.
Después de todo sería por corto tiempo, y después todo volvería a la normalidad, todo como antes. Por ahora había mucho que hacer.
Primero me dirigí a mi abuela, ella me escuchó mientras le explicaba que debía irme.
- ¿Estas segura? – sus ojos verdes siempre alegres ahora mostraban un poco de confusión.
- Sí, muy segura.
- Esta bien, hablaré con tus padres y los ancianos. Si es en verdad lo que quieres hacer te ayudaremos.
- No es lo que quiero – dije en un susurro y mi abuela me observó con interés – es lo que debo hacer. Ese hombre no debe morir ahora – esta vez lo dije con convicción, por lo menos de eso estaba segura Shaoran no debía morir, no ahora.
Me sonrió comprensiva – entiendo cariño, no te preocupes.
- Gracias abuela – le di un fuerte abrazo.
Sabía que mi abuela tenía un don para convencer a la gente, sobre todo a mis padres, así que gracias a su influencia no tendría grandes problemas.
Sintiendo un poco de dolor de cabeza, me retiré de donde estaba aún la reunión y fui donde solía ir cuando me sentía sola y triste. Con mis amadas mascotas.
No muy lejos en su jaula, estaban ya casi dormidos. Entré en ella y ambos se levantaron de inmediato. Son excelentes amigos, te escuchan, están contigo, no te critican, siempre contarás con su cariño y un gesto de alegría al verte llegar. Bien dicen que el perro tiene más amigos que las personas porque mueven más la cola que la lengua, también se aplicaba a mis grandes felinos.
Kero es el primero en lamer mi mano, Spy me observa directamente a los ojos, podría jurar que esos animales no lo son tanto, son muy inteligentes. Conozco a varias personas que no tienen ni la mitad de inteligencia. Spy es más relajado y menos travieso que Kero, siempre me mira a los ojos y parece que me lee la mente con eso, se acercó a mi y rozó y hocico con mi mano.
Me dejé caer entre ellos y comencé a acariciarlos, su pelaje era como tocar una suave y exquisita tela.
- ¿Creen que estoy haciendo bien? – les pregunté y Kero sólo da un gruñido de satisfacción por las caricias en su pelo, le agradan mucho.
Spy en cambio busca de nuevo mi mirada, pero no puedo entender lo que me quiere decir, luego simplemente me deja acariciarlo.
- Después de todo salvar una vida es una buena acción ¿no?
Me quede ahí varios minutos mientras el efecto de la bebida bajaba, ya pasaban de la media noche cuando salí de la jaula y me dirigía hacia la carpa donde dormía con mi abuela. Seguramente ya había hablado con mis padres y los ancianos, ahora era cuestión de saber que había logrado.
Para mi desgracia ahí estaba toda mi familia, todos estaban en silencio cuando yo entré y al verlos a la cara supe que no estaban muy de acuerdo. Fue una larga noche, pero en resumidas cuentas esto pasó. Mis padres se opusieron pero les dije que había dado mi palabra y no pensaba desistir, tenía una responsabilidad que cumplir, frente a ellos actué con fuerza y decisión y después de varios minutos de silencio mi padre fue el primero en ceder mi madre no tuvo otra opción. Mi hermano se negó una y otra vez, sabía que de él no escucharía otra respuesta.
Yue... no puedo evitar suspirar al evocar su nombre, Yue me miraba extrañado pero no dijo nada. Él salió y yo lo seguí mientras mis padres, abuela y hermano reñían.
- Yue – le llamé y se detuvo, tenía la mirada perdida en alguna parte que no era yo.
- ¿Qué opinas?
- Ya has tomado tu decisión – dijo frío y distante, justo como el Yue que había conocido años atrás. Fue el golpe más duro que me pudo dar.
- Sí, pero me importa tu opinión. No entiendo porque estas enojado, ya te dije lo que paso y no hice nada malo, nada que pudiera dañar nuestra relación...
- Lo hiciste – finalmente me miró y sólo pude ver desilusión en sus hermosos ojos - te marchaste con él, sin avisarnos siquiera ni a mí, ni a tu familia que tanto te quiere. ¿Cómo puedes hablar de responsabilidad cuando te olvidaste la que tienes con nosotros sólo para ir con ese hombre?
- No es verdad...
- Ve con él – dijo y frunció el ceño.
- ¿Qué?
- Tienes una responsabilidad con él.
