Hola a todos y bienvenidos al capítulo 13 de mi fanfic.

Esta será otra Subtrama que se desarrollara minutos antes de que Kevin se enterara de la muerte de Mufasa y Simba. El personaje en cuestión, jugara un papel fundamental y ya verán cómo.

Sin nada que decir, ¡Comencemos!


Capítulo 13: Limpieza en la mirada:

-Rachel-

Me encontraba sentada sobre una roca, pensando y recordando sobre todo lo que había pasado durante este tiempo. Recuerdo como hace dos semanas, el Sr Mufasa, quien ahora se había convertido en mi nuevo padre, no solo nos aceptó en su manada, sino que al mismo tiempo, nos adoptó a los cuatro. Todavía recuerdo la cara de incredulidad que tenía Alex e incluso me dijo que le parecía lo más ridículamente hermoso el hecho de ser adoptados al mismo tiempo, fue tan gracioso.

Los días fueron trascurriendo desde aquel entonces y yo podría decirse que era la niña más feliz de todas y, ahora que tengo a una nueva familia, no podría estarlo aún más.

También siento que es la primera vez que tenía unos padres que están vivos y ahora puedo sentir y comprender la sensación que compartían Alex y Kevin al haber perdido a los suyos. Papá era alguien amable y bondadoso que se preocupa por todos y hace todo lo posible para proteger lo que le importa y Sarabi era como la madre que nunca tuve. Era una hermosa relación el tener una gran familia que se amaba mutuamente entre si y se mantenía siempre unida...o eso pensaba.

Pues desafortunadamente, nada dura para siempre. Yo siempre pensaba que la familia debía permanecer siempre unida y quererse y apoyarse en las buenas y en las malas. Que tonta había sido al creer eso, pues justo en este día pacífico y aparentemente normal, como debió de ser, ocurriría un evento que cambiaría la historia de las tierras del reino para siempre. Un evento que jamás imagine que ocurriría, pero lo fue.

En fin, estaba sentada pérdida entre mis pensamientos, cuando a lo lejos vi a Simba y a Kevin perseguirse entre ellos. Al verlos correr, me acorde del día en que conocí a Tonika y como jugamos al juego de la etiqueta donde casi le ganaba. En fin, los dos estuvieron jugando de esa manera hasta que se cansaron y, riéndose entre ellos, caminaron hacia el este de la Roca del Rey, a unos metros de donde estaba.

Rápidamente, me baje de la roca y me escondí detrás de ella. No sé si me hayan visto, pero al menos era muy buena para las escondidas, así que estaba segura de que no me vieron.

Cuando llegaron, los dos se tumbaron y se acostaron, listos para tomar una siesta.

Mientras eso ocurría y esperaba hasta que ellos se fueran, vi a Scar caminando hacia donde estábamos y se paró justo frente a Kevin.

"No me digas que ahora estas demasiado cansado para tu tío"- Dijo Scar con una voz suave y tranquila.

Vi a Kevin y Simba despertarse al mismo tiempo y note que Scar sonreía de una manera inquietante.

"¡Hola tío Scar!"-respondió Simba. -"¿Qué haces aquí?"-.

Scar miro a Simba, ignorando completamente a Kevin, quien no dejaba de mirarlo tampoco.

"Tu padre me envió a buscarte, Simba. Dice que tiene una sorpresa para ti en el desfiladero"- Dijo, sonriéndole a Simba.

¿Una sorpresa? Me pareció extraño porque, Papá nunca me había mencionado nada acerca de eso y pude notar que Kevin se veía igual de confundido que yo.

"¿En serio?"- dijo otra voz detrás de Scar, y vi a Sarabi, Sarafina y Gwen paradas detrás suyo.

Scar, por su parte, se giró para ver a Sarabi. -"Así es. Acaba de descubrir algo allí y desea compartirlo con Simba"-.

Sarabi miro a Scar por un minuto, como si estuviera comprobando que no mentía.

Luego sonrió y dijo con confianza: -"Esta bien, Taka. Cuando veas a Mufasa, dile que me gustaría tenerlos a los dos antes del atardecer"-.

¿Taka? que nombre tan raro pensé.

