CAPITULO 12: CHARLAS DE MANADA. SE DESCUBRE EL PASTEL. ¿YO, IMPRONTADO? ESTO NUNCA PODRÍA SER.

"¿Seguro que podéis pasar sin mí?" Les dije a la chica y los chavales puesto que el moreno estaba fuera de nuevo en trabajo suyo y el otro, Darien, estaba haciendo unos recados para la casa.

"Claro." Me dijo Tay divertido desde el salón donde estaba echándole a su hermano una partida en la play station que tenían en la casa.

"Está tirado." Afirmó su hermano.

"Ha comido." Dijo Tay.

"Ha vomitado…" Añadió su hermano Joe.

"Ha ido al baño." Continuó Tay.

"Se ha tomado su medicación para los síntomas y…" Afirmó Joe.

"Está frita." Acabaron los dos a la vez.

"Vale, pues vuelvo en cuanto acabe la reunión." Les dije. "Eh, vosotros." Les llamé desde la puerta para hacerles un gesto de que les vigilaba. "Dais miedo."

"Buh." Me dijeron en broma.

Había salido corriendo, para llegar pronto y poder marcharme cuanto antes también, así que fui a casa de Jacob y me abrieron la puerta antes de que llamase siquiera.

"Pasa." Me dijo Leah con cara de querer matar.

"Has tardado mucho." Me riñó Jacob con cara de pocos amigos.

"Le han dado de cenar, se ha aseado y he esperado a que se quedase frita para venir." Le dije intentando mantenerme firme. "De separarme de ella prefiero que sea mientras duerme que la pueden cuidar."

Perfecto, creo que estaba allí todo el mundo: Jacob, Quil, Leah, Seth… pero también Sam, Jared y Paul.

"Collin y Brady ya se enterarán otro rato." Me dijeron. "Estaban castigados."

Estaban todos sentados a la mesa y eso parecía más un consejo de guerra de las películas que una reunión.

"Vale, a ver, qué pasa ahora." Le dije tirándome en una silla libre y cruzándome de brazos. "No es por nada pero me gustaría volver cuanto antes."

"¿Qué coño te pasa a ti?" Me dijo Jacob. "Tienes a todo el mundo preocupado. Tu madre está como loca porque no sabe nada de ti, en el trabajo afirman que te tomas días libres aunque tu rendimiento no se ve afectado, casi no te vemos el pelo, y desde luego no oímos tu mente."

"No tengo tiempo para andar por ahí correteando ¿sabes? A veces hay cosas importantes que hacer." Le dije. "Y en cuanto a mi madre, dejadla al margen de esto."

"No es solo tu madre." Me dijo Sam. "Llevas casi dos meses que no pareces tú. Casi no se te ve el pelo, y como a ti al resto de personas de esa casa."

"¿Qué casa?" Dijeron varios confusos.

"Embry se ha 'mudado' a casa de los Wolfe." Dijo Sam sin dejar de mirarme. "Con la sobrina 2ª de Emily y los quinquis con los que vive. Y qué casualidad, cuando vamos a visitar, nunca está o está dormida."

"No van a dejarte entrar si está dormida." Le dije. "Y tampoco vas a poder visitarla si no está."

"¿Y dónde está pues?" Me dijo Sam molesto.

"En el hos… ningún lado que te importe." Le dije.

Fue una suerte no ser ya de su manada, porque gruñó mucho, demasiado a lo animal y hasta dio miedo.

"Embry." Me dijo Jacob. "¿Dónde está?" Me preguntó con un tono de alfa. "¿Dónde va cuando no está aquí? Y dime la verdad porque no me creo que no lo sepas. Estás improntado de ella."

"¡Yo no estoy improntado de nadie, maldita sea!" Dije golpeando la mesa.

"Eh, vale ya." Me dijo Jake manteniendo la calma. "¿Dónde?"

"A Port Angels." Afirmé.

"¿Por qué tan lejos?" Me dijo con el mismo tono de alfa pero calmado.

"No… puedo… decírtelo." Le dije intentando oponerme.

"Dímelo ahora." Me dijo. "¡HABLA!"

"Al hospital." Gemí aunque intenté cerrar la boca y tapármela. "Vamos al hospital."

"¿Al hospital?" Me dijeron.

"¿Qué pinta ella allí?" Dijo Sam.

