-Mírame bien, Bella, ¿no te recuerdo a alguien?

Bella lo observó por un momento.

Ya antes Félix le había dado un aire de familiaridad, Bella no lo había querido aceptar, pero desde el primer momento en que lo vio sintió que le recordaba a alguien.

La forma de la cara y los ojos… le recordaban a alguien.

Bella buscó en sus recuerdos, pero era muy difícil encontrar a la persona a la que se parecía, hasta que sintió que el recuerdo llegaba de sopetón.

La cara y los ojos, se parecía a…

-¿La persona… de la azotea?- le preguntó.

Bella se refería a la persona que había salvado una vez y por la cual se encontraba en el Colegio Vulturi.

-¿Riley?- recordó su nombre-¿Qué tiene qué…?

Félix se levantó de la silla.

-Saludaré a mi hermano de tu parte, después de lo que le pasó entró en una gran depresión pero siempre sonríe cuando te recuerda.

Bella estaba a punto de contestarle cuando escucharon pasos acercándose y a una persona gritar.

-¡Bella! ¡Bella! ¿Estás ahí adentro?

-¡Edward!- gritó Bella, reconociendo la voz.

Inmediatamente entraron dos hombres (que anteriormente había salido) sosteniendo a Edward de los brazos.

Por un momento Bella sintió alivio al verlo, pero al segundo siguiente empezó a sentir miedo porque sabía que Edward siempre había sido el objetivo, y que simplemente ella era la carnada.

-¿Estás bien Bella? ¿No te han hecho nada?- le preguntó con preocupación, inspeccionándola con sus ojos.

-¿Por qué viniste? – le gritó enojada.

-¿Te aseguraste de que nadie viniera con él?- preguntó Félix a uno de los hombres que agarraban a Edward.

-Sí, definitivamente vino solo.

-Ya vine hasta acá, ahora suéltala- le rugió Edward a Félix.

-¿En serio vas a ser exigente ahora?- le preguntó con sarcasmo- Yo decido cuándo soltaremos a Bella. Creo que la persona que te ama debe de verte sangrando y rogando por tu vida. Si haces un solo movimiento contra nosotros Bella será la perjudicada.

Los ojos de Bella se dilataron al sentir miedo por lo que le hicieran a Edward.

-Espera… ¿qué es… qué vas…?

-Bella- la interrumpió Edward, ella volteó a verlo-, cierra los ojos.

La mirada que le dirigió Edward había sido de determinación, Bella lo vio una última vez antes de cerrar lentamente los ojos.

Cuando Félix vio que Bella había cerrado los ojos le hizo señas a quienes agarraban a Edward.

Ellos lo empujaron y le dieron un puñetazo en la cara cada uno.

Bella escuchó los golpes e inmediatamente volvió a abrir los ojos.

¡Edward!

Bella vio cómo Edward no se defendía, y después lo goleaban en el estómago hasta que cayó al suelo, donde procedieron a patearlo en cualquier parte del cuerpo.

¿¡Por qué no te defiendes?! ¿Por qué dejas que te golpeen? ¡Puedes vencerlos fácilmente! ¡Eres más fuerte que ellos! ¿¡Por qué?! Pensaba Bella mientras empezaba a llorar.

-¡Deténganse!- rogó cuando vio que empezaba a escupir sangre- ¡Paren! ¡No le hagan daño!

-Paren- ordenó Félix.

Edward se levantó lentamente y escupió un poco de sangre en el piso, cerca de donde estaba Félix.

Bella vio que toda su boca estaba llena de sangre, además de que su nariz se veía rota y se notaba que respiraba con dificultad.

-Ruégame para que te salve la vida- le ordenó Félix-, ponte de rodillas y ruégame, si lo haces la dejaré ir.

-Estos golpes no duelen en absoluto- le dijo Edward con la voz clara.

Si Bella hubiera mantenido los ojos cerrados y solo hubiera escuchado a Edward hablar, abrís jurado que nadie lo estaba golpeando y que no sentía dolor.

Félix volvió a hacerles señas a los hombres y ellos volvieron a su tarea.

-¡Paren!- siguió rogando Bella- ¡Paren por favor!

Una vez más ellos se detuvieron, y Félix volvió a hablar con enojo.

-Dime que vas a renunciar a Bella. ¡Dilo!

Ahora la cara de Edward lucía peor y a su lado empezaba a formarse un pequeño charco de sangre.

-No creo que pueda hacerlo.

-¿Qué?

-¿Estás sordo?- le dijo Edward con calma- He dicho que no puedo hacerlo

-¿¡Quieres morir?!

-No quiero morir, pero si vas a matarme, no tengo opción.

-¡Dilo! ¡Dilo! ¡Di que vas a renunciar a ella!

Félix le propinó una pata en el pecho y Edward calló boca abajo en el piso.

Bella vio cómo Félix agarraba fuertemente una silla y después la levantaba en dirección a Edward.

Lo siguiente sucedió en cámara lenta, Bella impulsó su cuerpo hacia adelante y logró levantarse lo suficiente como para posicionarse delante de Edward, pero Félix ya había dirigido su golpe hacia él, por lo que cuando Bella se interpuso el golpe lo sufrió ella. Bella sintió que la silla la golpeaba en la columna, pero un poco más hacia su hombro derecho, el dolor era muy fuerte, y lo último que ella recuerda es que estaba cayendo al lado de Edward, después todo se volvió negro.

Edward, quien no había visto lo sucedido, escuchó que alguien caía a su lado. Usando las pocas fuerzas que le quedaban se volteó y vio a Bella inconsciente, con una silla encima de ella.

Él se acercó más y quitó la silla, después agarró a Bella entre sus brazos y empezó a llamarla suavemente por su nombre, esperando a que despertara.

No, Bella, tú no… Todo menos tú, ¿por qué lo hiciste? ¡Bella! Pensaba con angustia.

Félix se había quedado paralizado por lo que había hecho, y por primera vez empezaba a sentir culpa por lo que había hecho. Él nunca quiso que Bella saliera lastimada.

Mientras tanto, él y sus hombres escucharon pasos acercándose y luego entraron Jacob, Emmett y Jasper.

Los tres habían encontrado la carta que le habían mandado a su amigo y habían ido a esa dirección lo más pronto posible.

Cuando entraron, los hombres que estaban se dirigieron a golpearlos, pero ellos los vencieron rápidamente. Desde pequeños les habían enseñado defensa personal y era muy difícil que alguien los venciera en una pelea cuerpo a cuerpo.

Jacob vio por el rabillo del ojo que Edward sostenía a Bella entre sus brazos mientras murmuraba su nombre, se apresuró a su contrincante y se dirigió a Félix, a quien inmovilizo cuando trató de escapar.

