Summary: Y ¿Si los dragones no desaparecieron? Los dragones también pueden ser los héroes de las princesas, ¿Cómo fue la historia de Toothless y Stormfly antes de conocer a Hipo y Astrid?
Basado después y antes de las películas.
Personajes: Stormfly, Toothless.
Lean hasta el final para encontrar los misterios que hay en la historia.
El Dragón y la Princesa
Hay muchas historias donde los dragones son los villanos que tienen que resguardar a la princesa impidiendo que su adorado príncipe la rescate, pero los dragones pueden ser los héroes que se quedan con la princesa, está historia paso hace muchos años casi 200 años atrás, donde los dragones vivían en su propio espacio, y los humanos en lo suyo.
Sin embargo, existían seres humanos ambiciosos, porque buscaban a los dragones para matarlos y sacarles el corazón ya que muchos creían que ellos en vez de tener un órgano tenían una gema, una muy hermosa que podía otorgar la vida eterna. Muchos fueron en busca de ella, pero ninguno tuvo éxito.
Un hombre de cabello negro, de ojos violetas con una armadura muy brillante se encontraba subiendo una montaña en busca de un dragón imponente que se encontraba escondido en ese lugar, llego a una cueva donde no dudo entrar, se adentró hasta lo más oscuro, prendió una antorcha para poder iluminarse, fue ahí donde vio a una pequeña criatura oscura, no dudo en acercarse, mientras sacaba su espada, el pequeño dragón al darse cuenta de las intenciones intento correr, pero el pelinegro fue más rápido incrustando su espada en su corazón dándole fin al pequeño ser volador.
El pelinegro llego a su pueblo siguió el camino hasta estar frente a las puertas del castillo, los cuales se abrieron dejándolo pasar. Entro al salón de trono donde se encontraba un hombre mayor de cabellera rubia igual que la barba, llevaba una capa roja larga, el pelinegro se acercó para inclinarse ante él, en señal de respeto.
— Su majestad— El hombre mayor se acercó al joven pelinegro, estiro su mano para que él lo sujetara y lo llevara a su frente para luego soltarlo.
— Espero que me tengas buenas noticias— El pelinegro saco un cofre y lo puso frente al rey.
— ¡Blazh! — El grito de una joven sacó de la conversación a los dos hombres, ambos miraron la dirección del ruido, en el cual se encontraba una chica de cabellera rubia sujetado en una coleta por cintas marrones, con un vestido sencillo color turquesa claro con algunos adornos dorados por el cuello y la cintura.
— ¡Tiara! – El pelinegro corrió a su encuentro para abrazarla— Me da mucha alegría verte, te extrañe— comento mientras juntaban sus frentes, haciendo que ambos jóvenes sonrieran.
— Me alegra que hayas vuelto— La chica no quiso despegarse de él— Temía mucho perderte.
— Jamás lo harás mi doncella— Sonrió el pelinegro tomando sus mejillas con ambas manos.
— Blazh trajo algo muy especial para ti hija— El rey abrió el cofre mostrando su contenido. La rubia se alejó del chico para acercarse a su padre y tomar con ambas manos el contenido.
— Es muy bello— La chica examino la gema que tenía en medio del collar que tenía en las manos— ¿Qué es? — Ninguno de los dos hombres hablo, ambos sabían la manera de pensar de la princesa.
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— No tiene mucha importancia eso, ahora lo importante es celebrar su pronto matrimonio— Ante aquel comentario la rubia sonrío y corrió hacía su habitación, llevándose con ella el collar. Cuando ella desapareció ambos hombres se miraron.
— Mi rey, ¿Ella se quedará con el collar? – El pelinegro se encontraba preocupado.
— Teníamos un trato Blazh— El pelinegro se enojó ante aquella respuesta, todo su esfuerzo habría sido en vano, ya que tarde o temprano el rey se quedaría con dicha gema haciendo lejano su sueño de convertirse en el monarca de ese lugar.
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La joven princesa miraba la gema con devoción, con mucho cuidado aparto su cabello para ponérselo, cuando lo gema choco con su pecho ella comenzó a sentir un inmenso dolor en ese lugar mientras que una luz blanca comenzara a rodearla, la luz fue creciendo, la criatura que envolvía comenzaba a crecer y cambiar de forma.
