13. Ese mayordomo, luna escarlata l.
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—Cielo ¿Qué haces aquí… así?— dijo Roseanne viéndome con los ojos bien abiertos como si se le fuesen a salir de las cuencas.
—Me caí— dije fingiendo inocencia, Roseanne me miró severamente.
—Tú siempre estas haciendo cosas demasiado peligrosas ¿Seguro andabas corriendo en un caballo, verdad? Hay niña, jamás aprendes ¿Qué piensas que le diré a Lilian para evitar que se ponga como loca, eh?...— dijo Roseanne haciendo todo tipo de gestos con las manos, aquí iba el sermón…
Roseanne tenía una especie de cariño maternal hacía mi y hacía Lilian lo que llegaba a ser muy fastidioso porque yo venía de un lugar donde el amor maternal venía de mi hermana y Evangiline era tan amorosa como un gato huraño, de Lilian ni se diga… ella era bastante peculiar —por no decir loca— aun estando en sus cinco sentidos.
—Ah, siempre es lo mismo contigo mi cielo, si no vienes a mitad del invierno hecha una estatua de hielo vienes con un resfriado de enormes proporciones o en una silla de ruedas porque ya te rompiste la pierna ¡Hay en lugar de alegrarme por verte me matas de la preocupación! ¿Qué jamás escuchas cuando te dicen que vayas con cuidado? Cielito, es enserio, se más cuidadosa—, aquel palabrerio me hizo acordarme de Frank… otro sermón me esperaba en casa.
Suspiré.
—Rose ¿Cómo está ella? Oí un rumor de que entró de urgencias por… ya sabes esos medicamentos— dije de manera vaga.
Roseanne se calló la boca de inmediato, se acomodó bien el uniforme de enfermera color lila y colocó detrás de su oreja el mechón rubio que le caía sobre el rostro notoriamente preocupada. Ella era la enfermera de Lilian desde que enfermó, se podría decir que se conocían desde hace mucho porque si mi suposición estaba en lo correcto Roseanne era algo así como… la nana o la sirvienta de Lilian en Inglaterra, tengo entendido que el abuelo de Lilian la envió aquí con tal de tener a alguien que la cuidase bien y tuviese su confianza así que Rose había dedicado toda su vida a mi madre y en parte a mi también, de no ser porque se conservaba bien los cincuenta azotarían su fino rostro.
—Hay mi cielo ¿Por qué siempre te enteras antes de estas cosas?— dijo en un suspiro— pues las cosas iban bien hace un par de meses… ya sabes la última vez que viniste ella estaba bien y llevaba mucho tiempo sin episodios ni alucinaciones, pero, poco después de que te fuiste ella tubo un ataque muy fuerte y sabes lo que eso significa ¿No? El doctor comenzó un nuevo tratamiento con un medicamento experimental… pero no funcionó, Lili parecía empeorar cada día… se encerró en su habitación y no dejaba que nadie entrara más que para dejarle los alimentos… comenzó a pedir más comida diciendo que su amigo tenía hambre—
Roseanne se veía sumamente devastada, hice un intento de sonrisa.
—Solo hablaba de su nuevo amigo y pronto comenzó otra vez con eso de que alguien le perseguía, no podíamos controlarla y solo pedía verte pero no pudimos contactarte así que se procedió aumentando la cantidad del medicamento y usando otros más para erradicar los delirios pero… no funcionó y sus riñones comenzaron a fallar, el día en que se puso peor simplemente dejo de respirar y sus pulmones colapsaron, al parecer los músculos de su abdomen se volvieron rígidos y luego tuvo una convulsión cuando estaba acabando el té de la tarde, mi cielo casi se nos va hace una semana y aunque ya esta estable sigue delirando— alcanzó a decir con una voz quebradiza.
Me mordí el labio, yo no era buena para consolar a las personas menos cuando yo también me sentía devastada.
—Pero tus visitas siempre le hacen bien, el doctor dijo que una vez controlado lo de sus riñones puedes llevártela a casa y comenzar con una terapia en grupo… quizá esta vez si se pueda mi cielo— dijo con esperanza en la voz tomando mi rostro entre sus manos… oh ¿Llevarla a casa cuando vivo con un demonio?
—No lo sé Rose, si vuelve a recaer no sabría que hacer— murmuré… no quería Lilian me viera en caso de que algo llegase a suceder conmigo.
Si ya me habían secuestrado una vez, quizá volviesen a intentarlo y arriesgarla de esa forma con mi suerte y la posición que tenía por ahora no me parecía agradable, además convivir con ella y luego morir sería como darle el tiro de gracia a mi pobre madre.
Una amarga sonrisa se dibujo en mi cara, no pude evitar dirigir la mirada a Sebastián quien parecía entretenido mirándome con una sonrisa burlona en la cara. Chasqueé la lengua.
—Esta bien, no perdamos tiempo, ya es tardísimo mi cielo… debiste de ir directo a casa y descansar pero aquí estas cuando están por dar las diez, anda, anda te llevare a mi cuarto ahí puedes quedarte… le conseguiré algo a tu amigo ¿Te parece?— dijo Rose hablando tan rápido como era costumbre.
