Los personajes pertenecen a Hiro Mashima y la portada a Rusky boz.
Gajeel estaba molesto porque no lo habían incluido en el plan, pero sin embargo a Natsu si. Era injusto, pero por la cualidad de incendiario de su amigo, a él si lo habían llevado junto con el grupo de brujas y hombres lobo que se encargarían de entrar al bar.
Por eso ahora debía limitarse a observar desde la misma terraza donde solían hacerlo junto con el pelirrosa y el vampiro.
-¿Y tú por qué estas aquí?- Preguntaba Gajeel.
-Porque Juvia quería venir.- Le respondía su mejor amiga, que había llegado hacia unos minutos junto con Gray.
Natsu les había comentado como, cuando y quienes iban a ejecutar la intrusión, les había confiado todo, por eso con Gray habían acordado juntarse antes, pero lo que Gajeel no se esperaba era que el vampiro se apareciera con su amiga.
-Ya hablamos de esto, y quedamos en que no ibas a involucrarte.- Regañaba a su amiga.
-Juvia nunca dijo que iba a hacerte caso.- Le respondía la peliazul. -Además ahora que Juvia pertenece al aquelarre, puede ayudarlos.
-No es necesario, y además es peligroso.- La miraba entrecerrando los ojos, pero Juvia hacia tiempo que ya no se sentía amenazada por ese tipo de mirada por parte de Gajeel.
-Juvia sabe cuidarse.- Puso los ojos en blanco.
-Pueden terminar con esta discusión de una vez.- Gray que hasta el momento los había estado ignorando, los interrumpía.
-No me digas que tengo que hacer,- A Gajeel no le gustaba cuando lo interrumpían, mas cuando lo hacía quien había traído a su amiga.- y por cierto, ¿por qué vinieron juntos?
-Tch.- Fue lo único que salió de la boca del vampiro, Juvia solo se sonrojó.
-Mas te vale que no...
-Se, se... -Decía cansado.- Mejor miremos hacia el bar, que ya llegaron.
Iba a ser un grupo chico el que ingresara, el hecho de que no fuera luna llena, era una desventaja para los cuatro licántropos que entrarían, una mujer y tres hombres, uno de los cuales era Natsu, pero estos eran quienes estaban mas calificados en lucha cuerpo a cuerpo de toda la manada y por eso habían sido enviados por Makarov, para ayudar a las cuatro brujas.
Todos liderados por Kagura, serían los encargados de eliminar la amenaza que presentaba el establecimiento.
Una furgoneta negra estaciona en la entrada del bar, la puerta lateral se abre, y primero que todos, Kagura desciende de ella, y antes de que el matón que estaba en la puerta pudiera reaccionar, lo golpea fuerte en la cabeza con el mango de una espada que llevaba, dejándolo inconsciente. Gajeel mira a Gray que al igual que él se mostraba sorprendido por la velocidad con la que atacó al hombre.
El resto del grupo bajó del vehículo, Natsu fue el último, vieron como espero unos momentos para recomponerse, por el malestar provocado por el viaje y en cuanto lo hizo, buscó con la mirada a los otros, y cuando los vio, los saludo alegre con la mano, por lo que tuvieron que esconderse, esperando que no los haya dejado al descubierto.
Esperaron los tres unos minutos y luego volvieron a la vigilancia. Fuera, a modo de campana, había quedado uno de los hombres lobo, a su lado estaba el matón aún desmayado por el golpe. Desde donde se encontraban no podía escucharse nada, pero dentro debía ser una batalla campal, ya que iban a ser 7 personas contra quienes frecuentaban el bar. Gray ya había visitado el lugar en un día tranquilo como lo era ese jueves, pero sabía que debía haber unas 40 personas, entre vampiros, brujas y hombres lobo, era peligroso, pero también lo eran Kagura y las mujeres que la acompañaban, por eso estaban confiados.
No habían pasado unos diez minutos de que todos habían entrado, cuando ven como un par de camionetas estacionan a cada lado de la furgoneta y de ella desciende un grupo de hombres vestidos de blanco. Los tres se quedan congelados, era un ataque sorpresa, pero o la gente de F.A.C.E. tenía información interna para saber cuando el aquelarre y la manada de Magnolia iban a atacar, o ellos eran muy desafortunados como para justo coincidir con los planes del consejo. El hombre lobo, que estaba en la puerta intenta dar aviso a quienes estaban adentro, pero lo matan sin darle posibilidad y se meten al bar.
Gray y Gajeel intercambian miradas: Natsu estaba adentro.
-Te espero abajo.- Le dijo Gray, y sin dar aviso, salta de la azotea.
Juvia comenzó a descender por las escaleras de emergencia, con Gajeel pisándole los talones, y cuando apenas toca el suelo, se transforma, su ropa se rompe en el proceso, pero no le importaba, debía ayudar, no podía quedarse impotente sin hacer nada, independientemente si después Makarov lo regañara, lo importante era sacar a Natsu de ese lugar con vida, a como de lugar.
Con su amiga tenían armado cierta estrategia de ataque, que se había ido perfeccionando con los años, y ella ya estaba mirando al cielo, que empezaba a oscurecerse con las nubes que traían una gran tormenta, ella se encargaría de cubrirles las espaldas. Gray mientras estaba apoyado observando desde la esquina del callejón que daba a la calle, cuando Gajeel se posicionó a su lado, corrieron hacia el bar.
