SasuHina

Disclaimer: Masashi Kishimoto-Sensei es el dueño de Sasuke, Naruto, Hinata y el resto de los personajes que aparecen aquí, (Acaparador). Los nombres que aparezcan que no reconocen son los que he invitado yo.

Advertencias: OOC / Lemon / UA / Violencia / Crimen / Gender Bender con Zetsu / SasoZetsu / Shonen Ai TobiDei / Y cualquier otra cosa que no sepa cómo nombrar.

Sasuke es sexy (Hablan)

—"Mmm Sasuke es sexy" (Piensan)

He vuelto DX Estoy obligando a mi Inspiración a volver. Odio cuando se toma vacaciones sin avisar. Los que me leen y son escritores saben a lo que me refiero DX Perdón por tardar. Mi salud no ha estado muy buena. Y por eso mi ánimo ha bajado enormemente. Pero aquí estoy. :P

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Opening: Lie de BigBang los amo hermosos papasotes coreanos :3

La luz dio de lleno en sus perlados ojos al quedar expuestos a la realidad. Soltó un suspiro. Había soñado algo hermoso, o eso creía ya que la sensación que el sueño dejó en su pecho era algo reconfortante y suave. Pero por una extraña razón no podía recordar el sueño, por más que lo intentaba no lograba concebir ni una pizca de imagen. Suspiró de nuevo y se retorció en su cama aferrando sus sábanas contra su pecho.

—"Hoy no lo podré ver, me dijo que estaría ocupado. P-pero yo… no lo sé. Siento una mala espina. S-siento como si me ocultara algo" ¡Esp-pabila Hinata H-Hyuuga! —La ojiperla se dio unos pequeños y suaves golpecitos en su cara con sus manos, se removió y miró al techo perdida en sus pensares como si éste le podría dar las respuestas— Debo confiar en él, se lo prometí. Y m-me lo prometí a mí misma.

—Nee-san —Una pequeña castaña abrió la puerta y parte de su cara era lo que Hinata veía, el resto lo ocultaba la puerta de madera. Los ojos perla de la menor miraban a su hermana interrogante pidiendo permiso para poder pasar. Hinata le dio una sonrisa mientras se incorporaba sentándose en el borde la cama y movía su cabeza asintiendo y comunicándole que podía pasar— Siento venir a esta hora Nee-san.

La castaña caminó despacio hasta quedar al lado de la cama de su hermana mayor. Desde que le habían impuesto el castigo a Hinata ella no había podido ir más al cuarto de la peliazul a hablar con ella en las noches y eso le dolía un poco. Era cierto que ella no se comportaba siempre como la mejor hermana menor del mundo, pero aparte de cualquier cosa que su padre dijera o pensara, o la obligara a hacer o decir, ella quería demasiado a Hinata. Aunque nunca se lo hubiera dicho. Pero su corazón justo ahora no podía más, y sabía que el de su hermana tampoco.

—Oto-san… él dijo que ya el castigo de Nee-san ha terminado y que puedes volver a las clases de piano si quieres.

—Oh, gracias Hanabi-chan por venir a decírmelo. ¿Puedo comenzar hoy mismo?

—Sí. Si es así, haré que le den aviso a Iruka-san para que prepare el coche.

—S-sí, gracias Hanabi-chan. Entonces… iré a p-prepararme.

—Nee-san… —la castaña miró al suelo y luego levantó su mirada hacia su hermana que se disponía a ir a su baño, ambas perlas se encontraron. Debía ser fuerte y hablar. Ella era un genio, y sabía más que nadie que su hermana mayor no la despreciaba por ello. O que la discriminaba por ser menor. Hinata era la única persona que la quería por quien ella era, su hermana menor de apenas unos 13 años. Así que debía hacerlo — Anoche… anoche vi que Nee-san salió de casa a escondidas.

Hinata palideció, ¿había escuchado bien? ¡Sí! De eso no cabía duda. Su hermana menor la había visto salir a hurtadillas de la casa en la noche. Sabía que tarde o temprano eso pasaría, pero no esperaba que fuera tan pronto y mucho menos que la vería su hermana. Abrió sus ojos desmesuradamente y sus manos y labios comenzaron a temblar. ¿Qué se suponía que debía hacer? ¿Qué debía decir? ¿Acaso el Destino la odiaba? ¿Debía mentir? ¿Mentirle a su hermana menor? No quería hacer eso. Además, su hermanita la conocía muy bien, y descubriría muy fácilmente que era una mentira. Pero… ¿Decir la verdad no era peor? La ojiperla era un manojo de nervios. Y se sentía totalmente investigada y perforada por esos ojos perlas tan iguales a los de ella, pero tan distintos a la hora de observar. Se dejó caer al suelo de rodillas. Todo esto era demasiado para ella.

