CAPITULO XIII
Nueva york
Muy puntual llegó Terry Grandchester al Tribunal donde se llevaría a cabo la audiencia. Llegó con su madre Eleonor Baker y con su abogado respectivamente. Quince minutos después hizo acto de presencia Susana Marlowe también con su abogado. La mirada de la chica irradiaba coraje, furia, y esos sentimientos crecieron aún más cuando a esa sala, llegó Alan Mathew Lee, su amante. El juez le cedió la palabra y sin omitir absolutamente nada, reveló la verdad.
Entonces Sr. Lee, usted acepta el haber tenido una relación con la Sra. Grandchester?
No la tuve, la tengo!
No es verdad! – grito del otro lado Susana
Silencio! – ordeno el juez – se concede el divorcio a favor del Sr. Grandchester, debido a que el adulterio es una firme causal de este, por lo tanto, la Sra. Marlowe solo tendrá derecho a una pensión alimenticia en caso de obtener la patria potestad del bebé.
Yo no quiero al bebé! Quiero a Terry! por favor no me dejes Terry! juro que cambiare! – gritaba desesperada mientras unos guardias de seguridad la sacaban con esfuerzos de allí – suéltenme! Terry te amoooo!
Sr. Grandchester, usted pidió tener la guardia y custodia del pequeño ¿es verdad?
Así es. – dijo Terry al juez muy sorprendido por la actuación de Susana.
Mire, usted no es el padre…
Pero está registrado con mi apellido – interrumpió
Bien, tomemos en cuenta que aquí se encuentra también el verdadero padre y …
A mí no me interesa el bebé, vine voluntariamente a comparecer por que quiero estar con Susana – y dejando a todos verdaderamente estupefactos y con la boca abierta el muchacho se retiró.
Bien, debido a los acontecimientos presenciados… no tengo más remedio, Sr. Grandchester usted obtiene la patria potestad del pequeño. Se cierra la sesión.
Una enorme sonrisa se dibujó en el hermoso rostro de Terry, al fin estaba divorciado y además no le quitaron al pequeño Mathew. Solo le preocupaba el hecho de que Susana tal vez siguiera entrometiéndose en su vida, pero ya no la tomaría en cuenta. Terry decidió nunca más dejarse manipular por ella. Esa mujer salvó en algún momento su vida pero Terry se lo recompensó permaneciendo a su lado tal y como ella quería, pero no podía permitir que se siguiera burlando de él.
Por otro lado, Alan Mathew persiguió a Susana hasta el cansancio, y después de muchos intentos la chica al fin se rindió, prefería estar con quien sea antes que estar solterona. Nunca olvidaría a Terry, jamás olvidaría a ese muchacho apuesto, que es excelente actor, que cautiva con su sonrisa y su galanura, con unos enormes ojos azules en los que sueñas con reflejarte toda la vida. Agradecía al menos, haber compartido su lecho, haber tenido la oportunidad de entregarse a ese hombre. Su nueva vida con su amante no era nada parecido a lo que tenía con Terry, el muchachito resultó ser un hombre violento, aunque Susana con su carácter tímido lograba apaciguarlo un poco.
Chicago.
Dentro del estudio de esa mansión estaban Albert, Candy y unos tres abogados. Ambos firmaron su acuerdo de divorcio por voluntad propia. Albert decidió cederle a Candy la mitad de toda su fortuna y bienes, entre esos bienes se encontraba la mansión de Lakewood mejor conocida como "la mansión de las rosas". Ella por supuesto renegó, pero él le hizo saber que se lo entregaba de todo corazón, así es que Candy no tuvo más opción que aceptar, no sin antes poner una condición: toda esa fortuna sería destinada a causas nobles.
Y así, el mismo día, en diferentes ciudades, dos parejas se separaban.
Candy, mañana partiré a África, continuaré la vida que tenía allá. Por favor, prométeme que no estarás triste. Cuando sea el momento yo volveré y seremos nuevamente los grandes amigos que éramos antes. Archie se queda a cargo de todo, sabes que puedes contar con él para lo que sea.
Albert… deseo de todo corazón que estés muy bien siempre, que encuentres tu felicidad, realmente lo mereces…
Tu felicidad, es mi felicidad, y ya no estés triste! Recuerda que eres mucho más linda cuando ríes que cuando lloras…
Albert! Oh Albert! Te voy a extrañar demasiado! – le dijo entre sollozos mientras le dio un fuerte y sincero abrazo.
Sé muy feliz Candy, por favor. – la separó de su abrazo, le dio un beso en los labios, tomó su mochila y partió. Albert vestía ahora informalmente como en los viejos tiempos, con su inseparable chaqueta color café, sus pantalones cómodos y sus gafas oscuras.