No entendí porque mamá le llamo así, bueno, ese nombre sonaba muy raro y un poco gracioso.

Simba se levantó y se con Scar, pero antes de que pudiera hacerlo, miro a Kevin y le pregunto que si quería venir con ellos. Kevin se puso de pie y, cuando estuvo a punto de decir algo, Scar lo detuvo casi al instante.

-"Lo siento, pero Mufasa insistió en que solo te mostrara a ti, Simba. Quería que Kevin se quedara con Sarabi y Gwendolyn"-.

Eso me resulto aún más extraño todavía porque, no lo entiendo, ¿no se supone que también vería mostrarnos la sorpresa?, y de ser así, ¿por qué solo molestarlo a Simba y no a Kevin? No tenía sentido.

Lamentablemente, ni Kevin ni Gwen discutirnos eso.

"Ni modo amigo, ya escuchaste a tu tío"- dijo Kevin a Simba -"Pero podemos pasar el rato más tarde"-.

Simba corrió hacia Kevin y le acarició la pierna. Justo cuando estaban a punto de irse, Gwen se aclaró la garganta, llamando su atención.

"¿Y qué hay de mi bola de pelos? ¿No te vas a despedirte de mí?"- le dijo sonriendo y agachándose a su nivel.

Simba sonrió y corrió hacia Gwen y le acarició la pierna también.

Observé cómo sus siluetas se encogían lentamente en la distancia mientras se dirigían a la garganta que se extendía varios kilómetros hacia el este. En ese momento, me dio curiosidad por saber adónde iban y conocer de qué sorpresa se estaba refiriendo Scar.

Pero cuando estaba a punto de irme, Kevin se volvió hacia Sarabi y pregunto: -"¿Por qué lo dejaste ir con él?"-

Mamá parecía sorprendida. -"¿Por qué no? ¿Es su familia!"-.

Kevin volvió a mirar hacia donde alguna vez estuvieron sus siluetas. -"No confió en él"-.

Sarabi miro a Sarafina, luego a Gwen y finalmente a Kevin. No supe que fue lo que hizo, pero note que se horrorizo al notar que ella no sintiera lo mismo que él.

"No lo conoces tan bien como nosotras" -Dijo Sarafina.

Kevin, Todavía incrédulo por la sonrisa en los labios de Sarabi, le pregunto: -Lo llamaste ´Taka'. ¿Por qué?"-.

Sarabi suspiro. -"Es una larga historia"-.

"¡Pues oigámosla!"- Respondió Gwen seriamente y se sentó. Quizás para obtener alguna comprensión de Scar y conocer más acerca de él. -"Te escucho"-.

Kevin dio un suspiro y me sentó a su lado.

Mamá se tranquilizó y Sarafina hizo lo mismo. Entonces ella comenzó a relatar una historia.

No pude escucharla toda, pues mientras la contaba, me fui alejando a gatas lenta y silenciosamente para asegurarme de que no me vieran ni me oyeran. De lo poco que pude escuchar de la historia, fue que papá, siendo el primogénito, se convirtió en rey justo cuando nació mientras que Scar (o Taka como le decía mamá) siempre estuvo resentido por esa decisión. Jamás comprendí lo que significaba eso.

Una vez que pude aleje lo suficiente, comencé a dirigirme hacia el este hacia el desfiladero que Scar menciono. En poco tiempo, estaba caminaba hacia el este, pasando por el manantial y a lo lejos, vi el desfiladero. Cuando llegue a la entrada del desfiladero, me detuve por un momento, preguntándome si debía entrar o no. Por un lado, no me quisiera arruinarle la sorpresa que le tenía preparado a Simba, pero por otro lado, también tenía curiosidad por saber de qué se trataba aquella sorpresa. Por lo que, dando un pequeño suspiro, me adentre a la garganta. Me iba a arrepentir de aquella decisión de por vida.

Cuando llegue al borde, mire hacia adelante y atrás para ver si había alguna forma de bajar. Vi una gran pila de roca que actuaban como una especie de escalera. Tan cuidadosamente como pude, baje por ellos. Una vez en el suelo, camine por el lugar en busca de Simba.

