El resto ya se lo saben…

Los personajes no me pertenecen son creación de Rumiko Takahashi


Capítulo 12

-En fuego-

¿Sería malo mentir? Quiero decir, mentirme a mi misma.

Crear un mundo propio, mío solamente en el cual soy solo una chica más que trabaja en un despacho cualquiera y que ha conocido a un chico por casualidad en un restaurante local.

Un mundo sin Shinnosuke, en el cual Ranma Saotome es ese chico guapísimo que he conocido recien y con quien he salido unas cuantas veces en citas normales plan tipo cenas o cine. Nada de confesiones o venganza o justicia.

¿Es mucho pedir?

¿Soy codiciosa?

¿Importa?

Han pasado varios días desde el ataque de Xian Pu. Y aún cuando el médico que me atendió en el hospital había recomendado descanso total Ranko me ha dado permiso para trabajar el viernes pues me resulta imposible la sola idea de quedarme en casa cuando Nabiki aún sigue de viaje. Por el momento yo soy la cabeza de la empresa.

El fin de semana no hemos hablado sobre lo sucedido, Ranma me ha prometido un fin tranquilo y alejado de todo el mundo. Tampoco me ha tocado, si acaso solo nos hemos besado pero no ha pasado nada y yo creo que es por mi herida.

El domingo me animo y le pregunto sobre Ukyo y él me dice que solo la vigiló en lo que conseguía un guardaespaldas para ella la noche del jueves. Habló con ella y le explicó que Xian Pu estaba en el país buscando su propia forma de hacerse justicia en el nombre de su familia. No le ha contado que me han atacado.

Es martes y en estos días me ha traído y ha venido por mí a la oficina. A su hermana solo la veo en las mañanas porque ha tenido guardias largas. Volvimos a cenar juntos el sábado y ella cocinó, pero el resto del tiempo solo hemos estado Ranma y yo.

No he hablado con Kasumi, sé que le prometí explicarle todo pero no sé como decirle que no voy a casarme con Shinnosuke. Sé que ella lo adora y que es la promotora número uno del matrimonio, pero ella no soy yo.

Pasan de las 3 de la tarde cuando recibo una llamada de Shinnosuke. Veo el teléfono con cierta ansiedad, no sé si seré capaz de sonar convincente. La última vez que hablé con Nabiki me pidio no ser hostil con él hasta que no averiguara que tan metido estaba en la empresa.

Decido alzar la bocina, bajo un poco la música que tengo de fondo para escucharlo mejor.

-¿Cómo estas Akane?- pregunta al otro lado de la línea.

-Mucho mejor ¿y tú?- pregunto por cortesía.

-Igual, me ha revisado el médico del pueblo y dice que esto tardará más tiempo del que dijeron en Tokio, por mucho medicamento que hayan administrado la fisura no está sanando como debiera y tendré que tener puesta la férula más tiempo. A menos que pretenda no volver a practicar deporte.

-Lamento mucho escucharlo ¿Te duele?

-No tanto. ¿Tú cómo has estado? Hablé con Kasumi y me dijo que en verdad habías estado hospitalizada por exceso de estrés. Yo siento mucho no haberlo creído Akane.

-No ha pasado nada grave.

-De verdad lo siento mucho- escucho que suspira profundamente –soy un imbécil Akane, quisiera estar ahí contigo.

-Tranquilo, debes mejorar por el bien de tu carrera.

-Para eso te llamaba- hace una pausa -Akane no sé si me será posible estar en la exhibición.

-Me lo imaginé, solo que no podré cancelar tu participación. Y tendré que buscar un reemplazo para ti como número de apertura, Hitomi ha pensado que igual podría participar tu equipo en una exhibición más elaborada y tú podrías narrarla.

-¿Porqué no pones a tu nuevo novio como número de apertura?

-¿De qué estás hablando? ¿Sigues con eso?

-Me dijo Ryoga que estabas quedándote en su casa.

-¿Y te dijo Ryoga que es porque su hermana es médico?- un silencio, que se prolonga demasiado, nos da el espacio para pensar a ambos.

-Tenemos que hablar Akane- me suelta con seriedad.