Se detuvieron a la entrada, el vampiro le tomó el pulso al licántropo allí tirado, y mirando a Gajeel, movió la cabeza negando, para indicarle que se hallaba muerto, al igual que el custodio a quien el consejo se había ocupado también de asesinar. Entraron al bar donde no se entendía nada de lo que estaba ocurriendo, era un todos contra todos. Aunque no quedaban muchos en pie, Kagura junto a otra mujer se enfrentaban a dos matones que cubrían a una mujer, la misma que los había atacado en el bosque, pero parecían manejar la situación.
Había personas muertas, que evidentemente no eran ningún tipo de criatura, pero por lo que parecía el consejo no discriminaba. Gray aguantaba la respiración, para evitar dejarse llevar por un frenesí de sangre, y entro los dos buscaron por el lugar hasta que pudieron ver a un lobo rojizo que estaba siendo arrinconado por un grupo de tres tipos de F.A.C.E., y sin pensarlo, cada uno de ellos se abalanzó sobre uno, y Natsu hizo lo mismo sobre el tercero, eliminando la amenaza.
-¡No dejen que escape!- Gritaba Kagura desde el suelo, estaba herida, y la mujer a su lado yacía sin vida, igual que los dos tipos que protegían a la otra bruja que huía. Dentro del bar, la mayoría de los del consejo ya estaban abatidos, al igual que quienes se encontraban en el lugar antes del ataque, solo quedaba un licántropo de la manada que se estaba haciendo cargo de un vampiro que lo intentaba eliminar sin éxito.
Gajeel escucha a Juvia gritar su nombre y sale del edificio, seguido de Gray y Natsu. Afuera llovía a cántaros. Gajeel busca a su amiga, quien avanzaba en dirección a unos edificios, cuando la alcanzan ven que la otra bruja se había detenido.
-No volvemos a encontrar hermana... y trajiste a tus perritos, que tierna...- Le dice mofándose, aunque se la veía algo malherida, intentaba ser irónica. Gray se paró delante de Juvia, los dos lobos se pusieron a cada costado.- Ya no estoy de humor para pelear también con ustedes.- Un auto llegaba y la bruja se dirigió hacia este, Natsu y Gajeel se lanzaron sobre ella de un salto, pero la mujer los desvió provocando que se golpearan contra la pared, antes de meterse al vehículo, y que este acelerara alejándose a toda velocidad.
Los dos licanos se paraban sacudiendo la cabeza para despejarse tras el golpe y por la lluvia.
Gajeel volvía a su forma humana, mostrándose cansado, tras el bajón de la adrenalina. -Juvia, detén esto por favor.- Ella asentía para luego subir la mirada al cielo, la tormenta se redujo a una llovizna en segundos.
-¡Mierda!- Gritó Natsu.-¡Se nos escapó y no conseguimos nada...! ¡Nada!
-Seguimos con la misma información, pero con algunas perdidas.- Dijo Gray, no era su intención sonar mal, pero él era alguien frío por naturaleza, y se ganó una mirada intimadente por parte del pelirrosa.-Es la verdad, solo tenemos el nombre Porla, y eso es todo.
-¿Porla?- Preguntó Juvia.- Gajeel nunca le dijo a Juvia...
-Si, se me habrá pasado.- Con todo lo que tenía en mente, a pesar de contarle casi todo lo que iban realizando con los otros dos chicos, no se lo había mencionado.
-¿Gajeel no recuerda?- Le preguntó Juvia.
La verdad es que el nombre seguía resonando en su cabeza, pero no sabía de donde, lo mas probable es que fuera de algo de su pasado, pasado al cual Juvia también pertenecía. Debería haberle preguntado, pero simplemente no se le había ocurrido. Así que negó con la cabeza.
-El padre de Totomaru se apellidaba Porla.- Y en cuanto lo dijo, todos los recuerdos empezaron a volver, su compañero de andanzas de esa época, no le tenía mucha estima a su padre, siempre le ponía apelativos despectivos, y rara vez decía su nombre, tal vez por eso no lo recordaba, pero Juvia era mas detallista y tenía buena memoria.
-¿Lo conocen?- Preguntó Natsu, que no comprendía nada de lo que estaban hablando, Gray se limitaba a observarlos.
-No, ni Gajeel, ni Juvia lo conocen, -Negaba la peliazul.-pero cuando eramos niños conocimos a quien era hijo de José Porla, puede que sea una coincidencia, pero el apellido es el mismo.
Natsu asintió, y Gajeel estaba tildado pensando. -Bueno, mejor vayamos a ver los daños...- Le dijo Natsu.
-Ustedes váyanse, no conviene que los vean aquí.- Les dijo Gajeel al vampiro y la bruja, esta iba a protestar. -Por favor Juvs, prometo te llamo en cuanto vuelva a casa.
Tras despedirse de estos dos volvieron a convertirse en lobos y antes de entrar, tuvieron que tomar ropa que había en la furgoneta. Del grupo de licántropos solo había sobrevivido Natsu, encontraron los cuerpos de Tono, quien vigilaba la entrada, Joy y la única mujer enviada por Makarov: Miki, estaban dentro. Kagura había resultado herida por su propia espada, pero era demasiado terca como para querer que la atendieran, aunque sus heridas se veían bastante feas, pero sin embargo se encargaba de ayudar a Risley, que aunque estaba viva, apenas se mantenía consciente, las otras dos no lo habían logrado.