— ¡Nee-san! —Hanabi corrió en pos de la peliazul que tenía la mirada totalmente perdida en un punto ciego de la habitación— Nee-san… ¿estás bien?

—H-Hanabi-chan… Etto… yo… yo…

—No te preocupes Nee-san. Si lo hiciste, tendrás tus razones. Y tranquila… no le diré nada a Oto-san. Ahora ve a darte el baño, yo iré a avisarle a Iruka-san.

La ojiperla casi sintió como si su alma volviera a su cuerpo. Sus ojos miraron cómo su pequeña hermana salía de su habitación dejándola totalmente sola y con los nervios a flor de piel y su corazón queriendo escabullirse por su boca. Llevó una de sus manos hasta la altura de su corazón para tratar de calmarlo, logrando su cometido a los pocos minutos. Ya un poco más calmada, se levantó y caminó sin ánimos hasta su cuarto de baño. Dejó caer su pijama en la cesta y se introdujo en la bañera llena de agua tibia. Debía relajarse, su mañana no había comenzado muy buena que digamos.

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Salió de clases de piano casi a la hora de cenar. La profesora Shizune había hecho una excepción con ella y la había hecho practicar desde la mañana hasta la tarde para así poder colocarla al día con todas esas clases que había perdido hasta ahora. Sus manos le dolían, soltó un suspiro mientras se las masajeaba tratando de hacerlas olvidar un poco las punzadas de dolor. Sus piernas se movieron solas hasta el pequeño banco donde hacía más de un mes había conocido al que ahora era su "novio", se sentó acomodando su vestido de vuelos que caían suavemente marcando las líneas de los muslos de Hinata. Sonrió suavemente al recordar la manera en que Sasuke había decidido entrar en su vida. Ella no se lo esperaba, pero él lo hizo con valentía. Volvió a sonreír alzando su mirada al cielo, y cerrando sus ojos. La imagen del rostro del Uchiha apareció en su mente, todo esto había pasado de repente, ella no se estaba comportando como debía. ¿Qué pasaría si su padre se enterara que ella ahora pasaba las horas de la noche y madrugada en una Guarida rodeada de rebeldes de la sociedad que robaban y asesinaban? ¿Si su hermana pequeña fue capaz de descubrirla, su padre también podría? Apretó sus párpados con fuerza, y llevó sus manos a su rostro. Estaba nerviosa, asustada. No quería dejar de ver a Sasuke de nuevo. No quería.

—Milady, ¿qué es lo que te preocupa?

— ¿Eh? —Hinata quitó sus manos del rostro y abrió sus ojos, reconocía esa voz suave y atrayente, pero fue impulso— I-Itachi-san. ¿C-Cómo está? ¿Q-qué hace aquí?

—Mmm, digamos que sólo pasaba por estos lados y te vi. Decidí venir a saludarte. ¿Acaso… he hecho algo indebido?

—No —Hinata miró a los hermosos ojos negros del que era su cuñado, por así decirlo, y unos extraños nervios se apoderaron de su espalda, no era atracción, era algo difícil de determinar, pero la hacía sentirse entre plácida y relajada con una pizca de ansiedad— N-no quería decir eso. ¿C-como están sus amigos?

—Akatsuki… ellos están bien. Debería ir a verlos. ¿Esta noche podría?

—Ahm… —Hinata se enrojeció un poco, debería decirle que no, pero quería ver a todas aquellas personas extrañas que había conocido hacía un mes. Pensó en Sasuke, él de seguro se enojaría si ella estaba con su hermano al que tanto odiaba— N-no lo sé Itachi-san, y-yo… me gustaría verlos de nuevo… pero… yo…

—Es de nuevo por mi hermano menor, ¿no es así?