—No, no Rose él es mi mayordomo… ya sabes al pierna y la silla, necesito ayuda extra— dije excusándome… era la primera vez que le llamaba mayordomo en voz alta, se sentía extraño pero muy bien.
Rose torció la boca mirando angustiada al demonio.
— ¿Enserio? Tu mi cielo no eres esa clase de chica, yo lo sé… si por ti fuera irías a todos lados tu sola aun si tuvieses que arrastrarte— dijo Rose con un suspiro, tenía razón— pero por más mayordomo que sea yo voy a asearte… mírate estas sucia y aun pareces paciente de hospital ¡No te dejaré así!— gritoneo empujando la silla.
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Solo un puñado de personas que sin mucha dificultad podía contarlas con los dedos de una sola mano y aún me sobraba sabían sobre mi compromiso con Richard, es que yo no era una persona muy comunicativa y Richard siempre estaba ocupado y no tenía familia alguna que pudiese gritonear que nos habíamos comprometido.
Eran tres personas, Jessica Sammuels mi mejor amiga o como ella me llamaba su persona, luego mi adorable hermana Isabel a la que siempre le explicaba a detalle cada una de mis relaciones fuesen lo que fueran y por último en ese pequeña lista estaba Lilian, porque el mismo Richard se lo contó en nuestra visita antes de ir a Nueva York.
Así que era de lo más natural que lo primero que Lilian llegara a decir frente a mí era que…
— ¿Te pidió matrimonio? Yo sé que si, anda ya, enséñame la sortija ¡Apuesto a que es preciosa!— canturreó con muchísima emoción desde una mesa con un mantel bien limpio y un juego de té dispuesto a su alrededor, verla me daba la sensación de haber llegado a la mismísima mesa de té del sombrerero de Alicia… solo faltaba un gato rechoncho y peludo en el regazo de Lilian pero ella era alérgica a los gatos.
Para entonces debo decir que yo estaba sola junto a Lilian y movía la silla con uso de toda la fuerza de mis brazos (la inexistente fuerza de mis brazos), apenas llegué hasta la mesa sentí que moriría del cansancio ¡Estupido demonio que tiene que obedecer mis ordenes!
— ¡La sortija! ¡Quiero verla!—, chilló ella con emoción, sus ojos azules se veían radiantes y extremadamente felices, nunca antes le había visto tan feliz.
Baje la mirada sin saber que contestar, no quería arruinar su ilusión diciéndole algún pretexto estupido como que perdí el anillo o que me lo robaron, no, mucho menos una verdad tan poco creíble como que me embriague y lo arrojé a los arbustos donde un ser/persona o lo que fuese que me vigilaba se la había llevado ¡Ah! ¡¿Qué le digo ahora?!
—Ese yeso se vería mejor si lo firmara ¿Tienes una pluma? Rose es una loca que no me da nada para escribir… yo escondí un lápiz detrás de la cómoda donde guardo los dibujos, solo así puedo dibujar ¿Quieres té mi azuquítar?— dijo rápidamente y su voz pasó de la alegría a la nostalgia y evasivamente a la preocupación.
Ella era así, por tanto siempre necesitaba mucha paciencia con ella… cuando hablaba, hablaba hasta quedarse muda y cuando no decía nada lo único que llegaba a salir de sus labios era un murmullo como si cantase una canción, pero, siempre, siempre me ponía sobrenombres cursis y extraños. Ella era un encanto total, aniñada y divertida casi siempre pero no me lo tomen a mal, cuando quería me hacía reventar con sus ocurrencias.
Si mi atención era mala y cambiaba de tema constantemente ella lo hacía por diez, un segundo podría hablarte de algo y la siguiente palabra que soltara sería sobre un tema completamente diferente y sin sentido. Así también podía estar haciendo algo bien y después haría una tontería o simplemente se marcharía de donde estaba para seguir haciéndolo en otro lugar.
Me le quedé viendo, se había quedado callada mientras veía su taza de té con la cara completamente inexpresiva, agitaba su cuchara dentro de la taza moviéndola en círculos y comenzó a tararear una tonada infantil, sus facciones eran las mismas como si el tiempo no hubiese pasado en su rostro desde la primera vez que le vi solo que ahora se veía mucho mejor… más saludable, era imposible creer que estuviese tan enferma hace una semana.
Se veía radiante con su piel nívea bien cuidada y sin ni una sola arruga o línea de expresión, sus labios rosados eran ligeramente más finos, el cabello le había crecido hasta quedarle debajo de la cintura y aún era de un negro intenso, sedoso y bien lacio, perfectamente cepillado y suelto, pero, sus ojos zafiro se veían ligeramente diferentes… parecían conscientes de lo que pasaba y no se movían de su sitio como si en verdad pusiera atención a lo que hacía.
— ¿No tienes sueño? Ya es algo tarde para que sigas despierta y comiendo bocadillos— le dije intentando llamar su atención.