Entre Gajeel y Natsu se encargaron de meter los cuerpos en la furgoneta, mientras Kagura pedía ayuda, ya que había que desaparecer las camionetas, y huir del lugar, pero ninguno de los dos podía conducir. En menos de 10 minutos un grupo de brujas llegó al lugar para socorrerlos. Se llevaron las dos camionetas, y la furgoneta, y en un auto trasladaron a Kagura y Risley para que pudieran ser atendidas. Les ofrecieron llevarlos, pero se negaron, ya que preferían quedarse a ocuparse de lo que quedaba, y luego irían a ver a Makarov.
Natsu volvió a meterse al bar, y utilizando el alcohol de la barra como combustible, provocó un incendio para destruir todo, y junto con Gajeel se alejaron del lugar en su forma lupina.
Cuando llegaron a la casona, el viejo junto con varios miembros de la manada estaban aguardando su llegada. Esperaban que el viejo los reprendiera, pero la preocupación, que marcaba mas su edad, y luego posterior alivio en la cara del hombre los sorprendió, y en lugar de eso, en cuanto vio a Natsu le dio un fuerte abrazo, y Gajeel que estaba de pie al lado de su amigo, fue incluido en el mismo.
Tiempos oscuros se avecinaban. A pesar de haberse mudado a Magnolia en busca de respuestas, que aún no había conseguido, no podría haber llegado en un momento mas inoportuno, pero también estaba ella, y solo por Levy se sentía capaz de enfrentarse a lo que sea.
Al día siguiente Erza no se presentó en la editorial, Kinana tenía los ojos llorosos, y a Levy la había visto llegar tarde, supuso que iba a estar afectada por todo lo que había sucedido, después de todo, las brujas eran muy unidas, como una hermandad.
Así que al mediodía salió solo a buscar el almuerzo y tras golpear la puerta entró a su oficina. -Hey, camarón.- Dijo tranquilo. -Traje comida.
Ella levantó la vista del escritorio, donde tenía una pila de papeles, pero sabía que no había estado leyendo, sus ojos se veían colorados, por haber estado llorando, y con marcadas ojeras, que mostraban que no había dormido bien.
-Hola Gajeel. Discúlpame, pero no tengo hambre.- Y como para negar lo que estaba diciendo, su estómago emitió un quejido.
Él la miró, y sonriendo apoyó las bolsas de papel madera sobre el escritorio. -Creo que si tienes. Vamos Lev, no puedes esquivar comidas.- Le decía mientras giraba la silla donde ella estaba sentada, para que lo enfrentara, y apoyando sus manos en los apoya-brazos, la miraba a los ojos. -Dime, ¿cuándo fue la última vez que comiste?
Ella lo miró y suspiró. -Anoche iba a cenar, pero tenía el estómago cerrado, y con todo lo que sucedió, pase la noche en vela.- No precisaba decir mucho mas, sabía que Gajeel estaba al tanto de todo.
-Y supongo que tampoco desayunaste.- No era una pregunta, porque estaba seguro de que no lo había hecho, y ella negó con la cabeza para confirmarlo.
-Es que me siento tan culpable.- Se tomaba la cabeza. -Armamos un plan, incluso una de las chicas se había infiltrado a principios de semana, y no entiendo lo que pasó, debería haber propuesto un plan de contingencia, y por mi culpa...- Sus ojos empezaron a llenarse de lágrimas.
-Shhh...detente enana, nada de esto es culpa tuya.- La tomaba de lo hombros, sin aplicar mucha fuerza, pero la suficiente como para captar su atención y que ella lo mirara. -Nadie podía haber previsto que el consejo se apareciera.- Apoyó una rodilla en el suelo, para estar a su altura.
-Pero...
-No hubo nada que se pudiera hacer. ¿Está bien?- Levy iba a contradecirlo, pero Gajeel no se lo permitió.-Debemos estar agradecidos que al menos algunos de los nuestros lo lograron. Tan malo no pudo haber sido el plan entonces.- Eso dibujo una media sonrisa en el rostro de la chica.
Él le secaba con el pulgar las lagrimas que Levy no había podido contener, ella apoyaba su mano sobre la de Gajeel, y luego en un acto que ella consideró atrevido lo abrazó, él se puso tenso en un principio, y ella escondió su cabeza en el pecho del chico, por la vergüenza misma que sentía ante lo que acababa de hacer, pero para su sorpresa Gajeel se relajó, respondiendo al abrazo, arrodillándose para estar más cómodo. La retuvo entre sus brazos mas tiempo del que podía ser apropiado, pero ambos se sentían tan cómodos en esa posición.
Gajeel se había quedado congelado cuando Levy se lanzó a sus brazos, porque sentirla tan cerca lo ponía muy nervioso, su perfume lo volvía loco, y requería de todas sus fuerzas aguantarse las ganas para no besarla, pero ella necesitaba contención, y él quería que ella supiera, que iba a estar para lo que sea que necesitara, por lo que la abraza fuerte, pero sin estrujarla. Era tan pequeña, era como si se perdiera en sus brazos, pero a la vez era como si perteneciera ahí, cerca suyo, ambos fundiéndose en uno solo.
Se separan pasados unos minutos, y los dos se habían sonrojado.-Ahora come algo. Inténtalo, por mi...?- Le dijo Gajeel.
Ella asintió.-No prometo nada, pero esta bien. No tiene sentido negarte que tengo hambre.
Comieron en silencio, y Levy aunque no terminó su sanwich, al menos comió mas de la mitad.
