Capítulo 13: "El Miedo de Inuyasha"
Fue brusco al principio, le dolieron los labios, aun así su corazón latió como loco y su cuerpo se debilitó, luchó para apartarse pero pronto se rindió, y entonces la presión de sus labios sobre los suyos se hizo suave, ella afirmó una mano en su chaqueta, cerca de su corazón, de pronto creyó que era un sueño, que flotaba, que su aroma varonil la estaba sedando, calmando. Cuando Inuyasha abrió sus labios y atrapó su boca casi se desmayó, las piernas se le flectaron ya sin fuerzas, él pareció notarlo y la acercó más a su pecho, su ronco jadeo le erizó la piel, los sonidos de sus bocas húmedas le despertaron sensaciones que no conocía, entreabrió los ojos y él lo hizo al mismo tiempo, apartando el rostro de ella. Pero la sostuvo, porque la joven parecía a punto de desmayarse.
Inuyasha se sorprendió del efecto que había causado en la muchacha ¿Él había hecho? Pero... pero si ella ya... Arrugó la frente y le tocó las mejillas muy ruborizadas.
- Ey... Kagome... ¿te encuentras bien?... ¡Ey, princesa!
Pero la joven se desmayó completamente. La tomó en sus brazos turbado y asustado, su madre, que salía de la casa, corrió a su encuentro totalmente alterada.
- ¡Oh!... ¿Pero qué le pasó?... ¡Por dios, Kagome!... ¿qué sucedió?
- Esta desmayada, señora- Respondió serio, contrayendo el rostro y entrando a la casa. La dejó en un sillón recostada mientras la mujer llamaba a una sirvienta.
- ¡Oh!... ¡Debe ser la fiebre! La tenía esta mañana y... pobrecita, mire sus mejillas... esta afiebrada.
El hombre observó a la joven con detenimiento y tuvo el irrefrenable deseo de volver a besarla. Tenía el gusto dulce de sus labios y la tibieza de ellos aun en su boca. Se sorprendió de que le costaba respirar, estaba muy agitado. No debía estar pensando en eso ahora... se sintió culpable, ella necesitaba un médico, sí, un médico.
- Llamaré a un médico- Dijo de pronto, presuroso, caminando hasta la entrada.
- ¡Oh!... ¡Ya despierta!... ¿cómo te sientes querida?
Se volteó y caminó a paso acelerado hasta su lado, se puso en cuclillas y le tomó las manos mientras la muchacha abría los ojos, aun demasiado aturdida. Esta vez estaba muy pálida pero cuando su mirada se encontró con la suya se ruborizó otra vez por completo, recordando lo sucedido.
- ¿Cómo estas Kagome?... ¡Otra vez te desmayaste! Mi querida niña... íbamos a llamar a un médico...- Chilló su mamá, a su lado.
- ¡Oh!- Ella se soltó de las manos de Inuyasha, nerviosa en extremo y bajó la vista. Se sentía tan... avergonzada, aun le ardían los labios por su inesperado beso.- Em... no es nada mamá... se lo aseguro...
- ¿Cómo que no? Esta mañana tenías fiebre y ahora te desmayaste.
Kagome apenas miró a Inuyasha, que estaba en frente suyo, mirándola con extrema atención ¡Dios!... ¿Qué había sucedido? Su beso... su beso la había dejado... aturdida... había sido algo tan... tan... perturbador, jamás había experimentado esa clase de sensaciones, jamás había sentido tantas cosas a la vez, era como estar en las nubes y luego perderse en un mar de ensueño, su corazón parecía a punto de estallar, la sangre hervía con su beso, algo en la boca de su estómago le ardió y una ola de calor la invadió por completo, eso era... sinceramente... escalofriante... ¿eso era un beso?... no, eso era SU beso...
- Entonces lo mejor será que la vea un médico, si tiene fiebre y se desmaya, debe estar enferma- Dijo Inuyasha mirándola seriamente.
La joven se ruborizó más ¿qué no se daba cuenta que se había desmayado por... por el ímpetu de su beso?
- Ehh, no... no, en serio... estoy bien...- Musitó.