La luz fue desapareciendo dejando a la vista a una criatura con una forma diferente al de un ser humano, una cabeza grande, un cuerno cerca de sus fosas nasales, grandes colmillos, una corona de espinas largas color amarillo, algo bajo a comparación de sus ojos, dos alas, dos patas y una cola llena de espinas, la parte superior del cuerpo era de color turquesa claro con algunas partes marrón claro y la parte inferior de color hueso, sus alas eran diferentes a lo demás era una combinación de todos los colores.
La criatura cayó al piso haciendo que algunas cosas a su alrededor cayeran con ella generando un fuerte ruido, comenzó abrir lentamente los ojos, teniendo como primera vista en un espejo roto una criatura en forma de dragón, trato de levantarse para bajar su mirada y comprobar que ya no tenía sus pies sino patas, hizo un rugido ante el susto al verse. No pasaron minutos cuando la puerta fue abierta dejando ver a Blazh quien se encontraba sorprendió al ver un dragón en el cuarto de su prometida.
— "¡Blazh!"— Bramo la dragona, pero solo se escuchó un "Awr", Blazh salió de su asombro miro con enojo a la criatura desenvaino su espada corrió hacía su dirección para atacarla, la dragona retrocedió al asustarse al ver el arma, su peso cayó sobre la pared logrando romperla.
La dragona vio hacía abajo, su torre era muy alta, ella podía ver la muralla que adornaba el castillo, el pueblo que lo rodeaba, al voltear la cabeza se fijó que Blazh se encontraba atrás de ella con la espada alzada dispuesto a clavársela, miro que su mirada era oscura, el color violeta con vida había desaparecido. Asustada movió su cola empujando al pelinegro hacía la pared, haciendo que soltara la espada a su paso, la dragona aprovecho y corrió en dirección a la única salida que tenía, al salir por el hueco de la torre comenzó a volar, no supo cómo lo logro solo sabía que tenía que escapar.
— ¡Te encontraré y te mataré! — Fue el grito de Blazh cuando llego al filo del hueco de la torre.
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La dragona abrió los ojos despacio viendo que se encontraba en una colina llena de vegetación, comenzó a caminar despacio buscando un nuevo hogar, las horas pasaron y las nubes comenzaron a tornarse oscuras dejando el paso al inicio de la lluvia, a ella ya no le importo, su vida había acabado, ya no tenía familia, su prometido la buscaba para matarla, pero ¿Por qué? Él jamás mataría a un ser vivo, quizás fue porque pensó que había muerto.
Siguió caminando hasta que vio un establo de madera, entro despacio por el cansancio, vio un montón de paja, no resistió y se hecho sobre esta.
En la mañana el sol resplandecía, los animales del establo comenzaron a salir ya que el dueño del lugar había llegado para alimentarlos, un chico pelinegro de ojos verdes vestido con una túnica verde, entró por la puerta sosteniendo un recipiente lleno de granos para las gallinas, al terminar de alimentarlas tomó un libro que reposaba en una mesa antigua, se sentó en un montón de paja, miro una pequeña rama delgada, abrió el libro donde mostraba en una de las hojas a un mago con una barita y realizando unos movimientos, miró la rama que tenía hizo algunos movimiento, pero fue interrumpido por un sonido y un movimiento en la paja, el chico miro hacia atrás y vio un dragón que comenzaba al levantarse, el pelinegro asustado salió del establo.
Al salir se tropezó haciendo que cayera al suelo de cara, el dragón salió atrás de él, al ver su accidente lo tomó de su túnica con su hocico para levantar al chico, el muchacho al ver esa acción miro aterrado al animal no dudo y volvió a correr para alejarse de él. Cuando estuvo a unos metros alejado volvió la mirada hacia atrás viendo que el dragón se encontraba agachado con la mirada triste, el chico se detuvo por unos segundos regreso con algo de miedo hacia el animal, él lo miro al sentir la presencia de alguien, ambos se miraron por unos segundos.
— Lo siento amigo— El dragón le gruño en forma de reproche— ¿Eres una chica? —Movió la cabeza en forma de afirmación— lo siento— El pelinegro miro su libro que aún tenía en la mano y visualizo que la página donde se encontraba su dedo mostraba una montaña de dragones o eso era lo que decía— Supongo que tú quieres volver a tu hogar— La dragona asintió con un movimiento de cabeza, aunque ella quería volver a su verdadero hogar, pero no podía hacerlo. Tomó al muchacho con su hocico para subirlo en su lomo para así comenzar a volar.