Las cosas seguían movidas, tanto en el aquelarre como en la manada, pero estos últimos estaban limitados en su accionar, porque ese fin de semana habría luna llena, por lo que Gajeel se quedó en su casa encerrado, y además, Makarov les había dado la orden a todos de que guardaran discreción, a pesar de que era algo mas que sabido por todos los que formaban el grupo.
Todos estaban en estado de máxima alerta, y nadie quería desconfiar de nadie, pero a la vez todos desconfiaban de todos. No creían que pudiera ser una coincidencia que F.A.C.E. apareciera justo en el momento que ellos intentaran atacar.
Gajeel había conversado con Juvia, y coincidieron en que si no podían conseguir nada en Magnolia, tal vez una posibilidad era averiguar algo en otra ciudad, por eso, aunque preferirían poder dejarlo afuera de todo esto, no tuvieron mas opción que plantearle a Lily, si era posible que pudiera conseguir información sobre Totomaru, así de esa forma cambiarían de perspectiva, y en Oak Town quizás pudieran encontrar algún rastro.
En la siguiente semana, todos estaban mas calmados, y el clima ayudaba, por lo que Gajeel después de mucho insistir, logró convencer a Levy para salir a almorzar, en lugar de quedarse en la oficina, como solían hacer. La llevó al lugar donde solía comprar sus almuerzos y luego se sentaron en un parque cercano, los dos necesitaban un ambiente nuevo y refrescante, y aunque fuera algo sencillo como comer al aire libre, ayudaba.
Desde que Levy había vuelto a la oficina, todos los días no solo se juntaban para almorzar, sino que además se enviaban mensajes todo el tiempo, tenían conversaciones sobre cualquier cosa, nunca había estado tan pendiente del celular en su vida, como hasta ahora. Había hablado del tema con Juvia, quien desde que había conocido a Levy, le insistía continuamente que quería que se convirtiera en su cuñada, y Lily no se quedaba atrás, ya que se había aliado con su amiga, y lo llamaba casi a diario para informarle que todavía no había conseguido información del hijo de José Porla, y aprovechando consultaba cuando iba a juntar el coraje suficiente como para aunque sea invitarla a salir. Intentaba posponer el asunto lo máximo posible, cuestionado que tal vez no era el momento, pero día a día se hacía mas difícil estar cerca de la chica, actuando solo como simples compañeros de trabajo.
Últimamente seguía con problemas para dormir, pero era distinto a cuando Levy se había mudado a Magnolia, esta vez era porque al tenerla cerca no podía dejar de pensar en lo que podían llegar a ser, lo que podía llegar a pasar entre ellos , y aunque fueran supuestos, la posibilidad que todo se cumpliera lo tenía entusiasmado, lo que lo hacia ponerse mas nervioso a la hora de tener que dar el siguiente paso.
¿Siempre era tan difícil declararse a la persona que te gustaba o era solo porque Levy era tan especial y él tan patético?
Hasta Natsu lo molestaba por el tema, ya que no sabía que esperaba, debía ser mas audaz y dejar de babear por ella cada vez que estuvieran en la misma habitación. Y tanto este como Wendy le intentaron explicar que Levy era la mujer para él, que era la única con la que iba a compartir su futuro y que no entendían que era lo que esperaba, o era que acaso quería perderla, y la sola idea lo ponía de mal humor... pero era tan complicado.
-Deberíamos salir a comer...- Largó sin mas mientras ambos comían sentados en una banca.
Ella lo miró ladeando la cabeza. -¿No es lo que estamos haciendo?.- Respondió y luego se llevó la botella de agua a sus labios.
Gajeel se la quedó observando como tragaba el líquido y hasta eso lo ponía, ella era tan sensual aún sin saberlo, tuvo que tragar saliva porque su garganta se había secado, y terminar por imitar el accionar de la chica, y hacer lo mismo al ponerse a beber. Respiró hondo e intentó explicarse.
-Me refería a fuera del trabajo...Los dos. - Esto no estaba saliendo como Gajeel lo había planeado.- No en el trabajo. Cena, ¿tal vez...? O lo que tu quieras...- Debía sonar como un estúpido.
-¿Qué?- Gajeel había hablado agolpando todas las palabras que se le hizo complicado comprenderlo.
-Tu y yo... Salir a cenar.- Dijo de forma mas pausada.- Si tu quieres, por supuesto.- Dijo inseguro.
-Oh...- Levy se quedó sin palabras, era un efecto que Gajeel tenía sobre ella. Dejó la botella a un lado en la banca y lo observó. Podía parecer todo salvaje y audaz, pero a la vez ser tan tierno. A veces la desconcertaba, porque era como si él no supiera como la afectaba, pero la forma en que se comportaba con ella, tenía que ser a propósito, pidiera lo que pidiera ella estaba dispuesta hacerlo. Ella era mas inteligente que esto, ¿por qué entonces reaccionaba como una adolescente? Y estaba tardando de mas en responder, y él la continuaba observando con esa mirada penetrante, como si leyera sus pensamientos, ¿tan trasparente era? Era su culpa, él la inquietaba.
Gajeel la miraba mientras ella se quedaba en silencio pensando. Había sido un estúpido, por supuesto que ella no iba a querer salir a cenar con él, recién había roto una relación de años, y él debería haber considerado sus tiempos, en lugar de apresurarse porque todos los presionaban.
-Entiendo si no quieres. Haz como si no hubiese dicho nada.- Dijo Gajeel mirando al suelo.-No debí preguntar, lo siento.