-Lo sé, lo sé- respondo tratando de sonar condescendiente.

-Tal vez podrías venir el fin de semana.

-Ya veremos.

Ríe irónico –me imagino que sí.

-Será mejor que me vaya, tengo una reunión en un par de minutos- le explico.

-Claro, y piensa lo de Saotome, te lo digo enserio. Cuídate.

Por supuesto que no me aclara que parte de lo relacionado con Ranma me dice enserio, si la parte de que lo ponga a él como el espectáculo de apertura para la exhibición o la parte de que es mi nuevo novio.

El remordimiento comienza a asomarse, Shinnosuke jamás me ha hecho realmente nada malo y no es justo que yo le deje de esta forma. Pero lo que siento por Ranma es superior a todo y de solo pensar en no tenerlo a mi lado me hace considerar que en verdad soy capaz de cualquier cosa con tal de garantizar lo nuestro.

¿Qué me sucede? ¿Es lo que siento amor o solo emocionada por una refrescante novedad?

-Akane- escucho la voz de Hitomi y alzo mi vista –te han traído esto.

Le hago una seña para que pase y deja sobre mi escritorio un paquete enorme junto con un arreglo de flores rojas.

-¿Quién lo envía?- pregunto porque la caja no se parece a nada de lo que me ha enviado Ranma.

-Venía con esta tarjeta sellada- dice entregándome un sobre negro.

-Gracias Hitomi, avisa a los chicos que me esperan en la sala de juntas que tardaré unos minutos más pero que pueden comenzar sin mí.

Asiente y sale de mi oficina cerrándola.

Abro la nota.

Mi adorada señorita Tendo,

El sábado por la noche habrá una fiesta de caridad en nuestra organización, es una fiesta para recaudar fondos. Por supuesto no se me ocurre mejor acompañante que usted pero debo preguntarle ¿me haría el honor de asistir a la gala conmigo?

Espero que el vestido le ayude a reflexionar su respuesta.

Con amor,

Ranma Saotome

Pero si no tengo que pensar nada, la respuesta es un rotundo y absoluto sí. Tomo la nota y la sujeto fuerte contra mi pecho, luego suspiro y me levanto para abrir la enorme caja color malva.

Tras capas y capas de papel blanco un bellísimo vestido color negro, con lo que simulan ser transparencias, se presenta ante mis ojos. Quiero sacarlo y probármelo en este instante pero una junta me espera, así que esta hermosura tendrá que esperar.

Cierro la caja y marco de inmediato el número de Ranma.

-¿Te ha llegado el regalo?- pregunta tras contestar al segundo timbrado.

-Sí, es muy hermoso.

-Espero que sea de tu agrado, pero si sientes que es muy atrevido podemos buscar otro.

-No, sé que es perfecto. También me encantaron las flores.

-¿Entonces aceptas ser mi acompañante a la fiesta?

-Por supuesto- respondo alegre.

-¿Hoy a que hora quieres que pase por ti?

-A las 7, tengo que recibir al fotógrafo de la revista a las 6 pero prometo no tardar mucho.

-Ahí estaré a las 7 entonces.

-Muy bien, te veré más tarde.

-Claro.

Guardo el teléfono en mi chaqueta, tomo mi libreta para la junta y salgo de la oficina cerrándola.


Miro el reloj nuevamente y ya son más de las 8:30 de la noche. La reunión con el fotógrafo ha salido bastante bien, aunque sigue insistiendo en conocer a Shinnosuke lo más pronto posible por lo que he acordado con él una conferencia con la cámara web siempre y cuando yo aparezca en la sesión fotográfica en su momento.

Así que aprovecho que Ranma aún no llega para organizar todos mis pendientes para mañana, entre los cuales esta eso de hablar con Shinnosuke sobre visitarlo, obviamente junto con el fotógrafo, la próxima semana.

Estiro el cuello y sin darme mucha cuenta mis ojos analizan por quinceava vez el vestido negro que está aún acomodado dentro de su caja. Acto seguido dirijo la vista al arreglo de flores y para finalizar este absurdo ritual termino viendo el celular en espera de algún mensaje que explique su retraso.