Pronto, Emmett y Jasper también habían vencido a los otros hombres y se dirigieron al lado de Edward y Bella.

-Bella. Bella. Bella- seguía murmurando Edward.

No dejó que nadie la tocara, sentía que si alguien lo hacía ella se lastimaría aún más, pero cuando llegó la ambulancia tuvo que dejarla ir.

En el hospital, Edward y Bella recibieron atención médica. Muchos de los doctores estaban sorprendidos de que Edward no hubiera muerto por los golpes, dijeron que era un milagro que todavía pudiera caminar y respirar por sí mismo, pero Bella no era tan fuerte como Edward, y a ella le tuvieron que administrar una gran dosis de sedantes para que cuando despertara, el golpe que recibió no doliera mucho, pero eso también causó que ella durmiera por dos días seguidos. Afortunadamente, su columna no había recibido ningún daño grave, era otro milagro.

Edward siempre estaba en la habitación de Bella, había mandado a que colocaran una cama al lado de ella para que él pudiera estar con ella. Realmente él podía haberse ido a casa, pero no quería dejar a Bella en ningún instante, y aunque pudiera caminar por sí mismo, también se cansaba rápidamente, por lo que ahora estaba en una silla de ruedas.

Al principio del tercer día en que Bella estaba dormida, Edward acercó su silla de ruedas a la cama de Bella, donde se quedó contemplándola un momento.

Él sostuvo su mano cuando vio que sus párpados empezaban a dar pequeños saltitos, como si quisieran abrirse pero no pudieran.

Bella estaba luchando por abrir sus ojos, y cuando finalmente los abrió su mirada estaba un poco borrosa, cerró y abrió varias veces sus ojos hasta que logró enfocar a Edward.

-¿Bella? ¿Estás despierta?- le preguntó él suavemente.

-Edward…- susurró ella.

Su garganta estaba muy seca, además le dolía un poco la espalda, sentía que si hablaba más fuerte le dolería todo el cuerpo.

Edward suspiró aliviado cuando escuchó su voz.

-¡Pensé que iba a morir del susto que me diste!- la regañó.

-¿No se supone que yo debería decir eso? ¿Por qué dejaste que te pegaran? Pudiste haberlos vencido fácilmente.

-Si no hubiera dejado que me golpearan no te habría protegido. Prefiero recibir los golpes que me dieron antes de verlos hacerte daño aunque fuera en un dedo, pero… ¿por qué interferiste?- le preguntó enojado- ¿Qué hubiera pasado si algo te pasaba?

Bella no le contestó, en cambio, levantó su mano, que estaba entrelazada con la de él, y besó su palma.

Edward no volvió a preguntar nada, también entendía a Bella.

Así como él la había protegido dejando que lo golpearan, ella lo había protegido dejando que esa silla la golpeara.


Ya habían pasado unas cuantas semanas desde el incidente con Félix.

Parece que Jasper, Emmett y Jacob habían cobrado venganza por Edward y Bella.

Bella no quiso preguntar los detalles, pero logró escuchar que Félix había recibido tantos golpes que iba a necesitar rehabilitación.

Eso fue lo último que Bella había sabido de Félix, parecía que ya no iba a clases al Colegio Vulturi y, desde que había recibido tantos golpes, su carrera como modelo había terminado.

Parecía que todo volvía a la normalidad, hasta que un día Bella llegó a su casa y encontró todos los muebles tirados y a su mamá y Seth sentados en el piso llorando.

-¿Qué paso?- preguntó mientras se acercaba a su mamá y la abrazaba.

-Se llevaron a mi papá unos policías- contestó Seth entre sollozos-… dicen que debía mucho dinero, que hizo muchos préstamos y… y…

-¿Que haremos si algo le pasa a Charlie?- le preguntó Renée a Bella- Dicen que si no podemos pagarles se llevarán todo lo que hay en la casa. ¡Todo!

La única manera que Bella encontró de reconfortar a su familia fue diciéndoles que todo iba a estar bien, que no se preocuparan, que ya encontrarían una manera de superar lo que había pasado.

Pero Renée no pensaba de la misma manera, si bien sabía de los préstamos que Charlie había realizado, no creía que lo que había pasado fuera solo por eso, debía de haber una razón oculta.

Cuando pasaron dos días sin información de Charlie, Renée no lo aguantó más y se dirigió al único lugar donde encontraría a la persona que los podía ayudar.

-He venido a ver a Jane Vulturi- le dijo Renée al mayordomo cuando le abrieron la puerta.

-Por aquí.

El mayordomo la dirigió a la sala, donde Jane se encontraba leyendo el periódico. Jane no se inmutó cuando vio a Renée arrodillándose frente a ella, y siguió leyendo el periódico.

-¿Qué pasa?- le preguntó.

-Ayúdeme- le rogó Renée.

Jane agarró el periódico y lo puso enfrente de su cara, de esa forma Renée no pudo ver la cara de satisfacción que Jane tenía.

-¿En qué la puedo ayudar?

-La oferta que me propuso la última vez- dio un gran suspiro, llenándose de valor para hablar-… la acepto. Ni siquiera espero que nos ofrezca todo el dinero que nos había ofrecido, aunque solo sea la mitad… por favor, ayúdeme a salvar a mi familia. Ya lo he pensado mucho y la única persona que nos puede ayudar es usted. Sé que es inapropiado visitarla después de lo que hice, pero…

Jane retiró el periódico de su cara y le hablo con frialdad.

-Es muy fácil para mí ayudarles, pero le recuerdo que usted rechazó mi oferta y después me hizo una grosería. Soy una mujer de negocios y odio que las cosas no salgan como las planeo.

-La última vez que la vi cometí un gran error, no sabía cuál era mi lugar en el mundo. Por favor, perdóneme.

Renée había traído con ella una bolsa donde tenía un recipiente con sobras de comida. Así que acercó la bolsa y abrió el recipiente.

Lo estás haciendo por tu familia Renée, no hay otra salida. Se repitió antes de levantar el recipiente y tirárselo encima.

-Por favor, perdóneme- le rogó a Jane.

Jane escondió una sonrisa de satisfacción.

-Estaba mal en ese momento-siguió Renée-, por favor, perdóneme…

Ella empezó a llorar y Jane se levantó y le extendió una mano, Renée la miro titubeante y después aceptó la mano, Jane la ayudó a levantarse y le apretó la mano mientras le dirigía una mirada tranquilizadora.

-Gracias… gracias- agradeció entre sollozos Renée.

Jane los iba a ayudar.

Ese mismo día, en la noche, Bella iba llegando de uno de sus trabajos cuando vio a Charlie sentado en una de los sillones de la sala.