Levy lo miró y empezó a abrir la boca para responderle, pero la volvió a cerrar, no le salía ninguna frase con sentido. No quería que él pensara que lo rechazaba porque tardaba en responder, es que estaba tan nerviosa. - El sábado.- Dijo al fin, y fue como liberarse de un peso, él volvió a verla a los ojos con una media sonrisa, que le quitaba la respiración.-Pasa por mi casa a las ocho...- Sentía como el calor subía a su rostro.
-Genial.- Dijo contento Gajeel.-Es una cita.- Y en cuanto esas palabras salieron de su boca, él también comenzó a sonrojarse.
Lo había logrado, le había propuesto salir, y ella había aceptado. Pero ¿y ahora? ¿qué iba a hacer durante la cita? ¿de qué hablarían? ¿y si hacía algo mal? Necesitaba ayuda, ¿pero de quién?. Juvia era la mas cercana, pero ella era demasiado romántica. ¿Natsu? ¿Cómo si él pudiera darle consejos respecto a eso? No sabía como había conseguido empezar una relación con la rubia... Bueno, si tenía pareja no debía ser tan tonto en ese aspecto. ¿En qué pensaba? No, mejor a Natsu no... ¿Gray? Menos, era demasiado inexpresivo como para ayudarlo en eso. Solo quedaba Lily... no, no tenía suerte, se iba a reír en cuanto le pidiera ayuda, pero no tenía otra opción.
Levy estaba gritando internamente. Iba a salir en una cita. Con Gajeel. En una cita. Tenía que hablarlo con las chicas. ¿Cómo iba a vestirse? ¿Debería recogerse el cabello o llevarlo suelto? Él le había mencionado que le gustaba su cabello. Quería impresionarlo, y no verse como habitualmente lo hacía, iba a necesitar toda la ayuda posible. Solo esperaba poder mantener bajo control a sus amigas...
No volvieron a mediar palabra hasta que volvieron a la oficina. Pero había asuntos mas importantes de los que ocuparse, las desapariciones en Magnolia habían aumentado, y parecía que los vampiros no estaban siendo tan discretos, la policía comenzaba a sospechar, y no había nada que Makarov pudiera hacer para evitarlo, por mas contactos que tuviera dentro de la fuerza, lo único que había mencionado era que su nieto iba a regresar un tiempo a la ciudad para colaborar en lo que pudiera, ya que necesitaban toda la ayuda posible.
¿En qué se había metido? En el momento que Levy había llamado a Cana y a Lucy, poniéndolas en tele-conferencia a ambas, para contarles que Gajeel la había invitado a cenar, supo que había sido un error, pero era tarde para dar marcha atrás, y el sábado temprano las tenía ambas en su departamento. Como Lucy tenía las llaves por cualquier emergencia, sus dos amigas habían entrado directamente y la habían encontrado recién salida de la ducha.
Así que ahora estaba sentada en su cama, envuelta en una toalla y con el cabello mojado, viendo como se convertía en el conejillo de indias de las chicas frente a ella.
-Lev, traje un montón de opciones para que probemos.- Lucy le decía muy entusiasmada.
-Si, y yo también traje algo.- Se quejaba Cana, haciéndole caras a la rubia y le mostraba en una mano una bolsa y en la otra dos botellas de vino.-Y alcohol, quieres ir relajada, ¿no, princesa?
-Cana, no voy a beber, sabes que empiezo a reírme por cualquier cosa, y no quiero que él piense que soy una tonta.- Respondía nerviosa Levy.
-Oh, Lev, con como vamos a vestirte, es en lo que menos pensará. Te lo aseguro...- Lucy sonreía picara.- Cana, pon música...
Decidieron que el cabello lo llevaría suelto, a excepción del flequillo que lo sostendría con una hebilla. Cana se encargó de peinarla, ya que ella sabía manejar el pelo ondeado, a diferencia de Lucy que había sido bendecida con un pelo lacio, sin frizz y fácil de manejar.
-Bueno muñeca, mira lo que te traje.- Le pasaba la bolsa que había traído y bebía de su copa de vino.
Levy abrió los ojos de par en par. -No, no voy a ponerme esto.
-¿Por qué no? Es tu talla...- Le guiñaba el ojo.-Y debes ser como una chica exploradora: "Siempre lista"- Le hacía un saludo militar. -Supongo que estás depilada...
Levy estaba sosteniendo el conjunto de ropa interior que su amiga le había traído, o mejor dicho los pequeños retazos de tela de encaje y transparencias apenas unidos por finísimas cintas. -Si, pero...- Levy se detuvo porque había empezado a hablar de mas y las otras dos chicas habían empezado a reír. -¡No va a pasar nada!- Se apresuró a corregirse, pero ya era tarde, sus amigas la miraban con esas sonrisas imborrables en sus rostros.
-¿Quién sabe?- Se encogía de hombros Lucy. -Por la forma en que tu y Gajeel se miran...
-Vamos, muñeca. No pierdes nada...- Intentaba convencerla Cana.
Sus amigas ganaron la disputa y Levy había terminado llevando la diminuta lencería, y un vestido que estaba segura que Lucy lo había comprado para ella. Resultaban bastante sospechosas las excusas de la rubia que le comentaba que había cometido un error con el talle y como no tenía devolución, tuvo que conservarlo, aunque no pudieron hacer nada respecto a los zapatos, ya que terminó por ponerse unas botitas texanas de taco bajo, porque como iba a caminar, quería estar cómoda, y carecía de sentido usar tacos altos con la diferencia de altura que existía entre ella y Gajeel. Lucy le estaba dando los últimos toques al maquillaje cuando su teléfono celular empezó a sonar.