Mensaje que no llega.

Sé que no debería preocuparme, ayer tampoco llegó a tiempo por mí por una urgencia. Seguramente ha pasado lo mismo y no puede avisarme, pero por alguna extraña razón estoy inquieta.

Vuelvo a mirar el reloj, son 8:32 p.m.

Inhalo y exhalo, las manos me sudan. Debo ser de las últimas personas que aún están en la oficina. Hitomi se ha ido a casa desde las 6:30 p.m.

Decido marcar nuevamente el teléfono de Ranma y nuevamente me manda a buzón. Algo no esta bien.

Me levanto de mi lugar y salgo de la oficina, cierro la puerta y camino hasta el elevador. Una vez dentro marco el último piso, donde esta el restaurante.

-Buenas noches señorita Tendo- me recibe una camarera cuando entro -¿quiere una mesa?

-Buenas noches, estoy buscando a la sous chef Kuonji.

-Iré por ella.

La mesera se aleja y yo espero de pie, cerca de la entrada de la cocina. Paso el teléfono de una mano a otra, esperando un milagro. Casi de inmediato Ukyo sale.

-Buenas noches señorita Tendo- me dice y yo la tomo del brazo para llevarla fuera del restaurante.

-Hola Ukyo.

-¿Sucede algo?

-Es lo que quería saber ¿tienes idea de si Ranma esta bien?

-¿Por qué la pregunta?- me dice ahora notablemente preocupada.

-Es que hemos quedado para cenar, se supone que vendría por mí a las 7 y no he sabido nada de él. Estoy…- la voz se me quiebra y ella me mira con sorpresa pero de inmediato me abraza.

-Así que eres tú con quien sale Ranma- afirma más que preguntar y yo asiento con la cabeza.

-Estoy preocupada ¿sabes sí pasó algo? Sé que eres su mejor amiga.

-Lo soy, pero hay cosas que no me cuenta- dice sonriendo con amabilidad cuando deja de abrazarme –seguramente es por alguna junta de los dragones rojos que este tardando.

-¿Porqué no me lo diría?

-Porque esas juntas son imprevistas, nunca sabe cuando puedan ocurrir.

-Creí que él era el líder.

-Ja hay cosas que estan fuera de sus manos. Los dragones rojos es más una democracia en lo que se refiere a decisiones importantes. Aunque la última palabra es del líder.

-Ya veo- suspiro derrotada.

-¿Puedo preguntarte algo?

La miro un poco preocupada, espero que no me diga nada sobre mi compromiso con Shinnosuke y porque entonces estoy saliendo con Ranma.

-Sí- respondo con algo de cautela por lo que quiera saber.

-¿También te atacó Xian Pu?- dice en voz baja.

-¿También?- clavo mis ojos en ella.

Se acerca más a mí y se abre la filipina mostrándome un vendaje bajo su pecho en un costado de su abdomen –me persiguio por un callejón a unas cuadras de llegar a mi casa, solo fue un rasguño porque sé defenderme pero Ranma se puso paranoico y me envió un guardaespaldas cuando se enteró.

Vuelve a cerrarse el uniforme.

-No sabía que te había atacado también. ¿Porqué?

-Seguro no te dijo nada Ranma para no preocuparte- sonríe de medio lado y luego suspira –a mi tampoco me dijo que te habían atacado, te lo pregunté ahora porque sé que estan saliendo.

-¿Sabes porque nos atacó?

-Porque nos ve como una amenaza. Aunque en mi caso realmente no lo soy, yo estoy saliendo con alguien pero como soy muy amiga de Ranma esa loca piensa cosas raras.

-¿Amenaza?

-Xian Pu necesita que Ranma regrese a China, con ella.

-No lo entiendo.

Me mira y luego mira hacia arriba, como si meditara que debe decirme -creo que no te puedo contar más Akane, eso le corresponde a Ranma, es él quien debe darte todas las explicaciones. Lo siento.

De pronto mi teléfono suena y ambas bajamos la vista para verlo. Es Ranma. Ukyo sonríe más relajada –será mejor que regrese a la cocina, casi termina mi turno.

