¡Pum!

¡Pum!

La puerta de la cabaña se movió fuertemente. Franky se alarmo y el instinto de supervivencia que había desarrollado en el bosque se despertó de inmediato. Corrió apresuradamente hacia el mueble donde había guardado la escopeta y apunto fijamente a la temblorosa puerta. Tenía las pupilas dilatadas y el pulso acelerado. Noto como Luffy y Usopp se escondían tras de él, en busca de protección en caso de que fuese alguna bestia salvaje a que buscase derrumbar la entrada e infiltrarse dentro de la cabaña.

Ahora que la noche se había convertido en madrugada, los animales y bestias que rondaban el bosque se habían vuelto el triple de peligrosas. Franky lo sabia por experiencia.

-¡Ha de ser un oso. O Dios mío, estamos perdidos!- chillaban Luffy y Usopp, temblando como gelatinas.

Franky pensó que tendrían suerte si aquella cosa fuese un oso ,pero sabía que se trataba de algo mucho peor : Una cría de dinosaurio, un buitre salvaje enorme con pico tan duro como el acero….Pero bueno, para eso tenía la escopeta lista para disparar.

¡Pum!

¡PUM!

¡PUM!

Una de las dos vigas de la puerta se desprendió con un fuerte chasquido, tintineando al tocar suelo y causando que la puerta se entreabriera, dejando entrar el frio viento del exterior.

-¡Apártense y cúbranse los oídos!- les ordeno Franky, acomodando la vista y apuntado con más precisión, con su ojo izquierdo cerrado – ¡Voy a disparar y esta hermosura de arma puede hacer explotar los tímpanos además de hacer volar sesos. !-

La segunda viga cedió ante un último y fuerte impacto. La puerta, ya sin ningún sostén que la uniera a la pared, se derrumbo hacia enfrente, con un ruido sonoro y crujiente propio de la madera vieja. En el mismo momento, al ver la silueta borrosa de la criatura que se había atrevido a destruir su hogar, Franky ejerció presión sobre el gatillo de la escopeta y esta se disparo….

…O al menos, eso fue lo que debió haber sucedido, pero….

-¡OH MALDITA SEA, SE ME OLVIDO CARAGR EL ARMA!- se dio cuenta Franky, con los ojos fuera de órbita.

-¿QUE? – exclamaron Usopp y Luffy al mismo tiempo, pálidos como un pollo enfermizo.

-LO LAMENTO, FUE MI ERROR- Se disculpó Franky, resignándose a su destino –ESTO…ESTO ES EL FIN . FUE UNA VIDA BUENA (..Un poco aburrida y salvaje….) PERO AUN ASI BUENA. NOS VEREMOS DE NUEVO EN EL MAS ALLA, MUCHACHOS-

-¡No, aun no quiero morir. Hay tantas coas que no he hecho, como comer un pastel de chocolate y carne de diez metro de alto!- se lamento Luffy.

-¡O romper el record mundial de levantamiento de pesas!- agregó Usopp, abrazando a Luffy atemorizado.

-¡BUENO, DE TODAS FORMAS ESAS METAS ERAN ESTUPIDAS E IMPOSIBLES DE ALCANZAR. ADIOS CHICOS!-

-¡ADIOS FRANKY!-

Y los tres amigos, uno con pelo azul, otro con pelo negro y otro con una larga nariz, dijeron sus plegarias y esperaron su fin, esperando que fuese rápido e indoloro.


Ah, ¿pero que era aquella criatura tan extraña?

¿Un oso?

No, definitivamente un osos no, ya que carecía de pelaje y colmillos.

¿Un dinosaurio?

No, tampoco, era demasiado pequeño.

Mmmm, podría ser….

¿Una boa? ¡Sí, sí, eso era!. Era una boa, pero no cualquiera.

Aquella era una Boa…

-¡Hancock!- dijo Luffy, y su miedo se desvaneció – Hola, que susto nos has metido. Casi haces que vomitara mi cena. Shihihi, oye ¿ y era necesario que tiraras la puerta? Te pudimos haber abierto con unos simples knock knocks…-

-¡Luffy!- dijo Hancock, abalanzándose sobre el muchacho y abrazándolo fuertemente –Estas a salvo, mi monito de querubín! Me tenías tan preocupada… ¿Por qué has venido al bosque sabiendo de los peligros? No, olvida eso, que más da. Lo que importa es que estas a salvo-

Hancock soltó a Luffy ( y justo a tiempo, porque lo había estado asfixiando hasta dejarle colorado el rostro) y noto la presencia de Franky. A Usopp no le puso ni el mas mínimo rastro de atención .

-Tu… ¡Identifícate, idiota peli azul! ¿Quién eres? ¿Acaso inténtaste hacerle daño a mi Luffy? ¿Lo secuestraste o algo así? – gruño Hancock, con la mirada llena de ira y sus piernas listas a repartir patadas a la cara de Franky, quien encontraba a Hancock mas atemorizante que cualquier animal con el que se hubiera topado en sus años de vivir en el bosque.