Llegó el crucero al muelle, se respiraba un aire puro, era medio día, se veía alrededor mucha gente saludándose. Albert emprendió su larga caminata, estaba contento de regresar de nuevo a África, un continente hermoso; durante su trayecto se topó con una hermosa naturaleza, los arboles estaban frondosos, el día pintaba maravilloso. A lo lejos se veía una pequeña aldea, lugar en donde él prestaría voluntariamente sus servicios comunitarios a los que está acostumbrado. Antes de llegar a su destino subió a una enorme colina, al llegar arriba la vista era majestuosa. Se recostó, posó sus manos en su nuca y al tiempo que cerraba los ojos disfrutaba del viento fresco. De repente, ni en sus más locos sueños se imaginó con lo que se encontraría…
¿Albert?
Rápidamente reconoció esa voz, abrió los ojos y los abrió aún más al ver allí parada a una mujer hermosa, pero que en este justo momento se veía más radiante que nunca. Vestía unos atrevidos shorts con un top debido al clima caluroso, estaba descalza y su cabello estaba recogido. La mujer no dudo en sentarse a su lado.
¿Kelly? Pero que sorpresa! Yo te hacía trabajando en Chicago.
Y yo te hacía al lado de Candy también en Chicago!
Vaya! Hay muchas cosas que tendremos que contarnos Kelly…
Así es, y como primero las damas…
Te escucho – sonrió Albert encantado al comenzar a escuchar el relato de la doctora.
En el hospital me dieron permiso de venir por un año a hacer servicio social, como te había comentado, adoro la naturaleza, los animales y sobre todo adoro ayudar. Estoy ofreciendo mis servicios médicos a toda esta gente que tanto lo necesita.
Increíble! Eres una mujer con gran corazón Kelly…
No! no lo soy!
Desde luego que sí!
Jajaja tú crees?
No lo creo! Lo eres!
Y así permanecieron allí toda la tarde, poniéndose al tanto de sus vidas, a Kelly le encantaba tomarse un tiempo de reflexión en esa colina después de terminar con su arduo trabajo. Mientras observaba el maravilloso paisaje también escuchaba con atención el relato de Albert sobre su separación. Sintió mucho enterarse de esos acontecimientos pero al mismo tiempo se alegraba por saber que era para el bien de Albert.
Chicago
Sra. Candice, tiene usted una visita.
A estas horas? De quien se trata?
De mí! – habló el hombre aquél con su sensual voz, mientras la mucama se retiraba haciendo su reverencia.
Terry! volviste!
Volví por ti – se le acercó a darle un fuerte abrazo y para sorpresa de Candy, le robó un beso, sus labios estaban húmedos, eran cálidos, los movía con ternura pero a la vez con fuerza, esos labios querían poseer los de ella pero les estaba costando trabajo hacerlos rendirse. De inmediato Candy lo empujó al tiempo que alzaba con fuerza su brazo izquierdo pero la mano de Terry fue más hábil.
Ese truco ya me lo sé! Esta vez no tengo ganas de una pelea a bofetadas – con su otra mano la tomó de la cintura para nuevamente besarla, pero está vez Candy fue más fuerte y posando sus manos en el pecho de aquél lo empujó.
Como te atreves Terry!
Somos libres Candy… vivamos este amor que nos han arrebatado injustamente – y nuevamente la tomó de la cintura.
Hay algo que yo no sepa Terry? – preguntó Candy sorprendida por ese comentario.
Mmm… ¿Sabes que eres una mona pecosa? – le dijo con algo de burla
Sí! – respondió Candy decidiendo seguirle el juego
¿Sabes que eres una pecosa muy hermosa?
Si!
¿Sabes que te amo?
Ya me lo has dicho
Entonces que mas necesitas saber?
Deja de actuar como un niño! – y por la forma tan graciosa en que Candy dijo esto Terry ya no evitó soltar tremenda carcajada.
¿También sabías que cuando te enojas se te ven más las pecas?
Terry!
Ya! Está bien! Ya me calmé – dijo levantando las manos – extrañaba estos momentos Candy… pero se perfecto que tenemos mucho de qué hablar ¿aceptarías una invitación de mi parte? – preguntó con su característica galantería.
Desde luego, siempre y cuando no intentes volver a besarme porque si no! estas mejillas de nuevo conocerán la furia de mis manos! – le dijo mientras graciosamente le pellizcaba una de sus mejillas.
Trato hecho pecosa! Seré todo un caballero lo prometo.