- Yue.
- Escúchame - me tomó por los hombros y por primera vez su mirada me daba un poco de temor - nuestro compromiso esta roto.
- Yue... - sólo eso tenía en la mente, sólo eso salía de mi garganta.
- Ve con él y cumple tu palabra y cuando regreses, y sólo entonces, me dirás si quieres seguir con lo nuestro - sus ojos pronto se volvieron aquellos a los que amaba, llenos de bondad.
- Yo... - no pude continuar un par de lagrimas surcaron mi rostro, después se unió conmigo en un tierno beso. Lo respondí con todas mis fuerzas deseando que el momento jamás terminara, pero había algo raro en ese dulce contacto era como un beso de despedida.
- Te esperaré - dijo finalmente y limpió mis lágrimas.
- Yue.
Él se separó y se marchó.
¿Qué había pasado? ¿Por qué todo pasaba tan rápido? No lo tenía seguro, sólo que Yue había roto nuestro compromiso, había terminado conmigo.
Inexplicablemente no me sentía morir, claro que estaba triste, pero no a un extremo, tal vez por la promesa, él me esperaría, me esperaría y cuando regrese todo volvería a la normalidad.
- Sakura - genial mi hermano.
- Dime - conteste limpiándome las lágrimas.
- No irás.
- Touya ya hablamos de esto.
- No me importara que el mundo se destruya, tu te quedas y punto.
- Y a mí no me importa lo que pienses, iré – me enfrenté a él como pocas veces, ya había pasado demasiado como para retroceder.
- ¿Por qué? ¿Por qué insistes en hacer esta locura?
- No soy una niña Touya, sé que me ves como una, pero soy una mujer y "debo" tomar mis decisiones te duela o no – levanté la voz y él me escuchó con el ceño fruncido.
- Sakura.
- Lo lamento hermano, pero sé que es lo correcto.
- Yo iré contigo, no confío en ese mocoso.
- ¿Mocoso?
- El castaño.
- ¿Shaoran? No es mocoso - tal vez un poco loco, maniático, secuestrador, depravado, cínico, egoísta y tonto.
- Y lo defiendes – se puso más furioso, sólo esperaba que le saliera humo por las orejas.
- No lo defiendo, es sólo que... sólo yo puedo insultar al estúpido de Shaoran.
- Como sea, yo iré contigo.
- No señor, no.
- ¿Por qué? ¿Acaso ocultas algo?
¿Ocultar algo? No, la mayor parte de la verdad estaba dicha, así que técnicamente no ocultaba nada, pero ese no era el punto.
- Aquí te necesitan.
- Sobreviven sin mí.
- Necesito… que te quedes con Yue – por experiencia sabía que Yue podía ser un témpano de hielo por fuera, pero por dentro era un chico genial y por supuesto que tenía sentimientos.
- Sabe cuidarse solo.
- Sí, pero hemos roto el compromiso – dije con voz lastimera, en realidad dolía, por cierto… corrección, "él" rompió nuestro compromiso.
- ¿Qué? No lo sabía – vi como sus facciones se relajaban un poco.
Él fue el primero en oponerse al compromiso, según decía, mi querido hermano me veía como una pequeña niña en pañales, y eso de estar comprometida no le gusto en lo más mínimo. Pero conocía a Yue desde siempre, entre ellos había una gran amistad y poco a poco se acostumbro a la idea, terminó por decir que era el único "digno" para mí.
- Sólo por ahora, hasta que regrese y quiero que tu cuides de él, por si te necesita.
- Lo dudo.
- Touya por favor, estaré bien Shaoran no me hará nada. Puede ser un grandísimo tonto pero no es capaz de hacerle daño a una mosca, él al igual que yo sólo queremos que esto termine y la manera es ir hasta Hong Kong.
- Irá la abuela.
- Sabes que no pude, es la atracción principal, lo mismo que mi madre y no podrían estar si mi padre.
Escuché como rechinaba los dientes mientras me asesinaba con la mirada, sabía que tenía razón.
- Confía en mí… por favor – pocas veces le pedía algo de esa manera.
- Ese mocoso te alejará de nosotros – dijo más relajado como si estuviera muy seguro de sus palabras, sólo entonces entendí que tan preocupado estaba.
- No, yo me voy y sólo será por un tiempo regresaré, lo prometo. Pase lo que pase todo estará bien.