Hinata asintió, no sabía el motivo, pero no podía mentirle a ese muchacho de mirada penetrante y aura envolvente. Lo vio suspirar cansinamente, y sacar del bolsillo de su chaqueta una pequeña libreta acompañada de una pluma de vigorizante color negro —en ese instante pensó que a ambos, a Itachi y a Sasuke, le quedaba muy bien el color negro, y al parecer ellos lo sabían porque lo portaban en casi todo su vestuario. Se sonrojó de inmediato al darse cuenta de que estaba observando más de la cuenta al chico que se había sentado a su lado— donde con suma precisión y con una espectacular letra escribió su nombre en Katakana seguido de unos cuantos números.

—Lo entiendo Hinata-san, de igual forma, este es mi número de celular. Puedes escribirme y decirme que eres tú y con gusto te llamaré. Y por mi hermano pequeño, no se preocupe. Él no entiende las cosas. Ahora, debo irme. Me supongo que vendrán por ti en un segundo.

—Sí, y-ya Iruka-san debe venir en camino.

—Bueno, entonces me despido —Itachi se levantó del banco tomando la mano de la Hyuuga entre la suya para luego inclinarse y besarla delicadamente como todo un caballero, logrando sacar más que un simple sonrojo en el pálido rostro de la peliazul. —Esperaré su mensaje si cambia de opinión Milady.

—S-sí. Está bien. Y-yo igual lo pensaré. S-Sayonara I-Itachi-san.

—Sayonara Hinata-san. Y no se preocupe tanto por mi hermano.

Hinata guardó silencio mientras veía la ancha espalda del Uchiha alejarse hasta pararse justo al lado de su flamante Lamborghini en el cual subió alejándose calle abajo. La peliazul no tuvo tiempo ni de reaccionar pues ya Iruka había llegado hasta ella.

—Hinata-sama, ¿nos vamos?

—Sí Iruka-san. Tengo un poco de hambre.

El auto estacionó en el garaje de la gran casa. Hinata bajó de él caminando a pasos cortos hasta entrar encontrándose a su padre en el mismo sofá de siempre leyendo el periódico. No sabía cómo su padre podía tener esa manía de hacer exactamente lo mismo todo el tiempo.

—Buenas tardes Oto-san —Puso todo su esfuerzo en no tartamudear delante de tan imponente presencia.

—Buenas tardes.

—Yo seguiré hasta mi habitación a esperar la cena, si me lo permite.

—No. Quédate aquí. Hasta que sea la hora de la cena te quedarás aquí.

Hinata obedeció en silencio. Y sin premura se hizo un espacio en el cómodo sofá, dirigiendo su mirada hasta sus manos que reposaban en sus piernas y que aún le dolían, y que imaginariamente aún tenían la marca del beso de aquél pelilargo. Levantó un poco su mirada hacía su progenitor tratando de descubrir el porqué de esto. Su padre siempre la hacía sentarse a su lado mientras él leía el periódico. ¿Por qué no era Hanabi? ¿Por qué ella?

—Tu maestra me dijo que ya te pusiste al día en las clases de piano. Te felicito.

—G-gracias Oto-san —Oops, falló en eso de no tartamudear— Fue difícil, pero lo he logrado —Se dejó entrever una gran sonrisa en su bello rostro, estaba feliz de recibir un halago de parte de su padre.

—Sí, al parecer eres buena en algo, aunque la música no sea nada provechoso para la familia. Pero para el resto definitivamente no posees ninguna habilidad. Sólo espero que estos días que estuviste castigada te hayan servido de algo. Y no vuelvas a comportarte erradamente. Si bien No eres digna de ser una Hyuuga, al menos aparenta serlo.

La ojiperla abrió los ojos incrédula de lo que había escuchado. Sí, era cierto que su padre la humillaba siempre que quería, pero cada vez que lo escuchaba no podía evitar sentir cómo su corazón le dolía enormemente. Una lágrima salió campantemente de sus hermosos, y ahora vidriosos, ojos perlados. La secó rápidamente aunque Hiashi no se había percatado dado que ni en un solo momento la miró a ella.

La cena estuvo en silencio, Hiashi comía pausadamente dando algunos vistazos y toques a la Tablet que tenía a su lado donde mostraba las bajas y altas de su empresa en unas cuantas gráficas coloridas. Hanabi observaba a Hinata en todo el rato, cada movimiento, todo. Le preocupaba su hermana, aunque eso nunca se lo dijera. Y Hinata, ella sólo comía un pequeño bocado cada 3 minutos. Fue la última en levantarse de la mesa. El apetito se le había ido, pero desde niña había aprendido que no debía dejar la comida por nada que no fuera considerado emergencia. Subió las escaleras sin ánimos, entró a su cuarto de la misma manera. No entendía cómo su padre podía tratarla así. ¿Qué debía hacer? Se esforzaba siempre en todo, y eso no causaba ningún efecto distinto. Siempre era lo mismo. ¿Acaso el amor para ella en esa familia había sido suprimido? ¿Sería diferente si su madre aún viviera?