Se la llevó en un automóvil y el rumbo que tomaron fue hacia una carretera. Tomaron una desviación y conforme iban avanzando el paisaje se tornaba más hermoso, a lo lejos se distinguía muy bien el río Michigan, pero del otro lado se observaba un espeso bosque con varios riachuelos. Estacionaron el auto en una superficie plana y caminando subieron varias veredas.
Terry! este lugar es realmente hermoso! No lo conocía.
Verdad que lo es? Por eso no dudé en traerte, sabía que también te gustaría. – y al dar la vuelta Candy se percató de que en la orilla del río había una manta con varias canastas de fruta y comida.
Me has traído de picnic Terry! qué alegría! – decía la pecosa mientras juntaba sus dos manos y observaba emocionada.
Una vez me pediste irnos de picnic lo recuerdas?
Terry! como es que recuerdas eso?
Recuerdo todo lo que tiene que ver contigo, ahora ven, sentémonos y disfrutemos del almuerzo!
Así pasaron alrededor de una hora almorzando al mismo tiempo que recordaban felices sus viejos tiempos. Candy estaba muy feliz pero algo dentro de su corazón le decía que no tenía que confiarse tanto, no entendía por qué Terry era tan atento con ella cuando debería de estar en Nueva York atendiendo a su trabajo y a su familia.
Terry… me dijiste que teníamos muchas cosas importantes que hablar. – dijo ella en un tono serio.
Así es, Candy, siempre he sido muy directo, tú me conoces.
Entonces dime qué pasa.
Pecosa… - le dijo acercándose más a ella – te amo, se que estás confundida, que la separación de Albert te tiene un tanto triste, eso lo comprendo, pero para eso estoy aquí, para inspirarte esa confianza nuevamente…
Pero Terry! como me puedes decir que me amas! Desde aquella otra vez… no entendí porque sigues con lo mismo! Nuestras vidas cambiaron! Tú tienes una familia y…
Te equivocas! De eso quiero hablarte
No te entiendo.
Candy, Susana me engañó, se busco un amante y Mathew… no es mi hijo. Acabamos de divorciarnos.
Que! Te engañó! – dijo Candy sintiendo un coraje poco característico en ella, pues pensaba en lo injusta que actuó Susana. Se quedó pensando un largo rato, estaba muy confundida, tenía una mezcla de sentimientos que no se explicaba, le dolía tanto el haber sacrificado su amor y todo para que Susana fuera capaz de hacer tal atrocidad. "Si Terry y yo hubiéramos podido permanecer juntos yo nunca hubiera sido capaz de engañarlo, jamás…" se decía a sí misma, pero Terry interrumpió sus pensamientos…
Candy… como podrás darte cuenta ahora estamos libres, yo te sigo amando! Mis sentimientos no han cambiado en nada, pero también necesito saber cuáles son tus sentimientos hacia mí…
Tú crees que es tan fácil? Cada uno de nosotros tiene su vida hecha. Las circunstancias no han sido las más favorables…
Eso ya lo sé, no me has respondido lo que en verdad me interesa saber…
No sé que quieras saber, Terry por favor llévame de vuelta a mi casa!
¿Por qué te pones a la defensiva? Candy por favor solo respóndeme! Te prometo que no te presionaré, solo quiero saber… si tú me amas como yo a ti…
Te dije que me lleves a casa! No quiero saber nada de amor por ahora! ¿Tú creíste que correría a los brazos de otro inmediatamente después de separarme de Albert? ¿No tienes ningún respeto? – se levantó Candy mientras lloraba y corriendo se fue hasta el auto. Posteriormente la alcanzó Terry, el se encontraba muy triste pero a la vez molesto. Se metió al auto, azotó duramente la puerta y mientras lo estaba arrancando…
Discúlpame por haberte molestado Candy, no era mi intención, créeme que comprendo cómo te sientes – y sin mirarla ni un momento avanzaban con dirección a la mansión.
Cuando llegaron, no se despidieron, Candy se metió corriendo y se dirigió hasta su habitación para no hacer otra cosa más que llorar. Por su parte, Terry se fue hasta la agencia de autos para entregar el que había alquilado e inmediatamente, compró un boleto de tren.
Pasaron alrededor de cinco días y Candy viajó hacia el Hogar de Pony, todos los niños al verla salieron corriendo desesperados para saludarla, después ella les entregó muchos regalos que aceptaron gustosos y se fueron a compartirlos y jugarlos hasta la cima de la colina. Mientras tanto, Candy permaneció adentro del hogar platicando con sus dos madres, por supuesto, poniéndolas al tanto de lo ocurrido últimamente.