-Ok.

La veo dar media vuelta y entrar al restaurante, yo respondo el teléfono.

-¿Ranma?

-Voy camino por ti Akane, tuve una dificultad y no podía avisarte. Discúlpame.

-¿Estas bien?

-Cuando llegue te explico.

-Ok, ten cuidado.

Cuelgo y prácticamente corro de vuelta a mi oficina. Una vez ahí guardo mis cosas, tomo la caja con el vestido y bajo a la recepción. Pasan unos minutos más cuando entra Ranma por la puerta.

-Hola amor, déjame ayudarte con eso- toma de mis manos la caja y caminamos hasta el auto.

Me abre la puerta del piloto y luego va a la cajuela a guardar la caja con el vestido. Una vez dentro se gira y me toma de la cintura para acercarme a él y besarme.

Su beso transmite angustia.

-Akane- susurra mi nombre cuando nos separamos un poco.

-¿Qué ha sucedido?

Se abre el saco y aún con la oscuridad de la noche soy capaz de ver que la camisa esta ensangrentada.

-¿Estas herido?- pregunto horrorizada. Quiero revisarlo pero él se mueve hacia atrás.

-Sí, pero no es nada grave. En casa podrás ayudarme a curarme- se acomoda en su lugar y enciende el auto.

-¡Deberíamos ir al hospital!

-No, vamos a casa.

-Pero…

-Por favor, no podemos ir al hospital. Pondría a Ranko en peligro.

-Esta bien pero si quieres yo manejo.

-No, no hace falta. No es grave, solo es un rasguño.

En cada alto voy examinándole.

-Tranquila Akane, en verdad estoy bien.

-¿Qué ha pasado?

-Una misión que se ha complicado- frunce el ceño.

-¿De los Dragones Rojos?

-Sí, yo debía obtener información para uno de los integrantes y me he visto envuelto en una pelea.

-¡Ranma!

-Discúlpame Akane, no quería preocuparte.

El resto del camino vamos en silencio, mil preguntas cruzan mi mente. Quisiera saber que clase de misión le ha causado esas heridas. Además no puedo quitarme de la cabeza el hecho de que me ocultó que Xian Pu también había atacado a Ukyo.

Cuando llegamos al estacionamiento del edificio y apaga el auto se recarga con notable cansancio sobre su asiento.

-¿Ranma?- pregunto preocupada, tiene los ojos cerrados y su rostro refleja el dolor que debe sentir.

-Dame un segundo amor- toma mi mano y yo me acerco a él para besarle la mejilla.

-Vamos, te revisaré esa herida y podrás descansar en la cama.

Sonríe –¿tú estarás a mi lado?

-Sí.

-¿Desnuda?

-Jajaja sí eso hace que te levantes ahora mismo, entonces lo prometo.

-No suena nada mal.

Suspira nuevamente y se queja.

-Vamos Ranma.

Abre los ojos y sale del auto, yo lo imito y corro a su lado para ayudarlo a que se apoye en mí.

-¿Porqué no quisiste que fueramos al hospital?- pregunto mientras llamo el ascensor.

-Porque Ranko esta de guardia y no quería que se enterara que me habían herido durante una misión.

-Dijiste que no querías ponerla en riesgo.

-Quién me ha pedido la información piensa que Ranko aún sigue en China, no quiero que sepa que ya se encuentra en Japón.

-Y ¿crees que ir al hospital haría que se dieran cuenta?

-No saben que me han herido Akane, si fuese al hospital Ranko seguro insistiría en atenderme.

-¡Ah!- se queja del dolor.

El elevador llega y subimos. En el trayecto Ranma se desabotona la camisa.

-¡Mierda! Tengo pegada la ropa por la sangre seca- dice cuando trata de jalar su camisa y esta se atora.

-¿Qué ocurrió Ranma? ¿Te dispararon?

-No pero al final uno de los sujetos tenía una navaja y me atacó con ella. Solo fue un rasguño.

El elevador se abre y Ranma termina de quitarse el saco, se queda con la camisa a medio retirar cuando entramos al departamento. Yo enciendo las luces.