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Un caballero con su armadura de plata, y una capa negra caminaba por el bosque en busca del dragón que había asesinado a su prometida, que había matado sus ambiciones. El joven vio unas huellas de dragón en el suelo, siguió caminando en busca de su venganza.
— Juro que te encontrare— Comento Blazh con enojo mientras apretaba su espada que llevaba colgada.
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Habían tomado un descanso de su viaje en una pradera cerca de un lago, el joven de cabello oscuro miraba su libro de hechizos buscando algún conjuro que aprender, la dragona miraba arriba de él atenta a los movimientos del pelinegro.
— Quiero ser un mago— Le contó el pelinegro, logrando llamar la atención de la dragona— Si los dragones existen porque no la magia— La dragona miraba con intriga— No tengo muchos amigos, todos creen que estoy algo loco por querer ser un mago, me he leído este libro muchas veces sin embargo aún no me aprendo todos los hechizos— Ella lo miró esperando que continuara, quería conocer más al pelinegro— Con todos los acontecimientos no me presenté, mi nombre es Diago — La dragona bramo al escuchar su nombre— ¿Tienes algún nombre?— Ella asintió con un movimiento de cabeza.
— Rawr— La dragona trato de decir "Tiara", pero solo salía ese ruido.
— Quizás haya algún hechizo para que pueda entender los rugidos— El pelinegro buscó en su libro algo que le ayudara— ¡Mira! Aquí hay algo es un hechizo para animales, pero podría servir— La dragona miraba como el chico se paraba con una rama larga en mano señalándola frente a frente— Du uuart demo balderes uolon— Mientras recitaba el hechizo movía la mano con la rama. Al terminar realizo un movimiento fuerte haciendo volar la rama, el cual cayó sobre un sapo asustándolo haciendo que este saltará en la cara del joven mago, la dragona al ver esto comenzó a reírse o eso pensó el chico al escuchar unos "Warks"— No te burles— Dijo mientras se quitaba al animal verde— Supongo que no sirvió— Miró el libro buscando que le faltaba— Ya veo es sin varita, y me falto unas palabras, bien intentemos otra vez— El joven volvió a ponerse frente a la dragona— Du uuart demo balderes uolon sunna era suister— Termino de recitar las palabras extendiendo una mano, la dragona lo miro intrigada, pero sin saber acerco su cabeza a la mano del chico haciendo que la conexión terminara.
— "¿Funciono?"— La dragona se encontraba inquieta esperando saber la respuesta.
— Creo que si— Respondió el pelinegro, pasaron unos minutos antes que ambos se dieran cuenta que había funcionado el hechizo— ¿Yo te escuche?
— "Eso parece"— Aún no salía de su asombro.
— ¡Me salió bien el hechizo!, ¡Es la primera vez que funciona!, no lo puedo creer— Diago se encontraba emocionado por su hazaña— Miró a su acompañante con alegría— ¿Cuál es tu nombre?
— "Tiara"— Respondió con una sonrisa o eso creía el chico.
— Lindo nombre, ahora podemos seguir el viaje conociéndonos más— La dragona asintió mientras el chico subía a su lomo.
Pasaron días volando y conociéndose, la chica le había contaba lo que le había pasado, en cómo se había transformado en una dragona, pero no sabía porque, le contó sobre su padre y su ex prometido, que ahora buscaba una nueva vida. Diago solo escucha lo que le había pasado a su nueva amiga, él también compartió su vida con ella, sin darse cuenta ambos habían formado un vínculo especial.
— Estuve revisando el libro y existe en esa montaña una piedra especial que convierte a los humanos en dragones quizás la piedra pueda convertir en forma viceversa.
— "¿Puedo volver a ser humana?"
— Si, hay que intentarlo habrá muchos dragones— Ambos sonrieron ante aquella noticia, una nueva esperanza había nacido.
Vieron a lo lejos una montaña igual al dibujo del libro, ambos se encontraban emocionados, la dragona comenzó a volar con más rapidez sin notar que alguien más los miraba. No muy lejos de ahí Blazh miraba con enojo al dragón que había arruinado su vida, de su espalda saco un arco con una flecha, se posiciono como en todas las batallas dispuesto a disparar con precisión, soltó la flecha sin quitar la vista de su objetivo, esté dio en el blanco, en el ala del dragón, el caballero sonrío al ver caer al dragón, no espero mucho para correr y llegar al lugar donde se estrellarían.
