Lo único que les tengo que decir, es perdón por la demora, espero que no suceda más! Y muchas gracias por sus comentarios de verdad que con ellos me dan muchas más ganas de seguir escribiendo! (:


CAPÍTULO 11:

LIGHTS

… Tenía mi camino

Pero empecé a perderlo todo

Tenía a mi corazón

Pero la reina ha sido derrotada…


¿Qué pasa si constantemente en tu cabeza te repites que debes hacer algo, o todo lo contrario, que nunca más lo volverás a hacer, porque sea lo que sea, eso no te hace bien, porque no tiene ningún futuro, pero sin embargo vuelves a hacerlo, una y otra y otra vez? Para el resto, nada, porque nunca supieron que te prometiste no hacer y no lo cumpliste, pero para uno, para uno es como si estuvieras engañándote a ti mismo ¿por qué realizar promesas que son imposibles de cumplir? ¿por qué realizarlas, si sabes que más temprano que tarde las vas a terminar rompiendo?

Bueno, y eso era exactamente lo que pasaba todo el tiempo por la cabeza de Santana, desde el día que tuvo su gran pelea con Brittany y la posterior conversación con Quinn, se dijo a ella mil veces, que la rubia de ojos azules no le importaba en lo más mínimo. Pero la realidad era otra, una completamente diferente. Ese beso había marcado algo en ella, y aunque no sabía a ciencia cierta qué es lo que era, si tenía claro que era algo importante, a pesar de que no quisiera reconocerlo.

Había pasado una semana de aquel incidente y todavía tenía en su boca la huella de aquel beso, la marca de que no había sido un mal sueño, sino que todo ocurrió tal cual lo recordaba. Ya casi no se notaba, incluso, la mayoría de la gente no la veía en lo más mínimo, pero la morena la sentía como si se la hubieran hecho hace apenas unos segundos atrás.

Cada vez que se miraba al espejo, o cada vez que se mojaba los labios recordaba lo que había pasado con la rubia en su oficina y todo lo que eso conllevaba, las palabras hirientes que Brittany tuvo con ella, las cosas que ella le había dicho, lo descompuesta que quedó, pero por sobre todo, por sobre cualquier cosa, recordaba el beso y con él, todas las sensaciones que tuvo al besarla ¿qué le había hecho Brittany para provocarle toda lo que sentía con tan solo pensar en eso?

Durante todo ese tiempo, trató de hacer lo imposible para no encontrarse con la rubia, pero lamentablemente el piso no era tan grande y sus oficinas quedaban relativamente cerca, por lo que no pudo. Cada vez que se veían, la trataba de evitar, no la miraba, menos la saludaba, ni siquiera le ponía malas caras, y por parte de Brittany era igual, las dos trataban de hacer como si la otra no existía, pero obviamente, al menos para Santana no era así, claro que Brittany existía, y estaba más presente de lo que le hubiera gustado.

Y aunque había amenazado a la rubia con que le iba a contar al todo el mundo lo que pasó en su oficina, obviamente no iba a hacerlo, ni siquiera se lo dijo a Emily, que ya había perdido la cuenta de cuantas veces le preguntó acerca de su labio, pero Santana no le tomaba atención, al fin y al cabo no era asunto de ella.

Pero desafortunadamente para la abogada, había llegado el día que ya no podía seguir ignorando a la rubia, hoy y aunque aún no se ponían de acuerdo en nada, tenían la importante junta con Chuck Schumer, uno de los senadores más destacados de Nueva York, y aunque Santana habló muchas veces con John intentando tomar ese caso ella sola, no lo pudo conseguir, todas las veces que lo hizo, su jefe le dijo que no, así que aunque no lo quisiera hoy en la noche tenía una cena con el reconocido político y por supuesto con la rubia de ojos azules.

En un comienzo, la latina trató de hacer todo lo posible para que no fuera una cena entre los tres, sino que una reunión más casual, en su despacho o en el de la rubia, sin embargo, el gran John Evans no quiso que fuera de esa manera, como un cliente tan reconocido iba a tener que ir a una oficina en vez de cenar en un elegante restaurante, por lo que esa cena se llevaría a cabo si o si, a las 9 de la noche en punto y en uno de los lugares más importantes de Nueva York.

Primero pensó que no sería necesario juntarse con la rubia, que lo mejor era que cada una revisara el caso por su parte y que luego ahí verían como resolver todo, pero ninguna buena abogada no se colocaría de acuerdo con su compañera en el asunto que tratarían en una reunión tan importante como esa, así que Santana decidió que lo mejor y aunque no lo hubiera querido, era juntarse con Brittany antes del encuentro con el senador. Por lo que el momento de hablar con la rubia, aunque fuera asuntos de trabajo finalmente había llegado.

