N/A: No tengo perdón de Dios! Lo sé, y me arrepiento... como muchos sabrán, me he estado dedicando a la traducción de fics en inglés, y esta fue mi primera semana de escuela, y ya estoy colmada de ensayos; sé que esto no les interesa, es una excusa barata(?) y bla bla bla. Voy a editar los capitulos 14-16, porque tenía cierta idea y escribí alrededor de esta, más~ por azares de la vida, se me ocurrió otra, menos esperada(?) que la anterior. De una vez les aviso, la guerra terminará pronto, pero me enfocaré en la post guerra. Estoy trabajando en ello, me daré mi tiempo entre la tarea, traducciones y el decatlón academico para enfocarme en TUP lo más que pueda... si no, mandenme su odio por no actualizar por un review o PM para avisarme, que tiendo a olvidar cosas frecuentemente ^^U Mejor me callo :X Disfruten la lectura~

Traición, Unión y Pasión

Capitulo 13

-un, dos, un, dos-decía Colombia mientras practicaba kickboxing junto con sus hermanas, en lo que los chicos estaban en el campo de batalla. Tenían instrucciones precisas de los chicos sobre lo que tenían que hacer.

Era arriesgado.

Era un trabajo sucio.

Más alguien tenía que hacerlo. No por nada habían sido conocidas como las Femme Fatale. Hijas de la Mafia.

Y mañana, el mundo volvería a ver a las Femme Fatale, haciendo lo que mejor hacen.

Acabar con el enemigo, poco a poco.


Cinco turistas canadienses paseaban por las afueras de la Casa Blanca, mirando la gran estatua de Abraham Lincoln. Eran dos chicos y tres chicas, vistiendo camisetas de Université du Quebec à Montréal, habían ido a la capital estadounidense para pasear antes de regresar a clases.

Los dos chicos eran de tez blanca, con cabello negro escondido en unas gorras de su universidad, hablan en francés rápidamente, comentado sobre la estructura blanca. Uno tenía ojos verdes, casi avellana, y el otro chico tenia ojos azul oscuro. Las chicas también tenían tez blanca, pero era más clara que la de los chicos, una tenía cabello rubio platinado, recogido en una coleta, ojos verde esmeralda y alternaba del francés al inglés con acento claramente francés. La que colgaba del brazo del chico con ojos azules tenia cabello castaño claro, ojos verde-azules y hablaba en un terrible francés mezclado con varias palabras en inglés. La última chica, la más joven del grupo tenía unos ojos castaños que contrastaban con su cabello rubio con mechas rosas, y se limitaba a mirar la Casa Blanca, sin decir comentarios a sus acompañantes.

Los cinco jóvenes decidieron tomar el tour de la Casa Blanca para terminar con sus vacaciones y volver a Montreal.


Cuatro secretarias, todas con cabello rubio en coletas, y ojos azul claro, caminaban por los pasillos de la Casa Blanca, junto con uno de los guardias de seguridad. Las cuatro secretarias venían cargadas de papeleo, y habían hecho que el guardia los ayudara con una caja que el vicepresidente planeaba mandar a la Casa de Representantes para que revisaran los contenidos de la caja, los cuales supuso que eran leyes obsoletas pero que todavía entraban en rigor. Los cinco trabajadores de la Casa Blanca entraron a la famosísima Oficina Oval, la oficina del Presidente de los Estados Unidos. Más en la entraba había alguien, pero no se dieron cuenta.

-Eso estuvo cerca-murmuró esa persona desconocida.

-¿Quién?

-Soy Canadá-dijo aquel muchacho con su oso polar, antes de guardar una memoria USB en su bolsillo y salir corriendo por el pasillo, agradeciendo de que su costumbre de ser ignorado por el resto de la gente lo haya ayudado en estas circunstancias.


Muy bien chicas, vamos a dejar esto-dijo Venezuela rascándose el bigote postizo.

-Esta es la oficina de Alfred-les dijo Puerto Rico antes de empujar una pared, y se reveló exactamente, una oficina llena de fotos de varios países, héroes y presidentes. En el escritorio estaba una computadora, apagada. Las cuatro chicas con uniformes de secretarias empezaron a buscar unos papeles, pero en vano. Lo que buscaban no estaba ahí.

-chicas, vamos atrasadas-dijo Itzel después de unos minutos. En eso leyó un nombre que no había visto desde los 1850, y cogió la agenda con ella. Las cuatro alzaron los montones de papeles, mientras que el guardia, quien era Venezuela, tenía la caja todavía en brazos.

Todos salieron de la Oficina Oval, antes de ir a uno de los baños.

Cuando salieron, el guardia ya no tenía su caja.

Anduvieron por la casa, y en diferentes baños, dejaron los montones de papel.


Los cinco turistas canadienses se encontraron con un compañero de la universidad.