-¡Papá!- gritó ella con entusiasmo mientras se acercaba a abrazarlo- ¿Estás bien?

-¡Claro que estoy bien!- le aseguró, aunque en su cara se podía apreciar un poco de tristeza.

-Me alegro- se separó de él y se sentó al lado-. ¿Sabes lo preocupada que estaba por ti?

Charlie no le contestó, entonces ella paseo la mirada y vio a Renée y Seth sentados en otros sillones, con la mirada muy seria.

-¿Qué les pasa? Papá regresó a casa… ¿por qué están muy serios?

Nadie le contesto, en cambio, Renée sacó (de un costado del sillón) una maleta plateada, la cual puso encima de la mesita de centro, y la abrió.

Dentro, había muchos dólares… fácilmente podría vivir un año sin preocupaciones financieras.

-No- susurró Bella-… eso no puede ser…

La maleta lucía exactamente igual a la que les había ofrecido Jane hace unos días.

-Definitivamente lo es, hermana- le contestó Seth, leyendo su mente.

-¡Mamá!-regañó Bella.

-¿Qué querías que hiciera?-le preguntó ella- ¿Que dejara a tu papá morir en la cárcel?

-Regresa ese dinero, Renée. ¡Regrésalo!- le gritó Charlie, enojado.

-No lo regresaré. ¿Sabes lo que tuve que hacer para conseguirlo? Además- se dirigió a todos-, piensen en los beneficios: podremos pagar las deudas, pagar…

-No importan las cosas que puedas pagar- le contestó Charlie-. El ir a la cárcel fue mi culpa, en todo caso yo debí de haber pedido ese dinero… ¡en todo caso!- gritó enojado por decir cosas que no quería decir- Ese dinero no lo ganamos trabajando, Renée, no nos pertenece. Si ya tomaste dinero-suspiró cansado-… trabajaré para pagarlo. Bella- se dirigió a su hija, sabiendo que su esposa no le haría caso-, debes de regresar el dinero.

-Pero- dijo Renée, desesperada-… ¡mira cuánto dinero hay! ¡Podríamos olvidarnos de nuestros problemas!

-¡No, Renée! ¡Ese dinero no es nuestro!

-¿Por qué siempre te opones a mis decisiones?

-¿Sabes qué?- le preguntó, cansado de su actitud- Haz lo que quieras.

Se levantó del sillón y salió de la casa.

Bella dejó que su papá se despejara y después de una pequeña pelea con su mamá y media hora, salió con una chamarra en manos a buscarlo.

Lo encontró sentado en un columpio en el parque cercano a su casa.

-Hace mucho frío, si no te tapas te enfermarás- le dijo mientras se acercaba por atrás.

Charlie volteó a verla y ella le extendió la chamarra, él la tomó y la invitó a sentarse en el columpio de al lado.

-Bella- empezó Charlie después de un momento-… realmente te gusta Edward, ¿no?

Recordó el día que él los fue a visitar y las miradas que los dos se dirigían.

Por otro lado, Bella no podía negar el hecho de que sentí algo por Edward, así que bajo la mirada y contestó en un susurro:

-Pero tú eres más importante.

Si aceptaban el dinero podrían resolver muchos problemas, pero por otro lado… tendría que dejar a Edward, pero tenía que pensar en su familia… pero también estaba involucrada su felicidad…

-Perdóname- le pidió Charlie al ver que su hija se afligía-, parece que tu mamá y yo hemos echado a perder tu relación amorosa.

-¿Amor?- bufó Bella- ¿Quién dijo que lo amaba?

-Es amor- contestó Charlie seriamente-… eso es amor, Bella. Él debe de significar mucho para ti como para compáralo con tu papá.

Aunque Charlie amaba a Renée, nunca la llegó a comparar con su mamá, pues a la familia le tenía un cariño que no se compraba con nada, por eso cuando Bella le dijo que él era más importante, supo que en verdad amaba a Edward, lo amaba tanto como para compararlo con su papá.

-¿Cómo lo sabes?

-Te he visto crecer por 17 años- le contestó con cariño-, te conozco. No quiero que pierdas ese gran amor, hija. Haz lo correcto.

Se levantó de su columpio y se paró detrás de Bella, agarró las dos cuerdas y la aventó hacia adelante. Bella se dejó empujar por su papá y por un momento sintió que volvía a tener seis años y que no tenía problemas.

En ese momento solo existían Charlie y Bella.


Bella obedeció a su papá y al siguiente día fue a las oficinas del Grupo Vulturi.

-Bella está aquí para verla- anunció Demetri.

Bella entró con la maleta en una mano y Demetri salió.

-¿Qué es lo que te trae por acá?- le preguntó Jane sin voltear a verla.

-He venido a devolverle su dinero.

Se acercó a su escritorio y dejo la maleta enfrente de ella, obligándola a mirarla.

-He oído que tu familia está pasando una crisis económica muy difícil- le dijo Jane con compasión-. ¿No sería mejor que dejaras tu orgullo a un lado para hacerle un bien a tu familia?

-Tomamos la decisión en familia y… no se trata de orgullo- le dijo con determinación.

Bella le dirigió una última mirada y se volteó para salir, pero apenas dio un paso Jane la interrumpió.

-Si no es suficiente dinero, puedo darte más.

Bella regresó la mirada y la miró con sorpresa.

-Creo que eres buena para negociar-la elogió-, hagamos un trato.

-No me insulte más-la interrumpió-, ni a mí ni a mi familia, por favor.

-¿Realmente estás pensando en quedarte con mi hijo?- le preguntó con incredulidad.

-Eso es entre Edward y yo- la cortó.

-Acepta el hecho de que Edward y tú no pueden estar juntos, vienen de mundos distintos- la miró como a una cucaracha.

-Acepto el hecho de que Edward y yo somos muy diferentes, pero- retiró la mirada de ella y la dirigió al vacío, recordando-… cada vez que nos miramos a los ojos, no imagino un mundo sin él. Le prometí a Edward que no terminaríamos nuestra relación por usted- volvió a verla con más determinación-, y pienso mantener mi promesa.

-Este dinero-acarició la maleta-… fue entregado porque tu madre se arrodillo enfrente de mí. ¿Vas a dejar perderlo por tu orgullo infantil? Esta es una magnifica oferta que puede salvar la situación de tu familia. ¿Estás segura de que no te vas a arrepentir?-chantajeó.

-Como ya le dije, esto no se trata de orgullo, sino de sentimientos.

-Entonces… ¿cuánto dinero es suficiente para que dejes de sentir amor por Edward?

-No sabía que se le podía poner un precio a los sentimientos- se burló-, ¿cuánto cuestan los suyos?