-Hey, camarón.
-Hola Gajeel.- Levy respondía, y silenciaba con la mano a las dos chicas que empezaban a cuchichear detrás suyo.
-No se bien cual es el timbre de tu departamento.- Le decía confundido.- Pero estoy abajo.
-Voy bajando entonces.- Respondía nerviosa.-Te veo en nada.
-Espero aquí.
Levy cortó la comunicación, y sus dos amigas soltaron un gritito.
-Conquístalo Levy.- Decía Lucy emocionada.
-Ya es tuyo...Solo hay que cerrar el trato, princesa.- La morena levantaba su copa.
Levy ponía los ojos en blanco, mientras se ponía un chaleco de jean que Cana le había prestado.-Nos vemos chicas.- Se despidió, pero antes de atravesar su puerta, se detuvo.-Deseénme suerte.
Gajeel no sabía que hacer, no quería que Levy viera que era una manojo de nervios, pero no podía evitarlo, esperaba al menos no estar transpirado. Gray lo había alcanzado en el auto, porque se había tenido que dar tres duchas, porque había estado sudando por los nervios toda la tarde, y no ayudaba el hecho de que Juvia se había aparecido enviada por Lily para ayudarlo a estar listo para la salida, haciéndolo pensar en todos lo escenarios posibles que se podían presentar a lo largo de la noche, y peor fue cuando Gray con Natsu llegaron a su casa para acribillarlo con preguntas sobre cuales eran sus planes. ¿Cómo si él supiera lo que iba a hacer? Había hablado toda la semana con Lily, pero ni flirtear y menos actuar como un caballero iban a funcionarle. Su amigo desistió en su intento de darle mas sugerencias y le había dicho que fuera él mismo, pero hasta ahora eso no había funcionado, ya que solo eran amigos que trabajaban juntos... estaba perdido y no estaba listo para esto. Se quedó observando hacia el estacionamiento, tan ensimismado en sus pensamientos, que no se había dado cuenta que Levy estaba detrás de él, observándolo divertida, hasta que ella le tocó el hombro.
-Hola Gajeel.
Él se dio vuelta, y se quedó mudo. Estaba bellísima, mas que lo usual, si es que eso era posible. Recorrió todo su cuerpo con su mirada: llevaba unos zapatos cómodos ya que ella había sugerido que iban a caminar, sus piernas se veían interminables, independientemente de su estatura, mas por el hecho de que la falda del vestido era muy corta, el color rojo destacaba en su pálida piel y con el azul claro de su cabello, que llevaba suelto, pero a diferencia de como solía llevar a diario, no se había sostenido el flequillo con un pañuelo, sino con una hebilla, y como la noche era cálida no llevaba abrigo mas que una chaleco que cortaba un poco con eso rojo que distraía. Gajeel sentía la necesidad de pedirle que diera una vuelta para él, para poder ver si en la parte de atrás no se levantaba mostrando mas de lo necesario, no quería tener que estar pendiente de la mirada de cualquier hombre que la viera, mas porque ella se había vestido así para él, y para nadie mas. Estaba maquillada de forma tan delicada, que su rostro se veía angelical, a la vez que su cuerpo emanaba un fuego mas ardiente que el mismo infierno. Respiró hondo, porque Levy se veía demasiado... deliciosa.
-Di algo por favor.- Ella comenzó a mostrarse insegura.-Es demasiado ¿no?
Se dio cuenta que se había quedado callado mas tiempo de lo que podía resultar cortés.
-Es perfecto.- Se apresuró a decir y ella se sonrojó con su respuesta.-Te ves bien, camarón.
-Gracias.- Ella también había aprovechado el tiempo que él estuvo observándola, para contemplarlo. Se había recogido el cabello de forma desprolija detrás y dos mechones quedaban sueltos enmarcando su rostro, llevaba una camisa de jean arremangada, unos pantalones de gabardina verde oliva, y unos zapatos marrones. Se veía tan sexy, vestido tan casual, que ella por un momento se creyó sobrevestida para la ocasión, pero sus palabras la habían hecho sentir mejor, y aunque nunca se lo fuera a contar a las chicas, el llevar esa ropa interior tan sexy, la hacía sentir provocativa, y sentirse así al lado de Gajeel era algo bueno.
-¿Vamos?- Le preguntó Gajeel, y ella asintió.
En un principio Levy no sabía a donde planeaba llevarla, y a medida que avanzaban las cuadras, mas confundida estaba. Pero fue una sorpresa agradable cuando llegaron a la feria, cuasi parque de diversiones que tenía Magnolia. Habían pasado años de la última vez que había ido, pero no recordaba haberse divertido ni la mitad de lo que se divirtió junto a Gajeel, comieron en unos puestos del lugar, y a pesar de que las atracciones le provocaran bastante malestar, él no quiso dejar de subirse. Eso si, los juegos donde debía probar su puntería o fuerza le resultaron pan comido, aunque a pesar de la cantidad de tickets ganados el único premio al que podían aspirar era un peluche pequeño, que ni la mirada asesina de Gajeel pudo cambiar, pero Levy eligió un peluche de un gatito negro, y de esa forma pudo calmar a su cita para alivio del chico que se ocupaba de canjear los premios.
