Capitulo 11
Dudas y pensamientos
La noche había caído rápidamente.
Estaba en la fragua sentado al lado de la chimenea con una cobija en sus hombros.
Miraba perdidamente al fuego, viendo como danzaba de un lado a otro.
Lo había logrado… había escapado de la isla Paria, su hogar, bueno… no lo consideraba del todo su hogar. Había nacido ahí, pero siempre había sido rechazado por todos, pero su padre… su padre era un caso diferente.
Desde que él era pequeño, podía recordar que sus padre siempre había procurado hacerlo fuerte.
Claro, fuerte físicamente, pero más que nada, siempre había procurado… endurecer su corazón. Su alma, pero fue en vano.
El no podía cambiar quien era realmente. Nadie podía.
Pero a pesar de todo eso, Alvin nunca lo había hecho sentirse avergonzado en frente del resto de los demás.
Lo único que hacia cuando él cometía un error era mirarlo con seriedad, y cuando regresaban a casa, Alvin le gritaba y la mayoría de las veces lo golpeaba, pero, jamás lo había exhibido en público como una vergüenza. JAMAS
Pero lo que más le extrañaba a hipo era que su padre jamás lo había dejado marcharse de ahí.
Siempre que había intentado escapar su padre se lo había impedido, de una manera u otra, pero… ¿porqué?
Si él era una vergüenza, entonces… ¿porque su padre se empeñaba en no dejarlo ir?
En realidad dudaba que le importara, pero en el fondo…
¡AHHHH! Ya no sabía que pensar
Porque cada vez que se convencía de que había hecho lo correcto, recordaba algo que le hacía dudar.
El escapo porque su padre lo maltrataba y lo golpeaba. Por ser rechazado por su gente. Porque nadie lo aceptaba.
Había hecho lo correcto, pero entonces recordó uno de los pocos momentos en que su padre lo trataba diferente a como normalmente lo hacía
Flashback
Era de noche. El cielo se encendía con el paso de los truenos y rayos. La lluvia azotaba el techo de la casa.
La puerta se abrió con un fuerte golpe revelando a un hombre alto, robusto y de barba negra. Alvin. Su ropa estaba toda mojada debido a la lluvia.
Lentamente se dirigió a la sala y para su sorpresa se encontró con un chico alto y esbelto. Tenía cabello castaño rojizo y unos hermosos ojos verdes.
Alvin lo miro.
El chico tenia la mirada perdida en las llamas danzantes del fuego de la chimenea.
Hipo.
Su hijo.
Su único hijo.
A veces Alvin no sabía que pensar de él, y menos ahora.
Llevaba mucho tiempo que no miraba con detalle al muchacho.
No se había dado cuenta de cuánto había crecido. Lo hábil y ágil en que se había convertido.
Ya no era el niño pequeño y flacucho que alguna vez había sido.
Ya no era el pequeño niño que había sido.
Alvin se acerco unos cuantos pasos haciendo que las tablas del suelo rechinaran. Hipo volteo bastante exaltado y se tenso al ver a su padre de pie en frente de él.
Se quedo sentado en el suelo sin saber que mas hacer más que mirar a su padre.
Mientras tanto, Alvin seguía mirándolo. Viendo esos hermosos ojos verdes.
Solo había visto esos ojos en otra persona además de hipo…
Evellen
Recordarla hacia que él volviera a pensar en el significado del amor, pero ese sentimiento era rápidamente sustituido por ira, odio y dolor.
Al ver que su padre seguía de pie, sin hacer nada más que mirarlo, hipo decidió comenzar una plática, si se le podía llamar así
–pa… papá… yo… tu… emmm –no sabía que decirle a su padre. Lo único que había querido había sido romper el silencio, pero ahora que lo pensaba… debió quedarse con la boca cerrada.
Que tonto.
–Te vi esta tarde –dijo. Hipo no entendió con exactitud de que quería hablar su padre. Alvin se percato de la mirada confusa de su hijo. La luz de las llamas se reflejaba en los ojos verdes de su hijo. ¿Por qué tenía que mirarlo de ese modo? Cerro fuertemente los puños y mantuvo su semblante serio –en el bosque –hipo capto a lo que se refería.
Se sintió un poco avergonzado, ¿Qué le diría su padre? ¿Se alegraría? ¿Se molestaría?
Se supone que su padre no tenía que verlo. Él no buscaba probar nada a nadie. Nadie se supone que debía enterarse. El único que lo sabía era su amigo chimuelo.
Alvin recordó esa tarde.