Diago y Tiara se estrellaron contra unos arbustos, el pelinegro fue el primero en levantarse para ver cómo estaba su amiga, sin embargo, unos pasos llamaron su atención cuando vio el lugar apareció un hombre con armadura, el cual portaba su espada en alto. Diago trato de realizar un movimiento con un conjuro tratando de proteger a su amiga, pero no salió nada. Tiara reconoció esa armadura, reconoció que dentro de ella estaba su ex prometido.
El caballero corrió dispuesto atacar al joven mago, pero el fuego que lanzo la dragona hizo que él retrocediera.
— "¡Corre Diago!"— Fue el grito de Tiara mientras se enfrentaba con Blazh, el pelinegro vio un camino para subir la montaña, la dragona no dejaba de lanzar fuego, el caballero agitaba su espada de un lado hacia otro, lastimando la mejilla de la criatura. Ella volvió a lanzar fuego alejando una distancia grande al chico, volteo la mirada en busca de su amigo, quien la esperaba en un camino hecho por la montaña.
— ¡Por aquí! — Ella corrió para alcanzarlo, al llegar junto a él vieron como el caballero se levantaba, Tiara no entendía porque Blazh se comportaba así, él era un chico dulce que no lastimaría a nadie.
Ambos comenzaron a subir la montaña, ella lo tomó de la túnica y lo subió a su lomo para así no perder mucho tiempo, cuando llegaron al borde de la cima, vieron que dentro de la montaña había muchos dragones, ambos sonrieron al haber llegado.
Se quedaron mirando sin percatarse que Blazh los había alcanzado, cuando se percataron de su presencia el caballero atacó con la espada al dragón haciéndole una gran herida por el pecho, Diago al ver la herida corrió hacia su amiga, ella comenzó a resbalarse hacia adentro junto a su amigo, ambos cayeron seguidos de la mirada de varios dragones.
Al aterrizar Tiara trato de levantarse con esfuerzo, vio que frente a ella había un camino y al final de este una roca transparente muy brillante, comenzó a arrastrarse para llegar hacia ella.
Diago levanto la mirada y vio que Tiara caminaba lentamente, pero dejando un camino de gotas de sangre, ella no pudo continuar con el camino y cayó al estar cerca de la roca, el pelinegro corrió para tomar su cabeza revisando la profundidad de la herida, trato de recordar algún hechizo de curación, pero no recordaba ninguno. Blazh llego hacia ellos dispuesto a matarla.
— Aléjate muchacho, acabaré con esa bestia— Diego no la soltó.
— ¡No! Ella es una humana.
— Es un monstruo… Acabo con mi prometida acabo con las ambiciones que tenía, acabó con mi vida y yo acabaré con la suya— Levanto la espada, dispuesto atacar.
— "¡Blazh, por favor!"— Diago al escuchar el gruñido de la dragona, pudo descubrir que se trataba de su ex prometido.
— ¿Él era tu prometido? — Le pregunto el joven mago a la dragona, miro al hombre con armadura— Ella es Tiara.
— Es un dragón, y como todo dragón debe morir— Diago al escucharlo se armó de valor, posó su mano en la cabeza de ella dispuesto a enfrentó.
— Ellos son criaturas fantásticas, especiales y mágicas, tú no tienes ningún derecho a matarlas— Tiara al escuchar esas palabras sonrío, con mucho esfuerzo se acercó hacía la roca juntando su cabeza con ella. Una luz blanca y resplandeciente rodeo todo el lugar, los dragones que se encontraba miraban el espectáculo que se formaba ahí, al desaparecer esta se mostró a una Tiara humana de la misma forma que estuvo antes de convertirse en dragón, Blazh al verla se quitó el casco, trató de acercarse, pero ella se alejó hundiendo su cabeza en el cuello de su amigo, ella se encontraba asustada, ya no era la persona que tanto amo.
Blazh retrocedió sin quitar la mirada de ellos, sabía que ella no lo perdonaría y no podía hacer nada contra ello, era mejor alejarse. Cuando él desapareció de su vista ambos jóvenes se miraron, Diago la miro y le tomó de la mano, quería demostrarle que él siempre estaría con ella.
— Y vivieron felices por siempre— Comento un hombre de cabellera negra con canas en ella y ojos verdes como el bosque.