Hizo un gesto y un gruñido de escuchó en todo el lugar, en idioma touyano eso era un "ya que".
- Touya.
- ¿Qué?
- Gracias – le di un leve abrazo pero él de inmediato se alejó.
- Pero si te llega a tocar un pelo, juro que lo cuelgo del árbol más grande.
- Te prometo que no me obligará a nada que yo no quiera.
- Mas le vale o yo...
- Sí, si… - esta vez yo me alejé, ya me sabía su letanía de memoria.
Al día siguiente desperté con la esperanza de que todo fuera un mal sueño pero para mi desgracia no lo era. Al ver el rostro de mi abuela comprobé que había sido una dura realidad, y que la resaca que dejaba esa bebida era mucho peor de lo que me dijeron.
Pensé que estaba segura, tome toda mi confianza, mi fuerza, mi valentía, mi coraje, mi decisión y las metí en mi maleta junto a mi ropa, dispuesta a marcharme. Creo que empaque muy bien el valor, ya que no tenía ni una pizca para salir de la carpa, no quería ver la cara triste de mi familia, probablemente mis amigos se acababan de enterar.
- Sakura - entró mi abuela después de varios minutos en los que yo observaba la maleta.
- ¿Si?
- Creo que Touya tiene razón – oh no, debía haberlo sospechado la noche anterior aceptó muy rápido.
- ¿En qué? – me hice la tonta.
- No puedes irte sola.
- ¿A quién llevo? A mi hermano y él se encarga de matar a Shaoran ante la más mínima provocación…
- Hazlo por nosotros ¿quieres? para nuestra tranquilidad – sonrió y supe que estaba perdida, lo dicho tiene el don del convencimiento.
- Tonto hermano – mascullé.
- Se preocupa por ti.
- Nadie puede ir – esta bien lo admito, no quería que nadie más fuera, ese era un asunto entre Shaoran y yo, nada ni nadie más.
- Conseguimos que alguien te acompañe.
¿Qué? ¿Quién estaba tan loco como para irse conmigo?
- ¿Quién? No me digas que… ¿tu? – no es que la considerara loca, sólo algo atrevida.
- Es una excelente idea, pero estoy anciana para esos trotes, será Zeshin.
-¿Bromeas?
- No, así todos estaremos tranquilos – todos excepto yo, Shaoran me mataría cuando lo supiera, se supone que era algo entre nosotros dos nada más.
- Abuela no creo que… - es todo lo que me dejó decir.
- No hay discusión los ancianos están de acuerdo y si no va él no irás a ninguna parte – vi su rostro de triunfo y mascullé muchos insultos a mi hermano era el causante de todo, vaya que lo conocía bien.
Bien, así por las buenas nadie se podía negar menos yo.
No proteste más, y menos al ver el rostro casi aliviado de mis padres y no pude negarme.
Todos me observaban como dándome las condolencias, y en cierta forma lo hacían, me separaría de ellos, jamás me había separado de ellos tanto tiempo y se sentía tan mal. Por sólo un segundo me arrepentí de mi decisión de dizque mujer madura, no quería dejarlos atrás, quería ver a Yue de nuevo y decirle que lo amaba y no me marcharía de su lado nunca, quería abrazar a mis padres, a mi hermano y amigos para decirles cuanto los quería y que nunca me separaría de ellos.
Le di la mano a cada anciano y todos me desearon buena suerte, lo mismo que los matrimonios, niños y amigos especialmente Chiharu y Takashi. Finalmente llegue al frente de Zeshin.
¿Quién es él?
Bueno él es el chico que siempre me gusto, claro antes de conocer bien a Yue. Somos algo así como primos lejanos, al igual que el resto de los chicos Hiro, Ikki, Eizan, Ami, Fuji, Sayuri, Sué, Takashi y Chiharu nos criamos juntos. Pero él tenía algo especial, un no sé qué que qué se yo, que me cautivo cuando sólo tenía 10 años, era atento, valiente, alegre, protector, amable y terriblemente guapo, adoraba sus ojos negros con destellos violetas, su cabello también negro y piel bronceada, mucho más alto que yo y me llevaba unos 5 años.
Tenía una forma de sonreír que cautivaba a cualquiera que se dijera mujer, sólo tenía un pequeño defecto. Claro el hombre no podía ser perfecto. Tenía una cicatriz en la sien, fruto de una fuerte riña con un payo en su adolescencia, pero eso era lo que menos importaba. Supongo que lo escogieron por su fuerza y por ser muy prudente en lo que hacia, era el guardián perfecto.