"Igual es que por fin han descubierto que le falta un tornillo." Dijo Paul casi envenenando las palabras. "Y por eso la llevan allí."

Se acabó, fue superior a mí, me convertí temblando de ira y rompí la silla y suerte que me aparté y no rompí la mesa, eso sí, derribé varios muebles al lanzarme contra Paul que se trasformó casi al instante para contestar mi ataque.

"¡NO PELEÉIS DENTRO DE MI CASA!" Oímos gritar a Jacob mientras Sam reforzaba su orden con una propia para Paul.

Al momento paramos de pelear gruñéndonos y echando espumarajos de rabia por la boca en mi caso.

"EMBRY DESTRASFORMATE, AHORA." Me dijo Jake.

((Por si aún no lo habíais sacado y para que quede claro, las mayúsculas en este caso no quiere decir que griten a no ser que yo lo diga con 'Me grito' o 'Gritó fulanito', son órdenes de alfa. Perdón por el inciso.))

No me quedó otra que hacerlo mientras Paul hacía lo mismo tras lanzarme un mordisco que me hizo un arañazo en el hombro antes de destransformarse también.

"SIÉNTATE EN LA SILLA Y CONTESTA A NUESTRAS PREGUNTAS." Me dijo Jake bastante calmado.

"Lo siento por tu silla tío." Le dije.

"Lo siento, tío." Me dijo Quil que también estaba en bolas mirándome con cara de que se hubiese muerto alguien. "Yo no… no sabía que…"

"¿No sabías?" Le dijo Jacob.

"No digas nada." Le gruñí yo.

Debía haberse conectado conmigo al convertirse para pararme.

"QUIL, DIME, NO SABÍAS QUÉ." Le dijo Jacob en tono inquisidor.

"Lo siento, tío." Me dijo antes de mirar a Jacob. "Holly tiene cáncer."

"Es osteosarcoma." Le dije tras pegarle y que me parasen Jared y Sam que eran junto con Jake los más grandes y los que estaban más cerca de mí sujetándome para evitar que volviese a ensañarme con Quil por chivato aunque sabía que no era culpa suya puesto que era imposible ignorar las órdenes de alfa. "Y es muy pequeño. Se recuperará."

"Osteosarcoma…" Dijo Sam soltándome y apartándose. "Eso es…"

"El pelo…" Murmuró Jake comprendiendo. "Los vómitos… sus pintas…"

"Le prometí estar con ella para que se sometiese a tratamiento." Les dije rabioso de dolor y pena por ella. "No pienso alejarme de su lado ni un segundo más. Y ahora que ya lo sabéis hacednos un favor y dejadla en paz, dejadnos en paz a todos." Afirmé antes de escaparme de allí saliendo por la puerta.

Tenía ganas de matar algo, de trasformarme y huir de aquel sitio, coger a Holly y llevármela lejos de aquel lugar, lejos de cotilleos, de enfermedades… a un lugar soleado con un buen hospital donde la operasen y le sacasen ese mal pútrido que tenía dentro, para que no tuviera que volver a pasar por esa pesadilla.

Quise gritar y antes de que pudiese evitarlo un grito rasgó el aire un segundo, entonces aceleré el paso aún más y aún con los pantalones hechos casi jirones, alcancé el porche de la casa donde vi a todos asomados y a Holly en la silla de ruedas que me miró preocupada.

"¿Estás loco?" Me dijo uno de los gemelos.

"¿Cómo se te ocurre gritar así?" Me dijo el otro.

"¿Estás bien?" Me preguntó Valeria que aunque era una mestiza parecía hacer de maravilla de madre allí.

"Jacob me ha interrogado." Les dije. "Es… estoy furioso."

"Deberías dar una vuelta." Me dijo Valeria.

"¿Quieres que vayamos a por ese Black?" Me dijo Tay chocando un puño contra la palma como su gemelo.

"¡Chicos!" Les dijo Valeria para ponerse a echarles la bronca del siglo.

"¿Cómo te encuentras?" Le pregunté a Holly suavemente agachándome junto a su silla de ruedas.

Asintió suavemente y me tocó la marca del hombro que me había hecho el arañazo de Paul. Obviamente al no ser un corte normal tardaba un poco más en sanar.

"No es nada." Le dije. "No te preocupes. ¿Has vuelto a vomitar?"