— ¡¿Qué?!— Fue el grito de un grupo de niños que se encontraban sentados.
— Abuelo la historia no puede terminar así, tenemos muchas dudas— Comento un niño rubio de ojos verdes de 10 años de edad.
— ¿Qué dudas tienes Aaren?
— ¿Si la piedra puede convertir a los dragones en humanos, porque todos los dragones que habitaban la montaña no se convirtieron antes?
— A mí me habría gustado que Diago se convirtiera en dragón— Comento una niña de cabellera rubia y ojos azules de 6 años de edad, quien apretaba con fuerza un peluche de Nadder Mortifero, el cual perteneció a sus ancestros.
— Linna tiene razón o que Diago haya luchado con su magia contra Blazh— El niño de cabellera rojiza y ojos verdes de 9 años de edad se paró para fingir una pelea, pero se detuvo al escuchar una risa que provenía de la entrada, ahí vieron a una mujer mayor de cabellera rubia con algunas canas en ellas de ojos color miel.
— Me alegra tu entusiasmo con la magia Balder. ¿Por qué no les cuentas el verdadero final de la historia? Después de todo tuvieron un final feliz.
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— Es un dragón, y como todo dragón debe morir— Diago al escucharlo se armó de valor, posó su mano en la cabeza de ella dispuesto a enfrentó.
— Ellos son criaturas fantásticas, especiales y mágicas, tú no tienes ningún derecho a matarlas— Se levantó sin quitar su mirada determinada— Yo las protegeré hasta con mi vida— Blazh al escuchar eso se abalanzo hacia él dispuesto a matar al chico, el mago trato de defenderse con algún hechizo que aprendió esperando no fallar, tenía a quien defender.
De las manos del pelinegro salió una bola azul como fuego, el cual lanzo hacía Blazh. Comenzó una lucha entre magia y espada, Diago lanzo una fuerte bola de fuego haciendo soltar la espada de la mano de Blazh.
— ¿Por qué quieres protegerlos? ¿Qué no sabes que ellos no tienen corazón, solo una gema que te puede dar la vida eterna? Si me ayudas podemos ser inmortales.
— ¿Es por eso que quieres matarla?
— Maté a un dragón para darle la gema al padre de mi prometida y así convertirme en rey, pero esa bestia lo arruino— Con ese comentario el mago se lanzó sobre el caballero para así comenzar una lucha cuerpo a cuerpo.
Tiara miraba lo que ambos hombres hacían, quería ayudar a Diago, pero se sentía cansada ¿Qué podía hacer? Un gran rugido llamo la atención de todos, vieron un dragón grande de color negro y ojos violetas igual al color de su pecho, la criatura miro a los intrusos que se encontraban peleando, ambos se alejaron asustados, el dragón negro miro al hombre que tenía armadura dispuesto a lanzarle fuego, pero este antes que lo hiciera salió huyendo del lugar.
Diago al ver que Blazh había huido corrió en dirección de la herida dragona, vio que su pecho se encontraba ensangrentado, trato de cargarla para llegar donde la piedra, cuando lo hizo no sucedió nada, ella seguía convertida en dragón.
— "Esa piedra solo puede convertir de humanos a dragones"— Fue lo que le dijo el dragón negro— "Ella no volverá a ser humana".
— ¿Cómo lo sabes? — Pregunto extrañado el mago.
— "La piedra muestra tu verdadera personalidad"— Diago se acercó hacía la piedra y pudo ver a una chica rubia muy hermosa, como toda princesa.
— ¿Hay alguna forma de ayudarla? Ella puede morir.
— "¿Qué estás dispuesto hacer si la salvo?"
— Haré lo que me pida, estoy dispuesto a darle lo que usted desee— El dragón solo asintió, miro a la dragona que se encontraba en el suelo sin quitar su mirada en el mago, se agacho a su altura para poner su cabeza sobre la herida que tenía Tiara, Diago pudo escuchar que recitaba algunas palabras haciendo que la herida que tenía la dragona poco a poco desapareciera, el dragón se alejó de ella para mirar al chico.
— "He visto bondad en tu corazón, sin embargo, debes dejar tu vida de humano y ser uno de nosotros ya que ahora conoces uno de los secretos que todos los dragones guardamos, ¿Estás dispuesto?"— Diago miro a Tiara que se levantaba. No tenía mucho que decidir, no veía ningún sacrificio ante lo que pedía el dragón.