"Em" habló cuando la secretaria al otro lado de la línea contestó su llamada "podrías decirle a la señorita Brittany" señorita, si claro, seguro que es una señorita pensó "que si viene a mi oficina ahora, que necesitamos hablar sobre lo de hoy en la noche".

"¿Qué hay hoy en la noche?" preguntó confundida.

"Lo de Chuck Schumer, que hoy es la cena con él, que más si no" le respondió un poco más tosca que de costumbre.

"Nada, no me pongas atención, pero y ¿por qué no la llamas tú?"

"Emily, eres mi secretaria, podrías hacer de una buena vez lo que te pido si no es mucha la molesta, gracias" y le cortó, no andaba de humor para aguantar las preguntas de la asiática.

Luego de dejar el teléfono donde correspondía, pasó unos minutos sentada en la misma posición, mirando a la nada, pero es que luego de terminar la conversación con Emily unos nervios la comenzaron a invadir, no quería sentirse así, pero hay cosas que no se pueden controlar y lo que sentía en ese momento, era una de ellas. Mientras seguía tratando de mantenerse lo más calmada que podía, el sonido de alguien golpeando la puerta la sobresalto. Sabía claramente de quien se trataba.

"Adelante" respondió acomodándose en su silla.

Y si, efectivamente era Brittany la que entraba tímidamente hacia ella con un montón de carpetas y papeles en la mano, dejó todo lo que tenía sobre el escritorio de la morena y se sentó en la silla quedando frente a frente. Santana no entendía el aparente nerviosismo que también tenía la rubia.

Ninguna de las dos decía ninguna palabra, antes, entre ellas había habido muchos silencios, algunos increíbles, de esos que cuando miras a la persona no es necesario decir nada, porque con tan solo mirarla todo está perfecto, pero este era del otro tipo, de esos silencios incómodos que no sabes que decirle a quien quiera que sea la persona que se encuentra frente tuyo.

Y lo peor de todo, era que Santana aunque lo intentaba, no podía descifrar completamente la mirada que le daba Brittany, pero si no se equivocaba, era una mezcla entre ¿orgullo mal herido y arrepentimiento? lo del orgullo lo podía entender, pero le daba rabia pensar en eso, porque si la rubia lo sentía ¿que quedaba para ella? al final la que terminó con el labio roto por culpa de una niñita mal criada y que lo único que hacía era jugar, era ella. Pero lo de arrepentimiento, eso sí que no lo entendía, ¿por qué Brittany iba a estar arrepentida de algo? si por lo poco que conocía de la de ojos azules, lo que menos había mostrado era arrepentirse de algo que hizo, bueno a excepción del beso que le había dado, seguro que de eso se arrepentía, pero… ya… mejor se dejaba de pensar en cosas y hacían lo que debían hacer, ponerse de acuerdo para lo de hoy en la noche.

"Santana yo quería hablar un par de cosas antes…" dijo de la nada la rubia, pero no pudo continuar porque la latina la paró, tenía curiosidad de que era lo que Brittany quería decirle, pero no estaba de humor para aguantarle una más a la ojiazul.

"¿Lo que quieres hablar es acerca del caso?" le preguntó tajantemente.

"Ehh… no, no es sobre eso, lo que yo quiero…" y nuevamente Santana no la dejó continuar.

"Entonces si no es sobre el caso, no me interesa".

"Pero…"

"Pero nada, ¿podríamos de una vez avanzar con lo que corresponde?"

"Ni siquiera saber de qué te quiero hablar, no tienes idea que te quiero decir" le dijo mucho más alterada que antes la rubia.

"¡No! pero no me interesa nada de parte tuya, a menos que tenga que ver con lo de hoy en la noche".

"¿Eres una insoportable lo sabias?" y ahí estaba, el rápido cambio de actitud de la ojiazul.

"No voy a darte en el gusto Brittany, no voy a discutir contigo".

"Pero si no es eso lo que te quiero decir, lo que quiero…"

"¿Tienes todo listo para hoy verdad?" era la interrupción número cuatro de la morena, pero realmente no tenía ganas de hablar nada con la rubia, no a menos que fuera de lo que correspondía.

