Chapter 13: Los juegos de destino.
EL suelo, un mar de lágrimas, mostraba la inmensa desesperación de una pequeña niña cuyo amigo se encontraba en gran peligro. La chica tendría que actuar rápidamente si es que había posibilidad de salvar a su amigo.
¿Pero que podría hacer completamente sola? ¿Sería acaso capaz de salvar a su compañero? Sin embargo la pequeña no perdió más tiempo y se dirigió directamente al "Cuarto especial", el lugar donde el infierno se convierte en realidad. Ella corría sin saber bien lo que hacía pero estaba dispuesta a todo. Pero al estar tan preocupada, no prestaba atención al camino donde corría y finalmente se tropezó. Y al levantarse del suelo se dio cuenta de que el legendario dragón dorado se encontraba a sus espaldas. Sus determinantes ojos dorados se posaban sobre los de ella.
-¿Me ayudarás a salvar a White Tiger?- Preguntó la niña esperanzada.
El dragón tan solo bajo su cabeza majestuosamente en símbolo de sumo respeto y total afirmación. El dragón inmediatamente cogió a Karumi por sus espaldas y la colocó en su lomo. Corriendo, atravesó inmediatamente el interminable pasillo.
Continuaron por el mismo camino y subían escaleras una y otra vez, pero cada vez con menor dificultad a causa de que las paredes, entre más pisos subían, más altas se volvían. También el dragón a veces, sin intención, la golpeaba en contra de la pared. Esto era doloroso para la chica que ya tenía un poco lesionada la espalda, cada vez la atormentaba más la herida en su espalda. Pero ella resistiría por lo menos hasta que salvará a su amigo, después de eso no le importaba morir si ese era su destino.
El destino, un juego del azar, que nos brinda adversidades y oportunidades.
Juega con nuestros pensamientos y alma e inclusive nos hace perder el control de nosotros mismos. Trae la desesperación a nuestro corazón y finalmente el destino obtiene lo que quiere: Nuestra derrota. ¿Quién ganaría este juego, el destino o Karumi?
Y en efecto como habíamos mencionado antes el destino nos brinda oportunidades…
Al sacudirse su habitación tan bruscamente, salió inmediatamente a averiguar lo que ocurría. En ese instante la vio montada a un dragón, gimiendo por la herida en su espalda.
-¡Déjala en paz!- Gritó el niño de ojos dorados, efectuando su posesión de almas. En ese instante Karumi sorprendida se dio cuenta de quien se encontraba a sus espaldas: Ren Tao.
-¡Ren!- Gritó la chica mientras bajaba del dragón con ayuda de este.
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Karumi se abalanzó sobre los brazos del chico y estalló en lágrimas. Lo sostenía a su lado fuertemente, no paraba de llorar. Ren sin palabras e inmóvil la observaba, sonrojado. Sin embargo no entendía el motivo por el que estaba llorando y eso lo angustiaba. No quería verla sufrir, quería que fuera feliz, que ella sí fuera feliz…
-Ren…En…¡En quiere "matar" a White Tiger!- Dijo la chica entre incontenibles sollozos.
-No lo entiendo.. ¡Por qué!-
Aún ella seguía sosteniéndolo, su presencia la reconfortaba. Mientras que sola aparentaba ser más fuerte, contenía sus sentimientos. Pero ahora que había llegado él, parecía que no podía mentirle ni ocultarle nada. Él tenía algo que no podía vencer, Karumi era una niña muy sincera pero con él era más clara y transparente que el agua. No podía ocultarle nada…
-No llores más- Dijo el pequeño niño abrazándola, por primera vez.
La chica de cabello café lo había abrazado a él, pero no había recibido respuesta alguna. Ahora los dos se abrazaban mutuamente con ternura.
-Yo salvaré a White Tiger, por eso no llores.- Le dijo Ren acariciando su cabello.
Después de eso, los dos montaron al majestuoso dragón y continuaron hacia la batalla final. Pero algo extraño ocurría, no se habían topado con ningún zombi. Algo peor que los zombis debía estarlos esperando detrás de la puerta de la "habitación especial".
-Llegamos-
Los dos chicos habían llegado por fin a la habitación. Empujaron las inmensas puertas con fuerza pero fue inútil, no se abrían. Fue hasta que el dragón con su imponente fuerza las abrió.
Ren y Karumi estaban sumamente precavidos, volteaban a los lados sin parar preparando sus posesiones. Todo era inútil el cuarto estaba completamente oscuro y no se podía ver nada. Tan solo escuchaban sus pasos. Fue cuando entonces la niña de cabello café se topo con algo gigantesco…
-Arggh…-
Se creó un silencio profundo, alguien había tomado por el cuello a Karumi y la había estrujado hasta dejarla sin aliento. Después fue arrojada lejos bruscamente contra la pared. Su brazo se encontraba sangrando y su cuello tenía marcas rojas. Ren preocupado empezó a gritar el nombre de su amiga sin obtener respuesta alguna… habían caído directo a una trampa de su padre.
-Maldita sea… ¿Dónde estás?- Gritó él angustiado tratando de percibir algo.
De repente algo le rozó la espalda inesperadamente. Él se movió inmediatamente pero recibió otro ataque de su oponente oscuro.
-Rayos, en está situación será muy difícil atacar a mi oponente.- Pensó Ren furioso.
De nuevo recibió un ataque pero está vez desde el techo. Definitivamente la persona con la que estaba peleando era sumamente ágil. Pero tendría que hacer algo si quería protegerla.
En un instante Ren empezó a agitar su cuchilla desesperadamente, incapaz de golpear a su oponente. Éste mientras tanto lo seguía lastimando, el chico cada vez quedaba en peores condiciones. Su angustia y desesperación aumentaban cada vez más, tanto que ya había empezado a atacar al dragón pensando que era su enemigo.
-¡ Señorito, no pierda el control de sí mismo! ¡Tranquilícese! Traté de leer los movimientos de su enemigo.- Le ordenó Bason tratando de hacer entrar en razón al niño de ojos dorados.
Él se tranquilizó, se dio cuenta de que Bason tenía razón. No ganaría nada perdiendo el control de sí mismo. Ren aunque no pudiera ver nada, cerró sus ojos y trató de comprender cual era la estrategia de su enemigo. ¿Dónde sería su siguiente ataque? Otro ataque llegó a sus espaldas, y peor aún la velocidad incrementó de manera angustiante. Ahora los ataques era mucho más decisivos y peligrosos. Las heridas de Ren ahora eran de tal gravedad que en el piso había un charco de sangre que se volvía más grande con el paso del tiempo. Pero gracias a eso pudo por fin leer los movimientos de su oponente. Agitó fuertemente su cuchilla y se oyó un gemido de dolor, y el sonido del suelo al caer su misterioso oponente.
De repente la habitación se ilumino en su totalidad, mostrando el rostro de su oponente.
Ren soltó su cuchilla, y mientras está caía al suelo su dueño también.
Se encontraba de rodillas sin poder creer lo que veían sus ojos…
La habitación se encontraba maltratada por todas partes:
El piso cuarteado y ensangrentado, mientras que las paredes mostraban rasguños de tigre.
Su oponente yacía en el suelo con rasguños en la cara, y una cortadura profunda en su estómago. Tenía la mirada pérdida y las manos con garras filosas que si no estuvieran llenas de sangre serían negras…
-Ka…¿Karumi?- Tartamudeo Ren con los ojos blancos e inmóviles.
Los dos pequeños habían sido terriblemente engañados, por un juego de En. El ágil oponente de Ren era su querida y preciada Karumi…
Continuará…