El joven mago camino en dirección a la piedra.
— "No lo hagas Diago"— El chico la miro para sonreír a su amiga— "Vas a dejar a muchas personas"
— Solo quiero estar contigo— Posó su frente en la piedra, dejándose envolver en una luz.
La historia cuenta que el dragón que mato Blazh había estado protegido por un conjuro que sus padres habían hecho, es por eso quien tenga dicha gema se convertiría en dragón.
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— ¡¿Qué?!— Se volvió a escuchar el grito de los niños que se encontraban sentados.
— Abuelo no puedes terminar así la historia, ¿En qué dragón se convirtió Diago? – El hombre sonrió ante la pregunta de su nieto Aaren.
— En un Night Fury— Los niños se sorprendieron ante aquella revelación, pues sabían que solo había existido un solo dragón de esa especie.
— Pero Tiara era una Nadder Mortifero, ambos eran de diferente especie— Linna seguía apretando el peluche que tenía en las manos.
— Eso no es justificación para que ambos no estén juntos.
— ¿Qué paso con Diago y Tiara?
— Sucedió un desastre en la montaña unos años después y ambos se separaron, pero con el tiempo se volvieron a encontrar, conocieron a dos grandes chicos quienes se casaron y tuvieron dos hijos.
— ¿Mi tatarabuelo Hiccup y mi tatarabuela Astrid? — Pregunto Linna con una gran sonrisa.
— ¿Los dragones fueron Toothless y Stormfly? — Balder se encontraba asombrado ante esa historia, mientras que el hombre asentía con una sonrisa.
— Sigo teniendo una duda— Aaren se encontraba mirando a su abuelo— ¿Cómo sabes tú esa historia? Los dragones desaparecieron hace años.
— Niños porque no salen afuera, ya es mucha historia para un día y tienen que dormir— La mujer rubia sonrió mientras señalaba las escaleras— Además que mañana tres niños tienen que volver a sus hogares temprano— Comento mirando a Aaren, Linna y Balder.
Los tres niños asintieron mientras subían a la habitación que les daban cuando los visitan, que era casi todos los días.
— El pequeño Balder se parece mucho a Estoico ¿No? — El hombre miro a su esposa con una sonrisa.
— Bueno es su antepasado, su tras-tataranieto— La expresión de ella cambio, de una sonrisa a un ceño fruncido— Casi le dices la verdad a los niños, debes tener más cuidado Toothless.
— Lo siento Stormfly, es solo que me emoción al recordarlos— Se acercó a su esposa tomándola de la cintura— No te enojes mi dragona, no queremos— Ella lo miro con una ceja alzada— No quiero que me lances alguna espina.
— ¿Qué voy hacer contigo mi Night Fury? — El hombre sonrió ante aquello, ambos pegaron sus frentes, mientras recordaban cada momento que pasaron juntos y con sus amigos.
Hay cosas que no se pudieron evitar y eso era cuando se realizó un llamado a todos los dragones debían volver a sus orígenes, ahí conoció a muchos dragones de diferentes especies y algunos con muchas experiencias. Los dragones adultos pueden realizar conjuros sin necesidad de libros o ningún objeto mágico, a Toothless le costó mucho aprender el que necesitaba, pero él quería volver con su hermano sin embargo no pensó que le tomaría mucho tiempo.
Pasaron muchos años cuando ellos volvieron a la aldea, ya no en su forma de dragones sino como humanos. Cuando ambos se convirtieron en esas criaturas fabulosas su vida había comenzado nuevamente, y al volver a ser humanos siguieron donde se habían transformado, pero para ello pasaron algunos años, volvieron a ver a los hijos de sus amigos, Balder ya era un hombre mayor con muchas canas en el cabello muy parecido a Hiccup supusieron con dos hijos, no podían decir la verdad de quienes eran, pero decidieron mantener los nombres que sus amigos les habían dado, ya que comenzarían una nueva vida.
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Después de mucho tiempo subo una historia, esta idea estuvo rondando en mi cabeza hace mucho tiempo luego de ver un corto que me dejo pensando. Los nombres de los personajes de Diago, Blazh y Tiara son nombres medievales, excepto lo de los niños.
Tengo más ideas los cuales se encuentran en proceso, demoraré un poco sin embargo seguiré subiendo, espero les haya gustado, gracias por leer y su apoyo.
Saludos.
29 de Julio del 2016