- ¿Estas seguro? – pregunté esperando un "no, pero no tengo opción" el chico era muy sincero.
Pero él sólo sonrió y asintió – te cuidaré bien – cielos, si Yue me dejaba, al diablo me casaría con este hombre.
¿Qué estoy pensando?
El ruido de la camioneta acercándose nos volvió a la realidad.
El seño Li llegaba en su camioneta, vi bajar al señor Eriol y buscar alrededor, luego bajo él. La verdad es que se veía muy bien, vestía formalmente pero juvenil, miró a todos lados con el ceño fruncido luego camino hacia nosotros paseando su mirada por cada uno.
Para ese momento podía jurar que a mi lado izquierdo había una pequeña Sakura vestida de diablo gritando que no era mi problema y que debía dejarlo que resolviera sus problemas, y del lado derecho otra pequeña Sakura vestida de ángel diciéndome que ayudará a salvar su vida.
Entre el querer y el deber. ¿Han sentido eso? Es tan… confuso.
Finalmente nuestras miradas se cruzaron, en su rostro había un gesto que interprete como una sonrisa. Ambas Sakuras desaparecieron después de babear.
Y después de que ambos saludaron a todos, Shaoran me habló por fin.
- Pensé que te habrías arrepentido - dijo con cierto dejo de burla.
Me mordí el labio para no confirmárselo - yo cumplo con mi palabra – claro que lo haría a costa de mi salud mental, al parecer.
- Por favor cuídela mucho - escuché varios de esos comentarios mientras nos despedíamos de todo el mundo que yo conocía.
- Sakura...
- Sí abuela.
- Hija... - en verdad le dolía la despedida.
- Regresaré y todo estará bien - quería que me creyera.
- Lo sé, pero quiero que sepas que hagas lo que hagas tienes nuestro apoyo y cariño. El destino no esta grabado en piedra puede cambiarse sólo con la fuerza de nuestro corazón y de las decisiones, no lo olvides.
Sus hermosos ojos verdes se cristalizaron y reprimí mis ganas de llorar.
Abrazaba a mis padres cuando escuché los fuertes pasos de mi hermano que hasta hora se aparecía, a su lado venía Yue ambos con un rostro serio. Mi mirada se clavó en mi prometido y él sólo asintió y me dedicó una sonrisa que duro apenas medio segundo, por lo menos no estaba tan enojado. En cambio mi hermano no tenía ojos más que para mi protegido.
- Te juro que te vas a arrepentir si le haces daño - gruñía mi hermano a Shaoran.
El señor Li simplemente lo observaba manteniendo la distancia, serio y firme - no se preocupe, ella estará bien – era apenas unos milímetros más bajo que mi hermano pero no se dejo atemorizar.
- Touya por favor - entraron a escena mis padres y lograron tranquilizarlo.
Con él la despedida fue mucho más dolorosa, me abrazó como nunca lo había hecho.
- Cuídate mucho por favor... - sentí una agradable sensación calida en mi pecho al escucharlo - monstruo - le di un pisotón.
- Es para que me recuerdes.
- Tenemos que irnos.
- Sakura... – Zeshin daba un paso adelante, ¡ah cierto!, aún había mucho de que hablar.
SHAORAN
La verdad es que me lo esperaba, la familia de Sakura me quería hacer pedazos pequeños y dárselos de comer al tal Kero. Pero si no fuera porque la necesitara la hubiera dejado en paz, después de todo ella estaba metida en esto hasta el cuello.
Por la mañana había dejado todo preparado para nuestro viaje a Hong Kong, Eriol nos acompañaría, las vacaciones no habían durado mucho.
La familia de Wey se sorprendió de mi decisión pero no objetaron nada. Luin se veía especialmente distante, por un momento pensé que estaba celosa pero no podía ser. Lo nuestro, si es que podía llamarse así a algo que paso hace años, sólo había sido algo infantil, yo la quería como una buena amiga y no deseaba herirla.
Pero pasando a cosas más aterradoras, el hermano de Sakura resultó más protector de lo que pensé.