-¡Mattieu!

El canadiense se volteó pensando que había sido descubierto por su padre, pero notó que eran sus "compañeros" de universidad. Suspiro de alivio antes de acercarse a los universitarios.

-Bonjour.

-Salut

Los seis canadienses empezaron a platicar, alejándose de la Casa Blanca por un Café, para charlar sobre sus vacaciones.


El helicóptero salió de la Casa Blanca, y varias gentes en la ciudad pensaron que era el presidente, que iba a alguna reunión. Cinco minutos después, habían acordonado la zona, evacuaron la Casa Blanca, ya que una llamada anónima les dijo sobre un secuestrador buscando al presidente.

Varios reporteros estaban a las orillas de donde estaba acordonada, obtendrían el mejor reportaje de sus vidas. Pero no por un secuestrador.

Media hora después, alguien de la CIA se encontró una caja en el baño. Cuando quitó la tapa, solo se escuchó una explosión. Dos explosiones, tres explosiones, cuatro y finalmente cinco.

Afuera de la Casa Blanca, vieron como las luces se prendían, haciendo que varias gentes asumieran que habían encontrado al secuestrador.

Hasta que vieron las llamas salir de las ventanas.

La Casa Blanca se estaba incendiando por segunda vez en su historia. Y bajo las narices de la CIA.

El pánico reinó por todo el país.


-¿Cómo les fue?-preguntó Panamá manejando el helicóptero.

-No hubo problemas. Solo nos encontramos a Mathew en la Oficina Oval.-dijo Colombia quitándose la peluca rubia y los pupi-lentes azules. Panamá asintió antes de intentar contactar un helipuerto en algún país latino.

-Cosa extraña, si te pones a pensar-dijo Venezuela quitándose el bigote falso, y la gorra del uniforme, dejando caer su cabello recogido. Se aflojó la corbata negra y apagó el radio que había robado del guardia que tuvo que dejar inconsciente para conseguir tal atuendo.

-Itzel, ¿Qué es eso?-preguntó Puerto Rico antes de coger la agenda de las manos de la mexicana quien había estado mirando lo que decía con la quijada desencajada.- Es una agenda telefónica. De Alfred… Oh por Dios…

-¿qué?-preguntó Costa Rica acercándose a la boricua. Cuando leyó la información que había, solo atinó a abrir los ojos sorprendida.- Itzel… Texas está vivo.

-¡Ya lo sé!-dijo Itzel con una sonrisa al pensar en su gemelo- Pero no puedo decírselo

-¿Por qué no? Eso lo haría el hombre más feliz del planeta.- comentó Venezuela, peinándose el cabello.- Hasta que se enoje porque Estados Unidos le escondió la verdad todos estos años.

-Déjame ver-pidió Colombia antes de coger la agenda de las manos de Costa Rica.- Está internado en un hospital. Quizá está en coma, o algo parecido.

-Lo más probable, porque cuando yo viví bajo el mismo techo que Alfred, nunca vi a Texas.- argumentó Puerto Rico pensativa.

Todas miraron al panameño, y al notar que no había oído nada, todas decidieron en ocultar tanto la información como la agenda para que ni México del Norte ni España, se enteraran.


-Lo lograron…-murmuró Alemania al ver las noticias cuando llegó del campo de batalla a la casa de Colombia.

-¡Mein Gott! Quemaron la Casa Blanca-murmuró Prusia detrás de su hermano.

-¡La carne de burro no es transparente!-gritó Romano-¡Dejen ver las noticias!

Romano empujó a los hermanos salchicha y miró la noticia en vivo sobre como la Casa Blanca ardía en llamas.

Todo Estados Unidos está en shock, jamás se había visto que el país quedara paralizado con tan rapidez como el S-11. Varios analistas políticos insisten que los implicados fueron opositores a las fuerzas Anglosajonas, más no se ha reportado ningún latino durante el suceso, reduciendo las posibilidades de que este ataque esté vinculado con la Guerra Continental. Reportando en Vivo para Heta News Network…

-¡Ja! Mis hijas lo lograron-exclamó Romano saltando de felicidad, y abrazó al español que estaba parado justo detrás de él.


-Fuck- dijo Arthur prendiendo las noticias, y al ver la conmoción que había en DC. Solo Canadá había logrado incendiar la Casa Blanca, y no concebía como lograron los latinos el infiltrarse a uno de los lugares más custodiados de Estados Unidos sin ser detectados.

Apagó la tele, se puso su saco, y salió de la casa, dejando a un Finlandia (quien preparaba Mäami) confundido en la cocina. Noruega entró a la cocina, quitándole el sartén y se puso a preparar algo que no pareciera lodo.


Suecia leía tranquilamente el tratado que tenía en manos, curioso por lo que Finlandia le había pedido. Agarró un cuaderno rayado, y una pluma entes de ponerse a tomar notas de dicho documento, sin dejar coma sin leer.