Sacudió la cabeza con demasiada fuerza sonrojándose, o sea, que mentía para no preocuparme.

Suspiré, aquello era como un infierno, me dolía oler que había vomitado, me dolía verla pálida y cada vez que la miraba ahora a la cara y la veía pelona y calva puesto que su pelo era tan claro que ni se veía puesto que estaba tan corto, que me recordaba aún más lo que le pasaba.

Sonreí suavemente para cogerla en brazos y meterla dentro mientras los gemelos me miraban y luego cogían la silla mientras Valeria miraba por el porche algo.

Llevé a Holly hasta el sofá y allí la recosté tras apartar los mandos de allí, cogí una manta mientras me miraba y se la eché por encima para taparla mientras me miraba como una niña pequeña.

"No te preocupes y descansa." Le dije. "Nosotros estamos aquí para cuidarte."

"Gracias." Me dijo.

"Jo, Holl, nos has fastidiado la partida." Le dijo Joe haciéndole que se frotase la tripa sobre la manta haciendo círculos sobre la cabeza como rascándose el pelo.

"Bah… te disculpas demasiado." Afirmó Tay recogiendo su mando y sentándose en el suelo.

"No os ha dicho nada." Les dije.

Entonces repitieron el gesto, los dos casi a dudo.

"Esto es 'lo siento'." Me dijo Joe.

"No me digas que aún no te habías coscado." Añadió su hermano.

"Pues no." Le dije. "Yo pensaba que era que tenía hambre, listos. ¡¿A quién se le ocurre frotarse la tripa para pedir disculpas?!"

"Es lenguaje de sordomudos." Me dijo Holly suavemente tocándose en las orejas como orejeras y frente a la boca como tapándosela.

"A veces Holly no habla con palabras." Me dijo Valeria asomándose por el borde del sofá. "Pero eso no significa que no pueda hablar y comunicarse."

"Y no veas las charlas que se llevan Joe y ella," Me dijo Joe.

"Con eso de que los padres les enseñaron ese lenguaje desde críos se llevan una charla…" Añadió Tay antes de que Holly les tirase un cojín a cada uno.

"La verdad es que es gracioso verles a veces charlando en el desayuno cuando despertaban a la vez y muy temprano." Me dijo Valeria sonriendo. "Van muy deprisa y cuesta seguirles."

"Me lo puedo imaginar." Le dije.

"Por cierto, sobre lo de tu amigo Jacob…" Me dijo. "¿Qué le has contado exactamente?"

"Todo." Le dije. "He intentado resistirme, pero no se puede evitarle."

"Es tu alfa ¿no?" Me dijo preocupada y apenada.

"¿Cómo sabes tú…?" Le dije.

"No eres el único que conozco, aunque sí el único que conozco con manada." Me dijo.

"¿Los gemelos…?" Le dije para que sacudiese la cabeza.

"Dar." Me dijo haciéndome un gesto de silencio. "Holly, si quieres podríamos irnos a dormir ¿vale?"

"No, quiero... Jhon y Dar." Le contestó suavemente.

"Déjales." Le dijo Joe sin apartar la vista de la pantalla donde estaba regateando un balón a su hermano. "Seguro que vuelven a venir tarde."

"Deberías irte a dormir ya." Añadió Tay quitándole por fin el balón a su hermano. "Ya es tu hora."

"Tú eres más pequeño." Le dijimos Valeria, Holly y yo a la vez.

"No de tamaño." Dijeron casi a la vez los dos.

"Como os pille os voy a dar yo 'no de tamaño'…" Murmuré entre dientes antes de girarme a Holly. "Venga, vete a dormir y cuando vengan les decimos que vayan a verte."

De nuevo sacudió la cabeza.

"No lo…"

Que no lo haría. Hombre, no quería despertarla, pero si era tan importante…

"¿Qué no?" Le dije. "Tienen que ver lo guapa que estás con tu nuevo aspecto."

Eso hizo que se pasase la mano por la cabeza y luego intentó incorporarse por lo que la cogí en brazos y la llevé a la cama que era lo que hacía Darien cuando estaba él. Una vez allí la dejé sobre la cama y me giré.