"Si, tengo todo listo" dijo enojada Brittany, mientras se levantaba de su silla, la forma en la que se comportaba Santana con ella, la estaba irritando, no le dio la oportunidad ni una vez para dejarle decir lo que quería hablar con ella hace ya varios días atrás "parece que aquí no hay nada más que decir, nos vemos" se disponía a salir de la oficina, pero Santana le habló antes.

"No hemos terminado con el caso Brittany, ¿qué clase de abogada eres para no poder dejar de lado los problemas personales que tenemos? ¿te puedes sentar y conversar de lo que corresponde?"

"Al parecer no soy una tan buena como tú. Nos vemos hoy a las 9" y sin más salió rápidamente de la oficina de Santana, dejándola como siempre con muchas más preguntas en su cabeza.


Eran las 8.45 y Santana ya se encontraba fuera del restaurante escogido para la gran cena, llevaba un lindo vestido negro bastante simple, pero lo suficientemente elegante para la ocasión, nunca le habían gustado mucho los vestidos largos, por lo cual este no escapaba de eso, era corto, pero no lo demasiado para verse vulgar o algo parecido, de todas maneras se veía preciosa, había pasado más de dos horas cambiándose una y otra vez hasta que finalmente se decidió por ese. Estaba más nerviosa que de costumbre, era la primera vez que iba tan poco preparada para una cita con un cliente, pero es que aunque trató y trató de analizar el caso al cual se enfrentaba, no lo lograba, su cabeza se iba a volar a otras partes, menos a lo que debía, pero ya no quería pensar en eso, se consideraba lo suficientemente buena en lo suyo para improvisar, aunque ahora que lo pensaba detenidamente, ¿justo se le ocurría hacerlo cuando su cliente era uno de los políticos más reconocidos de Nueva York? como fuera, ya no había mucho más por hacer.

Seguía metida en sus pensamientos, últimamente se le había hecho costumbre eso de dejarse llevar y no percatarse de la realidad, cuando de pronto vio que una rubia preciosa se bajaba de un taxi y caminaba directamente hacia ella. Era claro quién era, y aunque no debía sentirlo, si lo hizo, los nervios nuevamente habían vuelto a aparecer, pero eso no se lo iba a demostrar por nada del mundo.

Brittany vestía un lindo vestido color crema, era un poco más largo que el de ella, pero eso no impedía que se le vieran sus espectaculares piernas, desde que la conoció lo que más le gustaba del cuerpo de la ojiazul eran sus piernas, es que realmente no podían ser más perfectas ¿qué estaba pensando? ¿por qué se le había venido a la cabeza eso? Santana basta, basta, se repetía una y otra vez ¡Deja de pensar así en ella!

"Veo que llegaste temprano" le dijo Brittany cuando llegó a su lado, la miró a los ojos, ya recuperada del impacto inicial de verla así.

"Siempre he sido puntual" le contestó intentando ponerle la menor atención posible, de la nada se había acordado de la reciente discusión que tuvieron en la mañana en su oficina.

"Ah, ¿todavía no llega Chuck Schumer?" preguntó la rubia.

"El SEÑOR Chuck Schumer aún no llega" le contestó recalcando la palabra señor.

"Bueno como sea, será mejor que entremos me muero de frío aquí".

"Aja" le respondió Santana y sin más entró por la puerta del restaurante seguida por la de ojos claros.

Llevaban más de 30 minutos sentadas sin decirse una sola palabra, y cada 5, Santana miraba su reloj para ver la hora, cada vez se sentía más incómoda en presencia de la rubia, que no hacia otra cosa que mirar el florero que estaba en la mitad de la mesa y luego miraba a la morena. De nuevo le dio esa sensación que podía descifrar la mirada de la rubia, sentía que Brittany quería decirle algo, pero lo más probable era que no se atrevía por lo que había sucedido en la mañana, pero es que tampoco sabía si quería escuchar lo que tenía que decirle, creía tener las cosas claras y fuera lo que fuera que le dijera la rubia, tenía conciencia que la podía desestabilizar y por nada del mundo quería que le sucediera eso.

"¿Qué hora es?" preguntó la de ojos azules al ver que Santana miraba el reloj que llevaba en su muñeca.

"Son las 9.25".

"¿Estas segura que va a llegar? No creo que sea tan impuntual".

"No lo sé, pero no nos podemos ir de aquí".

"San… perdón Santana… podemos… ¿podríamos hablar sobre lo que pasó?"

"No ha pasado nada" le respondió de manera fría la morena.

