Disclaimer: Ningún personaje de HP me pertenece, todos son de JK. Rowling, que aunque destruyó mi ilusión de ver plasmado en sus libros la pareja Harry y Hermione, la admiro.
* Leer Nota de Autor al final
Capitulo 12: La melodía del atardecer.
Frío, en aquel lugar lúgubre hacía mucho frío, sus ojos le ardían y sus muñecas al igual que sus tobillos le dolían por las cuerdas que lo ataban. No tenía noción del tiempo, quizás ya habían pasado varias horas o tal vez días desde que estaba encerrado en aquel sótano.
Sentía el sabor metálico de la sangre en su boca, pero realmente ya no le provocaba dolor el lugar donde aquellos hombres lo habían golpeado.
A fin de cuentas él ya estaba destruido.
Pensó Harry Potter que estaba tirado en el frío suelo de aquel lugar donde había sido llevado, podía escuchar las gotas de agua cayendo de las cañerías, por lo cual podía suponer que se encontraba en un sótano.
Todo el lugar estaba a oscuras, solo una tenue luz que se filtraba por la rendija de la puerta hacia que su sombra se proyectara en el suelo.
Al parecer estaba solo, no había escuchado ningún tipo de movimiento fuera de esa habitación hacia bastante tiempo, cerró sus ojos y recordó la mirada de odio y resentimiento de aquella mujer que amaba.
Victoria ¿Por qué?
Susurró el príncipe tratando de entender que es lo que estaba sucediendo, pero inmediatamente dejó de hacerlo cuando escuchó que la puerta de aquel sótano se abría.
- ¿Vaya, vaya pero que tenemos aquí?
Un par de manos levantaron del suelo a Harry bruscamente y lo volvieron a sentar en la silla de la cual había caído.
- Príncipe Harry – haciendo una reverencia en son de burla – Un gusto tenerlo con nosotros.
Harry quien hace bastante tiempo había perdido sus lentes, entrecerró los ojos para visualizar quien era la persona que le estaba hablando.
- Tom… - hablando con dificultad – Riddle.
- Que feliz me siento de que me hayas reconocido, príncipe Harry – sonriendo con malicia – Veo que mi querida nieta hizo un buen trabajo.
El príncipe miró fijamente al duque de Devonshire y sintió mucha rabia en su interior.
- ¡Qué es lo que quiere de mí! – Exclamó Harry tratando de gritar - ¡Qué le hizo a Victoria!
Tom Riddle miró con odio al príncipe y les dijo a sus hombres:
- Tan mal educado, eso no puede ser posible –sonriendo – Creo que necesita que le recuerden que aquí no más que una rata la cual voy a aplastar.
Harry sintió como era golpeado nuevamente con saña, nuevamente se encontraba en el suelo recibiendo golpe tras golpe, hasta que escuchó el resonar de unos tacones y a pesar de que sus sentidos estaban perdiendo la batalla, él aún podía percibir el cálido olor de ella.
- Victoria – susurró apenas.
- Abuelo, ¿ya piensas matarlo? – Cruzándose de brazos – Pensé que yo iba hacerlo.
- Querida, te estábamos esperando – mirando a los hombres – Paren caballeros.
El príncipe respiro con dificultad al sentir que dejaban de golpearlo, se trato de incorporar pero no lo logro, sintió la cálida mano de Victoria en su cabello y fue halado para quedar frente a frente con ella.
- Príncipe – sonriendo con malicia – No tiene buena cara.
Él la miró y pudo vislumbrar que sus ojos eran azules como los más preciosos zafiros, no marrones como recordaba que los tenía hace unas horas.
- Bien mi querida nieta, tú serás la encargada de acabar con todo esto, tú le darás el tiro de gracias.
Victoria soltó a Harry y se incorporó quedando frente a su abuelo, él cual le sonreía con cinismo y le entregaba un arma color plata.
- No quiero ensuciarme mi traje, te esperaré en la planta alta.