"Me salgo para que puedas cambiarte." Le dije. "Estoy al otro lado de la puerta, así que si necesitas cualquier cosa…"

Asintió y salí de allí para esperarme al otro lado de la puerta y poner el oído a lo que pasaba dentro, así oí cómo removía la almohada y sacaba algo de allí, ropa removiéndose indicando que se estaba desnudando y poniéndose el pijama.

Entonces vi que los gemelos habían dejado de mirar la pantalla y estaban asomados sobre el sofá para verme aunque conservaban los mandos en las manos como si hubiesen parado para mirarme echándose hacia atrás.

Tan pronto pararon los ruidos dentro oí que me llamaban y giré el picaporte lentamente para abrir y entrar.

Al principio me costó un poco encontrarla, pero allí estaba, con el mismo camisón largo y blanco que la vi una vez en casa de Sam y Emily; solo que entonces tenía el pelo largo y ondulado debido a las trenzas, bastante poblado y enmarcado su cara de angelito blanco, le quedaba ajustado a las caderas y pecho a pesar de sus medidas de muñequita y ahora le quedaba más amplio que entonces, dejando más patente que nunca que estaba demasiado chupada debido al tratamiento que le causaba que vomitase cada dos por tres, con la cabeza pelada como un soldado y más pálida si cabía.

Oh, y acababa de volver a tener arcadas, tal y como revelaba el olor que salía de la boca, así que le pasé un vaso de agua con sales de fruta que tenía siempre junto a la cama para esos casos.

"¿Quieres que te traiga algo?" Le dije sentándome a su lado tras arroparla un poco como a una niña pequeña aunque ella no lo pedía nunca. "¿No?. ¿Le digo a Valeria que veng contigo? Bueno…" Murmuré cuando sacudió suavemente la cabeza y se encogió de hombros con delicadeza.

Me limité a quedarme con ella, solo que al cabo de medio minuto se había quedado casi dormida mientras tarareaba la música que venía del pasillo y que era suave, allí siempre era música suave últimamente, y la verdad, no me quejaba. Yo mismo hacía unos días que había conseguido hacerme con el magnetófono de su tía y estaba reparándolo cuando podía en el colegio. Igual para mañana podía tenerlo ya listo, entonces podría pinchar los discos de música clásica de la colección de su tía.

En la casa había un piano, pero yo no sabía tocarlo, y como yo, nadie más de la casa; a decir verdad, creo que ni Holly sabía, o al menos nunca lo había tocado.

Suspiré suavemente viendo que se había vuelto a dormir. Últimamente las cosas iban peor, vomitaba más, tenía más arcadas, su aspecto era francamente peor a ojos de cualquiera y parecía siempre cansada por lo que se dormía fácilmente. A mí me dolía cada vez más ver cómo se iba volviendo un cadáver viviente, pero por ella ponía buena cara.

Hubo un momento en el que agaché la cabeza contra el pecho sentado allí puesto que Holly acababa de coger mi antebrazo como si fuese un muñeco y no me atrevía a moverme por miedo a despertarla cuando oí ruidos en la puerta principal y abrí un ojo.

Oí murmurar a los que faltaban y me sorprendí al oír también hablar a Jared; antes de que pudiese preguntarme y responderme yo solo a la pregunta de qué hacía él allí, entraron los dos chicos con él en el cuarto con cuidado de no hacer ruido y yo les miré por lo que me saludaron, me señalaron con la mirada a Holly que dormía aún cogida a mí y les hice un gesto de que esperasen y pidiendo que no hiciesen ruido porque dormía que cogieron a la primera y sacaron de allí a Jared.

Con cuidado moví a Holly suavemente.

"Holly, hey, ya han venido." Le dije suavemente.

Esta vez no se despertó, así que cuando volvieron les dije susurrando que no parecía dispuesta a despertarse y asintieron para que Jhon me mirase el brazo y le indicase por gestos que no importaba por lo que el otro asintió y salieron.

Me moría de ganas de preguntarle sobre lo que me había enterado apenas un par de horas antes sobre él, pero eso tendría que esperar puesto que no podía soltarme de Holly que seguía usando mi antebrazo como osito de peluche sin despertarla; así que suspiré resignándome a dormir aquella noche allí mismo en aquella postura tan poco habitual; por suerte aquello parecía la cama de una muñeca y cogí un cojín para golpearlo en mi regazo con un puño para ablandarlo y ponérmelo en la cabeza a modo de almohada mientras me metía otro par en la espalda, al menos ya que dormiría en mala posición lo haría cómodo a medias.