Cuando Sakura me dijo que había aceptado ir con alguien más, casi me niego, sobre todo al pensar que sería su hermano quien nos acompañara o el tal Yue. Ese Yue se traía algo entre manos, su mirada fría y penetrante fue dirigida hacia Sakura sólo un momento, el resto nos observó con recelo y desconfianza especialmente a mí.
Mientras Sakura se despedía noté el modo en que la observaba, tal parecía que no la quisiera tanto, su mirada era tan fría como el invierno. Probablemente no se la merecía, o tal vez, como había dicho Eriol, era sólo un matrimonio arreglado y él no estaba de acuerdo.
Como sea, al ver llegar de último momento al chico no supe se aliviarme o no.
- ¿Quien es el? - pregunté ya que no lo recordaba.
- Les presento a Zeshin Hue - el hombre era tan alto como yo pero un poco más robusto, tenía una mirada desconfiada pero no parecía ser peligroso.
- Es un placer – saludó con cortesía.
- El placer es nuestro - contestó Eriol.
- Igual - le día la mano y comprobé que tenía mucha fuerza.
- Ahora si debemos irnos.
- Si - los dos se despidieron esta vez más rápido y subimos a la camioneta.
Mientras nos alejábamos, Sakura y el chico tenía un rostro de nostalgia y veían como nos alejábamos de su familia.
- Lo lamento - me susurro ella.
- ¿Por qué?
- No sabía que mi familia iba a obligarme a traer a alguien.
- Tranquila, los entiendo pero debemos hacer ajustes al plan.
- Sí eso creo.
No puedo decir que estaba muy feliz, el rostro de ambos se veía bastante afectado, pero estaba seguro que mientras más rápido terminará todo ellos regresarían.
Llegamos a casa con las precauciones necesarias. De nuevo los invitados atrajeron mucho la atención, sobre todo Zeshin. Podía ver en el rostro de todos que querían hacerme mil preguntas pero educados como eran se las ahorraron.
- Pueden descansar aquí - les indique la sala.
- Sí gracias - ambos se fueron a sentar.
- Eriol ¿me acompañas?
Nos alejamos de la sala - ¿qué pasa?
- ¿Te molestaría quedarte?
- Es por el señor Hue, sí comprendo.
- También por eso, pero necesito que vigiles a los tipos de la camioneta.
- Pero ya no están – esos desgraciados simplemente habían desaparecido de la noche a la mañana, eso o estaban muy bien escondidos lo que no era nada bueno, en todo el camino a las carpas no hubo rastros de ellos, esto estaba cada vez más raro.
- Por eso mismo, quiero que averigües lo que puedas, sólo tienes que quedarte unos días más, deben cometer algún error y quiero que alguien este cerca.
Su rostro me dijo que no estaba muy de acuerdo pero finalmente asintió - esta bien, de todas maneras estos días los tengo libres, puedo hacer de detective.
- Cómo quieras Sherlock Hiraguizawa.
Él sólo sonrió - ahora nos iremos.
- Sí.
- Cuídense mucho, recuerden que ya no contaran con mis magníficos servicios – dijo el matasanos a modo de despedida.
- No te preocupes sobreviviremos.
- Una cosa más.
- ¿Qué?
- Le gustas a Sakura – canturreó.
- ¿Cómo sabes?
- Es sólo un presentimiento, pero…
- ¿Pero?
- Ten cuidado con el señor Hue.
- No parece un mal tipo.
- No es por eso, sino por Sakura.
- ¿Qué dices?
- Hubo algo ahí, y donde hubo fuego cenizas quedan – dijo elevando un dedo al aire. Yo sólo rodé los ojos, ese tipo parecía un crío – tú sólo ten cuidado.
Le di un leve golpe en la cabeza y salimos con todas las precauciones, para nuestra sorpresa no había camioneta sospechosa ni señal alguna de nadie sospechoso. Así que sin esperar más y sabiendo que no intentarían algo en lugares públicos llegamos al aeropuerto.
Sakura y Zeshin veían a todas partes interesados.
- ¿Nunca habían venido a un aeropuerto?
- Yo sí - dijo Zeshin con tranquilidad.
- Yo no, los aviones no me gustan - dijo con un mohín Sakura.
- Lo siento pero es la forma más rápida y segura.
- ¿No podemos ir en barco? es más divertido.
- Tal vez pero no tenemos tanto tiempo.
Después de hacer los trámites correspondientes sólo esperábamos la hora de la salida. No me sorprendió que ambos tuvieran sus papeles en regla, después de todo, según sabía, viajaban por varios países.