- Si abuelo – mirando a los hombres – Lárguense ustedes también, quiero estar a solas con nuestro "querido invitado".
Los dos hombres salieron tras Tom Riddle y dejaron a Victoria sola con Harry, quien desde el suelo la miraba.
La duquesa de Devonshire caminó en silencio por toda la habitación y encendió una luz, que era bastante tenue. El príncipe quiso preguntarle tantas cosas, pero la risa de ella inundó el lugar, sus tacones resonaban por el lugar y en su mano derecha se encontraba el arma que su abuelo le había dado.
Después de unos minutos, dejó de caminar, se paró frente a Harry y se sentó cruzando las piernas cerca de él.
- Debe de dolerte mucho.
Fue lo primero que musito, del bolsillo de su pantalón sacó un cigarro y un encendedor y lo prendió.
- Nada como un buen cigarro, eso desde hace varios años me ha ayudado a liberarme.
Harry seguía tendido en el suelo y Victoria supo que no estaba desmayado, sus ojos verde esmeralda estaban abiertos de par en par y ella sonrió.
- Te ayudaré a sentarte.
Victoria incorporó a Harry con algo de dificultad e hizo que él se quedara sentado frente a ella.
- Mucho mejor – fumando – Hoy ha sido un día bastante pesado, ¿no crees Harry?
El príncipe había mantenido la vista al suelo, pero levantó la mirada al escuchar que ella le preguntaba aquello.
- ¿Vas a matarme? – preguntó con dificultad enfocando su mirada hacia el rostro risueño de Victoria.
- Si – sonriéndole – Te mataré al igual que tus padres ordenaron que mataran a los míos, te mataré porque por tú culpa mi hermana y yo vivimos separadas durante mucho tiempo – viendo la cara de desconcierto de Harry – Tus padres y tus abuelos, aceptaron todo lo relacionado con desaparecer a la familia Riddle del árbol genealógico que nos destinaba hacer la verdadera familia real – mirándolo con malicia – mis padres no murieron en un accidente, fueron asesinados cruelmente y luego decretaron que las dos gemelas Riddle debían desaparecer – riendo – Pero no contaban que mi abuelo iba a defendernos y que a pesar de su dolor, tuvo que enviar a una de nosotras lejos y hacerla vivir como una simple plebeya, cuando en realidad ella era de la realeza.
- No comprendo nada de lo que dices.
- Vamos Harry, creo que necesitas estar más lucido para entender las cosas.
El príncipe no entendió pero a los segundos sintió como la colilla del cigarro que Victoria tenía en la mano marcaba la piel expuesta de su brazo y sin poder evitarlo él gritó de dolor.
oOoOoOoO * oOoOoOoO
En el piso superior Tom Riddle sonrió con satisfacción, realmente esa tonta mujer había sido tan fácil de manipular, todos sus recuerdos los había cambiado, ahora ella se mancharía las manos con la muerte de ese príncipe y simplemente él haría el resto, ordenaría a sus hombres asesinar de la manera más cruel al resto de la familia real, nada los podía salvar, en la seguridad del rey y la reina estaban infiltrados sus hombres y cuando no quedara ningún sobreviviente del linaje Potter, él pasaría a ser el próximo rey.
¿Sospecharían de él? No, claro que no, porque en esos momentos él estaba por marcharse de Londres durante unos meses, sus "queridas nietas" desaparecerían, especialmente Victoria, ella fue la última en llegar y sería la primera en desaparecer.
¿Elizabeth?, esa tonta era la más fácil de manipular, se la llevaría con él y la seguiría hundiendo en su propia desgracia. Aquellas pastillas que uno de sus médicos "privados" les receto a ambas lo habían ayudado tanto.
¿Recuerdos? Jamás regresarían sus recuerdos y jamás nadie sabría la verdad sobre quien atentó contra la familia real. Él iba hacer el próximo rey de eso no había duda.
