"Kaichou wa Maid-sama!", no me pertenece, le pertenece a su respectiva autora, Hiro Fujiwara; al mismo tiempo que "What Happens in Vegas", todos los derechos son de su respectivo creador.
Capítulo 13. Serás tú.
Era una bonita mañana; perfecta para la reunión. En una casa muy al estilo tradicional de Japón, con un gigantesco jardín y una fuente tan grande que parecía chapoteadero, había muchas personas importantes que disfrutaban de un buen bufet en la mesa gigantesca situada a un costado de la casa en el jardín trasero. La música en vivo reflejaba que la reunión era de carácter laboral, principalmente por el tipo de música que tocaban. Afortunadamente, no era formal.
En la mesa de comida cierta chica pelinegra comenzó a servirse un plato de la mejor especialidad de aquella mesa, degustando de un sabor exquisito. Comenzó a caminar de regreso a su mesa buscando a alguien con la mirada; para su mala fortuna lo encontró. Debía de dejar de buscarlo.
―Hola, Misaki ―Saludó su jefe, con una sonrisa. La chica se heló al instante.
―Jefe ―corrigió inmediatamente―, ¡es decir!, Aoi. Hola.
El chico de cabellera violeta oscura miró con curiosidad a la chica, buscando a alguien con la mirada. La chica sabía perfectamente a quién buscaba.
―Misa, ¿dónde está tu esposo? ―preguntó con curiosidad―. Ya conocí al esposo de Honoka: es un hombre brillante; pedante, pero brillante.
A la chica se le heló la sangre al no saber qué excusa inventar. Comenzó a tartamudear incoherencias, hasta que se decidió por una.
―Verá, Aoi, mi esposo…
Calló al escuchar unas fuertes risas por parte de una mesa lejana. Ambos miraron el origen de las risas, hasta que ella se encontró con una sorpresa.
―… allá está ―Señaló a la mesa―. Voy a dejarle su plato de comida, con su permiso.
Y comenzó a alejarse, bajo la mirada de sorpresa de Aoi. Instantes después la chica de cabello color melocotón se acercó a Aoi, dispuesta a hacerle charla.
―Señor Aoi ―Comenzó a hablar―, quiero aprovechar este momento para expresarle mi agradecimiento y…
No continuó, ya que él la dejó con la palabra en la boca. Su esposo ahogó una risita.
―… después lo veré en la mesa.
Takumi, al notar que su esposa se acercaba, la recibió con un abrazo y un beso, cosa que a ella la sorprendió. «Qué gusto que estés aquí ―confesó la pelinegra―, creí que no vendrías». Él dejó de lado aquellas palabras para comenzarla a presentar con sus demás superiores, cosa que dejó estática a la chica después de saludarlos. Después de eso, se sentó a un lado de su esposo, compartiendo pláticas y risas con ellos. Minutos después, Aoi se acercó a ellos.
―Con que tú eres el afortunado ―comentó el chico, sonriendo. Takumi se levantó y saludó al pelivioleta.
―Así es, señor ―Extendió su mano y Aoi la apretó gustoso―. Soy Takumi, Usui Takumi.
―Aoi, Hyoudou Aoi.
―¿Se llama Aoi? ―No pudo ocultar su burla―, ¿sabe?, me recuerda a la gran estrella de Internet llamada así, como usted: "Aoi-chan". Es más; se le parece mucho físicamente.
Los presentes no pudieron ocultar su rostro de angustia ante tal burla hacía Aoi. Por algo era bien conocido: fuerza y seriedad. El pelivioleta miró por unos segundos a Takumi, para después hablar.
―Pues, entonces tú debes de ser Takumi Usui-rpador, ¡Usurpador! ¡Dame un abrazo Takumi Usurpador!
Y ambos comenzaron a reír envueltos en un abrazo lleno de diversión. Misaki no cabía de la impresión ante tal escenario, al igual que los demás superiores. Honoka moría de celos al llegar y sentarse en la mesa. Unos segundos después se separaron y Aoi miró a Misaki
―Misaki, ¿de dónde lo has sacado?