Hija, lo importante es que ambos estuvieron de acuerdo, es por su bien – le dijo la hermana María.
Si hermana, pero aun así no dejo de sentirme mal por él – dijo Candy con un tono triste.
Pero Candy, no tienes por qué sentirte así, el ahora está en donde eligió y haciendo lo que más le gusta. Estamos seguras que regresará muy pronto y todo volverá a ser como antes. – dijo la srita. Pony.
Eso deseo de todo corazón srita. Pony.
Candy… a mi me parece que hay algo más que no nos quieres contar – dijo la hermana María.
No! desde luego que no!
Mmm mira Candy – la hermana María de repente sacó un periódico en donde la nota principal hablaba de Terry y su divorcio. – Segura que no tiene que ver con esto?
Ay hermana ustedes me conocen tan bien! – dijo Candy muy apenada.
Por algo somos tus madres mi niña, sabes que puedes confiar en nosotras.
El me sigue queriendo… - y con toda la confianza les platicó también todo lo sucedido con Terry hasta este entonces.
Bien pues… tu sabes que nosotras únicamente podemos darte consejos, pero tu corazón es el te ayudará a elegir.
De repente llegaron unas visitas inesperadas pero que hicieron muy feliz a Candy.
Annie! Archie! Qué alegría verlos de nuevo!
Candy! ¿Cómo estás? – dijo Annie preocupada por la situación de su amiga.
Yo de maravilla, pero tú? Y este bebé? – le dijo la pecosa tocando la barriga de su amiga.
Está perfectamente saludable!
Me alegro tanto! Archie! Que te trae por acá? No te habías quedado a cargo de los asuntos de Albert?
Así es Candy, en eso estoy.
Pues yo te veo aquí muy campante.
Jajaja pues aunque no lo creas vine por ordenes de mi tío, me dijo que ustedes dos quedaron en un acuerdo de utilizar tu dinero en causas nobles no es así?
Si, de hecho sí
A pues a eso vengo! Candy… Albert decidió agrandar el hogar de Pony, contratar más maestras y así poder recibir aquí a más niños ¿Qué te parece?
Estupendo!
Posteriormente los esposos saludaron a las monjas, las pusieron al tanto de las decisiones de Albert, mientras ellas no podían parar de alegrarse al notar que a pesar de los hechos ocurridos la bondad de ese hombre no tenía límites.
Los trabajos de construcción no se hicieron esperar, y durante todo ese tiempo Candy, Annie y Archie permanecieron allí supervisando todo, ninguno cabía de la emoción de ver cada día como se transformaba ese lugar. Los niños estaban más que contentos pues tendrían muchas áreas recreativas. Durante el proceso de construcción también se fueron haciendo entrevistas a las personas que prestarían sus servicios allí. Así entonces contrataron a seis maestros, dos enfermeras y una psicóloga. El lugar ahora tenía cupo para recibir a más de cincuenta niños huérfanos.
África
Kelly y Albert hacían un excelente trabajo en equipo, ayudaban en todo lo que podían, y sorprendentemente no mostraban cansancio alguno, al contrario, sus ganas de trabajar y ayudar a toda comunidad cuanto pudieran eran cada vez más grandes. Todos los días después de su jornada de trabajo se iban hacia la colina, disfrutaban tanto estar en completo silencio observando el maravilloso paisaje. No hacían falta las palabras, su compañía mutua era la mejor paga de tanto esfuerzo.
Cierto día, una mujer daba a luz, pero como eran unos gemelitos el parto se hizo muy difícil. La mujer africana sufría por el dolor, gritaba y estaba desesperada. Albert estaba poniendo su mayor esfuerzo para ayudar a ese alumbramiento mientras que la doctora Kelly esperaba a que naciera el primer bebé para darle la atención necesaria. Cuando al fin nacieron, los dos enmudecieron, los bebés eran una verdadera belleza, ambos de piel oscura y con abundante pelito rizado, que tan solo de observarlos daban ganas de comérselos a besos. Albert disfrutaba enormemente observar como Kelly sacaba a flote su ternura y su instinto maternal, la chica trataba a los bebés con enorme dulzura, les cantaba mientras los bañaba y posteriormente se los entregó a su feliz madre.
¿Qué? ¿Por qué me ves así? – preguntaba Kelly incrédula
Me inspiras ternura…
Jajaja! Miren nada más! El millonario señor William Albert Andrew enternecido!
Ya ves…
Apoco no es maravilloso estar aquí?
Desde luego! Por eso no dudé en volver – y mientras seguían su amena plática salieron de ese lugar para otra vez dirigirse a su colina preferida. – Kelly… sabes trepar arboles?