Inuyasha se puso de pie y miró a la madre de la joven con seriedad.
- Iré por el médico, mientras tanto sería prudente que se recostara un poco.
Lo dijo con tanta convicción que parecía una orden. Kagome lo observó marcharse sin el valor para oponerse.
Él estaba nervioso, no podía evitarlo ¿había sido su culpa?... ¿Era su culpa el que ella estuviera así? Tal vez había sido por el beso... tal vez... le causaba tanta repugnancia que... que por eso... no, si le causara repugnancia, hubiera intentado defenderse, más ella se dejó... ¡Dios!... ¿No había sido tal vez demasiado brusco?... ¿O estaba exagerando en su venganza? Sí, sí... tal vez... porque... la princesa... sólo era una chiquilla... y su beso... su beso aunque no fue correspondido... no, no podía pensar muy bien, salvo en ella, en su estado.
El médico salió de la alcoba seguido de la madre de la muchacha. El padre de la joven arrugó el ceño e Inuyasha se mordió casi la lengua para no preguntar primero.
- ¿Y bien?... ¿esta enferma?... ¿qué es lo que le sucede?
- Sólo esta alterada, nerviosa... – Respondió el galeno dirigiéndose hacia el señor Higurashi-... ella se va casar muy pronto ¿no?
- En menos de un mes- Respondió él- ¿Pero es cierto eso?... ¿Qué sólo sean los nervios?
- No tiene más síntomas y además esto le ha pasado sólo ahora. Es lógico, son los nervios, recomiendo que descanse... pero como de seguro no podrá porque verá el ir y venir de los preparativos... recomiendo que se vaya a la casa de alguien... y así pueda descansar, mientras ustedes realizan los preparativos.
Inuyasha miró con seriedad al médico y luego posó sus ojos dorados en el padre de la joven.
- Puede venir a mi casa... y llevar una doncella si ustedes quieren, aunque mi padre será suficiente chaperón si es eso lo que le preocupa.
El señor Higurashi miró a su esposa y esta apretó levemente los labios.
- Oh... pero... ¿no sería mucha molestia?
- La molestia sería para ustedes porque tendrían que preparar la boda... aunque vendré a menudo para ver en qué puedo ayudar... la boda también me concierne.- Sonrió y lo hizo con sinceridad.
Los padres de la joven se miraron un momento y luego el señor Higurashi carraspeó.
- Lo discutiremos un momento.- Y se llevó a su esposa a la biblioteca.
El doctor hizo una inclinación de cabeza e Inuyasha le agradeció su visita. Se dio cuenta que estaba solo en el pasillo, vio la puerta abierta de la alcoba, titubeó pero luego se armó de valor y entró, tuvo la precaución de dejar la puerta abierta, no quería por nada del mundo tener problemas con los padres de Kagome.
La vio sentada en la cama, vestía su vestido rosa y se había quitado un pequeño tocado de su cabeza, ahora los bucles de su cabello caían en sus hombros ordenadamente y ella al verlo se sonrojó y lo miró avergonzada, bajando la vista.
- El doctor...- Murmuró él, acercándose a paso muy lento hasta donde estaba la muchacha-... dice que estas muy nerviosa...
- Ahh... eso... – La joven sonrió y jugueteó con un bucle que le caía sobre el hombro-... exagera...
Inuyasha se sentó en la cama y la observó con quietud. Tuvo el extraño sentimiento de tocar sus mejillas, aun tenía la pequeña cicatriz hecha con la rama de los arbustos de su casa. Deseó levantarle el rostro y obligarla a mirarlo, pero se contuvo.
- No lo creo. Han... pasado muchas cosas... anoche sobre todo...- Dijo él en cambio.
La sonrisa de Kagome desapareció, recordó el incidente, horrorizada palideció al sentir las voces de esos hombres en su cabeza, y Houyo... Houyo... sintió un nudo en la garganta y sus ojos se llenaron de lágrimas. Se mordió el labio conteniendo el llanto.