Jane se sorprendió ante lo que le estaba diciendo y en el tono que se lo decía, nunca antes nadie le había hablado así.

-Eres muy valiente como para decir eso- le dijo con ira.

-Me gustaría entrar a su mente y saber por qué piensa que los sentimientos se venden. El corazón de las personas no es algo que se pueda comprar con dinero, apuesto a que no lo sabía, ¿o sí? Edward pensaba antes lo mismo, pero… ha cambiado y ya no piensa así. Adiós.

Salió de la oficina y se dirigió al elevador. Se sentía un poco adormilada y aún no procesaba del todo lo que había pasado con Jane, sentía que en ese momento no estaba ella en su cuerpo.

Había sentido mucha furia contra Jane que empezó a hablar sin antes pensar las cosas, no se arrepentía de nada de lo que había dicho, pero ahora empezaba a tener un poco de miedo por lo que le haría Jane.

Bella estaba tan sumergida en sus pensamientos que no notó que, cuando salió del elevador, Jacob estaba a un lado y la había saludado.

Jacob se encontraba ahí para hablar acerca de un negocio, pero cuando vio a Bella la siguió y vio que se sentaba en las escaleras de la salida, él se sentó silenciosamente a su lado.

-Llamaste al 911, ¿no?- le habló.

De repente, Bella fue consciente de lo que pasaba a su alrededor y volteó a ver a su amigo, le sonrió con tristeza y asintió con la cabeza.

No importa dónde esté, parece que Jacob siempre está cuando tengo problemas, siempre me apoya… en verdad le estoy agradecida.

-Vine a apagar el fuego- le aseguró.

Bella apretó sus labios, reprimiendo un sollozó y trato de sonreír.

Jacob la llevó a su casa y la invitó a desayunar, Bella aún se sentía un poco fuera de su cuerpo y se dejó llevar por él.

Jake la sentó en la mesa de su cocina y empezó a hacer hot-cakes en un sartén, sacó dos platos y puso dos hot-cakes en cada uno con un poco de miel encima.

-Son hot-cakes- le informó cuando le entregó su plato-. Se necesita mezclar la harina, la leche, los huevos y la levadura en polvo. Ésta es la mejor cura cuando estás deprimida- le aseguró.

Después se sentó a su lado y empezaron a comer en un cómodo silencio.

-Estuvo delicioso, gracias- le dijo Bella cuando terminó.

-Entonces, ¿deberíamos de irnos?- le preguntó con una sonrisa juguetona.

-¿A dónde?


Resultó que Edward había planeado unas pequeñas vacaciones para él y todos sus amigos al norte del país para ir a esquiar y hacer snowboard.

Bella se prometió que en esas cortas vacaciones no iba a pensar en ninguno de sus problemas y solo se concentraría en pasar un buen rato con su novio y amigos.

El primer día, Bella le pidió a Edward que le enseñara a hacer snowboard, él era un experto y se desesperó un poco al enseñarle a alguien que nunca en su vida había hecho algo similar, pero después de un rato de discusiones, empezó a divertirse con las caídas de su novia.

A lo lejos, Kate e Irina, quienes junto con Tanya habían ido de vacaciones al mismo lugar, vieron a Edward y Bella con coraje.

En la noche, los chicos se encontraban en la sala de sus cuartos, Emmett y Jasper veían la tele mientras Edward mantenía su mirada en la ventana, viendo el paisaje.

-¿Qué es eso?- preguntó Emmett cuando notó que Edward movía algo entre sus manos.

-Nada- dijo escondiendo lo que tenía.

Jasper fue más rápido y se lo quitó antes de que lo metiera en una de sus bolsas.

-¿Cómo que nada?- le preguntó antes de ver lo que tenía su amigo.

Emmett se acercó a ver y se quedó, al igual que Jasper, mudo.

-Solo mirando esto, se siente como si viniera una propuesta- le comentó Emmett a Edward.

-¿Qué propuesta? Ella sigue metiéndose en problemas, así que pensé en darle una correa- dijo con molestia.

A veces le incomodaban que sus amigos vieran su lado cariñoso, no estaba acostumbrado a que alguien lo viera así.

-¿Bella es tu mascota?- le preguntó Jasper.

-Con tu personalidad- le dijo Emmett-, darle esto a Bella me preocupa

-Bella no es el tipo de chica a las que les gusta ser tratadas como mascotas- dijo Jasper-. Si le dices eso ella te golpeará.

-¿Cómo ese puñetazo que le dio hace tiempo? ¡Me gustaría verlo!- exclamó felizmente Emm.

-¿Por qué hacen tanto alboroto por un simple collar?- les preguntó Edward mientras les quitaba el objeto.

En el lobby, Jacob estaba tocando la guitarra mientras Bella lo escuchaba mirando la chimenea.

-Honorarios por tocar- le dijo Jacob extendiendo su mano y dejando de tocar.

-Vine voltear las hojas de tus partituras-se excusó ella-, pero no tienes ninguna.

-Como no has hecho mucho por mí… ¿puedes hacerme un favor?


Jacob le había pedido a Bella que saliera a las diez de la noche a la terraza del hotel y lo esperara, hacía mucho frío y ella decidió que sería buena idea llevar un par de cafés, pero en cuanto salió vio la espalda de alguien recargada en el barandal, y aunque esa espalda le era conocida, no era la de Jake.

-Oye- dijo Edward cuando escuchó pasos-, Jacob, ¿cómo puedes llamarme y dejarme afuera en el frío?- se quejó.

Volteó a regañarlo y se encontró cara a cara con Bella.

-¿Edward?

-Bella- dijo sorprendido.

Bella escondió una sonrisa.

Gracias, Jake.

Se acercó a su novio y le extendió uno de los termos con café.

-Toma.

Edward aceptó la bebida y estuvieron un momento en silencio, él estaba recargado con la espalda en el barandal y ella apoyaba sus codos en el mismo, ambos no se veían a la cara pero se podían ver.

Él se separó del barandal y se quitó su abrigo, después se lo puso en los hombros a Bella y regresó a su posición original.

-Hace frío- explicó cuando notó la mirada de sorpresa que le dirigía-, ¿por qué saliste solo con un suéter? Coloca tus manos adentro para que no se enfríen.

Bella asintió e hizo lo que le recomendó, pero cuando metió una de sus manos en los bolsillos notó algo extraño.

-Hay algo aquí.- dijo en voz alta.

Edward se puso un poco nervioso pero no dijo nada.

Bella sacó el objeto y vio que se trataba de un collar. La cadena era de plata y el dije consistía en una estrella que tenía diamantes y adentro formaba una luna.

-¿Qué es?- preguntó asombrada.

-¿No lo sabes? Se trata de un collar.- le contestó apenado.