Sakura se veía muy nerviosa, se mordía el labio constantemente y brincaba a cada anuncio de salida o llegada de un avión.
- Es nuestro vuelo - nos levantamos de los asientos y ella se encogió en el suyo.
- Vamos Sakura - la llamó Zeshin.
- Esta bien... - pero no se movió.
- Sakura - la llamé yo y se levantó de mala gana y camino a la puerta como si se tratara de la guillotina, sin levantar la cabeza.
- Tranquila todo estará bien - le dije yo y ella me asesinó con la mirada.
SAKURA
Oh, por todos los espíritus, ¿alguna vez han sentido que el universo conspira contra ustedes? qué cuando algo parece que no puede ser peor, se hace peor. Bien yo me encuentro en esa situación, tuve que dejar a mi familia, rompí con mi novio (o algo así), voy con un desconocido al cual quieren muerto y ahora tengo que subirme a un avión.
No me gustan los aviones, lo único que había escuchado de ellos era por los accidentes, como lo utilizaban para cosas horribles. Si no nacimos con alas significaba que no debíamos volar. Ah... por los cielos, no me podía estar pasando esto, seguía negando mi destino aún cuando me encontraba sentada en el avión, el señor LI iba a mi lado y atrás se acomodó Zeshin, él se veía realmente tranquilo. Las demás personas en el lugar parecían que iban de paseo.
Mis dedos estaban blancos ya que estaba tan aferrada al asiento que sólo esperaba sentir que despegaba al cielo. Escuché la risa nada discreta de mi acompañante.
- Tranquila nada malo pasará - si claro.
Yo amaba la tierra, en serio, incluso al mar, muchas veces viajamos por mar ¿cómo suponen que llegamos a Japón? pero aire.
WAAaaaa...
NOo...
Una chica con un uniforme chistoso y bastante corto comenzó a hablar y hablar sobre cosas como:
"En caso de emergencia lo que deben hacer es..."
- ¿Accidente? - brinqué de mi asiento pidiendo que me bajaran del avión.
- Sakura - escuché una voz ronca y bastante seria - siéntate - ordenó - y luego me sonrió - mientras yo este a tu lado nada te pasará.
OK, lo admito, logro calmarme sólo un poco y regrese a mi lugar y sólo entonces noté que era el centro de atención de todos los pasajeros, me puse más roja que... no creo que no existe nada tan rojo o morado. Me hundí en mi asiento esperando desaparecer pero no pude, la mujer siguió con su discurso.
- Tranquila - de nuevo su voz esta vez acompañada de un contacto de su mano sobre la mía, sumado a una ligera sonrisa.
Quiero a mi mamá...
Si era infantil, pero no es fácil enfrentarse a sus temores.
Oprimió mi mano cuando finalmente el avión despegaba.
- Háblame de algo o juro que me aviento del avión - mantenía los ojos cerrados y mi cabeza daba vueltas y vueltas.
- ¿Qué?
- Escuchaste, ahora háblame de algo - abrí mis ojos sólo para verlo de frente con la frente fruncida, lo cierto era que si no hacía algo por tranquilizarme terminaría arrojando el desayuno en su fina ropa.
- Bien, eh…
- Ahora, por favor… - de nuevo cerré los ojos y me hundí en el asiento sintiendo aún como el pájaro metálico ascendía a los cielos.
- Hong Kong es un lugar muy... particular, hay mucha gente y autos por todos lados. Existe una extraña pero agradable fusión de lo tradicional con lo moderno y occidental. En sus calles puedes encontrar lo que quieras desde piedras preciosas, hasta artesanías con cientos de años de tradición... - siguió con su relato y me mantuve atenta a su voz.
En cierto sentido era reconfortante, me sentí más relajada e ignore las sensaciones de una turbulencia incluso el cambio de voz del señor Li, definitivamente me sentía mejor. Finalmente suspire y abrí los ojos.
- Gracias me siento mejor - interrumpí su relato.
Él me observaba casi con lágrimas en los ojos.
- ¿Qué?
Sólo me señaló su mano, la cual ya estaba blanca a causa de la falta de sangre, y es que todo ese tiempo la había mantenido apretada fuertemente y lo peor de todo era que era su mano herida.
O.O¡
- Lo siento, en verdad lo siento - le solté la mano y no pudo evitar un suspiro de alivio.