Solo unos minutos más y Victoria habría asesinado al príncipe, luego las llamas extinguirían el cuerpo de ambos, porque si, Victoria Riddle no viviría para ver el próximo amanecer.
oOoOoOoO * oOoOoOoO
- ¿Ahora si estás más lúcido, príncipe?
Preguntó Victoria viendo la expresión de dolor en el rostro de Harry. Su brazo lucía rojo y con rastros de las cenizas del cigarro, sonrió con satisfacción, pero algo atrajo su atención.
- ¿Pero que tenemos aquí Harry?
Ella observó que en el bolsillo del pantalón de Harry una cadena color plata sobresalía y la sacó de ahí.
- Devuélvemela.
Ordenó el príncipe al ver a Victoria tomar la cadena y mirarla con admiración.
- ¿Un recuerdo de tú querida Hermione, Harry? – le dijo con burla.
- ¡Dámela! – alzó la voz el príncipe.
- No, esto será mi recompensa.
- ¡Estás loca! – Gritó Harry – No sé cómo pude creer que te amaba, ¡eres un monstruo!
Victoria se puso de pie y con ira pateo en el estomago a Harry quien se dobló al sentir el dolor.
- Ya me cansé de jugar contigo principito.
Harry quien aún no entendía los motivos por lo cual la familia Riddle hacia eso contra él y la familia real, se arrodillo como pudo y miró fijamente a Victoria.
- Si vas a matarme, entonces hazlo.
- No es necesario que me lo digas, lo voy hacer y disfrutaré viéndote morir.
- Pero antes que lo hagas, respóndeme algo – observando los ojos de Victoria – Ustedes le hicieron eso a Hermione Granger – viendo la sonrisa de la duquesa - ¡Ustedes mataron a mi novia!
Victoria Riddle comenzó a reírse estruendosamente y Harry supo por fin quienes habían sido los autores de todas sus desgracias y sobretodo quien había sido el causante de la muerte de Hermione.
- Sabes Harry, me imagino que la tonta de tú noviecita ni siquiera se dio cuenta que murió, la explosión del avión fue tan repentina – riendo – Me divertí tanto aquel día.
Ella vio dolor en los ojos de Harry y sonrió cruelmente.
- ¿Me odias Harry?
Victoria sacó el seguro del arma.
- Bueno, tanto querías que ella estuviera a tú lado – apuntándole con el arma – Yo te enviaré con ella.
- Sabes algo Victoria, lo que vas hacer solo me hará muy feliz, porque podré estar al lado de la mujer que realmente ame, hazlo Victoria – viendo los ojos de ella - ¡Hazlo, mátame!
Victoria sintió como un par de lágrimas estaban por brotar de sus ojos, pero las reprimió con una sonrisa sarcástica, aquella sonrisa que tanto había ensayado, aquella sonrisa que debía ocultar su verdadero objetivo, aquella sonrisa que haría que Harry James Potter por fin fuera feliz.
Harry Potter observó la mueca de satisfacción de Victoria al apuntarle directamente en el corazón, sus delicadas manos empuñaban el arma sin temblar y la decisión en aquellos ojos estaba presente.
- ¡Asesíname, si eso te hace feliz!
En toda la casa que se encontraba cerca de un risco en las afueras de Londres en el mar, un sonoro disparo se escuchó, en ese momento el sol se ocultaba en el océano azul y la luna se iba levantado imponente en el vasto cielo.
Victoria caminó lentamente hacia el príncipe de Inglaterra que lentamente había caído nuevamente al frío suelo de aquel sótano, sus ojos abiertos de par en par, lucían desenfocados y un charco de sangre se comenzaba a formar debajo de su inerte cuerpo.
Se agachó hasta llegar a su oído y le susurro.
- Ella pronto vendrá por ti – sonriendo – Ella te salvará.
La duquesa se puso de pie y caminó hacia la puerta de salida, soltó el arma y salió del lugar lentamente.
oOoOoOoO * oOoOoOoO
- ¿Ginny?