Bella se carcajeó.

-¡Ya lo sé! Sé que tu estilo es un poco raro- empezó a burlarse-, ¡pero esto es un collar para mujeres!

Edward rodó los ojos y le quitó el collar de sus manos.

-Boba… es tuyo.

-¿Qué?

-Es tuyo- repitió con más seguridad.

Bella paró de reír y vio su expresión seria.

-Solo hay un collar como ese en todo el mundo, así que si lo pierdes, ahora si estás muerta- le advirtió.

-¿Solo uno? ¿De verdad?

Edward agarró el dije entre sus manos y se acercó a ella.

-Yo mismo lo diseñe y lo mandé a hacer personalmente. Mira: este soy yo- rodeó la estrella con su pulgar- y el que está adentro eres tú- señaló la luna que estaba adentro.

-¿Por qué tú eres la estrella y yo la luna?

-Porque Bella es la luna que nunca podrá dejar a la estrella Edward. Incluso si algo pasa, nunca dejaré ir a esta luna.

Bella volteó a verlo y vio la mirada de amor que le dirigía, ella se paró de puntitas y alcanzó sus labios con los suyos, Edward le correspondió el beso, pero en medio del acto, Edward estornudó, causando que se separaran.

-¿Ves? Te enfermas cuando haces cosas que normalmente no haces- le dijo Bella sonrojada y avergonzada.

-No me he enfermado, solo he estornudado.

Edward apoyó sus codos en el barandal, y ahora fue el turno de Bella de quitarse el abrigo y ponérselo a él. Después ella se puso a su lado.

Edward vio a Bella y no pudo evitar pensar en lo frágil que se veía.

Puede que sea muy delgada y ahora parezca que es frágil, pero por dentro es tan fuerte como una roca.

-Hace frío- le dijo Edward.

Se puso detrás de Bella y la abrazó mientras trataba de que se tapara un poco con su abrigo.

Bella se volvió a sonrojar. Su corazón latía muy deprisa, sentía que en cualquier momento se podría salir de su pecho.

-Mira- señaló él al cielo-, esa estrella brilla mucho.

-¿No es un satélite?- bromeó ella.

Ambos se rieron y siguieron disfrutando de la noche.


-Es hermoso, es un collar único.- le dijo Alice.

Ella, Bella y Rosalie se encontraban en el lobby, listas para salir en cualquier momento.

-¿No crees que es romántico?- le preguntó Rose con una mirada soñadora.

-Es un poco agobiador-admitió Bella-, pero… creo que es un lindo detalle.

Una sonrisa apareció en su cara.

-¿Cómo que agobiador?- le preguntó Rosalie.

-Estoy muy preocupada por perderlo- admitió.

-No pienses en eso o te preocuparas más- le recomendó Al.

-Aun así sigue siendo un hermoso regalo- dijo Rose.

-Tienes razón-apoyó Alice-, creo que sería bonito si alguien hiciera algo así para mí y me lo regala, incluso si es un pedazo de vidrio.

-¡Rose!- gritó Emmett cuando entró en el lobby- ¡Vamos a esquiar! ¡También ustedes chicas!- invitó a Alice y a Bella.

-¡Vamos!- gritaron Al y Rose al mismo tiempo.

Alice se había entusiasmado en ir cuando vio a Jasper al lado de Emm.

-Pero… pero… ¡no se esquiar!- se quejó Bella antes de ser arrastrada por sus amigas.

Tanya, Kate e Irina salieron de atrás de una columna.

-¿Qué es lo que dijeron?- preguntó Kate.

-Algo de que era un collar único- contestó Irina.

-¡No puedo creer que Edward se lo haya regalado!- se quejó Kate.

-¿Creen que Bella se merezca un regalo así?- les preguntó Tanya.

-¡No!- contestaron al unísono Kate e Irina.

-Bella es inaceptable en nuestra clase social- dijo Tanya ofendida.

-¡Sí!- apoyaron.

-Tengo un plan.


Afuera, las chicas y los chicos se separaron después de unos minutos, y ahora se encontraba Bella tratando de esquiar con sus amigas. Ella no era la única nueva en esto, también estaba Alice, pero parecía que ella había aprendido rápidamente a diferencia de ella.

-¡Bella!- gritó Alice cuando vio que Bella se había caído- ¿Estás bien?

-¡Sigan esquiando!- les dijo animada- ¡Ahorita las alcanzo!

Alice y Rose le dijeron que se cuidara una vez más antes de seguir esquiando, Bella trató de levantarse y cuando casi lo lograba sintió que era empujada y volvió a caerse sobre la nieve.

-¡Bella!- gritó Irina detrás de ella, quien se había caído- ¡No sabía que eras tú! ¡Lo siento!

-Está bien, fue un accidente.

Kate se paró enfrente de ellas y le extendió una mano a Bella para ayudarla a levantarse, ella aceptó y después ayudaron a Irina.

-¿Estás bien?- le preguntó Kate preocupada.

-Sí, gracias.

-Debes tener más cuidado

-¡Tienes mucha nieve!- le dijo Irina y empezó a sacudirle la nieve del cabello y ropa.

Kate le ayudo y cuando estaban en el jaleo de sacudirla, Kate aprovechó para agarrar el collar de su cuello y jalarlo.

Bella no notó el jalón en su cuello debido a que tenía adormecidas varias partes de su cuerpo debido al frío.

De repente Irina y Kate pararon de sacudirla y se despidieron:

-¡Nos vemos!

Son tan extrañas… en la escuela me tratan muy mal y aquí… bueno, supongo que en verdad sintieron el haber chocado conmigo. Pensó con despreocupación.

Bella trató de seguir esquiando y cuando ya casi alcanzaba a Alice y a Rose, vio que una persona había perdido en control sobre su tabla para snowboard e iba directo a ellas.

-¡Alice! ¡Rose! ¡Cuidado!- les gritó.

Rosalie fue la primera en reaccionar y se hizo a un lado, pero Alice se quedó paralizada en su lugar.

Jasper, quien había escuchado los gritos de Bella, volteó en dirección a Alice y al ver que no reaccionaba, esquió lo más rápido que pudo a su lado y la tiro a un lado, cayendo él encima de ella pero sin que ella cargara con su peso.

-¿Estás bien Alice?- le preguntó con preocupación.

Alice notó la cercanía de sus caras, se sonrojó y asintió con la cabeza.


-Sí, Carlisle- decía Jane por el teléfono-. Acerca de eso… no te preocupes, tomaré la responsabilidad, pero recuerda que no debes de decir nada. No importa tu estado de salud, lo importante es el Grupo Vulturi.- escuchó al otro lado de la línea y cuando escuchó la contestación se enojó- ¿Cómo puedes querer dejar todo así? Tú sabes que… ¿Carlisle? ¿¡Carlisle?!- gritó, pero él ya había colgado.