- Ahh... sí...- Musitó apenas. Y entonces alzó el rostro y lo enfrentó. Jamás lo había visto así, sin el ceño endurecido, la mirada de odio o la burlona sonrisa en su rostro. Al contrario, la observaba con atención, visiblemente ansioso y amable. Eso la hizo sentirse mas nerviosa con su presencia ¿por qué se comportaba sí?... ¿qué había cambiado? Y... ¿por qué la había besado? Estaba segura que no era porque... sintiera algo por ella, hacía poco la despreciaba y además... estaba más que segura que él aun seguía amando a su hermana. Tragó amargamente bajando otra vez la vista. No debía pensar en eso-... yo... yo... yo quería...- Volvió a enrojecer y lo miró otra vez a los ojos. Qué extraño le resultaba mirarlo con tanta atención-... agradecerle... anoche... salvó mi vida...
Inuyasha la observó con atención. Cómo deseaba consolarla, porque sabía y era obvio que sufría con el recuerdo del idiota ese...
- No es nada...- Sonrió nervioso y la miró con intensidad. La joven tragó con fuerza y apartó la vista de la suya.
- Es que... si usted no... no hubiera llegado... si no...- Kagome ocultó el rostro con sus manos y sollozó. Hubiera estado realmente perdida si él no hubiera aparecido... ¡oh!... ¡Houyo!... ¿cómo había sido tan cruel e insensible?... ¿cómo? Debió haberlo sospechado... porque... al fin y al cabo... tal vez... nunca la amó en verdad... y ella en parte lo sabía, lo sospechaba... era tan frío y distante... que confundió eso pensando en su extrema "caballerosidad"... ¡oh! Era tan triste pensar en que realmente nunca la amó... nunca...
Inuyasha la miró triste desde donde estaba. Su corazón de alguna forma parecía dolerle. Y es que... entendía tan bien su sufrimiento... había sido abandonada por la persona que amaba... se había dado cuenta lo ciega que había sido... igual que él... por Kikyou... pero... ¿en realidad ellos habían amado a esas ratas mentirosas?
- No llores por él...- Murmuró, acercándose más a ella-... no vale la pena...
Kagome poco a poco dejó de sollozar, se limpió las lágrimas y respiró fuertemente, lo miró otra vez con agradecimiento.
- Le debo... mi vida...
Inuyasha hizo una mueca y se levantó de la cama.
- No digas eso princesa, sólo hice lo que... cualquier persona haría.
Ella negó con su cabeza.
- No. No lo haría cualquier persona. Y usted lo hizo... a pesar... de todo el daño que... le hemos causado... lo hizo...
- Pero ya te dije que no te odio, princesa- Respondió suavemente.
Kagome sentía las mejillas enrojecer al notar su mirada posada en la suya. Era como si... su corazón... comenzara a arder... apartó otra vez la vista y se miró las manos, nerviosa, se sorprendió del anillo de compromiso en su dedo... ni siquiera había reparado en él. Comenzó a jadear... ¿qué le estaba pasando? Ahora ese hombre... la turbaba demasiado.
Cálmate Kagome... estas así sólo porque... porque no esperabas que él te salvara y... además... ese beso... no, el beso sólo había sido para molestarla, seguro, a él le gustaba molestarla, vengarse.
- Bueno... – Tragó fuertemente y volvió a mirarlo-... entonces... le ruego... que no diga nada a... mis padres... por lo que hice... anoche... me siento... avergonzada... no debí huir... fue... mis papas tienen razón... soy una cabeza loca... impulsiva... – Se retorció las manos muy nerviosa-... yo... lo hice casi... sin pensar...
Inuyasha la miraba tan atentamente que Kagome no sabía ya cómo salir de la conversación, parecía que mientras más hablaba, más tonteras decía o que ella misma se estaba delatando. Seguro él debía pensar que era una niña loca, tal y como todos lo decían. Finalmente se calló y se mordió los labios.
- Esta decidido- Interrumpió su mamá y miró a Inuyasha con sorpresa, luego se tranquilizó. Él estaba de pie a un lado de la cama y Kagome sentada en ella. – Ah... bien... esta preocupado por su salud...
- Sí, señora- Respondió el joven y Kagome alzó la mirada apenas para mirarlo.- Pero... la dejo con ella, permiso.