—Nee-san —Hanabi entró a la habitación sin golpear y se encontró con que su hermana mayor estaba hecha polvo sentada en su cama. Sintió cómo su estómago le dio un vuelco— Escuché lo que te dijo Oto-san.

Hinata entonces notó la presencia de su hermana menor recostada en la puerta, se sorprendió de que Hanabi supiera muchas cosas. Y una vez más corroboró que lo de su hermana no era ser discreta o suave al decir algo.

—P-Pues, Oto-san tiene razón Hanabi-chan. Y-yo no s…

—No aceptes siempre lo que te dice Oto-san. Él… —Hinata la vio dudar y dirigir su mirada hacia otro lado— Él no te conoce Nee-san.

—Hanabi-chan… tú…

— ¿Saldrás de nuevo esta noche? ¿Ese rubio de anoche es tu novio?

— ¡Hanabi-chan!

— ¿Qué? Sólo quiero saber. Ay Nee-san, no soy una tonta niña y tú lo sabes. Además no debes preocuparte porque no le diré a papá. Es más me sorprendiste no creí que eras capaz de escaparte de casa. Pero imagino que hasta tú también tienes tus momentos de querer ser libre.

—Hanabi-chan… Sé que no eres una tonta niña, nunca lo he pensado. Y sé que no le dirás nada a Oto-san. Pero —inclinó su rostro y suspiró, hoy había suspirado demasiado. Pensó y anheló que entre ella y su hermana naciera una fuerte amistad, porque la necesitaba— supongo que sí, que y-yo… q-quiero ser l-libre. Y no… Naruto-kun no es mi n-novio Hanabi-chan.

—Mmm "Naruto-kun"… si no es él, entonces cuál es el nombre.

—Sasuke-ku… —Hinata enrojeció de repente llevándose las manos a su boca en un vano esfuerzo de parar las palabras que por mala suerte ya habían salido.

—Interesante —Hanabi entró más hasta sentarse al lado de su hermana que hacía competencia con un tomate— Y dime ¿cómo es ese Sasuke-kun?

— ¡Hanabi-chan!

—Oh vamos Nee-san. Dime.

—Etto… — ¿qué más podía hacer? Era una total pérdida de tiempo negarse, su hermana no se iría de ahí hasta no poseer suficiente información— ¿Qué q-quieres saber?

—Ok —Hanabi, emocionada, subió por completo sus piernas en una posición muy parecida a un Buda. Sus perlados ojos brillaban grandiosamente expectantes de saber— ¿Cómo es físicamente? ¿Cómo es contigo? ¿Es guapo?

—Etto, Etto… Mmm su c-cabello es negro, y lo usa un poco largo —Hinata dibujó con sus manos en su cabeza la forma del cabello de Sasuke— Sus ojos… t-también son negros y m-muy bonitos. Es alto, y m-muy fuerte. Y es muy g-gentil conmigo, amable y b-bueno. Y Etto… s-sí es muy g-guapo. N-Nunca había v-visto a alguien igual. Aunque s-su hermano mayor es muy parecido a él, demo más adulto.

—Así que hasta conoces al hermano. Y… ¿Ya lo han hecho?

—… ¿Hacerlo? —Hinata trataba de encontrar el sentido a esa pregunta.

—Sí, —Hanabi puso los ojos en blanco, su hermana la estresaba a veces— es decir, ¿Ya te acostaste con él? ¿Cómo es?

—Ha…Hanabi-chan…

Hanabi se golpeó mentalmente, quizás buscó demasiada información. Se levantó de la cama y acomodó a su hermana desmayada. Salió del cuarto mostrando una sonrisa algo burlona.

—"Nee-san, ¿cómo es posible que a tu edad te sigas desmayando por esos temas? Creo que deberé instruirla en cómo ser libre."