El lugar era árido y seco por donde caminaba, no había más que tierra y algunas rocas en el fondo del lugar y apenas había unos cuantos arboles a la redonda. También era bastante solitario y silencioso. Demasiado silencioso. Eso solo me dio mala espina y supe de inmediato de que Kevin tenía razón al preocuparse. Pero ese silencio duro muy poco.

Minutos después, sentí que la tierra temblaba y me detuve al instante. Al principio pensé que era un terremoto, pero luego escuche otro ruido que venía detrás de mí y cuando voltee, me quede horrorizada. Era una estampida de ñus que bajaban por el desfiladero directamente hacia donde estaba. En ese momento, sentí que mis piernas se movían por si solas y comencé a correr.

Corrí tan rápido como pude para evitar ser aplastada por aquellos animales y me alcanzaron. Ahora no solo corría, sino que evitaba ser empujada o terminar chocando contra un ñu y, a pesar del cansancio y la poca velocidad que me podía llegar por mis piernas cortas, detenerme no era una opción.

Tras una larga carrera por mi supervivencia, vi a lo lejos una gran piedra que colgaba como una especie de plataforma y, sin pensármelo dos veces, corrí hacia ella y trepe, aunque era difícil por todos los ñus corriendo a mi alrededor e incluso uno de ellos, me rasgo el vestido con uno de sus cuernos y raspándome la pierna al mismo tiempo. Solté un gemido de dolor, pero finalmente logre subir.

Estaba totalmente exhausta, mi vestido cubierto de polvo y llena de sudor. Estaba en shock por lo que acababa de pasar y, justo cuando pensé que no podía ser peor, vi a Simba trepado en una rama en medio de la estampida, aferrado e intentando desesperadamente de no caerse. ¡Mi hermanito este peligro!

Para su buena suerte, Zazu llego justo a tiempo para toparse con él.

"¡Zazu, ayúdame!"- grito Simba al verlo.

"¡Tu padre está en camino! ¡Aguanta!"- respondió él.

"¡Rápido!"- Presiono Simba.

Había sido una conversación sin sentido, pero al menos Zazu sabia donde se encontraba Simba. Regreso volando justo a tiempo para la llegada de Scar y de Mufasa. Los dos se encontraban parados al borde del desfiladero, mirando la estampida con una mezcla de horror y miedo. En ese momento, me puse de espaldas contra una roca y volví a esconderme, solo que esta vez me escondía tanto de Papá como de Scar. Lo único que faltaba era que tenía que rescatar no solo a Simba, sino a mí también y no quería meterlo en más problemas de los que ya tenía.

"¡Allá esta, en el árbol!"- señalo Zazu hacia donde estaba Simba.

Entonces, pude ver que él vio a mi hermano

"¡Sujétate Simba!"- grito sabiendo que Simba no podía aguantar.

En ese instante, un ñu se estrelló contra la rama, haciendo que las patas de Simba se resbalaban, mientras este pego un horrible grito.

Sin perder ni un segundo, Mufasa corrió a salvar a Simba.

Con una mezcla de furia, desesperación e intenso miedo, Papá se dirigió hacia su objetivo: salvar a mi hermano Simba. Tenía una determinación mortalmente fuerte que ningún ñu podía tan siquiera patearlo. Su decisión de enfrentar a la horrible estampida en fue del no regreso. No había escapatoria y apenas había una subida.

Trato de esquivar a los ñus con una agilidad sorprendente, pero eso de poco sirvió, recibiendo el golpe masivo en el pecho y cayo, dando un grito de dolor. Sin haber sido lastimado, levanto la vista. Hubo un sonido, un crack seguido de un grito. El árbol muerto se había roto en pocos segundos tras ser golpeado por un ñu, mandando a volar a Simba. Quede atónita por un momento y me cubrí los ojos para evitar ver lo peor. No me entere de lo ocurrió después.

Pero cuando me destape los ojos y para mi alivio, vi que papá había logrado salvar a Simba colocándolo sobre la repisa en la que estaba y, justo cuando estaba a punto de subir para ponerse a salvo, él me miro. Por un bree momento, una sensación de culpa y timidez me invadió en mi durante los pocos segundo que vi sus ojos y, era una mirada de confusión y sorpresa que de ira y molestia, pues no esperaba que yo estuviera allí.