Salió haciendo una inclinación de cabeza a la muchacha y ella apenas le sonrió, luego su madre se sentó a su lado, sonriente.
- Es un muchacho bueno... esta siempre al pendiente de ti, hija... deberías agradecer a Dios tener un prometido así... por eso... te ruego... que te comportes y dejes de andarte viendo a escondidas... con... con el otro ¿entiendes? Si él se llega a enterar... si tu padre llega a saberlo...
Kagome tragó fuertemente y se levantó de la cama, caminó un segundo y luego volteó, mirando a su madre con convicción.
- No se preocupe mamá. No cometeré más imprudencias. Me comportaré... como debe ser. Lo prometo.
Su madre la miró sonriente, luego se levantó y le tomó las manos.
- Confiaré en ti, querida. ¿Sabes? Pasarás una temporada, un par de días solamente, en casa de él... – Kagome la miró atónita, de pronto el cuerpo comenzó a temblarle-... irá una doncella contigo... no deberás preocuparte por los preparativos de la boda, eso déjanos a nosotros, tú, sólo descansa y relájate.
- ¿¿Qué??
- Tu padre esta de acuerdo... descansa y... compórtate, demuestra la señorita educada que eres...
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- Realmente estoy muy sorprendida, Kagome... pensé que había algo entre Houyo y tú...
La muchacha tragó con fuerza, deseando que Inuyasha no escuchara la conversación que tenía ahora con Eri. La joven amiga había llegado esa tarde sin creer que ella se había comprometido con un hombre... del cual jamás en la vida había escuchado hablar.
- Fue...- Se humedeció los labios mirando hacia otro lado-... fue algo muy repentino...
- Pues bastante... – Eri la miró fríamente-... es... ¿arreglado?... ¿O en verdad lo amas?...
¿Qué le iba a decir?... no lo amaba, claro que no. Aun había momentos en que le temía a ese hombre y lo que pudiera hacerle pero... por alguna extraña y loca razón... consentía en casarse con él... no podía decirle tampoco que era arreglado. Sabía que los chismes estaban en su contra, seguro Eri también sabía lo del "incidente" en su alcoba.
- Mmmm... es algo complicado de decir...
- Pensé que amabas a Houyo...- Musitó la chica, poniéndose de pie y mirándola con rencor-... realmente creí que... bien... parece que... al fin y al cabo, no éramos tan amigas que digamos...
Kagome se puso de pie, asustada.
- ¡No!... ¿qué dices? No te vayas... espera... no pienses mal de mi...
- ¿Cómo que no? Te casas con un completo desconocido, tu, que siempre me dijiste que antes muerta que estar casada por compromiso o sin amor...
- Pero...
- Sólo me tenías envidia, esa es la verdad- Masculló la chica saliendo de la casa.
La muchacha se quedó mirando la ventana y la siguió con la vista hasta que ella desapareció en la calle. Le dolía mucho el que su mejor amiga pensara tan mal de ella ¿por qué?... ¿Por qué todo estaba en su contra? Esto parecía una maldición, desde que había conocido a Inuyasha... desde que había mentido por Kikyou, todo, absolutamente todo había cambiado...
- ¿Por qué no le dijiste la verdad?
Ella volteó, asustada y bajó la vista al darse cuenta que era su prometido. ¡Dios! Lo había escuchado... pero... era cierto... ¿porqué no le había dicho la verdad? Decirle que estaba siendo obligada, arruinada por él...
- N... no sé...- Murmuró. Su voz apenas fue audible. Le dolía mucho sentirse tan sola ahora. No tenía a nadie...
- Para proteger a tu hermana ¿verdad?
Kagome lo miró seria, él sonreía, pero ella notaba nuevamente la burla en su boca. ¿Por Kikyou?... ¿Para proteger a Kikyou? No, no estaba muy segura... tal vez... lo estaba protegiendo... a él...