"Sabes que no es así, quiero hablar contigo, quiero… quiero…"

"No me interesa nada sobre eso, no sé qué te pasa a ti que quieres hablar, para mí nunca sucedió nada y punto. No te podrías comportar como la compañera de trabajo que eres y hacer como si nada".

"Pero es que Santana…"

"Santana nada, ahora si me disculpas voy al baño, vuelvo en un minuto" y sin más la morena se levantó enojada de su silla para dirigirse a donde le había anunciado a la rubia.

Cuando llegó y se miró al espejo trató de controlar como podía la rabia que de pronto llevaba encima, menos mal que no había nadie en el baño para escuchar las malas palabras que decía entre dientes, es que de verdad ya no entendía nada, no entendía los cambios de humor de la ojiazul, y en realidad ya le estaba cansando que se comportara como una niña chica, ella ya tenía 25 años, no estaba para aguantar la bipolaridad y egoísmo que Brittany siempre le demostraba. Lo único que deseaba en ese momento era irse a su casa y dormir, ya no tenía ánimos de seguir ahí, no sabía porque razón Chuck, o el SEÑOR Chuck Schumer todavía no aparecía, por último si no iba a llegar que les avisara de alguna manera, pero lo que menos quería era seguir en compañía de Brittany.

Estaba a punto de devolverse a la mesa cuando la puerta se abrió de golpe ingresando por ella la rubia, dejando a Santana más que sorprendida por la aparición, no se lo esperaba.

"Llamó John y me dijo que el SEÑOR Chuck no se va a venir, porque tuvo unos problemas familiares, pero que si queríamos cenábamos aquí, que él pagaba todo, por la demora y todo eso" soltó sin más la rubia.

"Pues que gentil está tu suegrito" lo dijo de manera despectiva sin siquiera darse vuelta, sólo miraba el reflejo de Brittany por el espejo "pero no tengo hambre lo único que quiero es llegar a mi casa y no hacer nada más, así que al menos yo, me voy de aquí" se giró para salir, pero al hacerlo se dio cuenta que la rubia no la iba a dejar salir tan fácil, cuando quedó mirándola de frente, el sonido del pestillo sonó, Brittany había cerrado la puerta.

"Santana necesito hablar contigo" le dijo de la manera más firme que pudo.

"Creo que ya te he dicho que no hay nada de qué hablar, me quiero ir a mi casa, me podrías dejar salir de una vez" al parecer el baño se había transformado para la rubia en su lugar preferido para mantener conversaciones con la latina, ya que no era la primera vez que sucedía.

"No quiero, no te voy a dejar salir hasta que hablemos".

La morena se cruzó de brazos, y se apoyó suavemente en el lavamanos más cercano que tenía. Ya, está bien, iba darle la oportunidad de que la rubia le dijera que era lo tan importante que tenía por decirle "te escucho" le respondió mirando directamente a los ojos. Brittany se sorprendió frente al gesto de la morena, pensaba que iba a tener que casi obligarla a escuchar lo que tenía por decirle.

"Lo que pasa, es que quiero hablar sobre lo del otro día… lo que… lo que pasó en tu oficina" claramente la ojiazul no sabía controlar muy bien los nervios.

"Lo sé, te estoy escuchando".

"Pero tampoco es necesario que tomes esa actitud" le contestó al escuchar la forma en que le contestaba.

"¡No tomo ninguna actitud!"

"¡Si lo haces!"

"¿Vas a hablar de una buena vez? Porque si no es así, será mejor que me dejes salir" la paciencia no era uno de los fuertes de Santana y sentía que con Brittany la estaba perdiendo mucho más rápido.

"¿Por qué tienes que ser así? No ves que quiero hablar bien contigo y ¡tú no me dejes ni continuar con lo que quiero decirte!"

Santana abría y cerraba la boca buscando que responderle a la rubia, pero finalmente de ella salió un simple "está bien no te interrumpo, habla".

"Santana, yo sé… yo sé que me equivoque en lo que te hice, una cosa es que te hayas comportado como una perra conmigo y otra muy diferente es que yo te haya hecho daño" se le salió de pronto a la rubia, al parecer no estaba pensando completamente en lo que decía.

"Espera, espera, espera ¿esa es tu manera de disculparte? ¿diciéndome que fui una perra?"

"¡Perdón!" Brittany se dio cuenta recién de sus palabras "eso no era lo que quería decir".

"¿Sabes que Brittany? me canse de tus jueguitos, búscate otra persona con la que jugar, porque yo ya me aburrí de aguantarlos".