Demetri entró a la oficina y Jane enterró su cara entre sus manos.

-Nuestra condición no es buena- le dijo con la voz cansada-. Encuentra a Edward, lo necesito a él para que podamos apurarnos e irnos. Es una emergencia- dijo con énfasis.

-Entendido.


Después de esquiar y caerse muchas veces, las chicas regresaron al hotel, donde fueron al restaurant y comieron un poco de pastel.

Se encontraban platicando de banalidades cuando Alice notó algo extraño.

-Bella, ¿dónde está tu collar?

-Está a…

Tanteó su cuello y cuando notó que no tenía nada, empezó a ponerse nerviosa.

-¡Mi collar!- gritó con terror.

Kate, Irina y Tanya estaban sentadas unas mesas atrás de ellas y empezaron a reírse, se levantaron y fueron a buscar a Edward, quien estaba bajando las escaleras.

-¿Qué quieren?- les preguntó cuando las vio.

-¿Por alguna razón tú le diste a Bella un collar?- le preguntó Tanya.

-¿Cómo lo saben?

-¿El dije tiene una luna dentro de una estrella?- preguntó Kate.

-¡Les pregunté que cómo lo saben!- exigió

-Deberías de preguntarle a Bella si todavía lo tiene- le sugirió Tanya.

-¿Qué?

-Lo pudo tirar o se le pudo haber caído- dijo Irina-, pero lo debió de haber perdido en la montaña

-¿Cómo puede ella perder algo importante tan fácilmente?- se preguntó Kate.

-Con solo pensarlo me enojo, ¿cómo puede ella hacerte algo así?- preguntó Tanya.

Edward empezó a sentir que se enojaba y las empujó antes de ir en busca de Bella.

En su cuarto, Bella buscó por todas partes el collar.

Tal vez no me lo puse en la mañana… no se me pudo haber caído… no… ¡debe de estar aquí!

Se agachó y empezó a buscar debajo de la cama.

-¿Se te perdió algo?- le preguntó Edward entrando.

Bella se levantó rápidamente y sonrió nerviosamente.

-Solo estaba limpiando la habitación.

Edward se acercó a ella y vio su cuello.

-¿Por qué no estás usando el collar?

Bella titubeó un momento entre si decirle la verdad o una mentira. Recordó la última vez que había ocultado la verdad y decidió ser sincera con Edward.

-Estaba usando tu collar pero no sé cuándo se me cayó. ¡Lo siento!- dijo con arrepentimiento.

-¿No será que lo tiraste? Siempre eres así, perdiendo cosas importantes- le dijo con frialdad-. Si hubieras sabido que ese collar también significaba que te entregaba mi corazón… ¿lo hubieses perdido? ¿Soy tan insignificante para ti?- preguntó ahora con dolor.

-No lo malinterpretes, Edward- le suplicó.

-Haces que sea difícil para mí demostrarte mis sentimientos.

Le dirigió una última mirada de frialdad antes de irse.

Bella cayó sobre sus rodillas y empezó a llorar. Edward no le había dicho todo lo que significaba ese collar y el saberlo hacía que se sintiera aún peor por haberlo perdido.

No… lograré nada sentada aquí… debo de hacer algo por… recuperarlo.

Se secó las lágrimas de su rostro, se puso una chamarra y salió a preguntar, a las personas que caminaban por el hotel, si habían visto un collar de estrella con una luna adentro. Todos le contestaban que no habían visto nada, y cuando estaba a punto de perder su esperanza, se encontró con Tanya, Kate e Irina y les preguntó si lo habían visto.


Edward había salido y había hecho un pequeño muñeco de nieve al cual le tiraba bolas de nieve pensando que era Bella.

-¡Imbécil! ¡Idiota! ¡Tonta! ¡Boba!- decía con cada ataque.

Escuchó unos pasos a su espalda y detuvo sus ataques.

-¿No sabes el valor de ese collar, Bella?- le preguntó aún enojado- Te dije que solo había uno.

Volteó a verla pero se llevó una sorpresa al ver cinco guardaespaldas en vez de a Bella.

-¿Qué significa esto?

-La presidenta nos pidió que nos lo lleváramos- contestó uno de ellos-. Por favor, venga con nosotros.

-No quiero.

-Joven amo, la presidenta dijo…

-No me importa lo que dijo esa bruja, de todos modos no iré. Díganle eso-ordenó.

Ellos se dirigieron una mirada y asintieron antes de agarrarlo por los brazos.

Edward respiró antes de empezar a lanzar golpes hacia ellos, al principio él iba ganando, pero después salieron más guardaespaldas de un carro que estaba estacionado cerca de ahí, y lo inmovilizaron para después meterlo en el carro a la fuerza.


Jacob se encontraba tocando su guitarra mientras Jasper y Emmett veían las noticias.

-Debido a una fuerte tormenta de nieve al norte del país- decía la conductora en la tele-, todo el tráfico se ha detenido.

Jacob volteó a la ventana y vio que difícilmente se veía algo que no fuera nieve.

De repente, Rosalie y Alice entraron precipitadamente a su cuarto, Alice tenía lágrimas en los ojos y Rosalie se veía muy preocupada.

-Hay un problema- hipó Alice.

-¿Qué paso ahora?- preguntó Jasper.

-Bella… Bella…

-Bella dijo que iba a ir a las montañas- contestó Rose.

Le extendió un trozo de papel a Emmett que decía:

Tengo que ir a las montañas a encontrar el collar, no se preocupen.

-Bella.

-¿Dónde está Edward?- preguntó Jacob preocupado.


Edward estaba atrapado en el carro, se encontraba en el asiento de atrás con un guardaespaldas a cada lado de las puertas, cuando su celular sonó.

-¿Hola?- contestó- Ahora mismo no estoy en el hotel, algo surgió y… ¿Qué?- preguntó cuando le dijeron sobre Bella.

Colgó y después de un rato dijo:

-Necesito ir al baño, paren en la primera gasolinera que vean.


Flashback

-¿Por casualidad perdiste un collar con una estrella?- le preguntó Tanya a Bella.

-¿Cómo lo sabes?

-Entonces era tuyo- dijo Irina.

-Hace rato alguien entró al restaurant de comida italiana y dijo que había visto un collar por la montaña- le dijo Kate.

-¿En serio?-preguntó emocionada, ellas asintieron- ¿Por la montaña?-volvieron a asentir- ¡Gracias!- agradeció mientras se dirigía a la salida.

Fin flashback

Bella había salido del hotel y ahora se encontraba a las orillas de la montaña.