- No te preocupes, sólo me duele cuando respiro - sobaba su mano con delicadeza.
- Pero tienes la culpa por obligarme a subir a este... avión.
- No tengo la culpa que seas tan miedosa.
- No soy miedosa... sólo precavida - evité verlo y dirigí mi mirada a la pequeña ventana del avión.
Pude ver las nubes a lo lejos mientras avanzábamos.
- Oe - brinque como niña asustada y me abrace de lo primero que encontré, que fue justamente el brazo del señor Li.
- Aunque no lo creas, utilizo el brazo y la mano así que no te empeñes en quitármelos - dijo sonando divertido y tuve que soltarlo.
Ya quiero que termine. Me senté lo más relajada que podía, que no era mucho, mis piernas temblaban y cerré los ojos para no ver a nadie y mentalmente transportarme lejos de aquello.
¿Cómo era el conjuro? Ya, no hay lugar como el hogar, no hay lugar como el hogar, sólo me faltaba dar tres topes con los zapatos y quizá funcionaría y despertaría en casa.
Pero no, desperté cuando sentí que todos hablaban.
- Llegamos - confirmó Zeshin atrás de nosotros.
- Si - al ver a mi acompañante estaba muy dormido.
Con el rostro relajado se veía diferente, sin duda.
- Shaoran ya llegamos - abrió los ojos perezosamente y me sonrió.
La azafata lo confirmó y di gracias al cielo que estaba en tierra firme, al bajar del avión quise besar el piso pero no era muy conveniente.
En cuanto puso un pie en la tierra el señor Li frunció el ceño.
- ¿Sucede algo?
- No, nada.
Recogimos el equipaje, que no era mucho y subimos a un taxi.
ERIOL
Para estas horas esperaba estar en Hong Kong regresando a mi vieja rutina, claro no sin antes hacer rabiar a mi paciente favorito con su gitana, pero las cosas habían cambiado pero no me quejaba. Esos días los pasaría haciendo de detective, y con suerte podría divertirme un poco, después de todo para eso planeé este viaje.
Yo dormía placenteramente soñando con una hechicera de ojos oscuros y cabellos largos, cuando mi celular comenzó a sonar y sonar, me levanté maldiciendo que sólo fuese un sueño, pensé que era Shaoran pero no era su número, ni ninguno conocido.
- ¿Hiraguizawa? - dijo la voz femenina.
- ¿Si?
- Podría ayudarme – esa voz, esa voz.
- ¿Quien habla?
- Pensé que no sería fácil de olvidar – dijo usando un tono sensual reconocí de inmediato, no es que hubiera hablado mucho antes pero semejante voz no se olvida nunca.
- ¿Tomoyo?
- Así es.
- ¿En que puedo ayudarla?
- Escuché necesito su ayuda, no se lo pediría si no fuera urgente ¿entiende?
- Claro ¿en qué puedo servirla?
- Quiero saber si puedo pasar la noche en su casa, sólo esta noche - en ese punto su voz se escuchaba algo alterada.
- Claro, esta bien ¿pasa algo?
- Nada, estaré en el hotel donde nos vimos la… última vez, en unos minutos. Si no le importa podríamos vernos allá.
- La puedo ir a recoger y así…
- No gracias, llegaré pronto - y colgó.
Bien estaba confundido, pero contento. Quién diría que tendría tan buena suerte, me levanté y me alisté para salir.
Vaya suerte que tenía, unos minutos después llegue a la entrada del hotel. Ella llego traía un largo abrigo y se veía un poco agotada.
- ¿Esta usted bien? - me acerqué preocupado.
- Sí, gracias - pero su apariencia decía lo contrario.
- ¿Vive usted muy lejos? - cuestionó.
- No, en realidad me estoy quedando en la casa de un amigo.
Ella pareció pensar lo que le dije.
- ¿Le importaría si pasamos esta noche aquí? No quiero importunar a su amigo.
- Pero él no esta y...
- Por favor - más que una petición parecía una orden, pero no parecía mala la idea
- Como desee - nos registramos y subimos a la habitación.
No me dirigió la palabra, parecía bastante tensa y cansada, al cruzar el umbral de la puerta por fin la vi relajarse un poco. Se sentó en la pequeña salita.
- Sé que no tengo derecho a molestarlo así - dijo y por primera vez la escuché con un tono de voz afligida - pero en realidad necesito de su ayuda.