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Sus ojos se abrieron un buen rato más tarde. Aún un poco exaltada miró el reloj en su mesita de noche "9:47 pm". Se levantó de la cama dispuesta a colocarse su pijama. Hoy no vería a Sasuke. ¿Qué podría estar haciendo en este momento? Y recordó su celular, no lo había visto en todo el día. Buscó entre sus cosas y halló el aparato. Lo tecleó y se encontró con demasiadas, sin exagerar, llamadas perdidas de parte de Sasuke. Y otros más mensajes de texto con las mismas palabras: "Hinata, ¿estás bien? ¿Por qué no contestas?" Hinata palideció. Y sin esperar un segundo más marcó a ese número que ya casi lo sabía de memoria.

—Aló… ¿Sasuke-kun?

—Hinata, Hime. ¿Estás bien? Justo acabo de llamarte. ¿Dónde estabas? ¿Por qué no me habías contestado? ¡Maldición! Estaba jodidamente preocupado.

—Y-Yo… lo siento. Es que… mi padre me envió d-de nuevo a las c-clases de piano… y-yo l-lo siento Sasuke-kun… yo…

—Hime —Se culpó internamente al escullar los sollozos al otro lado de la línea. Él y su estúpida obsesión y ganas de saber todo de ella, la había herido— Lo siento. Me he exaltado Hime. No tienes la culpa. ¿Sí?

—Yo… ¿No podré verte hoy?

—Mmm —él deseaba verla más que nadie, pero esto del robo le estaba absorbiendo el tiempo, Naruto había dejado muchos clavos sueltos en su ausencia, y no podía permitirse no estar enfocado— Lo siento Hinata, pero no puedo. Tengo que arreglar unos asuntos muy importantes que no pueden esperar.

—Oh… entiendo.

—Hinata… ¿estás bien?

—S-sí. Estoy muy bien, no te p-preocupes por mí Sasuke-kun —fingió una sonrisa— ¿Estás ocupado, no?

—Sí lo estoy Hime. Aunque me gustaría que esto termine rápido para verte. Pero estoy malditamente ocupado.

—Entonces… me iré a dormir. Estoy un poco cansada. Hoy p-practiqué demasiado en el p-piano.

—Sí, descansa. Y tómate el regreso a esas clases con calma. No dejes que tu Padre haga lo que quiera contigo. Adiós Hime. Descansa.

—Adiós Sasuke-kun.

Hinata se dispuso a guardar el aparato en su morral cuando notó el papelito que desprendía ese varonil perfume de Itachi. Lo tomó entre sus manos y comenzó a escribir hasta enviar el mensaje.

—Aló —habló después de ver que inmediatamente después de enviar el mensaje recibía una llamada— ¿Itachi-san?

—Hinata-san. Gracias por escribirme. ¿Cómo estás?

—Yo… q-quiero salir. —Lo necesitaba, después de lo pasado hoy y de las palabras de su hermana, lo necesitaba. Ansiaba la Libertad. Sasuke estaba ocupado, Itachi se la ofreció desde la tarde.

—Sus deseos son órdenes Milady. ¿A qué hora voy por usted?

—En u-una hora. ¿Sí p-puede Itachi-san? Si n-no puede, está b-bien.

—Para mí es todo un placer. Pasaré por usted en una hora. Le avisaré a todos aquí, de seguro estarán contentos de verla de nuevo.

—Hai.

Al colgar la Ojiperla corrió al baño a darse un buen baño de agua tibia. Luego se colocó un hermoso vestido de color champagne ceñido al busto y suelto desde ahí hasta las rodillas. Y sus pies eran cubiertos por unas delicadas zapatillas de un hermoso color crema. Peinó su cabello y se maquilló muy levemente. Ahora sólo esperaría que Itachi llegara por ella.

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—Naruto… Dobe… est…

—Teme no vuelvas a decir lo mismo. Hice demasiado mientras tú estabas en casa de Oka-san. Así que ahora debemos arreglar esto juntos. Además ya nos quedan pocos detalles como conectarse al servidor del museo, y eso lo hará Kakashi-Sensei.

—Sí, y los disfraces, volver a repasar el mapa y las estrategias con sus respectivos planes secundarios. Idear una distracción. Todo eso… No sé cómo, pero maldición —Bufó molesto— Debemos ganarle a Akatsuki.

—Sasuke… —Un muchacho de cabello castaño y ojos rasgados entró en el cuarto que era tomado como oficina por Sasuke y Naruto.

— ¿Qué sucede Kiba? Hmph… espero que sea importante.