-En la habitación de Ranko esta su maletín azul con indumentaria para curarme, necesitaré que me des unas puntadas.

-¿Yo?

-Sí, tú amor- sonríe con una mueca de dolor cuando se recuesta sobre el sofá.

Corro hasta la habitación de Ranko, enciendo las luces y comienzo a buscar el maletín. Entro a su vestidor y lo veo sobre una de las cajoneras.

Yo no soy buena con la costura, seguramente le dejaré una marca horrible. La angustia de herirlo más me llena la espalda de un sudor frío.

-¿Akane?- pregunta Ranma desde la sala

-Ya lo tengo, voy enseguida.

Bajo corriendo, él esta tratando de respirar para aguantar el dolor. Dejo el maletín sobre la mesa de centro y voy a lavarme las manos a la cocina, regreso y me pongo a un lado de él y abro el maletín.

Dentro hay indumentaria médica, así que tomo unos guantes y me los coloco. Luego tomo una gasa y la empapo con agua oxígenada para limpiar la sangre que esta sobre la herida y así poder quitar el trozo de ropa que esta pegado aún.

Su torso esta lleno de sangre y la herida se encuentra en un costado, parece ser un corte limpio y superficial. Tengo una idea general de cómo curarlo, cuando estaba en la universidad había tenido que tomar un curso de primeros auxilios, así que pongo manos a la obra aunque esto no sea lo mismo para lo que me prepararon.

-Ok, ok, tendré que ir remojando tu herida para quitar la camisa.

Comienzo a pasar por encima de la herida la gasa empapada y Ranma se mueve en su lugar.

-Lo siento- digo asustada también por su reacción.

Lo veo cerrar los ojos y apretar los dientes –solo jala la tela de un tirón rápido.

-¿Estás seguro?

-Sí, esto es insoportable.

-Ok, ok, puedo hacerlo- digo más para mí que para él.

Sujeto la piel de su torso con fuerza y la tela con la otra mano –uno, dos…- antes de llegar a tres jalo la tela y Ranma grita, un poco de sangre brota de la herida.

-Lo siento, lo siento- repito mientras saco otra gasa para colocarla sobre la herida –sosten aquí mientras preparo la aguja e hilo.

Tomo su mano para que sujete la gasa contra su piel, él no dice nada. Preparo lo más rápido que mis manos me permiten la aguja, estoy lista y decidida a hacer mi mejor esfuerzo.

Antes de comenzar tomo una nueva gasa empapada de solución salina y retiro la que se ha llenado de sangre, limpio nuevamente la herida para tener mayor visibilidad.

-¿Listo?

-Ten fé Akane, lo harás bien.

Asiento y su confianza en mí me da fortaleza, lo haré bien. Inserto la punta de la aguja en su piel, primero lento y lo veo apretar más los dientes, su mandíbula se tensa. Paso la aguja através del otro lado de la herida y jalo para que el hilo cruce.

No soy la mejor costurera, me queda claro. Pero he ayudado a Shinnosuke a preparar el pavo para Navidad hace unos meses y tuve que cerrarlo con hilo para meterlo al horno. Lo sé, no es lo mismo ni remotamente pero tengo que darme animos de que en esa ocasión quedó bien la costura.

Debo recordar no perforar de forma irregular, debo no dejar espacios muertos entre cada puntada, debo hacerlo bien.

Estoy sudando, siento las gotas caer desde mi nuca y bajar por mi espalda; también las siento bajar por mi frente y cruzar mi rostro.

-Tranquila, lo estas haciendo bien- me dice Ranma y yo sonrío sin voltear a verlo.

Ya casi termino, solo unas cuantas puntadas más y podré hacer el nudo.

-Creo que no podrás bailar el sábado en la fiesta de caridad- le digo para distraernos a ambos.

-No se preocupe por eso señorita Tendo, le prometo que echaremos fuego en la pista.

-Vaya pareja que somos ¿no?

-¿Por qué lo dices?- ríe nuevamente

-No te muevas.

-Me causa gracia tu punto de vista. ¿Lo dices por nuestras mutuas heridas?