Levy no quería que la noche acabara, la había pasado tan bien, como hacía mucho tiempo no lo hacía. Era pasada medianoche y Gajeel había insistido en acompañarla hasta la puerta de su departamento, porque como la puerta del edificio se abría desde adentro, luego podía salir sin problemas.
Ella no tenía en mente las mismas locas ideas que Cana, pero podía invitar a pasar a Gajeel. ¿Qué podría haber de malo en eso?
-La pasé muy bien...- Dijo luego de abrir la puerta, quedándose parada en el umbral. -Gracias...- Le dijo con lo que intentaba ser una mirada sexy.
-No tienes porque...- Le respondía Gajeel totalmente perdido en sus ojos.-Yo también me divertí...
-Excepto en la parte en la que nos subimos en la montaña rusa...- Sonrió ampliamente.
-No... incluso en esa parte.- Dijo Gajeel dando un resoplido divertido encogiéndose de hombros, y luego apoyó un brazo sobre el marco de la puerta, inclinándose para dejar su rostro a centímetros del de ella. -Es que verás, por ti soy capaz de todo, hasta de subirme a una montaña rusa...
Le dijo dándole esa sonrisa soberbia, y Levy perdió la razón, definitivamente lo iba a invitar a pasar a su departamento. Él la observaba con sus ojos de un rojo ardiente de pasión y ella solo pudo lamer sus labios resecos, anticipándose al beso que sabía que llegaría, apretando con todas sus fuerzas el peluche en sus manos, para que él no notara sus nervios. La misma electricidad que siempre fluía entre ellos, estaba dando chispazos en esos momentos.
-Levy...?- Tanto ella como Gajeel se detuvieron y miraron en dirección al ascensor. Allí de pie estaba Freed, observándolos sin entender lo que había interrumpido. Gajeel se enderezó, pero no dijo nada, Levy vio su cambio de actitud, y se puso seria al ver a su ex pareja en el edificio.
-Freed, ¿por qué estas aquí?- Le preguntó Levy, no quería sonar tan cortante, pero estaba bastante molesta como para evitarlo, y se daba cuenta lo tenso que estaba Gajeel al lado suyo.
-Tengo la llave de abajo. ¿Recuerdas?- Le mostró una llave en su mano. Levy había olvidado que él, como Lucy, también tenía una copia. Freed en la otra sostenía un libro.-Vine mas temprano y golpeé la puerta, tu vecina me dijo que no estabas. Esperé en el auto leyendo y subí cuando te vi entrar.
Ella asintió. -Si, eso explica como, pero no el ¿por qué...?
-Oh, si...- Freed miró a Gajeel y luego de vuelta Levy. -Tenemos que hablar.
-Creo que ya hablamos todo lo que teníamos que hablar.- Le dijo directa.
-Por favor Lev, no seas así conmigo.
Gajeel estaba sumamente enojado, se sentía a punto de estallar y no creía poder contenerse. De todos los escenarios que Juvia le había planteado que podían suceder, este no era uno de ellos.-¿Quieres que me encargue?- Le dijo a Levy.
Ella lo miró.-¿Qué?- Pero entendiendo.- No, no es necesario. Gracias por todo Gajeel, luego hablamos, creo que veré que quiere decirme...
-¿Estás segura?- Ella asintió.- Como quieras.- Gajeel estaba totalmente enojado, así que la saluda con la cabeza y pasa por al lado de Freed, sin dirigirle palabra y sin mirarlo, para bajar por las escaleras.
Levy suspiró triste, no era así como quería que acabe la noche.-Pasa.- Le dijo a Freed, él no dijo nada y entró al departamento.
Gajeel estaba rabioso, porque todo había salido tan bien durante toda la noche, pero entonces, ¿tenía que aparecer el idiota de su ex y arruinar todo? Ella era suya, no podía ser de nadie mas.
Tenía que tranquilizarse, sus amigos no podían estar equivocados, Natsu y Wendy se lo habían dicho, pero todo parecía ser tan complicado entre él y Levy. Y entonces detuvo su descenso y recordó lo que su padre le contaba cuando era niño. Metalicana solía contarle sobre lo que él tenía con su madre, que era mucho mas que amor, que había sido el destino que los había unido, y le había dicho que algún día el sentiría lo mismo. Y por primera vez, estuvo seguro de lo que sentía. Levy era su destino, no podía enojarse con ella, debía confiar...
Sube las escaleras y comienza a escuchar los gritos apenas llega al séptimo piso. No iba a interrumpir, por lo que se sienta fuera del departamento, esperando, expectante.
-¡No voy a volver a Crocus!
-¡Levy, por favor! Actúa con madurez.- Le reclamaba Freed.- Si quieres no tenemos porque casarnos, por lo menos por ahora, tu decidirás cuando...
-¡No soy inmadura!- Le decía ofendida.-¡Tu te estás comportando como un completo imbécil!
-¡No lo hago! ¡Solo soy el único que piensa en que es lo mejor para ambos! Lo mejor para ti...- Respiraba tratando de calmarse.-Si vienes a Crocus, podrás dejar todo esto atrás... dejar de vivir bajo la sombra de tu abuela, tratando de pagar los errores de tu madre.
-¡Yo no... Argh...-Estaba histérica y al borde del llanto.-Yo soy yo, nadie mas... no tengo que vivir la vida que mi abuela quería, ni pensar en una madre que nunca estuvo ahí para mi, solo quiero ser feliz. ¿Tan difícil de entender es eso para ti?