—Lo es. Tu hermano… acaba de llevarse a Hinata en su auto.

— ¿Qué demonios? ¿De qué coño estás hablando Kiba? ¡Joder!

—Ni yo mismo lo entiendo. Yo estaba vigilando la casa. La vi llegar en la tarde. Y hace unos 10 minutos la vi bajar de su cuarto por la ventana, cruzó la calle y se subió en el Lamborghini de tu hermano. Quise venir a informarte antes de cualquier cosa. Traté de llamarte, pero tu celular está apagado.

—Bien hecho Kiba. Ahora llama a los chicos, incluyendo a las chicas y vayamos a darle una vuelta a mi hermano. Naruto tú vendrás conmigo.

—Eh… ¿Armados?

—Hmph… ¿Qué crees?

—Piensas enfrentarte justo ahora a tu hermano… que está acompañado por Akatsuki. ¿Acaso estás demente Teme? Dattebayo.

—Quiero que Hinata me explique lo que está haciendo con el maldito de Itachi.

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Hinata reía por las ocurrencias de Tobi. Es que era tan gracioso. Y las respuestas que daba Deidara no eran para menos. Esta vez no le asustó cómo Zetsu hablaba consigo misma, y le pareció hasta tierno el romance entre ella y el chico de cabellos rojos llamado Sasori, que por cierto supo que tenía aficiones a las marionetas. No tenía más de 30 minutos ahí y se la estaba pasando de maravilla. No podía creer que ellos eran delincuentes o mafiosos. La verdad no le importaba, ella quería disfrutar un poco más estando con ellos. La chica de cabellos ojos ámbar le dijo de una manera muy seca y casi sin emociones que le gustaría que la ojiperla fuera más seguido.

Itachi por su parte no dejaba de observarla, ella se veía perfecta entre ellos. Los aceptaba como eran y trataba de conversar hasta con el loco de Hidan. Si él ganaba la apuesta, su hermanito la dejaría libre, y él la conquistaría con gusto. Verla ahí en su casa todos los días no era una mala idea. La quería para él. Debía ganar. Tanto la joya como Hinata serían de él.

La puerta sonó estridentemente. Seguida del timbre. Y de nuevo varios porrazos. Pain se levantó molesto por la insistencia. ¿Quién demonios podría ser? Y a estas horas. Si era un borracho de nuevo, le patearía el trasero y lo mandaría lejos haciéndole conocer el dolor. Abrió la puerta, quedando en silencio. Esto era peor que un borracho.

—Itachi… tienes visita.

Itachi y Hinata, bueno todos los que estaban dentro, dirigieron su mirada a la puerta. La ojiperla tembló al ver los oscuros ojos de Sasuke brillar con un extraño brillo rojo. La miraba a ella. Se puso nerviosa. ¿Y si Sasuke creía lo que no era? ¡Obviamente Sasuke creería lo que no era! —Una pequeña vocecita le habló a su mente— Si no creyera lo que no era, ¿por qué otra cosa la iba a observar de esa manera?

—Hinata vámonos de aquí ahora.

—H-Hai Sasuke-kun.

—Espera Hinata-san. No te vayas si no quieres irte. Él no es tu jefe, ni tu padre.

—Itachi… maldito… tú cállate. —La voz de Sasuke sonaba como un gruñido— Hinata es mía. ¿Por qué demonios no lo acabas de entender?

—Oi Niñato —El albino se levantó de su silla, estaba cabreado— Te crees muy cool, viniendo hacia la casa del enemigo a buscar lío. Te voy a matar, descuartizar, y ofrecer tu sangre y restos de tu cuerpo con las vísceras y todo a Jasshin-sama.

—Ven y hazlo si puedes. Maldito loco.

Sasuke entró al apartamento seguido de Naruto, Kiba, Shikamaru, Tenten, Ino, Sakura, Kakashi, Choji, Suigetsu y Juugo. Todos armados con armas de todo tipo. El silencio reinó en el lugar. Hinata no sabía qué hacer. No quería que nada de esto pasara. Quería quedarse y hablar más con Akatsuki, pero quedarse significaba ver a todos pelearse entre sí. Se levantó lo más firme que pudo y caminó hasta quedar al frente de Sasuke quien la vio con una extraña sonrisa de satisfacción. Giró pausadamente y dio una reverencia a todos los demás que se habían levantado cuando ella lo hizo.

—Hinata-san —Tobi fue el primero en hablar— No lo haga.