Extrañaba a su waifu, tenía que admitir eso. Pero sabía que no por nada el petit finlandés era conocido por sus francotiradores durante la Segunda Guerra Mundial. Eso era lo que más adoraba de su pareja, que a pesar de que se ve como si nunca dañaría a una mosca en su vida, podría quitarte la vida en un segundo, sin que te des cuenta.

Intentando cambiar sus pensamientos a algo más alegre, o al menos, menos depresivo, se puso buscar lagunas legales que irónicamente, desmienten otras lagunas legales. La política siempre había sido complicada, pero los humanos la complicaban aun más.

Quizá ahorita Finlandia esté preparando algo de Mäami, su platillo favorito, o comiendo su amado Salmiakki. Hanatamago se había quedado con Suecia, y se la pasaba horas sentada frente a la puerta de la casa, esperando a su dueño entrar por aquel rellano.

Oyó como los pasos de Sealand acercarse a su oficina. El pequeño británico entró vistiendo su pijama azul marino, y sentó en el sillón al lado de Suecia.

-Papá, extraño a Mamá, desu-yo.

-Yo t'mbi'n.-dijo Suecia antes de dejar los papeles en la mesita, y cargar a Sealand, a pesar de ser una micro-nación que aparentaba 12 años. Lentamente, el sueco llevó al niño a su cama, lo acobijó y le besó buenas noches.


-Lo siento…-murmuró Arthur mientras cargaba a un invalido Alfred en su espalda. El estadounidense sintió que la garganta le quemaba, y cuando encontró al británico y le explicó lo sucedido, casi se desmaya de la impresión.

-Al menos esta vez no fue culpa de Mattie -alegó Alfred con la voz ronca antes de toser un poco.

-No hables, estás viendo tu condición…- Arthur suspiró.-Dime que tienes todo lo de valor en el banco…

-Of course, todo era replicas. Logré que todos pensaran que eran las originales. Cuando me quemaste la Casa Blanca aprendí a nunca tener objetos valiosos en lugares públicos, por mucha seguridad que pongas.

-¿Y quién crees que haya sido?

-La mafia. Es más que claro, de seguro fue un ataque para recordarme de que también enojé a Don Mafia.-Comentó Alfred recordando la amenaza del italiano sureño. Arthur rió alegremente.

-Sabes que esos italianos nunca harían nada.

-True. Pero nunca se sabe que hay en la mente de ellos.

-Pasta, tomates y siestas.-Sugirió Arthur antes de reírse junto con Alfred.

Más no sabían la realidad del asunto. Ni siquiera, la punta del iceberg.


-¿Qué haces?-preguntó Dinamarca a Noruega, quien estaba sentado leyendo el periódico.

-Mira esto-señaló Noruega antes de enseñarle la primera plana del periódico.

Magnates Estadounidenses y Nobleza Inglesa en la mira de la Mafia. Después de la quema de la Casa Blanca, las mafias del mundo no se dan abasto, varios magnates, de los más poderosos del mundo, han sido asesinados por lo que la prensa cree que es la mafia. Y la nobleza más cercana a la familia real Inglesa no se queda atrás. Varios Sires, Duques y Barones se les han encontrado mutilados y muertos al puro estilo de El Padrino. Continua, MAFIA pagina A2

-Se están dando vuelo, los hermanos Vargas, ¿no crees?-comentó Dinamarca, afectado por la gravedad del asunto.

-Mientras que no afecte nuestras casas Reales no podemos hacer nada al respecto.


Pulque, Tequila, Aguardiente, Vino, Vodka, Cerveza y otros licores estaban en la mesa de la gran familia latina quienes estaban festejando por una misión bien hecha.

-ahora, el Parlamento Inglés-comentó Argentina, colgado del brazo de México del Norte, quien bebía caballitos de tequila sin parar.

-Sabes que nadie ha quemado el Parlamento-dijo Uruguay observando su lata de cerveza.

-Es más el pobre ingenuo que lo intentó, y lo descubrieron, ahora hacen hogueras y queman maniquíes de él en su honor- Comentó Francia bebiendo un poco de Champaña.

-¿Qué ondas con los europeos y el fuego?-comentó Colombia- Siempre son hogueras y fuego.

-bueno, ustedes son unos pirómanos. Festejando todo con fuegos artificiales.-Refutó el galo

-Ya, nada de pleitos, que estamos festejando- alegó Cuba bebiendo un poco de ron, abrazado de Venezuela, quien sonreía.

-Pero… pero…-tartamudeó Japón cuando le explicaron todo lo que las chicas tuvieron que hacer para completar la misión.- Etto…

-Vamos, fue pan comido.

-No le busques tres pies al gato, simplemente déjalo así, Tío Kiku, y disfruta tu sake.

-H-hai…