—Mi querido amigo vendrá a verme hoy, sé que te agradara… es muy divertido— dijo ella dibujando una sonrisa en su rostro mientras le echaba una cucharada de azúcar a una taza vacía— tengo que prepararle el té, le gusta bien dulce y hoy es una ocasión especial ¿No quieres té mi cielo?— ante la última palabra frunció el seño e hizo a un lado la taza que sostenía como si estuviese molesta.
—Me encantaría una taza Lilian— dije amablemente, cuando habló de su amigo un escalofrió me puso la piel de gallina ¿Recuerdan ese mal presentimiento? Pues se había potenciado no sé porque, Lilian estaba bien así que debería de estar más tranquila…
—Lili, él me llama Lili— dijo con firmeza poniendo una expresión dura pero con un movimiento lento y bien coordinado me sirvió una taza de té.
—Esta bien Lili ¿Cómo es tu amigo?
—Es té rojo cariñito, sirve para que no estés tan tensa… te hace dormir bien—, dijo evasiva y con una gran sonrisa.
—Gracias—, atiné a decir tomando la taza de té caliente entre mis manos, le di un sorbo y lo dejé de inmediato… tenía un sabor muy fuerte y amargo.
Lilian permaneció en silencio moviendo con suavidad una servilleta de manera circular y comenzó a murmurar pero esta vez con más fuerza.
London bridge is falling down, falling down… London bridge is falling down, my fair lady…
Cantaba sin emoción aparente, con el rostro inmutable pero aun así con una voz armoniosa y angelical, suspiré… este no era uno de esos días en los que podías hablar con ella y quería preguntarle porque me había hecho creer que Demian había hecho tales cosas.
Me quede quieta observándola intentando saber que pensaba pero era imposible cuando se veía tan inexpresiva.
London bridge is falling down, falling down, falling down… London bridge is falling down, my fair lady…
Entonces comenzó a mover los dedos de manera rítmica como si tocase el piano, me estremecí en mi lugar tallándome los hombros… me siento como una demente pero, después de haber estado a punto de morir más de una vez sentía como si la muerte estuviese rondando… el aire era pesado pero Lilian parecía estar perfectamente mientras cantaba esa canción…
London bridge is falling down, falling down, falling down.. London bridge is falling down, my fair lady.. my fair lady
La cabeza comenzó a darme vueltas y me tallé los ojos con mucho sueño, de pronto me había dado sueño.
— ¿Te dio una sortija? Mi vida, dime que si te lo ha propuesto— canturreo tamborileando los dedos como si su piano imaginario tocara la quinta sinfonía de Charles Gerhard*
—Si mamá, me propuso matrimonio— dije forzando una sonrisa, había empezado a sentirme muy fatigada sin razón alguna.
— ¡¿Te propuso matrimonio?!—, gritoneo deteniendo sus manos dando la impresión de que una fuerte nota arrastrada salía de ahí— ¿Enserio? ¿Richard alfin te dijo que te casaras con él?— esta vez lo dijo con mera felicidad.
Sonreí levemente, parecía estar un poco más consciente.
—Si Lili, Richard me pidió matrimonio después de que venimos a verte—, dije intentando sonar feliz pero la verdad era que me quería echar a llorar.
—Oh…— soltó apagadamente y sus ojos azules me miraron fijamente, recorriéndome de arriba a abajo.
Sentí sus ojos clavados en mi hombro, la marca del contrato me ardía y solté un quejido por lo bajo… aquello me daba mala espina, a pesar de usar ropa con magas y un suéter bien grande me daba la impresión de que Lilian sabía que escondía algo como si pudiese ver a través de mi ropa. Me sentí indefensa maldiciendo el no tener a Sebastián a mi lado, pero intenté no pensar más en eso… yo le había pedido que diese una vuelta por los alrededores para verificar que no hubiese nada o nadie, me había entrado esa paranoia de que alguien me seguía o seguía a Lilian y eso me preocupaba aún más.
Como si ese amigo del que presumía en los últimos meses no fuese una simple alucinación…
—Sé que si mi buen amigo te viera justo ahora también se le vendría la imagen del Conde a la cabeza, que triste… lo último que quería era volver a ver esa mirada fría y nostálgica, incapaz de sonreír, siempre solitario con esa sombra negra a su lado… no sé como es que le gusta ese… ese demonio
Me paralicé ¿Qué era todo esto? ¿Conde? ¿Demonio? Quiero irme de aquí… quiero irme aquí…
— ¿Qué cosas dices?— pregunté con curiosidad a pesar de que una voz en mi cabeza me pedía a gritos huir de ahí.
—Oh, nada, nada mi terroncito… solo son improperios, solo eso— pero nuevamente había una sonrisa que intentaba evadir el tema.
Eso no me pareció una incoherencia, no sé porque pero algo en sus palabras tenía cierto sentido… la marca seguía ardiendo como si intentara llamarme.
—Te ves cansada dulzura, supongo que as tenido un día bastante duro ¿Por qué no vas a dormir un poco? Te veré en la mañana ¿Si mi lindura?