Hacía mucho viento y apenas si podía abrir los ojos para ver por dónde caminaba.

Hace mucho frío… y no veo nada a mi alrededor, mis piernas están empezando a dolerme y apenas si las puedo sentir… pero… ¡necesito encontrar el collar! ¡No me puedo rendir!

Ella siguió caminando, pero llego un momento en que empezó a trastabillar, a estas alturas ya casi no sentía sus pies y cuando cayó de bruces en la nieve sintió que ya no podía levantar ni un dedo.

Hace mucho frío… ahora tampoco puedo sentir mis manos. No me puedo mover… y también me siento cansada. ¿Voy a…morir? No quiero morir, todavía no he hecho realidad mis sueños…


-El tiempo afuera está empeorando- comentó Irina con preocupación. Ellas se encontraban en el lobby del hotel, viendo la tormenta de nieve desde unos sillones-, ¿qué haremos si le pasa algo a Bella?

-¿De verdad creen que le pasará algo?- preguntó Kate con nerviosismo.

-Nada le va a pasar-las tranquilizó Tanya, aunque ella tampoco estaba muy segura de eso-, todo es parte del plan.

Abrió su mano y vio el collar que tenía en ella.

-Después de todo ella es como la mala hierba-prosiguió-, nada la mata. ¿Por qué no entiende que ella y Edward no son del mismo mundo?

-Tienes razón- dijo Kate-, si ella entendiera eso, no tendríamos que haber ido a tales extremos.

Jacob, quien había estado escuchando detrás de una columna, se acercó a ellas.

-¿De qué extremos hablan?

-¡Jacob! – exclamó Tanya, sorprendida.

Él se acercó a ella y la agarró por la muñeca e hizo que abriera su mano, donde encontró el collar.

-¿Qué le hicieron a Bella?- les preguntó con una mirada asesina.


-¿Me van a seguir hasta dentro de un baño?- les preguntó con sorna Edward.

Finalmente se habían detenido en una gasolinera y sus guardaespaldas no lo dejaban solo, pero cuando él hizo esa pregunta, ellos salieron del baño y lo esperaron afuera.

Después de unos minutos, una persona con un abrigo muy grande y una capucha que cubría su rostro, salió del baño.

Una vez afuera y lejos de la gasolinera, Edward se quitó la chamarra y empezó a caminar a la orilla de la carretera, donde pidió aventón por unos momentos, pero nadie se detenía.

¡Maldita sea! ¡Es una emergencia! ¿¡Por qué no se detienen?!

Intentó seguir pidiendo aventón, pero cuando perdió la calma trazó un plan en su mente.

Bella dijo que quería encontrar el collar que le regalaste, así que salió a la montaña sola. Hay una gran tormenta en estos momentos y… no quiero ni pensar lo que le pasaría a Bella si no regresa pronto.

Recordó las palabras de Emmett cuando le había hablado y se armó de coraje.

Tengo que arriesgarme, ¡Bella me necesita!

Respiró hondo y después se paró en medio de la carretera, un carro se iba a cercando, pero Edward no se iba a mover. Extendió sus brazos y le hizo señas al conductor para que se parara.

Afortunadamente, Edward había tenido éxito con su plan y quince minutos después se encontraba en el hotel, donde fue a conseguir una moto para nieve y salió a buscar a Bella a pesar de que varios policías habían tratado de que no lo hiciera por la tormenta de nieve, pero él los ignoró.

A duras penas Edward podía ver algo enfrente de él, por lo que no notó cuando la moto chocó con un tronco de árbol caído y un segundo después, la moto se volcó y él fue a parar a la nieve.

Edward gritó de frustración y empezó a caminar mientras gritaba el nombre de Bella.

¡Bella! ¿¡Dónde estás?! ¡Dame una señal!

A lo lejos, vio un bulto.

Empezó a correr hacia esa dirección y cuando llegó, vio a Bella más pálida de lo normal, con los labios casi azules y los ojos cerrados.

¡No, Bella! Pensó con desesperación mientras ponía su mano sobre su corazón. Seguía latiendo, y pudo permitirse volver a respirar tranquilamente.

-¡Bella!- le decía mientras le daba ligeros golpes en la cara- ¡Despierta! ¡Despierta!

Cuando vio que eso no funcionaba, agarró aire en sus pulmones y acercó su boca a la de ella, donde empezó a darle respiración de boca a boca.

-Edward- llamó Bella la segunda vez que él se detenía a tomar más aire.

-Está bien- la tranquilizó mientras la abrazaba-, Bella. Todo está bien, ya estoy aquí. ¿Cómo te sientes?

-Vine a encontrar el collar, significa mucho para mí. No lo perdí a propósito- le dijo, quería que él supiera que ella sí apreciaba el collar y nada de eso lo había hecho a propósito.

-¡Tonta!- la regañó- ¡No tenías que hacer esto! ¿Crees que puedas caminar?

Se levantó y trató de ayudarla a levantarse, pero sus pies no respondían muy bien. Edward se agachó y la cargo en vilo. Bella recargó su cabeza en su pecho y empezó a volver a cerrar los ojos, todavía se sentía muy cansada; pero Edward se encargaba de que ella no se durmiera, temía que si lo hacía, ella ya no volviera a despertar.

Empezaron a caminar y Edward le dijo que cerca de ahí debía de haber una cabaña que servía de almacén para los empleados.


Em y Jazz colgaron sus teléfonos y suspiraron de angustia.

-Dijeron que sería difícil encontrarla por la tormenta de nieve- les informó Jasper a Alice y Rose, la primera estaba llorando y estaba siendo consolada por Rosalie.

Jacob se encontraba con ellos y cuando escuchó eso, agarró su chamarra y se dirigió a la salida, pero Emmett lo detuvo.

-¿A dónde vas?

-No pueda dejarla afuera, debo de ir por ella.

-¿Y eso significa que tú también te vas a poner en peligro?- le preguntó Jasper.

-Ni siquiera el equipo de búsqueda puede salir- le dijo Emm.

-Bella- dijo como si se atragantara-… Bella está ahí afuera, sola en la nieve.

Se deshizo del agarre de Emmett y se aproximó a la puerta, pero volvió a se detenido.

-¿¡Qué?!- gritó con desesperación.

-Tranquilízate-le pidió Emm.

-Piensa por un momento las cosas- dijo Jazz

Jacob suspiró y se sentó un sillón.

Odio esto, odio es sentirme impotente, odio el no poder ayudar a Bella…


Edward entró con Bella a la cabaña, la dejó en el piso.

-¿Estás bien? ¿Sigues despierta?

-Estoy helada…- tiritó ella.

-Intentaré buscar algo para prender fuego.