- ¿En que puedo ayudarla? - me senté a su lado y ella me observó de manera fría y hasta desconfiada, como decidiendo si debí hablar o no.
Se levantó y lentamente comenzó a retirar su largo abrigo.
No puedo negarlo, la verdad es que esperaba un hermoso paisaje para ver, y quién no, para tocar.
A cambio me dio una estocada.
Al retirar el abrigo sólo vi el cuerpo de una chica, pero cubierto de sangre.
- Por todos los cielos - me escandalicé.
- Tranquilo, la mayor parte no es mía - dijo de manera serena y no pude más que admirarme.
- Hay una herida en el hombro - dijo cuando con cuidado intentaba quitarse la blusa, me levanté a ayudarle y ella hizo una mueca de dolor.
Evité preguntar cuando vi que la herida parecía muy profunda.
- Tenemos que llevarla a un hospital - dije previendo que necesitaría equipo especial.
- No - dijo con firmeza, lo cierto es que no comprendía nada de lo que sucedía - le aseguro que no me conviene - por fin vi algo e debilidad en sus ojos y la ayudé a sentarse.
- Es peligroso, necesito herramientas especiales para ayudarla – tenía que convencerla.
- Sólo utilice lo que tenga a su alcance - dijo seriamente.
- Pero...
- Si no me ayuda - se levantó de golpe - buscaré a alguien más.
- Tranquilícese por favor, esta bien haré lo que me pide.
¿Qué podía hacer? fui al baño y traje algunas cosas, lave la herida y ella no pudo soportar el dolor y cayo desmayada, lo aproveché para hacer cuanto podía, evitando que se desangre improvise vendas, incluso salí a comprar algunos medicamentos y vendas.
Por fortuna, mis sospechas estaban erradas no eran tan profunda y pero había algo raro, parecía de una bala, pero la bala no se había alojado en su cuerpo, pero le había levantado una gran parte de la piel, le iba a quedar una horrible cicatriz pero no podía contradecirla y arriesgarla a que se desangre por ahí. También compré algo de suero y lastima que no vendían sangre, también encontré algo de ropa ya que la de ella estaba empapada en sangre.
Al regresar, ella seguía dormida se veía bastante débil. La falta de maquillaje y su palidez no demeritaban su belleza en absoluto. Pase saliva cuando por fin me decidí a cambiarla de ropa, esto sería un trabajo difícil, sobre todo porque a mi mente regresaban memorias de algunas noches atrás, que para mi desgracia no había podido olvidar ni un segundo. Era la misma suavidad en la piel, el mismo agradable y envolvente aroma femenino que fácilmente superaba el olor a sangre.
Y aunque su cuerpo inconciente era tentador, recordarlo conciente era mucho más atractivo, sobre todo sus hermosos ojos. Haciendo de tripas corazón pude retirar el vestido sucio y pude ver el exquisito juego de ropa interior y su piel blanca, con toda la delicadeza que tenía me dedique a cambiarla, pero cada roce de mis manos con su piel eran una tortura, para mi tranquilidad pronto quedo con una cómoda bata.
Sin duda necesitaba una ducha fría, ahora era cuestión de esperar y ver como evolucionaba, no podía hacer más sin equipo profesional, pero respetaría su voluntad, después de todo no era tan grave. Me senté cerca de su cama esperando que despierte, tenía mucho que explicarme esta señorita, aunque sinceramente dudaba que quisiera darme alguna respuesta.
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Hola, esta vez con un capítulo más largo. ¿Qué tal? ¿Se lo esperaban?
Y bien gracias por seguir con esta historia….
- Rosh bernal
- Beatriz Ventura
- jan
- belen
- darthmocy
- Mokonayamileth
- Celina Sosa
- Valentina
- Johanna-Ikari
- gabyhyatt
Por cierto, premio a quien recuerde a Zeshin y me lo haga saber.
Y en el siguiente capítulo… chan chan sip, Sakura llega al mundo de Shaoran y conoce a una chica muy singular, mientras tanto Tomoyo recobra la conciencia y Eriol aprovecha para…
Hasta pronto.
Yoalitzin.
PD: Por cierto feliz día del amor y la amistad! Se que es un truco de la mercadotecnia, pero es una buena oportunidad para agradecer su apoyo y tiempo, sus palabras de aliento y la amistad que me han brindado. ARIGATO