Pero lamentablemente, aquello solo duro unos pequeños segundos, pues la estampida lo había empujado nuevamente, tirándolo al suelo.

"¡Papa!"- grito Simba aterrorizado.

Él y yo tratamos de buscarlo de entre los ñus, con la esperanza de que no le hubiese pasado nada, pero no salió de allí y me temí lo peor. Sin embargo, y para nuestro alivio, logro salir de entre las bestias enloquecidas, lanzándose poderosamente al risco, intentando escalar por él.

Simba se sintió muy aliviado igual que yo al ver a papá saltando de la estampida. Después de que la pared del desfiladero bloqueo su vista, comenzó a trepar hasta la cornisa cercana donde podía verlo otra vez y yo fui detrás de él, con la misma esperanza de una reunión.

Pero lamentablemente, escalar una pared tan empinada era extremadamente difícil para alguien como papá, sobre todo en la condición en la que estaba. Todo lo que podía hacer era clavar sus patas profundamente en la pared para evitar caerse, pero sus patas no soportaran todo su peso por mucho tiempo. Mientras se resbalaba, vio a Scar parado en la repisa cerca de él.

"¡Scar! ¡Hermano!"- le grito suplicante, con la esperanza de que lo ayudara. -"¡Ayúdame!"-

Scar no hizo nada y simplemente se quedó viéndolo como luchaba. En su rostro no había amor ni compasión ni piedad, no había nada. Estaba pensativo, como si estuviera dudando su salvarlo o no. Al principio, pensé que, al ser su hermano, él le daría la pata y lo ayudaría a subir, después de todo, eso es lo que hacen las familias... ¿verdad?

Pues que equivocada estaba y lo que hizo a continuación, me dejo marcada para siempre.

En un arrebato de infinito odio, clavo sus garras violentamente sobre las patas de papá, haciéndole gritar de dolor. En ese momento, lo vi sonreír, como si aquello le causaba felicidad y placer, era algo indescriptible. Y a continuación, con una mirada fría e intimidante, le susurro algo al oído. Jamás supe que fue lo que le dijo.

Tras lo cual, lo dejo caer hacia su muerte.

Vi como papá caía y gritaba del horror que lo había golpeado por última vez. Seguido por el grito de Simba, quien al igual que yo, era un testigo de su muerte. Yo solo voltee rápidamente y me cubrí los oídos. Después de eso, deje de oírlo gritar y todo lo que quedo fue silencio.

Simba salto al desfiladero y yo fui detrás de él. Había mucho polvo, así que no podía ver con claridad. Simba tosió e intento mirar alrededor. Todo estaba tan silencio, a diferencia del fuerte ruido que hacían los ñus. Comencé a ponerme nerviosa y temía que algo terrible hubiese pasado, pero no estaba dispuesta a aceptarlo. No había señales de Scar o de Zazu, pero lo importante ahora era buscar a papá y tratando de no perderme de vista a Simba. Él y yo encontraríamos a nuestro padre y nos iríamos de aquí como de costumbre.

Entonces escuche un sonido, así que me detuve en seco. ¡Alguien corría hacia nosotros!

"¿Papa?"-pregunto Simba.

Un pequeño ñu vino corriendo hacia mí y, por tercera vez, rápidamente me escondí asustada tras una roca. Lo seguí con la mirada hasta que me topé con un árbol roto, mismo que había salvado a Simba hasta que apareció papa. Lo que me sorprendió fue a la criatura yacida bajo ese árbol. Era grande y estaba inmóvil debajo de esta. Me acerque con cautela, manteniéndome escondida para evitar ser vista por Simba y cuando me acerque, no podía creer lo que está viendo frente a mí.

¡Era él! Me quede paralizada e incrédula ante lo que tenía frente a mí. Su cuerpo estaba acostado de lado, cubierto de polvo y con los ojos cerrados, como si se hubiera quedado dormido. Pero yo sabía lo que realmente le había pasado y me lo negaba. Pero lo siguiente que vi, me desgarro el alma.

Simba dejo caer sus orejas y, contra todo pronóstico, comenzó a hablarle.