Lo que había evitado desde que llegue ahí pasó, no había pensando en él ni siquiera cuando Rose me ayudaba a ducharme y me vio la marca del contrato pegando de gritos, la excusa del tatuaje había sido perfecta pero Roseanne gritoneaba alterada preguntándome que qué significaba… se comportó de manera muy extraña pero dejo el tema cuando estornude y se movió tan rápido con tal de que no pescara un resfriado por su culpa, aún en ese rato en el que me cubrí la marca como si mi vida dependiera de ello no había pensado en Sebastián como lo hacía justo ahora… estaba asustada, de pronto me pareció aterradora la idea de que estuviese afuera, estaba preocupada y aquel mal presentimiento comenzaba a asfixiarme… ya se había tardado demasiado.
— ¿Sucede algo, mi cielo?—, la voz de Lilian sonó como la de una madre preocupada y completamente cuerda, miré su rostro preocupado y alarmado.
—Solo me duele un poco la cabeza, no es nada— murmuré intentando retroceder.
Necesitaba aire, estaba ahogándome… necesito ver a Sebastián, ahora… ahora ¡Ahora!
—Te ves muy pálida, deja llamo a Rose para que te lleve a descasar… la pierna debe de dolerte mucho, tienes que tomar tu medicina… además ya es tarde cariño, deberíamos de dormir las dos—, dijo dulcemente pero sin dejar de verse preocupada, el brillo de sus ojos ya no estaba ahí simplemente se veían algo preocupados y era como si el tono de azul de su iris hubiese disminuido dos tonos.
Asentí y ella se levantó con parsimonia de la mesa, caminó con paso liviano y elegante y con cuidado jaló de mi silla llevándome fuera de aquella habitación.
En cuanto cruzamos la puerta la pesadez se me fue y pude respirar con normalidad.
Roseanne estaba afuera y nos dedicó una de sus sonrisas.
—Rosie, llévala a descansar… creo que necesita una buena noche de sueño con urgencia— dijo Lilian con voz suave acariciándome la cabeza con delicadeza.
Estaba algo confundida… su comportamiento había dado un cambio muy brusco, como si… como si no fuese ella misma.
—Claro que si, pero regresa a tu habitación Lilian. También tienes que dormir, son más de las once— dijo Roseanne intentando sonar dura pero aun así su tono fue muy cariñoso.
Lilian sonrió levemente, me besó la mejilla y luego la de Rose y regresó a la habitación canturreando un 'buenas noches' con dulzura.
—Oh… cielo, eres como una medicina para mi Lili, siempre que vienes ella es más como si misma… como la niñita que correteaba en los jardines de Inglaterra— alegó Rose con melancolía y una sonrisa triste.
—Roseanne… creo que Lilian tuvo un episodio psicótico mientras estábamos ahí dentro— musite, sus ojos verdes me miraron con desconcierto—… dijo algo sobre que su amigo vendría a visitarla más tarde, la verdad no me pareció como si dijese alguna incoherencia… parecía convencida, como si fuese la verdad ¿Nadie más la a visitado además de mi?
—Oh, no cielito… sé que suena convencida pero no es más que otro de sus delirios, nadie más que yo a pisado esa habitacion en dos meses y fuera de ti sabes que nadie la visita, no tiene permitido visitas de otras personas que no sean sus familiares— dijo Rose con seguridad.
—También dijo algo sobre un Conde… dijo que tenía una mirada fría y era solitario pero una sombra negra le acompañaba… eso si sonó como un improperio pero luego se puso evasiva, como si me ocultara algo ¿Rose, crees que eso tenga sentido?— pregunté mirando detenidamente a la enfermera.
Su expresión se torno sombría, negó rápidamente moviendo la cabeza de un lado a otro.
—Tú lo dijiste, son solo incoherencias cielito— dijo con nerviosismo mientras comenzaba a empujar mi silla de ruedas.
—Rose, déjame aquí, Sebastián dijo que vendría por mi una vez arreglada la habitacion… quiero ver el jardín un momento, creo que me hace falta aire fresco— solté inmutable.
Roseanne se detuvo, me besó la mejilla y desapareció por el pasillo.
Me quede sola en medio de un pasillo completamente obscuro, el pulso se me había acelerado y tenía la piel erizada, no me parecía un disparate lo que Lilian dijo… ¿Y si había algo siguiéndola? Algo no humano… ¿Un demonio?
A estas alturas de mi vida ya podía creerme cualquier cosa… aun si eran palabras salidas de Lilian en un posible episodio psicótico. No, Samantha piensa con claridad… no porque vives con un demonio significa que a tu familia lo persigue uno también, no te dejes llevar porque te as asustado un poco.
Suspiré y comencé a girar las ruedas de la silla avanzando de frente… no sabía donde estaba, no recordaba como era que me habían llevado hasta ahí y la obscuridad no ayudaba en nada, era la primera vez que estaba en esa casa de reposo, al menos la primera vez que estaba dentro de ella… por fuera tenía una apariencia muy rustica pasaba perfectamente como una cabaña y el único distintivo era un gran letrero verde con bonita letra que decía "Casa de reposo Outlake" y al entrar te daba una cálida bienvenida con una recepción con todo y chimenea.