-Creo que fue un ataque de celos lo que ha provocado la tuya, es obvio.

-¿Celos?

-Sí- digo realizando el último nudo y cortando el resto del hilo –has visto lo arrebatadoramente sexy que se ve mi herida y has querido una propia. ¡Nunca me dejas tener nada bonito!

Vuelvo a pasar una gasa para quitar los restos de sangre y líquido –Listo, tal vez Ranko pueda recetarte unos antibióticos. Tengo todavía algunos analgésicos iré por ellos.

Me levanto y me quito los guantes dejándolos sobre la mesa junto con la aguja e hilo. Antes de dar un paso siento su mano sobre mi antebrazo, Ranma ya se ha sentado en el sofá y me acerca lentamente a él.

-No sé que haría sin ti- dice mientras pone mi mano en su mejilla y cierra los ojos.

Me siento ligera.

-Ranma ¿porqué me ocultaste que Ukyo había sido también atacada por Xian Pu?

Inhala y alza la vista para verme, aún tiene mi mano sobre su rostro y besa mis dedos lentamente.

-No quería que pensaras que no podía controlar la situación.

-¿A que te refieres?

-Xian Pu, como mi difunta esposa, pertenece a una familia de una tribu amazona en una provincia de China. Es una tribu que ha aprovechado sus tradiciones para abrirse camino en la modernidad. Son miembros fundadores de los dragones rojos, una sociedad que se hizo del favor de emperadores y ahora del gobierno através del espionaje.

Mi madre no conocía nada de esto cuando me comprometió con Kaori. Sospecha que la riqueza de mi antigua familia política no es el mero resultado del trabajo duro, pero nunca me ha dicho abiertamente sus teorías.

El gobierno les debe mucho, tienen una deuda de vida con esta familia Akane. Es por esto que los famosos dragones rojos son intocables, están por sobre la ley.

-¿Eso que tiene que ver contigo y Xian Pu? Ranko mencionó que ella…- no soy capaz de terminar la pregunta que me taladra ahora la mente.

-Ella siempre ha sentido cierta atracción por mí, pero te prometo que jamás ha sido correspondida de mi parte. Cuando estaba solo comprometido con Kaori solía insinuarseme. La ley de los dragones rojos dicta que debo cobrar justicia por la memoria de Kaori y además al no haber jamás engendrado un heredero con ella también tengo una deuda pendiente con la sociedad amazónica.

-¡Oh cielos! ¿Debes casarte entonces con su prima? Eso es retorcido.

-Jajaja- me jala para que pueda quedar sentada sobre sus piernas –nadie dijo nada de casamientos Akane, lo único que Xian Pu espera de mí enrealidad es que engendre un heredero con ella o con alguna de las amazonas, pero más que nada con ella.

-Eso es…

-Perturbador, lo sé. Y no pienso acceder- pega su nariz a mi cuello y aspira –hueles delicioso.

-¿Qué harás entonces?

-Todavía no lo tengo descifrado, la verdad es que sí me gustaría hacer justicia para Kaori. Su muerte fue innecesaria.

Un temblor me recorre aún cuando sé que no piensa matarme.

-Por supuesto no pienso cumplir con la parte del heredero, no lo creo honroso a la memoria de Kaori. Ella y mi suegro no pensaban igual que su familia.

-¿Planearon tener hijos?- me giro para verlo de frente.

-Jamás llegamos a hablar de ese tema Akane, la verdad es que no llevabamos mucho de casados y recién comenzabamos a conocernos como nosotros mismo, no como la amazona y el caballo salvaje.


Ranko llega casi a las 12 de la noche, pero no me felicita por mi trabajo con la herida de Ranma. De hecho ha dicho que ha sido aceptable por la urgencia.

-Señorita Tendo- me llama Ranma mientras salgo del baño con la pijama puesta, él ya está recostado en la cama con el torso al descubierto y solo los pantalones de pijama puestos.

-¿Necesita algo señor Saotome?- pregunto divertida acercándome a mi lado de la cama.

-No pensé que fuera usted una mentirosa.

-¿Mentirosa?- la verdad es que me confunde lo que me ha dicho.