La mujer pelirroja que se encontraba sentada al lado de la cama de un hombre conectado a un respirador artificial, levantó lentamente la mirada al reconocer la voz de la persona que la llamaba.
Inmediatamente las lágrimas bajaron de sus ojos y supo por fin que los habían ido a rescatar.
- Sirius…
El conde Black caminó hacia ella, quien se puso de pie y sin más lo abrazo efusivamente.
- Tenía tanto miedo que no nos encontraran – llorando – Draco, él está tan mal, pero las personas que nos tienen aquí no me permitieron buscar ayuda – con la voz ahogada – Ellos dijeron que era mejor que él se muriera…
- Tranquila pequeña, he venido a sacarlos de aquí – mirando ha Draco – Y las personas que te dijeron eso, en estos momentos la policía está encargándose de ellos.
- Gi..nny…
Sirius y Ginny miraron hacia la cama donde Draco estaba y vieron que este se movía y trataba de quitarse el respirador artificial.
- Draco, no lo hagas – exclamó Ginny tomando la mano del muchacho – Tranquilo.
El heredero Malfoy miró a su novia y asintió torpemente, giró su mirada y pudo ver a Sirius Black, lo cual hizo que se agitara.
- Tranquilo – volvió a decir Ginny – Ya no estamos en peligro.
- Her.. mione…
Sirius fijó su mirada en Ginevra Weasley y ella comenzó a llorar nuevamente.
- Hermione está viva, Sirius – llorando amargamente – Ellos la tuvieron aquí hace diez años, ellos la obligaron a olvidarnos, ellos van hacer que ella destruya a Harry.
- Eso no pasará mi Lady.
Ambos voltearon al escuchar la voz de otra persona en la habitación y Ginny se asustó.
- Hermione Granger, salvará al príncipe Harry.
Regulus Black había entrado en la habitación y se colocó al lado de Sirius.
- Pero debemos de ir a ayudarla, porque dentro de un par de horas toda la mentira saldrá a la luz y la vida de la persona que los está ayudando peligrará.
Draco volvió a moverse incomodó y sin que Ginny lo evitara se quitó la mascarilla.
- Sirius…Hermione es…
Sirius escuchó atento a Draco Malfoy ya que él aún no sabía quién de las dos gemelas Riddle era Hermione Granger y sin más su rostro se puso pálido y miró a su hermano quien asintió, confirmándole quien realmente era Hermione.
oOoOoOoO * oOoOoOoO
Dolía mucho, no se podía mover y sentía que poco a poco perdía la conciencia. ¿Aún estaba vivo?, pero quizás no por mucho tiempo se dijo así mismo, era mejor dejarse llevar por aquel letargo que en ese momento invadía su cuerpo.
Sus ojos no los podía cerrar, pero tampoco quería hacerlo.
Así está bien, pronto moriré y todo el dolor que acumule dentro de mí por tantos años se irá.
A lo lejos escuchaba unos pasos, seguramente aquella gente estaba por irse, unas risas estruendosas llegaban a sus oídos, pero eso ya no importaba. El olor metálico de su sangre llegaba a sus fosas nasales y lo embriagaba.
Cuanto tiempo había pasado desde que Victoria, si Victoria la mujer que él amaba le disparó, no lo sabía.
Estaba por hundirse en aquel sueño tan pesado que estaba apoderándose de su cuerpo y su mente, que al sentir una cálidas manos comenzar a desatar la cuerda de sus muñecas y de sus tobillos, se sobresalto y trató de enfocar su borrosa vista.
Y sonrió.
- ¿Hermione es hora de irnos?
- Harry por favor abre los ojos – susurrando - ¡Harry!
Elizabeth Riddle había llegado al sótano donde Harry se encontraba, su hermana le había dicho que tan solo tenía unos minutos para sacar al príncipe de ahí y decirle que ella era Hermione Granger.