—No te preocupes Tobi-san… estaré b-bien. Ha sido un placer hablar con ustedes. Me han hecho olvidar lo triste que estaba hoy. G-Gracias. Y gracias Itachi-san. L-Lamento causarle estos p-problemas. Sayonara.

Hinata quedó de frente a Sasuke de nuevo, y le brindó una sonrisa que al pelinegro le astilló el corazón. La tomó por el brazo y salió de la casa recibiendo antes un "Te veo mañana por la noche hermanito", de parte de Itachi. Llegó hasta su moto, cada uno de sus compañeros ya estaban partiendo, él en cambio se tomó el tiempo para colocarle el casco en la cabeza a Hinata que lo miraba un poco asustada todavía. Se sintió culpable de nuevo por hacerla sentir mal. No debía mentirse a sí mismo. Se imaginó que al llegar la encontraría besándose con Itachi o haciendo ve a saber qué cosas con su hermano. ¿Celos? ¿Obsesión enfermiza? No lo sabía, pero todo era su culpa. Había escuchado decir a Hinata que estar con esos desgraciados de Akatsuki la habían hecho olvidar lo triste que había estado. Él lo había notado cuando hablaron por celular, pero no le dio importancia. La había alejado de él. Recordó las palabras de su madre días atrás "Pues enamórala"… y él estaba haciendo lo contrario.

—Lo siento Hime, pero no me siento muy confiado si estás al lado de él. ¿Tú… estás molesta?

—No Sasuke-kun… lo entiendo. Sé que odias a tu hermano. Es sólo que… ellos me caen bien. Pero… vayámonos. Aún no deseo r-regresar a casa.

—Vamos a mi casa, las cosas en la Guarida no están del todo bien.

Sasuke levantó a Hinata por la cintura y la sentó en su moto, luego de haberlo hecho él mismo, la moto se perdió por las calles rumbo a su casa.. Hinata abrazó con fuerza al pelinegro. Desde un principio, era a él a quien necesitaba. Y aunque se sintiera extraña al pensar esto, agradeció a Itachi por buscarla, pues esa pequeña "escapada" había hecho que Sasuke fuera por ella. Y bizarramente le gustó.

—"Quiero ser libre Hanabi-chan".

Y con ese pensamiento cerró sus ojos, dejando que Sasuke y su moto la llevaran donde fuera.

Ending: Slow Motion de Epik High.

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Notas Finales:

Y ¿qué les ha parecido? Lemon para el próximo capi…. Sehhhh ohhh sehhhhh…

Perdón por la tardanza. Creo que haré una prisión para mi inspiración así no se escapará jamás mwajajajaajajaj.

Me extrañaron? O bueno al fic? Pues aquí está este capi. :P Es ya muy de noche… tengo sueño y quiero subir el capi. Jejejeejejeje

Les agradezco los reviews, los favoritos, y follows que le han dado a esta loca historia. Y los invito a leer "Secretos" es mi nuevo fic. Es un SasuHinaNaru. xD

Besos y abrazos para todos.

Agradecimientos especiales para:

Annie Thompson.

Luna07.

Kyuubi no Akitami.

Mi amiga loca: LaCrazyWriter.

Mare14.

Violetamonster.

SaSuHiNa-EvAnZ.

Ross Namikaze.

Dattabane-Ttebayo.

Esmeraldaxx200.

Larareshiram97.

Citlali Uchiha (Bienvenida).

NavMen13.

Guest xDDD gracias :P

Kasai Shinju.

Meilyng-LoveU.H.

Sapphire of Love-15.

Shaoran28.

Espada de Cristal (Bienvenida :3).

Cl4vIb4 (Bienvenida).

Bienvenidas las nuevas lectoras, me han encantado sus reviews. Me he reído demasiado leyendo todos los comentarios. Gracias por sus ideas. Algunas coinciden con las que ya tenía en mente. Y otras me han generado nuevas ideas a mí. Muchas, pero muchas gracias a todos. Por leer, comentar y seguir la historia.

La pregunta (Ya es costumbre)

¿Cuál sería su arma favorita?

Yo amo las pistolas y los revólveres *O* por amor al arte :D pero las katanas wiii /o/ asfagsdfalsdgladgljfagdl.

Espero sus respuestas. Besitos. Y abrazos. Regalo Nimbus 2014 por Review más largo xDDDD

Matta ne ~