Fruncí el ceño, aquel no había sido más que otra orden del abuelo de Lilian porque el doctor de Lilian y yo estábamos viendo la posibilidad de trasladarla a Weston Valley porque el clima era más cálido y en caso de una emergencia la cercanía del a cogedor Weston con la gran urbe nos sería de mucha ayuda.
Pero justo ahora ese no era mi problema, no, me había perdido y no sabía hacía donde avanzar…. Todos los pasillos se veían exactamente iguales… solo madera y más madera, una puerta tras otra…el pasillo parecía interminable y ya me dolían los brazos de tanto girar las ruedas.
El chirrido de la silla y el crujir de la madera me estaban desesperando ¿Dónde estaba Sebastián?
Me detuve intentando mejorar mi vista esperando ver algún señalamiento o alguna cosa que me dijera por donde ir pero no había absolutamente nada, solo yo en la silla de ruedas.
¿Acaso soy una experta en perderme?
Resoplé y sin más remedio me levanté con mucha torpeza de la silla, mantuve el equilibrio lo mejor que pude sobre mi pie sano y pegada a la pared comencé a andar con lentitud.
La sensación de la madera bajo mis dedos era casi reconfortante, cerré los ojos como si así pudiese llegar a ver algo y con cuidado y mucha lentitud daba pequeños pasos contándolos por si acaso necesitaba la silla otra vez y así sabría que tan lejos estaba.
Todo esto me había revuelto más el cerebro ¿Habría algo más que Roseanne supiera y tuviese algo que ver con las palabras de Lilian? Quizá se trataba sobre la familia de Lilian en Inglaterra, esa era mi teoría.
La verdad es que jamás me había interesado por saber más sobre mi verdadera familia, para mi solo estaba Lilian Carson la espontanea, infantil, encantadora y ocurrente mujer que soltaba incoherencias la mitad del tiempo pero la otra mitad del tiempo intentaba ser mi mamá… para mi no existía esa talentosa joven, esa tal Lilianne Phantomhive no era más que una mera leyenda para mi solo era Lilian Carson, los Phantomhive no eran mi familia… para mi estaban muertos.
—Si para los Phantomhive Lilian fuese tan importante vendrían a verla— solté con amargura.
Estaba resentida, abandonarla cuando más los necesito… abandonarme a mí porque simplemente no fui producto de lo que ellos querían.
Fruncí el ceño bufando, no quería saber absolutamente nada sobre esa familia.
Perdí el equilibrio, un viento frio sopló en mi espalda y apenas y pude mantenerme en pie. Abrí los ojos volteando hacía atrás y quede desorientada, parecía como si estuviera en un lugar distinto… la sensación de la madera se había desvanecido ahora era firme como el concreto, el frio concreto, me dio un escalofrió… la silla de ruedas no estaba… ya no estaba tan obscuro pero ver todo con claridad no me tranquilizaba en los más mínimo.
¿Dónde diablos estaba?
Regresé la vista al frente completamente confundida… me costaba respirar otra vez así que aceleré el paso, podía distinguir una luz blanca a lo lejos y sin mucho pensarlo decidí ir ahí, mi cabeza me decía lo contrario pero la marca comenzaba a palpitar ante cada uno de mis torpes pasos. Tenía que ver a Sebastián urgentemente y preguntarle que estaba pasando, ya no era un mal presentimiento ahora estaba completamente segura de que algo rondaba por ahí y ese algo buscaba a Lilian, solo así podía explicar su comportamiento y la mención de su amigo.
Mientras más avanzaba la luz blanca tomaba forma, era como las puertas abiertas hacía un jardín y la luz blanquecina que iluminaba el frio pasillo venía de la imponente luna llena en el cielo estrellado. Seguí avanzado con firmeza y rapidez, di un traspié y caí de lleno al piso cuando estaba justo en frente de las puertas abiertas.
Jadeé, caí sobre mi pierna enyesada y lancé un gemido de puro dolor.
No pude levantarme… no encontraba la manera de hacerlo sin apoyar la pierna y dolía horriblemente cada vez que la apoyaba en el piso, así que termine optando por arrastrarme lo que quedaba hasta que pude atravesar el umbral de la puerta.
Tenía una vista hermosa… un amplio jardín lleno de frondosos rosales, había una fuente con una escultura de una mujer envuelta en un vaporoso y liviano vestido que parecía ser movido por el viento y el cabello le caía por los hombros formando unos rizos fuera de este mundo… vagamente el fino rostro de piedra tenía un parecido con Lilian, era imposible, sencillamente imposible. Me arrastré un poco más pegando mi cuerpo contra el césped esmeralda algo humedecido.
La luz de la luna le daba un aspecto fantasioso y nostálgico al jardín.
Se oía un leve murmullo, como música, la suave melodía de un piano envolvía al jardín mientras la brisa mecía con suavidad los rosales… varios pétalos se iban desprendiendo cayendo en un sendero de piedra que rodeaba la fuente y seguía perdiéndose entre algunos arboles.