Para hacer peor todo, otros ocho adolecentes, estudiantes, supuso Franky, llegaron corriendo a la cabaña

-¡Nami, te dije que no te metieras en mi rescate!- gruño Hancock, olvidándose de Franky – Te repetí una y otra vez que yo sería la heroína de Luffy. Y después, yo seré quien sea su novia. Puede que algún dia nos casemos y…tengamos dos hijos…y seremos tan, pero tan felices…. –

Hancock poco a poco se fue perdiendo en su propio mundo de fantasía hasta que quedo ndesconectada de la realidad.

-¡Luffy, estas bien!- exclamó Nami, sin siquiera escuchar las palabras de la delirante Hancock. De una manera más sutil, que en cierta forma contrastaba con la forma en que había hecho Hancock antes que ella, Nami abrazo a su amigo. –Nos has preocupado tanto…por un momento pensé que….- enmudeció al sentir que empezaban a llenársele los ojos de lagrimas de alegría.

-Vamos Nami, no llores. Este….ya se, te contare un chiste y así te reirás en lugar de llorar, ¿vale?- dijo Luffy, pensando en un modo de alegra a su amiga.

-Lu…Luffy, siempre tan tonto- empezó a llorar Brook. Los demás sombreros de paja se llenaron de igual alegría al ver que su amigo estaba sano y salvo. Los que no lloraron fueron Sanji y Zoro, aunque en el fondo ganas no les faltaban.

Hasta Conis y Coby, quienes no pertenecían al grupo habitual de amigos, se conmovieron.

-Woah, woah. Paren sus reencuentros cursis en este momento- ordeno Franky, completamente desorientado -¿Qué demonios pasa aquí? ¿Quiénes son estos tipos? ¿Y qué le ocurre a la chica esa de pelo negro y largo, se siente bien? Parece que esta alucinando….-

-Nah, ella es Hancock. No te preocupes, solo está imaginando la futura vida que espera tener con Luffy algún día. Le pasa mínimo una vez cada dos horas, estará bien. – explico Usopp, mientras Hancock tenía la mirada perdida y brillosos, con las mejillas sonrojadas.

-Benditas hormonas. Ahora bien….- continúo Franky, mirando desconfiadamente a los recién llegados. A sus ojos, no eran mas que intrusos, y de ellos dependía si su opinión cambiaba o no. Luffy y Usopp podían alegar todo lo que quisiesen por sus amigos, pero sería Franky quien finalmente determinaría si eran dignos de su confianza - …creo que me deben una explicación y una puerta nueva, ¿no creen?.-


Franky podía tener veinticuatro años, pero en su corazón( y su cerebro) era solamente un muchacho. O al menos es impresión era la que Nami había recibido después de tan solo cinco minutos de conocerlo. Le impresionaba la facilidad en la que había logrado relacionarse con sus amigos, al menos los hombres. Ella, Robin y Conis (Hancock no, porque seguía perdida en sus sueños de casamientos y bodas románticas con Luffy) se mantenían al margen. No era como si creyeran que Franky fuese un mal sujeto, pero era mejor mantenerse precavidas de un tipo que había pasado nueve años solo en un bosque por una razón que a ella le pareció muy estúpida.

-¿Demalo Black? Lo conozco- comento Brook cuando Franky , quien estaba ya a gusto con sus nuevos amigos, llego a esa parte del relato. – Se me hace conocido ese nombre...-

-Pues claro, se trata de uno de los estudiantes mas repudiados de todos los tiempos. No solo lo expulsaron, sino qué también fue enviado a prisión, pero como era menor de edad, termino en el reformatorio- explico Robin, siendo esta la primera vez que se unía a la conversación esa noche – Por lo que se, lo expulsaron cuando golpeo de una manera tan brutal a un compañero suyo , que termino dejándolo en estado de coma por más de seis meses, con graves fracturas en todo el cuerpo y técnicamente sin ningún diente en su boca-

-¿Cuántos años tenía en ese entonces?- pregunto Conis horrorizada.

-Doce- respondió Robin –La brutalidad y agresividad no vienen relacionadas con la edad.-

-Sera eso cierto, hermana. Mira como me dejo mí nariz – dijo Franky, señalando su torcida nariz – El bastardo tal vez y hasta me hubiese asesinado. Pero no lo hizo, y es ya es hora de que arreglemos cuentas. Esta madrugada, será el día en que por fin lo encuentre y lo haga pagar-

-¿Pero cómo será este día si es de madrugada?- pregunto Luffy. Franky le dio la razón y cambio sus palabras:

-Esta madrugada será la….madrugada, en que lo hare pagar. He descubierto varias pistas en estos últimos días : fogatas apagadas, restos de comida y huellas de lodo alrededor del bosque y creo que por fin he dado con su paradero. ¡ El maldito Demalo Desgraciado Estúpido Black y sus compinches están en la cueva del norte del bosque!-

Franky extendió un mapa del bosque y lo mostro a los demás. En el extremo superior había una parte marcada por una pequeña x roja. Lo primero que a Luffy se le vino a la mente fueron las palabras " como el tesoro de un pirata". No estaba tan equivocado, después de todo, el significado de los tesoros era relativo. Para Franky, por ejemplo, significaba encontrar a los delincuentes para así poder volver a la sociedad sin quedar como un idiota que su escuela habia dejado atrás.