Claro que cómo podría dormir con Holly tan cerca y en esa posición tan voluble ante mí… suspiré de nuevo, creo que nunca he suspirado tantas veces seguidas; y justo entonces oí ruidos acercándose y vi a Darien que se me acercaba con una taza caliente y un quemador de esencias donde había puesto una especie de masa vegetal con agua y lo encendió para que comenzase a soltar un humo de olor un tanto… peculiar.

Arrugué las cejas al darme cuenta de a qué olía y le miré amenazante.

"Me han dicho que esto calmará los síntomas." Susurró de forma que nadie salvo alguien con oído superior oiría. "Y tranquilo, no puede oírnos."

"¿Desde cuando sabe ella qué eres?" Le dije. "¿Ya sabe que vive con un licántropo y una mestiza?"

Entonces sacudió la cabeza y me hizo un gesto de que seguiríamos al día siguiente por lo que yo sacudí la cabeza también, aquello era serio, no iba a esperar hasta el día siguiente para saber toda la verdad.

"No me mientas." Le dije.

"Es la verdad." Me dijo. "Somos amigos, pero no sabe mi particularidad… ni mi edad."

"¿Cuantos?" Le dije.

"87." Me dijo. "Val y yo somos europeos. Joe y Tay son mis hermanos adoptivos, realmente son mis sobrinos nietos. Una historia larga."

"¿Y la novia de drácula?" Le dije.

"98." Afirmó. "Otra historia larga. Pero los chicos y Joe son humanos, como ella. En serio, hablamos mañana, vete a casa, tu madre estará preocupada de nuevo."

"No." Le dije para señalarle con la mirada a mi brazo.

"Oh, bueno, cuando suelte intenta ir a dormir." Me dijo.

Sacudí la cabeza y la eché hacia atrás golpeando varias veces los cojines tras de mí para indicarle que estaba preparado para pasar allí toda la noche si hacía falta. Ante esto sacudió la cabeza y se dio media vuelta.

"Deberías reconsiderar tu actitud." Me susurró desde la puerta. "Tú aún tienes madre a la que preocupar, los hay que no tenemos esa suerte."

Solté un bufido de aire antes de que cerrase la puerta y tan pronto se cerró, me acomodé de nuevo las almohadas y cerré los ojos.

No era una buena posición para dormir, pero podía echarme una buena cabezada allí, además, al día siguiente iba a tener que dar la cara con Holly por lo de su corte de pelo, por suerte no la verían su manager y los 'dioses del ballet' como llamaba yo a la vieja que según el resto era su profesora de ballet.

Entonces la volví a mirar. Antes había parecido una niña a mis ojos, bueno, a los míos y a los de cualquiera; pero ahora, sin las trenzas ni gafas aunque vestida con un camisón que casi abultaba más que ella, no me parecía tan niña, me parecía más bien una adolescente, aunque seguía pareciéndome un pajarillo pequeño que había que proteger.

Suspiré y retuve mi mano antes de tocarla. Ante todo, no quería despertarla, y de pronto volví a sentir dolor mientras la veía tener una especie de espasmo, apenas un movimiento de dolor que la hizo curvarse sobre si misma y que me hizo doler el pecho y tener arcadas, sobre todo cuando ella tuvo un par dormida aún lo que hizo que yo vomitase en el orinal que tenía para cuando se despertase con nauseas o dolor y necesitase vomitar.

Si alguna vez me hubiesen dicho que aquello iba a doler tanto no les hubiese creído, me hubiese reído de quien me lo dijera, que por estar improntado de… no, yo no estaba improntado de nadie. Eso nunca, una cosa era que ella despertase en mí deseos de protegerla y otra muy distinta que me pasase como al resto; aunque… Jake y Quil tenían el mismo instinto con sus improntas que yo… ¡Oh, no!. ¡¿Y si era cierto, y si estaba improntado de Holly?!

¡Imposible!

No, podría ser, tenía que comprobarlo, pero… cómo.

Me puse a pensar en lo que me habían dicho el resto que eran sus improntas.

Deseo de protección estaba claro que lo tenía, pero también lo tenía con mi madre y con mis amigos y eso no quería decir que estuviese improntado de ellos.

Ganas de estar con ella, era evidente que tenía, pero también me gustaba estar con mis amigos, así que eso tampoco servía.