―Es que solamente lo quería para mí sola ―contestó, abrazando a Takumi.
―Pues tendrás que aprender a compartir. Cerebrito; Honoka: recórranse para allá.
Lo último lo dijo hacia la pelinaranja, haciéndola enfadar. Todos se sentaron comenzando a platicar alegremente.
―Qué te parece, Misaki: Takumi Usurpador ―susurró―. Ay, tu jefe.
Misaki miró al rubio, para después sonreír. Se acercó a su oído y así susurrarle:
―No sé qué te haya hecho cambiar de opinión y no tienes que decirlo pero ―Suspiró―, gracias.
El rubio quedó mirando los ojos ambarinos de ella, los cuales reflejaban agradecimiento. No pudo evitar sentirse como el idiota más grande del mundo.
La tarde pasó de lo más divertida para todos. Takumi y Misaki dejaron en claro quiénes eran los maestros en los campos de agilidad, deportiva e incluso de conocimiento, ganando casi todas las actividades. Eran una pareja nada normal.
Cuando todo estuvo a casi terminar, en el salón de aquella elegante casa, donde estaban todos reunidos ya, los superiores de aquella empresa del diseño de modas comenzaron a hablar entre ellos sobre los diseños de varias de las empleadas de la empresa para decidir quién se quedaba con la tendencia. Pasaron unos largos minutos, en los cuales, Misaki no aguantaba las ganas de saber si sería ella o Honoka.
Takumi disfrutaba de un buen trago, mientras veía cómo Aoi subía a un mini escenario y llamaba la atención de todas las personas que estaban ahí.
―Hola a todos. Como saben, esta reunión tiene el propósito de, aparte de divertirnos y unirnos más, elegir quién será la o él responsable para la creación de la moda de la tendencia Otoño-Invierno ―Misaki miró a Takumi. Le regresó la mirada con una sonrisa de tranquilidad. Inconscientemente ella también sonrió―. Mis colegas y yo tardamos en decidir ya que todos los diseños presentados eran muy buenos. Al final nos decidimos por lo más nuevo e innovador. ¿Alguno de ustedes quiere anunciar al ganador? ―Se dirigió a sus colegas. Todos negaron―. La encargada de la tendencia Otoño-Invierno es…
Todos se miraron nerviosos. Honoka ya se había levantado junto a su esposo, con aire de superioridad. Takumi abrazó a Misaki por los hombros con la intensión de brindarle apoyo, tensándola y ruborizándola al instante. Segundos después, Aoi siguió hablando.
―… Misaki Ayuzawa.
Los aplausos y los gritos de alago no tardaron en aparecer. La pelinegra quedó en shock unos minutos, y a los siguientes, comenzó a brincar de gusto. Abrazó a Takumi sorpresivamente, lográndolo ruborizar, para después subir al escenario, agradeciendo por la elección y asegurando que no los decepcionaría. Aoi sonrió orgullosos y Honoka se volvió a sentar con un aura terrible a su alrededor. Incluso, le tiró la charola de comida a su esposo.
Takumi se volvió a sentir terrible, esta vez no sabía ni por qué, pero se sentía como la peor basura del mundo. Miraba detenidamente a Misaki, para después lanzar un suspiro de cansancio. Misaki lo miró y le sonrió. Él también sonrió de manera automática.
Ahora, ella tenía una semana y media para poder terminar los diseños de su ropa y presentarlos en el desfile que cambiaría el destino de la compañía.
Continuará…
Hola, chicas enamoradas de Usui (yo sí lo estoy, xD).
Título terrible y chistes malísimos. Soy tan genial, OwO/.
Sé que otra vez tardé en actualizar, pero la escuela me mata, literalmente. ¿Ya se los había dicho? Pues lo rectifico.
Aun así, quiero agradecer a las personas que se toman el tiempo de pasar y leer la historia anónimamente. Y también a las que me motivan a seguirla por medio de su review.
Bueno, bueno, cualquier cosa, ya saben por qué medio me las pueden decir.
Las quiero. Les mando un beso telepático. Nos estamos leyendo. Adiós (si leen un error, díganmelo de inmediato. ^o^v).