"¡No era eso lo que te quería decir! estoy nerviosa, ya no recuerdo cuántas veces he pensado en lo que te voy a decir".

"Pues no digas nada, ya te lo he dicho, no hay nada más de que hablar".

"¿Puedes dejar de comportarte como siempre lo haces?" la rubia estaba un poco más alterada que antes.

"¡Soy así!" gritó Santana "si te gusta bien y si no, no me importa".

"¡Contigo es imposible hablar!" le gritó de vuelta.

"¿Sabes qué? Me voy de aquí, no estoy de humor ni lo estaré para seguir esta conversación, si querías pedirme perdón, pues te perdono Brittany, ahora déjame salir" se acercó para poder marcharse del lugar, pero la rubia seguía en la misma posición.

"¿No te das cuenta que no fui yo la única culpable de lo que sucedió en tu oficina? ¡Tú partiste todo!"

"¡Pues tú lo continuaste!" le gritó Santana más fuerte que antes.

"Pero… pero…" la rubia ya no sabía que decirle "Pero tú eres la culpable" se le salió finalmente.

"¿En serio Brittany? acabas de decir que las dos fuimos las culpables en lo que sucedió y ahora sales con lo otro ¿de verdad que así quieres que te disculpe?"

"¡No quiero que me disculpes de nada!" le volvió a gritar enojada.

"¡Geniaaal! ¡Mucho mejor! ahora me puedes dejar salir si no es mucha la molestia" se acercó a la rubia para salir por la puerta, pero la voz de Brittany la hizo detenerse.

"¿Qué no entiendes? ¡Que no me voy a disculpar! ¡Que no me puedo disculpar porque no me arrepiento de nada! Sé que lo que nos dijimos no fue lo mejor, que lo de morderte menos, pero no me arrepiento ¡No me arrepiento! ¿y sabes por qué? Porque lo volvería a hacerlo una y otra vez con tal de besarte nuevamente" finalmente la rubia lo había hecho, le había confesado todo lo que ni siquiera a Rachel le insinuó.

Y Santana, Santana no lo podía creer ¿era cierto lo que escuchaba de la boca de la rubia? se esperaba cualquier cosa menos lo que acababa de decirle, la cara de sorpresa de la latina era imposible de esconderla y claramente la ojiazul se dio cuenta de eso "San, Santana dime algo por favor".

"Yo… he…" estaba en blanco, es que realmente lo que le dijo la de ojos azules la dejó sin palabras, quería contestarle, mas nada salía de su boca. Pero de pronto unas imágenes no muy agradables asaltaron su cabeza. Y aunque lo intentó no lo pudo controlar, sin razón aparente muchos pensamientos comenzaron a invadirla como flashes.

Todas las veces que había sufrido se le pasaron por la cabeza, era tonto, y lo sabía. Lo que acababa de escuchar debería haberla hecho estar saltando en un pie, pero aunque no quisiera, los fantasmas del pasado le comenzaron a asechar. No quería pasar lo mismo, no quería volver a sufrir otra vez y sabía que si le respondía realmente lo que sentía a Brittany eso era exactamente lo que iba a suceder. La rubia tenía novio y en el poco tiempo que la conocía, no podía negar que una de las características que más notaba de ella había sido lo cambiante que era en su manera de pensar ¿no podría ser ella solo un capricho que a la niñita se le hubiera puesto en la cabeza? Pero es que claramente que sí, solo era un capricho de Brittany. Y como se lo había dicho hace una semana atrás, no quería y no iba a permitir que nadie la volviera a hacer sentir tan indefensa y débil como lo fue hace un tiempo atrás. Ella era la gran Santana López, y lo quería y lo iba a seguir siento, luego de mucho tiempo al fin podía decir que era la dueña de su vida, y no iba a permitir que nada, ni nadie, mucho menos una niñita malcriada y caprichosa cambiara eso, no lo iba ni lo podía permitir, por lo que apenas reaccionó, ni lo pensó y dijo lo primero que se le vino a la cabeza, el vómito verbal hizo nuevamente su aparición.

"Pues lo siento" trató de hablar lo más calmada que pudo "pero tú a mí no me interesas" y sin más se acercó a la rubia abriendo la puerta cerrada, y salió lo más rápido que pudo de ahí. Brittany no opuso resistencia alguna, había quedado completamente helada luego de las palabras de Santana.

Le había confesado que se moría por besarla una vez más y lo único que tuvo de respuesta por parte de la morena fue un "tú no me interesas", tenía tantas ganas de llorar, porque una vez más, se sentía completamente humillada por Santana.