Se acercó a la chimenea que había y vio que había restos de leña adentro, tanteo el piso hasta que encontró algo.

-¡Encontré un encendedor!- dijo con alegría.

-P… pensé que iba a morir- dijo Bella, quien se estaba abrazando en el piso.

-Yo pensé lo mismo cuando te vi tirada, estabas tan pálida…

Edward acercó el encendedor a la leña y cuando logró prenderla se acercó a Bella y le dio un beso en la frente.

-Tienes la frente helada. Tenemos que hacer que entres en calor.

Empezó a quitarse la chamarra y luego su camisa, Bella se quedó viéndolo sorprendida.

-Quítate la ropa, Bella. Si te quedas con esa ropa mojada puesta puede que te de pulmonía.

-Yo...yo…- tartamudeó mientras se sonrojaba.

-¡No es momento para avergonzarse!- le gritó mientras se acercaba a ella- ¡Tus labios están casi azules! ¡Te estás congelando!

Tiene razón, ¿qué estoy pensando?

Se levantó difícilmente del piso y empezó a quitarse su chamarra, después su blusa y pantalones, pero no se quitó su ropa interior. Agarró su chamarra y la puso encima de ella, cubriéndole el torso.

-No…no me mires mucho…- le pidió apenada.

Edward también se había quitado los pantalones y estaba solo en bóxer, agarró algo que estaba por la chimenea.

-Encontré una manta por ahí- le dijo-, está un poco sucia pero es mejor que nada.

Se acercó otra vez a Bella y la dirigió al lado de la chimenea, la cubrió con la manta y la acostó en el piso, él se acostó a su lado y también se cubrió con la manta.

Bella puso sus manos en el pecho de Edward y cerró los ojos.

Edward la abrazó por la cintura y entrelazaron sus piernas.

-Deberíamos de dormir- le dijo él. Daba gracias al cielo porque ella no pudiera ver su cara sonrojada-, tal vez por la mañana alguien venga a buscarnos.

-Lo siento.

-Te he salvado la vida- dijo como si quisiera algo a cambio.

Ella captó el mensaje y sonrió.

-¿Cómo debería de pagarte?

-Quiero que un día hagas de comer para mí-admitió-, siempre me he preguntado a qué sabrá tu comida.

-Cocinaré para ti-prometió-, haré un almuerzo para los dos e iremos a un día de campo juntos, solo nosotros dos.

Bella levantó su cabeza y lo vio con un ligero sonrojo. Él bajo la mirada y la vio sonrojada, poco a poco, sus caras se fueron acercando y se fundieron en un beso.


Ni Alice o Rosalie, o cualquiera de los chicos pudieron dormir toda la noche. Habían decidido esperar a que alguien les informará de algo en el lobby.

A primeras horas del siguiente día, Alice volteo hacia la puerta y vio a Edward y a Bella entrando.

Todos gritaron sus nombres y se acercaron a ellos.

-¿Están bien?- les preguntó Rose.

-Sí-contestó Edward-, estamos bien.

Jacob fue el último en acercarse y fue al lado de Bella, le toco el hombro y cuando tuvo su atención extendió su mano y le dio el collar.

Bella lo miró con intriga y agradecimiento en los ojos.


A un día del incidente, Bella había hablado con Edward y habían organizado hacer su día de campo. Ahora Bella estaba haciendo muchos bocadillos para llevar, cuando estaba poniendo el arroz se le ocurrió la idea de hacer muchos corazones con chícharos y así adornó toda la comida.

Salió un poco temprano a esperarlo al parque donde habían quedado, pero ya habían pasado veinte minutos.

Recuerdo la vez que yo casi lo dejé plantado, me estuvo esperando por horas, tal vez esta sea su revancha por esa vez. Pensó con una sonrisa, no importaba si se tardaba minutos u horas, ella lo esperaría porque él había esperado por ella.


Jacob se encontraba viendo las noticias, al principio no les dio importancia, pero cuando escuchó las palabras "Grupo Vulturi" le subió el volumen y prestó a lo que decía el periodista.

-Pasando a otras noticias, el Presidente Carlisle, dueño y director del Grupo Vulturi, quien ahora se encuentra en Londres, se encuentra en un estado de salud grave. Según un portavoz oficial del Grupo Vulturi, el Presidente Carlisle sufrió un ataque al corazón y fue llevado a un hospital en el mismo país.

No tuvo tiempo de asimilar las cosas cuando su celular sonó.


Bella seguía esperando, ya se había tardado una hora y se le hacía raro ese hecho. Pero ella se seguía diciendo que lo esperaría.

-¡Jake!- dijo Bella cuando vio que se detenía una foto enfrente de ella y el conductor se quitaba el casco.

-¡Sube!- la urgió mientras le lanzaba otro casco- Te contaré en el camino.

Bella vio que Jake estaba apurado y no hizo preguntas, simplemente asintió y se subió a la moto.

-¿Qué pasa Jacob?- le preguntó Bella cuando arrancó.

-El papá de Edward… tuvo un ataque cardiaco- le dijo con la voz queda.

-¿¡Qué?!

-Jane y Edward deben de ir a Londres-explicó mientras aceleraba más-, su avión despega a las 8 pm.

Bella volteó a ver su reloj, que estaba en su muñeca, y empezó a sentir pánico.

-Jake, son… son las 8:05.

Se encontraban en la carretera donde hacia algunos meses Edward y Bella vieron despegar el avión que llevaría a Jacob a París. Él se orilló y Bella bajó de la motocicleta mientras se quitaba el casco y lo dejaba caer en la carretera.

Empezó a sentir que las lágrimas salían de sus ojos cuando vio un avión que levantaba vuelo. Estaba segura de que ahí se encontraba Edward porque alcanzó a leer que el avión tenía las palabras "Grupo Vulturi" grabadas.

-Yo- se dijo entre sollozos-… ni siquiera le di las gracias, ni siquiera- lloró aún más fuerte-… llegué a decirle que lo amaba.

Se desplomó en su lugar y siguió llorando.

Edward… no… pude decirte lo importante que eres para mí, no pude… no pude…

Jacob se agachó a su lado y la abrazó, Bella recargó su cabeza en su hombro y siguió llorando.

Bella sintió que su celular sonaba y lo sacó, se secó las lágrimas y leyó el mensaje que había recibido:

Volveré pronto.

No te vayas a ningún lugar, solo… espera por mí.

Te amo.

-Edward.


¡Oh! ¿¡Qué creen que pase?!

Personalmente, este es uno de mis capítulos favoritos y espero y les haya gustado.

Ya saben que me pueden dejar sus reviews para que sepa qué opinan de la historia o para recomendaciones. :)

Nos leemos pronto!