"¿Papa?"- pregunto con esperanza.

Pero no hubo respuesta, A pesar de lo inútil que era, yo aún tenía la falsa esperanza de que Simba lo lograra.

"Papá, por favor. Tienes que levantarte"-

Intento empujar hacia adelante, pero no hubo reacción. Él no se movió en lo más minino.

En ese momento, Simba estaba asustado e intento empujarlo con sus patas, casi a punto de la desesperaron.

-"Papa. Hay que ir a casa"-

Nuevamente, no hubo respuesta. Yo estaba a punto romper a llorar, pero Simba aún no se rendía. En un intento desesperado por hacer que se moviera, intento tirar de su oreja hacia atrás, como lo hizo una vez hace dos semanas atrás. Pero nunca lo vi moverse.

Y, con gran dolor en mi corazón, los dos lo entendimos al instante: Mufasa, aquel gran y hermoso león quien nos rescató, acogió y adopto y quien había sido como el primer padre que yo había tenido, se había ido para siempre.

Simba, llegando a esa misma conclusión. Miro a su alrededor y...

"¡Auxilio! ¡Por favor! ¡Ayúdenme!"- grito por ayuda, haciendo eco por todo el lugar.

Pero no hubo nada, es más, ni siquiera me había visto entre la capa de nube y, aunque me hubiera gustado el poder ayudarlo, me quede paralizada, mis piernas temblaban y no pude moverme. Estaba asustada.

En ese instante, Simba comenzó a llorar y, girando su cabeza hacia el cuerpo sin vida de papá, camino hasta donde estaba. Después, puso su pata sobre su propio cuerpo como si pareciera que papá lo estaba abrazando. Entonces se acostó y lloro de todo corazón porque realmente esperaba que lo despertara.

Aquella escena me desgarro aún más. Me caí de rodillas y, poniendo mí cabeza sobre la roca, llore en silencio. Llore por la pérdida de mi padre, el dolor de mi hermanito y también, llore por el simple hecho de que no pode hacer nada para salvarlo. Me sentía tan culpable. Sentí como si me arrancaban el corazón delante de mí.

Me partía el alma el Simba sufriendo por la muerte de nuestro padre y no me gustaba verlo así. En ese momento, deseaba poder salir de mi escondite, acercarme a Simba, verlo a los ojos y abrazarlo como nunca antes lo había hecho. Quizás no ayude de mucho, pero odiaba verlo sufrir así y pensaba que quizás podía sanar su corazón roto.

Justo cuando estaba a punto de salir de mi escondite, vi una figura acercase al cuerpo de mi padre y vi aquel monstruo que mato a mi papá, al monstruo que lo traiciono, al monstruo que le mintió a Simba y que me había arrancado el corazón: Scar.

Me detuve en seco y Scar se acercó hasta Simba y le susurro: -"Simba... ¿Qué has hecho?"-

Aquella pregunta me dejo desconcertada. ¿Hacer qué? Era imposible que pudo haber sido el quien hizo esto. Conozco a Simba y sabía que él no mataría ni una mosca, porque, solo era un lindo cachorro y sería incapaz de ser algo así. Además, aun podía ver la limpieza en su mirada y sé que no fue él quien lo mato.

"Una manada..."-le decía con una voz quebrada.-"Trato de salvarme. ¡Fue un accidente! ¡NO QUERÍA QUE LE PASARA NADA!"-.

Asentí con la cabeza en silencio, estando de acuerdo con él.

-"Por supuesto, por supuesto, eso ya lo sé"- le decía mientras lo abrazaba y fingía dulzura. -"Nadie...jamás quiere que estas cosas pasen...Pero el Rey ha muerto"-.

Cuando Scar pronuncio esas palabras, sus ojos se llenaron de júbilo.

-"Y de no ser por ti, todavía viviría"- prosiguió Scar

Fue en ese entonces que sentí que algo ardía dentro de mi cuerpo y era un sentimiento que jamás había sentido hacia ninguna otra criatura: odio. Y no solo eso, también estaba furioso. No lo podía creer. Primero mata a su propio hermano frente a mí y ahora está echándole la culpa a Simba sobre lo que él hizo. En ese momento me vino la idea de correr hacia donde Simba y poder salvarlo de ese monstruo, pero no podía.