Con dificultad recostó el rostro de Harry en su regazo y vio que los ojos del príncipe estaban desenfocados, palpó su pecho y supo que la bala le había dado cerca del corazón.
- Harry – tratando de despertarlo – Harry por favor.
Harry escuchó aquella voz, trató de enfocar su vista y al hacerlo sus ojos chocaron con un par de ojos color parecido a la miel, unos rizos castaños caían rozando su nariz causándole cosquillas y un par de lágrimas cayeron en sus mejillas.
- Harry…soy yo – llorando – Soy Hermione.
El príncipe sintió como su corazón se aceleraba y lentamente levantó su mano para acariciar el rostro de aquel ángel.
- Es un sueño verdad – hablando con dificultad – Hermione, tú…ya no estás aquí.
- Harry, todo esto…todo fue una mentira, yo fui manipulada por mi abuelo, yo…no perdí la vida en aquel atentado…yo sobreviví pero perdí la memoria…Harry…
Harry sintiendo algo de lucidez trató de incorporarse y con la ayuda de Hermione logró sentarse.
- No es posible – negando pero sin dejar de mirarla - ¿Hermione?
- Si Harry, soy yo – sollozando – Mi nombre no es Elizabeth, mi nombre es Hermione Granger, soy yo.
Sin poder aguantar más Harry abrazó fuertemente a Hermione, ¿Su Hermione estaba viva?, ¿Todos estos años ella estuvo viva y él no la buscó? ¿Su Hermione todo este tiempo fue Elizabeth Riddle?
Tantas preguntas en su mente, pero eso ahora no le interesaban, ahora la tenía en sus brazos nuevamente, como tantas noches y días soñó, ella estaba viva.
- Harry, tenemos que irnos – ayudándolo a q ue se pusiera de pie – Solo tenemos unos minutos antes de que se den cuenta.
Harry observó como Elizabeth se ponía de pie y lo ayudaba.
- ¿Puedes caminar?
- Si Harry – sonriendo – Al fin puedo hacerlo.
Él volvió a mirarla y se aferró a ella, ya podrían conversar luego, ahora la vida de ambos peligraba y eso no lo podía permitir, no ahora que ella había regresado, no ahora que Victoria los había ayudado.
Victoria…
oOoOoOoO * oOoOoOoO
- Pues te felicito Victoria, siempre supe que tú lograría lo que tú abuelo tanto anhelo durante años.
- Sabes que lo odiaba porque sus padres mataron a los míos – respondió fríamente.
- Eres magnifica – sirviendo una copa de vino – Por ello acepta esta copa como celebración.
- Gracias abuelo.
Ella recibió la copa de vino y la dirigió a sus labios, pero antes de tomarla, vio a los dos miembros de seguridad comenzar a toser y caer de rodillas.
- ¿Qué sucede? – preguntó extrañado Tom Riddle.
- Veo que está empezando hacer efecto – respondió Victoria – Gracias por tomar del vino que yo previamente alteré, gracias por tratar de matarme abuelo.
Tom Riddle miró a Victoria y supo que algo andaba mal.
- Sorprendido abuelito – sonriendo – No deberías estarlo, recuerda que aprendí del mejor, ¿verdad?
- No puede ser – viendo la botella de vino – Estaba sellada y tú ibas hacer la que se muriera.
- ¿Envenenada? , para ser tan siniestro, tú plan fue bastante simple abuelo.
- Pero yo no fui tan cruel sabes, solo tiene una pequeña cantidad de veneno, del menos letal, solo los enviará al hospital y luego a la cárcel – dejando la copa – Sé que tú también lo has tomado, creíste que la botella estaba sellada y tomaste el vino, lo probaste, para saber si era perfecto para mi, para poder matarme, ¿verdad?
- Así que pusiste una trampa, querida – sonriendo maliciosamente – Ingenioso, he de suponer que ya sabes todo y sabes quién eres ¿no?
