Aplica exactamente la misma aclaración del primer capitulo.

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El horizonte II.

Una enorme herida nacía en las montañas y se extendía al bosque, más allá de las fronteras de Equestria…

Doce, trece, o quizás catorce años, algunos días era especialmente difícil abandonar la morosidad de la biblioteca y enfrentar un mundo sin él, ya no recibía cartas desde la frontera desde hacia muchísimos años haciendo que su ausencia se convirtiese en un triste sueño, la amargura eclipsada por una vida perfecta no era fácil de sobrellevar pero al menos tenía un consuelo, su labor.

Twilight continuaba viviendo del mismo modo que se había propuesto hacia ya tantas primaveras, movida por ese inmenso amor que poseía por su pueblo, un amor al igual que el que Celestia, Luna y Cadence demostraban y el deseo, el sublime deseo de repartir su don y conocimientos a todos aquellos que lo necesitaran.

Luz, sueños, amor y amistad, un mundo en constante armonía que se mece entre veranos llenos de promesas y una chimenea junto a los que se ama durante el invierno.

Una vida pacifica, una vida digna de ser protegida.

Ella misma se sentía sobrecogida por esa noción, por ser parte del flujo interminable de magia que nutría a Equestria y que desbordaba a todos los rincones de la tierra.

La vida, frente a los ojos de cualquiera no podía ser más perfecta.

Era el cumpleaños de su segunda hija, Flash regresaría temprano de una misión diplomática y junto a toda su familia y amigos celebrarían a la joven yegua de cinco años, su hermano mayor quien estudiaba constantemente para ser un poderoso mago de la talla de su maestra Trixie vendría con sus libros y les enseñaría sus descubrimientos.

Pero aun así…

Más allá del bosque, en la ultima frontera que besa el sol antes de desaparecer se encontraba él.

Y no deseaba contar los años que habían pasado desde su despedida ni las polvorientas cartas que se acumulaban desde que las últimas noticias de su paradero fueron dadas a conocer.

Spike… Spike jamas regresaría, no mientras ese edicto real estuviese en efecto, no mientras su nombre fuese motivo de miedo y repulsión en toda Ponyville y en muchas otras partes de Equestria y esa maldición se cerniese sobre su destino, la oscuridad parecía seguirlo, primero en el olvido, luego en la revelación y finalmente en la vigilia, si podía confiar en los pocos rumores previos a su desaparición él estaría vigilando a algo o a alguien, completamente devoto a una causa, a una revancha que no abandonaría.

Del mismo modo en que fue devoto a ella.

Allá lejos en el horizonte…

Una suave brisa hizo volar su cabello, Twilight suspiró entristecida, no debería llorar por él, pero mientras estuviese oculta en esa torre podía permitirse cierto grado de debilidad y Spike siempre sería una debilidad, su pequeño y vergonzoso secreto.

Consumida por la melancolía avanzó a su pequeño balcón, ya era hora de prepararse para el cumpleaños, dentro de poco Pinkie llegaría con su cañón y sorprenderían a la pequeña.

¿Sabría Spike que había sido madre por segunda vez?, ¿acaso… querría a su hija si pudiese verla y hablar con ella?, no quería pensar en que Spike pudiese llegar a odiar a una inocente, sencillamente no era así, nunca podría ser así.

-Pero podría ser así, podría odiar a tu hija y a tu hijo y a ti tanto como odia a Flash, ¿o acaso no recuerdas quien le rompió el corazón mientras se quedaba junto a aquel que lo humilló?, y a final de cuentas después del desastre de Northfesta, con todas esas muertes…-

Su traicionera consciencia seguía atormentándola, Northfesta siempre estaría atada al miedo y la superstición, incluso cuando nadie, salvo Spike residía allí.

Sin importar cuanto tratasen de dejar eso atrás jamas lo lograrían, no con todo lo que había pasado, nadie podía salir ileso de algo así, de tan sofocante oscuridad.