Scar continuo con su juego: -"¡Oh!... ¿Qué va a decir tu madre?"-

Simba todavía lloraba con más fuerza. Lamentablemente, lo había engañado.

"¡¿Que voy a hacer?!"- pregunto entre sollozos

"Huye Simba"- le susurro Scar -", ¡Huye!, vete lejos, y nunca regreses"-

Simba, no lo hagas...No te vallas.

Pero mi temor se realizó. Simba dio vuelta y salió disparado a su auto-exilio. Mientras observaba aquello, quise poder detenerlo y hacer algo. Justo cuando pensé que no iba a ponerse peor, pude ver a tres hienas saliendo casi de la nada y se acercaron a Scar.

"Mantelo"-les ordeno en un todo frio y seco.

Las hienas salieron disparadas e iniciaron la persecución de Simba.

Luego de que las hienas se hubiesen ido, Scar se dio la vuelta y se dispuso a irse del lugar cuando de repente, se detuvo y giro su cabeza...hacia donde estaba escondida.

Rápidamente, me moví al otro lado de la roca y me quede quieta, cubriéndome la boca para tapar mi respiración. Estaba ahí temblorosa y mi corazón latía muy fuerte, mientras lágrimas de miedo corrían por mi rostro. No sabía si me había visto y deseaba que no fuera así, no después de lo que le hizo a papá y a Simba. Si él era capaz de matar a su propio hermano y hacer que unas hienas persiguieran a su sobrino con las mismas intenciones, no podía imaginarme lo que haría conmigo. Cerré mis ojos y me prepare para lo peor.

Pero nunca llego y, en su lugar, solo escuche unos pasos que se alejaban del lugar.

Me asome para ver mejor y note que Scar ya no estaba ahí, por lo que llegue a la conclusión de que se había ido. Di un suspiro de alivio, pero esa sensación duro muy poco, pues aún me faltaba algo.

Salí de mi escondite y camine lentamente hacia el cuerpo sin vida de papá, temblorosa ante lo que tenía en frente. Una vez allí, me caí de rodillas y, extendiendo mi brazo tembloroso, le acaricie la cabeza. Una imagen de mi abuelita llego a mi mente y eso me puso peor. Me tendí sobre si lado inmóvil y llore sobre su crin una última vez. Por primera vez en mi vida, sentí que mi padre había muerto y lo peor de todo, sentía que era mi culpa. No de Simba, sino solo mía. Me sentí asustada, tan inútil y tan estúpida al mismo tiempo. Si hubiera tenido el valor que tenían Kevin, Alex y Gwen, hubiera sido capaz de salvarlo. Pero ahora él y Simba sufrieron por culpa de mi cobardía y estupidez. Solo era una miedosa y una inútil que no pudo salvar ni a su propio hermano y solo se quedó parada sin hacer nada.

Después de lo que parecieron horas interminables, escuche un sonido y levante la vista. Parecían una serie de pasos que provenían desde el lugar donde Simba había escapado y caminaban hacia donde estaba. Me levante de un salto y, sin saber que quienes se trataban, corrí de nuevo.

Corrí y corrí sin mirar atrás, diciéndome a mí misma que ya no quería ver más, que lo único que podía hacer en aquel momento fue escapar. La huida parecía durar horas y mientras corría, sentí que alguien pasaba por mi lado y fue tan rápido que ni lo vi venir ni supe que era. Pero ya no me importaba, solo quería escapar de aquel maldito lugar y, de ser posible, despertar de esta horrible pesadilla y sintiéndome culpable de no hacer nada.

Aquel día quedaría grabado en mi memoria para siempre.


Gracias por leer este capítulo.

Me tomo tiempo en hacerlo...pero valió la pena. Necesitaba una forma en la que Rachel fuera la única que supiera la verdad acerca de la muerte de Mufasa (siendo otra testigo aparte de Simba).

Respecto al título "Limpieza en la mirada", básicamente es una manera de expresar la inocencia de Simba hacia la muerte de su padre.

En fin, déjenme oír sus opiniones y nos vemos en el próximo capítulo.

Adiós.