- Exacto, vas a pagar por todo lo que le has hecho a la familia real, vas a pagar por todo lo que le has hecho a Harry y sobre todo por todo lo que me has hecho a mí, abuelo.
- ¿Aún me llamas abuelo, querida?
- La sangre que corre por tus venas es la misma que corre por las mías, averigüé todo cuando recordé mi pasado, se que eres mi abuelo, y también se que todo lo que me hiciste creer fue mentira, se lo que hiciste conmigo y con mi gemela, sé que tú mataste a tú propio hijo, mataste a mis verdaderos padres.
- Vaya, me sorprendes – aplaudiendo – Pero jamás estarás un paso delante de mí – mirando a sus hombres desmayados – Esos fueron unos idiotas al tomar aquel vino, yo no lo fui – sonriendo con crueldad – Tienes toda la razón probé vino, pero no el de esa botella.
Victoria lo miró azorada y algo asustada.
- Victoria, Victoria, eres astuta, pero no tienes la malicia necesaria, ¿crees que no sé que no has matado al estúpido príncipe? ¿Crees que no sé qué Elizabeth camina? ¿Crees que voy a dejar que tú salgas de aquí y me atrapen? – Moviendo un dedo de manera negativa – No querida, tú y ese maldito príncipe morirán aquí, supongo que debe de estar herido, es un buen punto a mi favor como siempre.
- No te dejaré salir de aquí – contestó decidida Victoria.
- No lo creo Victoria, tú abuelo debe de irse ahora – mirando tras ella - ¿Verdad Bellatrix?
Victoria no tuvo tiempo de cubrirse, porque el sonido de otro disparo inundó el lugar y ella cayó de rodillas en la alfombra roja de aquella sala.
- Bien querida, es hora de irme – mirando a su nieta – Sería tan considerado contigo dejarte morir solo de un disparo, pero no – mirando a Bellatrix - ¿Todo listo Bella?
- Si mi señor.
Victoria escuchó como los pasos de Tom Riddle se alejaban y el dolor que sentía por el disparo que recibió en el abdomen era horrible, quiso ponerse de pie, pero sintió como el olor desagradable del humo inundaba todo el lugar.
Tom Riddle había decidido incendiar el lugar con ella, su nieta, dentro.
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- Eso fue un disparo…
Habló Harry que caminaba apoyado en Elizabeth.
Ambos habían logrado salir de esa casa en la que habían llevado a Harry y estaban llegando a un auto que se encontraba en el camino. El príncipe lo reconoció como el auto de Victoria.
Hermione, si escuchar cualquier cosa, no regreses, entendiste, váyanse.
Elizabeth recordaba lo último que Victoria le había dicho, pero era tan difícil dejarlo pasar cuando sabía que su hermana corría peligro. Observó el rostro de Harry quien había volteado para observar la casa.
Ella aún no recordaba ser Hermione Granger, de acuerdo a lo que Victoria le había dicho, ella es decir Hermione, amaba a Harry con todo su corazón, que no le importaría dar su vida por él.
- Harry, subamos al auto.
El príncipe asintió y ayudado por Hermione subió al auto.
Ella encendió el motor y comenzó a manejar fuera de aquel lugar, se quiso concentrar en la carretera, pero se distrajo al observar el rostro de Harry y sin poderlo evitar se chocó contra una de las vallas de seguridad de la pista.
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Victoria se puso de pie, tenía que salir de ahí, se dijo así misma. Caminó hacia una de las puertas que Tom Riddle había cerrado y se dio con la sorpresa de que estaban cerradas con seguro, corrió hacia las ventanas y estas tenían barrotes.
Sonrió con frustración y vio a los dos hombres que estaban desmayados en aquel salón, realmente ella no quería matarlos, pero al parecer Tom Riddle lo iba hacer.
Se llevó la mano a su abdomen y vio mucha sangre, la herida seguramente le había dañado algún órgano y ahora se desangraba.
Voy a morir.