Todo despedía una gran tranquilidad pero yo estaba aterrada, el cuerpo se me había puesto frio y al exhalar podía ver mi aliento. Tenía la sensación de que algo me observaba… como si los ojos de la estatua de la fuente me siguieran pero cada vez que volvía la vista hacía arriba la estatua mantenía su postura y el rostro hacía arriba como si mirase la luna.
En cuanto con los dedos pude tocar el camino de piedra me mordí el labio reprimiendo un gemido, la piedra se sentía tibia… caliente.
La melodía del piano tomaba intensidad, no conocía esa canción… pero era hipnótica y muy triste.
Detuve mi arrastre intentando sentarme en el pasto, estaba agotada y sentía mucho frio por ese viento que tomaba fuerza arrastrando los pétalos de la rosas blancas formando remolinos de viento.
Volteé por donde vine pero la vista volvió a desorientarme… la fachada de la cabaña permanecía inmóvil y bien pude distinguir por las puertas de vidrio la silla de ruedas abandonada a muy poca distancia.
¿Qué estaba pasando?
Rápidamente regresé la vista a la estatua… ahora tenía la cabeza agachada y sus grandes ojos estaban fijos en mi y para mi sorpresa el color de las rosas había cambiado ahora eran rojas, retrocedí comenzando a temblar por el frio y el miedo, sentía como si me oprimiesen el pecho y el sonido del piano comenzaba a marearme.
Un destello plateado pasó a centímetros de mi y su cuerpo se postro frente a mis ojos, era Sebastián pero lucía algo agitado… su camisa gris estaba empapada en sangre y su cabello parecía ligeramente revuelto, respiraba con rapidez, casi jadeando.
—Joven ama— la voz de Sebastián me hizo recuperar un poco de consciencia pero él se oía agitado.
Cerré los ojos con fuerza intentando respirar mientras sus brazos me rodeaban levantándome del suelo.
Cuando los abrí estaba pegada a su pecho y busqué sus ojos desesperada.
— ¿Qué es esto?... Sebastián ¿Qué esta pasando? ¿Por qué estas sangrando?— gritoneé alterada.
Mi miedo se hizo más grande, mis manos apretaban su ensangrentada camisa, el demonio hizo una mueca pero no dijo nada. Para mi él era un ser inalcanzable, indestructible que podía protegerme y ahora estaba herido, tenía una gran y horrorosa herida atravesándole el pecho, eso me hacía sentir devastada, no solo porque de aluna manera me sentía desprotegida… lo admito, me sentía devastada porque él estaba herido por mi culpa.
—Tápese los oídos—, me ordenó con la voz ronca.
— ¡Dime que esta pasando!
—Solo obedezca, tápese los oídos—, volvió a decir con la voz ronca.
Entonces un estruendoso sonido mecánico vino hacía nosotros, Sebastián comenzó a moverse y sin más me aferré a su pecho temiendo que me fuera a caer.
El ruido era increíblemente alto, la tonada del piano se había vuelto frenética, rápida y desordenada, entonces comprendí y me lleve las manos a la cabeza presionándolas con fuerza en mis orejas. La música paró súbitamente y miré de reojo la fuente… no estaba la estatua de la mujer solo un chorro de agua que era disparado hacía arriba y caía por los lados de la fuente. Los rosales no estaban solo había arbustos tupidos y algunas flores de toda variedad pero no había rosas rojas o blancas ahí.
Otro resplandor plateado salió desde la mano de mi mayordomo, le seguí a pesar de que iba increíblemente rápido.
El sonido de los metales al encontrarse me confundió aún más, no solo eso, cuando mis ojos se toparon con la cosa de donde provenía ese ruido como del motor de un camión la sangre dejo de fluir por mis venas… ¡¿Era eso una motosierra?!
Quien fuera que llevaba esa cosa en las manos se movía rápido y solo distinguía una figura de rojo, Sebastián se movía más rápido y me era imposible distinguir más.
Todo ese movimiento me revolvía las entrañas, me había mareado. Sentía el pecho de Sebastián agitarse y vibrar como si gritara una y otra vez… conversando con aquel ser o persona con la motosierra, quise destaparme los oídos pero si lo hacía la música del piano volvería a atravesar mi cerebro y regresaría a esa vista del jardín de rosas… algo en mi interior me decía que no tenía que volver jamás a ese jardín. Eso solo hacía que mi curiosidad creciera más y más.
Me apreté más contra el pecho de Sebastián, el olor de su colonia se sentía opacado por el hedor de la sangre…
— ¡Detente! ¡Sebastián para o voy a vomitar!— grité débilmente.
El demonio me miró curvando los labios pero no escuché sus palabras, su mano enguantada me rodeo la cabeza impidiéndome ver.
Gruñí comenzando a retorcerme entre sus brazos… enserio, iba a vomitar si no se detenía.
— ¡Es enserio! Idiota, para ya ¡Es una orden Sebastián!— chillé.
De un movimiento brusco sentí como íbamos hacía arriba, el aire frio me pegó en la espalda como si no hubiese nada a mí alrededor pero cuando la mano enguantada se quito de mi cara me vi parada en el sendero de piedra siendo sostenida de la cintura por Sebastián.