Me mira con los ojos entrecerrados.

-¿Disculpa?- abro las cobijas para entrar en la cama, solo queda la luz de la mesita de noche encendida.

-Dijiste que si me levantaba del auto podría descansar en la cama contigo a mi lado- hace una pausa, ya me imagino hacia donde va –desnuda.

-Debe haberlo soñado señor Saotome- entro en la cama y me acomodo de lado para verlo.

-Pensé que una Tendo siempre cumplía sus promesas, ya veo que no.

-¿En verdad quieres que me desnude? No creo que sea justo.

-Creo que me lo merezco, fui un paciente magnífico.

-Ranma- digo en voz baja, quiero endulzarlo con mi cara de niña buena para evitar tener que desvestirme frente a él.

Haciendo un esfuerzo se acerca a mí y me dice seriamente –cumple tu promesa Akane.

-¿Es en serio?

-Hablo muy en serio, tengo ganas de verte desnuda a mi lado. Mirar descaradamente esa sexy herida que tanto presumías.

-No creo que sea lo más conveniente.

-¿Porqué? El que lleva una herida nueva soy yo, no tú.

Me mira directo a los ojos, una súplica latente -¿Y que sucede si es demasiado para ti?

-¿Te refieres a que haré si me excito al verte?- asiento nerviosa y él sonríe –podré manejarlo.

-Pero no sé sí yo seré capaz de manejarlo.

Me toma del cuello y me acerca a él para besarme –esta noche pensé en un instante que no la libraría, dame ese placer de verte.

Separándome de él, sin dejar de verlo directamente a los ojos me levanto de la cama. Camino hasta donde esta el sistema de sonido.

-Necesitaré un poco de música para no pensar en lo que hago- le digo y luego carraspeo cuando él se sienta en su lugar –no creas que esto es un striptease ¿entendido?

-Jamás- responde colocándo ambos brazos tras su cabeza para acomodarse.

La música inicia justo cuando aún sigo de espaldas a él –y tampoco creas que esto se repetirá en un futuro.

-Eso sí que me da tristeza.

Suena "Eyes on fire" de Blue Foundation y yo aún no me he girado, tengo miedo. Es mi primera vez desnudándome para un hombre de esta manera.

-Estoy nerviosa.

-Solo hazlo lentamente y prometo recompensarte.

Decido empezar con la parte baja, desamarro el cordón del short y no puedo evitar mover las caderas lentamente de un lado a otro con la música.

-Creí que no me darías un striptease.

-No lo estoy haciendo.

Me bajo los pantalones cortos lo más lento que mis temblorosas manos me lo permiten, me reincorporo y saco los pies de estos para no tropezar.

-Me gustaría verle no solo la parte trasera señorita Tendo.

Yo sonrío y con calma me voy dando la vuelta aún al ritmo de la música. La parte de arriba es una simple camiseta, por lo que cruzo los brazos y tomo la orilla de la misma, voy subiéndola y cuando llega hasta mi pecho cierro los ojos.

Sé que no seré capaz de ver su rostro cuando me quede desnuda del torso. Saco la camiseta por la cabeza. Solo quedan las bragas de satin con algunos detalles de encaje.

-Akane eres una diosa- lo escucho y yo seguro debo estar roja de pies a cabeza –mírame.

-No puedo, esto es demasiado para mí- muevo mis manos al pecho para cubrir mi desnudez.

Escucho las cobijas moverse, los pasos de sus pies descalzos por el suelo de madera y luego siento su aliento frente a mis labios.

-Eres hermosa, no deberías avergonzarte de serlo.

Abro los ojos, me mira con curiosidad.

-Nunca había hecho esto antes.

-¿Nunca te habías desnudado para un hombre?- pregunta con escepticismo.

-Sí, pero no así, no solo yo y tampoco tan expuesta para ser solo observada.

-Eso es una pena y a la par me alegra ser el primero en saber disfrutar la visión que eres.

-No sigas, por favor- muevo mi cabeza hacia un lado bajando la mirada.