Ese era el plan principal, pero con ella tenía que desaparecer Tom Riddle, pero que tonta había sido al no investigar más, ese hombre había tenido siempre un aliado, esa mujer cambio radicalmente todo.
Pero lo único bueno de esto, es que Harry está a salvo.
Observó la habitación y sonrió con ironía al ver que encima de uno de los sillones, un violín descansaba.
Se acercó lentamente hasta el y lo tomo.
Ella podía sentir que el humo del fuego que se estaba extendiendo en toda la casa estaba por llegar a ese salón, seguramente moriría asfixiada antes de sentir que se quemaba.
Por favor Harry, se feliz con Hermione.
Victoria comenzó a tocar una melodía con aquel viejo violín, la herida del disparo que estaba en su vientre hacia que su sangre saliera tiñendo de rojo el lugar donde ella estaba parada.
Hoy es el día en el cual debo desaparecer.
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Harry sintió mucho dolor, aquel choque había hecho que la herida que tenía por el disparo comenzara a sangrar copiosamente, el vendaje improvisado que Hermione le había aplicado, no estaba ayudando mucho.
Volteó a su lado y vio a la muchacha recostada sobre el volante.
- ¡Elizabeth!
Exclamó. Se acercó hacia ella y la recostó sobre el asiento, vio que tenía un golpe en la frente.
- Eli, despierta…Eli
Estaba tratando de hacerla despertar cuando en eso un auto a bastante velocidad los sobrepasa sin ayudarlos, pero en ese pequeño instante el pudo visualizar el rostro de Tom Riddle en aquel auto.
Se separó automáticamente de Elizabeth y bajó del auto como pudo, volteó hacia el lugar donde la casa se encontraba y su corazón estuvo a punto de paralizarse al ver que se estaba incendiando.
Y Victoria estaba allí.
- Ve con ella, sálvala Harry…
Harry volteó y vio a Elizabeth fuera del auto, se cogía la frente, pero no lo miraba.
- ¡Sálvala! – Mirándolo con lágrimas en los ojos – ¡Salva a mi hermana, salva a Hermione!
El príncipe no supo cómo pero sin aún reaccionar por las palabras dichas por Elizabeth ya había comenzado a correr hacia la casa. No le importaba su herida, no le importaba que se desangrara.
Ella, Victoria…ella estaba allí.
"Somos de mundos diferentes"
V.R
Harry recordó aquella nota que ella le había enviado. Nunca se explicó bien ¿por qué mundos diferentes?
Tú eres un príncipe y yo una plebeya, Harry.
Eso lo dijo una vez su querida Hermione.
- Recuerda que todo tiene una razón – mirando el mar frente a ella - Cuando un recuerdo se va, el alma nos abandona.
Las lágrimas comenzaron a surcar el rostro del príncipe, ella estaba tratando de hacerle saber quién era en realidad con aquellas palabras.
- Tú puedes bailar Harry, yo se que puedes bailar.
- Victoria…
- Solo sígueme, solo eso.
Solo una persona pudo en toda su vida convencerlo de bailar, y fue ella, solo ella.
- Sigue a tú corazón Harry – susurró Victoria – Busca en tú corazón, yo cuidaré de ti.
¿Cuidar de mí? ¡Dando tú vida cuidas de mí!
- ¿Un recuerdo de tú querida Hermione, Harry? – le dijo con burla.
- ¡Dámela! – alzó la voz el príncipe.
- No, esto será mi recompensa.
Ella se estaba sacrificando, solo por él se estaba sacrificando.
Harry llegó a la casa y sin importar que esta ya estuviera en llamas, pateo una de las puerta y logró ingresar.
Y el único nombre que ahora podía decir sin dudar que fuera ella:
- ¡Hermione!
Una triste melodía llenaba la casa en llamas, Victoria Riddle tocaba el violín sintiendo como el humo ya la estaba asfixiando.
Solo un poco más…mi corazón debe de llegar a él.