Estaba caminado por el bosque para aliviar su mente de los pensamientos que lo abrumaban cuando comenzó a escuchar unos extraños sonidos, y creía saber quién era.
Se acerco cautelosamente tomando de guía el volumen de los sonidos.
Estaba cercas.
Cuando se acerco lo suficiente, miro hacia el frente.
Ahí de pie, sujetando un arco estaba Hipo.
¿PERO QUE CREÍA QUE ESTABA HACIENDO?
Esto era una estupidez. Hipo no sabía cómo usar un arco.
Se quedo en silencio, aguardando por ver qué era lo que su hijo se disponía a hacer.
Hipo se veía serio. Sujetaba el arco con firmeza y sin dudar ningún momento de lo que hacía.
Alvin miro con burla al niño. Sabía que hipo no podría hacerlo, pero debía admitir que… al menos lo intentaba.
Hipo respiro profundo y dejo escapar el aire por sus labios lentamente.
Alvin volvió a escuchar otro ruido. Parecía un gruñido.
Cercas se hipo estaba ese reptil negro a quien se le había puesto el nombre de chimuelo. Un nombre estúpido para una bestia.
Chimuelo se dirigió hacia hipo diciéndole unas cuantas cosas en su leguaje e hipo solo asintió seguro de su decisión. Chimuelo se acerco a un árbol y jalo de una soga. Al principio Alvin no comprendió de qué trataba todo esto, pero después de unos momentos, lo comprendió y debió admitir que… había quedado asombrado.
Hipo miro a su alrededor. De la nada fueron apareciendo unos tableros que marcaban el centro con un punto rojo. Estos salían de todos lados, de los arbustos y árboles, aparecían en todas direcciones, y conforme fueron apareciendo, hipo disparo a todos los tableros. A cada uno de ellos en el mero centro.
Alvin quedo asombrado. Jamás había visto o conocido a alguien con esa habilidad antes.
Esa agilidad y rapidez… era algo sorprendente.
Chimuelo se abalanzo sobre su amigo y comenzó a lamerle el rostro
–eso fue sorprendente Hipo. Valla que has mejorado. Ese aparato que realizaste sí que te ha ayudado –comento chimuelo sintiéndose muy contento por su amigo.
Hipo se la había pasado trabajando en el bosque trabajando en algo que le ayude a mejorar su habilidad como arquero.
La soga que había jalado chimuelo anteriormente había hecho que todos esos tableros aparecieran y ayudaran a probar los reflejos de su amigo. Todo había resultado a la perfección.
Ambos amigos se alegraron. Orgullosos del esfuerzo de hipo.
Alvin se alejo aun sorprendido por lo que acababa de presenciar. Tendría una charla con su hijo muy pronto
–Así que… me viste –hipo se quedo reflexionando lo que había dicho su padre –yo…
–Fue sorprendente –dijo Alvin tratando de evitar que su voz delatara cualquier tipo de sentimiento. Alvin se fue alejando en dirección a las escaleras y antes de subir por ellas, le dio una última mirada a su hijo –creo que después de todo, puede que llegues a ser un paria de verdad. Con eso se marcho dejando a hipo confundido sin saber qué hacer. Hipo había visto los ojos de su padre, y a pesar de que sus gestos no demostraran ninguna expresión, hipo había visto algo en ellos. Algo que no se veía muy frecuente en ellos. Admiración… por él.
Fin del flashback
Ahora más que nada se preguntaba si había hecho lo correcto.
Chimuelo, que se había recostado un tanto alejado de hipo, se acerco a él y lo miro preocupado.
–Está todo bien amigo –dijo hipo en un tono tranquilizador –es solo que… estoy tan confundido que… no se qué hacer –hipo coloco su cabeza entre sus rodillas y comenzó a sollozar.
Que estaba haciendo. Había logrado lo que quería. Tenía un nuevo hogar, pero lo había conseguido a través de una mentira
–¿habré hecho lo correcto? –no sabía que pensar. Se sentía tan confundido en ese momento.
Chimuelo coloco un ala alrededor de su amigo de manera reconfortante
–ya, tranquilo. Yo estoy aquí, y jamás te abandonare. Eso te lo prometo –le susurro, arrullando a su amigo haciendo que este cayera en un sueño tranquilo y reconfortante.
Capitulo 11. tal vez tengan varias dudadas acerca de Alvin, Evellen, hipo y otras mas. no se preocupen ni desesperen. pronto se aclararan.
espero sus comentarios y opiniones. gracias