Se acerca más a mí, pone sus manos en mi cadera y busca mi boca para besarme de forma lenta, acariciando con sus labios mis labios, abriendo su boca para seducir a mi lengua con su lengua en un baile erótico donde invita a la mía al placer.

En automático subo mis manos por sus brazos, me gusta apoyarme ahí en sus biceps.

Siento como sus dedos recorren la orilla de mi ropa interior y luego como se van introduciendo para irla bajando.

-No creo que sea correcto Ranma- le digo en los labios –estas herido.

-Mi boca no esta herida.

Conforme va descendiendo las bragas su boca abandona la mía para recorrer el camino de mi cuello, por entre mi pecho, abdomen hasta detenerse en mi vientre.

-Me encanta tu aroma- inspira fuertemente mi piel antes de terminar de bajar del todo la ropa que le estorba.

Yo recargo mis manos en sus hombros cuando saca la prenda de mis pies. Y me aferro a estos cuando Ranma desciende abriendo mis piernas con sus manos acariciando mis muslos por dentro y bajando aún más sus labios hasta tocar con su lengua mi monte de venus.

-¡Ah!

La música ha cambiado ya, suena "Sacrifice" de Black Atlass y la sensualidad de la melodía hace que me estremezca aún más.

-Tienes un sabor tan delicioso como tu aroma.

Trato de no gemir, no quiero perder la concentración al estar de pie y caer al piso. Su lengua recorre mi vulva de atrás hacia delante y luego de regreso, se detiene en mi centro y succiona.

No puedo evitarlo más, me muevo porque es imposible no hacer caso a esta explosión de colores que atraviesa mi mente cuando cierro los ojos.

-Eres muy receptiva Akane- dice y escucho nuevamente como succiona antes de sentir su lengua introducirse en mi interior para luego salir –estas tan húmeda que lamento mucho no poder penetrarte.

-¡Ranma! ¡Oh cielos!- vuelvo a abrir los ojos.

-Así amor, así. Tienes que dejarte llevar- me mira con intensidad, en verdad se espera algo de mí.

Muevo las caderas involuntariamente hacia delante. Ranma vuelve a introducir su lengua y realiza pequeños círculos cuando la saca en mis labios menores, lo que me estremece por completo.

-No podré aguantar mucho tiempo más de pie- le digo cuando siento que las piernas empiezan a temblarme.

-Sólo un poco más amor- dice acelerando su recorrido.

Mis caderas vuelven a moverse –por favor- suplico.

-Haré que te vengas para mí- dice inspirando y luego sus manos se mueven por mi cuerpo, una viaja a mis nalgas para estabilizarme en esta posición y la otra comienza a tocar mi centro.

Una oleada de calor se instala en mi vientre, su lengua vuelve a recorrerme de atrás adelante, sus dedos siguen frotando la humedad nerviosa que me provoca una oleada de placer.

-Anda amor, sé que puedes venirte, estas tan húmeda y cálida.

Sus palabras me provocan también, por lo que el orgasmo no tarda en hacerse presente. El calor sube por mi cuerpo, la explosión me invade y la deliciosa sensación de tocar el cielo llega a mis labios haciéndose presente en forma de gemidos.

-¡Oh cielos!- exclamo con la respiración entre cortada.

Ranma ya esta de pie frente a mí, rodeando mi cintura con sus brazos.

-Hacerte venir ha sido toda una experiencia que espero pronto repetir conmigo dentro de ti- me besa y yo rodeo mis brazos en su cuello para acercarlo más.

Sus labios llevan mi propio sabor y puedo sentir su miembro duro en mi vientre.

-Debería...- no soy capaz de terminar cuando vuelve a besarme.

-No, no necesito que me devuelvas el favor, lo he hecho porque lo deseaba.

Asiento y lo abrazo fuertemente escondiendo mi rostro en su cuello, acción que lo toma por sorpresa.


Lo sé, sé que piensan todos ¡Ranma Saotome debe ser el mejor amante del mundo mundial! jajaja bueno, no creo que sea lo que piensan, pero espero haberles dado una idea de lo grandioso que puede llegar a ser Saotome en la cama.

Recuerden capítulo nuevo todos los jueves antes de las 7:00 p.m. hora CDMX