Me aferré a su brazo levantando levemente mi pierna enyesada.
Respiré con fuerza intentando parar el mareo sin dejar de cubrirme los oídos, pasado unos segundos deje de ver doble y mis entrañas se reacomodaron en mi interior.
— ¿Qué esta pasando aquí?—, interrogué con molestia mirando los orbes rubí de mi mayordomo.
El frunció el ceño, estaba muy molesto pero no veía a mí, su mirada permeancia clavada al frente con cólera y quizá algo de ¿Asco?
Sin poder evitarlo deje de cubrirme los oídos, parpadeé varias veces… la tonada del piano se oía lejana pero el jardín no había cambiado en lo absoluto. Consternada miré al frente… no sé bien como fue mi primera impresión, si estaba sorprendida y fascinada o simplemente aterrada.
Primero vi aquellos tacones que resonaban en el sendero de piedra; eran rojos, elegantes y salpicados de sangre; tuve una sensación diferente a otras cosas que hubiese visto ya… me estremecía por puro terror pero me resultaba… increíblemente atractivo, la luz de la luna le daba una apariencia mística… sobrenatural, salpicado de sangre —debo admitir que en ese momento no distinguí bien si era hombre o mujer… ¿Pero qué más daba?— un largo cabello rojo escarlata pero qué pelo, rasgos afilados... finos, ojos de un inusual amarillo verdoso enmarcados por unos lentes de montura roja, sonreía extasiado dejando ver una hilera de dientes irregulares y puntiagudos, vestía un saco rojo que le caía por los hombros sosteniéndose de sus antebrazos de manera coqueta y femenina, una pulcra camisa blanca con los primeros botones desabrochados y un pantalón negro de vestir… guantes cortos a la mitad de las manos de color negro que sostenían una imponente motosierra embarrada de sangre (Justo ahora es cuando debería de pegarme un tiro porque parezco una vil zorra urgida, degenerada y pervertida), unas larguísimas pestañas y algo de sombra rosácea en los parpados de sus ojos… era impactante, me sentí insultada porque se veía más femenino que yo y aun así no podía negar que era un hombre bien atractivo ¡Calla tu maldita mente pervertida Samantha, esa cosa podría matarte! ¡Podría matar a Sebastián!
Deja de pensar, deja de pensar… ¡¿Pero de donde demonios salen todos estos sujetos tan jodidamente guapos?!
—Ah… ¿No es esto maravilloso? Oh Sebas-chan~ esto no es más que obra del destino que nos demuestra que nuestro amor es verdadero— canturreo con una voz afeminada pero aun así me hacía temblar.
Aunque yo estaba muy fascinada con el sujeto no pude evitar mirar a Sebastián más que nada para ver la expresión de horror que hizo ante las palabras del peculiar sujeto de rojo.
Oh… casi me revuelco en el suelo de risa pero aquella amenazante mirada que el mayordomo me dedico me mantuvo en mi sitio haciendo un increíble esfuerzo por no botarme de la risa.
— ¿Sebas-chan?— pregunté con burla, el demonio torció la boca irritado.
—Grell Sutcliff, ha pasado demasiado tiempo, pensé que no volveríamos a vernos nunca—, dijo Sebastián fingiendo una sonrisa pero la manera en que su mano se apretó a mi cintura me hizo replantearme quien de esos dos iba a matar al otro.
—Oh… eso creí yo también pero lamento decir que no venía verte a ti mi querido Sebas-chan— dijo dramáticamente pero una afilada y aterradora sonrisa se formó en su cara dejando ver todos sus afilados dientes.
Me estremecí… "Mi querido amigo vendrá hoy, sé que agradará… es muy divertido" "Té rojo cariñito" "le prepararé el té a él le gusta bien dulce"
La cara de Sebastián pareció sorprendida pero aflojó su agarre y entonces una sonrisa macabra ensombreció sus facciones.
Yo, que hasta ese momento había quedado sin palabras carraspeé y ese par me prestó atención.
—Perdón por interrumpir su romántico encuentro pero, ¡¿Podrían decirme que demonios esta pasando aquí?!— inquirí con molestia.
El tal Grell se fijo en mi existencia, me miró algo sorprendido borrando esa sonrisa de su rostro poniéndose casi serio, encajó su motosierra en el pasto levantando un poco la tierra y se ajustó los lentes con un movimiento muy coqueto.
—Ah…—, dijo divertido con una sonrisa afilada— ¿Tu eres la hija de Lili? Eres igual a ella pero ella es mucho más hermosa que tu, más alta y más delgada… pero tienes un lindo color de ojos—, dijo mirándome de arriba a abajo de manera prejuiciosa, quedé congelada en mi sitio—. Creí que serías más educada y cortes como la linda Lili, ella es encantadora pero tú…— dejo de hablar súbitamente y su rostro se contrajo incrédulo abriendo la boca sin saber que decir.
La sangre me hervía por montones ¡¿Qué diablos era él y porqué conocía a mi madre?! ¡Por su culpa ella casi muere!