-No, es lo que yo quiero para ti...
Levy no dijo mas nada por unos momentos.-Freed...-Dijo en un susurro.-¿Tú me amas?
-Lev...esto no se trata de amor.- Fue su respuesta.
-Es verdad.- Dijo seria.-Se trata de hacer lo correcto, ¿no?- Él asintió, Levy no pudo aguantar mas, y comenzó a llorar. -Lo correcto ahora es que te vayas de mi casa.
-Levy...- Freed la miró como pidiéndole que se calme.
-¡Ahora!- Le gritó.
-Como gustes.- Le responde molesto, toma el libro que llevaba en la mano y saca un sobre, y lo deja sobre la mesada.-Es la propuesta de la editorial Edolas. Si aceptas, debes contactarlos para firmar contrato, serán flexibles contigo y tus tiempos, por lo que están dispuestos a negociar lo que sea que no te agrade, ya que quedaron bastantes impresionados por tu curriculum y mas aún tras haberte conocido.- Freed estaba por abrir la puerta.
-Freed.- Él se detiene pensando que Levy había cambiado de opinión, pero ella extendió la mano.- La llave.
-Toda tuya.- Se la devolvió y abandonó el departamento de un portazo.
Gajeel lo observaba, Freed estaba furioso, se notaba.
-¿Qué haces ahí tirado como un perro?- Le dice. A Gajeel no le molesta como le habla, ya que tras la discusión que había podido escuchar gracias a su audición, entendía que el tipo estaba demasiado fuera de sus cabales como para responder de una forma menos hostil.
-Mas bien como un lobo...- Fue su respuesta.
-Genial, lo único que me faltaba.- No le dice mucho mas, y lo observa hasta que se sube al ascensor y escucha como este desciende.
Gajeel se pone de pie, y golpea la puerta.-¡Te dije que te fueras! - Se escucha a Levy gritar desde dentro.- ¿¡Qué...- Se detiene en cuanto lo ve. -Gajeel, pensé que te habías ido.
-No podía.- Le responde viendo como ella se secaba las lagrimas. No le gustaba verla sufrir.
Ella parecía darse cuenta. -Estoy bien, no te preocupes.- Intentaba sonreír, pero sus ojos seguían viéndose tristes.
Él no pudo evitarlo y la abrazó.-Levy, quizás no pueda arreglar las cosas, pero haré lo mejor por escucharte, sin importar lo que tengas para decir...- Le dijo y pudo sentir como ella volvía a llorar, aferrándose con fuerza a su camisa.
Tener a Gajeel diciendo estas palabras era lo que necesitaba, pero también era mas de lo que merecía. Se sentía tan frágil y no quería que la viera de esa forma. -Supongo que ya escuchaste todo lo que había para escuchar. Ahora... creo que solo quiero estar sola...
Él le dio un beso en la coronilla. -Esta bien, pero para lo que necesites sabes que cuentas conmigo.- Ella asentía con la cabeza escondida en su pecho, pero cuando Gajeel intenta separarse, ella no lo suelta.
-Quédate, por favor...- Le pidió sin mirarlo.
-Seguro.- Le dijo y entraron al departamento.
Se sentaron en el sofá y Levy se sacó los botas para estar mas cómoda y se recostó sobre el pecho de Gajeel, él no se apartó de su lado, ni se quejó de que estuviera mojando su camisa con lagrimas. Le sacó la hebilla, y comenzó a acariciarle el cabello para ayudarla a tranquilizarse. Levy no podía parar de llorar, se sentía herida, todas sus mayores inseguridades habían sido mencionadas esa noche, y ya no podía siquiera intentar ser fuerte.
-No tienes que ser fuerte todo el tiempo, ¿sabes?- Le decía susurrándole, como si supiera lo que ella estaba pensando. -Yo puedo cuidarte...
-¿Es que nadie puede amarme sin querer que cambie o que pretenda ser alguien que no soy?- Dijo agotada, porque la voz de Gajeel la relajaba, hacía que quisiera contarle todo, y lograba lo que nadie nunca había logrado: calmarla, haciendo que el tiempo se detenga, encerrándola en una burbuja donde solo estaban ellos dos.
-Yo no lo hago...- Le dijo muy bajo, haciendo descender su mano de sus cabellos a su cintura para acercarla mas a él, y con su otra mano sostuvo la de Levy.
-Yo tampoco...- Ella entrelazó sus dedos con los de Gajeel y se quedó dormida.
Hubo acción, palabra que tras leer los anteriores caps, me doy cuenta que siempre digo en la nota final (Para Bianca es como decir Beetlejuice o Candyman, cuando la escribo 485.351 veces aparece jaja), también es como que tuvimos un Freed "corta mambo", y una relación floreciente.
Se complicó mucho hacer el cap para el viernes, pero pude terminarlo y acá está, espero les haya gustado.
Gracias por sus reviews a Yume Fujimi, Shonenevolution, Hati-chan, levyroses y Asia12, que me hace el aguante desde la primera historia que publiqué en FF.
Wendy:La abuela de Levy nos atormenta TuT jaja. Mas GaLe en este cap, y preparate porque se viene mas todavía.
Crispy:En el próximo va a estar la conversación/amenaza/advertencia de Jet y Droy para Gajeel jaja. Y con respecto a lo de que ya lo sabe todo el mundo, ahora Gajeel lo sabe, y Levy un poco mas inconsciente también.
Gracias a todos por leer. Un abrazo enorme.