No me digas que tu sí!
Tuve una excelente maestra!
Wow! Pues ahora yo quiero tener un excelente maestro! – y Albert no dudó en enseñarle la manera más sencilla de poder trepar ese enorme y frondoso árbol, por supuesto, la ayudó pero no sin hacerle saber que después ella debía hacerlo sola. – por Dios! La vista es aun más hermosa desde esta altura!! – dijo la mujer completamente emocionada, que estaba sentada delante de Albert. Él estaba recargado al tronco y ella recostada en su pecho de espaldas y sentada entre sus piernas.
"No más hermosa como ahora te ves tú…" pensó atrevidamente él.
¿Por qué tan pensativo?
Eh! … oh! Yo solo observo también la maravillosa vista! – dijo apenado mientras alzaba su rostro.
Albert... – dijo ella mientras le tomaba los brazos y se los rodeaba por su cintura – gracias!
¿pero de qué? – Albert dijo emocionado al notar que la chica además de hacer que la abrazara también girara su rostro para mirarle a los ojos.
Me has enseñado cosas estupendas, pero esta… es la mejor de todas, me siento muy feliz! Estamos lejos de la escandalosa ciudad, estamos disfrutando de la compañía de gente desinteresada, hemos estado cerca de enormes animales salvajes! Albert! Esta vida es muy distinta pero es mucho más hermosa que la que podrías tener en cualquier ciudad!
Pienso exactamente lo mismo que tú, Kelly.
Pues… eso espero…
¿Cómo dices?
Yo… además de eso estoy pensando ahora en otra cosa… - le dijo sin quitarle la mirada de los ojos.
Pues muero de curiosidad por saber que es! – y de repente Kelly con su mano le tocó el rostro y depositó en sus labios un enternecedor, pero apasionado beso que Albert simplemente se limitó a seguir con la misma ternura mientras que sus brazos sostenían con más firmeza esa cintura. Posteriormente el recorrió un camino de besos por todo el rostro de ella, siguió por sus orejas, bajó por su cuello, y mientras ella se dejaba deleitar por tan ricos besos le tocaba el cabello y sus musculosos brazos. El atardecer estaba en su apogeo, el aire comenzaba a correr más fresco, pero a pesar de eso la pareja sentía una confortante calidez en sus cuerpos. Decidieron bajar del árbol para irse a un lugar más cómodo, tomados de la mano caminaron hacia la tienda de acampar de Albert. Ya estando allí no hizo falta decir nada más, ambos se tiraron abrazados a la colchoneta, continuaron besándose pero ahora con más pasión, las manos de ambos estaban inquietas tratando de quitar todas las prendas de vestir que se tornaban cada vez mas estorbosas; ya estando completamente desnudos las caricias que se daban eran más atrevidas. Él no tardó en hacer suya a esa hermosa mujer, mientras ella mas jadeaba de gusto él quería amarla mas y mas, sus cuerpos se entregaron el uno al otro sin restricción alguna, sin timidez, sin inhibiciones… haber hecho el amor con ella ha sido la experiencia más placentera en la vida de Albert; ahora sí, se sentía el rey del mundo.
Continuará…
Hola a todas mis fieles lectoras! Oop´s! ya me imagino lo que me dirán! Que Terry y Candy para cuando no? pues ya en el siguiente capitulo! Decidí aun no juntarlos pues ya conocemos el carácter de la pecosa que nada más y no se deja…. Aparte del siguiente capítulo que será el final (y mas largo) esperen dos epílogos. De antemano muchas gracias por seguir la historia!
Luz K: Tienes razón! El review está en peligro de extinción! Gracias por las criticas. En lo que resta de la historia trataré de poner mas atención a ello. Recuerda que no soy escritora profesional pero aun así hay que hacer lo posible para que la lectura sea confortante. Gracias por seguir la historia!
Gema grandchester: Si! Pobre Albert! Pero que tal este capitulo? Ya le recompensé al fin todo el sufrimiento apoco no? espero te haya gustado!
Goshi: fijate que pensé muchísimo en agregar a la historia lo sucedido con Neal, no estaba segura pero como en un principio me dije: "quiero que la historia tenga realismo" pues dije "vamos!" se que es un tema fuerte sin duda sin embargo son cosas que pasan y existen incluso en reos que son condenados siendo inocentes. Me disculpo si esto hirió tu sensibilidad. Mientras tanto Candy aún no se deja domar pero ya verás como cae rendida en el siguiente capitulo que será el final. Gracias por seguir la historia!