Gruñí ante su silencio y de no ser porque Sebastián me agarraba tan posesivamente me habría avalando sobre Grell a golpearlo.
— ¡¿Por qué estas así de pegada a mi Sebas-chan?!— chilló enojado comenzando a pisotear con fuerza.
Sonreí altaneramente pegándome a Sebastián.
— ¿Qué te pasa?— pregunté inocentemente—… él es mi Sebas-chan— dije con superioridad, Grell bufó apretando los puños.
— ¡Mocosa insolente!— gritoneó como lo haría una mujer loca y enfurecida.
—Mi lady, no creo que sea bueno enfadar a esa cosa… aunque me alaga señorita— susurró Sebastián en mi oído.
Iba a reclamarle pero en menos de un parpadeo la motosierra rugía en las manos de Grell y se abalanzó contra nosotros a una velocidad de relámpago.
Cuando reaccioné la motosierra se había incrustado en el sendero de piedra a milésimas de centímetro de mi rostro, de no ser porque Sebastián sostenía gran parte de la hoja metálica de la motosierra con sus manos sobre de mí me habría rebanado como un jamón.
El demonio empujó a Grell arrojando la motosierra a varios metros de él y antes de que pudiese siquiera gritar me levantó en brazos no sin antes darle una fuerte patada al pelirrojo que se quejó mientras se estampaba contra la fuente.
Pero aun con la fuerza del impacto el pelirrojo se levantó sin ni un rasguñó y mascullando se limpió el polvo de su saco rojo y se acomodó su larga cabellera.
—Entonces es cierto, esa mocosa es una Phantomhive… Hmp, esa maldita familia siempre interponiéndose entre mi Sebas-chan y yo ¡Cómo los odio! Primero ese mocoso y ahora esta... esta mujerzuela— chilló mirándome como si yo fuese un fenómeno de circo.
— ¿Phantomhive?— dijo con molestia mi mayordomo.
Oh, ahora ya no sabía en manos de quien iba morir… si del afeminado y celoso Grell o en manos de un molesto Sebastián.
Grell sonrió soltando una risilla burlona.
— ¿No lo sabias? Vaya, pero tan poca confianza te tiene que ni siquiera te dice algo tan importante como de que familia viene ¿Por qué no la dejas de una vez y nos fugamos juntos? Una mujer tan poco educada como ella no te merece, en cambio una dama como yo te haría sumamente feliz que-ri-do~— se burló, creo que saqué humo por las orejas.
Eso se sintió como un puñetazo directo en mi orgullo, lo peor de todo es que tenía razón pero lo que más me había calado fueron sus palabras ella no te merece, además de mi orgullo herido me sentí poca cosa pero no lo demostré.
— ¡Deja de parlotear como una vieja chismosa! ¿Qué no sabes que eso se ve mal fenómeno travestido?— mascullé, Grell me fulminó con la mirada apuntandome con su largo dedo.
— ¡¿Cómo te atreves a hablarme así mocosa?!—, alegó indignado— ¡No me importa que seas la hija de mi Lili yo si te mato! ¡Me importa un carajo el código shinigami, yo te mato aquí mismo!
Mi corazón se detuvo en ese mismo instante… un montón de imágenes se agloparon en mi cerebro, toda esa información junta me hizo abrir los ojos desmesuradamente, inconscientemente me pareció chistoso porque Lance y sus cosas eran jodidamente verdaderas.
— ¿Shi… shinigami?— balbuceé aturdida.
Oh no, oh no ¡Oh no!
Grell bufó.
— ¡Huh, eres retrasada niña! S-h-i-n-i-g-a-m-i Dios de la muerte si no te cabe en la cabeza— se mofó apretando los dientes con sorna.
Un dios de la muerte, un dios de la muerte que vino a ver a mi madre ¡Mierda!
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Yay! Holaa, Sam reportándose (? con un nuevo capitulo y muy buen humor xD ¿Por qué? Por que ahora si se arma la pelea de gatas ejem perdón de chicas (?) Lo prometido es deuda y la cosa roja... It's here! b-but well umm se me anotado lo mucho que quiero a Grell? (Hay que decir que solo lo quieres porque fastidia a Sebastián , cierto?) Completamente cierto :) Fuera de eso qué más digo del capitulo? Oh, Lilian jajaja (No deberías de reírte ¿sabes? encima de hacerla sufrir tanto tu la...) shht! ¬¬ me reía por la imagen que me di de ella en la mesa de té ahh era inevitable aquella comparación... ah, el asterisco ¿conocen la canción? yo amo esa canción no sé ni porque esta ahí solo esta ahí y punto.
Bien antes de que comience a decir incoherencias como que el cielo es verde y los unicornios son comestibles (O que no te gusta un chico y yo sé que si) Los únicos hombres que me gustan por el momento son demonios y un par de shinigamis *-* me largo
¡LOS AMO CON TODO MI CORAZONCILLO DE POLLO REMOJADO Y MASTICABLE! dejen mushisimos reviews y ya... es todo, nos leeremos algún día, nah esta vez no xD emm nos leriamos el miércoles a más tardar, así que ya me voy e_é
