XIII
Perdón, perdón y mil veces perdón. Mi portátil murió hace unos meses y aunque conseguí uno rápidamente me ha podido la desiria. Aún así quiero terminar esta historia cueste lo que cueste, lo prometo! ;***
Ahora
Estaba en su habitación, completamente a oscuras, recostado en la cama fumando un cigarro. Mil ideas cruzaban por su cabeza, pero tenía que reconocer que la conversación con Remy le había tranquilizado. Entonces escuchó el sonido de unos pies descalzos dirigiéndose a su dormitorio por el pasillo.
Miró el reloj de su mesita, las 3.15 de la madrugada.
La puerta se abrió y se cerró rápidamente, y el olor de ella inundó la habitación. Se acercó a la cama sin decir una palabra y como la cosa más natural del mundo se echó en sus brazos, descansando la cabeza en su amplio pecho.
Logan la recibió con los brazos abiertos, agradecido, y el rodeó protectoramente con ellos.
Permanecieron mucho tiempo en silencio, cada uno ensimismado en sus propios pensamientos, él fumando y ella jugando distraídamente con el bello de su pecho, hasta que Ororo suspiró.
-¿Qué vamos a hacer?
Logan siguió pensativo unos instantes. Entonces se volvió hacia la mesita y apagó el cigarro en un cenicero.
-De momento se acabaron los puros y los cigarros delante de ti.
Ella sonrió agradecida entendiendo el significado oculto de sus palabras. Y le abrazó más fuerte.
-Y lo primero que vamos a hacer mañana a primera hora es hablar con Hank y ver que todo va bien.
-Me parece bien ...- Ella se quedó en un nuevo silencio, pero Logan supo que alguna otra cosa le rondaba por la cabeza.
-Suéltalo Ro.
-¿Y qué pasa con nosotros? -preguntó ella seria. -Queramos o no esto cambia todo ...
-¿Qué pasa con nosotros? -repitió él mirándola ceñudo.
Ella no le miró ni se movió de su posición.
-Logan, esto ha sido tan inesperado ... Todo lo que está pasando entre nosotros. Y entiendo que aunque tengamos este niño cada uno sigamos con nuestra vida ...
Él se incorporó tan bruscamente de la cama que casi la hizo caer al suelo.
-¿Es eso lo que quieres Ro? -gruñó.
Ella se quedó de rodillas junto a él, pero en vez de bajar la mirada le miró fijamente a los ojos, altiva y desafiante.
-No estás obligado a estar conmigo por esto.
Él sonrió y volvió a recogerla en sus brazos.
-Lo sé. Sé que serias capaces de criar al bebé tu misma sin ningún problema. Pero quiero que te quede claro que la única razón por la que estoy contigo es porque quiero estar contigo ... y con nadie más.
-¿No ha habido otras en estos meses? -preguntó ella mirándole divertida desde su pecho.
-¿Y por qué iba a estar con otras pudiendo estar con una Diosa?
Ella rió y le beso tiernamente en los labios. Él se lo devolvió y se movió acomodándose mejor en la cama y echando el edredón sobre los dos, la abrazó de nuevo, acariciándola suavemente la espalda. Poco a poco ambos empezaron a dormirse.
-Estoy algo asustada - susurró Ororo casi dormida.
-Y yo, pero estamos juntos en esto. No lo olvides - contestó él también con los ojos cerrados y besándola uno de sus hombros desnudos. -¡Y se acabó el sexo improvisado sobre mi moto!
Ella rió.
-De acuerdo - y más tranquila y relajada en los brazos de morfeo.