Al fin se marcharon en el carruaje, ella no habló absolutamente nada en todo el viaje. Su cabeza era un torbellino. No entendía cómo él podía consentir el que fuera a "descansar" a su fabuloso castillo ¿por qué? A veces pensaba que en verdad ese hombre estaba siendo amable con ella, pero otras... otras imaginaba que sólo deseaba aplicar su venganza... y ella había caído.
Llegaron al castillo, Kagome de pronto sintió miedo. Iba a estar ahí, sin sus padres, ni contaba con la doncella que estaba a su lado ¿y si él en verdad sólo pensaba en vengarse? Lo miró con dolor y visiblemente nerviosa. Inuyasha, quien le dio la mano para ayudarla a bajar, notó su estado y se contuvo, hasta que ella salió del carruaje. Le ofreció su brazo y la muchacha aceptó, respirando fuertemente.
- No tienes qué temer...- Murmuró Inuyasha, de pronto.
Kagome lo miró de soslayo deseando creer en sus palabras.
- No... quisiera causar... molestias aquí...- Se excusó torpemente.
El hombre sonrió y la miró, deteniéndose.
- No me causarás molestias... te lo prometo...- Susurró lentamente. Y entonces le acarició su flequillo. Kagome dejó de respirar, él acariciaba su flequillo con tanta lentitud y suavidad que a la chica le pareció que el tiempo se detenía. El hombre le sonrió y el estómago de la chiquilla le dio cosquillas.-... estarás bien aquí...- Y se giró, subiendo junto con ella las escalinatas de entrada.
Kagome estaba muy sorprendida de sus palabras y de sus acciones ¿era sincero?... ¿Por qué ese cambio ahora?... ¿Por qué se comportaba así de amable? Después de todo lo sucedido, después de todo lo que se habían dicho... bajó la vista y él fijó sus ojos en sus labios. Deseables, húmedos, perfectos, se relamió sus propios labios deseando contenerse, luego miró hacia el frente y respiró con fuerza.
- Mi padre se pondrá muy contento con tu estadía.
Y él también lo estaba ¿por qué? No sabía qué había pasado. En qué momento, en qué instante él deseó tenerla a su lado a toda costa porque... ahora sí deseaba casarse, casarse pero sin tontas excusas, menos con amenazas... se sentía... ilusionado nuevamente... pero esta vez era distinto... no sabía porqué... porqué deseaba tanto tenerla a su lado, besarla otra vez, acurrucarla en su pecho, hablar con ella de tantas cosas pero... pero... ¿pero qué sentiría Kagome?... ¿Seguiría despreciándolo? Inuyasha tuvo que admitir que ella no era igual a Kikyou... porque... para su alegría y orgullo... la princesa, Kagome, seguía con el asunto de la boda ¿acaso aceptaba finalmente por él?... ¿O por deber?... había tanto que aclarar... tanto que saber... pero estaba seguro que el que ella ahora estuviera ahí, a su alcance, le era ventajoso... no sólo para hablar y aclarar dudas... sino, para conocerla por completo... tenía miedo también... ¿qué tal si le jugaba igual que Kikyou?...
Continuará...
N/A: Gracias por los más de 40 reviews del cap. pasado, le agradezco a tooodos quienes leen también, wow, fueron muchísimos esta vez y se los agradezco de corazón, leo todos sus mensajes así que no duden en escribirme n.n
Por favor chicas, escriban SUS PROPIAS historias, no hay límites para la imaginación y todas podemos escribir buenos fics cuando hay cariño, dedicación y paciencia. No plagien porque donde sea, siempre saldrán delatadas. Evítense malos ratos, por favor.
Volviendo al fic... buee, qué decir. Kagome aun esta muy confundida, no sabe si él esta jugando o siendo sincero. Inuyasha en cambio ya sabe lo que siente, lo malo es que la desconfianza siempre esta ahí, esta herido aun... y no quiere que Kagome lo lastime, aunque él sabe que lo que esta sintiendo ahora es muy diferente que por lo que sintió con la otra...
Ya veremos como evolucionan las cosas. De momento a esperar, tranquilas que no me demoro en actualizar.
Gracias por sus mensajes, por leer y por su incondicional apoyo.
Nos vemos y cuídense mucho
Lady Sakura Lee