-Pero Franky…- comenzó Chopper tímidamente - ….como sabes que en realidad esos sujetos están en esa cueva? No los has visto directamente desde hace mucho tiempo, y la probabilidades de que ellos sigan viviendo aquí en bosque son muy pocas.-

-Claro que ellos no viven aquí por voluntad propia, amigo reno parlanchín. A pesar de ser crueles, te puedo afirmar que Demalo y su banda eran unos estúpidos, y que de seguro nunca pudieron encontrar la salida del bosque. No han tenido más remedio que acostumbrarse a vivir a la vida silvestre. Yo se que ellos aun están aquí, y los debo atrapar-

Chopper asintió, pero nadie mas dijo nada. Hubo un silencio incomodo

-Pues…fue un gusto conocerte y buena suerte con tu plan, Franky. Pero ya nos debemos ir, adiós. Cuídate y nos vemos luego ( …o tal vez no..)- se despidió Sanji apresuradamente, sintiendo que la terca voluntad de Luffy de querer ayudar a Franky se activaría en cualquier momento. Nami también sintió este peligro y decidió que marcharse era lo mejor.

Entre los dos empezaron a empujar a sus amigos a la salida (que ahora en lugar de puerta, consistía en un enorme agujero ) . Brook y Usopp reclamaron, pero Nami los hacía callar de inmediato.

Franky se quedo atónito por unos momentos, con el mapa aun desplegado en sus manos. Sentía cierta tristeza de ver como los primeros amigos que hacía en años lo abandonaban, pero no los culpaba.

Después de todo, ¿Quién sería tan idiota como para ayudar a alguien que apenas era un poco más que un extraño ,que tenía en mente ir a lo más lejano del bosque para atrapar a un montón de ya no tan jóvenes criminales que de seguro serian más salvajes y peligrosos que nunca?

Pues Luffy, quien mas. Luffy era ese noble idiota. A él sus motivos no le parecían sinsentido, ni lo consideraba un salvaje silvestre ( aunque sí admitió que su ropa era algo extravagante ) y lo más importante, estaba dispuesto a ayudar a por fin poner una conclusion a ese asunto y darle paz interna a Franky.

-Te ayudaremos todos, verdad chicos?- pregunto Luffy a sus amigos

-¿Tenemos opción? – respondió Zoro encogiéndose de hombros.

-Pues la verdad no- dijo Luffy, y rio.

Franky sintió la necesidad de agradecerles por su apoyo, y decirles cuanto significaba la ayuda que le darían en su arriesgada misión. También ansiaba mostrarles su baile de victoria e ir de una buena vez por Demalo Espantoso Horrible Black, y muchas otras cosas….

Pero antes….

-Podrían hacer que esa chica deje de fantasear – pidió Franky, señalando a Hancock, quien murmuraba y reía para sí – me está poniendo nervioso-


Smoker nunca había disfrutado de ver la televisión. La consideraba un objeto que pudría el cerebro . Los claros ejemplos de esa suposición eran sus alumnos , y ahora, también lo eran los guardabosques.

-¡Brogy, dejame ver mi novela! –

-¡No Dorry, esos son programas de mujeres, mejor vamos a ver el programa de manualidades y adornos para el hogar!-

Los dos enormes guardabosques peleaban sin cesar por el control remoto, que parecía estar a punto de romperse de tan mal trato que recibia de parte de sus dueños.

-Profesor Smoker-

-Dime, Tashigi-

-Creo que ni siquiera se han dado cuenta de nuestra presencia….-

-Lo se. Pero tu tranquila, de eso me encargo yo-

Smoker se acerco a la televisión, la levanto con poco esfuerzo por encima de su cabeza y la azoto fuertemente contra el piso. La pantalla exploto en miles de trozos de vidrio polarizado y los cables chispeaban con ávides, como víboras enojadas. Tashigi se cubrió los ojos del ligero humo que salía de la pantalla rota.

Cuando por fin aquella caja de imágenes se transformo en chatarra, Dorry y Brogy dejaron de pelear y veían azorados a Smoker. En efecto: no habían notado el momento en el que y Tashigi habían entrado a su cabaña, buscando reportar a un grupo de estudiantes perdidos en el bosque.

-Ahora que ya tengo su atención , caballeros – dijo Smoker, quitándoles el control remoto de las manos y lanzándolo por la ventana – Debemos hablar acerca de estudiantes desaparecidos ….y tal vez un poco de etica y responsabilidad profesional-