Veamos… tenía que haber algo más.

¿Ganas de besarla?

Bueno, me inspiraba ternura, sí, supongo que también ganas de besarla como a cualquier chica que me gustase, pero nunca había sido demasiado… apremiante, la verdad. Un momento, antes le había dado un beso en el pelo. ¿Eso se podía considerar ganas de besarla?

No, tenía que haber algo más…

Y de pronto, tras unos minutos dándole vueltas, algo me golpeó la cabeza como un mazazo.

"Es curioso, no puedo vivir con Nessy pero tampoco sin ella." Me habían dicho Jake y Quil en una ocasión diferente. "Cuando Claire no está a veces me sorprendo pensando en ella, y cuando está y estoy con ella me da igual lo que el resto piensen, que me utilicen de niñera o que podáis pensar que soy un pederasta, me basta con estar con ella." Había dicho Quil, en cambio Jake cuando me lo dijo él había sido diferente. "Sé que ella crecerá rápidamente, con menos de un año ya es capaz de razonar como una persona mayor, pero... el hecho de que dentro de unos años, cuando sea mayor, aunque yo la haya estado esperando ella pueda querer a otro… me supera, es como una tortura pensar que cuando sea lo suficientemente mayor para poder atraerme de otra forma ella pueda decidir no querer estar conmigo y sí con otro. Es enloquecedor, en serio."

¡Ay, dios!. ¡¿Pues no estaba yo raro cuando Darien se acercaba a ella, cuando le hacía carantoñas o la trataba con amor?!. ¡¿Estaba celoso?!

Sacudí la cabeza con tanta fuerza que me di un buen coscorrón con la pared y me lo froté un poco más calmado.

Yo, celoso. Y si estaba celoso a saber cuánto más tardarían en aparecer el resto de síntomas. ¿Y si era cierto?. ¿Y si yo a Holly no la veía solo como un objeto de protección, un ser delicado al que cuidar y necesitado de cuidado y protección?. ¿Y si en algún momento ese 'algo' cambiaba y comenzaba a verla de otro modo?

"Mmmm." Oí gemir en sueños haciéndome mirarla de golpe y haciéndome daño en el cuello al girar bruscamente.

Era increíble, todo era cierto, había bastado un simple sonido de su boca o nariz, porque no tenía muy claro de dónde había salido, para hacerme abandonar todo pensamiento o cosa que estuviese haciendo y prestarle atención.

Aquello no podía ser, yo era demasiado joven para pensar en alguien para toda la vida. Entonces algo me alcanzó la mente con la última fibra de cordura que me quedaba antes de dormir y sonreí.

Nosotros no podíamos estar predestinados, yo estaba claro que no podría dejar la reserva puesto que era mi 'deber divino' protegerla y ella nunca dejaría su mundo de delicadezas, suavidad, elegancia y maneras que era ese mundo giraba entorno a lo que ella llamaba 'ballet' para quedarse allí conmigo, en una reserva cochambrosa comparado con lo que podía tener, con alguien como yo que era rudo, desaliñado y sin ningún tipo de maneras sociales como ella estaría acostumbrada por su 'trabajo' como bailarina de algo de fama. No, ella nunca dejaría eso por mí, tenía muchas posibilidades, superaría ese cáncer y todo volvería a ser como antes. Ella volvería a desaparecer desde la mediodía hasta la noche, volvería tarde y yo me quedaría comiéndome los mocos esperándola en un punto que pudiese ver el camino a su casa solo para saber que llegaba sana y salva.

Probablemente ella acabase con alguien como Darien, o tal vez ese Carlos compañero suyo en la obra que fuimos a ver; sí, ellos sí pegaban con alguien como ella… No tenía por qué preocuparme, ella estaría bien.

Nosotros no pegábamos juntos porque éramos como una mariposa y una bestia, de mundos opuestos, condenados a nunca poder estar juntos.

Aunque la verdad es que me dormí con la idea de que aunque fuese temporal y al final acabásemos vomitando o con arcadas y dolores los dos, ese tiempo estaba siendo el más chulo de mi vida. Es más, me hubiese gustado que cuando todo eso acabase, pudiésemos seguir pasando algo de rato los dos, aunque fuese con más gente, pero seguir siendo amigos o lo que fuera que fuésemos ahora.