Spike ya no sería su joven ayudante ni su fiel amigo, los años de exilio de seguro habían acabado con toda su amabilidad dejando a su paso a un cínico y cruel espejismo de lo que era su amistad, y cualquier amor que aun conservase en su corazón estaría constreñido por el constante recordatorio de que en Ponyville no había nada para él.

Lo único que Twilight deseaba era que Spike hubiese podido encontrar paz lejos del reino, que ambos pudiesen rehacer sus vidas y aunque en principio parecía que sus ambiciones se hacían realidad, después de tanto tiempo sin saber de él no estaba del todo segura.

Quizás, musito para librarse de la nube de depresión que parecía seguirla, cuando terminasen la fiesta iría al sitio donde más cercana se sentía de su amigo, un lugar que nadie, salvo ella conocía.

Cerrando los ojos intentó imaginarlo sin mucho éxito, pero en cuanto volvió a abrirlos...

Casi podía verlo sobrevolar los cielos armado con alas tan amplias que oscurecían todo a su alrededor, casi podía verlo respirando fuego sobre las nubes, mezclando las cenizas de la tarde con su propia respiración.

-Debería dejar de ir a este lugar, esta comenzando a afectarme- murmuró la princesa dispuesta a marcharse, pero algo llamó su atención.

En realidad veía algo acercarse sobrevolando los cielos, muy por encima del bosque, una temible figura que cortaba en dos al sol con su silueta, Twilight se quedó paralizada con la boca abierta, ¿finalmente había enloquecido?, soñó incontables veces con el día en que su fiel Spike pudiese regresar pero jamas al punto de verlo, de realmente verlo aparecer aun sabiendo que no dormía.

Pero luego, una aterradora idea cruzó su cabeza, ¿que tal si era Spike quien había perdido la cordura y regresaba en busca de venganza o para finalizar aquellos planes que tenía antes de marcharse?, ¿que tal si jamas llegó a recuperarse de la obsesión que consumía su corazón y la lujuria que lo empujaba a confabular con tal de poseerla?.

-No puede ser, es imposible, no se atrevería, no pondría en riesgo su vida- repetía una y otra vez parpadeando para exorcizar el temor que la consumía, porque deseaba verlo, lo deseaba mucho pero jamas al costo de su vida.

Por más que la princesa intentase engañarse a si misma la verdad era imposible de ignorar, no se trataba de ningún espejismo pues la silueta reflejaba los mismos colores que recordaba tan bien.

Había crecido considerablemente, casi tanto como en aquella ocasión en que su codicia lo llevó a enloquecer…

-Spike…-

Estaba demasiado lejos como para oír, por lo que de nada sirvieron sus gritos al ver como el dragón se elevaba más y más para luego descender en picada en medio del bosque blandiendo un objeto que no alcanzaba a distinguir.

Los guardias al escucharla empezaron a tocar la puerta para preguntar si estaba bien, pero Twilight solo podía pensar en una cosa.

Abriendo de par en par sus alas trepó al barandal y se arrojó.

Para cuando los soldados lograron abrir la puerta la princesa se alejaba rumbo al bosque, su corazón latía desenfrenadamente, su rostro se debatía entre la esperanza y el infortunio y una negra y cruenta pesadilla comenzaba a hacerse realidad.

Solo podía esperar una cosa.

Que ese sueño, no fuese real.

Muchos años atrás…

Hola, la continuación se hará aquí mismo, mañana subo el primer capitulo de la segunda parte, de paso, intentare subir los nuevos capítulos en intervalos no superiores a dos semanas.

Como punto aparte tengo un par de historias que también he pensado en publicar y que son muy diferentes al Horizonte, dependiendo de como vaya aquí podría subirlas, pero esto vuelve a ser prioridad.

Además, existe la posibilidad de implementar esta parte con otra historia que si tiene relación con el Horizonte, que sera muy corta y explicaría algunas cosas que van a suceder.

Nuevamente gracias a todos los que leen, siguen y dan sus opiniones, espero que sigan disfrutando de esta lectura, nos vemos luego.