Lágrimas surcaban el rostro de la mujer, aquellos lentes de contacto hacia bastante tiempo se había perdido junto a su llanto. Sus ojos marrones con delicadas pinceladas de un color idéntico a la miel, se enfocaban en la nada.
- ¿Por qué le mentiste a Elizabeth? – preguntó Regulus
- No le he mentido…
- Ella no es Hermione, ¡tú eres Hermione Granger!
- Desde ahora ella será Hermione Granger y yo solo seré una sombra del pasado.
Porque ella ha sufrido tanto por mí, que darle una nueva vida es la única forma en la que puedo retribuirle su ayuda.
- Ayúdame por favor…
Una muchacha de rizos castaños, tomaba las delicadas manos de una mujer idéntica a ella, sus rizos cobrizos y sus ojos amables la observaban.
- Debo encontrar a Harry…
- ¿Harry?
- Él debe creer que estoy muerta…
Y Elizabeth Riddle me ayudó a escapar de aquel lugar, sin preguntar nada más, sin preguntar porque huía de su abuelo.
- Te llevaré hacia esa persona Hermione, pero debemos irnos antes de que mi abuelo se dé cuenta.
- Gracias…
- No tengas miedo, yo te protegeré – sonriéndole – Ahora que se que eres mi pequeña hermana gemela, siempre te protegeré.
Ella estaba embarazada, tenía dos meses de embarazo, su primer hijo y casi lo pierde por ayudarme. Perdió la movilidad de sus piernas y perdió al igual que yo su memoria, pasando hacer la sombra de quien realmente algún día fue.
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- ¡Dónde estás!
Exclamó frustrado Harry que sentía que estaba por desmayarse. Iba a dirigirse a la segunda planta de esa casa en llamas, pero una melodía que provenía de aquel salón que estaba al final de uno de los pasadizos, hizo que se dirigiera presuroso hacia allí.
Aquella melodía era la que él había tocado para Hermione, aquella melodía que una vez Elizabeth tocara y ahora sabía quién se la había enseñado.
Sin importar nada más, pateó la puerta con todas sus fuerzas, esta estaba trabada, pero eso no le impediría llegar a ella, nunca más la perdería, nunca más.
Y al abrirse por fin aquella puerta.
La vio.
Dio unos pasos hacia adentro, ella tenía sus hermosos ojos abiertos, aquellos ojos marrones, aquel cabello suelto, aquella delicada figura.
Nunca hubo otra, siempre fue la misma.
Siempre fue su ángel.
Su corazón lo supo, pero su razón no pudo entenderlo.
Pero ahora, ella estaba frente a él y dejó de tocar la melodía al verlo parado frente a ella.
- Hermione, te lo dije: Yo quiero que tú me arrastres contigo hasta el final.
Victoria Riddle dejó caer el violín al suelo. No era un sueño, él estaba con ella.
- Hermione Granger así seas Victoria Riddle no me importa, porque tú eres la mujer que yo amaré en esta vida y en todas las que vengan. Quizás no estemos destinados a estar juntos aquí, pero ten por seguro que cuando vuelva a nacer y mis ojos conozcan lo que es el amor a la única que buscaré será a ti.
- Harry…príncipe Harry.
Fin del Capitulo
Hola de nuevo, ya se que dije que actualizaría dentro de una o dos semanas, pero fue una mentirita piadosa, este es el penúltimo capitulo, solo falta uno más y el epilogo.
¿Tienen alguna pregunta?
El siguiente capítulo se llamara: Los dos recuerdos.
Espero puedan dejarme su opinión.
¡Cierto! Tranquilos ya en el próximo capítulo les digo que paso con la casa en llamas y nuestros protagonistas hablando de lo más happy cuando están a punto de morir jeje…
Ahora si los dejo, no creo que ponga el siguiente capítulo en estos días, eso sí es cierto, quizás el fin de semana.
Saludos
Usagi Potter
